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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alejandro Tomasini Bassols, <i>Filosof&iacute;a moral y visiones del hombre</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Nydia Lara Zavala</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Devenir, Madrid, 2012, 421 pp. (Devenir el Otro, 42).</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Divisi&oacute;n de Ciencias Sociales y Humanidades, Facultad de Ingenier&iacute;a&#45;UNAM.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:nydialz@yahoo.com">nydialz@yahoo.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una ma&ntilde;ana, a finales del mes de mayo de 2011, el doctor Alejandro Tomasini Bassols recibi&oacute; un comunicado de Bilbao, Espa&ntilde;a, en el que se le informaba que su libro <i>Filosof&iacute;a moral y visiones del hombre</i> hab&iacute;a sido galardonado con el XII Premio de Ensayo Miguel de Unamuno. Exactamente un a&ntilde;o despu&eacute;s, su texto fue publicado en Madrid, Espa&ntilde;a, por la editorial Devenir, con el n&uacute;mero 42 de la colecci&oacute;n Devenir el Otro dirigida por Juan Pastor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es f&aacute;cil de inferir por el t&iacute;tulo, el tema del libro es la &eacute;tica, pero, a mi juicio, lo que vale realmente la pena, y por lo que creo que recibi&oacute; tan honroso premio, es la originalidad de su tratamiento. Sobre esto deseo decir algunas palabras breves en esta rese&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el inicio de su libro, el autor nos recuerda que la &eacute;tica:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">constituye la rama m&aacute;s dif&iacute;cil de la filosof&iacute;a &#91;...&#93;; se trata de un &aacute;rea de especulaci&oacute;n, investigaci&oacute;n y discusi&oacute;n en donde todav&iacute;a no hay acuerdos generalizados; peor a&uacute;n: ni siquiera hay concordancia respecto a la naturaleza misma de la "disciplina" &#91;...&#93;; es dif&iacute;cil encontrar acuerdos inclusive en relaci&oacute;n con lo que son sus conceptos centrales, los objetivos que se persiguen, los m&eacute;todos a los que hay que recurrir, la forma que deben revestir las teor&iacute;as que se desarrollen y as&iacute; indefinidamente. (p. 10)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que nadie que alguna vez haya incursionado en el terreno de la &eacute;tica podr&iacute;a rebatir sensatamente ese diagn&oacute;stico. Empero, Tomasini se las arregl&oacute; para tratar los problemas de la filosof&iacute;a moral de una manera novedosa. &Eacute;l vuelve las divergencias comprensibles, coherentes, interesantes, y adem&aacute;s lo logra de una manera sumamente amena. Casi dir&iacute;a que el suyo parece un libro de divulgaci&oacute;n, s&oacute;lo que tiene una profundidad que evidentemente s&oacute;lo un profesional experto en filosof&iacute;a podr&iacute;a alcanzar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estrategia que utiliz&oacute; Tomasini para hacer inteligible la existencia simult&aacute;nea de una enorme diversidad de opiniones en torno a las posturas &eacute;ticas consiste en darle un giro por dem&aacute;s original a su tratamiento, que concuerda perfectamente con la segunda parte del t&iacute;tulo de su obra: entender los problemas morales desde la perspectiva de lo que &eacute;l denomina "antropolog&iacute;a filos&oacute;fica". Sobre lo que quiere decir esto, el autor comenta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el objetivo de la investigaci&oacute;n &eacute;tica es suministrar medios y mecanismos para juzgar las acciones de las personas. Una teor&iacute;a de antropolog&iacute;a filos&oacute;fica es, pues, en alg&uacute;n sentido, una "teor&iacute;a del ser humano", es decir, debe decirnos algo acerca de los resortes de la acci&oacute;n humana: las pasiones, la raz&oacute;n, los objetivos &uacute;ltimos de las personas, sus capacidades, etc. &#91;...