<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-2450</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Diánoia]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Diánoia]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-2450</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filosóficas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-24502015000100013</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="de"><![CDATA[Im Sog der Technokratie: Kleine Politische Schriften]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández Vega]]></surname>
<given-names><![CDATA[José]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Buenos Aires  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Buenos Aires ]]></addr-line>
<country>Argentina</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>60</volume>
<numero>74</numero>
<fpage>192</fpage>
<lpage>196</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-24502015000100013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-24502015000100013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-24502015000100013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>J&uuml;rgen Habermas, <i>Im Sog der Technokratie. Kleine Politische Schriften</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Vega</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>vol. XII, Suhrkamp, Berl&iacute;n, 2013, 193 pp.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Buenos Aires, Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas.</i> <a href="mailto:joselofer@gmail.com">joselofer@gmail.com</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se le reprocha a la reflexi&oacute;n pol&iacute;tica contempor&aacute;nea, y en especial a sus m&uacute;ltiples versiones de inspiraci&oacute;n liberal y republicana, brindar m&aacute;s soluciones para los d&iacute;as de sol que para las jornadas tempestuosas en las que precisamente la br&uacute;jula de la teor&iacute;a se vuelve m&aacute;s necesaria. Desde 2007 el mundo desarrollado, y la llamada eurozona en particular, vive inmerso en una crisis econ&oacute;mica como no hab&iacute;a experimentado desde el <i>crack</i> de 1930. Los quebrantos financieros fueron el detonante, pero la onda expansiva alcanz&oacute; muy pronto la existencia social y la esfera pol&iacute;tica. Los efectos de la crisis son innumerables. &iquest;Qu&eacute; clase de soluciones se est&aacute;n aplicando?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por momentos vibrantes, las intervenciones reunidas en <i>Im Sog der Technokratie (En el remolino de la tecnocracia,</i> podr&iacute;a traducirse) parten de un diagn&oacute;stico claro: el escenario pol&iacute;tico europeo acusa un enorme d&eacute;ficit de legitimidad. El destino de la Europa comunitaria se encuentra en manos de una &eacute;lite que fija pol&iacute;ticas a espaldas de los ciudadanos y se halla sometida a las exigencias del capital. Los pol&iacute;ticos europeos &#151;tanto en su desempe&ntilde;o nacional como comunitario&#151; carecen de la visi&oacute;n y del valor necesarios para formar mayor&iacute;as electorales que contrapesen la descarada influencia de los intereses financieros que fueron los principales responsables de la debacle y acabaron como sus beneficiarios netos, seg&uacute;n afirma Habermas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante la crisis general que la afecta, Europa apuesta a una salida tecnocr&aacute;tica antes que pol&iacute;tica, a la <i>governance</i> m&aacute;s que a la democracia. Este desatino entra&ntilde;a el riesgo inmediato de alimentar el crecimiento de las alternativas populistas de derecha que ya prosperan a lo largo de casi todo el continente. un &aacute;nimo euroesc&eacute;ptico, sugiere el autor, quiz&aacute; sea lo &uacute;nico que comparten los europeos de nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un escenario tan complejo representa una prueba de fuego para la teor&iacute;a pol&iacute;tica que Habermas ha forjado desde hace d&eacute;cadas y cuyo hito fue la publicaci&oacute;n, en 1981, de su <i>Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa.