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<journal-title><![CDATA[Estudios de historia novohispana]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los cuentos del predicador: Historias y ficciones para la reforma de costumbres en la Nueva España]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Manuel P&eacute;rez, <i>Los cuentos del predicador. Historias y ficciones para la reforma de costumbres en la Nueva Espa&ntilde;a</i></b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Estela Rosell&oacute; Sober&oacute;n</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Pamplona, Universidad de Navarra, Iberoamericana, Vervuert, 2011</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sugerente t&iacute;tulo de la obra de Manuel P&eacute;rez abre al lector la puerta de un universo poco explorado por los historiadores de la Nueva Espa&ntilde;a del siglo XVII: el de la predicaci&oacute;n y sus efectos en la vida cotidiana de aquella sociedad. En las primeras p&aacute;ginas de <i>Los cuentos del predicador,</i> P&eacute;rez habla de la necesidad de estudiar la labor de los predicadores como personajes fundamentales en la construcci&oacute;n del orden pol&iacute;tico y social que dio sentido a la existencia de los habitantes de aquel reino en dicho per&iacute;odo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n entre la predicaci&oacute;n, la literatura y la historia se anuncia desde el inicio de la obra cuando el autor invita al lector a pensar en las historias y las ficciones presentes en los sermones religiosos para rastrear el impacto que dichos relatos ejemplares tuvieron en la reforma de las costumbres, uno de los pilares del proyecto social contrarreformista de la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta primera invitaci&oacute;n por parte de Manuel P&eacute;rez hace pensar en un fascinante y din&aacute;mico mundo de auditorios, pol&eacute;micas y espacios de discusi&oacute;n en donde los predicadores habr&iacute;an intentado persuadir a sus escuchas de seguir comportamientos virtuosos, afines a las ideas, creencias y valores propios del catolicismo tridentino.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s a&uacute;n; esta invitaci&oacute;n trae a la mente la labor de los predicadores en la construcci&oacute;n y la consolidaci&oacute;n de una sociedad urbana productora de una nueva cultura pol&iacute;tica. De acuerdo con el autor esta nueva cultura urbana habr&iacute;a favorecido al surgimiento de una rep&uacute;blica en donde el sector criollo de la poblaci&oacute;n habr&iacute;a conformado una incipiente "ciudadan&iacute;a" novohispana. Todo esto en las primeras p&aacute;ginas del libro; todo esto para abrir el apetito de lectores hambrientos de nuevas propuestas y lecturas de la historia cultural en la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien a lo largo del libro, la solidez de la investigaci&oacute;n contribuye a despertar curiosidad y nuevas preguntas acerca de la muy nutrida informaci&oacute;n sobre las tradiciones ret&oacute;rica y literaria del mundo cl&aacute;sico, renacentista y medieval, el lector no deja de echar en falta el mundo real de la sociedad novohispana en el que, tal como se anunci&oacute; en un principio, los relatos ejemplares debieron haber tenido un impacto social y cultural importante. A pesar de ello, el recorrido de P&eacute;rez est&aacute; lleno de conocimiento y erudici&oacute;n que fomentan el inter&eacute;s en continuar la lectura.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Los cuentos del predicador</i> est&aacute; dividido, as&iacute;, en seis cap&iacute;tulos y un apartado de conclusiones. El primero, "Las pl&aacute;ticas de Juan Mart&iacute;nez de la Parra" hace una breve revisi&oacute;n de la obra y vida de este personaje en quien el autor pretende concentrar su inter&eacute;s a lo largo del libro. En este primer cap&iacute;tulo la obra plantea la existencia de dos momentos hist&oacute;ricos para estudiar el fen&oacute;meno de la predicaci&oacute;n en la Nueva Espa&ntilde;a: el de la evangelizaci&oacute;n del siglo XVI y el de la consolidaci&oacute;n de una sociedad urbana, criolla, ya en el siglo XVII.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para P&eacute;rez &eacute;ste es el momento que realmente interesa ya que es all&iacute; donde &eacute;l encuentra el auge de una oratoria sagrada, ya plenamente barroca y tridentina, influida por toda una tradici&oacute;n cl&aacute;sica y medieval que el autor estudia de manera muy profunda en los siguientes cap&iacute;tulos del libro.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo del mismo, "Las virtudes del ejemplo", estudia la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del g&eacute;nero literario de los <i>exempla</i> desde la Antig&uuml;edad cl&aacute;sica hasta los autores contrarreformistas del siglo XVII y, en ese sentido, analiza la transformaci&oacute;n que sufri&oacute; la ret&oacute;rica grecolatina en la tradici&oacute;n cristiana, tradici&oacute;n en donde, a decir del autor, la divisi&oacute;n entre lo culto y lo popular qued&oacute; m&aacute;s bien difuminada.