&#93; Particularmente importante para nosotros es, pues, destacar en casos concretos las conexiones que se dan entre concepciones del hombre y sistemas de &eacute;tica. (pp. 32&#45;33)</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con este enfoque, lo que hace Tomasini es ense&ntilde;arnos a tratar de entender la &eacute;tica no &uacute;nicamente en t&eacute;rminos de lo que diversos fil&oacute;sofos nos dicen en concreto sobre el bien, el mal, el deber, la conducta correcta, etc., sino desde la plataforma de las preconcepciones del hombre, que impl&iacute;cita o expl&iacute;citamente subyacen a sus diversas posturas morales. No es lo mismo suponer que el hombre es movido siempre por sus pasiones que suponer que el hombre es un ser racional y que, por lo mismo, sus decisiones y juicios tambi&eacute;n deber&iacute;an serlo. Esto es interesante, porque entendiendo c&oacute;mo concibe determinado pensador la estructura de la naturaleza humana, casi de manera natural se sigue c&oacute;mo visualiza dicho fil&oacute;sofo las l&iacute;neas de conducta que se deben perseguir para lograr una vida buena, los elementos importantes que se tienen que considerar para alcanzar nuestros objetivos, c&oacute;mo se determinan nuestros derechos y deberes ante nosotros mismos, ante nuestros cong&eacute;neres, ante los animales, ante la vida en general, etc. Como si esto no fuera suficiente para apreciar el valor del contenido del libro de Tomasini, la moraleja que tambi&eacute;n nos deja esta obra es que detr&aacute;s de la simpat&iacute;a o antipat&iacute;a que nos puede producir determinada doctrina moral, tambi&eacute;n est&aacute; nuestra propia forma de visualizarnos a nosotros mismos como seres humanos y esto, seg&uacute;n considero, es un regalo extra que nos proporciona la lectura de este estupendo libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto abarca 421 p&aacute;ginas que comienzan con una nota sobre la edici&oacute;n, donde se aclara que se respet&oacute; el uso excesivo de negritas por insistencia del autor. La nota me parece pertinente porque, como el lector lo apreciar&aacute;, efectivamente hay un exceso de negritas a lo largo del texto, unas quiz&aacute; necesarias, pero muchas otras se hubieran podido eliminar sin menoscabo del &eacute;nfasis que el autor deseaba marcar. Inmediatamente despu&eacute;s de esa nota aparece el acta donde, por unanimidad, el jurado declara a don Alejandro Tomasini Bassols ganador de la XII edici&oacute;n del Premio de Ensayo Miguel de Unamuno. Despu&eacute;s de esos pre&aacute;mbulos, Tomasini inicia con una espl&eacute;ndida introducci&oacute;n, seguida de siete ensayos donde se trabaja de manera puntual a Arist&oacute;teles, David Hume, Immanuel Kant, John Stuart Mill, Friedrich Nietzsche, George Edward Moore y Ludwig Wittgenstein. Todo esto se recoge en las consideraciones finales; mientras que las &uacute;ltimas p&aacute;ginas contienen el &iacute;ndice.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La introducci&oacute;n est&aacute; dividida en siete apartados, los cuales, a mi juicio, son la parte medular del libro, pues contienen todos los elementos que se necesitan para entender el tratamiento original que Tomasini nos va a ofrecer sobre los siete fil&oacute;sofos que trabaja en el resto del texto. Por su importancia, decid&iacute; dedicarle buena parte de esta rese&ntilde;a a la introducci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los "Proleg&oacute;menos" el autor explica los motivos que lo indujeron a escribir el libro. En el siguiente apartado emprende la dif&iacute;cil tarea de explicarle a alguien ajeno a la filosof&iacute;a la importancia de la &eacute;tica. Tomasini enfatiza su aspecto pr&aacute;ctico y le dice al lego: "la &eacute;tica <b>algo</b> tiene que ver con cosas como las decisiones y las acciones humanas, las pasiones, los objetivos de la vida, la conducta correcta o incorrecta, el bien y el mal, etc." (p. 13). Pero aclara lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">hay