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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sueño y éxtasis: Visión chamánica de los nahuas y los mayas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mercedes de la Garza, <i>Sue&ntilde;o y &eacute;xtasis. Visi&oacute;n cham&aacute;nica de los nahuas y los mayas</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>&#160;</b></font><font face="verdana" size="2"><b>Martha Ilia N&aacute;jera C.</b>*</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, Centro de Estudios Mayas / Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2012</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro de Estudios Mayas, IIFL, UNAM</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Sue&ntilde;o y &eacute;xtasis. Visi&oacute;n cham&aacute;nica de los nahuas y los mayas</i>, de Mercedes de la Garza, nos introduce en el mundo m&aacute;gico y maravilloso de los sacerdotes, adivinos y m&eacute;dicos nahuas y mayas. A lo largo de la obra, la autora explora y profundiza en el chamanismo, t&eacute;rmino difundido y aceptado para referirse al fen&oacute;meno que implica los estados alterados de conciencia, la experiencia on&iacute;rica y los trances ext&aacute;ticos, los cuales permiten a ciertos individuos percibir la otra realidad que no es accesible a los seres humanos comunes, ya que durante esas experiencias la persona puede ver a los dioses y a los difuntos, y escuchar sus mensajes, porque una de sus entidades an&iacute;micas, que la autora llama "materias sutiles", sale del cuerpo. De la Garza aclara que utilizar&aacute; el t&eacute;rmino cham&aacute;n por ser el que le parece m&aacute;s adecuado, dada la naturaleza, actividades y significado de esos hombres religiosos, y para unificar con un solo vocablo los nombres de traducciones que existen de estos personajes con sus diferentes funciones en las lenguas ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra se inscribe en el marco de la historia de las religiones, por ello se apoya en el m&eacute;todo comparativo y en la hermen&eacute;utica, es decir, busca encontrar el significado de lo que los propios ind&iacute;genas expresaron a trav&eacute;s de diversos lenguajes. Se trata de una segunda versi&oacute;n corregida y considerablemente aumentada de <i>Sue&ntilde;o y alucinaci&oacute;n en el mundo n&aacute;huatl y maya</i>, publicado en 1990. Conforme avanza la obra, la autora aclara las diferencias entre sendas publicaciones. La estructura tambi&eacute;n est&aacute; modificada, se agregaron nuevos cap&iacute;tulos y, en los ya existentes, tambi&eacute;n se incorporaron datos; el libro en su mayor parte ha sido reescrito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parte de la idea de la relaci&oacute;n indisoluble que existe para los ind&iacute;genas entre los estados alterados de conciencia que el hombre logra a trav&eacute;s del uso de las plantas sagradas, y el estado natural del sue&ntilde;o. El manuscrito tiene un enfoque hist&oacute;rico y se divide en dos partes, la nahua y la maya, en cada una utiliza el mismo esquema y an&aacute;lisis con la finalidad de mostrar la cercan&iacute;a cultural entre los dos pueblos mesoamericanos. En el ep&iacute;logo ofrece una visi&oacute;n general de las ideas centrales de nahuas y mayas sobre el tema a lo largo de su historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las partes que agreg&oacute; en la introducci&oacute;n es "Sobre la naturaleza humana"; en &eacute;sta resume con gran destreza los aportes que varios estudiosos han realizado sobre la dualidad cuerpo&#45;esp&iacute;ritu; hace un an&aacute;lisis comparativo entre las entidades an&iacute;micas de nahuas y mayas, y muestra c&oacute;mo cada hombre es a la vez un ser doble, humano y animal. La finalidad de este apartado es comprender cu&aacute;l es la entidad an&iacute;mica que se desprende del hombre durante los sue&ntilde;os y el &eacute;xtasis, y concluye que es el tonalli entre los nahuas y el <i>pix&aacute;n</i>, el <i>&oacute;ol</i>, el <i>ch'ulel</i>, el <i>wayjel</i> o <i>way</i> entre los diversos grupos mayas. Los externamientos del esp&iacute;ritu pueden ser voluntarios o involuntarios, estos &uacute;ltimos en el caso de los sue&ntilde;os, pero puede deberse