<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-2450</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Diánoia]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Diánoia]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-2450</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filosóficas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-24502015000100012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Opus Dei: Arqueología del oficio]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carnigli]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luciano Andrés]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Buenos Aires Facultad de Filosofía ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Buenos Aires ]]></addr-line>
<country>Argentina</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>60</volume>
<numero>74</numero>
<fpage>189</fpage>
<lpage>192</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-24502015000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-24502015000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-24502015000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Giorgio Agamben, <i>Opus Dei. Arqueolog&iacute;a del oficio</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luciano Andr&eacute;s Carniglia </b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>trad. Mercedes Ruvituso, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2012, 219 pp.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Filosof&iacute;a, Universidad de Buenos Aires, Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas. </i> <a href="mailto:lucianocarniglia@hotmail.com">lucianocarniglia@hotmail.com</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Giorgio Agamben (Roma, 1942) es, sin lugar a dudas, uno de los m&aacute;s grandes fil&oacute;sofos contempor&aacute;neos activos. Su larga trayectoria se inicia en los a&ntilde;os setenta con una serie de publicaciones que se interrogan, desde una clave de fuerte cu&ntilde;o est&eacute;tico, la problem&aacute;tica general del hombre, su lenguaje y su obra en el horizonte postnietzscheano del nihilismo. <i>El hombre sin contenido</i> (1970), <i>Estancias: la palabra y el fantasma en la cultura occidental</i> (1977) o <i>El lenguaje y la muerte</i> (1982) son algunas de las primeras publicaciones del autor en las cuales ya se hacen manifiestas sus inquietudes te&oacute;ricas, as&iacute; como las herencias filos&oacute;ficas de las que es deudor: la filosof&iacute;a heideggeriana, el pensamiento benjaminiano, las reflexiones nietzscheanas e incluso el psicoan&aacute;lisis de Freud son algunas de las presencias que encontramos en sus comienzos y que permanecen hasta sus publicaciones en curso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras este primer periodo cuyo &eacute;nfasis radica en los interrogantes que se atribuyen habitualmente al peculiar cruce entre est&eacute;tica y pol&iacute;tica, paulatinamente comienza un giro en las investigaciones agambenianas que culmina con la presentaci&oacute;n de su gran proyecto, y al cual se aboca hasta nuestros d&iacute;as: la elucidaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre teolog&iacute;a y pol&iacute;tica en Occidente. As&iacute;, mediante la recuperaci&oacute;n de la matriz filos&oacute;fica del jurista alem&aacute;n Carl Schmitt pero, sobre todo, en la l&iacute;nea de los &uacute;ltimos cursos dictados por Michel Foucault en el College de France, el objetivo filos&oacute;fico de Agamben se dirigi&oacute; al desarrollo de una genealog&iacute;a hist&oacute;rico&#45;conceptual del poder pol&iacute;tico en Occidente. Toda la saga <i>Homo Sacer</i> es prueba de esto: <i>Homo Sacer I. El poder soberano y la nuda vida</i> (1995), <i>Lo que resta de Auschwitz</i> (1998) o <i>Estado de excepci&oacute;n</i> (2004) son trabajos notables que destacan en esa l&iacute;nea de investigaci&oacute;n. No obstante, ser&aacute; apenas con la aparici&oacute;n de <i>El reino y la gloria</i> (2008) que comenzar&aacute; a vislumbrarse la magnitud real de su gran prop&oacute;sito te&oacute;rico. All&iacute; el fil&oacute;sofo romano presentar&aacute; lo que para &eacute;l constituye la articulaci&oacute;n &iacute;ntima entre la m&aacute;quina gubernamental y los dispositivos de la gloria. En sus propias palabras, en <i>El Reino y la gloria</i> se trataba de trazar "una genealog&iacute;a teol&oacute;gica de la econom&iacute;a y del gobierno" por medio de un an&aacute;lisis acerca de c&oacute;mo los Padres de la Iglesia intentaron conciliar en Dios la unidad de la sustancia con la pluralidad de las personas, lo que dio lugar a la doctrina de la trinidad bajo la forma de una <i>oikonom&iacute;a,</i> de una actividad de "administraci&oacute;n" y de "gesti&oacute;n".