</i> En su nuevo libro, que se anuncia como "probablemente el &uacute;ltimo" de su serie Peque&ntilde;os Escritos Pol&iacute;ticos (iniciada tambi&eacute;n en 1981, y que con &eacute;ste alcanza la docena de t&iacute;tulos), Habermas recopila sus "intervenciones" (para diferenciarlas de su trabajo como estudioso y profesor) entre los a&ntilde;os 2009 y 2013 orientadas a "contribuir al desarrollo del proceso de formaci&oacute;n p&uacute;blica de la opini&oacute;n". Sus preocupaciones prolongan aqu&iacute; en parte las que expuso en su trabajo anterior, <i>La constituci&oacute;n de Europa</i> (2011), donde argument&oacute; en favor de la necesidad de un nuevo pacto europeo y denunci&oacute; a la oligarqu&iacute;a pol&iacute;tica que domina en Bruselas, expropiadora de la soberan&iacute;a ciudadana, pero a la vez oportunista, sin imaginaci&oacute;n, sometida al discurso economicista y obsesionada por las encuestas de las que depende la estabilidad personal en los cargos. Los ciudadanos fueron complacientes con los manejos de esta &eacute;lite mientras que la econom&iacute;a florec&iacute;a. Con la crisis, las miserias pol&iacute;ticas que ella encarna salen a la luz y generan todo tipo de resentimientos y desconfianzas, aunque no una respuesta pol&iacute;tica estructurada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Im Sog der Technokratie</i> el pensador alem&aacute;n asegura que en Europa impera un "federalismo ejecutivo posdemocr&aacute;tico", a&uacute;n determinado por la puja de intereses nacionales en conflicto. A cien a&ntilde;os del estallido de la Primera Guerra Mundial, los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n parecen virar de nuevo hacia un nacionalismo cuyos extremos condujeron a los desastres del siglo pasado. Alemania, por sus responsabilidades hist&oacute;ricas en esas cat&aacute;strofes, pero tambi&eacute;n por su actual papel de liderazgo en el continente, derivado de su peso demogr&aacute;fico y de su potencia econ&oacute;mica, debe asumir un compromiso muy especial y evitar actuar, como lo hace el actual gobierno de la canciller Angela Merkel, considerando s&oacute;lo la reivindicaci&oacute;n de sus intereses particulares. El gobierno alem&aacute;n tiene "en su mano la llave del destino de la Uni&oacute;n Europea", escribe Habermas. Deber&iacute;a impulsar la integraci&oacute;n pero, con su estrecha perspectiva, revive fantasmas del pasado y pone en peligro el legado europeo forjado con tantas dificultades en la posguerra. La alternativa est&aacute; clara: o se asiste pasivamente al da&ntilde;o, quiz&aacute; irreparable, al tesoro de esa herencia, o se encara su profundizaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Habermas resulta imprescindible establecer una "solidaridad europea". El primer paso es evitar que los pa&iacute;ses del norte de Europa descarguen las consecuencias de la crisis sobre los del sur; se trata de compartir esfuerzos en un contexto de econom&iacute;as desiguales. El segundo paso es impulsar una profundizaci&oacute;n de la democracia en las instituciones continentales, esto es, lograr una verdadera democracia transnacional que genere una opini&oacute;n p&uacute;blica europea cuyos representantes en el Consejo vuelvan a fundar el modelo de gobierno vigente que, en la actualidad, no surge de ninguna elecci&oacute;n. Dicha solidaridad implicar&iacute;a un entrelazamiento de la moral con la pol&iacute;tica. La solidaridad, sin embargo, no se puede imponer. &iquest;C&oacute;mo estimular su desarrollo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de <i>Im Sog der Technokratie</i> es crear una conciencia europe&iacute;sta en camino hacia una democracia cosmopolita. La cr&iacute;tica se dirige tanto contra el derrotismo c&iacute;nico que Habermas ve imperar a su alrededor, como contra el mero realismo que tampoco busca una transformaci&oacute;n. Los gobiernos temen iniciar un proceso de ampliaci&oacute;n de las bases de legitimaci&oacute;n del proyecto europeo y el electorado se encuentra desmovilizado. Las elecciones quedaron reducidas a c&aacute;lculos y encuestas. En ellas nunca se plantean cuestiones verdaderamente program&aacute;ticas. Ning&uacute;n pol&iacute;tico actual asume el liderazgo necesario ni se atrever&iacute;a a entablar una lucha electoral polarizante para movilizar mayor&iacute;as. Y &eacute;sta es, seg&uacute;n Habermas, la &uacute;nica v&iacute;a de salvaci&oacute;n para una democracia deliberativa: recuperar el proceso de mutuo esclarecimiento de la opini&oacute;n en la discusi&oacute;n p&uacute;blica que contribuya a formar una voluntad popular a salvo de las extorsiones del dinero y el poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta resulta, por cierto, totalmente coherente con los principios que la filosof&iacute;a de Habermas ha desplegado y defendido a lo largo de los a&ntilde;os. Puesto que en la serie Peque&ntilde;os Escritos Pol&iacute;ticos no habla el acad&eacute;mico, sino el intelectual comprometido, cabe preguntarse si esa propuesta es, adem&aacute;s, operativa. