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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reconocimiento arqueológico en el sureste del estado de Campeche, México: 1996-2005]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Iv&aacute;n &Scaron;prajc (ed.). <i>Reconocimiento arqueol&oacute;gico&nbsp; en el sureste del estado de Campeche, M&eacute;xico: 1996&#45;2005</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Antonio Benavides Castillo*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Oxford, Gran Breta&ntilde;a, Paris Monographs in American Archaeology 19, BAR International Series 1742, 2008.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro INAH Campeche</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta publicaci&oacute;n contiene once apartados y tres anexos que desde ahora conforman un texto "de cabecera" o indispensable para quienes se interesen en conocer y analizar el patrimonio cultural prehisp&aacute;nico existente en el sector sureste de Campeche. Fue editada por el arque&oacute;logo esloveno&#45;mexicano Iv&aacute;n &Scaron;prajc, y entre los colegas que con &eacute;l participaron en la redacci&oacute;n de algunos cap&iacute;tulos se encuen tran Adri&aacute;n Baker Pedroza, Atasta Flores Esquivel, Mar&iacute;a Isabel Garc&iacute;a L&oacute;pez, Nikolai Grube, Daniel Ju&aacute;rez Coss&iacute;o, Kristof Ostir y Tomaz Podobnikar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de campo de seis temporadas tuvo lugar en un medio ambiente selv&aacute;tico despojado de su riqueza maderera, con dif&iacute;ciles caminos (impracticables durante los periodos lluviosos) y con pocos lugares para la obtenci&oacute;n de agua para el consumo humano en tiempo de sequ&iacute;a. Las particularidades de ese h&aacute;bitat tropical y un breve sumario de referencias hist&oacute;ricas coloniales, de los siglos XIX y XX, conforman el primer cap&iacute;tulo de la obra. El grupo aut&oacute;ctono de la regi&oacute;n parece haber sido el hoy denominado quejache (cehache), si bien diversos autores presentan distintas posturas respecto a los l&iacute;mites del &aacute;rea por ellos ocupada, as&iacute; como a su antig&uuml;edad en la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo apartado nos refiere los problemas de log&iacute;stica y del ambiente al que tuvieron que enfrentarse en varias ocaciones. Aun contando con gu&iacute;as expertos, los m&uacute;ltiples caminos madereros f&aacute;cilmente llevaron a equivocarse y perder valiosos d&iacute;as de trabajo. Otras veces, las lluvias torrenciales o el crecimiento de vegetaci&oacute;n tupida y espinosa impidieron el acceso a diversos puntos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La metodolog&iacute;a previa al trabajo de campo incluy&oacute; la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica y de fotograf&iacute;as a&eacute;reas y satelitales; no obstante, la mayor parte de las veces la clave para encontrar asentamientos prehisp&aacute;nicos fue la informaci&oacute;n proporcionada por los campesinos, conocedores de m&uacute;ltiples pares. La abundancia de vestigios de muy variadas dimensiones pr&aacute;cticamente distribuidas de manera continua en la regi&oacute;n de estudio llev&oacute; a replantear las miras del proyecto, de modo que se prefiri&oacute; registrar las evidencias de mayores dimensiones y complejidad. Adem&aacute;s, muchos de los sitios visitados mostraron huellas de saqueo de diferentes momentos del siglo XX, lo cual fue otro elemento que llev&oacute; a documentar lo a&uacute;n existente previendo su desaparici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer apartado &Scaron;prajc presenta las dificultades derivadas de conformar o definir un sitio como una unidad espec&iacute;fica para su registro. La presencia continua de evidencias arqueol&oacute;gicas en el terreno no facilita la separaci&oacute;n de los sectores habitacionales de uno y otros n&uacute;cleos o centros; o bien su demarcaci&oacute;n temporal, dado que el proyecto fue fundamentalmente de prospecci&oacute;n. El uso de modelos y de experiencias previas<a href="#notas"><sup>3</sup></a> le llev&oacute; a proponer, para 67 unidades, una jerarquizaci&oacute;n de nueve niveles que se resumen en cuatro rangos: centro mayor (por ejemplo Calakmul, El Palmar u Oxpemul), centro mediano (Las Delicias, El Mameyal o Pared de los Reyes), centro menor (El Chismito, Arroyo Negro o Felipe &Aacute;ngeles Este) y sitio peque&ntilde;o (Actunk&iacute;n, Tres Banderas o La Misteriosa).