<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se profundiza en esta &uacute;ltima l&iacute;nea de an&aacute;lisis se comprende el lugar espec&iacute;fico que ocupa una de sus &uacute;ltimas publicaciones: <i>Opus Dei. Arqueolog&iacute;a del oficio</i> (2012). El mismo texto es consciente de su filiaci&oacute;n, y prueba de ello es la siguiente afirmaci&oacute;n: "si en <i>El Reino y la gloria</i> hab&iacute;amos indagado el misterio lit&uacute;rgico sobre todo en la cara que se dirige a Dios, es decir, su aspecto objetivo y glorioso; en este volumen, en cambio, la investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica se orienta hacia el aspecto que concierne sobre todo a los sacerdotes, los sujetos a los que les compete, por decir, el 'ministerio del misterio'" (p. 7). En definitiva, de lo que se trata para Agamben en este nuevo volumen de la todav&iacute;a inconclusa serie <i>Homo Sacer</i> es de "rescatar el misterio lit&uacute;rgico de la oscuridad y la vaguedad de la literatura moderna" y ponerlo en primer plano (p. 8).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con un breve prefacio y cuatro cap&iacute;tulos (cada uno de los cuales se cierra con un "Umbral" que lo complementa), el libro, publicado por la editorial argentina Adriana Hidalgo y traducido por Mercedes Ruvituso, acepta que "el misterio de la liturgia" se identifica con el "misterio de la efectualidad". Dicha identificaci&oacute;n constituye el punto de partida para rastrear el origen y la formaci&oacute;n de lo que Agamben denomina el paradigma de la efectualidad, el cual, seg&uacute;n el autor, model&oacute; la manera en "que la modernidad pens&oacute; tanto su ontolog&iacute;a como su &eacute;tica, su pol&iacute;tica como su econom&iacute;a" (p. 8).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo, "Liturgia y pol&iacute;tica", se propone describir el proceso por el cual la traducci&oacute;n y an&aacute;lisis del concepto <i>"Opus Dei"</i> implica revisitar el concepto de "liturgia". Proveniente del griego <i>leitourg&iacute;a</i> (servicio u obra p&uacute;blica), esta interpretaci&oacute;n de la obra de Dios es relativamente moderna. Tras exponer su sentido etimol&oacute;gico, as&iacute; como la que ha sido su larga lista de traducciones, este primer cap&iacute;tulo se articula mediante la reconstrucci&oacute;n del proceso por el cual el concepto de "liturgia" se introdujo en el lenguaje y la pr&aacute;ctica eclesi&aacute;stica hasta nuestros d&iacute;as. Cabe mencionar que la reflexi&oacute;n sobre el peculiar rango de la acci&oacute;n sacerdotal, esto es, la liturgia, permite, seg&uacute;n Agamben, repensar la naturaleza general de toda acci&oacute;n a partir de la polaridad sobre la cual &eacute;sta descansa (por un lado, las disposiciones a trav&eacute;s de las cuales el agente, en este caso el sacerdote, lleva adelante su acci&oacute;n y, por otro, los efectos divinos que se derivan de esta realizaci&oacute;n concreta y material que por su intermedio tuvieron lugar).