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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Marc A. Hight (editor), <i>The Correspondence of George Berkeley</i></b></font></p>

    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alberto Luis L&oacute;pez</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Cambridge University Press, Nueva York, 2013, 674 pp.</b></font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Estudios Superiores Acatl&aacute;n, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i>. <a href="mailto:albertograco@yahoo.com.mx">albertograco@yahoo.com.mx</a></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego de m&aacute;s de cinco d&eacute;cadas finalmente aparece una nueva edici&oacute;n de la correspondencia de George Berkeley (1685&#45;1753). Este acontecimiento es digno de celebrarse porque con &eacute;l los estudiosos de la filosof&iacute;a, y especialmente del periodo moderno, tendr&aacute;n la posibilidad de hacerse un retrato m&aacute;s completo del fil&oacute;sofo irland&eacute;s, pues adem&aacute;s de conocer su pensamiento filos&oacute;fico a trav&eacute;s de las obras ya publicadas, tendr&aacute;n la oportunidad de acercarse a otros de sus intereses y preocupaciones por medio de las cartas dirigidas a amigos, conocidos o simples interlocutores. Por lo tanto, la publicaci&oacute;n de la relaci&oacute;n epistolar de Berkeley es importante porque con ella el lector podr&aacute; conocer el ambiente, las ideas y las corrientes de pensamiento que exist&iacute;an en esa &eacute;poca y que influyeron en el fil&oacute;sofo de Kilkenny, as&iacute; como fueron influidas por &eacute;l.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El profesor Marc A. Hight, del Hampden&#45;Sydney College, no es el primero en editar la correspondencia de Berkeley. Anteriormente salieron a la luz otras ediciones que, pese a su gran calidad, resultaban insuficientes. La primera publicaci&oacute;n de la correspondencia berkeleyana fue <i>Life and Letters of George Berkeley,</i> de A.C. Fraser, en 1871. Pese a su incuestionable valor, Fraser excluy&oacute; de su libro mucha de la correspondencia dirigida al irland&eacute;s, lo cual hizo que su edici&oacute;n resultara &uacute;til pero demasiado parcial. Una segunda edici&oacute;n de la correspondencia fue el libro de Benjamin Rand, <i>Berkeley and Percival,</i> de 1914, el cual no incluy&oacute; muchas cartas almacenadas en los archivos ni, desde luego, aquellas que a&uacute;n no se conoc&iacute;an. Finalmente, en la edici&oacute;n de las obras completas de A.A. Luce y T.E. Jessop, publicadas entre 1948 y 1957, se dedica el octavo volumen a la correspondencia de Berkeley. Este volumen fue completado con el noveno, o <i>Addenda,</i> donde Luce, el principal editor, ofreci&oacute; informaci&oacute;n importante sobre el contexto en que fueron escritas o recibidas las diversas cartas. Pese a su importancia, esta edici&oacute;n, considerada la can&oacute;nica, presenta algunos problemas: por un lado resulta casi imposible de conseguir en la actualidad, y por ello es bastante costosa; por otro lado, y &eacute;ste es el verdadero problema, Luce tom&oacute; la decisi&oacute;n de no publicar la mayor&iacute;a de las cartas dirigidas a Berkeley quiz&aacute; por la extensi&oacute;n del volumen, as&iacute; como tampoco incluir algunas que se encontraban en archivos diferentes a los consultados.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo de publicar la correspondencia completa nunca se pudo completar, pese a estos grandes esfuerzos, y ahora, con la edici&oacute;n de Hight, se puede decir que la empresa ha tenido &eacute;xito, debido, entre otras cosas, a que se han encontrado nuevas cartas desde la &uacute;ltima publicaci&oacute;n de la correspondencia, lo que ha hecho necesario actualizar y completar el contenido de las ediciones anteriores, y a que se han incluido muchas cartas que antes, y por diversos motivos, hab&iacute;an quedado excluidas. Si tomamos esto en cuenta, se entiende por qu&eacute; la edici&oacute;n del profesor Hight resulta no s&oacute;lo oportuna, sino adem&aacute;s necesaria.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con las cartas publicadas en esta edici&oacute;n, es importante hacer notar que si bien es cierto que muchas de ellas est&aacute;n perdidas ello no ha sido un impedimento para publicarlas, pues se tienen noticias de ellas porque fueron publicadas en diversas obras a lo largo de los a&ntilde;os y porque fueron copiadas en su momento, gracias a lo cual se encuentran impresas en libros antiguos o como copias manuscritas en archivos de bibliotecas o centros de estudios. Un ejemplo de c&oacute;mo se han conservado copias de esas cartas es &#151;como menciona el propio editor&#151; la ep&iacute;stola subastada en 1979, que desde entonces pertenece a un particular, cuya identidad no se conoce. Sin embargo, inmediatamente antes de su venta fue transcrita por el profesor David Berman, gracias a lo cual el contenido de la carta perdur&oacute; y puede consultarse en la publicaci&oacute;n berkeleyana <i>Berkeley Studies</i> (antes llamada <i>Berkeley Newsletter)</i> (p. XV).