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en el resto del libro P&eacute;rez muestra gran erudici&oacute;n y presenta la manera en que San Agust&iacute;n introdujo el uso de los ejemplos en la elaboraci&oacute;n de los sermones religiosos cristianos. Adem&aacute;s, en este apartado se explica c&oacute;mo fue que en el Concilio de Letr&aacute;n la Iglesia decidi&oacute; adaptar las formas y m&eacute;todos de persuasi&oacute;n y did&aacute;ctica cl&aacute;sicos para transmitir la nueva doctrina cristiana.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo del libro, "Historias, mentiras y otras moralidades", contin&uacute;a presentando los cambios que sufrieron la ret&oacute;rica y el uso de los <i>exempla</i> en la Edad Media y en los siglos XVI y XVII. A partir de ello, P&eacute;rez retoma la obra de Mart&iacute;nez de la Parra, <i>Luz de verdades catholicas,</i> para enfatizar la importancia que dicho autor dio al uso de los ejemplos en sus sermones.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Efectivamente, en este cap&iacute;tulo el autor menciona al p&uacute;blico de "gente simple" de la ciudad de M&eacute;xico al que iban dirigidos los sermones del jesuita y as&iacute; presenta a comerciantes, artesanos, funcionarios de bajo nivel, una peque&ntilde;a nobleza y el pueblo llano. Si bien esta menci&oacute;n al auditorio de Mart&iacute;nez de la Parra acerca a los lectores a la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica y social que se promete estudiar en el inicio del libro, en realidad, tal como lo hace en toda su obra, Manuel P&eacute;rez tiende a privilegiar el estudio formal de la obra literaria y a omitir los efectos de recepci&oacute;n que los sermones del jesuita pudieron tener entre aquel p&uacute;blico de gente sencilla que se menciona en este cap&iacute;tulo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "El prestigio de los hechos pasados", o cuarto cap&iacute;tulo de <i>Los cuentos del predicador,</i> se sigue la pista de una interesante discusi&oacute;n que se dio ya entre muchos autores de la Antig&uuml;edad cl&aacute;sica y que perdur&oacute; entre muchos otros del siglo XVII: la importancia de la historia como fuente de los relatos ejemplares.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el autor de <i>Los cuentos del predicador</i> el tema del prestigio de la historia hab&iacute;a estado presente en Jenofonte, Macrobio, Plutarco o Plinio. Los primeros Padres de la Iglesia retomaron esta preocupaci&oacute;n a la hora de pensar en c&oacute;mo transmitir de manera veros&iacute;mil la vida de santos y la narraci&oacute;n de distintos milagros entre los fieles. Tal como explica P&eacute;rez en este cap&iacute;tulo, ya en los siglos XV y XVI, muchos autores renacentistas y humanistas como Luis Vives defendieron la importancia de utilizar ejemplos hist&oacute;ricos que pudieran convertirse, realmente, en ejemplos de vida virtuosa.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el prestigio de la historia como "maestra de la vida" fue una herencia humanista que muchos jesuitas recibieron ya en el siglo XVII a la hora de escribir sus sermones y relatos ejemplares. Y es que de acuerdo con Manuel P&eacute;rez el Concilio de Trento vio con malos ojos el abuso de elementos sobre naturales en los relatos ejemplares. Por ello, despu&eacute;s del concilio tridentino, el uso de las representaciones ficticias no fue muy popular entre muchos predicadores que prefirieron apegarse a los lineamientos establecidos por las autoridades de la Iglesia.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo estas ideas y a diferencia de sus antecesores medievales que tejieron relatos en donde lo sobrenatural y lo hist&oacute;rico muchas veces ten&iacute;an el mismo peso, los predicadores jesuitas se preocuparon por dar veracidad espiritual a sus milagros mediante el uso de relatos hist&oacute;ricos que permitieran ense&ntilde;ar a partir de la experiencia real.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo cinco, "La utilidad moral de la ficci&oacute;n", el libro muestra c&oacute;mo a pesar de las ideas humanistas y contrarreformistas de defensa de lo hist&oacute;rico sobre lo ficticio, el g&eacute;nero de los <i>exempla</i> siempre conserv&oacute; un lugar para la ficci&oacute;n. Una vez m&aacute;s, el autor echa mano de su conocimiento para rastrear la evoluci&oacute;n de este g&eacute;nero literario recordando los cuentos del Calila e Dimna y del Sendebar, mismos que en el siglo XIII se utilizaban para educar.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al llegar al siglo XVII Manuel P&eacute;rez habla de la defensa de la legitimidad moral de la ficci&oacute;n y la creaci&oacute;n art&iacute;stica entre diversos autores del Siglo de Oro espa&ntilde;ol, entre los que se&ntilde;ala a Cervantes. Y desde all&iacute; regresa a los sermones de Mart&iacute;nez de la Parra para revisar c&oacute;mo este predicador utiliz&oacute; el ejemplo ficcional como un recurso &uacute;til para persuadir a su auditorio, a pesar de la mala reputaci&oacute;n que este g&eacute;nero ten&iacute;a entre las autoridades de la Iglesia del siglo XVII.