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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Carl Knight, <i>Luck Egalitarianism. Equality, Responsibility, and Justice</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Cristi&aacute;n A. Fatauros</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Edinburgh University Press, Edimburgo, 2010, 250 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional de C&oacute;rdoba,</i> <i>CONICET</i> <a href="MAILTO:cristian&#45;fatauros@derecho.unc.edu.ar">cristian&#45;fatauros@derecho.unc.edu.ar</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las discusiones m&aacute;s importantes del debate contempor&aacute;neo sobre teor&iacute;as de la justicia se da en torno a la determinaci&oacute;n del papel que desempe&ntilde;a la suerte en la distribuci&oacute;n de cargas y beneficios. As&iacute;, en la denominaci&oacute;n "igualitarismo de la suerte" se han agrupado fil&oacute;sofos que tienen en com&uacute;n la idea de que las porciones distributivas de las personas deben neutralizar los factores azarosos. Ni la distribuci&oacute;n de talentos que hace la "loter&iacute;a natural" ni la posici&oacute;n social en la que nacen los individuos son factores por los que las personas son responsables; por lo tanto, son factores moralmente arbitrarios y se deben neutralizar. Esta corriente surge del trabajo de Ronald Dworkin (1981a y 1981b), quien realiza una importante distinci&oacute;n entre la "suerte bruta", que de ning&uacute;n modo se puede considerar resultado de una apuesta deliberada, y la "suerte opcional", que es resultado de una apuesta deliberada. De acuerdo con el ideal de tratar con igual consideraci&oacute;n y respeto a todos los individuos, el individuo que asumi&oacute; riesgos debe soportar la (mala) suerte, mientras que quien no asumi&oacute; riesgos no debe soportarla. S&oacute;lo la (mala) suerte bruta debe ser compensada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Carl Knight que se rese&ntilde;a re&uacute;ne una serie de art&iacute;culos que constituyen una importante contribuci&oacute;n al debate y que son parte de su investigaci&oacute;n doctoral en la Universidad de Manchester. El libro tiene una estructura tripartita y cada parte contiene dos cap&iacute;tulos. En la primera parte se examinan diferentes versiones del igualitarismo de la suerte, en la segunda parte se defiende que existe una versi&oacute;n del igualitarismo de la suerte que es la que mejor interpreta el valor de la igualdad y en la tercera parte se defiende que esta concepci&oacute;n es tambi&eacute;n la mejor teor&iacute;a de la justicia. En seguida describir&eacute; de manera sucinta el contenido de cada cap&iacute;tulo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, "Equality of Resources" &#91;Igualdad de recursos&#93;,<sup><a href="#notas">1</a></sup> el autor critica la teor&iacute;a de Ronald Dworkin. Aunque la teor&iacute;a de la justicia de Dworkin es capaz de adaptarse a diversas objeciones, Knight afirma que tiene graves deficiencias, ya que existe una fuente de desigualdad que se deber&iacute;a compensar y que no se toma en cuenta. El autor desarrolla el contenido de la concepci&oacute;n dworkiniana y se&ntilde;ala qu&eacute; desventajas son compensables seg&uacute;n Dworkin, y, en particular, qu&eacute; preferencias reclaman compensaci&oacute;n. Dworkin s&oacute;lo permite compensar las preferencias que se consideran deseos irrefrenables que los individuos no pueden controlar y con las cuales no se sienten identificados, es decir, que preferir&iacute;an no tener. Knight eval&uacute;a la plausibilidad de las objeciones que Gerald Cohen (1989 y 2004) realiza a la concepci&oacute;n de la igualdad de recursos dworkiniana, y afirma que Cohen est&aacute; equivocado porque supone que la concepci&oacute;n de Dworkin es objetiva, pero esto es incorrecto. "&#91;E&#93;n el centro de la igualdad de recursos existen mecanismos que exigen datos subjetivos" (p. 22).