cantidades inmensas de personas que no se plantean <b>nunca</b> un dilema moral, esto es, que no tienen dudas respecto a c&oacute;mo actuar y que s&oacute;lo se preguntan por lo que tienen que hacer y ello no porque sean omniscientes, sino porque simplemente no aprendieron a ubicarse en el terreno de la &eacute;tica, es decir, no desarrollaron nunca la facultad de autoplantearse dilemas morales; lo &uacute;nico que son capaces de hacer es plantearse problemas pr&aacute;cticos. En otras palabras, tienen dilemas de la forma "tengo que <i>versus</i> tengo que", pero nunca de la forma "quiero <i>versus</i> debo". (p. 15)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mensaje de este apartado es que todos hemos sufrido los embates de personas amorales (o inmorales) que da&ntilde;an y acaban da&ntilde;&aacute;ndose a s&iacute; mismas sin percatarse de que sus acciones y decisiones hubieran podido ser menos brutales y contraproducentes con un poco de entrenamiento &eacute;tico. Brindarle las armas de la reflexi&oacute;n &eacute;tica al p&uacute;blico en general es uno de los objetivos del libro de Alejandro Tomasini. Empero, no cabe duda de que tampoco a los profesionales de la filosof&iacute;a les caer&iacute;a mal revisar lo que &eacute;ste tiene que decirnos al respecto, ya que dedicarse a la filosof&iacute;a desafortunadamente no siempre es garant&iacute;a de que nuestras acciones y decisiones vayan acompa&ntilde;adas de una reflexi&oacute;n moral correcta, o cuando menos consciente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera natural se entra al siguiente apartado, donde Tomasini quiere establecer la diferencia entre &eacute;tica y moral. Para ello nos recuerda que debemos tomar en cuenta que buena parte de la conducta humana es intr&iacute;nsecamente evaluable, esto es, nosotros constantemente justificamos nuestras acciones y juzgamos las de los dem&aacute;s a trav&eacute;s de reglas morales, lo reconozcamos o no. El problema que se nos plantea en este apartado es si las reglas morales que utilizamos para justificar o juzgar nuestras conductas son ellas mismas justificables. El autor comenta: "Parte de la complejidad de la tem&aacute;tica es que el valor moral de las acciones depender&aacute; de las reglas morales que se elijan para medirlas" (p. 23), y la cuesti&oacute;n es que esas reglas morales no se justifican por s&iacute; mismas. Ellas tambi&eacute;n requieren justificaci&oacute;n. Lo que Tomasini dice al respecto es lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El que una regla sea "moral" no garantiza que se trate de una regla "buena", una regla que haya forzosamente que acatar, sino simplemente que se trata de un recurso para la identificaci&oacute;n y la evaluaci&oacute;n de una acci&oacute;n. Por ello, el que se afirme de una regla moral que es buena o mala es algo que requiere ser justificado y el intento por justificar dicha regla es precisamente una de las funciones de la &eacute;tica. (pp. 23&#45;24)</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez aclarada la idea de que la &eacute;tica se encarga de justificar las reglas morales, Tomasini pasa al siguiente apartado, donde refina su definici&oacute;n de &eacute;tica. La pregunta que trata de responder en esta secci&oacute;n es la siguiente: &iquest;c&oacute;mo puede la &eacute;tica justificar las reglas morales a trav&eacute;s de principios normativos que se justifiquen a s&iacute; mismos? Supongo que &eacute;sta es la pregunta porque su respuesta es que la justificaci&oacute;n la va a dar <b>"una concepci&oacute;n particular del ser humano"</b> (p. 30). Esta afirmaci&oacute;n, como ya lo dije desde el principio, no s&oacute;lo es muy original, sino que es la idea que va a permitir a Tomasini articular casi todo su libro sobre &eacute;tica desde la perspectiva de lo que &eacute;l concibe como una antropolog&iacute;a filos&oacute;fica, que es el tema que trabaja en el siguiente apartado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s