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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Habitar el tiempo en San Andrés Larráinzar. Paisajes indígenas de los Altos de Chiapas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Habitar el tiempo en San Andr&eacute;s Larr&aacute;inzar. Paisajes ind&iacute;genas de los Altos de Chiapas</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez Ponciano*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Piero Gorza, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, El Colegio de Michoac&aacute;n A.C. 2006, 290 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro de Estudios Mayas, IIFL</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta etnograf&iacute;a escrita con acuciosidad y estilo ameno, contrasta con las aburrid&iacute;simas etnograf&iacute;as en las que consignar todo lo observado en el trabajo de campo resulta en tediosas descripciones sin eje anal&iacute;tico alguno. Esta etnograf&iacute;a recoge el trabajo de campo de Gorza en los a&ntilde;os ochenta y noventa, entre la gente tzotzil de San Andr&eacute;s Larr&aacute;inzar, municipio de los Altos chiapanecos donde se suscribieron los acuerdos de paz entre el gobierno federal y el Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional, que todav&iacute;a esperan su plena implementaci&oacute;n. Con el repentino inter&eacute;s que despert&oacute; en M&eacute;xico y en todo el mundo el levantamiento de los indios mexicanos y el <i>zapatismo moderno</i>, como le llama en Chiapas el Dr. Jacinto Arias, empezaron a proliferar escritos period&iacute;sticos y acad&eacute;micos que con variables grados de &eacute;xito editorial y pol&iacute;tico, abordaron aspectos de esa realidad, incluidos malos refritos de <i>La Jornada</i>, con claro posicionamiento cr&iacute;tico en favor o en contra del <i>zapatismo moderno</i>, pero con mistificaciones y distorsiones de la historia y la forma de vida de los pueblos ind&iacute;genas chiapanecos. A diferencia de esas intervenciones, el trabajo de Gorza como el de otros pocos, es producto de un esfuerzo sostenido por ver la realidad local a trav&eacute;s de los ojos de un etn&oacute;grafo profesional y los desaf&iacute;os metodol&oacute;gicos que plantea el acceder a tradiciones primordiales y saberes, fundados en una cosmovisi&oacute;n siempre en debate con la modernidad y el tiempo colonial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gorza como el forastero interesado en su historia y su cultura, presenta el resultado de sus indagaciones en la concepci&oacute;n del mundo, los poderes de lo no visible, y el universo mental y subjetivo de los pobladores de San Andr&eacute;s Larr&aacute;inzar. El libro analiza la problem&aacute;tica agraria, la propiedad sobre la tierra urbana y extraurbana, las tiendas de raya, las fincas, las atajadoras y la relaci&oacute;n entre ind&iacute;genas y ladinos de San Andr&eacute;s Larr&aacute;inzar, siempre conflictiva y en el pasado bastante violenta; el miedo ladino a la rebeli&oacute;n de los ind&iacute;genas, y el racismo que los animaliza complementando el estudio de Lucas Ruiz <i>El jchi&#8217;iltik y la dominaci&oacute;n jkaxlan en Larr&aacute;inzar</i>, Chiapas, sobre el racismo en ese municipio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros apartados est&aacute;n dedicados a la historia del municipio m&iacute;tico y el municipio real, el tiempo, y el espacio simb&oacute;lico y territorial que rodea a la compleja ritualidad de la fiesta, la geograf&iacute;a sagrada, y el lugar de los due&ntilde;os sobrenaturales. De manera innovadora, con base en 780 dibujos elaborados por ni&ntilde;os en 1980 y 1995, Gorza analiza la manera en que la poblaci&oacute;n infantil de San Andr&eacute;s percibe a su propio pueblo y dibuja c&oacute;mo le gustar&iacute;a que fuera en el futuro. Los horizontes de esperanza se ven con mayor plasticidad en las im&aacute;genes que emergen en estos mapas de la mente. Algo similar sucede con los sue&ntilde;os dice Gorza, que abren a los andrese&ntilde;os otros escenarios tan reales como los diurnos. Para ellos al igual que para sus antepasados, la experiencia on&iacute;rica es un momento fundamental de la existencia, aunque sea particularmente peligrosa, all&iacute; se juega concretamente la vida y la muerte, la salud y la enfermedad, la amistad y la rivalidad. En la oscuridad de las casas, las familias pasan horas discutiendo sobre el mundo nocturno. Esta pr&aacute;ctica hermen&eacute;utica acerca a los hombres a los dioses, y tiene una funci&oacute;n terap&eacute;utica que contribuye a definir un sentido com&uacute;n a trav&eacute;s del cual los individuos se ubican en un mundo y se relacionan unos con otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otra secci&oacute;n dedicada al espacio, se describe la casa de habitaci&oacute;n y los huipiles como tiempo tejido en el espacio. Los huipiles son como glifos que certifican la irrupci&oacute;n del tiempo en el espacio y las figuras que en ellos se tejen, recuerdan mitos antiguos y gram&aacute;ticas que han permitido la formaci&oacute;n del mundo. A ello habr&iacute;a que agregar el manejo diestro de la temporalidad traducida en n&uacute;meros, el 9, el 13, el 26, los 360 d&iacute;as del a&ntilde;o, los 18 meses de veinte d&iacute;as, y el otro a&ntilde;o de 260 d&iacute;as, con 13 meses de 20 d&iacute;as. Los huipiles muestran el papel de la persona en los espacios&#45;tiempos sagrados, sus estilizaciones recuerdan los animales m&iacute;ticos de la creaci&oacute;n, el due&ntilde;o de la tierra, el anjel, o el esp&iacute;ritu de la lluvia y del rayo, que da vida a las nubes. As&iacute; aparecen el sapo mensajero de las fuerzas sobre la tierra, el intermediario entre nosotros y el cosmos. El alacr&aacute;n que se relaciona con los rel&aacute;mpagos, el