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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Alfredo Ávila y Virginia Guedea (coordinadores), La independencia de México, temas e interpretaciones recientes]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alfredo &Aacute;vila y Virginia Guedea (coordinadores), <i>La independencia de M&eacute;xico, temas e interpretaciones recientes</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Eugenia V&aacute;zquez Semadeni* </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, 2007, 257 p.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Becaria Posdoctoral del Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El liberalismo triunfante de la segunda mitad del siglo XIX consolid&oacute; una interpretaci&oacute;n sobre la independencia novohispana &#151;que en buena medida derivaba de las narraciones de autores contempor&aacute;neos a los acontecimientos o actores de los mismos&#151;, la cual, como se&ntilde;ala Jes&uacute;s Hern&aacute;ndez, presentaba la emancipaci&oacute;n como el momento fundacional de la historia nacional. El movimiento independentista aparec&iacute;a entonces como una gesta heroica unitaria, derivada del pensamiento dieciochesco, de la lucha contra tres siglos de vejaci&oacute;n y dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola, de la falta de oportunidades para los criollos frente a los peninsulares y de un movimiento social de los grupos populares encabezados por Hidalgo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diferentes momentos, aunque todos enmarcados en la segunda mitad del siglo XX, diversos especialistas comenzaron a elaborar trabajos que, de una u otra manera, cuestionaban esa versi&oacute;n tradicional. <i>La independencia de M&eacute;xico, temas e interpretaciones recientes </i>es una obra colectiva &#151;resultado de un seminario y un coloquio en los que participaron investigadores, profesores y estudiantes de varias instituciones&#151; que hace un balance sobre las nuevas miradas con que los historiadores se han acercado a ese proceso desde distintas &aacute;reas de la disciplina, como la historia del pensamiento pol&iacute;tico, la historia pol&iacute;tica, la historia social, la historia militar o la historia fiscal. Incluye tambi&eacute;n textos que recorren la producci&oacute;n dedicada al an&aacute;lisis de la Iglesia y el clero, la consagrada a estudiar la relaci&oacute;n entre el liberalismo gaditano y las emancipaciones americanas, la que se interesa por la insurgencia fuera de las fronteras, as&iacute; como un apartado dedicado a las interpretaciones generales de las independencias hispanoamericanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a recoger ensayos de varios investigadores, el libro es producto de un trabajo discutido y analizado en conjunto (p. 8&#150;9). Los autores no buscan realizar una revisi&oacute;n historiogr&aacute;fica de las &aacute;reas que estudian sino marcar las tendencias generales y las nuevas tem&aacute;ticas que definen los acercamientos recientes a la independencia. Gracias a ello es posible distinguir varios puntos de coincidencia en todos los textos, aun cuando &eacute;stos son elaborados desde perspectivas que pueden parecer distantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cambio fundamental que llev&oacute; a la formulaci&oacute;n de nuevas interpretaciones y la ampliaci&oacute;n de las tem&aacute;ticas fue la reconsideraci&oacute;n sobre el pensamiento pol&iacute;tico que aliment&oacute; el proceso de emancipaci&oacute;n. La historiograf&iacute;a tradicional, heredada del liberalismo decimon&oacute;nico, presentaba a la independencia como resultado de las ideas de la Ilustraci&oacute;n, y en particular de la filosof&iacute;a francesa; pero desde hace poco m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os ese planteamiento comenz&oacute; a ser cuestionado. Alfredo &Aacute;vila relata c&oacute;mo diversos autores, en particular Luis Villoro, recuperaron la