adelante dedicar&eacute; algunas palabras a por qu&eacute; considero que no todo el libro se articula sobre la idea de la antropolog&iacute;a filos&oacute;fica que introduce Tomasini. Lo que s&iacute; vale la pena mencionar es que este apartado es, sin duda, el m&aacute;s importante. De hecho, todos los anteriores son simplemente pre&aacute;mbulos para poder llegar a la construcci&oacute;n de esta idea crucial y, a mi juicio, sumamente esclarecedora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el principio de este apartado Tomasini explica que: "De lo que trata la antropolog&iacute;a filos&oacute;fica &#91;...&#93; es b&aacute;sicamente de elaborar alguna clase de cuadro general del hombre, del ser humano, s&oacute;lo que <b>articulado desde la perspectiva de la acci&oacute;n"</b> (p. 31). El autor aclara tambi&eacute;n que a lo largo de la historia ha habido m&uacute;ltiples formas de concebirnos a nosotros mismos y que expl&iacute;cita o impl&iacute;citamente todos los fil&oacute;sofos importantes nos han ofrecido alguna concepci&oacute;n del ser humano. Si entiendo bien, lo que esto significa es que la diversidad de concepciones del hombre que podemos rastrear, de acuerdo con &eacute;l, responde tanto a cuestiones de &eacute;nfasis como a cuestiones de &eacute;poca, a las que se agregan las condiciones materiales de vida. Para ilustrar lo que quiere decir emplea estas palabras:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Era normal que Hume por ejemplo tuviera &#91;...&#93; una visi&oacute;n del hombre de acuerdo con la cual &eacute;ste es un ser movido ante todo por pasiones y emociones y para el cual la raz&oacute;n no es m&aacute;s que meramente instrumental; es comprensible, en cambio, que Arist&oacute;teles se elaborara una concepci&oacute;n completamente diferente, una concepci&oacute;n en la que la raz&oacute;n juega un papel mucho m&aacute;s determinante; a nadie podr&iacute;a extra&ntilde;ar que (por mencionar a alg&uacute;n gran pensador) Freud elaborara un cuadro del hombre en el que la sexualidad es el eje fundamental de la acci&oacute;n, as&iacute; como en la formaci&oacute;n de la mente; era razonable que Marx concibiera al hombre como un ser cuya esencia se devela en la acci&oacute;n pr&aacute;ctica y especialmente en el trabajo, lo cual lo puede hacer florecer o convertirlo en un ser enajenado. (pp. 32&#45;33)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque en un sentido importante estoy de acuerdo con esta idea, en lo personal me surge una duda que el autor no explica: &iquest;c&oacute;mo es que viviendo en otra &eacute;poca y con condiciones materiales de vida tan diferentes podemos conservar distintas concepciones del hombre y, m&aacute;s a&uacute;n, identificarnos con alguna de ellas? Lo voy a poner de una manera m&aacute;s personal: sin duda, la idea de Tomasini me sirve para explicarme por qu&eacute;, en este particular momento de nuestra historia, surge lo que podr&iacute;amos llamar el utilitarismo moderno, seg&uacute;n el cual nuestra idea del hombre se ha reducido a una concepci&oacute;n de vendedores y compradores. Lo que no me explica es por qu&eacute; personalmente, por ejemplo, yo me identifico mucho m&aacute;s, digamos, con la doctrina aristot&eacute;lica que con la utilitarista, aunque yo vivo inmersa en una sociedad utilitarista. Con esto quiero decir que, si bien Tomasini explica muy bien c&oacute;mo surge una concepci&oacute;n del ser humano, no me queda claro c&oacute;mo se conserva &eacute;sta cuando las condiciones que la hicieron surgir ya cambiaron. Con todo, reitero que la idea no s&oacute;lo me parece muy buena, sino que como hip&oacute;tesis de trabajo es francamente iluminadora para entender c&oacute;mo se justifican los principios &eacute;ticos. Cierro el comentario a este apartado con las palabras del autor, que nos dice, quiz&aacute; respondiendo muy parcialmente a mi pregunta: "los principios &eacute;ticos se justifican o no dependiendo