tambi&eacute;n a un susto, un embrujamiento o durante el orgasmo. En tanto que externar el alma de manera voluntaria y dirigir sus destinos, los &uacute;nicos hombres capacitados son los chamanes, quienes lo logran por diversos medios, como la ingesta de diversos psicotr&oacute;picos. En el siguiente apartado, "Sobre el rito", explica qu&eacute; entiende por este fen&oacute;meno religioso, dado que es durante un ritual cuando el cham&aacute;n ingiere hongos y plantas alucin&oacute;genas, con la finalidad de externar su esp&iacute;ritu y adquirir la vivencia para conocer las respuestas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al referirse al sue&ntilde;o y a los estados alterados de conciencia que sufre un cham&aacute;n, recurre a estudios cient&iacute;ficos contempor&aacute;neos; a grandes rasgos presenta al sue&ntilde;o como un estadio fisiol&oacute;gico, parcialmente voluntario de inconsciencia, durante el que se producen fen&oacute;menos y experiencias ps&iacute;quicas que son consecuencia de una reelaboraci&oacute;n de experiencias vividas y de la memoria. Considera que el tipo de sue&ntilde;o que tiene un cham&aacute;n es el que llama "sue&ntilde;o l&uacute;cido" y ocurre durante la etapa REM; en este tipo de sue&ntilde;o, espont&aacute;neo o inducido, el so&ntilde;ador se da cuenta de que est&aacute; so&ntilde;ando, y la autora agrega que el so&ntilde;ar es abrir otro cauce de la mente que ampl&iacute;a el autoconocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el apartado "Sustancias psicoactivas" termina la parte introductoria, y aqu&iacute; tambi&eacute;n incluye estudios de otras &aacute;reas de la ciencia como la qu&iacute;mica, la bot&aacute;nica y la fisiolog&iacute;a, lo que le permite un estudio a mayor profundidad; se&ntilde;ala que entre las plantas que contienen alcaloides se encuentran las psicoactivas, las cuales divide en <i>a)</i> alucin&oacute;genas o psicotr&oacute;picas, que son las que afectan la mente y alteran la percepci&oacute;n; <i>b)</i> los narc&oacute;ticos o depresores, y <i>c)</i> estimulantes, considerados como divinos. Tambi&eacute;n encuentra animales psicoactivos que contienen en su organismo altas cantidades de alcaloides. Describe, con base en diversos autores, las experiencias que el ser humano sufre con el consumo de diversos alcaloides, aunque aclara que cada experiencia depende de la personalidad, la intenci&oacute;n y la cultura de quien lo consume. Por lo tanto son experiencias &uacute;nicas e individuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, se&ntilde;ala que los sue&ntilde;os y el &eacute;xtasis que son provocados por sustancias psicoactivas o pr&aacute;cticas asc&eacute;ticas se originan en las funciones cerebrales y hacen emerger aspectos irracionales y emocionales, bloquean la reflexi&oacute;n y el pensamiento y cortan los est&iacute;mulos externos. Y estos ser&iacute;an las bases de la experiencia de un cham&aacute;n, que cree incursionar en otro mundo, en un mundo espiritual o una realidad paralela a la ordinaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora se refiere a los diferentes miembros del sacerdocio entre los nahuas antiguos, que podr&iacute;an considerarse chamanes; destaca al <i>nahualli</i>, cuyas funciones y caracter&iacute;sticas son similares a las de un cham&aacute;n. Era un hombre sabio y protector de los dem&aacute;s, ten&iacute;a poderes sobrenaturales de transformaci&oacute;n y de videncia; no obstante, los frailes que recogieron esta informaci&oacute;n hicieron hincapi&eacute; sobre el mal <i>nahualli</i>, al que llamaron <i>brujo</i>, al igual que al animal en el que se transformaba, y &eacute;sta es la acepci&oacute;n que sobrevivi&oacute; durante la Colonia, proporcionando al t&eacute;rmino una connotaci&oacute;n europea. Describe las diferentes especialidades de estos personajes, acentuando su capacidad de transformaci&oacute;n en animales y otros elementos como bolas de fuego. Menciona al <i>teciuhtlazqui</i>, aquel mago y sacerdote del dios de la lluvia, que ten&iacute;a la facultad de producir y conjurar el granizo para que no perjudicara las cosechas; asimismo, alude a diferentes especialistas en medicina que curaban por m&eacute;todos heterog&eacute;neos. Otra de las funciones de