filiaci&oacute;n teol&oacute;gica, la importancia del saber jur&iacute;dico y del constitucionalismo hist&oacute;rico en los pensadores novohispanos y pr&oacute;ceres de la independencia como Hidalgo y Morelos. Despu&eacute;s el estudio del pensamiento pol&iacute;tico de la emancipaci&oacute;n tuvo un receso de aproximadamente dos d&eacute;cadas, y ha sido recuperado en fechas recientes, con trabajos interdisciplinarios y metodolog&iacute;as novedosas &#151;que incorporan propuestas de la nueva historia intelectual y campos de estudios m&aacute;s amplios&#151;. Estos an&aacute;lisis han procurado localizar no s&oacute;lo las rupturas sino tambi&eacute;n las continuidades del proceso; han evidenciado que de un "sustrato cultural com&uacute;n" pod&iacute;an surgir posiciones pol&iacute;ticas muy distintas (p. 42); y sobre todo, han redimensionado el impacto de las ideas, al mostrarlas como hechos hist&oacute;ricos en s&iacute; mismos, que por una parte dependen del contexto, las circunstancias y la forma en que son enunciadas, y por otra inciden directamente en los acontecimientos y en la toma de decisiones pol&iacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Colocar dentro de la tradici&oacute;n hisp&aacute;nica las ideas de los novohispanos que participaron en la independencia favoreci&oacute; que hechos antes entendidos simplemente como antecedentes del movimiento ahora se consideren parte integral del mismo. As&iacute;, pr&aacute;cticamente en todas las &aacute;reas de la disciplina se concede mayor importancia a los acontecimientos ocurridos en la metr&oacute;poli a partir de 1808, a las reacciones que despertaron en los miembros del Ayuntamiento de M&eacute;xico y al movimiento en contra del virrey Iturrigaray. Como menciona Alfredo &Aacute;vila, ese momento fue un punto de quiebre, que coloc&oacute; a los actores pol&iacute;ticos y sociales frente a una realidad que seguramente hasta ese momento les era desconocida: el presente y el futuro estaban en sus manos, no en un orden preestablecido. En t&eacute;rminos de Reinhart Koselleck, ser&iacute;a el advenimiento del tiempo de la modernidad, en que el futuro se transforma en posibilidad humana.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El papel que se le ha otorgado a los acontecimientos de 1808 ha implicado tambi&eacute;n el reconocimiento que la historiograf&iacute;a actual confiere al liberalismo gaditano (al que Jaime Rodr&iacute;guez entiende como "liberalismo hisp&aacute;nico", pues era com&uacute;n a la pen&iacute;nsula y a Am&eacute;rica, p. 206) como un elemento central para comprender no s&oacute;lo el proceso de emancipaci&oacute;n sino tambi&eacute;n la fisonom&iacute;a que adquirieron algunas instituciones en la primera rep&uacute;blica federal. Virginia Guedea y Jaime Rodr&iacute;guez nos recuerdan que obras pioneras, como las de Nettie Lee Benson, mostraron que algunas disposiciones de los diputados reunidos en las Cortes de C&aacute;diz &#151;como el establecimiento de las diputaciones provinciales y el car&aacute;cter representativo del gobierno, traducido en pr&aacute;cticas electorales&#151; marcaron muchos de los aspectos distintivos de los primeros a&ntilde;os de vida independiente de M&eacute;xico. Estos trabajos ponderaron la dimensi&oacute;n hisp&aacute;nica de la experiencia gaditana, al destacar la participaci&oacute;n de los diputados americanos en las Cortes, tema sobre el que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han profundizado Joaqu&iacute;n Varela Suanzes, Mar&iacute;a Teresa Berruezo, Marie&#150;Laure Rieu&#150;Millan y Manuel Chust, junto con Roberto Bre&ntilde;a y el propio Rodr&iacute;guez.