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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mario Teodoro Ram&iacute;rez, <i>La filosof&iacute;a del quiasmo. Introducci&oacute;n al pensamiento de Merleau&#45;Ponty</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Graciela Ral&oacute;n de Walton</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2013, 248 pp.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional de San Mart&iacute;n.</i> <a href="mailto:grwalton@fibertel.com.ar">grwalton@fibertel.com.ar</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta de interpretaci&oacute;n desde la cual Mario Teodoro Ram&iacute;rez lee la obra de Maurice Merleau&#45;Ponty se basa en el quiasmo, con el cual el autor no pretende realizar una mera sistematizaci&oacute;n de la obra del fenomen&oacute;logo franc&eacute;s, sino captar la modalidad espec&iacute;fica de una pr&aacute;ctica filos&oacute;fica. La figura del quiasmo ofrece la herramienta a partir de la cual, seg&uacute;n Ram&iacute;rez, Merleau&#45;Ponty efect&uacute;a la acci&oacute;n de pensar y permite dar cuenta de la unidad y del sentido de la obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ello, el autor comienza por distinguir dos conceptos filos&oacute;ficos centrales para su interpretaci&oacute;n: dualismo y dualidad. Mientras que el dualismo es un pensamiento dicot&oacute;mico que concibe la dualidad en t&eacute;rminos de oposici&oacute;n sustancial o de exclusi&oacute;n inm&oacute;vil, la dualidad es inherente a la experiencia y exige un modo de pensamiento acorde con lo que nos es dado en ella. Alma/cuerpo, materia/esp&iacute;ritu, percepci&oacute;n/pensamiento, percepci&oacute;n/lenguaje, experiencia/ raz&oacute;n son ejemplos de la experiencia dual que exige pensarse a partir de "la relaci&oacute;n como tal, lo que hay entre: la realidad de este ser intermedio, la figura y el sentido de la mediaci&oacute;n". Se trata, pues, de pensar la <i>conjunci&oacute;n</i> entre alma y cuerpo o entre experiencia y sentido en cuanto tal, esto es, "el ser de la dualidad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esquema del quiasmo permite pensar la dualidad sin disolverla porque establece entre sus t&eacute;rminos relaciones de entrecruzamiento, reciprocidad, complementariedad, sobreposici&oacute;n, encabalgamiento, reversibilidad y mutua referencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el autor, la filosof&iacute;a de Merleau&#45;Ponty puede considerarse una l&oacute;gica de las relaciones quiasm&aacute;ticas que se contrapone a una l&oacute;gica de las relaciones dicot&oacute;micas o dualistas. Al contrario de los esquemas dicot&oacute;micos, que conciben las relaciones en t&eacute;rminos de exclusi&oacute;n, exterioridad y causalidad mec&aacute;nica y lineal, el esquema del quiasmo permite pensar la dualidad como una unidad en proceso, en devenir. En palabras del autor, "pensar la dualidad como tal significa que ella no puede ser pensada ni en funci&oacute;n de los elementos que la componen <i>(dualismo metaf&iacute;sico)</i> ni tampoco en funci&oacute;n de una unidad trascendente que aparece como anterior al desdoblamiento (monismo teol&oacute;gico o metaf&iacute;sico) o como resultado de una reunificaci&oacute;n postrera y extr&iacute;nseca <i>(monismo dial&eacute;ctico)".