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cohen afirma que Dworkin deber&iacute;a distinguir entre la responsabilidad y la suerte, y no entre preferencias y circunstancias. Para Knight, en cambio, la igualdad de recursos s&iacute; se preocupa por la suerte, y la raz&oacute;n que justifica compensar es la falta de responsabilidad, porque ser&iacute;a injusto o inequitativo no hacerlo. Sin embargo, como arguye Knight, la concepci&oacute;n de Dworkin puede superar estas cr&iacute;ticas. Es m&aacute;s, cualquier teor&iacute;a debe resolver el problema de tratar a las personas como responsables, y &eacute;ste no es un problema exclusivo de la igualdad de recursos; por lo tanto, el problema se presenta tanto para las concepciones recursistas, que defienden un par&aacute;metro basado en recursos para medir la posici&oacute;n distributiva de los individuos, como para las concepciones no recursistas, que defienden un par&aacute;metro distinto (basado en el bienestar, en el desarrollo de las capacidades humanas u otro par&aacute;metro).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "&iquest;Qu&eacute; es la igualdad? Parte 2: igualdad de recursos" Dworkin propone un esquema de subasta y seguro hipot&eacute;tico que distribuye y compensa las deficiencias de talentos y las discapacidades pero que, seg&uacute;n afirman los cr&iacute;ticos, no compensa completamente a las personas discapacitadas. En la visi&oacute;n de Knight, la teor&iacute;a de Dworkin no es completamente insensible a las diferencias en talentos y capacidades. Existen desigualdades en recursos que provienen de la suerte bruta y que el esquema institucional dworkiniano es incapaz de compensar. Por ejemplo, Dworkin es incapaz de ofrecer una compensaci&oacute;n suficiente al caso de personas discapacitadas que nunca tuvieron ni podr&aacute;n tener igual cantidad de recursos que las personas plenamente capaces. Knight afirma que Dworkin advierte esta inconsistencia pero que las respuestas que podr&iacute;a brindar no son adecuadas (pp. 32&#45;35). Objeta adem&aacute;s que la igualdad de recursos s&oacute;lo compensa en el caso de que las preferencias costosas sean involuntarias y <i>percibidas</i> como desventajas. Si se satisface el criterio de equidad y la posesi&oacute;n de preferencias costosas, aunque involuntarias, no se percibe como desventaja, entonces no se justifica compensar. Knight sostiene que este argumento es falaz, porque una desventaja como el hecho de ser mujer en un mundo predominantemente dominado por hombres hace que las mujeres tengan preferencias costosas involuntarias, pero, ya que no ven su constituci&oacute;n f&iacute;sica como una desventaja que preferir&iacute;an no tener, no pueden exigir compensaci&oacute;n. Esta conclusi&oacute;n es contraintuitiva, pues deber&iacute;a compensarse cualquier desventaja inequitativa, se perciba o no como desventaja.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, "Equality of Opportunity for Welfare" &#91;Igualdad de oportunidades para el bienestar&#93;, Knight sostiene que el par&aacute;metro de justicia correcto es el bienestar de los "estados emocionales". Knight considera que este par&aacute;metro evita varias objeciones dirigidas hacia las concepciones bienestaris&#45;tas. Knight contrasta su concepci&oacute;n con la igualdad de acceso a las ventajas de Gerald Cohen. La igualdad de acceso a las ventajas toma como par&aacute;metro de las posiciones distributivas el acceso &#151;una noci&oacute;n que Cohen juzga superior a la idea de oportunidades porque toma en cuenta la capacidad de cada individuo&#151; a los recursos que permiten beneficios en el desarrollo de los planes de vida. Hay que aclarar que Cohen no ha especificado completamente la noci&oacute;n de ventajas, y s&oacute;lo afirma que es una noci&oacute;n que incluye el bienestar y los recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera parte del segundo cap&iacute;tulo est&aacute; dedicada a evaluar la idea de responsabilidad en Cohen. Esta idea es relevante a la hora de determinar cu&aacute;les son las preferencias que Cohen est&aacute; dispuesto a compensar. Cohen traza una distinci&oacute;n entre las preferencias "brutas", en el sentido de que no suponen un elemento valorativo (el individuo puede no identificarse con ellas) y, por lo tanto, o es razonable responsabilizarlo por desarrollar una de esas preferencias o es razonable pedirle que la abandone y, por lo tanto, no debe compensarse. Knight arguye que Cohen cae preso de un dilema: o bien la idea de desarrollar una preferencia bruta (no valorativa) se convierte en una preferencia que expresa un juicio valorativo indirecto, y este juicio valorativo indirecto recomienda un curso de acci&oacute;n que requiere desarrollar la preferencia bruta, o bien la idea de desarrollar una preferencia bruta (no valorativa) se asimila a una acci&oacute;n impulsiva. Si se trata del primer caso, no se entiende c&oacute;mo podemos desaprender o c&oacute;mo nos pueden