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este reconocimiento coloca a la independencia novohispana dentro de la "revoluci&oacute;n del mundo hisp&aacute;nico" &#151;que con tanta agudeza fue estudiada por Fran&ccedil;ois&#150;Xavier Guerra, a quien pr&aacute;cticamente todos los autores de este libro hacen referencia&#151;, una de cuyas consecuencias fue la aparici&oacute;n de varias naciones, entre ellas la mexicana y la espa&ntilde;ola. Por una parte tal perspectiva derrumba, o al menos tambalea, uno de los pilares de la interpretaci&oacute;n tradicional que desde una postura, cuando menos protonacionalista, consideraba que las naciones americanas ya exist&iacute;an en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la Colonia; y por otra, muestra la existencia de una cultura pol&iacute;tica compartida en los dominios hispanos de ambos hemisferios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La circunscripci&oacute;n de la independencia novohispana en un contexto atl&aacute;ntico permite a Virginia Guedea, en su recorrido por la historiograf&iacute;a pol&iacute;tica, distinguir dos tipos de textos que sostienen las interpretaciones recientes. Primero, aquellos cuyos autores incluyen la emancipaci&oacute;n dentro de la desintegraci&oacute;n de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola, preocup&aacute;ndose por el paso de las sociedades de Antiguo R&eacute;gimen a la modernidad y destacando el impacto del liberalismo gaditano en los procesos hispanoamericanos, ya sea por la implantaci&oacute;n del r&eacute;gimen representativo, por las modificaciones en las jerarqu&iacute;as territoriales, o por el cuestionamiento al origen y asiento de la soberan&iacute;a. Segundo, aquellos que analizan las especificidades del caso novohispano, aunque tambi&eacute;n rescatan su dimensi&oacute;n hisp&aacute;nica; entre ellos la autora incluye sus propios trabajos, en los que estudia las nuevas formas de hacer pol&iacute;tica que surgieron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del r&eacute;gimen colonial, como las conspiraciones, las sociedades secretas, los procesos electorales y los intentos por establecer un gobierno alterno; revisa tambi&eacute;n textos dedicados a las particularidades locales, a la aparici&oacute;n de nuevas sociabilidades, o a los problemas que implicaban la soberan&iacute;a y la representaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese mismo sentido, otro planteamiento que se ha sometido a examen es el que presentaba los movimientos surgidos en Am&eacute;rica despu&eacute;s de 1808 como eminentemente independentistas, pues diversos investigadores han mostrado que se trataba m&aacute;s bien de intentos autonomistas. Jaime Rodr&iacute;guez sostiene que fue hasta que las elites americanas no encontraron respuesta de parte de las autoridades peninsulares a su b&uacute;squeda de autonom&iacute;a e igualdad, que dichos movimientos fueron adquiriendo su tono de separaci&oacute;n de la metr&oacute;poli (p. 216). Muestra c&oacute;mo, mientras algunos autores consideran que la verdadera revoluci&oacute;n ocurri&oacute; en Espa&ntilde;a, no en Am&eacute;rica, pues fue la respuesta a la invasi&oacute;n napole&oacute;nica, para otros, en parte inspirados por la historiograf&iacute;a marxista, fue una revoluci&oacute;n burguesa instigada por los criollos. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que para algunos investigadores todas las emancipaciones americanas formaron parte de un mismo movimiento, y para otros fueron una serie de levantamientos diferenciados regionalmente, con intenciones plurales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El alejamiento que los trabajos recientes tienen respecto de varias de las premisas de la interpretaci&oacute;n tradicional ha permitido redimensionar la participaci&oacute;n de ciertos actores en el proceso, lo cual ha enriquecido el an&aacute;lisis. La historiograf&iacute;a oficial supon&iacute;a que todos los grupos sociales novohispanos se sent&iacute;an agraviados por el dominio de las autoridades espa&ntilde;olas, al menos durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del r&eacute;gimen colonial, por lo que, cuando tuvieron la oportunidad, indios, castas y criollos se unieron en una gesta com&uacute;n de liberaci&oacute;n. Se&ntilde;ala Jes&uacute;s Hern&aacute;ndez Jaimes