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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pedro Aull&oacute;n de Haro (editor), <i>Teor&iacute;a del Humanismo</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Esther Zarzo</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Verbum, Madrid, 2010, 7 vol&uacute;menes + DVD.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Grupo de Investigaci&oacute;n Humanismo&#45;Europa Universidad de Alicante</i>. <a href="mailto:estherzarzo@gmail.com">estherzarzo@gmail.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importante y singular obra en siete vol&uacute;menes <i>Teor&iacute;a del Humanismo,</i> publicada en Madrid a finales de 2010 y difundida a partir de 2011, tiene el sentido eminente de proponer por primera vez y de manera efectiva el "humanismo" en cuanto "universal". &Eacute;ste es su argumento b&aacute;sico y lo emplea sobre la materia en todas sus dimensiones posibles: te&oacute;ricas, hist&oacute;ricas y geogr&aacute;fico&#45;culturales. Se trata de la m&aacute;s extensa obra elaborada sobre el asunto hasta el presente, compuesta de unas 4 500 p&aacute;ginas de casi 150 investigadores de las m&aacute;s diversas procedencias, dirigidos desde Espa&ntilde;a por el profesor Pedro Aull&oacute;n de Haro. &Eacute;ste explica en el prefacio que lo que ha hecho posible la realizaci&oacute;n de un proyecto de esta envergadura en un periodo relativamente reducido es sencillamente la conjunci&oacute;n de una planificaci&oacute;n muy prudente con la rapidez de las comunicaciones electr&oacute;nicas. No obstante, la obra parte de experiencias anteriores m&aacute;s modestas cuyas estrategias se han intentado aplicar ahora a una escala mayor en un proyecto de fundamentaci&oacute;n de repercusiones de lo m&aacute;s elevadas, en el que el t&eacute;rmino "humanismo" se refiere a la pluralidad de las culturas sobre la base de la gran gama de conceptos human&iacute;sticos: humanidad, lenguaje como distinci&oacute;n humana, dignidad, formaci&oacute;n y cultura, ciencias humanas... Aunque la obra pueda poseer cierto sentido enciclop&eacute;dico, es preciso afirmar que no consiste en una obra de ese tipo ni tampoco, en modo alguno, en una miscel&aacute;nea. Es en realidad una suerte de trazado, necesariamente ondulado, pero planim&eacute;trico, por as&iacute; decir. Huelga decir que aqu&iacute; se trata de realidades entendidas como culturales o civilizacionales, pluriculturales; sin embargo, no se usa el concepto, tan de moda recientemente, de multiculturalismo, lo que de manera impl&iacute;cita indica un rechazo del t&eacute;rmino por considerarlo sin duda err&oacute;neo o disparatado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de universalidad que rige el proyecto es el fundamento de su ambici&oacute;n. Esta idea se ofrece, evidentemente, como una argumentaci&oacute;n coherente a partir del propio concepto de humanismo y como resultado de su proyecci&oacute;n sobre el conjunto hist&oacute;rico de las culturas. En el prefacio se explica que la investigaci&oacute;n, por m&aacute;s que pueda parecerlo, no consiste en un proyecto acumulativo, sino de s&iacute;ntesis y de innovaci&oacute;n, en la que &eacute;sta est&aacute; predeterminada "por la idea sustentada de la universalidad como desenvolvimiento de principio interno del propio humanismo, y sin la cual &eacute;ste nunca acceder&iacute;a a pleno ser" (p. 19). No se trata de una obra en que predomine una concepci&oacute;n hist&oacute;rica o historiogr&aacute;fica, pero tampoco se rige por alg&uacute;n intento de desgajamiento hist&oacute;rico. El propio editor hace notar que el trazado del conjunto revela dos grandes partes: una primera de dominio epistemol&oacute;gico (vols. I, II y III), sin menoscabo de los debidos anclajes hist&oacute;ricos, y una segunda reconstructiva de l&iacute;nea