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, Habermas se acerc&oacute; a la fe religiosa buscando en ella una motivaci&oacute;n que no encontraba entre los ciudadanos de las democracias pr&oacute;speras, cuyos intereses se hallaban acaparados por el consumo y la desconfianza hacia la participaci&oacute;n p&uacute;blica. Su acercamiento a la Iglesia tuvo un momento magn&iacute;fico en su discusi&oacute;n de 2004 con el entonces cardenal Ratzinger (publicado como <i>Dial&eacute;ctica de la secularizaci&oacute;n),</i> y continu&oacute; con jesuitas de M&uacute;nich en 2007 (editado en castellano con el aberrante t&iacute;tulo comercial <i>Carta al papa,</i> mientras que el original alem&aacute;n se traducir&iacute;a como <i>La conciencia de lo que falta).</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habermas no expresaba con ello inclinaciones religiosas personales (a Ratzinger le confi&oacute; &#151;la expresi&oacute;n la tom&oacute; de Weber&#151; que carec&iacute;a de "o&iacute;do musical para la fe"); m&aacute;s bien se aproximaba a los creyentes en busca de est&iacute;mulos para la solidaridad que ve&iacute;a debilitada en la sociedad civil. Sin un impulso semejante, cuyos fundamentos pod&iacute;an provenir de la religi&oacute;n, pero que luego deb&iacute;an traducirse al lenguaje de la raz&oacute;n secular, la ambici&oacute;n de reparar unas l&aacute;nguidas democracias occidentales no parec&iacute;a tener mayor futuro. El discurso religioso, secularizado, pod&iacute;a erigirse en ant&iacute;doto contra el derrotismo y la desmovilizaci&oacute;n de los electores. Adem&aacute;s, ten&iacute;a como ventaja impulsar unos valores universales, no s&oacute;lo locales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habermas inici&oacute; un debate con los cat&oacute;licos tras dejar de lado su intento de identificar la conciencia democr&aacute;tica posnacional con un cuerpo jur&iacute;dico, tal como intentaba expresar con el lema "patriotismo constitucional", que lanz&oacute; a comienzos de los a&ntilde;os noventa. Pero la consigna no tuvo otras repercusiones que las acad&eacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Im Sog der Technokratie</i> Habermas no identifica ninguna fuerza motivadora para la solidaridad que propugna m&aacute;s que la que idealmente se derivar&iacute;a de la convicci&oacute;n racional generada en los debates p&uacute;blicos. &Eacute;stos, seg&uacute;n reconoce, son d&eacute;biles o no existen; con todo derecho, tampoco conf&iacute;a en liderazgos pol&iacute;ticos que los alimenten. &iquest;De d&oacute;nde surgir&iacute;a esa solidaridad sin la cual el proyecto europeo de una democracia posnacional carece de perspectivas? Habermas ser&iacute;a el primero en reconocer que el derrotismo no se combate con expresiones de deseos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El n&uacute;cleo pol&iacute;tico de este libro se enmarca en secciones dedicadas a celebrar diversas personalidades y a recuperar momentos de la historia intelectual alemana. Ralf Dahrendorf, Michael Tomasello, Jan Philipp Reemtsma y Kenichi Mishima son las figuras a quienes brinda c&aacute;lidas palabras de homenaje en la &uacute;ltima parte. En la primera, el tema son los jud&iacute;os alemanes y su tr&aacute;gica historia de persecuci&oacute;n. Un cap&iacute;tulo se consagra al regreso de los grandes intelectuales sobrevivientes a su Alemania de origen tras el colapso del nazismo; otro a Martin Buber y el tercero al gran poeta del siglo XIX, Heinrich Heine. Aqu&iacute; se condensan, con tono l&iacute;rico, las intenciones del libro, su esp&iacute;ritu ut&oacute;pico y los ambiguos presentimientos sobre el futuro. Las convicciones democr&aacute;ticas vanguardistas de Heine recibieron un duro rev&eacute;s en 1848 con la derrota de la revoluci&oacute;n; Alemania s&oacute;lo pudo empezar a estabilizar un sistema pol&iacute;tico democr&aacute;tico cien a&ntilde;os despu&eacute;s. Las decepciones pol&iacute;ticas, insin&uacute;a Habermas, pueden ser muy duras para los individuos, pero las comunidades terminan super&aacute;ndolas. El joven Heine abrigaba esperanzas de fraternidad humana inspiradas en el cristianismo originario. Cre&iacute;a en una "civilizaci&oacute;n europea" que suprimiera los ego&iacute;smos y prejuicios asociados con las nacionalidades, sin da&ntilde;ar las bellas particularidades de cada pueblo. En nuestros d&iacute;as, nos limitamos a lamentar el despotismo de la econom&iacute;a sobre la pol&iacute;tica, que arruina el, para el autor, equilibrio necesario entre &eacute;sta y el mercado. Pero la raz&oacute;n econ&oacute;mica tiene sus iron&iacute;as, asegura Habermas. La globalizaci&oacute;n que arrasa con las fronteras estatales, tambi&eacute;n puede terminar despejando el terreno para un futuro pol&iacute;tico cosmopolita.</font></p>      ]]></body>
</article>