que, desde ese punto de partida, la historiograf&iacute;a marxista incluy&oacute; a la insurgencia en la lucha de clases y sostuvo que sus ra&iacute;ces estaban en las condiciones socioecon&oacute;micas de los sectores marginales. Obras como las de John Tutino y Brian Hamnet, insertas en discusiones m&aacute;s amplias sobre las rebeliones populares, cuestionaron esas propuestas y concluyeron que el deterioro en los niveles de vida de las clases bajas convergi&oacute; con el reclamo de mayores oportunidades de los sectores profesionales, lo cual cre&oacute; un ambiente propicio para el estallido de una rebeli&oacute;n popular. Entonces la pregunta por la participaci&oacute;n de los grupos populares en la insurgencia se traslad&oacute; al &aacute;mbito cultural, donde Hern&aacute;ndez destaca el trabajo de Eric Van Young, quien afirma que fueron la defensa de la identidad comunal y la b&uacute;squeda de autonom&iacute;a pol&iacute;tica los factores que propiciaron la incorporaci&oacute;n de algunas comunidades ind&iacute;genas a la insurgencia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comprender que las motivaciones de los sectores ind&iacute;genas fueron diferentes a las de las elites dirigentes evidencia la pluralidad de intereses y valores que intervinieron en el proceso de independencia, y permite reconocer que la movilizaci&oacute;n popular desempe&ntilde;&oacute; un papel fundamental en la fisonom&iacute;a que adquiri&oacute; la insurgencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro actor fundamental cuya participaci&oacute;n en el proceso de emancipaci&oacute;n se ha revalorado es la Iglesia. La imagen, generada en los papeles p&uacute;blicos desde la d&eacute;cada posterior a la independencia, de que esa instituci&oacute;n hab&iacute;a sido el baluarte del absolutismo y del orden colonial tambi&eacute;n se ha difuminado, como lo muestran Ana Carolina Ibarra y Gerardo Lara Cisneros. Los nuevos caminos que ha seguido el estudio de este tema plantean que desde d&eacute;cadas anteriores al estallido de la guerra se fueron gestando algunas de las causas que condicionaron la participaci&oacute;n de los eclesi&aacute;sticos en la independencia. Textos que combinan el estudio de larga duraci&oacute;n de la instituci&oacute;n con la coyuntura independentista, que analizan la religiosidad en regiones espec&iacute;ficas, as&iacute; como las diversidades en los distintos sectores de la Iglesia: el clero secular y el regular, las altas jerarqu&iacute;as y los curas p&aacute;rrocos constatan que la instituci&oacute;n eclesi&aacute;stica no fue tan monol&iacute;tica como se le hab&iacute;a considerado, y que en muchos casos procur&oacute; "dirigir el cambio" &#151;como se&ntilde;ala Brian Connaughton&#151;,<sup><a href="#notas">2</a> </sup>adapt&aacute;ndose a las nuevas pr&aacute;cticas y los nuevos lenguajes, a fin de evitar que se perdiera el papel de la religi&oacute;n como elemento de orden y cohesi&oacute;n de la sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a este tipo de interpretaciones, hoy se percibe una mayor diversidad en las posturas pol&iacute;ticas adoptadas por los m&uacute;ltiples actores que participaron en el proceso independentista. Esto ha favorecido que algunos autores elaboren nuevas propuestas de an&aacute;lisis. Es el caso del trabajo de Roberto Bre&ntilde;a, quien sostiene que en t&eacute;rminos generales la historiograf&iacute;a peninsular sobre el primer liberalismo espa&ntilde;ol y las emancipaciones americanas sigue muy vinculada a la ant&iacute;tesis liberalismo <i>versus </i>absolutismo, la cual, a juicio del autor, ha mostrado su insuficiencia como herramienta de an&aacute;lisis para los procesos de que se ocupa. Propone emplear como alternativa los t&eacute;rminos tradici&oacute;n y reforma, a los cuales considera menos cargados de contenidos pol&iacute;ticos "extremos" (p. 193), por lo que pueden resultar m&aacute;s adecuados para expresar la complejidad de las actitudes pol&iacute;ticas adoptadas