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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Massimo Livi Bacci, <i>El Dorado en el pantano. Oro, esclavos y almas entre los Andes y la Amazonia,</i></b> <b>traducci&oacute;n de Bernardo Moreno Carrillo</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miriam Garc&iacute;a Apolonio</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Madrid, Marcial Pons Historia, 2012, 162 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Posgrado en Historia&#45;Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Dorado, ensue&ntilde;o obsesivo de los conquistadores de Am&eacute;rica del Sur, es un mito que alude a la <i>terra incognita</i> colmada de oro y otras riquezas, la cual es un punto de partida para que Massimo Livi explique el proceso de expansi&oacute;n hacia la actual Bolivia y Paraguay. Los espa&ntilde;oles, persiguiendo su ideal en numerosas expediciones, s&oacute;lo hallaron tierras pantanosas y gente desconocida. Frente a su fracaso tergiversaron el oro por almas humanas que pasar&iacute;an a ser esclavas, acto que, para el autor, provocar&aacute; un deceso considerable de los abor&iacute;genes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la siguiente cita: "El Dorado elusivo, situado cada vez m&aacute;s al oriente, o m&aacute;s al sur, y por tanto siempre m&aacute;s all&aacute; de la l&iacute;nea del horizonte conforme avanzaban las exploraciones" (p. 10), revela la esencia de este libro compuesto por cinco cap&iacute;tulos, ya que en ellos se observa la forma en que germina esta utop&iacute;a en el Caribe, c&oacute;mo se traslada a la zona andina y c&oacute;mo perece en las Amazonas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuenta Gonzalo Fern&aacute;ndez de Oviedo que en Santo Domingo un explorador de origen espa&ntilde;ol, llamado Miguel D&iacute;az, descubri&oacute; oro en 1501 en aquella isla; dicha leyenda foment&oacute; el surgimiento de expedicionarios improvisados que se aventurar&iacute;an a zonas de dif&iacute;cil acceso sin los recursos necesarios y sin ning&uacute;n conocimiento del lugar. Muchos de ellos murieron en el intento. No obstante, es en la d&eacute;cada de los treinta del siglo XVI que tiene mayor auge la leyenda de El Dorado con el descubrimiento de Per&uacute; y la captura de Atahualpa, empresas encabezadas por Francisco de Pizarro. De acuerdo con la <i>Verdadera Relaci&oacute;n del Per&uacute;,</i> de Francisco de Jerez, Atahualpa prometi&oacute;
a Pizarro entregarle una cantidad considerable de oro a cambio de su libertad, y fue as&iacute; como mand&oacute; a traer objetos de este metal pertenecientes a distintos templos; sin embargo, Pizarro no cumpli&oacute; con su palabra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este primer contacto que tuvieron los espa&ntilde;oles con el Per&uacute;, en el que recibieron oro, lo vieron o lo tocaron, aument&oacute; la expectativa de encontrar riquezas en todo este reino desconocido. Es as&iacute; como se desprenden una serie de historias fant&aacute;sticas referentes al Cuzco en las que se describ&iacute;a este sitio como una ciudad hecha de oro. En 1535, seg&uacute;n Livi Bacci, "el oro no era un mito, sino una realidad, un argumento privilegiado del que se hablaba en la Corte, en las casas, en las tabernas, &#91;...&#93; en la cubierta de los nav&iacute;os...". (p.19).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el autor, la historia de la conquista est&aacute; impregnada de f&aacute;bulas y mitos que han incitado a emprender expediciones de exploraci&oacute;n. Algunos ejemplos que encuadran en esto &uacute;ltimo son por ejemplo Col&oacute;n y su convencimiento de encontrarse en las inmediaciones del Catay; Cabeza de Vaca en busca de las ciudades de oro de Cibola y Quivira; Juan Ponce de Le&oacute;n y su creencia de que exist&iacute;a entre Florida y Cuba la fuente que hac&iacute;a rejuvenecer a las personas, entre otros casos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pizarro y sus aliados hab&iacute;an encontrado entonces un