mono, el zopilote, los padres madres, la serpiente, <i>Bolonch&oacute;n</i>, que separa con sus grecas a las diferentes im&aacute;genes, o los colores, el rojo, el amarillo, el negro y el blanco, que son las tonalidades de las cuatro esquinas del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta relaci&oacute;n entre ritual y tiempo visto desde el espacio, la cabecera municipal, por ejemplo, aparece opuesta al campo, de una cronometr&iacute;a natural basada en el sol y los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos que ordenan el esfuerzo cotidiano se pasa a una cronometr&iacute;a abstracta y geom&eacute;trica, apoyada en el reloj y la luz el&eacute;ctrica que miden los horarios de la escuela, de las oficinas y de las tiendas y al mismo tiempo permiten ampliar el espacio del d&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n entre oralidad y escritura en pueblos mayas como San Andr&eacute;s y la forma en que &eacute;stas definen el quehacer pol&iacute;tico, se observa por ejemplo, dice el autor, que en los a&ntilde;os treinta del siglo veinte, para ser presidente municipal en ese poblado chiapaneco se requer&iacute;a ancianidad, tener una trayectoria honorable, <i>cursus honorum</i> y practicar el monoling&uuml;ismo. Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s en la d&eacute;cada de los setenta, el mismo puesto ser&iacute;a ocupado por j&oacute;venes que no hab&iacute;an servido en cargos tradicionales, alfabetizados, biling&uuml;es y frecuentemente maestros de escuela. Y es que saber leer y escribir en castellano permite un mejor manejo de las relaciones inter&eacute;tnicas, mayor habilidad en la administraci&oacute;n del sector p&uacute;blico y en la defensa de los intereses locales. Sin embargo, a pesar de lo investigado por otros cient&iacute;ficos sobre los cambios en las estructuras mentales y sociales provocados por la escritura, en el caso de San Andr&eacute;s como en el de muchas otras comunidades, la oralidad ha dado paso a las habilidades quirogr&aacute;ficas, pero no implica que la vocalidad haya perdido su importancia. La voz sigue siendo muy importante en la comunicaci&oacute;n y el valor de la palabra est&aacute; estrechamente vinculada al valor de la persona. La oralidad adem&aacute;s est&aacute; fuertemente vinculada a la realidad on&iacute;rica, las grutas, los animales parlantes y presencias y lugares afines a la palabra y el cuerpo. Las relaciones entre &eacute;stas, palabra y cuerpo, y la postura corporal cuando se habla son relevantes especialmente en los textos rituales y cuando se trata del poder pol&iacute;tico, la autoridad, la costumbre, la ley, la educaci&oacute;n tradicional, la escuela y la forma de administrar los recursos de la tierra y del mercado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gorza explica la complejidad de los sistemas de cargos, la conformaci&oacute;n del ayuntamiento regional, el ayuntamiento constitucional y otros cuerpos institucionales que permiten observar los cambios en las formas de poder, la resistencia, los privilegios explicados en el contexto de la larga duraci&oacute;n de la historia de San Andr&eacute;s, y desde la perspectiva de los estudios que muestran el doble car&aacute;cter del municipio como frontera geogr&aacute;fica y cultural y sus din&aacute;micas como comunidad abierta y como comunidad cerrada; din&aacute;micas que por cierto exhiben realidades poco reconocidas como en la comunicaci&oacute;n de Juan Pedro Viqueira a Piero Gorza, registrada por el autor, que muestra la manera en que &#8220;los ind&iacute;genas celebran la virtud de su comunidad cerrada y se pasan la vida tratando de salir de ella&#8221;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas discusiones sobre tradici&oacute;n e indianidad, sobresale la heterogeneidad de los paisajes culturales y los ritmos del cambio especialmente a partir de 1994. Aunque dice Gorza que &eacute;l no es ling&uuml;ista, aborda las interacciones entre el uso del calendario sagrado, los rituales en el ciclo de vida y el espacio de lo femenino. En esa misma t&oacute;nica, el alzamiento de 1994 puede verse como una especie de parto despu&eacute;s de una crisis de larga gestaci&oacute;n y a partir del cual las comunidades ya no pueden ser analizadas con base en los estereotipos del pasado. La guerra y la paz cargan de expectativas y de riesgos la gestualidad normal, substray&eacute;ndola a la repetici&oacute;n de lo cotidiano. La guerra como momento de peligro y de negaci&oacute;n radical de la vida valoriza el tiempo y la ruptura de la cotidianidad individual y del continuum hist&oacute;rico abre espacios al cambio y al luto. Luego las banderas blancas de la paz y los detalles de las negociaciones zapatistas, vistos desde la perspectiva del etn&oacute;grafo muestran el miedo, los espacios de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, las maneras propias de asumir la autonom&iacute;a, la transformaci&oacute;n en medio del desorden y en la perspectiva general, el levantamiento que restituy&oacute; la voz y la dignidad a uno de los sectores mas olvidados del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al interesado en incrementar sus conocimientos sobre el mundo ind&iacute;gena maya tzotzil chiapaneco, le extra&ntilde;ar&aacute; que la ladinizaci&oacute;n no aparezca descrita con mayores elementos, pero el libro ofrece mucho a etn&oacute;grafos, profesores de etnograf&iacute;a o soci&oacute;logos, historiadores o antrop&oacute;logos de la lengua, preocupados por la memoria y la tradici&oacute;n oral, la cosmovisi&oacute;n y la religiosidad ind&iacute;gena, la cognici&oacute;n en el mundo de la infancia ind&iacute;gena, o las relaciones dial&oacute;gicas entre modernidad y cultura ind&iacute;gena.</font></p>     ]]></body>
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