durante la experiencia gaditana. Pese a hacer notar que ni todos los liberales se manten&iacute;an siempre dentro de los principios que se le adjudican a esa doctrina, ni todos los absolutistas eran tan reaccionarios, la sugerencia de Bre&ntilde;a de emplear los t&eacute;rminos tradici&oacute;n y reforma no deja de plantear una visi&oacute;n dicot&oacute;mica de un proceso que &eacute;l mismo describe como mucho m&aacute;s plural, por lo que quiz&aacute; fuera m&aacute;s conveniente prescindir de las interpretaciones basadas en polarizaciones y adoptar una terminolog&iacute;a m&aacute;s amplia, que diera cuenta de los m&uacute;ltiples matices del periodo. No obstante, se agradecen propuestas de este tipo, que contribuyan a deconstruir los discursos legitimadores elaborados por los involucrados en la contienda, y permitan observar las estrategias pol&iacute;ticas que les dieron origen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El planteamiento de preguntas distintas permiti&oacute; la inclusi&oacute;n de m&aacute;s actores al proceso. As&iacute;, la contrainsurgencia y la labor de los realistas &#151;su pensamiento pol&iacute;tico, las medidas fiscales que dictaron o las estrategias militares que desarrollaron&#151; se han incorporado como parte constitutiva del movimiento, que cada vez aparece menos unitario. Los defensores del orden tradicional tambi&eacute;n participaron en la contienda, y no s&oacute;lo como el enemigo a vencer, sino como parte de una din&aacute;mica que, en su conjunto, modific&oacute; la estructura social, pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, cultural e internacional del mundo atl&aacute;ntico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros actores que han sido reevaluados son los que realizaron labores en pro de la independencia fuera de las fronteras. En el ensayo elaborado por Johanna von Grafenstein puede constatarse que la historiograf&iacute;a sobre el tema ha destacado la labor de los agentes enviados por la dirigencia insurgente a Estados Unidos a fin de obtener apoyo para su causa, as&iacute; como la pol&iacute;tica desarrollada por el vecino del norte, que aparece, por decir lo menos, ambigua e interesada, condicionada por las rivalidades comerciales y pol&iacute;ticas. Tambi&eacute;n ha despertado el inter&eacute;s de los historiadores la "insurgencia externa", que Guadalupe Jim&eacute;nez Codinach y Teresa Franco definieron como la comunidad de individuos que desarrollaron iniciativas fuera del territorio novohispano para apoyar a los rebeldes, o para obtener beneficios personales. En el texto de Von Grafenstein se observan los numerosos intereses externos, las redes, las expediciones y las conspiraciones que se tej&iacute;an entre individuos de diversas latitudes; que, si bien no tuvieron una incidencia mayor en el desarrollo del proceso de emancipaci&oacute;n, s&iacute; revelan la existencia de un mundo atl&aacute;ntico convulsionado por las revoluciones americanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;ala Virginia Guedea, el proceso de independencia fue fundamentalmente pol&iacute;tico, pues tuvo como "eje principal la lucha por el poder" (p. 41). La consecuente priorizaci&oacute;n de las cuestiones pol&iacute;ticas, del an&aacute;lisis de las ideas y de la lucha social hab&iacute;a dejado de lado otros aspectos del proceso que han sido recuperados en las tem&aacute;ticas actuales. As&iacute;, en &uacute;ltimas fechas los problemas econ&oacute;micos, sobre todo los referentes al &aacute;mbito fiscal, han atra&iacute;do la atenci&oacute;n de los especialistas. Luis J&aacute;uregui comenta que, de manera sugerentemente coincidente con el derrumbamiento del modelo del "desarrollo estabilizador", en el decenio de los setenta del siglo XX la historia econ&oacute;mica irrumpi&oacute; en la historiograf&iacute;a mexicana (p. 171), primero preocup&aacute;ndose por conocer el esquema fiscal borb&oacute;nico y, una vez que se tuvieron m&aacute;s nociones sobre &eacute;l, empezaron