los chamanes era la adivinaci&oacute;n, y tambi&eacute;n en este &aacute;mbito exist&iacute;an diferentes especialistas, aquellos que se basaban en el <i>tonalpohualli</i>, los que miraban en una escudilla de agua, los que adivinaban mediante granos de ma&iacute;z o cuerdas atadas, y con mayor amplitud los que interpretaban los sue&ntilde;os. Hay sue&ntilde;os falsos y verdaderos, agrega; los primeros son "locuras del alma", durante los segundos se puede viajar al inframundo, cuando se separan el <i>tonalli</i> y el <i>teyol&iacute;a</i> del cuerpo temporalmente. Los sue&ntilde;os verdaderos son los que merecen realmente interpretarse, pueden ser acontecimientos actuales o premoniciones de hechos futuros cargados de un fuerte simbolismo, o bien sue&ntilde;os propiciatorios en los que se busca el logro de un fin.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante la visi&oacute;n espa&ntilde;ola de condena a los diferentes rituales ind&iacute;genas, gracias a un an&aacute;lisis cuidadoso de las fuentes coloniales la autora logra concretar el pensamiento mesoamericano; as&iacute;, menciona que Tl&aacute;loc, Xochipilli y Xochiquetzal son las deidades nahuas que se relacionan con las diversas plantas sagradas. Tl&aacute;loc, por ejemplo, se vincula principalmente con las plantas fr&iacute;as y con los hongos que crecen en la humedad, mismos que tambi&eacute;n tienen u so terap&eacute;utico y curan enfermedades de origen fr&iacute;o. Las diferentes plantas sagradas fueron usadas ritualmente, se empleaban tanto para adivinar como para curar, labor que estaba a cargo del m&eacute;dico llamado <i>paini</i>. En los c&oacute;dices tambi&eacute;n encuentra informaci&oacute;n relevante, aqu&iacute; se observa al &aacute;rbol sagrado de Tamoanchan, cuyas flores u hongos parecen contener principios psicoactivos; por ello los dioses tendr&iacute;an su origen en una planta sagrada.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&aacute;ginas adelante, con base principalmente en las descripciones de diferentes cronistas y con el apoyo de estudios cient&iacute;ficos contempor&aacute;neos, De la Garza identifica muchos de los hongos y las plantas sagradas, destacando tanto la forma como sus efectos, y puntualiza que las clasificaciones ind&iacute;genas no se equiparan con la ciencia occidental, por ello no es posible hacer una categorizaci&oacute;n exacta. Los hongos sagrados o <i>teonan&aacute;catl</i> embriagan, producen risa y causan visiones, son muy apreciados por los se&ntilde;ores y formaban parte de los tributos. Se utilizaban en banquetes y ceremonias cham&aacute;nicas de adivinaci&oacute;n, eran considerados como la carne del dios, y, en la regi&oacute;n de Meztitl&aacute;n hab&iacute;a una deidad llamada Nanacatl Tzti, "El pregonero del hongo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las plantas sagradas pod&iacute;an ser adivinatorias o curativas, como el <i>oloiuhqui</i>, "que hace dar vueltas" y "que da vueltas", semilla que entre sus virtudes cura la gota y excita la sexualidad, y permite al enfermo un autodiagn&oacute;stico. A su vez ten&iacute;a un uso ritual, era uno de los alucin&oacute;genos m&aacute;s poderosos y se utilizaba, ingerido o untado en forma de pomada, para adivinaci&oacute;n o perder el miedo. Hab&iacute;a un dios que resid&iacute;a en el ololiuhqui, el <i>cuetzpalin</i>, la lagartija del <i>tonalpohualli</i>, por ello ten&iacute;a un v&iacute;nculo con ese d&iacute;a calend&aacute;rico, pero tambi&eacute;n se vinculaba con Macuilx&oacute;chitl, "Cinco flor", y, por ende, con Xochipilli. Otra planta empleada con fines semajantes lo fue el peyote, que, seg&uacute;n Sahag&uacute;n fue descubierto por los chichimecas, y utilizado para sanar dolores de las articulaciones, as&iacute; como en los ritos alucinatorios y trances ext&aacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el periodo colonial sobrevivieron muchas de las pr&aacute;cticas adivinatorias realizadas a trav&eacute;s de sue&ntilde;os y plantas alucin&oacute;genas; para este momento, el nagual se comenz&oacute; a asociar con las pr&aacute;cticas de brujer&iacute;a, y el <i>paini</i> con las curativas, y sendos personajes con el dios de la lluvia, patr&oacute;n de los