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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alfonso Arellano, <i>Tortuguero: una historia rescatada</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Martha Ilia N&aacute;jera C.*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, Centro de Estudios Mayas, 2006.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro de Estudios Mayas, IIFL.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alfonso Arellano, estudioso de la cultura maya, presenta en esta obra una monograf&iacute;a muy completa del sitio arqueol&oacute;gico denominado Tortuguero, localizado en las h&uacute;medas Tierras Bajas de Tabasco dentro del municipio de Macuspana. Seg&uacute;n nos relata, las primeras noticias del sitio acontecieron a fines del siglo XVIII; durante el siglo XX algunos estudiosos lo mencionan de forma tangencial en sus investigaciones, pero no exist&iacute;a un estudio tan completo como el que ahora nos presenta el autor. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como buen historiador, el autor ubica el sitio en su contexto hist&oacute;rico&#45;arqueol&oacute;gico, geogr&aacute;fico, ling&uuml;&iacute;stico, epigr&aacute;fico y etnogr&aacute;fico. Para ello revisa minuciosamente varias fuentes coloniales, en especial las <i>Relaciones hist&oacute;rico&#45;geogr&aacute;ficas</i> del siglo XVI, as&iacute; como estudios contempor&aacute;neos sobre el &aacute;rea, que seg&uacute;n nos rese&ntilde;a, est&aacute; habitada por mayas, chontales y ch'oles, nahuas, zoques, as&iacute; como otros grupos en menor n&uacute;mero. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su an&aacute;lisis abarca el municipio de Macuspana con la idea de brindar al lector un marco de referencia comparativo para acercarse con posterioridad, al enclave prehisp&aacute;nico; por ello aborda el tema des&#45;de diversas perspectivas como las variaciones en las tazas poblacionales; productos relevantes como el cacao, que le proporcion&oacute; ingresos significativos a la regi&oacute;n, tanto en la &eacute;poca prehisp&aacute;nica, como durante la Colonia, en especial en el partido de la Chontalpa; rescata, en pocas l&iacute;neas, un dato sugestivo, la menci&oacute;n en las fuentes coloniales del chapopote, origen hoy d&iacute;a de la riqueza de la zona.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo por la historia de la Chontalpa contin&uacute;a con la incursi&oacute;n constante de los piratas y en respuesta a los cambios en la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, con reacomodos de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, mestiza e ind&iacute;gena. Con las nuevas fundaciones, Macuspana consigue su auge durante el siglo XVII, y su posterior declive sucede en la segunda mitad del XVIII.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en diversas descripciones arqueol&oacute;gicas, principalmente en los trabajos de Blom, rands y Hern&aacute;ndez Ponce, arellano muestra una mirada a los monumentos arquitect&oacute;nicos, e infiere que se trata de una ciudad organizada jer&aacute;rquica y socialmente, con la existencia de sectores dedicados a la actividad ritual, otros a la habitaci&oacute;n y desde luego al comercio. En relaci&oacute;n con la cer&aacute;mica, apunta que la mayor abundancia pertenece al Cl&aacute;sico Tard&iacute;o y que muestra afinidades con el estilo alfarero de la costa, m&aacute;s que con el Pet&eacute;n, no obstante conserva lazos con las sierras de Chiapas. La alfarer&iacute;a de Tortuguero, si bien recibe influencia a trav&eacute;s de Palenque durante el Cl&aacute;sico Tard&iacute;o, se mantuvo como un sitio marginal a las tradiciones alfareras centrales mayas, adem&aacute;s de que hereda una costumbre cer&aacute;mica local de pastas finas del Precl&aacute;sico Tard&iacute;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Tortuguero se han localizado pocos vestigios del Precl&aacute;sico as&iacute; como del Poscl&aacute;sico temprano; en el siglo XII ya se hab&iacute;a abandonado. A trav&eacute;s de otros materiales como la obsidiana, el &oacute;nix o bien de la menci&oacute;n de un yugo en el lugar, infiere que mantuvo un fuerte contacto con otras &aacute;reas mesoamericanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez presentado un panorama general, el autor analiza sus "monumentos". Encuentra la existencia de 17 