hist&oacute;rica e itinerario mundial (vols. IV, V, VI y VII), a su vez sin menoscabo de la debida importancia de los n&uacute;cleos conceptuales. Por otra parte, es de advertir que la sucesi&oacute;n de cap&iacute;tulos aparece animada por la intercalaci&oacute;n de algunos &#151;m&aacute;s de una decena&#151; pertenecientes a diversos autores cl&aacute;sicos contempor&aacute;neos. Aunque elegidos por su contenido, esos textos tambi&eacute;n tienen cierto car&aacute;cter de "recuperaci&oacute;n", de representatividad u homenaje. Sus autores son: Ernst Cassirer, Francis Macdonald Cornford, Wilhelm Dilthey, Eugenio Garin, Carl Jung, Raimon Panikkar, Alfonso Reyes, Miguel de Unamuno, Mar&iacute;a Zambrano y algunos otros. Esta propuesta de estudio no es evidentemente homog&eacute;nea, sino que consiste en tratamientos variables tanto conceptuales como metodol&oacute;gicos en raz&oacute;n de la naturaleza de cada caso y no de una preconcepci&oacute;n articuladora de la serie o del r&eacute;gimen del sumario. Naturalmente, la uniformidad t&eacute;cnica de la investigaci&oacute;n es algo ajeno al prop&oacute;sito de la obra. De la explicaci&oacute;n del editor se sigue que existen de hecho tres clases de cap&iacute;tulos seg&uacute;n el tipo de investigaci&oacute;n: a) investigaciones originales, b) investigaciones de s&iacute;ntesis y reinterpretaci&oacute;n, hist&oacute;rica o disciplinaria y c) trabajos de reconstrucci&oacute;n y balance, incluso en ocasiones estrictamente expositivos. Las dimensiones del programa exigen por principio diferentes mecanismos de representaci&oacute;n y articulaci&oacute;n, y el conjunto de la investigaci&oacute;n consiste efectivamente en el "desenvolvimiento o dise&ntilde;o de un mosaico, un gran mosaico" (p. 19).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, nuestro comentario cr&iacute;tico no puede consistir en una recensi&oacute;n propiamente dicha dada la extensi&oacute;n de la obra y, en particular, porque sus numerosos cap&iacute;tulos hacen inviable el intento de especificar cada uno de ellos. As&iacute;, una vez expuestos los aspectos relevantes de estructura y metodolog&iacute;a, convendr&aacute; m&aacute;s bien aplicarnos a discernir y exponer con brevedad aquellos aspectos tem&aacute;ticos y de disposici&oacute;n a mi juicio m&aacute;s relevantes. Despu&eacute;s me permitir&eacute;, aun con sentido paradigm&aacute;tico si se quiere, a presentar aparte el tratamiento que ofrece la obra de lo que cabe designar, con toda propiedad, "humanismo mexicano". La justificaci&oacute;n de esto me permitir&aacute; dar raz&oacute;n en primer lugar de un aspecto muy importante de car&aacute;cter tem&aacute;tico y de disposici&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de las estructuras metodol&oacute;gicas antedichas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Teor&iacute;a del Humanismo</i> aplica necesariamente criterios de selecci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n en diferentes sentidos y grados. As&iacute;, realiza por primera vez las reconstrucciones generales de grandes entidades como el humanismo ruso, eslovaco, rumano, filipino o africano. Por raro que pueda parecer, tales reconstrucciones &#151;en verdad completamente novedosas en casos como el ruso (lo cual es explicable hasta cierto punto por razones hist&oacute;rico&#45;pol&iacute;ticas) o extremadamente distintos como el filipino&#151; a veces han de ser ejercidas, cuando se trata de lugares con una investigaci&oacute;n muy desarrollada, mediante la selecci&oacute;n de un concepto central y de ciertos autores y obras. Evidentemente, el ejemplo italiano es el m&aacute;s prolijo y a la vez espinoso en la medida en que ha de presentarse con una formulaci&oacute;n en modo alguno parcial y en ning&uacute;n caso acumulativa ni reiterativa. Le sigue ciertamente en dificultad por su