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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ram&oacute;n Mariaca M&eacute;ndez, Alba Gonz&aacute;lez J&aacute;come y Luis Manuel Arias Reyes, <i>El huerto maya yucateco en el siglo XVI.</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sergio Moctezuma P&eacute;rez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: El Colegio de la Frontera Sur / Centro de Investigaci&oacute;n y de Estudios Avanzados&#45;M&eacute;rida/ Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo / Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a&#45;Yucat&aacute;n / Fondos Mixtos de Fomento a la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica&#45;Yucat&aacute;n, 2010, 180 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Iberoamericana</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>El huerto maya yucateco en el siglo XVI</i> es una obra escrita desde la interdisciplinariedad por Ram&oacute;n Mariaca M&eacute;ndez, Alba Gonz&aacute;lez J&aacute;come y Luis Manuel Arias Reyes. Ellos, desde la antropolog&iacute;a, la historia, la agronom&iacute;a y la etnobot&aacute;nica han logrado redactar una obra que se volver&aacute; un referente obligado para los estudiosos del sistema de huertos en M&eacute;xico en general, as&iacute; como del mismo sistema en el &aacute;rea maya. Cada uno de los autores tiene otras obras escritas sobre esta tem&aacute;tica, lo que les permite conjugar sus conocimientos y experiencia para plasmarlos en un tema de com&uacute;n inter&eacute;s. Dicha obra sali&oacute; a la venta en diciembre del 2010 gracias al inter&eacute;s de varias instituciones como El Colegio de la Frontera Sur, el Cinvestav&#45;M&eacute;rida, el Fondo Mixto de Conacyt del Estado de Yucat&aacute;n, la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo y, por &uacute;ltimo, el Consejo de Ciencia y Tecnolog&iacute;a del Estado de Yucat&aacute;n. Los borradores del libro fueron revisados minuciosamente en su parte arqueol&oacute;gica por Lorenzo Ochoa Salas (&#8224;), a quien se le dedica el libro, y en la parte bot&aacute;nica por Heike Vibrans Lindemann. Ambos investigadores son altamente reconocidos en sus campos de especializaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El huerto maya yucateco en el siglo XVI</i> est&aacute; integrado por una presentaci&oacute;n y cuatro cap&iacute;tulos que ocupan en total 180 p&aacute;ginas. En la presentaci&oacute;n los autores exponen su objetivo de realizar una interpretaci&oacute;n antropol&oacute;gica y etnobiol&oacute;gica de los materiales hist&oacute;ricos existentes que, sobre el huerto familiar o solar, se encuentran en dos de las principales fuentes hispanas del siglo XVI que tratan sobre la vida del pueblo maya: <i>Las relaciones de las cosas de Yucat&aacute;n,</i> texto escrito por fray Diego de Landa en 1566, y <i>Las relaciones hist&oacute;rico geogr&aacute;ficas de la Gobernaci&oacute;n de Yucat&aacute;n,</i> del a&ntilde;o 1578. Adem&aacute;s de estas obras, los autores se han apoyado en la informaci&oacute;n contenida en el <i>Diccionario de Motul,</i> escrito en alg&uacute;n momento del siglo XVI; el <i>Diccionario Maya Cordemex</i> (Barrera V&aacute;zquez <i>et al,</i> 1980); y el <i>Diccionario etnoling&uuml;&iacute;stico del idioma maya&#45;yucateco colonial</i> de Cristina Alvarez (1984). Todo lo anterior se complementa con una amplia y profunda revisi&oacute;n de la literatura y los datos factuales existentes sobre el sistema agr&iacute;cola de huertos mayas, sobre las condiciones ecol&oacute;gicas y ambientales del territorio ocupado por ellos mismos y, por supuesto, sobre las condiciones sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas del &aacute;rea durante el siglo XVI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo lleva por t&iacute;tulo "La agricultura maya" y en &eacute;l se nos explica el proceso por el cual la poblaci&oacute;n humana comienza a deforestar con la finalidad de crear nuevos campos para cultivar. Este proceso genera