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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luis M&eacute;ndez Rodr&iacute;guez, <i>Esclavos en la pintura sevillana de los Siglos de Oro</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rafael Casta&ntilde;eda Garc&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Sevilla, Universidad de Sevilla&#45;Ateneo de Sevilla, 2011, 266 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Posdoctorante&#45;Universit&eacute; Paris Ouest Nanterre La D&eacute;fense/MASCIPO</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qui&eacute;nes fueron los pintores que tuvieron esclavos y qu&eacute; papel desempe&ntilde;aron estos cautivos en los gremios art&iacute;sticos? &iquest;Qu&eacute; lugar ocuparon los negros en los lienzos andaluces en los siglos XVI y XVII? El libro de Luis M&eacute;ndez, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, parte de estas premisas para analizar la mentalidad de una &eacute;poca respecto a la integraci&oacute;n o rechazo de la poblaci&oacute;n negra expresada en el arte andaluz. Cinco cap&iacute;tulos y un ap&eacute;ndice con 43 l&aacute;minas a color, adem&aacute;s de otras tantas en blanco y negro que van acompa&ntilde;ando al texto, componen el libro <i>Esclavos en la pintura sevillana de los Siglos de Oro</i>
publicado en diciembre de 2011.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os la historiograf&iacute;a sobre la esclavitud tanto en Europa como en Am&eacute;rica ha prestado mayor atenci&oacute;n a cuestiones como la identidad, la conciencia &eacute;tnica, el mestizaje y la movilidad social. Uno de los espacios corporativos que ha suscitado inter&eacute;s, adem&aacute;s de las milicias y cofrad&iacute;as, son los gremios. El mismo autor, en la introducci&oacute;n, confiesa que lleg&oacute; al tema debido a las numerosas fuentes documentales que localiz&oacute; sobre la relaci&oacute;n entre esclavos y pintores en los distintos archivos y bibliotecas de la ciudad hispalense. A este respecto son escasos los trabajos sobre los africanos y sus representaciones en el arte espa&ntilde;ol, as&iacute;
como el estudio sociol&oacute;gico de los esclavos en los gremios de pintura.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera parte de la obra el autor describe el escenario sevillano en lo demogr&aacute;fico, urbano y cultural. Destaca que un 10% de la poblaci&oacute;n total en el siglo XVI eran negros esclavos y a &eacute;stos habr&iacute;a que a&ntilde;adir los libertos. La regi&oacute;n de Andaluc&iacute;a tuvo un papel importante en el tr&aacute;fico de esclavos, sobre todo C&aacute;diz y Sevilla, de donde se distribu&iacute;a la mano de obra al interior de la pen&iacute;nsula y del otro lado del Atl&aacute;ntico. En la traza urbana, el historiador del arte afirma que la marginaci&oacute;n social e institucional hacia este sector de la poblaci&oacute;n tambi&eacute;n se reflej&oacute; en un segregacionismo del espacio, pues habitaron en la periferia
urbana, fuera de las murallas. Sin embargo, su visibilidad en el conjunto de la sociedad se dio en las fiestas religiosas y profanas a trav&eacute;s de la m&uacute;sica y bailes; cabe se&ntilde;alar que el autor cita diversas fuentes literarias de la &eacute;poca para describir las danzas y cantos negros. El otro elemento que resalta en el texto son las cofrad&iacute;as como un referente de la identidad &eacute;tnica y para hablar sobre este punto se basa exclusivamente en el trabajo de Isidoro Moreno.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Si bien esta es una obra cl&aacute;sica de la historiograf&iacute;a espa&ntilde;ola no deja de llamar la atenci&oacute;n las poqu&iacute;simas referencias a otro muy buen libro de Ignacio Camacho Mart&iacute;nez.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para reconstruir la relaci&oacute;n de los esclavos con los artistas y artesanos sevillanos, M&eacute;ndez Rodr&iacute;guez desmenuza los sectores econ&oacute;micos en los cuales se desempe&ntilde;&oacute; la mano de obra cautiva. Mediante registros notariales de compra&#45;venta de esclavos comprueba que cl&eacute;rigos, nobles, mercaderes y artesanos participaron del negocio de la trata. En una ciudad cosmopolita, con muchas iglesias y amurallada, los oficios art&iacute;sticos tuvieron un significativo desarrollo y contaron con la capacidad para adquirir varios esclavos de origen africano quienes se ocuparon en las funciones del hogar y del taller. Su importancia demogr&aacute;fica propici&oacute; que algunos gremios precisaran en sus ordenanzas