a aparecer los estudios sobre los aspectos fiscales de la guerra de Independencia. Los temas principales que se han abordado desde entonces son el deterioro de las instituciones fiscales, las medidas adoptadas tanto por las autoridades realistas como por los insurgentes para financiar el costo de la guerra, as&iacute; como las pol&iacute;ticas de las autoridades virreinales frente a algunos impuestos espec&iacute;ficos, como el tributo y las contribuciones directas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La incorporaci&oacute;n de nuevos temas ha permitido tambi&eacute;n observar que algunos aspectos del proceso emancipador que podr&iacute;an parecer agotados, en realidad no han sido muy estudiados. Es el caso de la historia militar, pues si bien la narraci&oacute;n hist&oacute;rica tradicional, sobre todo la externa al &aacute;mbito acad&eacute;mico, suele ser una sucesi&oacute;n de batallas, planes, levantamientos y enfrentamientos, los estudios sobre las estrategias b&eacute;licas de insurgentes y realistas, sobre la composici&oacute;n de los ej&eacute;rcitos, e incluso sobre las propias vicisitudes de la guerra, son escasos. Posiblemente por esa <i>raz&oacute;n, </i>Christon Archer no realiza un balance de las nuevas perspectivas y tem&aacute;ticas en la historia militar sino un ensayo en el que, con base en sus propios trabajos, ofrece una interpretaci&oacute;n sobre los aspectos militares del proceso de emancipaci&oacute;n. Destaca los m&eacute;todos empleados por algunos grupos insurgentes que carec&iacute;an de las armas, los conocimientos y la tecnolog&iacute;a, pero desarrollaron interesantes estrategias de resistencia. Hace notar el impacto socioecon&oacute;mico de la incorporaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n rural a las fuerzas armadas. Muestra las carencias y los problemas que enfrentaron los realistas entre 1815 y 1820, y sostiene que &#151;por la corrupci&oacute;n, la falta de moral y de disciplina entre las tropas, la crisis econ&oacute;mica y la expansi&oacute;n del bandolerismo&#151; no tuvieron las condiciones adecuadas para hacer frente a las guerrillas. Adem&aacute;s, que las amnist&iacute;as provocaron que numerosos rebeldes se integraran al ej&eacute;rcito real, por lo que cuando Iturbide promulg&oacute; el Plan de Iguala muchos de ellos estuvieron dispuestos a un&iacute;rsele.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">***</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fuera de algunos errores m&iacute;nimos de redacci&oacute;n y edici&oacute;n, pocas cr&iacute;ticas se le pueden hacer a este esfuerzo colectivo. Se extra&ntilde;an apartados sobre la historia cultural, historia institucional y uno o varios dedicados a la historia regional, que dieran mayor cuenta de estudios recientes, m&aacute;s enfocados a las particularidades locales, que han resaltado las notables diversidades que present&oacute; el proceso de independencia en las distintas zonas del territorio novohispano. Adem&aacute;s, dependiendo de la forma en que est&aacute;n estructurados, unos ensayos resultan m&aacute;s f&aacute;cilmente inteligibles que otros, est&aacute;n m&aacute;s completos, presentan balances m&aacute;s claros o l&iacute;neas de an&aacute;lisis m&aacute;s acabadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, si una de las interpretaciones recientes sobre la independencia &#151;de la que pr&aacute;cticamente todos los autores de este libro dan cuenta y al parecer coinciden con ella&#151; plantea que las emancipaciones americanas formaron parte del proceso de desintegraci&oacute;n de la monarqu&iacute;a hispana, lo cual implica que antes de dicho proceso las entidades nacionales como M&eacute;xico no exist&iacute;an, resulta problem&aacute;tico que el t&iacute;tulo de la obra remita a la "independencia de M&eacute;xico". Estas cuestiones de terminolog&iacute;a tambi&eacute;n derivan de la historiograf&iacute;a liberal tradicional, por lo que ser&iacute;a conveniente comenzar a cuestionarlas, y