alucin&oacute;genos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las plantas alucin&oacute;genas que la autora considera m&aacute;s relevantes est&aacute;n las del g&eacute;nero <i>Datura</i>, a las que se referir&aacute; como "los toloaches", de los cuales encontr&oacute; el <i>toloatzin</i> propiamente, el <i>tlapatl</i>, el <i>mixitl</i> y el <i>nexehuac</i>, que se empleaban como medicamentos, porque conten&iacute;an alucin&oacute;genos muy fuertes. Algunas curaban fiebres, gota, hinchazones, y al mezclarse con otros componentes aumentaba el rango de curaci&oacute;n. Tambi&eacute;n menciona el <i>pipiltzintzintli</i>, planta psicoactiva destinada para rituales de adivinaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de sue&ntilde;os; el <i>yauhtli</i>, una de las plantas sagradas de mayor relevancia entre los mayas, que al igual que el <i>pipiltzintzintli</i>, formaban parte de las llamadas plantas sagradas de Tl&aacute;loc, y el <i>tlazolpahtli</i> o floripondio, del g&eacute;nero <i>Datura</i>, fuerte alucin&oacute;geno que se empleaba para curar fracturas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que toca a los mayas, es relevante la interpretaci&oacute;n que nos ofrece De la Garza sobre considerar el proceso de transformaci&oacute;n del cham&aacute;n en animal de forma progresiva, y que fue ejemplificado en vasijas tipo c&oacute;dice de los mayas del Cl&aacute;sico. La transformaci&oacute;n pod&iacute;a efectuarse a trav&eacute;s de diferentes acrobacias, y aun en el siglo XX se continuaba con esta creencia. La autora retoma un tema ampliamente discutido, el del <i>way</i>, el "esp&iacute;ritu compa&ntilde;ero animal", y agrega que, a diferencia de los que acompa&ntilde;an a un hombre desde que nace y durante todo el trayecto de su vida, la transformaci&oacute;n de los gobernantes&#45;chamanes en sus <i>wayoob</i> era intencionada, formando parte de las facultades que recibieron durante la iniciaci&oacute;n, y tal vez llegaron a tener hasta trece <i>wayoob</i> diferentes; adem&aacute;s, pose&iacute;an la aptitud de ser ben&eacute;ficos o mal&eacute;ficos, pues eran los que defend&iacute;an a su comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora, al tocar el tema de las iniciaciones entre los mayas, cita que el futuro cham&aacute;n sufr&iacute;a un proceso de muerte de la vida profana y el renacimiento a la vida sagrada, lo que tambi&eacute;n se ejemplifica en diversas im&aacute;genes mayas del periodo Cl&aacute;sico en las que un personaje emerge de una gran serpiente o de un "templo drag&oacute;n" que simboliza el vientre del inframundo. Al renacer como cham&aacute;n se acercaba a los dioses y lograban una existencia plena en este mundo, se divinizaba y, si era un dirigente, obten&iacute;a el derecho a gobernar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la adivinaci&oacute;n, contin&uacute;a De la Garza, recurr&iacute;an principalmente al simbolismo de los sue&ntilde;os, porque durante ellos ten&iacute;an visiones y recib&iacute;an mensajes de los dioses; los sue&ntilde;os, por lo tanto, se consideraban como realidades vividas o anuncios del futuron. Interpretando los sue&ntilde;os se pod&iacute;an diagnosticar enfermedades y aliviarlas con terapias y elaboradas ceremonias religiosas, que inclu&iacute;an oraciones, ofrendas, sacrificios de animales, encantamientos, limpias, ba&ntilde;os y medicinas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a su minuciosa descripci&oacute;n es posible comprender hoy en d&iacute;a muchas de las im&aacute;genes representadas en las vasijas mayas, donde podemos ver las danzas de chamanes, los rituales donde se usan plantas, hongos y bebidas psicoactivas, el uso de enemas, los espejos para la adivinaci&oacute;n, enanos tal vez representando las plantas, transmutaciones cham&aacute;nicas, sacrificio de dioses. Tales vasijas en verdad son un despliegue de la imaginaci&oacute;n, y que con la lectura del libro en cuesti&oacute;n hemos recibido herramientas necesarias para comprenderlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo sobre mayas actuales se toca de nuevo el tema de la naturaleza humana, se habla de los conceptos de las "materias sutiles, invisibles e intangibles": las almas; aqu&iacute; De la Garza demuestra una gran capacidad