</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de la obra considera la experiencia perceptiva, que implica la relaci&oacute;n entre el sujeto y el mundo, como el modelo fundamental de la relaci&oacute;n quiasm&aacute;tica. El quiasmo ontol&oacute;gico y el quiasmo semi&oacute;tico constituyen los dos niveles centrales de esta filosof&iacute;a. Finalmente, situaci&oacute;n y libertad, moral y pol&iacute;tica, arte y filosof&iacute;a se presentan como ejemplos o realizaciones vivas de la idea del quiasmo. Resulta interesante se&ntilde;alar que en cada una de estas figuras aparecen m&uacute;ltiples matices que contribuyen a enriquecer la figura del quiasmo en sus diferentes vertientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;alaremos algunos aspectos relevantes de estas relaciones quiasm&aacute;ticas. Ram&iacute;rez considera que la manifestaci&oacute;n fundamental de una relaci&oacute;n quiasm&aacute;tica es la experiencia perceptiva, a la que caracteriza como "problem&aacute;tica, contradictoria y parad&oacute;jica". La percepci&oacute;n mira hacia el sujeto y hacia el mundo comprendi&eacute;ndolos a ambos. A trav&eacute;s de ella se hace visible el quiasmo entre privacidad y apertura propio del encuentro originario entre el sujeto y su mundo. Seg&uacute;n Merleau&#45;Ponty, la dupla privacidad/apertura no se contradice, sino que ambos caracteres se requieren mutuamente. La privacidad asegura que el acceso a las cosas sea efectivo y hace patente que las cosas est&aacute;n fuera de m&iacute;. En otras palabras, el acceso al mundo tiene lugar desde la posici&oacute;n de un sujeto singular situado corporalmente, lo cual pone de manifiesto que nuestro acceso a las cosas se hace desde un determinado punto de vista pero la aprehensi&oacute;n de las mismas no se agota en la visi&oacute;n del sujeto porque ellas ofrecen otras caras y otros perfiles. As&iacute;, Ram&iacute;rez enfatiza que privacidad y apertura no son dos procesos contradictorios, ya que no se trata de elegir entre uno de los dos polos. El acceso al Ser no es puro y absoluto, debe pasar por este <i>angostamiento</i> del mundo, que es mi posici&oacute;n corporal y singular. Sin embargo, esto no significa una limitaci&oacute;n porque la desaparici&oacute;n de todo punto de vista o perspectiva har&iacute;a desaparecer las cosas a las que tenemos acceso. Por el contrario, se debe ahondar en la paradoja o, mejor dicho, en la tensi&oacute;n entre polos que no son contradictorios. La reificaci&oacute;n de uno de los polos, ya sea el de lo subjetivo o el de lo objetivo, significar&iacute;a caer en el dualismo. La comprensi&oacute;n de esta relaci&oacute;n quiasm&aacute;tica requiere un trabajo negativo de deconstrucci&oacute;n de las teor&iacute;as y posiciones filos&oacute;ficas que han hecho naufragar la experiencia perceptiva al considerar la percepci&oacute;n un acto de simple conocimiento. La cr&iacute;tica se dirige particularmente hacia el realismo, hacia el idealismo y hacia la ambivalencia de la filosof&iacute;a sartreana. Lo que hay en com&uacute;n en estas interpretaciones es el prejuicio de que el pensamiento contiene en s&iacute; la verdad y el sentido &uacute;ltimo de toda experiencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez realizado este trabajo arqueol&oacute;gico, Ram&iacute;rez explicita con toda claridad que el modo de proceder del pensamiento perceptivo es el quiasmo de la interrogaci&oacute;n. El pensar interrogativo, que implica la mutua referencia entre la percepci&oacute;n y el pensamiento, renuncia a poseer la cosa y no pretende respuestas acabadas. La filosof&iacute;a, como afirma Merleau&#45;Ponty, "interroga a la fe perceptiva" sin esperar respuestas porque sus preguntas no se satisfacen mediante ciertos procedimientos de medida y recursos preestablecidos al modo del conocimiento objetivo y porque el mundo existente tambi&eacute;n existe de manera interrogativa. Muy acertadamente, Ram&iacute;rez afirma que: "en el momento mismo que la filosof&iacute;a quiere hacerse ciencia se atrofia en doctrina y no es m&aacute;s interrogaci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El quiasmo ontol&oacute;gico se presenta