la prohibici&oacute;n de la incorporaci&oacute;n de negros y mulatos, ya fueran cautivos o libres, a sus filas. Para completar el panorama laboral de las gentes de &eacute;bano, el autor recurre a la literatura de los siglos de oro y a la pintura. Rescata valiosos testimonios que refieren la asociaci&oacute;n de tareas dom&eacute;sticas con los esclavos negros; temas que en el arte se representaron fundamentalmente en los bodegones del siglo XVII, en las escenas cotidianas, y en las vistas de ciudades del XVIII, tanto de Sevilla como de M&eacute;xico, Lima, y Guatemala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fueron los gremios de plateros, pintores y libreros los que registraron un mayor porcentaje de cautivos. Incluso algunos artistas con oficio de pintor viajaron a Lisboa a la venta de mercader&iacute;as, obras de arte y ocasionalmente a la compra de esclavos. Aqu&iacute; la gran inc&oacute;gnita que el autor se plantea es sobre la participaci&oacute;n de los negros y mulatos en las labores art&iacute;sticas; se sabe que realizaron diferentes tareas en los talleres andaluces, pero el grado de intimidad y confianza entre el cautivo y el maestro, as&iacute; como la convivencia en el espacio del taller con aprendices y ayudantes lleva a considerar un precedente del modelo de esclavo pintor, que tiene su mejor dechado en el famoso esclavo de Diego
Vel&aacute;zquez, Juan de Pareja (1600&#45;1670); otro ejemplo, pero este de condici&oacute;n libre, fue el no menos famoso Juan Correa (1646&#45;1716), mulato y maestro pintor de la Nueva Espa&ntilde;a.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte del libro se analiza la figura del esclavo pintor y su consideraci&oacute;n en los c&oacute;digos visuales. Para ello Luis M&eacute;ndez, adem&aacute;s de revisar los repositorios documentales sevillanos, consult&oacute; diversas fuentes literarias &#45;sermones, comedias, entremeses, coplas y cr&oacute;nicas&#45; en la British Library, as&iacute; como una amplia bibliograf&iacute;a en la biblioteca del National Art Museum y en el Warburg Institute. Otra virtud de la publicaci&oacute;n es la recopilaci&oacute;n iconogr&aacute;fica in&eacute;dita procedente de diversas colecciones de Andaluc&iacute;a, Madrid, Roma, Co&iacute;mbra, Par&iacute;s, Bruselas, M&uacute;nich, Londres, Dubl&iacute;n, M&eacute;xico y Nueva York.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute; servirse de esclavos en el taller fue una pr&aacute;ctica habitual, &iquest;por qu&eacute; no pensar en la posibilidad de que los trabajadores de origen africano intervinieran en el proceso creativo de ejecuci&oacute;n habitual de una obra de arte? Los casos m&aacute;s emblem&aacute;ticos al respecto que cita el autor son el negro Juan de G&uuml;&eacute;jar quien asisti&oacute; como esclavo en el oficio de pintor a su amo Alejo Fern&aacute;ndez; &eacute;ste, al realizar su testamento en 1523, le concedi&oacute; la libertad y le dej&oacute; 80 000 maraved&iacute;es en met&aacute;lico y "una docena de piedras de bru&ntilde;ir para dorar, una loza para moler colores y dos docenas de muestras de dibujo a su elecci&oacute;n" (p. 135). Es