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en el cap&iacute;tulo sexto, "Ejemplos para la reforma de las costumbres", la obra menciona el peso que tuvieron los <i>Ejercicios Espirituales</i> de San Ignacio en la predicaci&oacute;n jesu&iacute;tica y en la labor pastoral de la Compa&ntilde;&iacute;a, muy especialmente en el caso de Mart&iacute;nez de la Parra mismo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Probablemente este &uacute;ltimo cap&iacute;tulo sea el &uacute;nico en que vemos cumplida, si bien de manera parcial, la promesa inicial del autor de vincular el estudio de la literatura ejemplar con la cultura y la realidad de la sociedad novohispana. A diferencia del resto del libro, en este &uacute;ltimo apartado P&eacute;rez s&iacute; muestra la relaci&oacute;n entre los sermones de Mart&iacute;nez de la Parra y su recepci&oacute;n entre aquellos novohispanos que los escuchaban.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este cap&iacute;tulo habla del objetivo real de la labor del predicador novohispano: persuadir a los fieles de extirpar los vicios de sus comportamientos cotidianos, fomentar la virtud y procurar la reforma de las costumbres en aras de procurar el orden y el bien com&uacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por primera vez en todo el libro el autor logra aterrizar el estudio de la ret&oacute;rica y de la literatura en la realidad propiamente novohispana. De esta manera, P&eacute;rez presenta ejemplos concretos de los sermones de Mart&iacute;nez de la Parra y los vincula con las preocupaciones sociales particulares que este jesuita mostr&oacute; al ejercer su oficio de predicador.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, este apartado presenta como temas centrales de aquellos sermones los t&oacute;picos de la familia, la propiedad y la autoridad. Todos ellos problemas especialmente importantes al dirigirse a los sectores urbanos de la ciudad de M&eacute;xico del siglo XVII.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de sus casi 250 cuartillas la obra de Manuel P&eacute;rez presenta una interesante investigaci&oacute;n sobre la evoluci&oacute;n de la ret&oacute;rica y la literatura ejemplar en la tradici&oacute;n occidental desde el mundo Antiguo hasta el siglo XVII. El dominio de los cl&aacute;sicos grecolatinos, as&iacute; como el conocimiento de autores y obras medievales y renacentistas se percibe a lo largo de todo el libro. Si a esto se suma el constante llamado a las obras de Mart&iacute;nez de la Parra y el esfuerzo por leerlas a la luz de las fuentes cl&aacute;sicas, medievales, renacentistas y del siglo XVII esta investigaci&oacute;n se convierte en una obra original y atractiva para aquellos interesados en vincular la historia cultural de Europa, Espa&ntilde;a y la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, no obstante los aciertos y m&eacute;ritos del libro, no es imposible que el lector experimente cierto desencanto frente al incumplimiento de una promesa inicial. Y es que si en el inicio de su obra Manuel P&eacute;rez anunci&oacute;, de manera sugerente, c&oacute;mo la ret&oacute;rica y el uso de los relatos ejemplares no fue un asunto de inter&eacute;s &uacute;nicamente literario, a lo largo de las p&aacute;ginas del libro su estudio se concentra en el an&aacute;lisis formal de las narraciones y en la reconstrucci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de la ret&oacute;rica cristiana. Es decir, que no obstante que su propuesta inicial era relacionar la historia de la literatura y la ret&oacute;rica con la cultura pol&iacute;tica novohispana, en realidad el autor termina por hacer pr&aacute;cticamente caso omiso del impacto de los sermones en la reforma de las costumbres entre los habitantes de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n as&iacute;, esta obra constituye un trabajo interesante y erudito que plantea muchas preguntas para futuras investigaciones. <i>Los cuentos del predicador. Historias y ficciones para la reforma de las costumbres en la Nueva Espa&ntilde;a</i> es, sin duda, un extraordinario punto de partida para todos aquellos que en el futuro intenten trascender el &aacute;mbito de la ret&oacute;rica sagrada y que al mismo tiempo sepan utilizarla para profundizar, con ello, en la explicaci&oacute;n de diversos problemas propios de la vida pol&iacute;tica, social y cultural de la sociedad novohispana.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el intento del autor de caminar en dicho sentido sin duda se cumple y deja abierta una sugerente invitaci&oacute;n para explorar rutas novedosas y poco conocidas para los estudiosos de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>
     ]]></body>
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