como un movimiento que se inicia con la exposici&oacute;n de la filosof&iacute;a de la corporalidad para desembocar en una ontolog&iacute;a del Ser sensible. Este movimiento pone en evidencia que la reflexi&oacute;n merleaupontiana sobre el cuerpo no se agota en una teor&iacute;a particular sobre el cuerpo humano, esto es, en una reflexi&oacute;n de orden psicol&oacute;gico o antropol&oacute;gico. Resulta sumamente importante destacar que la teor&iacute;a del cuerpo prepara y configura una filosof&iacute;a de lo sensible en s&iacute;. De acuerdo con esto, el autor divide la exposici&oacute;n en dos partes: la subjetividad corporal y el ser sensible. Entre las cuestiones m&aacute;s notorias, Ram&iacute;rez se&ntilde;ala que la corporalidad, que no puede considerarse ni un mero objeto ni conciencia, abre el camino a un "tercer reino del Ser": el reino del quiasmo. Entre la corporalidad y la conciencia hay "inmanencia quiasm&aacute;tica". Estos componentes no se conciben como entidades sustanciales separadas; el cuerpo es cuerpo vivido y la conciencia es conciencia encarnada. La l&oacute;gica de la experiencia corporal no es la l&oacute;gica de la inherencia entre la sustancia y sus propiedades: ning&uacute;n aspecto de la existencia puede verse como un atributo y menos a&uacute;n como causa de los otros aspectos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El apartado dedicado al cuerpo libidinal es sumamente importante por dos motivos. En primer lugar, el autor fija la posici&oacute;n de Merleau&#45;Ponty con respecto a la teor&iacute;a psicoanal&iacute;tica. La cr&iacute;tica se destina, fundamentalmente, a la interpretaci&oacute;n de lo inconsciente en t&eacute;rminos de "representaciones inconscientes". Se trata de desmontar el prejuicio subjetivista sobre la afectividad y la sexualidad. Por otra parte, la cuesti&oacute;n se orienta a mostrar que la sexualidad constituye una esfera condicionante de la corporalidad y la existencia. El hombre proyecta a trav&eacute;s de su historia sexual una manera de ser respecto al mundo, esto es, en relaci&oacute;n con el tiempo y con los otros. Esta proyecci&oacute;n no ser&iacute;a posible si la sexualidad no estuviera envuelta por la existencia y la totalidad de la vida. La percepci&oacute;n er&oacute;tica se encuentra esparcida en la totalidad de la vida corporal y aparece como un modo propio de relaci&oacute;n con el mundo, como intencionalidad afectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la interpretaci&oacute;n de la intencionalidad, comparto con el autor la idea de que la intencionalidad, por la cual el cuerpo est&aacute; orientado hacia el mundo, no se reduce a la correlaci&oacute;n epistemol&oacute;gica entre sujeto y objeto. La manera en que Merleau&#45;Ponty piensa la intencionalidad pone en cuesti&oacute;n la filosof&iacute;a de la conciencia en dos sentidos: por un lado, porque a lo largo de su reflexi&oacute;n, y espec&iacute;ficamente a partir de los cursos dictados en el Colegio de Francia, la conciencia se interpreta desde la funci&oacute;n expresiva que pone en tela de juicio el papel de la conciencia como <i>Auffasung als,</i> esto es, como la captaci&oacute;n de un contenido. El cuerpo humano es expresivo porque hay, dice Merleau&#45;Ponty, una <i>Umweltintentionalit&auml;t</i> que esboza y despliega un <i>Umwelt</i> y un mundo. Ahora bien, es esta expresividad la que hace posible que el sentido de lo percibido no se reduzca a la captaci&oacute;n de una esencia, sino que aparezca como diferencia en relaci&oacute;n con un nivel, esto es, como diacr&iacute;tico y, finalmente, que el sentido mudo de la percepci&oacute;n, lo que no significa "mutismo", sea una suerte de lenguaje, que nos hace comprender lo sensible como si "entre