decir, todos los utensilios necesarios y un capital para que el negro, ahora libre, pudiera seguir practicando el oficio de pintor. Otros ejemplos del siglo XVII son el ya referido Juan de Pareja, esclavo mulato de Vel&aacute;zquez, y Sebasti&aacute;n G&oacute;mez, mulato comprado por Murillo. Los tres negros pintores est&aacute;n relacionados con Sevilla y fueron siervos de sus maestros trabajando en su casa y taller donde gracias a sus cualidades aprendieron el oficio de la pintura. Sin embargo, a pesar de que existieron casos que comprueban la participaci&oacute;n de los negros y mulatos en el proceso art&iacute;stico, son muy pocos los testimonios iconogr&aacute;ficos conservados que los representen en el arte espa&ntilde;ol y europeo en general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, "En los m&aacute;rgenes del lienzo", M&eacute;ndez Rodr&iacute;guez rebasa las pretensiones de la obra referida. Reconstruye la mentalidad de la &eacute;poca respecto a las concepciones que se ten&iacute;an de la esclavitud y de los tipos f&iacute;sicos de piel negra en el plano moral; detalla las connotaciones negativas cercana a lo monstruoso, al pecado y al demonio que ten&iacute;a la poblaci&oacute;n. A partir de estos postulados, el autor afirma que los negros fueron desplazados a los m&aacute;rgenes del lienzo en la pintura europea, teniendo un papel secundario y anecd&oacute;tico. Desde la Edad Media la presencia del negro estuvo vinculada a las im&aacute;genes religiosas, en particular al infierno, y
ya en la denominada Edad Moderna una de las primeras representaciones visuales del africano estuvo en el mago Baltasar. Tanto en la vida cotidiana como en la literatura y arte sevillano la valoraci&oacute;n a las personas negras en el siglo XVII fluctuaron entre un rechazo generalizado a unas medidas protectoras e integradoras, motivadas por las &oacute;rdenes eclesi&aacute;sticas, en particular los jesuitas y uno de sus representantes Alonso de Sandoval.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de la consulta de diversas fuentes Luis M&eacute;ndez sostiene que hay una transici&oacute;n en la cultura que va transformando la construcci&oacute;n de la identidad; m&aacute;s all&aacute; del color de la piel fue la circunstancia de la esclavitud lo que hizo que fueran rechazados socialmente, esto es, se inclina por la existencia de un prejuicio social m&aacute;s que racial. Para ello confirma su hip&oacute;tesis en la iconograf&iacute;a de los "negroafricanos", cuando su representaci&oacute;n pas&oacute; de lo demoniaco hasta la encarnaci&oacute;n de la santidad, ejemplo de ello son San Benito de Palermo, Santa Ifigenia, San Elesban y San Mart&iacute;n de Porres. Hay un proceso de reformulaci&oacute;n de la figura del negro
en la cultura occidental en la que &eacute;ste se vuelve visible y luminoso. El caso m&aacute;s ilustrativo de ello es el cuadro de <i>La Mulata</i> de Diego Vel&aacute;zquez, quien consigue crear una representaci&oacute;n naturalista sin ning&uacute;n atisbo cruel o ir&oacute;nico de la persona negra, que adem&aacute;s aparece como protagonista aut&oacute;nomo. Otro lienzo del mismo artista sevillano es la <i>Adoraci&oacute;n de los Magos,</i> de 1619, en el que se observa retratado a un negro real, con un rostro sereno y piadoso. Cercano a 1670 apareci&oacute; otra obra andaluza, que el autor analiza en el texto, en ella se representa una escena de g&eacute;nero con personajes negros, el cuadro de Bartolom&eacute; E. Murillo, <i>Los tres ni&ntilde;os,</i> que introduce un factor de tensi&oacute;n
adicional al hacer que uno de los protagonistas sea negro y los otros dos que lo rechazan sean blancos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conjunto de estas figuras complacientes y humildes dignifican la figura del negro que dej&oacute; los estereotipos idealizados o caricaturizados que predominaron en la pintura de g&eacute;nero. Es probablemente un reflejo de la importancia que la cultura sevillana demostr&oacute; para integrar a la poblaci&oacute;n de color, mediante el patrocinio de los jesuitas. En otras latitudes como Brasil y M&eacute;xico ser&aacute;n los carmelitas y franciscanos los que hicieron una labor parecida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que nos re&uacute;ne en esta ocasi&oacute;n viene a contribuir en el campo de