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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[En el nombre del hijo. Cartas de Martín Cortés y Catalina Pizarro]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>En el nombre del hijo. Cartas de Mart&iacute;n Cort&eacute;s y Catalina Pizarro</i>, edici&oacute;n de Mar&iacute;a del Carmen Mart&iacute;nez Mart&iacute;nez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Aurora D&iacute;ez&#45;Canedo F.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: UNAM, IIFL, Centro de Estudios Mayas, Coordinaci&oacute;n de Humanidades, 2006.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Estudios Literarios, IIFL, UNAM.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aparici&oacute;n de esas cartas y su publicaci&oacute;n en M&eacute;xico es una noticia que no puede pasar desapercibida para todos aquellos que se interesen en la vida de Hern&aacute;n Cort&eacute;s, as&iacute; como para quienes nos dedicamos a la ense&ntilde;anza y la investigaci&oacute;n de la historia de la Conquista y los inicios de la vida colonial en la Nueva Espa&ntilde;a. Tambi&eacute;n es una llamada a los investigadores y un aliciente en cuanto a las sorpresas que a&uacute;n deparan los archivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora, Mar&iacute;a del Carmen Mart&iacute;nez, profesora de Historia de Am&eacute;rica en la Universidad de Valladolid e investigadora, cuenta, entre otros, con un libro anterior a &eacute;ste (titulado <i>Cartas y memoriales,</i> publicado en 2003) donde presenta y estudia la correspondencia entre Hern&aacute;n Cort&eacute;s y su representante y primo en Espa&ntilde;a, el licenciado N&uacute;&ntilde;ez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos dos conjuntos de cartas se localizan en el Archivo de la Real Chanciller&iacute;a de Valladolid, en los Pleitos (clasificados como "Pleitos civiles", "olvidados") entre paresotas que se establecieron o tuvieron alguna relaci&oacute;n con el Nuevo Mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas cartas vienen a engrosar la ya abundante cantidad de documentos relacionados con Hern&aacute;n Cort&eacute;s y sus m&uacute;ltiples asuntos y contactos a partir de su encumbramiento como conquistador de M&eacute;xico. No se pueden dejar de mencionar como antecedente los cuatro tomos de <i>Documentos cortesianos</i> editados por Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez para el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. Los <i>Documentos cortesianos,</i> por fuerza, aparecen varias veces citados en el libro que nos ocupa, pues contienen informaci&oacute;n que corrobora o complementa lo que se dice en estas cartas. A diferencia de &eacute;stas, aqu&eacute;llos cubren un periodo mucho m&aacute;s amplio. Las cartas, por su parte, aportan un punto de vista nuevo: "A los numerosos textos conocidos de Hern&aacute;n Cort&eacute;s se suman las cartas in&eacute;ditas de sus padres, Mart&iacute;n Cort&eacute;s y Catalina Pizarro", escribe la autora. "La importancia del conjunto &#150;aclara&#150; radica tanto en que son, hasta la fecha, los &uacute;nicos testimonios epistorales conocidos de los progenitores de Cort&eacute;s, como en el inter&eacute;s de los asuntos que sus autores reflejaron en ellas" (9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las 20 cartas de <i>En el nombre del hijo</i> cubren un periodo de cinco a&ntilde;os: de octubre de 1522 a junio de 1527; la &uacute;ltima carta, la de Catalina Pizarro, queda un poco alejada del resto y est&aacute; fechada en diciembre de 1529.