nuestro cuerpo y lo sensible hubiera un pacto anterior a nosotros y a toda instituci&oacute;n". Por otra parte, la captaci&oacute;n de un contenido <i>(Auffassung als)</i> debe comprenderse como "apertura" con base en que la conciencia de las cosas y de sus huellas no son los correlatos de actos, sino que aparecen provistas de un doble horizonte por donde la cosa puede devenir cosa para los otros y no s&oacute;lo para el sujeto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como sostiene Ram&iacute;rez, la filosof&iacute;a de la corporalidad de Merleau&#45;Ponty se transforma paulatinamente en una filosof&iacute;a de lo sensible como dimensi&oacute;n ontol&oacute;gica espec&iacute;fica y primordial. La reflexi&oacute;n sobre lo sensible puro es el puente entre una teor&iacute;a del cuerpo, de raigambre antropol&oacute;gico&#45;existencialista, y una ontolog&iacute;a del Ser sensible. La paulatina deconstrucci&oacute;n del <i>cogito,</i> que lleva a una fenomenalizaci&oacute;n radical de la conciencia, es la condici&oacute;n para la construcci&oacute;n de una nueva ontolog&iacute;a. La ontolog&iacute;a fenomenol&oacute;gica, que tiene como objeto el Ser sensible y que implica un redescubrimiento de la naturaleza, debe superar la dicotom&iacute;a sustancialista materia/esp&iacute;ritu. Ram&iacute;rez destaca que la opci&oacute;n actual de la filosof&iacute;a reside en el restablecimiento de una interrogaci&oacute;n ontol&oacute;gica que sea capaz de mantener la revelaci&oacute;n pluralista, relativista e indeterminista con la que ha estado comprometida la cultura y el pensamiento de nuestra &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El quiasmo mundo/cuerpo pone de manifiesto la realidad del quiasmo carne/esp&iacute;ritu. Lo espiritual es el "otro lado" de la corporalidad, su lado invisible, "el sentido viviente de la motricidad carnal". Desde esta perspectiva, la emergencia del lenguaje adquiere una posici&oacute;n central. El lenguaje es la realidad del quiasmo, el campo por excelencia de los entrecruzamientos y las sobreposiciones. Es el lugar en el que la corporalidad sensible y la espiritualidad pura superan su separaci&oacute;n, se encuentran y articulan. El autor llama quiasmo semi&oacute;tico a la relaci&oacute;n de sobreposici&oacute;n entre el acto perceptivo y el acto expresivo, entre la acci&oacute;n corporal y la acci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica. El cuerpo que percibe es cuerpo que habla y es tambi&eacute;n un cuerpo que piensa, que posee una memoria hist&oacute;rica, que forma parte de la sociedad y act&uacute;a en ella. En este punto Ram&iacute;rez destaca acertadamente que la comunidad en la palabra es una comunidad en el hacer, con lo cual se marca el deslizamiento del mundo natural al mundo cultural, sin perder de vista que lo natural es el suelo de lo cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste es un punto de capital importancia para el autor para pensar una filosof&iacute;a de la cultura que, por otra parte, constituye una veta central de su pensamiento. En otros trabajos, Ram&iacute;rez sostiene que la obra de Merleau&#45;Ponty permite elaborar un concepto ontol&oacute;gico&#45;fenomenol&oacute;gico de cultura que habilita la comprensi&oacute;n de una gama de temas como la naturaleza, el cuerpo, el lenguaje, la pol&iacute;tica y que, a su vez, permite enfrentar algunas problem&aacute;ticas de nuestro tiempo como la interculturalidad, la ecolog&iacute;a, las crisis pol&iacute;ticas o las nuevas expresiones y configuraciones art&iacute;sticas y tecnol&oacute;gicas.