reprochar por desarrollar una acci&oacute;n ordenada por un juicio de valor, aunque sea indirectamente. Como ir en contra de dicho juicio supone un costo importante para m&iacute;, no puede esperarse que lo haga. Por lo tanto, exige compensaci&oacute;n. Si fuera el segundo caso, y la adquisici&oacute;n de la preferencia bruta es un acto impulsivo, no se ve c&oacute;mo podemos esperar que haya responsabilidad en dicha acci&oacute;n, y por lo tanto, es compensable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este dilema conduce a Cohen a una posici&oacute;n cercana a la igualdad de bienestar, aunque con un aparato conceptual m&aacute;s sofisticado y sin implicaciones relevantes diferentes. La discusi&oacute;n intenta revelar que la disputa entre la igualdad de recursos y la igualdad de oportunidades para el bienestar no se refiere a si se debe o no se debe tomar en cuenta el bienestar, en contra de lo que Cohen piensa, ni se refiere a la cuesti&oacute;n de si se debe o no compensar cuando una persona padece una desventaja. La disputa es entre si el fundamento adecuado para compensar es la desidentificaci&oacute;n o, en cambio, la carencia de bienestar. Para ello, el autor analiza la concepci&oacute;n de bienestar como disfrute &#91; <i>enjoyment&#93;</i> y del bienestar como felicidad. Ambas poseen buenas perspectivas de ser correctas, pero mientras que la primera tiene como defecto un excesivo reduccionismo, la segunda es excesivamente reflexiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta de Knight es combinar ambas concepciones e incorporar cierta preocupaci&oacute;n por las respuestas espont&aacute;neas en la concepci&oacute;n del bienestar como felicidad. "En vez de preguntar '&iquest;C&oacute;mo te sientes respecto de tu vida considerada como un todo?', deber&iacute;amos preguntar algo como '&iquest;C&oacute;mo te sientes?' " (p. 71). Esta concepci&oacute;n de bienestar se basa en la idea de felicidad como estado de &aacute;nimo actual <i>&#91;present</i> mood&#93;. Knight defiende que esta concepci&oacute;n de bienestar es inmune a las objeciones antibienestaristas de Dworkin. La concepci&oacute;n exige compensar aquellos casos que Dworkin desatiende, debido a que no impone la condici&oacute;n de que cierta caracter&iacute;stica se perciba como desventaja. Si existen deficiencias en el bienestar, y &eacute;stas no son elegidas, aunque la persona se identifique con la caracter&iacute;stica o preferencia, deben compensarse.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo, "Substantive Equality" &#91;Igualdad sustantiva&#93;, el autor defiende el igualitarismo de la suerte como la concepci&oacute;n correcta de la igualdad. Realiza una labor descriptiva y reconstructiva de qu&eacute; significa que una teor&iacute;a de la justicia sea igualitaria para determinar si el igualitarismo de la suerte satisface esta condici&oacute;n. Establece que una concepci&oacute;n igualitarista debe satisfacer tres condiciones: 1) el mero hecho de que una persona se encuentre en ciertas circunstancias es una raz&oacute;n concluyente para que otra persona que est&aacute; posicionada de manera id&eacute;nticamente relevante se sit&uacute;e en las mismas circunstancias; 2) el principio se puede formular como "igualdad de <i>x</i> para todas las personas", sin excluir a personas o individuos de manera impl&iacute;cita o expl&iacute;cita, y sin mostrar mayor consideraci&oacute;n o respeto por algunos individuos y no por otros; 3) la teor&iacute;a o el principio persigue la igualdad en una dimensi&oacute;n valiosa para los igualitaristas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con estas condiciones, el prioritarismo, cuyo principio de justicia sostiene que es m&aacute;s importante un aumento en la porci&oacute;n distributiva de quienes est&aacute;n peor, no es una propuesta satisfactoria. Esto se debe a que no cumple la primera de las condiciones. Knight arguye que el igualitarismo de la suerte s&iacute; lo hace. La concepci&oacute;n del igualitarismo de la suerte que presenta mejores posibilidades, a la luz de la reconstrucci&oacute;n propuesta, es la igualdad de oportunidades para el bienestar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera condici&oacute;n captura, seg&uacute;n Knight, una intuici&oacute;n que a menudo se pasa por alto y que descalifica al prioritarismo y al utilitarismo como doctrinas sustantivamente igualitarias. Una concepci&oacute;n genuinamente igualitaria debe serlo por <i>razones</i> igualitarias, y no por razones de <i>prioridad</i> o de <i>utilidad.