extensi&oacute;n el ejemplo alem&aacute;n, resuelto en su parte general mediante dos cap&iacute;tulos contiguos (humanismo y neohumanismo) de un centenar de p&aacute;ginas a los que se a&ntilde;ade, distribuidos en diferentes partes, media docena de particularizaciones, a veces de objeto francamente extenso, seg&uacute;n sucede en lo relativo al pensamiento de la primera mitad del siglo XX y a los debates de entreguerras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los n&uacute;cleos hist&oacute;ricos fundamentales que establece la obra para el humanismo occidental son, como era de esperarse, el greco&#45;latino, el renacentista italiano &#151;en su amplia dimensi&oacute;n europea&#151; y el neohumanista alem&aacute;n, que se confunde con la Ilustraci&oacute;n germana, el Idealismo y las poderosas filosof&iacute;a y filolog&iacute;a desplegadas en la Alemania del siglo XIX e incluso del XX. A &eacute;stos se suma, ya como construcci&oacute;n de una nueva era, la recreaci&oacute;n de un humanismo futuro que por principio se entrecruza con el fen&oacute;meno expandido de la globalizaci&oacute;n y, en consecuencia, ata&ntilde;e a todo el orbe, pero b&aacute;sicamente a las culturas occidental y asi&aacute;tica, que se analizan con un sentido de complementariedad, pero asimismo como campo de una serie de dificultades que ser&aacute; imprescindible atender y cuyo signo de resoluci&oacute;n habr&aacute; de ser decisivo para el devenir de la humanidad. De modo que Occidente (en su sentido cultural, no geogr&aacute;fico) y Asia constituir&iacute;an la gran matriz cultural y human&iacute;stica no s&oacute;lo hist&oacute;rica, sino de toda posibilidad futura. Es as&iacute; que una decena de cap&iacute;tulos de la obra son sobre Asia, y entre ellos encontramos la perspectiva coreana, hasta ahora escamoteada, que junto a Jap&oacute;n sigue a India y China. Como no pod&iacute;a ser de otro modo, <i>Teor&iacute;a del Humanismo</i> plantea reg&iacute;menes de investigaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n con aspiraci&oacute;n al todo y que est&aacute;n al margen del relativismo contempor&aacute;neo al uso o de la llamada correcci&oacute;n pol&iacute;tica; esto es, que se encuentran alejados de toda pr&aacute;ctica te&oacute;rica o cultural, o incluso ideol&oacute;gica, no fundada &#151;o que se pueda fundar&#151; en concepciones human&iacute;sticas establecidas en la axiolog&iacute;a de sus grandes conceptos, discernibles al fin como constantes universales de las culturas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista tem&aacute;tico es necesario subrayar en la obra, por encima de las diferentes formaciones culturales cuya matriz b&aacute;sica y extrema la constituyen, como hemos mencionado, Occidente y Asia, la configuraci&oacute;n de entidades disciplinares en sentido amplio. Ello en virtud de las provisiones efectuadas por la marcha hist&oacute;rica de las ciencias, las artes y el saber, ya se trate de la teor&iacute;a del lenguaje, la pedagog&iacute;a, la medicina, la teolog&iacute;a cristiana, la indolog&iacute;a, la psicolog&iacute;a, la literatura comparada, la teor&iacute;a pol&iacute;tica, la cibercultura, o las bibliotecas y sus instrumentos inform&aacute;ticos, la contemplaci&oacute;n y el autoconocimiento, el juego, las determinaciones art&iacute;sticas como la m&uacute;sica &#151;tratada sin escatimar medios&#151;, las artes pl&aacute;sticas, el cine, la fotograf&iacute;a, el retrato pict&oacute;rico y los g&eacute;neros literarios &#151;especialmente el ensayo, considerado el g&eacute;nero moderno caracter&iacute;sticamente humanista, las memorias, las utop&iacute;as, los tradicionales g&eacute;neros del di&aacute;logo y la ep&iacute;stola, etc.