de si son acordes, congruentes, arm&oacute;nicos, etc., o no con la concepci&oacute;n del hombre que hagamos nuestra" (pp. 33&#45;34). Estoy de acuerdo con esta sentencia, pero queda la duda en torno a qu&eacute; tiene que ver esto con &eacute;pocas o condiciones materiales de vida. Para no entrar en una discusi&oacute;n personal, dejo esta inc&oacute;gnita a la reflexi&oacute;n del lector y paso al siguiente apartado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cualquiera que conozca las preferencias intelectuales de Tomasini entender&aacute; por qu&eacute; no pod&iacute;an faltar en la introducci&oacute;n algunas palabras sobre meta&eacute;tica. El t&iacute;tulo del pen&uacute;ltimo apartado de esta introducci&oacute;n se denomina "&Eacute;tica y filosof&iacute;a moral contempor&aacute;nea (meta&#45;&eacute;tica)". La meta&eacute;tica, como bien lo se&ntilde;ala el autor, en realidad no trata propiamente sobre cuestiones directamente relacionadas con la &eacute;tica, sino sobre el lenguaje moral. En la escala personal, entiendo que Tomasini no haya podido resistir la tentaci&oacute;n de introducir algo relacionado con el tratamiento que la filosof&iacute;a del lenguaje hace de la &eacute;tica, pero, a mi juicio, este apartado, al igual que el cap&iacute;tulo dedicado a Moore, aunque son interesantes, est&aacute;n totalmente fuera del contexto del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las conclusiones que cierran la introducci&oacute;n son muy cortas, y no me detendr&eacute; en ellas. Prefiero terminar con unas cuantas palabras sobre los ensayos que le dan cuerpo al texto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque cada ensayo tiene su propia personalidad, Tomasini los articula casi todos desde la perspectiva de su antropolog&iacute;a filos&oacute;fica. &Eacute;l presenta, construye o infiere lo que cada autor dice sobre su concepci&oacute;n de lo humano para, antes o despu&eacute;s dependiendo del fil&oacute;sofo que se trabaje, explicar c&oacute;mo se liga una visi&oacute;n particular del hombre con su &eacute;tica. Digo que hace esto en casi todos los ensayos, porque Moore, como lo mencion&eacute; antes, ni tiene, hablando propiamente, una &eacute;tica, ni hay ninguna concepci&oacute;n del hombre que se pueda rastrear, inferir o hacer expl&iacute;cita. Como quiera que sea, al final de cada ensayo &eacute;l agrega normalmente una cr&iacute;tica o alguna conclusi&oacute;n donde expone sus puntos de vista sobre el pensador en cuesti&oacute;n. En ellas Tomasini resalta lo que considera tanto aportaciones como deficiencias de cada autor trabajado. Yo esperaba con avidez esta &uacute;ltima parte de cada ensayo, pues los comentarios de Tomasini realmente enriquec&iacute;an mi lectura y me daban muchos elementos para acabar de comprender las implicaciones de cada una de las posturas expuestas. As&iacute; llegu&eacute; a Wittgenstein, que es la especialidad de Tomasini. Es el &uacute;ltimo pensador trabajado en el texto, y yo imagin&eacute; que ser&iacute;a el broche de oro que cerrar&iacute;a este fascinante libro. Este ensayo, junto con el de Kant, son los m&aacute;s dif&iacute;ciles de la obra vista como un todo. Pero en el ensayo sobre Wittgenstein no hay cr&iacute;tica ni comentarios finales, ni nada que ponga en cuesti&oacute;n lo que dice el fil&oacute;sofo; esto me pareci&oacute; muy decepcionante, sobre todo si consideramos que, sin duda alguna, Tomasini maneja a Wittgenstein al derecho y al rev&eacute;s, por lo que es un tanto inexplicable entender por qu&eacute; dej&oacute; inconcluso este ensayo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las consideraciones finales, como el nombre lo indica, cierran el libro y se dividen en cuatro apartados. En el primero, Tomasini hace notar que el concepto m&aacute;s recurrente en casi todos los fil&oacute;sofos expuestos en este libro establece una estrecha relaci&oacute;n entre la vida buena y la felicidad. Empero, Tomasini atinadamente se&ntilde;ala