</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La edici&oacute;n de Cambridge University Press presenta trescientas noventa y tres cartas de y para Berkeley, organizadas cronol&oacute;gicamente de 1705 a 1752, y en las que figuran interlocutores como Tommaso Campailla, Stephen Hales, Samuel Johnson, Jean Le Clerc, Samuel Molyneux, John Percival, Alexander Pope o Thomas Prior. En cada una de las cartas se incluye la fecha en que se redact&oacute;, el lugar de procedencia y el archivo donde se encuentra el documento original o la copia utilizada. Se decidi&oacute; no incluir cartas que s&oacute;lo mencionaran al fil&oacute;sofo irland&eacute;s, esto es, cartas que no fueron escritas por &eacute;l o dirigidas a &eacute;l. En relaci&oacute;n con el problema de qu&eacute; cartas hab&iacute;a que incluir, el propio editor se&ntilde;ala, acertadamente, que determinar con precisi&oacute;n qu&eacute; texto pasa por carta y qu&eacute; no, para conformar un volumen llamado "correspondencia", no siempre es f&aacute;cil, ya que hay muchas hojas aut&oacute;grafas que pueden no llevar firma, e incluso no haber sido enviadas, y que, no obstante, son de mucho inter&eacute;s para los estudiosos. Para solventar este problema el editor decidi&oacute; seguir dos pautas: 1) si hay estudiosos que consideraron antes que cierto texto era una carta entonces, independientemente de los propios juicios, hay que considerarla como tal e incluirla en la edici&oacute;n para no romper con la tradici&oacute;n que ya se hab&iacute;a creado; 2) hay que intentar incluir s&oacute;lo las cartas que realmente estuvieran destinadas a formar parte de una correspondencia, pues hay varios escritos o "cartas" que fueron publicadas y dirigidas a Berkeley pero que de ninguna manera constitu&iacute;an una correspondencia como tal, debido a que el autor del escrito no esperaba recibir una respuesta del fil&oacute;sofo. Por ello, siempre que fue posible no se incluyeron ese tipo de escritos, pues muchos de ellos eran realmente panfletos pol&eacute;micos redactados por el gran inter&eacute;s que despertaron algunas obras de Berkeley, como fue el caso de <i>Siris</i> o de sus escritos matem&aacute;ticos y de econom&iacute;a pol&iacute;tica.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como era de esperarse en una edici&oacute;n de Cambridge University Press, siempre se intentaron retomar los manuscritos originales, aunque en ocasiones eso no fue posible porque s&oacute;lo se conservan copias de los originales o, incluso, hay cartas publicadas en obras anteriores que actualmente est&aacute;n perdidas. En estos casos &#151;menciona el editor&#151; "debemos confiar en la buena labor de los primeros estudiosos" (p. XVII). Cabe se&ntilde;alar que esta edici&oacute;n no es propiamente ni cr&iacute;tica ni diplom&aacute;tica, esto es, no reconstruye las cartas a partir de informaci&oacute;n complementaria ni se limita a transcribirlas tal y como fueron encontradas. M&aacute;s bien tiene una clara tendencia pedag&oacute;gica, ya que busca contextualizar las cartas lo mejor posible y hacerlas accesibles a todo tipo de lector; esto es, entre otras cosas, lo que distingue esta edici&oacute;n de las anteriores, pues, a diferencia de los comentarios escritos por Luce en las obras completas, Hight prefiri&oacute; suprimir el uso de notas con comentarios filos&oacute;ficos para &#151;dice&#151; "dejar el texto libre de cualquier mancha asociada con una lectura particular de Berkeley, ya sea de naturaleza personal o filos&oacute;fica" (p. XII.)</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante mencionar que en esta nueva edici&oacute;n se estandariz&oacute; y moderniz&oacute; el lenguaje y la ortograf&iacute;a empleada en las cartas, con el prop&oacute;sito de clarificar el texto y de mejorar la legibilidad de las mismas. Desde luego que el editor cuid&oacute; de anotar entre corchetes y en notas a pie todo tipo de modificaciones, se&ntilde;alamientos o inserciones, justamente para no tergiversar o alterar su significado o contenido. Pese a lo que se pudiera pensar, los cambios que realiz&oacute; son menores, por ejemplo, cuando fue posible, reemplaz&oacute; "&#38;c" por "etc.", las ligaduras "&#230;" y "&#339;" por "ae" y "oe" y desat&oacute; contracciones como "'tis" por "it is". En cuanto a las cartas escritas en un idioma distinto al ingl&eacute;s (hay unas pocas en lat&iacute;n, franc&eacute;s y alem&aacute;n), &eacute;stas se incluyeron