nuevos h&aacute;bitos para el crecimiento de plantas pioneras que crecen en espacios abiertos. Esto, a su vez, de acuerdo con los autores, incrementa la diversidad de especies tanto cultivadas como silvestres y tambi&eacute;n atrae m&aacute;s fauna. Ejemplo de lo anterior es el venado, que llega a los huertos en busca de alimento y dicha situaci&oacute;n es aprovechada por el hombre para cazarlo. Un punto importante de este cap&iacute;tulo es que problematiza la discusi&oacute;n sobre el colapso de la cultura maya. Los autores consideran que el proceso antropog&eacute;nico que deriv&oacute; en la domesticaci&oacute;n de plantas, en la tolerancia de plantas silvestres, en la creaci&oacute;n de huertos y de milpas e incluso en la cacer&iacute;a de animales, as&iacute; como en la pesca, pone en duda la hip&oacute;tesis de la sobreexplotaci&oacute;n de recursos como causa &uacute;nica del colapso en el &aacute;rea maya. El argumento central de los autores es que todas las actividades mencionadas anteriormente proporcionan una gran diversidad de productos para la alimentaci&oacute;n de las poblaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre la agricultura en particular la obra nos muestra que los campesinos comunes viv&iacute;an dispersos en caser&iacute;os y asentamientos en las zonas aleda&ntilde;as a las ciudades. Adem&aacute;s, combinaban una serie de sistemas y t&eacute;cnicas agr&iacute;colas como huertos, zonas irrigadas, zonas de secano, campos con sistemas de barbecho corto y otros de barbecho largo. En las Tierras Bajas de la parte sur de la pen&iacute;nsula tambi&eacute;n aplicaban sistemas agr&iacute;colas intensivos constituidos por campos elevados, terrazas y sistemas de riego basados en presas y canales. Estas comunidades mayas eran econ&oacute;micamente autosuficientes y gozaban la suficiente capacidad de desplazamiento para cultivar en zonas alejadas de los centros urbanos. En la zona norte de la pen&iacute;nsula se desarroll&oacute; un sistema de milpa basado en la roza&#45;tumba&#45;quema, asociado con un sistema de manejo agroforestal de la selva y de suelos c&aacute;rsicos, lo que posiblemente favoreci&oacute; la emergencia de numerosas culturas locales. Las depresiones utilizadas como dep&oacute;sitos de agua demuestran la importancia de &eacute;sta para permitir asentamientos en dichas zonas. Para los autores, la capacidad de almacenamiento tiene relaci&oacute;n con asentamientos de escala menor y con densidades menores de poblaci&oacute;n. Para comienzos del siglo XVI, Yucat&aacute;n se divid&iacute;a en varios estados ind&iacute;genas, en provincias, en confederaciones y en grupos de estados unificados. Los productos agr&iacute;colas se destinaban al consumo familiar y al comercio. Tambi&eacute;n se inclu&iacute;an los productos de otras actividades, como la recolecci&oacute;n, la caza y la pesca. Es interesante saber que algunas actividades se adaptaron y prolongaron hasta tiempos virreinales, otras llegaron hasta el siglo XIX y varias de ellas fueron abandonadas al perder su importancia estrat&eacute;gica, o sus usos como el caso del comercio de la sal, de la obsidiana o bien de las viejas rutas del cacao. Una de las actividades que sigue vigente en los albores del siglo XXI es la extracci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de miel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo se titula "El solar maya yucateco". Los autores parten del hecho de que el sistema de huertos ha sido ampliamente estudiado en su estructura y funci&oacute;n desde la d&eacute;cada de 1970; sin embargo, poco se sabe acerca de su pasado, a pesar de su existencia en varias partes de M&eacute;xico y sus antecedentes prehisp&aacute;nicos y virreinales. En Yucat&aacute;n, el huerto es un sistema de producci&oacute;n agr&iacute;cola y silv&iacute;cola, que sirve tambi&eacute;n para manejar fauna dom&eacute;stica y silvestre. Este sistema puede alimentar y producir excedentes para las necesidades de las familias que los controlan y utilizan. A lo largo del