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trabajar un periodo delimitado y marcado con fechas tan precisas, adem&aacute;s de tratarse de una correspondencia privada relacionada con un tema sobre el que se ha investigado y publicado tanto, no es tarea sencilla. Requiere ir y venir de lo particular a lo general; de lo muy concreto y cotidiano a la historiograf&iacute;a y los estudios e interpretaciones m&aacute;s abarcadores; de un conocimiento puntual y preciso de las circunstancias de que se habla en las cartas &#150;desde el lenguaje mismo hasta los sucesos, personas, asuntos, cosas y valores de la &eacute;poca&#150;, todo ello vertido en una introducci&oacute;n y notas explicativas que dan una visi&oacute;n del valor del conjunto documental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con excepci&oacute;n de dos de las cartas de este conjunto epistolar, todas son copias o traslados, como se dec&iacute;a entonces, de los originales, hechos para integrar el expediente del pleito en cuesti&oacute;n. Dos cartas originales quedaron en el expediente: una del 22 de mayo de 1524 escrita por Mart&iacute;n Cort&eacute;s desde Medell&iacute;n (documento 8) y otra de Catalina Pizarro, fechada en M&eacute;rida (provincia de Extremadura) el 20 de diciembre de 1529. En estos originales se puede ver la letra "menuda y experimentada en el arte de la pluma" de Mart&iacute;n Cort&eacute;s y la mano "temblorosa" de Catalina Pizarro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de la escritura, en primer lugar, y despu&eacute;s del tono y los asuntos tratados en las cartas es posible imaginar a un Mart&iacute;n Cort&eacute;s de car&aacute;cter fuerte y decidido, activo e incansable defensor de los intereses de su hijo, bien informado de sus acciones y calculador de las consecuencias de &eacute;stas. Gracias a estas cartas sabemos, por ejemplo, que Mart&iacute;n Cort&eacute;s tuvo en sus manos la primera carta de relaci&oacute;n (la perdida) de Hern&aacute;n Cort&eacute;s y que, al igual que su hijo, despreci&oacute; a Diego Vel&aacute;squez debido a la falsedad de sus relaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El destacado papel de don Mart&iacute;n no ha sido suficiente resaltado por la historiograf&iacute;a y, en el mejor de los casos, no ha pasado de merecer un ep&iacute;grafe en las obras dedicadas al hijo" (23), explica la autora del libro. Vale la pena mencionar aqu&iacute; que G&oacute;mara, el bi&oacute;grafo de Cort&eacute;s, en efecto no dedica m&aacute;s que unas cuantas l&iacute;neas a hablar de sus padres, mientras que Bernal D&iacute;az del Castillo s&iacute; estaba bien enterado del papel de Mart&iacute;n Cort&eacute;s como intermediario e interlocutor principal&iacute;simo del conquistador, y en su historia "verdadera" se puede ver claramente lo involucrado que estaba en las cosas de su hijo en la Nueva Espa&ntilde;a y c&oacute;mo Cort&eacute;s le escrib&iacute;a y recib&iacute;a sus cartas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre padre e hijo se establece, pues, una relaci&oacute;n tan estrecha que m&aacute;s que hablar de apoyo incondicional, confidencialidad, etc&eacute;tera, todo lo cual es innegable, parece m&aacute;s apropiado decir que Mart&iacute;n Cort&eacute;s se convierte en el <i>alter ego</i> de su hijo en Espa&ntilde;a. En esto juegan un papel clave las cartas, pues son un medio de comunicaci&oacute;n eficiente a pesar de lo que se tardaban a veces en llegar y de que en ocasiones se perd&iacute;an o pod&iacute;an ser interceptadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Don Mart&iacute;n (el <i>don</i> aqu&iacute; corresponde al uso que se le da en M&eacute;xico, ya que para la &eacute;poca y por ser hidalgo Mart&iacute;n Cort&eacute;s no ten&iacute;a derecho a este t&iacute;tulo) se ocupa hasta donde le alcanzan las fuerzas y despu&eacute;s busca a alguien que lo releve y que sea digno de confianza. Surge as&iacute; la figura del licenciado N&uacute;&ntilde;ez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El licenciado Francisco