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al alim&oacute;n, en el cuarto cap&iacute;tulo &Scaron;prajc y Flores Esquivel describen los sitios registrados. Los asentamientos est&aacute;n ordenados alfab&eacute;ticamente y de acuerdo a la jerarquizaci&oacute;n antes comentada. Son 14 centros mayores, 18 centros medianos, 11 centros menores y 24 sitios peque&ntilde;os. Todos los sitios cuentan tambi&eacute;n con la referencia del mapa general en el que aparecen al final de la obra. Las fotograf&iacute;as, los dibujos y los modelos digitales son de gran calidad, muy &uacute;tiles para su an&aacute;lisis y comparaci&oacute;n. La mayor&iacute;a de los asentamientos presentados cuenta con buenas descripciones y gr&aacute;ficos. En los casos de sitios visitados y publicados por Ruppert y Denison<a href="#notas"><sup>4</sup></a> s&oacute;lo se agreg&oacute; la informaci&oacute;n nueva o pertinente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los centros mayores de registro reciente se cuentan Altar de los Reyes, Champerico, El Gallinero, Los Alacranes, Mucaancah y Yaxnohcah. En el rango siguiente de centros medianos, las nuevas aportaciones del trabajo de &Scaron;prajc y asociados incluyen Candzibaant&uacute;n, Cheyokolnah, Chicaanticaanal, El Diabl&oacute;n y Las Delicias. Para el rango de centros menores informaci&oacute;n m&aacute;s abundante corresponde a Arroyo Negro y Los &Aacute;ngeles Norte. Como ya se&ntilde;alamos, los sitios peque&ntilde;os fueron los m&aacute;s numerosos registrados en este reconocimiento arqueol&oacute;gico (un total de 24) y entre ellos resalta, por los materiales de superficie, la Cueva 1 de Blasillo. Tambi&eacute;n cabe llamar la atenci&oacute;n a las agrupaciones de mont&iacute;culos en Dos Caobas, El Civalito y Villa Hermosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las estelas encontradas en Los Alacranes tuvieron la fortuna de ser consideradas importantes no s&oacute;lo por los investigadores que participaron en la realizaci&oacute;n de este libro, sino tambi&eacute;n por los habitantes de la comunidad ep&oacute;nima. Una buena comunicaci&oacute;n entre los especialistas y lugare&ntilde;os, as&iacute; como la disposici&oacute;n conjunta para proteger ese patrimonio cultural, permitieron efectuar el traslado de las dos piezas que a&uacute;n ten&iacute;an jerogl&iacute;ficos y motivos antropomorfos. La rese&ntilde;a escrita e ilustrada de ese rescate constituye el quinto apartado de la publicaci&oacute;n. Ambas estelas hoy se encuentran en el poblado mencionado, dentro de una palapa de techumbre perecedera y paredes de malla cicl&oacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, en el cap&iacute;tulo 6, Ju&aacute;rez Coss&iacute;o y Baker Pedroza presentan el resultado de sus intervenciones en la excavaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n de fragmentos del Altar 3 del sitio Altar de los Reyes. Previamente a esa importante labor, ambos investigadores documentaron la informaci&oacute;n asequible derivada de las calas de saqueo observadas en varias edificaciones de Mucaancah. Las primeras evidencias de ocupaci&oacute;n datan del Precl&aacute;sico Medio y en el periodo siguiente parece haberse construido la acr&oacute;polis, al tiempo que ocurri&oacute; la introducci&oacute;n del conjunto tri&aacute;dico y la geometrizaci&oacute;n de los vol&uacute;menes arquitect&oacute;nicos. El an&aacute;lisis de los materiales cer&aacute;micos disponibles en las varias colectas de distintos saqueos muestra una fuerte ocupaci&oacute;n precl&aacute;sica a la que siguieron ocupaciones del Cl&aacute;sico Temprano y Tard&iacute;o.