</i> La segunda condici&oacute;n incluye a todas las personas por su car&aacute;cter de seres humanos, y esta universalidad es propia del igualitarismo. La interpretaci&oacute;n de la tercera condici&oacute;n es intencionalmente laxa, ya que se intenta proveer un espacio conceptual que re&uacute;na todos los valores que no se han tomado en cuenta en las dos primeras condiciones. Esa misma laxitud permite discutir cu&aacute;l es la concepci&oacute;n igualitarista correcta de la justicia. Es destacable que en este cap&iacute;tulo, Knight intenta proveer un sustrato conceptual para responder dos objeciones que los cr&iacute;ticos com&uacute;nmente oponen al igualitarismo de la suerte. La primera es que el v&iacute;nculo entre la igualdad y la responsabilidad es poco afortunado. Como lo expresa el autor: "&#91;l&#93;a cuesti&oacute;n es si una disminuci&oacute;n en la igualdad de resultados es un precio que un igualitario considerar&iacute;a aceptable pagar para incrementar la versi&oacute;n responsabilitarista del igual tratamiento." (pp. 112&#45;113). Knight considera que la igualdad sustantiva puede incluir cierta preocupaci&oacute;n por la atribuci&oacute;n de responsabilidad. La segunda objeci&oacute;n es que la igualdad de oportunidades se concentra en la idea de m&eacute;rito y no en la de responsabilidad, con lo que fracasa en la comprensi&oacute;n y explicaci&oacute;n de la concepci&oacute;n pol&iacute;tica y social de la igualdad. Sin embargo, el autor sostiene que el hecho de no capturar la dimensi&oacute;n meritocr&aacute;tica no es una raz&oacute;n suficiente para justificar una objeci&oacute;n igualitarista, y tampoco es una raz&oacute;n suficiente para justificar una objeci&oacute;n responsabilitarista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto cap&iacute;tulo "Insult and Injury" &#91;Insulto e injuria&#93;, se discuten las objeciones de Elizabeth Anderson (1999), quien afirma que los igualitaristas de la suerte buscan la igualdad en una dimensi&oacute;n equivocada. Knight intenta mostrar que las pol&iacute;ticas que implica el igualitarismo de la suerte no son irrespetuosas ni insultan a las personas que se comportan negligentemente, como tampoco lo hacen con quienes se comportan de modo prudente. En este cap&iacute;tulo lo m&aacute;s interesante, a mi juicio, es el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que recomienda el igualitarismo de la suerte. El autor sostiene que la implementaci&oacute;n de un sistema de compensaciones no depende de juicios invasivos ni de revelaciones vergonzosas. Existen varias opciones para disminuir las desigualdades inequitativas, pero es necesario reconocer, como sugiere el autor, que todas las concepciones, ya sea que se basen en un par&aacute;metro bienestarista o en uno recursista, enfrentan los mismos problemas. Los sistemas m&aacute;s eficientes para recolectar informaci&oacute;n son los m&aacute;s complejos, y adem&aacute;s reducen la necesidad de investigaci&oacute;n. Adem&aacute;s de estos sistemas complejos, podr&iacute;an instrumentarse otras pol&iacute;ticas que no se basen en informaci&oacute;n que deben entregar los propios beneficiarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor adem&aacute;s considera las objeciones de Seanna Shiffrin (2000) y Jonathan Wolff (1998), fuertes cr&iacute;ticos del igualitarismo de la suerte. De manera sint&eacute;tica, Knight afirma que la igualdad de oportunidades para el bienestar, a la cual se adhiere, no insulta a quienes compensa, no da&ntilde;a a quienes son prudentes, no justifica la compensaci&oacute;n con base en la piedad ni tampoco en una idea de superioridad moral. Seg&uacute;n Knight, las cr&iacute;ticas se dirigen contra una versi&oacute;n deformada y poco atractiva del igualitarismo de la suerte. Adem&aacute;s, en el an&aacute;lisis de Knight, la autonom&iacute;a no se encuentra en peligro, ya que "el concepto de autonom&iacute;a se puede alojar dentro del mismo concepto de bienestar, del mismo modo que se puede hacer esto con el concepto de respeto por s&iacute; mismo" (p. 146).