en su idioma original, tal como se publicaron o encontraron, por lo que s&oacute;lo se anex&oacute; una traducci&oacute;n simple en ingl&eacute;s. Es de destacar que estas peque&ntilde;as modificaciones se realizaron con extremo cuidado y de manera muy oportuna, de la misma manera que ocurri&oacute; con la informaci&oacute;n que complementa y contextualiza las cartas, pues ni se cay&oacute; en el exceso, como algunos comentaristas acostumbran, de escribir largas y fatigosas notas, ni tampoco se ordenaron simplemente las cartas sin ning&uacute;n tipo de informaci&oacute;n complementaria (lo cual no ayudar&iacute;a a su mejor comprensi&oacute;n). En gran medida esto se debi&oacute;, como el mismo editor comenta, a que el modelo de lector que ten&iacute;a en mente era el de un estudiante que inicia su trabajo de tesis. Pensando en este tipo de alumnos, que requieren elementos adicionales al contenido del escrito que consultan para poder comprenderlo mejor, Hight se plante&oacute; hacer una edici&oacute;n "accesible y f&aacute;cil de usar", lo que indica que la edici&oacute;n que presenta, m&aacute;s que para especialistas, que tambi&eacute;n lo es, es para todos aquellos interesados en el pensamiento del irland&eacute;s.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre otras virtudes de la edici&oacute;n est&aacute; el hecho de que Hight visit&oacute; pr&aacute;cticamente todas las bibliotecas y centros de investigaci&oacute;n donde se encontraban cartas de Berkeley, en pa&iacute;ses como Estados Unidos, Irlanda, Inglaterra y Holanda (en la introducci&oacute;n Hight cita todos los archivos a los que acudi&oacute; y menciona qu&eacute; encontr&oacute; en cada uno de ellos, pp. XIII&#45;XV.) y que se entrevist&oacute; con algunos de los principales berkeleyanos en el mundo, como Belfrage (Universidad de Lund), Berman (Trinity College Dubl&iacute;n) y Charles (Universidad de Sherbrooke), entre otros. Por otro lado, el excelente trabajo de investigaci&oacute;n se refleja en la informaci&oacute;n anecd&oacute;tica que el lector encontrar&aacute; sobre el fil&oacute;sofo irland&eacute;s, como su forma de escribir, su tipo de letra o el empleo que hac&iacute;a de las fechas, su uso por igual del calendario gregoriano o del juliano (el primero fue adoptado oficialmente por Inglaterra hasta marzo de 1752, un a&ntilde;o antes de la muerte de Berkeley). Por otro lado, tambi&eacute;n resulta de utilidad que el editor a&ntilde;adiera al final de la obra un registro de los nombres y lugares que aparecen en las cartas, con el prop&oacute;sito de que el lector se oriente sobre las personas con quienes se escrib&iacute;a Berkeley y sobre qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n ten&iacute;an con &eacute;l.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a los m&eacute;ritos de la edici&oacute;n, es de destacar que el propio Hight, en un acto de absoluta honestidad, reconoce que su trabajo tiene al menos dos defectos: 1) si bien es correcto decir que se edita la correspondencia completa, en realidad se trata s&oacute;lo de la "conocida y existente", pues hay referencias a muchas cartas &#151;entre ellas la relaci&oacute;n epistolar que Berkeley sostuvo con Jonathan Swift&#151;, las cuales o bien se han perdido o simplemente no se han podido localizar; 2) que hay "razones para creer" que existen algunas cartas en manos de coleccionistas privados. Esto lo sostiene Hight a partir de lo dicho por Luce y por otros comentaristas, quienes "ocasionalmente hacen referencia a 'cartas privadas' sin dar ninguna informaci&oacute;n adicional, y en la mayor&iacute;a de los casos ha sido imposible rastrear esas cartas" (p. XII). Desde luego, el propio editor es consciente de que encontrar esas cartas es una tarea complicada, pero se muestra esperanzado, y por eso hace un llamado a que cualquier coleccionista que tenga cartas de Berkeley se ponga en contacto con &eacute;l, para permitirle transcribirlas y preservarlas. Definitivamente, la publicaci&oacute;n de <i>La correspondencia de George Berkeley</i> es un suceso digno de celebraci&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n cuando se trata de una edici&oacute;n tan cuidada, bien elaborada y de f&aacute;cil acceso. Si bien dif&iacute;cilmente podr&aacute; considerarse definitiva, pues siempre podr&aacute;n encontrarse nuevas cartas, es, sin lugar a dudas, la mejor edici&oacute;n que se ha hecho hasta ahora de la correspondencia del irland&eacute;s. Esta edici&oacute;n de Cambridge University Press constituye una joya para los especialistas y para los interesados en el pensamiento de Berkeley, con la que se podr&aacute; seguir profundizando acerca de uno de los fil&oacute;sofos m&aacute;s originales de la historia.</font></p>
     ]]></body>
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