y los analiza con el siguiente criterio: localizaci&oacute;n original, actual, descripci&oacute;n y transcripci&oacute;n, y comenta que es un infortunio que por el estado actual de los textos, s&oacute;lo 10 son accesibles a su lectura. El autor al transcribir las inscripciones descubre que un gobernante, el <i>Ahau Ahpo</i> Bahlum del linaje de la Garza de la casa de Palenque, es descendiente de ah K'uk', quien vivi&oacute; a mediados del siglo IV d. C. el citado <i>Ahpo</i> Bahlum se entroniz&oacute; a los 31 a&ntilde;os, efectu&oacute; varias batallas, marc&oacute; su triunfo con algunos sacrificios de decapitaci&oacute;n y realiz&oacute; otros rituales relacionados con ciertos movimientos de los astros. Dichos acontecimientos ocurren entre 644 d.C al 669 d. C. <i>Ahpo</i> Bahlum enfatiza que estaba emparentado con la dinast&iacute;a de Palenque al emplear un glifo emblema de este sitio. Seg&uacute;n Matheus, Tortuguero form&oacute; parte de la &eacute;gida de Palenque, pero arellano, de acuerdo con sus datos epigr&aacute;ficos, sugiere que el <i>Ahpo</i> Bahlum era miembro de la nobleza reinante en Palenque y que por ello Tortuguero cobrar&iacute;a importancia pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se&ntilde;ala Arellano que de acuerdo con varios investigadores, Tortuguero muestra ciertas peculiaridades en su escultura, lo que la convierte en un sitio <i>sui generis</i>, por lo que se propone delimitar sus elementos propios con la finalidad de definir si se incorpora o no a la tradici&oacute;n maya cl&aacute;sica. analiza cada una de las im&aacute;genes de Tortuguero y compara con motivos en otras expresiones de la cultura maya; por ejemplo, al jaguar del monumento 1, lo vincula con GIII de la Triada palencana y seg&uacute;n supone, el gobernante de Tortuguero se identific&oacute; con &eacute;l, como lo hacen los gobernantes de otras ciudades mayas; observa a su vez serpientes bic&eacute;falas vinculadas en el imaginario de los mayas con el amanecer y anochecer, por las que el gobernante se sit&uacute;a en el centro del cosmos; o bien el monumento 10 al que otros hab&iacute;an identificado con un murci&eacute;lago y Arellano aclara que se trata de un ave rapaz nocturna, posiblemente el b&uacute;ho, conocida entre los mayas como <i>mwan</i>, asociado al dios L, cuyo &aacute;mbito es el inframundo. Difiero en algunas de sus interpretaciones, como que el personaje de la caja de madera del "monumento" 15, realmente se est&eacute; autosacrificando el miembro viril, la escena no es clara y no guarda la actitud de otros regentes en actitudes similares; el tipo de tocado que Arellano se&ntilde;ala como un elemento para confirmar su interpretaci&oacute;n, no necesariamente lo usaban los gobernantes durante este ritual, sino que era habitual en otros personajes. En relaci&oacute;n con la vasija de <i>tecalli</i>, el monumento 17, considera que es un individuo que penetra al inframundo para comunicarse con las deidades; concuerdo con &eacute;l, y agregar&iacute;a que si esta interpretaci&oacute;n es adecuada, ser&iacute;a un ritual inici&aacute;tico en el que el ser humano penetra a una cueva, sufre una muerte ritual al ponerse en contacto con esa otra realidad; al regresar de este espacio, del &uacute;tero materno, renace ritualmente pero con una modificaci&oacute;n ontol&oacute;gica que le permite, por ejemplo, ascender al trono. Escena que tambi&eacute;n es com&uacute;n en otras representaciones mayas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor concluye que en Tortuguero subsiste una permanencia de f&oacute;rmulas comunes a los mayas tanto en la imaginer&iacute;a sagrada como en la vinculada con el poder; no obstante, florecen variaciones en el tratamiento formal y cambios en la apariencia externa que le otorgan un valor <i>sui generis</i>, lo que se explica por desarrollos propios y quiz&aacute; por la situaci&oacute;n fronteriza en el occidente del sitio. &Eacute;l propone, de forma por dem&aacute;s valiente, un "Estilo Tortuguero", pues hay ciertos elementos evidentes en el tratamiento formal de la escultura que no coinciden con el &aacute;rea maya ni con el Istmo de Tehuantepec, con lo que da pie a futuras discusiones. </font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sus conclusiones, que desde mi &oacute;ptica resultan las m&aacute;s sugestivas, el autor intenta con los datos expuestos