<sup><a href="#notas">1</a></sup> La hip&oacute;tesis del autor reside en que la productividad te&oacute;rica del concepto de cultura merleaupontiano se debe a su car&aacute;cter fenomenol&oacute;gico. La cultura es fen&oacute;meno, aparici&oacute;n: se da. A su vez, el concepto de cultura altera la fenomenolog&iacute;a al eliminar cualquier residuo de naturalismo o empirismo. Hay un quiasmo entre la cultura y la fenomenolog&iacute;a, y entre la fenomenolog&iacute;a y la cultura. Sin embargo, a diferencia del mundo natural, el mundo cultural no es algo dado, pues exige una pr&aacute;ctica comunitaria que hace visible que no hay, por un lado, sujetos individuales y, por el otro, el campo de la intersubjetividad. La comunidad en el hacer, que se realiza a trav&eacute;s de la praxis de la palabra, pone en juego la relaci&oacute;n entre verdad y expresi&oacute;n, cuyo resorte es el movimiento temporal que la sostiene. El devenir de la verdad hace visible un movimiento de conservaci&oacute;n, enlace y anticipaci&oacute;n de las distintas modalidades de relaci&oacute;n del sujeto con el mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta tem&aacute;tica se entrelazan dos cuestiones. En primer lugar, el car&aacute;cter expresivo y temporal de nuestros pensamientos hace de la idealidad una idealidad encarnada y, en segundo lugar, s&oacute;lo la palabra operante hace posible alcanzar el ser ideal de la verdad. El quiasmo semi&oacute;tico es, en &uacute;ltima instancia, como expresa el autor, el quiasmo entre la historia y el Ser, la historicidad y el sentido, el devenir y la verdad. De esta manera, la historia como medio de vida es el punto culminante de una filosof&iacute;a de lo sensible y la expresi&oacute;n, de la corporalidad y la comunicaci&oacute;n, de la unidad del hombre y de la naturaleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, el autor busca mostrar desde diferentes perspectivas diversas posibilidades de efectivaci&oacute;n de las relaciones quiasm&aacute;ticas que, por otra parte, caracterizan las distintas manifestaciones de la cultura: tanto en la pol&iacute;tica como en la ciencia y el arte se puede advertir una preocupaci&oacute;n marcada por la praxis interhumana. El cap&iacute;tulo se inicia con la afirmaci&oacute;n de que la filosof&iacute;a de Merleau&#45;Ponty es "una metaf&iacute;sica de la expresi&oacute;n", "de la concreci&oacute;n y contingencia del Ser". Sin lugar a dudas, la &uacute;nica manera para el hombre de tener experiencia del Ser es a trav&eacute;s de una praxis creadora, que ha aprendido el sentido de la contingencia debido a que las acciones humanas tienen lugar en el espacio abierto de nuestra experiencia con las cosas y de nuestra experiencia con los otros. La metaf&iacute;sica para Merleau&#45;Ponty no es la construcci&oacute;n de un sistema de ideas que estar&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de lo f&iacute;sico; por el contrario, lo metaf&iacute;sico est&aacute; en el hombre, m&aacute;s precisamente, "el hombre es metaf&iacute;sico en su mismo ser, en sus amores, en sus odios, en su historia individual y colectiva". La praxis filos&oacute;fica es inseparable del mundo y se realiza en el juego de las relaciones concretas entre los hombres. Por eso, la libertad, que es "el hecho humano del quiasmo", es el elemento de la praxis humana y se despliega en las diferentes modalidades del hacer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de la noci&oacute;n de praxis, quisiera destacar las reflexiones profundas y esclarecedoras que el autor ofrece sobre el tema. De manera muy acertada, Ram&iacute;rez se&ntilde;ala que "hay que actuar porque nuestra acci&oacute;n y nuestra libertad son nuestra &uacute;nica verdad cierta, nuestra &uacute;nica respuesta, nuestra felicidad y nuestro sacrificio". Sin embargo, esto no significa caer en un activismo desmedido ya que, si somos conscientes de la contingencia de