estudio de los impactos culturales de la esclavitud en la historiograf&iacute;a espa&ntilde;ola y andaluza. En este sentido se suma a los trabajos de Baltasar Fra Molinero,<sup><a href="#nota">5</a></sup> y Enrique Mart&iacute;nez L&oacute;pez,<sup><a href="#nota">6</a></sup> quienes hicieron destacadas contribuciones sobre la imagen de los negros en la literatura espa&ntilde;ola. La obra de Luis M&eacute;ndez Rodr&iacute;guez representa un modelo de reflexi&oacute;n y an&aacute;lisis que debe tener su eco en Am&eacute;rica, donde si bien se han desarrollado trabajos muy importantes, sobre todo en el plano de los cuadros de castas, hay mucho material iconogr&aacute;fico
en las iglesias, museos y colecciones particulares que merecen ser estudiadas desde la historia social del arte. Necesitamos explorar los c&oacute;digos culturales y su distancia de las pr&aacute;cticas cotidianas, la imagen pict&oacute;rica y la cultura de las apariencias constituye el sentir ideol&oacute;gico de las &eacute;lites que buscaron imponer un ideal de sociedad y en ese espacio de tela llamado lienzo no se reflej&oacute; la realidad circundante sino una representaci&oacute;n que tuvo influencias de civilizaciones ajenas, as&iacute; como de las grandes convulsiones pol&iacute;ticas y sociales de cada territorio. Es en ese marco, cultural y material, que los negros y mulatos fueron pintados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;V&eacute;anse los trabajos de Elizabeth McGrath, V&iacute;ctor Stoichita y Carmen Fracchia.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;<i>La antigua hermandad de los negros de Sevilla. Etnicidad, poder y sociedad en 600 a&ntilde;os de Historia,</i> Sevilla, Universidad de Sevilla, Consejer&iacute;a de Cultura de la Junta de Andaluc&iacute;a, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3502327&pid=S0185-2523201400020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;<i>La hermandad de los mulatos de Sevilla. Antecedentes hist&oacute;ricos de la Hermandad del Calvario,</i> Sevilla, Ayuntamiento de Sevilla, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3502329&pid=S0185-2523201400020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Otro caso para el M&eacute;xico virreinal fue el pintor mulato Tom&aacute;s de Sosa cuya obra puede situarse entre los a&ntilde;os 1680 a 1712. Gabriela S&aacute;nchez Reyes, "Los mulatos en el gremio de pintores novohispanos: el caso de Tom&aacute;s de Sosa, <i>ca</i>. 1655&#45;<i>ca</i>. 1712", <i>Bolet&iacute;n de Monumentos Hist&oacute;ricos,</i> 3<sup>a</sup>. &eacute;poca, n&deg;. 13, mayo&#45;agosto 2008, p. 4&#45;15;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3502331&pid=S0185-2523201400020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> sobre los negros y mulatos en los gremios novohispanos v&eacute;ase Sandra N. Luna Garc&iacute;a, "Trabajadores de origen africano en los gremios de la ciudad de M&eacute;xico, siglo XVIII", en Sonia P&eacute;rez Toledo, Manuel Mi&ntilde;o Grijalva y Ren&eacute; Amaro Pe&ntilde;aflores, <i>El mundo del trabajo urbano. Trabajadores,
cultura y pr&aacute;cticas laborales,</i> M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de Zacatecas/ El Colegio de M&eacute;xico, 2012, p. 87&#45;126.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3502332&pid=S0185-2523201400020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup><i>&nbsp;La imagen de los negros en el teatro del Siglo de Oro,</i> Madrid, Siglo XXI Editores, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3502334&pid=S0185-2523201400020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup><i>&nbsp;Tablero de Ajedrez. Im&aacute;genes del negro heroico en la comedia espa&ntilde;ola y en la literatura e iconograf&iacute;a sacra del Brasil esclavista,</i> Paris, Funda&ccedil;&atilde;o Calouste Gulbenkian, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3502336&pid=S0185-2523201400020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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