reconstruir diversos aspectos de la historia de Tortuguero. Reitera la dificultad de la lectura de las inscripciones debido a su deterioro; no obstante, logra rescatar a trav&eacute;s de sus monumentos la existencia de cinco <i>Ahpoob</i> y algunas de sus actividades, aunque no se conoce en su totalidad a qu&eacute; edificio pertenec&iacute;an. Infiere un patr&oacute;n de asentamiento disperso con las casas agrupadas en conjuntos de cuatro o cinco habitaciones que formaban unidades familiares, similar al patr&oacute;n de otros pueblos chontales, los hablantes que predominaron en esta zona; esta idea la deduce, no s&oacute;lo porque las inscripciones contienen numerosos elementos de esta familia ling&uuml;&iacute;stica, sino a su vez porque los documentos coloniales est&aacute;n en esta lengua, y en adici&oacute;n los asentamientos contempor&aacute;neos revelan la existencia de chontales en el &aacute;rea de Macuspana; infiere una densidad demogr&aacute;fica relativamente alta que ten&iacute;a a su alcance los recursos necesarios para su subsistencia.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La poblaci&oacute;n, contin&uacute;a arellano, utiliz&oacute; material perecedero para sus construcciones, a&uacute;n las elaboradas sobre los basamentos piramidales de piedra. En cuanto a la organizaci&oacute;n social, subsiste el patrilinaje y la matrilocalidad. Debido a su ubicaci&oacute;n, mantuvo escasos contactos con el Usumacinta y el Pet&eacute;n y m&aacute;s hacia las planicies costeras tabasque&ntilde;as, lo cual se revela en la alfarer&iacute;a, y sin atreverse a hablar de estilos, considera que mantiene rasgos escult&oacute;ricos peculiares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Supone que Tortuguero fue fundado por hablantes de chontalano, que proced&iacute;an del sur y del este de las Tierras Altas guatemaltecas y que son ellos quienes provocaron el auge del sitio al sobreponer su cultura sobre la de los residentes de la zona, que manten&iacute;an una tradici&oacute;n vinculada con la costa. Este apogeo tiene lugar entre los siglos VII y VIII y se logr&oacute; por su ubicaci&oacute;n estrat&eacute;gica, situado cerca de la entrada del valle del Tulij&aacute;, y por conformarse como un camino a las Tierras Altas desde las planicies costeras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el Cl&aacute;sico tard&iacute;o sus habitantes, agrega, reciben influencia de la metr&oacute;poli palencana, y el gobernante de Tortuguero se enorgullec&iacute;a de ser del linaje de la familia dirigente palencana, llam&aacute;ndose a s&iacute; mismo "Sagrado se&ntilde;or del linaje de la Garza", "Divino se&ntilde;or de la Casa de la Garza". Arellano discute otras relaciones familiares con linajes de Palenque, cuesti&oacute;n que se las dejo comentar a los epigrafistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor logra una serie de interesantes inferencias al agrupar diversos acontecimientos rituales, pol&iacute;ticos y b&eacute;licos y relacionarlos con las actividades vinculadas a la siembra y a la cosecha; confirma que la mayor&iacute;a de los actos de la elite gobernante en los que necesitaba la concurrencia de la poblaci&oacute;n, se desarrollaban durante los periodos de baja labor pues no la distra&iacute;an de sus labores agr&iacute;colas. Si bien es un supuesto que se ha afirmado a trav&eacute;s del tiempo, arellano lo constata al comparar las fechas que obtiene de sus lecturas epigr&aacute;ficas con los periodos agr&iacute;colas, ejercicio mental que result&oacute; muy estimulante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra termina con una certera denuncia por la destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica del sitio arqueol&oacute;gico y del ecosistema desde principios del siglo XX, que por supuesto es palpable en una multitud de sitios prehisp&aacute;nicos, al igual que el deterioro de su entorno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el libro puede dar lugar, por sus m&uacute;ltiples propuestas, a diferentes discusiones y objeciones, es loable la labor de Arellano al recrear a trav&eacute;s de diferentes disciplinas la imagen, el medio ambiente y la historia de un sitio maya, que aunque hoy d&iacute;a se encuentra destruido, guard&oacute; una parte de la cultura mesoamericana.</font></p>      ]]></body>
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