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su r&eacute;plica, Knight argumenta que la igualdad democr&aacute;tica que defiende Anderson tiene serios problemas y defectos. El principal defecto es tratar con piedad a quienes no tienen recursos necesarios para presentarse en la arena p&uacute;blica en una posici&oacute;n aceptable. El argumento afirma que cualquier evaluaci&oacute;n de los recursos necesarios para participar en la vida pol&iacute;tica debe apelar a un par&aacute;metro basado en los recursos de quienes tienen una posici&oacute;n "respetable". "Con respecto al problema de insultar a los ciudadanos, a la igualdad democr&aacute;tica no le va mejor que al igualitarismo de la suerte, incluso le va peor" (p. 157). Adem&aacute;s, sostiene el autor, la principal diferencia reside en el &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n del valor de la igualdad; y por eso, mientras que los igualitaristas de la suerte intentan igualar el par&aacute;metro que consideran correcto (bienestar, oportunidades, recursos, etc.), Anderson intenta asegurar la igualdad en <i>algunas</i> dimensiones. As&iacute;, parece preocupada por el funcionamiento de las personas como seres humanos, como participantes de un sistema de producci&oacute;n cooperativo y como ciudadanos de un sistema democr&aacute;tico, pero esto no garantiza <i>todos</i> los funcionamientos de una persona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el quinto cap&iacute;tulo "Responsibilitarianism" &#91;Responsabilitarismo&#93;, el autor responde algunas objeciones que vinculan al igualitarismo de la suerte con presupuestos metaf&iacute;sicos que lo vuelven una concepci&oacute;n de justicia inviable. La noci&oacute;n de responsabilidad que defiende Knight es completamente diferente de la noci&oacute;n contractualista de Thomas Scanlon, y es dif&iacute;cil entender cu&aacute;l es su importancia en la argumentaci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de esto, el argumento se dirige hacia la idea de que incluso si los fundamentos de la concepci&oacute;n del igualitarismo de la suerte son inestables, como los de aquellos que creen que la responsabilidad es un valor que se debe respetar, y tambi&eacute;n creen en la igualdad, deber&iacute;a aceptarse <i>alguna</i> versi&oacute;n del igualitarismo de la suerte. Knight asevera que "&#91;d&#93;onde exista una acci&oacute;n responsable, los responsabilitaristas defienden una posici&oacute;n que es equivalente a un igualitarismo de la suerte completamente desarrollado. La neutralizaci&oacute;n de la suerte (en su concepci&oacute;n d&eacute;bil) nos conduce hacia la igualdad (de cierta clase)" (p. 178).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego de hacer algunos comentarios acerca de los presupuestos metaf&iacute;sicos de car&aacute;cter normativo de su concepci&oacute;n de responsabilidad, el autor presenta su argumento central, el cual denomina "argumento de la incertidumbre metaf&iacute;sica". Knight interpreta que la noci&oacute;n de suerte puede concebirse de manera d&eacute;bil como mera ausencia de responsabilidad, y que la idea de responsabilidad sobre la que se apoya la teor&iacute;a no tiene un compromiso con una concepci&oacute;n metaf&iacute;sica de la responsabilidad. Porque aun si es falso que seamos libres en un sentido metaf&iacute;sico, este hecho no disminuye la razonabilidad de la concepci&oacute;n igualitarista de la suerte. Es m&aacute;s, se encuentra en mejor posici&oacute;n que una teor&iacute;a igualitarista que defiende la igualdad de distribuciones finales que no es suficientemente sensible a la responsabilidad. Como segundo paso, Knight sostiene que su concepci&oacute;n es compatible con una concepci&oacute;n compatibilista de la responsabilidad y que aun en el caso de que no exista una respuesta al problema del libre albedr&iacute;o, un legislador puede dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas atractivas mediante la distribuci&oacute;n de las ventajas que haga un grupo de expertos en cuestiones metaf&iacute;sicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas &uacute;ltimas reflexiones nos llevan a la que quiz&aacute; sea la parte m&aacute;s interesante del cap&iacute;tulo. Se trata de los problemas pr&aacute;cticos que genera el intento de llevar a cabo pol&iacute;ticas p&uacute;blicas acordes con el igualitarismo de la suerte. Para superar el problema propone "un comit&eacute; de responsabilidad compuesto por algunas de las principales autoridades en las cuestiones metaf&iacute;sicas relevantes" &#91;!&#93; (p. 186). Aunque &eacute;sta no parece una soluci&oacute;n razonable, el autor considera que no es posible que lleguen a peores resultados que un grupo de personas que no son expertos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sexto cap&iacute;tulo, "The Components of Justice" &#91;Los componentes de la justicia&#93;, el autor presenta una concepci&oacute;n prioritarista que favorece a las personas responsables <i>&#91;prioritarianism catering responsibility&#93;.