tiempo, este sistema ha sufrido cambios importantes, principalmente aquellos relacionados con la redistribuci&oacute;n de la tierra realizada por los espa&ntilde;oles en el siglo XVI. Tambi&eacute;n podemos enterarnos que los dos tipos, huerto y huerta, llegan a Nueva Espa&ntilde;a junto con los frailes y sus conventos. Durante el Virreinato ambos sistemas, el prehisp&aacute;nico y el hispano, se mezclan para dar lugar a una enorme variedad de sistemas de huertos tropicales, de los cuales el solar maya yucateco sobre el cual se escribe en esta imprescindible obra es solamente un ejemplo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que el sistema de huertos haya permanecido en el tiempo est&aacute; relacionado con la capacidad del procedimiento para proporcionar una parte importante de los alimentos al grupo dom&eacute;stico; pero tambi&eacute;n de dar productos como frutas, plantas medicinales, le&ntilde;a, madera, prote&iacute;na animal, que pueden ser comercializados. La sombra que dan y su funci&oacute;n como barrera contra el viento protegen &#151;en alg&uacute;n grado&#151; a las viviendas de los elementos climatol&oacute;gicos. Los huertos son sistemas biodiversos, que contienen plantas originarias del Viejo y del Nuevo Mundo y cuyo manejo es generalmente simple; adem&aacute;s, no requieren una tecnolog&iacute;a compleja para manejarlos. Partiendo de algunas investigaciones, existen evidencias arqueol&oacute;gicas de huertos en Coba, Quintana Roo, desde el siglo IV hasta el IX a.C. El huerto tiene m&uacute;ltiples nombres, siendo el de solar el m&aacute;s usado actualmente. En lengua maya yucateca contempor&aacute;nea se utilizan algunos de los siguientes: <i>Inn luu&#45;mel</i> ("mi solar", "mi tierra", "mi terreno"), <i>pach nah'</i> ("todo lo que est&aacute; alrededor de la casa") e <i>Inn wotoch</i> ("mi casa", "mi terreno"). En Yaxcaba existen varios t&eacute;rminos relacionados con el solar, tales como <i>ac tan'nah</i> ("el frente del solar"), &iexcl;x <i>nah</i> ("adentro de la casa") y <i>ta'an cab</i> ("afuera de la casa"). Los autores descubren que en el siglo XVI los primeros reglamentos y leyes sobre poblamiento y creaci&oacute;n de asentamientos apoyan la idea de que cada vecino tuviese espacios destinados a la agricultura comercial y a la organizaci&oacute;n de huertas para autoconsumo. Los pobladores, adem&aacute;s de alimentarse, deb&iacute;an pagar tributos o impuestos para la Corona. Al ser obligados a cercar sus huertas, disminuyeron los animales silvestres que antes pod&iacute;an cazar. La introducci&oacute;n de cerdos, gallinas y palomas del Viejo Mundo redujo la caza del p&eacute;cari y del pavo ocelado. En el siglo XVI el solar era manejado solamente por las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo fue nombrado "Elementos para una discusi&oacute;n" y en &eacute;l se aglutina lo ya escrito a lo largo de la obra. Los autores consideran que al solar maya se le puede entender como una estrategia importante de las familias para proveerse de bienes y servicios durante todo el a&ntilde;o, complementando a las dem&aacute;s actividades productivas y facilitando el consumo de alimentos en momentos de tensi&oacute;n que pudieran reducir el flujo normal de productos externos hacia la unidad familiar. Sin embargo, coinciden en la imposibilidad de extrapolar todo hacia el pasado, pues sus ideas surgen de estudios contempor&aacute;neos. El an&aacute;lisis del solar maya requiere de informaciones que permitan hacer una reconstrucci&oacute;n de todos sus cambios y permanencias. Sus or&iacute;genes se remontan a los de la domesticaci&oacute;n de las plantas, tanto en Mesoam&eacute;rica como en muchas otras partes del mundo. Es claro que la agricultura maya y en particular los solares eran muy diversos: inclu&iacute;an plantas cultivadas, semidomesticadas y silvestres. Los autores concuerdan en que a&uacute;n quedan vac&iacute;os en la informaci&oacute;n; pero consideran que esta investigaci&oacute;n contribuye un poco m&aacute;s al conocimiento de la