N&uacute;&ntilde;ez era hijo de In&eacute;s G&oacute;mez de Paz, hermana por parte de padre de don Mart&iacute;n Cort&eacute;s, primo, por lo tanto, de Hern&aacute;n Cort&eacute;s. De N&uacute;&ntilde;ez sabemos que en 1519 trabajaba para el doctor Carvajal, consejero de Castilla; que en 1524 entr&oacute; como relator del Consejo Real y que desde 1522 se encargar&aacute;, gracias al empe&ntilde;o de Mart&iacute;n Cort&eacute;s y a la confianza que en &eacute;l deposita por tratarse de alguien de la familia, de los asuntos del conquistador de M&eacute;xico en Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, ya desde su trabajo anterior sobre la correspondencia entre Cort&eacute;s y el licenciado N&uacute;&ntilde;ez advierte Mar&iacute;a del Carmen Mart&iacute;nez que a pesar de ser &eacute;sta "un interesante indicador de las aspiraciones, preocupaciones y deseos &#91;del conquistador&#93;, es la cr&oacute;nica anunciada de la ruptura que, sin posibilidad alguna de reconciliaci&oacute;n, se produjo en los primeros d&iacute;as de marzo de 1544" (9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tribunal de la Real Canciller&iacute;a de Valladolid, sede entonces de la Corte, se sigui&oacute; el pleito que en 1544 interpuso el Marqu&eacute;s del Valle contra su primo y representante el licenciado N&uacute;&ntilde;ez reclam&aacute;ndole, entre otras cosas, un dinero correspondiente a un sill&oacute;n de plata que Cort&eacute;s le hab&iacute;a confiado a su regreso a la Nueva Espa&ntilde;a en 1530.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El licenciado N&uacute;&ntilde;ez muri&oacute; en septiembre de 1546 sin que se hubiera dictado sentencia sobre el pleito, que hered&oacute; su viuda, y poco despu&eacute;s, en 1547, falleci&oacute; Cort&eacute;s. Las cartas que se presentan en este libro proceden del proceso legal que no alcanz&oacute; a resolverse en vida de los interesados y qued&oacute; archivado y "olvidado" hasta fecha muy reciente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera carta que aparece en el libro es de octubre de 1522. Habla de la llegada de Juan de Ribera, procurador de Cort&eacute;s que lleva a Espa&ntilde;a la <i>Tercera carta</i> de la <i>Relaci&oacute;n</i> y algunos objetos de regalo para entregar al rey en tanto llegaba el "servicio", es decir, el cargamento que tra&iacute;an dos barcos que se hab&iacute;an quedado en las Azores, en espera de recibir auxilio desde la pen&iacute;nsula por temor a los ataques de los piratas. Aqu&eacute;l era custodiado por Antonio de Qui&ntilde;ones y Alonso de &Aacute;vila, y consist&iacute;a en varias piezas de oro y plata, trabajos de arte plumario, ropa y textiles. Un presente al que Pedro M&aacute;rtir de Angler&iacute;a calcula un valor de "ochocientos mil ducados". Sobre el episodio de estos barcos, que lamentablemente cayeron en poder de los piratas, y la consiguiente p&eacute;rdida de los objetos de valor que llevaban, as&iacute; como la prisi&oacute;n de Alonso de &Aacute;vila en Francia escriben varios cronistas del siglo xvi: G&oacute;mara, Bernal y Cervantes de Salazar, principalmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de Mart&iacute;n Cort&eacute;s en esta carta es advertirle al licenciado N&uacute;&ntilde;ez que desconf&iacute;e de Juan de Ribera y sea cauteloso con &eacute;l, pues le parece que toma decisiones por su cuenta. "Muchas cosas absolutas ha hecho", le escribe. <i>Absolutas,</i> anota la autora del libro, en el sentido de independientemente, sin consultar o excluyendo a don Mart&iacute;n, para quien la reputaci&oacute;n y los intereses de su hijo son cuesti&oacute;n de estricta vigilancia. Cort&eacute;s, seg&uacute;n se desprende de esta carta, ha decidido nombrar a este procurador para dar alivio a su padre. Pero don Mart&iacute;n no descansa, se entera