nuestras vidas, estos logros no son definitivos ni absolutos y, por otra parte, son la realizaci&oacute;n de una posibilidad entre otras. Por eso, nuestra praxis nunca logra todo lo que ella se propone, pues, a veces, dice Merleau&#45;Ponty, "la iron&iacute;a de la suerte nos hace hacer lo contrario de lo que pens&aacute;bamos hacer". Asimismo, la libertad, que no es absoluta, sino que est&aacute; situada y expuesta a la contingencia, es el primer elemento de una teor&iacute;a de la praxis humana que se desenvuelve en los &aacute;mbitos de la pol&iacute;tica, de la ciencia y del arte. La libertad se hace en el mundo y en el juego vivo de las relaciones interhumanas; por eso, son los otros los que me muestran la fecundidad de mi acci&oacute;n. Para una filosof&iacute;a del quiasmo, "el problema de la convivencia humana s&oacute;lo puede plantearse en el terreno de la contingencia y del acontecimiento".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de referirme brevemente a los diferentes modos de praxis que analiza el autor, me parece importante advertir que el objetivismo como forma de abordar el conocimiento ata&ntilde;e tanto a las ciencias naturales como a las ciencias espirituales, es decir, que se puede tambi&eacute;n tener una actitud objetiva respecto del arte o de la pol&iacute;tica, y Ram&iacute;rez se&ntilde;ala esto con lucidez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre la relaci&oacute;n entre filosof&iacute;a y ciencia es necesario aclarar que la cr&iacute;tica al objetivismo no ata&ntilde;e a las logros o &eacute;xitos de la ciencia, sino a un tipo de proceder o actitud frente al conocimiento que pretende abordar la realidad desde el punto de vista del espectador imparcial o, m&aacute;s precisamente, del <i>kosmostheoros,</i> de un sujeto absoluto que est&aacute; exento del universo de objetividades que conoce. Como ant&iacute;doto a esta visi&oacute;n objetiva de la ciencia, se destaca que la visi&oacute;n cient&iacute;fica se apoya sobre la fe perceptiva, esto es, sobre nuestra creencia en el mundo. La ciencia supone la percepci&oacute;n. Como afirma Merleau&#45;Ponty: "todo lo que s&eacute; del mundo lo s&eacute; a partir de una visi&oacute;n m&iacute;a o de una experiencia del mundo sin la cual nada significar&iacute;an los s&iacute;mbolos de la ciencia". Ram&iacute;rez es consciente de que en la relaci&oacute;n entre la ciencia y la filosof&iacute;a no se trata de una cr&iacute;tica exterior o negaci&oacute;n, ni menos a&uacute;n de redoblar el conocimiento cient&iacute;fico con el filos&oacute;fico, que se apoyar&iacute;a en realidades interiores, supraemp&iacute;ricas o trascendentales. "La verdad cient&iacute;fica se encuentra en la referencia de la ciencia a su arqueolog&iacute;a y a su actividad intrahist&oacute;rica, en la manera como ella se entronca con el ser abierto de la carnalidad y c&oacute;mo contribuye a configurar su forma, su fuerza y sus alcances", con lo cual el autor quiere poner de relieve que la ciencia tambi&eacute;n puede comprenderse como praxis y creaci&oacute;n intramundana.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con la praxis pict&oacute;rica, Ram&iacute;rez pone en claro que no se debe creer que pintar es copiar la naturaleza, y que este equ&iacute;voco no debe llevar a convalidar la falsa soluci&oacute;n contempor&aacute;nea que relaciona la expresi&oacute;n pict&oacute;rica con la subjetividad del artista. Hay en la pintura un privilegio porque, entre las artes, ella es la que toma por tema y destino el campo de la visi&oacute;n, el misterio de lo visible y del ser. Es, precisamente, por el quiasmo de la visi&oacute;n, por esta mutua recreaci&oacute;n del vidente en lo visible y de lo visible en el vidente, por lo que la pintura