un trabajo de revisi&oacute;n como &eacute;ste habr&iacute;a sido el espacio ideal para hacerlo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo dem&aacute;s, el libro nos deja un balance claro de los temas e interpretaciones actuales sobre la independencia. Se extrae de la lectura que ciertos trabajos, como los de Luis Villoro, Brian Hamnet y John Tutino, fueron un punto de quiebre que ocasion&oacute; un viraje en la forma de comprender la emancipaci&oacute;n. Y que algunas obras son fundamentales para aprehender el proceso en toda su dimensi&oacute;n, como las de Nettie Lee Benson, Tulio Halperin, Virginia Guedea y desde luego Fran&ccedil;ois&#150;Xavier Guerra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se aprecia que la escritura de la historia se est&aacute; alejando de la misi&oacute;n de consolidar la &eacute;pica nacionalista, para intentar acercarse a las fuentes con menos certezas y m&aacute;s preguntas. Los autores dejan abiertas numerosas vetas de investigaci&oacute;n, dan cuenta de m&uacute;ltiples acervos documentales a&uacute;n poco explorados, proponen perspectivas y sugieren el retorno a los viejos temas desde nuevos caminos, que sean sobre todo interdisciplinarios, pues el di&aacute;logo con otras &aacute;reas de las ciencias sociales y las humanidades, como la ciencia pol&iacute;tica, la ling&uuml;&iacute;stica, la antropolog&iacute;a, la literatura, la sociolog&iacute;a, ya ha mostrado ser fruct&iacute;fero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No debe quedar la impresi&oacute;n de que el cambio de paradigmas en los estudios recientes sobre la independencia implique que las interpretaciones tradicionales han sido superadas del todo ni que hacerlo sea necesario. Sin duda, hay quienes siguen considerando v&aacute;lidos algunos de sus postulados, y esto, lejos de ser un problema o motivo de cr&iacute;tica, es una ventaja, pues mientras existan temas de discusi&oacute;n, debates y perspectivas distintas el tema no estar&aacute; agotado, se seguir&aacute; profundizando en el conocimiento de un momento clave de transici&oacute;n en la historia del pa&iacute;s, y se acudir&aacute; al pasado para reflexionar sobre el presente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un texto como &eacute;ste es clara muestra de lo valioso que resulta para enriquecer el saber hist&oacute;rico que los especialistas discutan entre s&iacute; en sus propios t&eacute;rminos, que revisen y cuestionen planteamientos, que concuerden o disientan, que se encuentren y dialoguen, que transiten por caminos antes inexplorados y regresen sobre los que ya han recorrido otros colegas para encontrar nuevas veredas. Coincido con Jes&uacute;s Hern&aacute;ndez en que tambi&eacute;n es necesario que los resultados de esos esfuerzos trasciendan los l&iacute;mites del &aacute;mbito acad&eacute;mico, por lo que la pr&oacute;xima conmemoraci&oacute;n del bicentenario resulta un momento id&oacute;neo para realizar labor de divulgaci&oacute;n que ponga estos temas e interpretaciones recientes sobre la independencia al alcance del gran p&uacute;blico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b><a name="notas"></a>Notas</b></i></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Reinhart Koselleck, <i>Futuro pasado. Para una sem&aacute;ntica de los tiempos hist&oacute;ricos, </i>Barcelona, Paid&oacute;s, 1993.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3465290&pid=S0185-2620200900010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Brian Connaughton, "Pr&eacute;dicas de doctores", en <i>Dimensiones de la identidad patri&oacute;tica: religi&oacute;n, pol&iacute;tica y regiones en M&eacute;xico, siglo XIX, </i>M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana/Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, 2001, p. 52.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3465291&pid=S0185-2620200900010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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