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo, "Del misterio al efecto", es un momento argumental de much&iacute;sima relevancia para el desarrollo de la tesis del libro. En &eacute;l se presentan las principales transiciones que han tenido lugar desde una liturgia entendida como misterio hacia otra versi&oacute;n que la concibe a partir de la idea de efectualidad. Retomando la obra del monje benedictino Odo Casel, Agamben afirma que la liturgia no es ya el mero cumplimiento de un rito cuyo sentido estuviese en la fe y en la teolog&iacute;a dogm&aacute;tica, sino que consiste en "el <i>locus theologicus</i> por excelencia, s&oacute;lo a partir del cual la Iglesia puede encontrar su vida y su realidad" (p. 54). De acuerdo con Casel, el cristianismo es esencialmente misterio: "una acci&oacute;n lit&uacute;rgica que cada vez que se cumple vuelve presente de forma ritual la praxis salv&iacute;fica de Cristo" (p. 54). Mediante un imponente conjunto de estudios lexicales e hist&oacute;rico&#45;filol&oacute;gicos, Agamben enfatiza la idea de que el misterio debe comprenderse como una "acci&oacute;n cultual". Para ello, el fil&oacute;sofo se aboca a la comprensi&oacute;n de la naturaleza y los modos en que la presencia de la salvaci&oacute;n cristiana no s&oacute;lo se da a trav&eacute;s de la palabra, sino a trav&eacute;s de las acciones sagradas, lo cual la vuelve una "comunidad pol&iacute;tica &#91;...&#93; cuya plena realizaci&oacute;n se da &uacute;nicamente en el cumplimiento de una acci&oacute;n especial que es la liturgia" (p. 62).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta presencia se analiza a trav&eacute;s de la noci&oacute;n de <i>effectus,</i> t&eacute;rmino en el cual Agamben encuentra una oscilaci&oacute;n sem&aacute;ntica entre la presencia entendida como el efecto <i>(Wirkung)</i> de la gracia producido por el rito sacramental y la presencia como realidad en su plenitud efectual como efectualidad <i>(Wirklichkeit).</i> Pero aqu&iacute; lo central para el fil&oacute;sofo italiano es c&oacute;mo, tras resaltar el car&aacute;cter polis&eacute;mico del t&eacute;rmino <i>effectus,</i> se vislumbra una nueva dimensi&oacute;n de su an&aacute;lisis en la que se pone de manifiesto la manera en la que, a partir de estos estudios sobre la liturgia, comienza a entreverse un nuevo paradigma ontol&oacute;gico&#45;pr&aacute;ctico, el de la efectualidad, en el que el ser y el obrar entran en una zona de profunda indecidibilidad. Esto se debe a que, mientras que en la ontolog&iacute;a cl&aacute;sica el ser y la sustancia se consideraban independientes de los efectos que pod&iacute;an producir, en la efectualidad el ser es inseparable de sus efectos y, adem&aacute;s, est&aacute; determinado por ellos. De origen lit&uacute;rgico, este nuevo paradigma se habr&iacute;a extendido hasta coincidir en la Modernidad con el ser en cuanto tal dot&aacute;ndolo de una inusitada actualidad, al punto de que "quiz&aacute;s hoy nosotros no &#91;tengamos&#93; otra representaci&oacute;n del ser que no sea la efectualidad" (p. 72).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&iacute;tulo del tercer cap&iacute;tulo de la obra es "Genealog&iacute;a del oficio". Desde Cicer&oacute;n, en su tratado conocido como <i>De officiis</i> y en el cual ya se percibe un desarrollo de la noci&oacute;n de oficio que lo vincula con algunas de las principales tem&aacute;ticas que aborda la &eacute;tica, pasando por su seguidor Ambrosio, quien transfiere el <i>officium</i> ciceroniano a la Iglesia cat&oacute;lica para fundar la praxis de los sacerdotes, el cap&iacute;tulo profundiza, en consonancia con la presentaci&oacute;n de la efectualidad del cap&iacute;tulo anterior, en lo que denomina "la ontolog&iacute;a del oficio". Aqu&iacute; Agamben afirma que a lo que conduce este estudio geneal&oacute;gico es a exponer una coincidencia para el pensamiento de Occidente que ha pasado desapercibida, esto es, la coincidencia entre ser y obrar. Desde esta matriz conceptual, con todas las relecturas de los cl&aacute;sicos que necesariamente implica, el an&aacute;lisis del <i>officium</i> revela que la ontolog&iacute;a y la praxis se vuelven indiscernibles: "de lo cual resulta un parad&oacute;jico dilema &eacute;tico en el que el nexo entre el sujeto y su acci&oacute;n se rompe y, a su vez, se reconstituye sobre un plano diferente: un obrar que consiste enteramente en su irreductible efectualidad y cuyos efectos, sin embargo, no son imputables al sujeto que los lleva al ser" (p. 128).