est&iacute;mulo para conocer m&aacute;s all&aacute; de la cordillera de los Andes. Su hermano, Gonzalo Pizarro, emprendi&oacute; varias traves&iacute;as para cruzar la cordillera, empero, su empresa jam&aacute;s tuvo &eacute;xito, s&oacute;lo trajo consigo la p&eacute;rdida de hombres, espa&ntilde;oles e indios, caballos y recursos econ&oacute;micos. Por ordenanzas de Pizarro, a Francisco de Orellana le fue encomendado hacer una expedici&oacute;n por uno de los afluentes del r&iacute;o Amazonas, en el que se embarc&oacute; con 57 hombres y un religioso llamado Gaspar de Carvajal. Este proyecto tampoco result&oacute; victorioso, sin embargo, Carvajal narra en su <i>Relaci&oacute;n</i>
sobre el interrogatorio que se le hizo a un indio prisionero, el cual habl&oacute; de la existencia de poblaciones ricas allende los Andes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta conjetura se difundi&oacute; r&aacute;pidamente en el Per&uacute; y en las actuales Colombia y Venezuela. Se hicieron fuertes inversiones econ&oacute;micas para encontrar El Dorado y lo que trajo consigo cada viaje fue el fracaso y la p&eacute;rdida de vidas ind&iacute;genas. En 1550 Cieza de Le&oacute;n cuestiona la existencia de ciudades repletas de riqueza, ya que &eacute;l viaj&oacute; desde el Caribe hasta el Alto Per&uacute; y jam&aacute;s hab&iacute;a encontrado tales. Seg&uacute;n Cieza, m&aacute;s all&aacute; de los Andes, en direcci&oacute;n al oriente, era in&uacute;til buscar El Dorado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar del cuestionamiento sobre la realidad de aquella leyenda, con la fundaci&oacute;n de Chile, al mando de Pedro de Valdivia, se perfilaban nuevos proyectos hacia el sur motivados por El Dorado, &eacute;ste disfrazado con el nombre de el Gran Mojo o Paititi. El origen de esta leyenda es incierto. Garcilaso de la Vega aporta algunos datos fantasiosos que pudieron influenciar en la b&uacute;squeda de esta regi&oacute;n. Cuenta Garcilaso en sus <i>Comentarios</i> que el d&eacute;cimo rey inca, llamado Yupanqui, tuvo el objetivo de expandir su imperio m&aacute;s all&aacute; de los Andes. Fue as&iacute; como mand&oacute; s&uacute;bditos para tal empresa quienes descubrieron una tierra f&eacute;rtil en la regi&oacute;n de los mojos a la cual
se pod&iacute;a acceder siguiendo un gran r&iacute;o llamado Amarumayu.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La regi&oacute;n de los mojos (nombre que se acu&ntilde;a por una de las etnias que habitaban ah&iacute;) se ubica en la cuenca del r&iacute;o Madeira, uno de los afluentes m&aacute;s grandes del Amazonas, ubicado en el departamento de Beni, la Bolivia oriental. Su acceso desde los Andes era restringido debido a que estaba en medio de la selva y presentaba constantes inundaciones. En 1558 se dise&ntilde;&oacute; el plan de arribar a la zona de mojos desde el R&iacute;o de la Plata, misi&oacute;n que condujo al Paraguay, regi&oacute;n pantanosa y apartada. Despu&eacute;s de varias jornadas de exploraci&oacute;n los espa&ntilde;oles por fin pisaron la tierra de los mojos, donde no encontraron ni oro, ni piedras preciosas. S&oacute;lo dieron con
una poblaci&oacute;n ind&iacute;gena considerable que se convertir&iacute;a en mano de obra al servicio del espa&ntilde;ol.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los intentos fallidos por alcanzar El Dorado trajeron consigo desencanto. Las p&eacute;rdidas monetarias y el costo de vidas ind&iacute;genas fue considerable. Conforme se iba conociendo la naturaleza de los habitantes de la regi&oacute;n de los mojos y del Paraguay, se definieron proyectos para sus captura y sometimiento bajo el yugo de encomenderos espa&ntilde;oles y portugueses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor de esta obra hace un particular &eacute;nfasis en el an&aacute;lisis de los Mojos, regi&oacute;n que despu&eacute;s del desencanto de no hallar oro sufri&oacute; un fuerte declive demogr&aacute;fico tras el esclavizaci&oacute;n de sus habitantes. El inter&eacute;s del autor por este caso estriba en que es