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo <i>7,</i> Garc&iacute;a L&oacute;pez presenta el an&aacute;lisis del material de superficie, fundamentalmente cer&aacute;mica, algo de l&iacute;tica, restos &oacute;seos humanos y un fragmento de valva marina. La mayor parte de los materiales fueron obtenidos del desecho hallado en calas y t&uacute;neles practicados por saqueadores. Los tepalcates m&aacute;s antiguos datan del Precl&aacute;sico Medio (550&#45;350 a.C.) y los m&aacute;s recientes est&aacute;n fechados (por tipolog&iacute;a cer&aacute;mica) para finales del Cl&aacute;sico Tard&iacute;o (850&#45;950 d.C.). La muestra cer&aacute;mica es realmente peque&ntilde;a: 2 140 tiestos recuperados en las seis temporadas y de ellos 1 462 (es decir el 68.31%) proceden de Mucaancah.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nikolai Grube es el responsable del octavo apartado, ahora con el tema de su especialidad: epigraf&iacute;a e iconograf&iacute;a. La documentaci&oacute;n de 13 sitios es complementada mediante fotograf&iacute;as de las piezas menos conservadas y con dibujos de los jerogl&iacute;ficos e im&aacute;genes a&uacute;n visibles. Cabe comentar que aqu&iacute; no se incluye la informaci&oacute;n relacionada con las casi 120 estelas reportadas para Calakmul, dado que dicha capital regional ha sido objeto de investigaciones epigr&aacute;ficas espec&iacute;ficas por otros autores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Altamira posee un registro de 17 estelas que hab&iacute;an sido reportadas en la publicaci&oacute;n de Ruppert y Denison <i>(op.</i> cit.), pero casi todas en p&eacute;simo estado de conservaci&oacute;n. Aqu&iacute; nada m&aacute;s se muestran las partes legibles de la Estela 10. Para Altar de los Reyes se presenta la informaci&oacute;n de dos estelas y la del Altar 3, si bien existen cuatro altares. Balakbal es otro de los sitios que fuera visitado por Ruppert y Denison, de modo que s&oacute;lo se documenta la quinta de cinco estelas. En Candzibaant&uacute;n se registraron cuatro estelas y la publicaci&oacute;n muestra la informaci&oacute;n epigr&aacute;fica de tres de ellas. En Champerico reportan, describen y brindan la informaci&oacute;n de tres estelas y un bloque con vestigios de inscripciones. La &uacute;nica estela de Cheyokolnah hasta hoy conocida corresponde al bakt&uacute;n octavo, y sus datos tambi&eacute;n son mostrados. Los textos de El Gallinero fueron cortados y destruidos por saqueadores, de tal suerte que solo se documenta que hubo cinco estelas y buen n&uacute;mero de relieves.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Mameyal se describi&oacute; y dibuj&oacute; lo poco que queda de una estela. Las dos estelas de Los Alacranes que presentan glifos y personajes tambi&eacute;n se presentan. De Mucaancah proceden dos relieves de jugadores de pelota, aqu&iacute; brevemente presentados, y tratados con mayor profundidad en el apartado 4. El registro m&aacute;s amplio de este cap&iacute;tulo corresponde a Oxpemul, en donde podemos ver la informaci&oacute;n de 16 de las 19 estelas, as&iacute; como de cinco de los 15 altares hasta hoy documentados en el sitio. Por lo que toca a Uxul, hoy se conocen 17 estelas y seis altares. De tales monolitos la publicaci&oacute;n que nos ocupa presenta la informaci&oacute;n de 13 estelas, algunas muy fragmentadas y erosionadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sola presencia de los textos jerogl&iacute;ficos antes mencionados indica la antigua fuerza pol&iacute;tica de los asentamientos en los que se hallaron. Indudablemente los proyectos futuros de excavaci&oacute;n exhumar&aacute;n mucha nueva informaci&oacute;n epigr&aacute;fica e iconogr&aacute;fica, complementando as&iacute; la enorme tarea a&uacute;n pendiente en los &aacute;mbitos de investigaci&oacute;n y conservaci&oacute;n del patrimonio prehisp&aacute;nico del sureste de Campeche. A manera de resumen, el camino por andar es largo si recordamos que la fecha m&aacute;s temprana es la de la Estela 2 de Champerico (diciembre 12 de 366 d.C.), mientras que la dataci&oacute;n m&aacute;s tard&iacute;a se encuentra en la Este la 1 de La Mu&ntilde;eca: 30 de abril del a&ntilde;o 889.