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto y &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, "Las dos ontolog&iacute;as o de c&oacute;mo el deber entr&oacute; en la &eacute;tica", es el punto culminante de la obra. Con una alt&iacute;sima calidad literaria y una manera ingeniosa de leer a los autores fundamentales de la historia de la filosof&iacute;a a la luz de problemas actuales, Agamben contrapone lo que llama "las dos ontolog&iacute;as" sobre las cuales descansaron dos de las tradiciones m&aacute;s influyentes del pensamiento tal como nosotros lo conocemos y que en los cap&iacute;tulos precedentes fueron trabajadas de manera embrionaria: la ontolog&iacute;a del mando o el deber ser (propia del &aacute;mbito jur&iacute;dico y religioso y que tambi&eacute;n se llama "ontolog&iacute;a del 'esto' ") y la ontolog&iacute;a sustancial del ser (que corresponde al &aacute;mbito filos&oacute;fico&#45;cient&iacute;fico y que tambi&eacute;n se denomina "ontolog&iacute;a del 'esti'").</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por medio de una reconstrucci&oacute;n meticulosa de algunos de los pasajes principales de la &eacute;tica kantiana, la hip&oacute;tesis de Agamben es que "en los umbrales de la modernidad, cuando teolog&iacute;a y metaf&iacute;sica parec&iacute;an cederle por completo el campo a la racionalidad cient&iacute;fica, el pensamiento de Kant represent&oacute; la reaparici&oacute;n secularizada de la ontolog&iacute;a del 'esto' en el seno de la ontolog&iacute;a del <i>'esti</i> " (p. 183). As&iacute;, con esta reaparici&oacute;n del modelo del derecho y la religi&oacute;n en el seno del &aacute;mbito del discurso filos&oacute;fico, el libro plantea que fue Kant quien, con sus tratamientos pr&aacute;cticos, llev&oacute; a cabo la operaci&oacute;n por medio de la cual se dej&oacute; de lado la ontolog&iacute;a cl&aacute;sica y se hizo lugar a la herencia de la tradici&oacute;n teol&oacute;gico&#45;lit&uacute;rgica del <i>officium.</i> De esta manera, "la 'revoluci&oacute;n copernicana' que Kant llev&oacute; a cabo no &#91;consisti&oacute;&#93; tanto en haber puesto en el centro al sujeto en vez del objeto, sino m&aacute;s bien &#151;aunque en realidad los dos aportes son inseparables&#151; en haber sustituido con una ontolog&iacute;a del mandato a la ontolog&iacute;a de la sustancia" (p. 187).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como vemos, el estudio que abarca <i>Opus Dei,</i> si bien se nutre de eruditas discusiones etimol&oacute;gicas, traducciones y herencias conceptuales que nos obligan a viajar centurias en el pasado, es esencialmente contempor&aacute;neo. Y ello en la medida en que en la obra se insiste en la pregunta por lo que hoy constituye el ser del hombre pensado desde la praxis y, por lo tanto, como inseparable de sus efectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, esta versi&oacute;n <i>sui generis</i> de una "ontolog&iacute;a cr&iacute;tica del presente" parecer&iacute;a proyectarse tambi&eacute;n hacia la construcci&oacute;n de un horizonte de indagaci&oacute;n futura centrado en los desprendimientos radicales a los que lleva esta l&iacute;nea de pensamiento &eacute;tico&#45;pol&iacute;tico: "El problema de la filosof&iacute;a que viene, es pensar una ontolog&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de la operatividad y del mando, y una &eacute;tica y una pol&iacute;tica totalmente liberadas de los conceptos de deber y libertad" (p. 196).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; que a continuar esta indagaci&oacute;n, estimamos, estar&aacute;n dedicados los siguientes libros de este gran fil&oacute;sofo as&iacute; como la tarea de todos aquellos que se sientan interpelados por los mismos interrogantes en un tiempo que merece, m&aacute;s que nunca, revisitar de manera cr&iacute;tica los principales conceptos a partir de los cuales se ha forjado tanto la posibilidad de un pensamiento filos&oacute;fico as&iacute; como, desde ya, su enf&aacute;tica imposibilidad.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>         	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup><i> Cfr.</i> Agamben, G., 2008, <i>El reino y la gloria. Una genealog&iacute;a teol&oacute;gica de la econom&iacute;a y del gobierno. Homo Sacer, II, 2,</i> trad. F. Costa, E. Castro y M. Ruvituso, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, pp. 31&#45;66.</font></p>	      ]]></body>
</article>