es posible. De todas las variantes de la experiencia humana y sus entornos correlativos, Ram&iacute;rez parece tomar partido por el arte como la forma m&aacute;s pr&oacute;xima, m&aacute;s fiel, al mundo originario de la percepci&oacute;n. La obra de arte y la experiencia est&eacute;tica ponen en acto una experiencia primordial. En su b&uacute;squeda, la pintura se reencuentra con ella misma y renueva el misterio y la potencia inagotable del mundo visible: ah&iacute; reside el prodigio de la visi&oacute;n que ofrece un mundo donde las cosas m&aacute;s dispares y distantes, m&aacute;s extra&ntilde;as y exteriores entre s&iacute;, "se re&uacute;nen, festejan una convivencia inaudita que nunca nadie esper&oacute; ni concibi&oacute;".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He querido dejar para el final la praxis pol&iacute;tica porque, a trav&eacute;s de nuestras conversaciones y, especialmente, por un trabajo titulado "Merleau&#45;Ponty y el giro pol&iacute;tico de la filosof&iacute;a del siglo XX", que Mario present&oacute; en el Simposio Merleau&#45;Ponty realizado en Buenos Aires y sobre el cual platicamos en un d&iacute;a de invierno envueltos por la fuerza de un hist&oacute;rico gomero, creo que Merleau&#45;Ponty nos ha ense&ntilde;ado a ambos que lo que cuenta como mundo ambiguo, cuasi encantado, de la indeterminaci&oacute;n y la apertura, no puede ser sino un <i>mundo pol&iacute;tico.</i> Finalizo con un p&aacute;rrafo que, a mi entender, ilustra por qu&eacute; la existencia humana es pol&iacute;tica. Ram&iacute;rez afirma:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pol&iacute;tica es el nombre de la vida concreta y real de la intersubjetividad: el car&aacute;cter de la condici&oacute;n humana. Antes que lucha por el poder, por el inter&eacute;s o por el reconocimiento, la pol&iacute;tica es simplemente el nombre del espacio de la coexistencia, el ser de lo humano, es el lugar de la <i>lucha por la existencia,</i> es decir, donde la existencia se realiza y lucha por mantenerse y desarrollarse en tanto existencia".<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, desde esta condici&oacute;n primigenia y b&aacute;sica, propiamente ontol&oacute;gica, lo pol&iacute;tico pone ciertamente en juego todos los aspectos particulares de la coexistencia humana: los intereses, el deseo, las pasiones, la inteligencia, el poder, los valores, los proyectos, las ideolog&iacute;as, la reflexi&oacute;n te&oacute;rica, incluso las utop&iacute;as. Todo entra en juego en lo pol&iacute;tico, pero todo y cada cosa, cada dimensi&oacute;n, cuenta en tanto que se "fenomenologiza", es decir, en tanto que adviene fen&oacute;meno, forma y figura de la existencia concreta, que se manifiesta en acciones, se expresa en conductas, se muestra en actitudes, en di&aacute;logos, en coordinaciones, en movimientos y procesos concretos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> V&eacute;ase, en particular, M.T. Ram&iacute;rez, "Mundo perceptivo y mundo cultural. Merleau&#45;Ponty y la filosof&iacute;a de la cultura", en L. &Aacute;lvarez Falc&oacute;n (coord.), <i>La sombra de lo visible. Merleau&#45;Ponty 1961&#45;2011 (siete lecciones),</i> Eutelequia, Madrid, 2011, pp. 249&#45;280.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2819833&pid=S0185-2450201400020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> M.T. Ram&iacute;rez, "Merleau&#45;Ponty y el giro pol&iacute;tico de la filosof&iacute;a del siglo XX", <i>Astrolabio. Revista Internacional de Filosof&iacute;a,</i> no. 14, 2013, pp. 62&#45;63.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2819835&pid=S0185-2450201400020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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