estructura y de los cambios realizados en los huertos mayas a trav&eacute;s del tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo llamado "La informaci&oacute;n factual" trata sobre el sistema de huertos o solares del &aacute;rea maya. Maneja informaci&oacute;n vasta y profunda sobre plantas y animales que se encontraban en los huertos, as&iacute; como los nombres en espa&ntilde;ol, en maya y por supuesto los nombres cient&iacute;ficos de dichas plantas y animales. Es importante a&ntilde;adir que esta informaci&oacute;n tambi&eacute;n se complementa con las observaciones de los autores sobre los usos de estos recursos en &eacute;pocas pasadas y en la actualidad. La informaci&oacute;n proviene de las fuentes hist&oacute;ricas as&iacute; como del trabajo de campo etnogr&aacute;fico reciente. Este cap&iacute;tulo es el m&aacute;s extenso de todos, con 97 p&aacute;ginas, y no pod&iacute;a ser de otra forma. La informaci&oacute;n sobre los huertos es tan vasta que incluso requerir&iacute;a de una o varias rese&ntilde;as independientes a &eacute;sta. El cap&iacute;tulo contiene apartados sobre condimentos, plantas usadas para: elaborar objetos dom&eacute;sticos y rituales, fibras, textiles y maderables; y sobre cortezas de &aacute;rboles frutales usados como alimentos y para hacer bebidas. Ejemplo de lo anterior es la anona <i>(Annona</i> sp.) llamada en maya <i>xmak, tak'oop, chac oop, ts'almuy; o</i> bien el balch&eacute; <i>(Lonchocarpus yucatanensi</i> Pittier), llamado en maya <i>xul</i> o bien <i>xu'ul.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n hay indicaciones de plantas hospederas de insectos para grana y otros tintes como el a&ntilde;il <i>(Indigofera suffruticosa</i> Miller.) llamado en maya <i>ch'ooj, pl&aacute;tano xiw;</i> especies maderables para le&ntilde;a, resinas, incienso, generaci&oacute;n de sombra. Se mencionan al menos m&aacute;s de veinte plantas con usos medicinales, lo cual no significa que s&oacute;lo &eacute;stas se conocieran, sino son las encontradas en las fuentes hist&oacute;ricas del siglo XVI. Tambi&eacute;n se describen las plantas de ornato, las anuales y bianuales como es el caso del algod&oacute;n, la calabaza, el camote, la chaya, el chile, los frijoles, la jicama, el macal y yuca o <i>guacamote.</i> La fauna presente se compone de insectos como las abejas sin aguij&oacute;n. Entre los mam&iacute;feros podemos citar los perros, los venados, los coat&iacute;s de nariz blanca y el tej&oacute;n. Tambi&eacute;n hab&iacute;a reptiles y aves dom&eacute;sticas y silvestres. Ejemplo de estas &uacute;ltimas ser&iacute;an el pato cairina <i>(Cairina moschata),</i> el pijiji <i>(Dendrocygna bicolor),</i> el pavo dom&eacute;stico <i>(Meleagris gallo&#45;pavo)</i> y el silvestre <i>(Agriocharis ocellata),</i> el ocofais&aacute;n <i>(Crax rubra),</i> la tortolita <i>(Colum&#45;bigallina passerina pallescens),</i> la perdiz de Yucat&aacute;n <i>(Tinamus major percatus</i> Van Tine), diversas especies de palomas y los papagayos <i>(Ara militaris).</i> Tambi&eacute;n se reportan chachalacas <i>(ortalis vetula),</i> codornices <i>(Co&#45;linus virginianus),</i> cojolitas <i>(Pen&eacute;lope nigra)</i> y quetzales <i>(Pharomachrus mocinno).</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como conclusi&oacute;n, esta obra permite al lector conocer m&aacute;s a fondo la intr&iacute;nseca relaci&oacute;n entre el desarrollo de los sistemas agr&iacute;colas (como es el caso de los huertos) y el desarrollo de la sociedad maya. La informaci&oacute;n factual que se presenta y conforma m&aacute;s de la mitad del libro es de valiosa utilidad tanto para historiadores y antrop&oacute;logos como para interesados en el ambiente natural. Adem&aacute;s, el apartado sobre fauna silvestre y domesticada no se encuentra en otras obras de &eacute;sta &iacute;ndole. El libro es de f&aacute;cil lectura y ser&aacute; de mucha utilidad para los interesados en la civilizaci&oacute;n maya.</font></p>      ]]></body>
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