de que Ribera se reserva la informaci&oacute;n, seguramente piensa que su hijo no ha acertado al sustituirlo por &eacute;ste personaje y acude al licenciado para convencerlo de que &eacute;l es la persona id&oacute;nea para ocuparse de los asuntos de Hern&aacute;n Cort&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacer hincapi&eacute; en la afectividad detr&aacute;s de estas cartas es algo que por obvio parece salir sobrando. Lo prioritario, sin embargo, y lo interesante, son los variados asuntos que exigen una resoluci&oacute;n presta: pagos y deudas; env&iacute;os de objetos de oro y plata cuyo equivalente en ducados deb&iacute;a alcanzar para comprar mercanc&iacute;as que se necesitaban en la Nueva Espa&ntilde;a: armas, ropa, etc&eacute;tera; env&iacute;os al rey y regalos a la gente en el poder; gestiones de nombramientos en curso que requieren de un seguimiento y confirmaci&oacute;n; solicitudes de otras personas que buscan una retribuci&oacute;n en Nueva Espa&ntilde;a como fray Diego Altamirano, que pretende un obispado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La carta de Catalina Pizarro, sin embargo, merece un comentario por lo que toca a las relaciones afectivas: vemos en ella a la madre de Cort&eacute;s explic&aacute;ndole al "muy noble se&ntilde;or" N&uacute;&ntilde;ez que si no le ha escrito "no es por falta de amor sino por que siempre ven&iacute;an las cartas y mensajero a tiempo que yo no pod&iacute;a m&aacute;s hacer". Le pide cuidar a "don Mart&iacute;n", &eacute;ste s&iacute; hijo de Cort&eacute;s y la Malinche, nieto de do&ntilde;a Catalina, que entonces ten&iacute;a 6 o 7 a&ntilde;os (y ya la abuela le da el tratamiento de don) y est&aacute; en este momento en casa del licenciado N&uacute;&ntilde;ez, as&iacute; como ella cuidar&aacute; de sus hijas en la Nueva Espa&ntilde;a: Luc&iacute;a de Paz y Beatriz de los Santos, que formaron parte de la comitiva que acompa&ntilde;&oacute; a la segunda esposa del marqu&eacute;s del Valle, do&ntilde;a Juana de Z&uacute;&ntilde;iga, en su viaje a la Nueva Espa&ntilde;a en 1530.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La informaci&oacute;n que proviene de documentos, y en este caso de cartas, nos da una visi&oacute;n de lo cotidiano m&aacute;s cercana probablemente a la de los especialistas en historia de las mentalidades, pero finalmente acaba por aportar nuevos datos a la historia. De hecho, el estudio introductorio del libro es una reconstrucci&oacute;n desde las cartas de lo ocurrido de 1522 a 1527. "El contexto pol&iacute;tico de los a&ntilde;os en los que Mart&iacute;n Cort&eacute;s y el licenciado N&uacute;&ntilde;ez mantienen su relaci&oacute;n epistolar es muy complejo &#150;escribe la autora&#150; tanto en la pen&iacute;nsula como en la Nueva Espa&ntilde;a. La narraci&oacute;n de los hechos obliga a seguir un gui&oacute;n en el que se van sumando los escenarios y actores, algunos principales y otros secundarios" (12).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de la lectura de estas cartas podemos ver el papel de los mediadores e intermediarios, desde los conocidos procuradores nombrados por Cort&eacute;s hasta todos aquellos mensajeros, contactos y portadores que por el simple hecho de llevar una carta y presentarla en el momento justo, estaban realizando una acci&oacute;n de importancia. Por medio de estas cartas nos enteramos tambi&eacute;n de la cantidad de cartas que se escrib&iacute;an, del tiempo y la atenci&oacute;n dedicados a estar informados y actualizados: de las copias que se hac&iacute;an de las cartas (no siempre copias exactas), a veces por cuestiones de seguridad o porque hab&iacute;a que informar a dos personas de un mismo asunto, pero no siempre diciendo exactamente lo mismo; de las cartas duplicadas. Es interesante tambi&eacute;n conocer los