</i> Esta teor&iacute;a debe superar las objeciones m&aacute;s comunes contra el igualitarismo de la suerte que apelan al abandono de las personas negligentes. Sin embargo, Knight afirma que una respuesta <i>m&iacute;nimamente pluralista</i> permitir&iacute;a combinar el principio del igualitarismo de la suerte con una concepci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas para de este modo tener en cuenta los niveles absolutos de bienestar. Adem&aacute;s de la igualdad, otras consideraciones son importantes, por ejemplo: la caridad, la prioridad de los que est&aacute;n peor, la utilidad, la solidaridad o una referencia directa de las necesidades b&aacute;sicas de los ciudadanos. De este modo "cuando se encuentra frente a estos casos, la justicia simplemente se quita su traje de igua&#45;litarista de la suerte y &#91;...&#93; desempe&ntilde;a el papel de buen samaritano" (p. 200). &iquest;Por qu&eacute; raz&oacute;n preocuparse por las personas negligentes evita la objeci&oacute;n de Anderson de menospreciarlos? La idea a la que apela Knight es distribuir los costos de cumplir la obligaci&oacute;n moral de ser humanitarios y establecer un sistema de seguridad social financiado por el sistema impositivo. De esta manera, los costos de cumplir obligaciones de caridad se asumen socialmente y no individualmente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro problema para el igualitarismo de la suerte es la ineficiencia. Los problemas de ineficiencia se presentan de tres diferentes maneras. En el primer caso, se da&ntilde;an los intereses de una persona sin beneficiar a ninguna otra; en el segundo caso, por las dificultades metaf&iacute;sicas y emp&iacute;ricas para determinar el nivel de responsabilidad de las personas, se nivela la responsabilidad y se limitan las actividades que las personas pueden realizar; en el tercer caso la desventaja de una persona es tal que se exige una gran reducci&oacute;n del patrimonio de otra para realizar una ventaja insignificante al patrimonio de la primera. Estos tres casos son versiones de la objeci&oacute;n de nivelar hacia abajo que apuntan a revelar que el igualitarismo de la suerte es ineficiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Knight opina que si la concepci&oacute;n se combina con otros principios resulta indemne. As&iacute;, el autor, luego de explorar diversas combinaciones con diferentes principios, como el de necesidades b&aacute;sicas, el principio maxim&iacute;n o el principio utilitarista, y algunas combinaciones mixtas, dedica el final del cap&iacute;tulo al an&aacute;lisis de las respuestas que ofrece el prioritarismo que favorece a las personas responsables. Esta versi&oacute;n combina un elemento utilitarista, al admitir que un incremento en la porci&oacute;n distributiva de una persona es m&aacute;s importante a medida que le otorga un mayor bienestar; un elemento prioritarista, al admitir que un incremento en la porci&oacute;n distributiva es m&aacute;s importante a medida que el bienestar haya sido menor en su vida antes de recibir el incremento, y un elemento responsabilitarista, al admitir que la importancia del incremento es inversamente proporcional a la responsabilidad de la persona por su mala situaci&oacute;n, es decir, m&aacute;s importante si la responsabilidad es menor y menos importante si la responsabilidad es mayor. Knight no est&aacute; de acuerdo con la interpretaci&oacute;n del elemento responsabilitarista porque si bien es suficientemente sensible a la responsabilidad de las personas, ordena la destrucci&oacute;n de bienes aunque esto no beneficie a nadie, si es el caso que la persona tiene ventajas por las que no es responsable. Su versi&oacute;n de esta posici&oacute;n implica una estipulaci&oacute;n para limitar este componente de manera que "las personas deber&iacute;an recibir aquello por lo que son responsables, <i>excepto cuando otorgarles algo por lo que no son responsables no resulte en desventaja alguna para nadie"</i> (p. 224, resaltado del autor). Knight argumenta que esta concepci&oacute;n modificada, a la que denomina "responsabilitarismo restringido" podr&iacute;a responder a las cr&iacute;ticas de ineficiencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conclusi&oacute;n