que el mismo t&eacute;rmino no tiene el mismo significado para cada autor que lo introduce como elemento clave de su &eacute;tica. Siendo congruente con su texto, la raz&oacute;n que da Tomasini es que cada definici&oacute;n de "felicidad" evidentemente tiene que ser acorde con una concepci&oacute;n particular del hombre. Si &eacute;ste es el caso, entonces tambi&eacute;n cada fil&oacute;sofo tiene que establecer una estrecha relaci&oacute;n entre su concepci&oacute;n de felicidad con la de la vida y la muerte del hombre. Aunque no siempre lo tengamos en mente, todos sabemos que nos vamos a morir. Este hecho ineludible, seg&uacute;n Tomasini, es justo el resorte que nos lleva hacia la b&uacute;squeda de una vida feliz. Pero el autor distingue entre una vida feliz contingente y una trascendental. La primera sucede de manera fortuita y un tanto azarosa. Esa felicidad, nos guste o no, no depende directamente de nuestras decisiones. En cambio, la felicidad trascendental est&aacute; ligada estrechamente a nuestros actos voluntarios, a nuestras decisiones razonadas, conscientes y, por ende, libres. Esto, nos dice Tomasini, es el universo de "la felicidad moral, tan dif&iacute;cil de caracterizar" (p. 406). Pese a esta &uacute;ltima sentencia, en el apartado siguiente Tomasini emprende esa espinosa tarea.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomasini identifica la felicidad moral con la moral personal. Esa moral personal, nos dice, no es factual ni compartible. Recogiendo lo que el autor hab&iacute;a mencionado antes, lo que yo entiendo es que la moral personal est&aacute; relacionada &iacute;ntimamente con situaciones conflictivas donde nos preguntamos "&iquest;qu&eacute; debo hacer?" No se trata de contestar &iquest;qu&eacute; puedo hacer? o &iquest;qu&eacute; quiero hacer? La respuesta a &iquest;qu&eacute; debo hacer? tiene que ser acorde con los principios &eacute;ticos que libremente hicimos nuestros. Por ello mismo, una decisi&oacute;n moral no tiene nada que ver con los c&aacute;lculos para sumar o restar p&eacute;rdidas de ganancias o conveniencias de inconveniencias. En la decisi&oacute;n que tomamos se ve implicada nuestra vida m&aacute;s &iacute;ntima, nuestro estar a gusto o a disgusto con nosotros mismos. Alej&aacute;ndome un tanto de la par&aacute;frasis del libro, quiz&aacute; valga la pena recordar aqu&iacute; que con la &uacute;nica persona con la que necesariamente tenemos que dormir cada noche de nuestra vida es con nosotros mismos; por lo tanto, tenemos que cuidar el no pelear con nosotros mismos, y nunca ir en contra de nosotros mismos. Como yo lo veo, &eacute;ste es el mundo del ser moral; por eso siempre va acompa&ntilde;ado de la felicidad moral, esto es, de nuestra propia tranquilidad, independientemente de c&oacute;mo nos juzguen los dem&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pen&uacute;ltimo apartado Tomasini analiza varias acepciones del t&eacute;rmino "deber". Su prop&oacute;sito es caracterizar debidamente lo que significa e implica el deber moral personal. El &uacute;ltimo apartado reitera la importancia de la tem&aacute;tica &eacute;tica, no s&oacute;lo como ejercicio intelectual, sino en funci&oacute;n de c&oacute;mo puede afectar nuestra vida pr&aacute;ctica de todos los d&iacute;as la comprensi&oacute;n de los problemas &eacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar esta rese&ntilde;a, dir&eacute; que esta obra de Tomasini me parece como un prisma, cada una de cuyas caras nos muestra a nosotros mismos de m&uacute;ltiples formas con el prop&oacute;sito de ense&ntilde;arnos a entender la importancia de elegir lo que somos y c&oacute;mo debemos vivir de acuerdo con ello. Se trata de un texto ante el cual no se puede ser indiferente; realmente creo que un buen lector quedar&aacute;, sin duda, marcado vital y moralmente para siempre, despu&eacute;s de leer este magn&iacute;fico libro.</font></p>      ]]></body>
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