de s&iacute;ntesis y comprensi&oacute;n al explicarnos la naturaleza de &eacute;stas. Entre otras, cita el <i>bat'tz&iacute;l ch'ulel</i>, que se guarda en el coraz&oacute;n, y es la sombra del cuerpo, quiz&aacute; similar al <i>tonalli</i> entre los nahuas, y que los chamanes externan de manera voluntaria; el <i>lab</i>, <i>wayjel</i> o <i>way</i> de los mayas, o tona entre los nahuas, que es un <i>alter ego</i> zoomorfo en el que habita parte del esp&iacute;ritu, por lo que los destinos de los dos est&aacute;n unidos; es mortal y se ubica a su vez en un animal silvestre, representa la parte inconsciente e irracional del ser humano. En el caso del alma de los chamanes, la autora dice que "&#91;&#8230;&#93; es una materia sutil con la que el hombre accede al mundo de los seres sagrados y se comunica con ellos; es como un mediador entre el mundo socializado y el de la naturaleza silvestre, y se puede externar de manera voluntaria" (p. 226).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al escribir sobre los m&eacute;dicos y chamanes de hoy d&iacute;a, De la Garza indica que estos conservan muchas de las caracter&iacute;sticas de anta&ntilde;o. Entre las que menciona est&aacute;n la elecci&oacute;n divina, la capacidad de controlar los sue&ntilde;os, de entrar en &eacute;xtasis y de externar el esp&iacute;ritu de manera voluntaria para acceder a otros mundos, tambi&eacute;n experimentan diversas pr&aacute;cticas durante las cuales se sacralizan y adquieren sabidur&iacute;a, se comunican con los dioses ancestrales, y se transforman voluntariamente en animales y se relacionan con seres sobrenaturales y con los difuntos que deambulan por la noche. Los chamanes controlan el mundo de los sue&ntilde;os, durante los cuales se les avisa que tienen el "don" divino para ejercer, sufren sus iniciaciones y aprenden, porque ellos tienen el sue&ntilde;o l&uacute;cido. Estos personajes gozan del don de la videncia, conocen la causa de las enfermedades, las diagnostican y las curan; para ello, igual que sus antecesores, poseen bultos sagrados que consultan invocando a Dios y a los antepasados; conservan sus piedras de adivinaci&oacute;n y pulsan e interrogan al enfermo; tambi&eacute;n siguen empleando sustancias psicoactivas y est&aacute;n capacitados para interpretar los sue&ntilde;os; otros tambi&eacute;n atraen las lluvias y evitan inundaciones. Son hombres que se distinguen en su comunidad, poseen capacidades m&aacute;s all&aacute; de lo normal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, subsisten los chamanes mal&eacute;ficos, que provocan enfermedades a veces enviando malos aires, por ello son temidos y con frecuencia asesinados. Entre los males que curan, algunos son de car&aacute;cter emocional y causan da&ntilde;o al esp&iacute;ritu; la autora alude a la p&eacute;rdida del alma, al mal aire, al mal de ojo o males causados por celos y envidia, y al llamado "mal echado" o "cortar la hora", que significa provocar la muerte tras una lenta agon&iacute;a. Los chamanes curan, adem&aacute;s de con conjuros y ofrendas, con sobadas, sopladas, barridas, ba&ntilde;os y sangr&iacute;as, y dan al enfermo medicamentos de origen vegetal, animal y mineral. Actualmente, los chamanes siguen utilizando plantas para curar (algunas son las que emplearon los antiguos mayas), en las que residen deidades que al ser ingeridas pasan al ser humano, y tambi&eacute;n usan bebidas embriagantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Garza describe diversas iniciaciones en las que la muerte ritual puede semejarse a una penosa enfermedad. Aborda el tema de los sue&ntilde;os, los cuales siempre han inquietado al ser humano. En la actualidad, este fen&oacute;meno ha sido estudiado desde el psicoan&aacute;lisis y la neurociencia, perspectivas que, como ya se dijo, se incorporan en el libro. Para los antiguos mesoamericanos hab&iacute;a dos tipos de sue&ntilde;os: los vanos o falsos, llamados por los nahuas actuales "ligeros", y los sue&ntilde;os verdaderos. El sue&ntilde;o vano es identificado por la autora con los que se dan en la fase NREM; mientras que el de la fase REM es el sue&ntilde;o verdadero, que corresponde al externamiento del alma y, por lo tanto, constituye una experiencia cham&aacute;nica o una