de Knight es que el igualitarismo de la suerte tambi&eacute;n debe preocuparse por ofrecer una concepci&oacute;n que valore la eficiencia. Si bien el prioritarismo que favorece la responsabilidad representa una posici&oacute;n atractiva, es menos atractiva que el responsabilitarismo restringido representado por Knight. Aun as&iacute; la idea m&aacute;s promisoria viene de la mano de una concepci&oacute;n sensible a un responsabilitarismo completo, cuando la distribuci&oacute;n no tenga como alternativa una distribuci&oacute;n Pareto&#45;&oacute;ptima. En este sentido es interesante que no hayan recibido atenci&oacute;n las implicaciones pr&aacute;cticas de la concepci&oacute;n del igualitarismo ni el tipo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que implica esta posici&oacute;n. Menos a&uacute;n cuando se producen conflictos con valores tan aceptados como la eficiencia econ&oacute;mica. Sin embargo, creo que a pesar del inter&eacute;s que despierta el libro para quienes se ocupan de las concepciones modernas de la justicia, en el debate sobre la igualdad y la responsabilidad individual, y en el dise&ntilde;o de instituciones que traten de neutralizar el efecto de los factores moralmente arbitrarios, Knight reconstruye las condiciones en que se puede llamar genuinamente igualitaria a una teor&iacute;a, de modo que deja fuera las principales concepciones igualitaristas, como el igualitarismo liberal rawlsiano. Esto s&oacute;lo se puede hacer a fuerza de realizar un an&aacute;lisis sesgado y deformado de cu&aacute;les son las condiciones razonables que una doctrina igualitaria decente debe cumplir. En particular, y de manera m&aacute;s precisa, las premisas que definen las condiciones en que vale la pena buscar la igualdad, de acuerdo con el autor, no dan respuesta a los posibles conflictos entre la igualdad y valores importantes como la autonom&iacute;a, la eficiencia, la libertad, la distribuci&oacute;n equitativa de los recursos y las consideraciones sobre el m&eacute;rito.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anderson, Elizabeth S., 1999, "What Is the Point of Equality?", <i>Ethics,</i> vol. 109, no. 2, pp. 287&#45;337.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2794724&pid=S0185-2450201200010001800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cohen, Gerald, A., 2004, "Expensive Taste Rides Again", en Justine Burley (comp.), <i>Dworkin and His Critics: with Replies by Dworkin,</i> Blackwell Publishing, Malden, Mass., pp. 3&#45;29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2794726&pid=S0185-2450201200010001800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1989. "On the Currency of Egalitarian Justice", <i>Ethics,</i> vol. 99, no. 4, pp. 906&#45;944.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2794728&pid=S0185-2450201200010001800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dworkin, Ronald, 1981a, "What is Equality? Part 1: Equality of Welfare", <i>Philosophyand Public Affairs,</i> vol. 10, no. 3, pp. 185&#45;246.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2794730&pid=S0185-2450201200010001800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1981b, "What is Equality? Part 2: Equality of Resources", <i>Philosophyand</i> <i>Public Affairs,</i> vol. 10, no. 4, pp. 283&#45;345.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2794732&pid=S0185-2450201200010001800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Shiffrin, Seanna, V, 2000, "Paternalism, Unconscionability Doctrine, and Accommodation", <i>Philosophy and Public Affairs,</i> vol. 29, no. 3, pp. 205&#45;250.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2794734&pid=S0185-2450201200010001800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wolff, Jonathan, 1998, "Fairness, Respect, and the Egalitarian Ethos", <i>Philosophy and Public Affairs,</i> vol. 27, no. 2, pp. 97&#45;122.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2794736&pid=S0185-2450201200010001800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Todas las citas del trabajo de Carl Knight fueron traducidas por m&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Agradezco las correcciones, sugerencias y comentarios realizados por el &aacute;rbitro an&oacute;nimo, as&iacute; como las correcciones y sugerencias de los editores de la revista, que sin duda ayudaron a mejorar esta rese&ntilde;a.</font></p>      ]]></body><back>
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