tiempos que tardaban las cartas en llegar a sus destinatarios y en ser respondidas. Cartas que muchas veces serv&iacute;an para explicar o acompa&ntilde;ar el env&iacute;o de un documento con valor legal: desde instrucciones precisas para llevar a cabo alguna gesti&oacute;n, hasta una provisi&oacute;n, un poder, los llamamos cap&iacute;tulos, citatorios, copias de otras cartas, etc&eacute;tera. La informaci&oacute;n de las cartas sirve muchas veces para rastrear las cartas perdidas, algo que entonces no era poco frecuente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Interesante tambi&eacute;n es ver lo que tardaban en llegar las cartas y los caminos que recorr&iacute;an: "Por la v&iacute;a de Salamanca os escrib&iacute; largo, lo cual creo que ya habr&eacute;is visto, y mucha merced recibir&eacute; me respond&aacute;is lo que pod&eacute;is y pensais hacer de lo que os escrib&iacute;, por que yo provea en el remedio. Habr&aacute; diez d&iacute;as que me dieron una carta de mi hijo, la fecha de la cual fue primero de abril, y en ella dec&iacute;a c&oacute;mo all&aacute; ten&iacute;a el traslado de las provisiones y que esperaba los originales" (documento 5, carta del 19 de diciembre de 1523, de Mart&iacute;n Cort&eacute;s al licenciado N&uacute;&ntilde;ez, 87). Este original que esperaba Cort&eacute;s era ni m&aacute;s ni menos que su t&iacute;tulo de gobernador, que le fue llevado de Espa&ntilde;a por "sus parientes" Rodrigo de Paz y Francisco de las Casas (nota 69, 87).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Por la v&iacute;a de Sevilla", escribe nuevamente Mart&iacute;n Cort&eacute;s al licenciado N&uacute;&ntilde;ez, "le envi&eacute; todo despachado &#91;...&#93; Asimismo, por la v&iacute;a de Trujillo, le envi&eacute; la citatoria con el testimonio en las espaldas &#91;...&#93; estas cartas de Ribera van por la v&iacute;a de Trujillo y con ellas los cap&iacute;tulos que Ribera envi&oacute; ac&aacute;..." (documento 7, 93).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como lo que ocurre con Diego Vel&aacute;squez, Mart&iacute;n Cort&eacute;s parece estar bien prevenido contra cualquiera que se interponga en los designios de su hijo:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"En lo de Garay no os descuid&eacute;is", le escribe al licenciado N&uacute;&ntilde;ez, "que me han certificado que en Sanl&uacute;car est&aacute; una nao de armada para pasar. No me paresce bien deb&eacute;islo decir a Juan de Ribera y no para que os descuid&eacute;is con &eacute;l, ya sab&eacute;is c&oacute;mo son idas provisiones que gan&oacute; Ribera para que Garay no entendiese en aquella tierra que estaba en las provincias de Cort&eacute;s. Ahora dicen que llevan otras para Garay y que van oficiales prove&iacute;dos para all&aacute;. No lo entiendo, sino que esto se hizo por no haber parte que lo contradijese, que mejor estoviera Ribera aquella saz&oacute;n en la Corte que en su tierra" (documento 7, 94&#45;95).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Don Mart&iacute;n Cort&eacute;s atend&iacute;a personalmente los env&iacute;os de su hijo, seg&uacute;n se desprende de una carta escrita el 21 de agosto desde Sevilla al licenciado N&uacute;&ntilde;ez. Cuenta en ella que ha visto y se ha hecho cargo del "tiro" y el "tigrito" mandados por Cort&eacute;s como regalo a su majestad con Diego de Soto. Se trata de la famosa culebrina de plata y de un cachorro de jaguar que hab&iacute;a mandado al rey su hijo, al que por cierto desde que el conquistador ha obtenido su nombramiento don Mart&iacute;n se refiere como "gobernador". Es &eacute;ste un episodio al que G&oacute;mara dedica un cap&iacute;tulo: CLXIX, "Del tiro de plata que Cort&eacute;s envi&oacute; al Emperador", y que Bernal tambi&eacute;n comenta ampliamente. Es necesario se&ntilde;alar aqu&iacute; un error en la nota 174, de la p&aacute;gina 134. Explica all&iacute; Mar&iacute;a del Carmen Mart&iacute;nez que en el tiro o culebrina de plata ven&iacute;a grabada la leyenda: "Aquesta naci&oacute;n sin par/yo en serviros sin segundo/vos sin igual en el mundo". Al comienzo del cap&iacute;tulo "Del tiro de plata..." antes citado, G&oacute;mara escribe: "Ten&iacute;a de relieve una ave f&eacute;nix, con una letra al Emperador, que dec&iacute;a &#91;...