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo noveno tambi&eacute;n va firmado por Ivan &Scaron;prajc y se refiere a los alineamientos astron&oacute;micos relacionados con la arquitectura monumental. Al igual que en otras regiones de Mesoam&eacute;rica, la mayor&iacute;a de las construcciones mayas por &eacute;l estudiadas en la regi&oacute;n tienen que ver con el orto (12 de febrero y 30 de octubre) o con el ocaso del sol. Ello seguramente estaba vinculado con el ciclo agr&iacute;cola. Otras dos fechas relevantes en su estudio son precisamente las que est&aacute;n asociadas con la divisi&oacute;n del a&ntilde;o en cuartas partes: 23 de marzo y 21 de septiembre (&plusmn; un d&iacute;a), dado que subdividen cada mitad del a&ntilde;o delimitada por los solsticios en dos partes de igual duraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomaz Podobnikar y Kristof Ostir elaboraron el d&eacute;cimo apartado, ahora dedicado a los sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica y al an&aacute;lisis de sensores remotos. Argumentan haber encontrado una relaci&oacute;n entre la ubicaci&oacute;n de los sitios prehisp&aacute;nicos y determinados sectores elevados con ligera pendiente y generalmente asociados a bajos cercanos que en promedio distan un kil&oacute;metro. Comentan la utilidad del uso de im&aacute;genes satelitales y se&ntilde;alan que los resultados obtenidos son preliminares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo 11 es una s&iacute;ntesis de la arqueolog&iacute;a del sureste campechano y fue escrito por &Scaron;prajc y Grube. Presentan al gunas conclusiones preliminares y comentan que el an&aacute;lisis de la abundante informaci&oacute;n reunida se encuentra en proceso. Los asentamientos registrados poseen abundantes evidencias del periodo Precl&aacute;sico Medio y Tard&iacute;o, tambi&eacute;n un fuerte desarrollo durante el periodo Cl&aacute;sico. La ocupaci&oacute;n humana en la regi&oacute;n disminuy&oacute; dr&aacute;sticamente en el Poscl&aacute;sico, tiempo del que casi no se encontraron vestigios. Los 67 sitios fueron clasificados en cuatro rangos (mayores, medianos, menores y peque&ntilde;os); a ellos se agreg&oacute; Calakmul, si bien este sitio no fue analizado pero presenta muchas relaciones con el &aacute;rea de estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor parte de los elementos hallados en campo correspondi&oacute; a estructuras de car&aacute;cter habitacional. En los n&uacute;cleos de los asentamientos registrados fue com&uacute;n la presencia de construcciones palaciegas o formadas por varios aposentos de mamposter&iacute;a en las que pudo habitar la elite, o bien, permitir el desarrollo de labores administrativas. Reportan la presencia de varios conjuntos de tipo Grupo E de Uaxact&uacute;n, y se&ntilde;alan que tambi&eacute;n pueden encontrarse en sitios menores como Arroyo Negro y El Carmen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que toca a monumentos esculpidos, reportan algunos del bakt&uacute;n octavo. Con excepci&oacute;n de la Estela 114 de Calakmul (435 d.C.), los sitios con fechas tempranas se concentran en un peque&ntilde;o sector al sur de la regi&oacute;n de estudio. Otro hallazgo de inter&eacute;s es que en 622 y 692 se erigieron varios monolitos en Uxul, &uacute;nicamente ah&iacute; y en Calakmul. Algo similar sucedi&oacute; en Oxpemul en 731 y 771. Despu&eacute;s de 780, diversos sitios erigen estelas en poco tiempo, confirmando la descentralizaci&oacute;n y regionalizaci&oacute;n del Cl&aacute;sico Terminal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En casi todos los asentamientos registrados se document&oacute; la existencia de una o dos aguadas. Ello fue complementado con numerosos chultunes y algunos pozos. En otros sitios (Plan de Ayala, Blasillo, Act&uacute;n Kin, Cueva del Manantila) se hallaron cuevas, que fueron usadas para la obtenci&oacute;n de agua o como dep&oacute;sito funerario, entre otros prop&oacute;sitos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La afectaci&oacute;n de los vestigios prehisp&aacute;nicos por saqueo sistem&aacute;tico fue un hallazgo muy com&uacute;n y de dimensiones alarmantes. A la p&eacute;rdida de contextos arqueol&oacute;gicos (tumbas, entierros, ofrendas, etc.) se suma el deterioro al que ahora est&aacute;n expuestos muchos edificios por