de las &uacute;ltimas zonas de Sudam&eacute;rica que fue sometida al sistema de misiones jesu&iacute;ticas para as&iacute; resolver el problema de mortandad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los mojos se caracterizaban por ser grupos de cazadores recolectores y que no se asentaban en un solo lugar. Las torrentes lluvias y sus inundaciones determinaban en qu&eacute; momento los mojos deb&iacute;an partir en busca de otro territorio en el que pudieran dormir y conseguir sustento. Esta caracter&iacute;stica dificultaba a los encomenderos la captura de los indios puesto que estos &uacute;ltimos conoc&iacute;an distintas rutas de la selva que no eran accesibles para los espa&ntilde;oles. Sin embargo, los nativos no pudieron huir de los brotes de viruela y sarampi&oacute;n, uno de los principales agentes que conllevaron a la muerte de muchos mojos. Asimismo, explica Livi Bacci que el &eacute;xito de diversos planes para atrapar indios
y su violenta explotaci&oacute;n ocasion&oacute; m&aacute;s muertes para esta poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los jesuitas, por su parte, decidieron iniciar una labor evang&eacute;lica en la regi&oacute;n de los mojos con la finalidad de establecerlos en pueblos y que vivieran de acuerdo al Evangelio. Sin embargo, la sorpresa de los religiosos fue encontrar resentimiento, desconfianza y agresividad por parte de los indios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trasmitir la Buena Nueva a los mojos fue un reto sustancial para la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s debido al antecedente esclavista que hab&iacute;an sufrido. Los escasos religiosos enviados a aquella regi&oacute;n tuvieron la necesidad de conseguir la confianza de alg&uacute;n indio que pudiera fungir como int&eacute;rprete y a partir de esto elaborar breves gram&aacute;ticas para que otros padres pudieran aprender la lengua con rapidez. Su t&aacute;ctica para llamar la atenci&oacute;n de los indios fue obsequiarles presentes como agujas, alfileres, comida. Pronto se percataron los jesuitas que la empat&iacute;a de los nativos hacia los jesuitas no era por querer conocer el Evangelio, sino por adquirir un sustento de manera f&aacute;cil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez resuelto el problema de la lengua, los religiosos hicieron alianzas con los caciques mojos, prometi&eacute;ndoles que si se reduc&iacute;an a una vida misional, ellos conservar&iacute;an sus privilegios. Con la ayuda de estos gobernantes fue posible integrar a los indios a un sistema de misiones en las que ya no ten&iacute;an que cazar y recolectar el alimento; la misi&oacute;n, con el control de la tierra para la ganader&iacute;a y agricultura, se convirti&oacute; en el sustento definitivo de los pueblos; a su vez, los padres ense&ntilde;aron a los nativos distintos oficios de trabajo para tener una vida autosuficiente en la misi&oacute;n. Este lugar se convertir&iacute;a en un escudo de protecci&oacute;n fuera del alcance de los encomenderos
espa&ntilde;oles y portugueses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de esta obra, el autor hace un balance demogr&aacute;fico de los indios del Paraguay y de los mojos. &Eacute;ste es sustentado principalmente con fuentes de origen jesu&iacute;tico, las cuales no son exactas, sin embargo dan una aproximaci&oacute;n del n&uacute;mero de habitantes que se ten&iacute;a en cuenta durante las primeras expediciones de espa&ntilde;oles, cu&aacute;ntos fenecieron ante las epidemias y la empresa de esclavizaci&oacute;n y con cuantos se contaba en las misiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Perseguir la enso&ntilde;aci&oacute;n de El Dorado trajo sus consecuencias. Jam&aacute;s se descubrieron ciudades edificadas a base de oro y piedras preciosas. El elusivo Dorado s&oacute;lo condujo a tierras pantanosas. Sus habitantes no eran hechos de oro, pero sirvieron para remunerar el desencanto de los espa&ntilde;oles sedientos de poder.</font></p>      ]]></body>
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