&#93;". Es decir, que el verso o copla &#150;que seg&uacute;n G&oacute;mara la hizo el mismo Cort&eacute;s&#150; describ&iacute;a al ave del relieve. Adem&aacute;s, se trata de octos&iacute;labos; por lo tanto, al primer verso le falta una s&iacute;laba que es la palabra ave. Debe decir: "Aquesta ave naci&oacute; sin par". De manera correcta lo registra Bernal D&iacute;az del Castillo en el cap&iacute;tulo</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">CLXX de su <i>Historia.</i> Pero tanto en la edici&oacute;n de Sepan Cuantos... de la <i>Historia de la</i> <i>conquista de M&eacute;xico</i> de G&oacute;mara como en el <i>Hern&aacute;n Cort&eacute;s</i> de Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez, de donde probablemente lo toma la autora de <i>En</i> <i>el nombre del hijo,</i> falta esta palabra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El licenciado N&uacute;&ntilde;ez no era el &uacute;nico interlocutor epistolar de don Mart&iacute;n Cort&eacute;s, sino que &eacute;ste escrib&iacute;a a otras personas con quienes deb&iacute;a tratar asuntos espec&iacute;ficos y recib&iacute;a cartas de todos ellos. Una manera frecuente de proceder con el licenciado N&uacute;&ntilde;ez era darle instrucciones sobre qu&eacute; deb&iacute;a decirle a determinada persona; despu&eacute;s don Mart&iacute;n, por su cuenta, escrib&iacute;a directamente. Esto ocurre, por ejemplo, con don &Aacute;lvaro de Z&uacute;&ntilde;iga y Guzm&aacute;n, duque de B&eacute;jar, a quien Cort&eacute;s env&iacute;a "oro y plata", y con quien don Mart&iacute;n trata el casamiento de su hijo y la sobrina de &eacute;ste, do&ntilde;a Juana Ram&iacute;rez de Arellano y Z&uacute;&ntilde;iga (documento 14, 133). Tanto escrib&iacute;a don Mart&iacute;n, y de manera tan "fren&eacute;tica" y diligente, que no extra&ntilde;a al lector que en un momento dado diga (o escriba, m&aacute;s bien, al licenciado N&uacute;&ntilde;ez): "Al se&ntilde;or Bargue&ntilde;o dir&eacute;is c&oacute;mo yo estuve con el se&ntilde;or Monroy y dijo que &eacute;l cumplir&iacute;a los plazos, que son en fin de este mes y del de mayo, y que yo lo har&eacute; saber al se&ntilde;or su suegro en tiempo y que me perdone que no le escribo que estoy cansado de escrebir" (documento 11, 126). Son &eacute;stos tan s&oacute;lo algunos de los asuntos de que tratan las cartas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si en comparaci&oacute;n con los cuatro vol&uacute;menes de <i>Documentos cortesianos,</i> publicados por Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez, estas cartas son una aportaci&oacute;n menor, no cabe duda de que tienen un inter&eacute;s especial y presentan una visi&oacute;n distinta y nueva de un tema y unos personajes de los que cre&iacute;amos que ya todo se sab&iacute;a. No todos los epistolarios de inter&eacute;s para la historia y la biograf&iacute;a de personajes y escritores de relieve se conservan. Es una suerte contar con &eacute;stas y tener a la mano esta edici&oacute;n hecha en nuestra universidad. M&aacute;s que haberse propuesto reescribir una biograf&iacute;a de Hern&aacute;n Cort&eacute;s o hacer un estudio de gran erudici&oacute;n, debemos agradecer a Mar&iacute;a del Carmen Mart&iacute;nez este libro directo, interesante y bien documentado.</font></p>     ]]></body>
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