&#151;. Naturalmente, se han trazado l&iacute;mites estrictos en la medida en que, por ejemplo, no se reivindican religiones a excepci&oacute;n de ciertas manifestaciones concretas como la interpretaci&oacute;n del humanismo de los profetas, y aun as&iacute; se realiza en relaci&oacute;n o confrontaci&oacute;n con una teorizaci&oacute;n acerca del humanismo hom&eacute;rico. Una postura diferente hubiese supuesto un verdadero aluvi&oacute;n de materiales a la vez que la p&eacute;rdida de criterios distintivos. No dejar&eacute; de indicar que la "sabidur&iacute;a" en general y la "contemplaci&oacute;n" en su particular forma de experiencia individual y de existencia textual se toman y examinan como los dos nexos o lugares decisivos de una convergencia entre Occidente y Asia. En fin, para no ser remisos con los nombres, l&eacute;ase la siguiente lista de los quiz&aacute;s principales cl&aacute;sicos individualizados monogr&aacute;ficamente en la obra bajo el concepto que fuere: Homero, Plat&oacute;n, Cicer&oacute;n, san Agust&iacute;n, san Jer&oacute;nimo, Isidoro de Sevilla, Wonhyo, Jorge Manrique, Nicol&aacute;s de Cusa, Petrarca, Marsilio Ficino, Pico della Mirandola, Erasmo, Luis Vives, Metastasio, Cervantes, el Inca Garcilaso de la Vega, Juan Andr&eacute;s, Kant, Friedrich Schiller, Santayana, Eliot...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El paradigma que provee el ejemplo mexicano aparece en <i>Teor&iacute;a del Humanismo</i> en un cap&iacute;tulo, "Indigenismo y humanismo", que selecciona y se concentra en un concepto o argumento central, y en otros dos cap&iacute;tulos completos y parte de un tercero que giran, de modo muy diferente, alrededor de la figura y la obra de quien ha sido propuesto e interpretado no ya como el m&aacute;s importante de los humanistas mexicanos, sino como requisito para la reconstrucci&oacute;n del humanismo universal. Se trata de Alfonso Reyes, quien aparece al comienzo del volumen IV &#151;que inicia la segunda parte, predominantemente hist&oacute;rica, de la obra&#151; con "El humanismo en la era presocr&aacute;tica" (pp. 9&#45;46), un texto propio del autor de dos de las mayores joyas <i>(La antigua ret&oacute;rica</i> y <i>La cr&iacute;tica en la edad ateniense)</i> del humanismo contempor&aacute;neo de tema grecolatino, a la altura de los trabajos de Cornford y Jaeger. Pero Reyes aparece tambi&eacute;n en el volumen segundo en un estudio que aborda el g&eacute;nero literario tan human&iacute;stico e hisp&aacute;nico de la semblanza titulado "De humanismo y semblanza (a prop&oacute;sito de Alfonso Reyes y otros humanistas hispanoamericanos)", as&iacute; como en el volumen VII, donde encontramos, como una suerte de entrecruzamiento entre Am&eacute;rica y el neohumanismo alem&aacute;n, el estudio de Vicente Cervera: "Alfonso Reyes 'rumbo a' Goethe: luces y sombras del hombre universal" (pp. 403&#45;434) y en el valioso cap&iacute;tulo de Amalia Amaya y Pablo Larra&ntilde;aga "Humanismo e indigenismo en M&eacute;xico" (pp. 435&#151;490), que ofrece una panor&aacute;mica de la aportaci&oacute;n principal del humanismo mexicano a la tradici&oacute;n human&iacute;stica universal: la reflexi&oacute;n acerca de la condici&oacute;n del ind&iacute;gena y su papel en la cultura. Para ello, los autores trazan el desarrollo de esa reflexi&oacute;n desde el siglo XVI hasta el XX y se concentran en este &uacute;ltimo, claramente escindido en una primera etapa, de tendencia a&#45;indigenista &#151;representada por Jos&eacute; Vasconcelos, Antonio Caso y Samuel Ramos&#151;, y en una segunda etapa, marcada por la reivindicaci&oacute;n del pasado ind&iacute;gena y su cultura &#151;con Luis Villoro, Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla y Guillermo Bonfil Batalla&#151;. La fecundidad del indigenismo contempor&aacute;neo como proyecto cultural para abordar los problemas que plantean las sociedades actuales es su legado universal.</font></p>      ]]></body>
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