revelaci&oacute;n. Los sue&ntilde;os cham&aacute;nicos, agrega, son programados o l&uacute;cidos, inducidos por patrones de conducta determinados; por un lado, consisten en una comunicaci&oacute;n con dioses y seres sobrenaturales, porque es cuando el cham&aacute;n recibe la sabidur&iacute;a; por otro, son premoniciones del futuro o viajes a lo ya ocurrido. Por ello, concluye que pasado, presente y futuro son simult&aacute;neos, es lo que llama la visi&oacute;n sint&eacute;tica de la temporalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de las plantas que los mayas consideraron sagradas constituye parte relevante de esta obra. Al igual que lo hizo con los nahuas, menciona los diferentes nombres de &eacute;stas, el cient&iacute;fico y los "coloquiales", tanto en espa&ntilde;ol como en maya; nos informa sobre sus diferentes usos y funciones tanto m&eacute;dicos, como rituales, o si ten&iacute;an poderes psicoactivos o alucin&oacute;genos; si se utilizaban para un ritual adivinatorio o para encontrar personas perdidas. Cita qu&eacute; elementos de cada planta y c&oacute;mo se utilizaban. A su vez identifica muchas de ellas en vasijas pintadas o esgrafiadas, y por supuesto no deja de mencionar todas las fuentes en las que encontr&oacute; la informaci&oacute;n, labor que debi&oacute; resultar muy acuciosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de los hongos, a los que dedica varias p&aacute;ginas, De la Garza cita diversas daturas: la <i>tohk'u</i>, la <i>xtabent&uacute;n</i> u <i>ololiuhqui</i>, y tambi&eacute;n la <i>tagetes</i> lucida o peric&oacute;n, que preparado en infusiones cura m&uacute;ltiples enfermedades, pero cuando se quema, al aspirarse produce efectos psicoactivos, tal vez, nos dice la autora, estados alterados de conciencia. Otra planta importante es la <i>xk'olok'max</i> o color&iacute;n, cuyas flores son comestibles, y sus semillas se emplean para la adivinaci&oacute;n, pero si se ingieren resultan psicoactivas. Se habla tambi&eacute;n de la ninfea blanca o <i>sak naab</i>, flor psicoactiva que aparece en las representaciones de los dirigentes en el Cl&aacute;sico y que fue utilizada para provocar el trance ext&aacute;tico, el &eacute;xtasis cham&aacute;nico, as&iacute; como para externar el esp&iacute;ritu y descender al inframundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cacao, agrega Mercedes de la Garza, es la planta ceremonial y ritual por excelencia de los se&ntilde;ores. Contiene <i>teobromina</i>, que es un estimulante semejante a la nicotina, y se utiliz&oacute; como base para agregarle alucin&oacute;genos. El tabaco es la planta que la autora considera como la m&aacute;s importante para los rituales, y es tanto una ofrenda para los dioses como parte esencial de la parafernalia de los chamanes; cura diferentes enfermedades, combate animales malignos y le otorga fortaleza al ser humano para lidiar contra el cansancio. La <i>nicotiana rustica</i> provoca estados alterados de conciencia y embriaguez, adem&aacute;s posee poderes analg&eacute;sicos y estimulantes. No deja de citar diversas bebidas alcoh&oacute;licas, la chicha y el balch&eacute;, que los mayas utilizaron para obtener estados embriagantes durante los rituales y as&iacute; comunicarse con los dioses; las bebidas pod&iacute;an reforzarse con tabaco y otras ra&iacute;ces, tal vez psicoactivas, y hasta sapos venenosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Sue&ntilde;o y &eacute;xtasis</i> nos permite adentrarnos a este mundo cham&aacute;nico casi impenetrable para los no iniciados, pero con una gu&iacute;a segura para no perdernos en sus innumerables laberintos, viajes ext&aacute;ticos, visiones, vuelos a regiones inaccesibles, se&ntilde;ales sagradas, &eacute;xtasis, sue&ntilde;os, plantas alucin&oacute;genas y objetos sagrados. La obra se complementa con un cuadro muy completo de los diferentes productos psicoactivos, su uso, efectos y descripci&oacute;n seg&uacute;n las fuentes mayas y nahuas. Por &uacute;ltimo, no puedo dejar de citar el excelente pr&oacute;logo de Juliana Gonz&aacute;lez que acompa&ntilde;a al libro y que con su gran lucidez capta de manera magistral el trabajo de Mercedes de la Garza.</font></p>      ]]></body>
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