efecto de las calas, t&uacute;neles y horadaciones diversas que les fueron practicados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contin&uacute;a vigente el problema de la delimitaci&oacute;n de los sitios o unidades de asentamiento. Pero a los autores les queda claro el car&aacute;cter urbano de los lugaresregistrados, con un <i>continuum</i> de evidencias en superficie en el que es posible diferenciar sectores rurales de sectores citadinos. Tambi&eacute;n indican la pr&aacute;ctica com&uacute;n de orientar los edificios monumentales a puntos del horizonte asociados con la salida y la puesta del sol en determinadas ocasiones del a&ntilde;o, situaci&oacute;n que no s&oacute;lo brinda informaci&oacute;n sobre el inter&eacute;s y pr&aacute;ctica de las observaciones astron&oacute;micas precisas sino tambi&eacute;n su v&iacute;nculo con el ciclo agr&iacute;cola.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que respecta a la ubicaci&oacute;n de los sitios y los factores ambientales, existe una marcada relaci&oacute;n entre la distribuci&oacute;n de los asentamientos y los terrenos bajos. Ello no parece haber sido fortuito sino vinculado al aprovechamiento de la humedad de tales sectores para practicar la agricultura intensiva. Al mismo tiempo, muchos edificios monumentales fueron construidos en las cimas de las elevaciones de su zona, aspecto que parece indicar el inter&eacute;s por ubicarse en puntos visibles desde largas distancias, lo cual pudo facilitar la comunicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los p&aacute;rrafos dedicados a la distribuci&oacute;n de los asentamientos muestran que no ha sido posible estimar una distancia promedio entre ellos. La distancia media al vecino m&aacute;s cercano es de 12.5 km pero ello s&oacute;lo es un ejercicio estad&iacute;stico que no puede aplicarse en t&eacute;rminos de geograf&iacute;a pol&iacute;tica. Adem&aacute;s, se carece tambi&eacute;n de una buena documentaci&oacute;n cronol&oacute;gica para cada sitio. El enfoque epigr&aacute;fico permite plantear tres fases de desarrollo para la regi&oacute;n: 1) durante el Cl&aacute;sico Temprano varios centros menores eran sedes de soberanos con t&iacute;tulo de <i>ajaw,</i> y no pertenec&iacute;an a alguna entidad suprarregional; 2) el establecimiento de la dinast&iacute;a Kaan en Calakmul logr&oacute; la integraci&oacute;n de los sitios en un estado regional; y 3) al caer la dinast&iacute;a Kaan en 736 se generaron fuerzas centr&iacute;fugas que facilitaron el establecimiento de peque&ntilde;as dinast&iacute;as locales. Esa descentralizaci&oacute;n dio pie al abandono de las ciudades y al eventual colapso de la civilizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las &uacute;ltimas p&aacute;ginas del libro contienen una amplia bibliograf&iacute;a y tres anexos. El primero contiene los mapas de la regi&oacute;n de estudio y en ellos se ubican los sitios que se visitaron en las varias temporadas de campo. Son de gran utilidad, pues incluyen informaci&oacute;n topogr&aacute;fica, hidrogr&aacute;fica, caminos y poblaciones. El Anexo 2 es una tabla de coordenadas geogr&aacute;ficas y coordenadas UTM de los sitios registrados. Es presentada con los sistemas WGS84 y NAD27. El tercer anexo contiene 15 planos de los n&uacute;cleos de los sitios m&aacute;s grandes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> N. Hammond (1975): Maya <i>Settlement Hierarchy in Northern Belize.</i> Contributions of the University of California Archaeological Research Facility 27; Adams, R.E.W. y R. C. Jones (1981): "Spatial Patterns and Regional Growth Among Classic Maya Cites", <i>American Antiquity</i> 46(2): <i>301&#45;322;</i> T. Guderjan (1991): "Aspects of Maya Settlement in the Rio Bravo Area", T. Guderjan, ed., <i>Maya Settlement in Northwestern Belize</i>. Culver City: Labyrinthos. San Antonio: Maya Research Program.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> K. Ruppert y J. Denison (1943): <i>Archaeologi</i><i>cal Reconnaissance in Campeche, Quintana Roo and Peten.</i> Washington: Carnegie Institution, Publication 543.</font></p>     ]]></body>
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