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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>S&iacute;lvio Mota Pinto, <i>Escepticismo del significado y teor&iacute;as de conceptos</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Glenda Satne</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Trad. Laura E. Manr&iacute;quez, Anthropos/Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, M&eacute;xico, 2009, 271 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad de Buenos Aires CONICET.</i> <a href="mailto:glendasatne@gmail.com">glendasatne@gmail.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya Plat&oacute;n en sus di&aacute;logos se interrogaba por la naturaleza del pensamiento, por aquello que nos permite pensar, conocer, conceptualizar el mundo, cu&aacute;l es su naturaleza intr&iacute;nseca y cu&aacute;l nuestra relaci&oacute;n epist&eacute;mica con ello. Las vicisitudes del tratamiento filos&oacute;fico de estas cuestiones a lo largo de la historia de la filosof&iacute;a son muchas y muy variadas, al punto de hacer necesario para quien se propusiera estudiarlas una detallada justificaci&oacute;n de los hilos conductores que ubican las diversas teor&iacute;as al respecto en una sola, rica y nutrida historia. No es el objetivo del libro que nos ocupa trazar los lineamientos de esa historia, ni, por supuesto, el m&iacute;o en este breve comentario. De lo que se trata en el libro de Mota Pinto es de trabajar en profundidad dos de los m&aacute;s recientes y revolucionarios enfoques que ha ofrecido la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea en la reflexi&oacute;n en torno a la naturaleza de los conceptos y del uso que les damos. Se trata, por un lado, de las consideraciones de Wittgenstein sobre el seguimiento de reglas (particularmente a partir de la d&eacute;cada de 1930, y m&aacute;s especialmente en textos representativos al respecto como <i>Investigaciones filos&oacute;ficas</i> y <i>Observaciones sobre los fundamentos de las matem&aacute;ticas),</i> y, por otro, de las teor&iacute;as de la posesi&oacute;n conceptual que se han elaborado en el marco del desarrollo reciente de la filosof&iacute;a de la mente, la psicolog&iacute;a cognitiva y los modelos computacionales del funcionamiento de lo mental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La referencia insoslayable en el contexto de la reflexi&oacute;n sobre las conexiones mutuas entre ambos desarrollos es, sin duda, el conocido libro de Kripke sobre Wittgenstein y el seguimiento de reglas: <i>Wittgenstein on Rules and Private Language.</i> En ese texto se lleva a cabo una reformulaci&oacute;n del problema de Wittgenstein como un desaf&iacute;o esc&eacute;ptico que cualquier teor&iacute;a de la naturaleza de la constituci&oacute;n y de la comprensi&oacute;n conceptual debe estar en condiciones de satisfacer. Si bien es indudable la repercusi&oacute;n de ese libro tomando en cuenta el gran n&uacute;mero de fil&oacute;sofos importantes que han abordado la tarea de dar respuesta al desaf&iacute;o, tanto se&ntilde;alando sus fallas como defendiendo sus resultados, no hay consenso sobre exactamente qu&eacute; es lo que est&aacute; en juego en esta discusi&oacute;n y menos a&uacute;n respecto del camino para resolver los problemas y preguntas que dicho desaf&iacute;o articula. Aqu&iacute; es donde el libro de Mota Pinto tiene mucho que ofrecernos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Escepticismo del significado y teor&iacute;as de conceptos</i> no s&oacute;lo es un intento de proveer una reconstrucci&oacute;n del problema abordado por Kripke en su lectura de Wittgenstein y de evaluar la relaci&oacute;n entre la presentaci&oacute;n de Kripke y la de Wittgenstein (tema muy discutido en la bibliograf&iacute;a al respecto). Pinto procura, asimismo, en el segundo cap&iacute;tulo del libro, mostrar sus ra&iacute;ces en el pensamiento wittgensteiniano previo a estos textos, representado can&oacute;nicamente por su <i>Tractatus Logico&#45;Philosophicus,</i> as&iacute; como su conexi&oacute;n con los desarrollos de Quine en torno al escepticismo del significado, en particular con la tesis de la indeterminaci&oacute;n de la traducci&oacute;n popularizada por sus argumentos. Pero, m&aacute;s contundentemente, Mota Pinto realiza una reconstrucci&oacute;n propia del desaf&iacute;o esc&eacute;ptico y sostiene que &eacute;ste es una condici&oacute;n de adecuaci&oacute;n para cualquier teor&iacute;a de la posesi&oacute;n conceptual &#151;que tiene un aspecto epist&eacute;mico (CE) y otro metaf&iacute;sico (CC)&#151;, y luego pasa revista a posiciones realistas robustas, y antirrealistas o comunitarias, para concluir que ninguna de ellas lo satisface. En el cap&iacute;tulo 1, Pinto sostiene que las teor&iacute;as disposicionales son incapaces de responder a CC, y que las teor&iacute;as no reduccionistas no pueden responder a CE. M&aacute;s adelante, en el cap&iacute;tulo 3, toma las teor&iacute;as de McGinn, Soames y Horwich como ejemplos de teor&iacute;as realistas, las cuales no pueden satisfacer ninguna de las dos condiciones. En el cap&iacute;tulo 4 analiza las posiciones antirrealistas de Wright (tanto en su posici&oacute;n de 1980 como en su posici&oacute;n posterior) y de Kripke, y sostiene que ninguna de ellas puede responder a CC. Tambi&eacute;n analiza los externismos comunitarios de Burge y Putnam y se&ntilde;ala que no satisfacen CC y que tienen dificultades con CE. Por &uacute;ltimo, en los cap&iacute;tulos 5 y 6, respectivamente, ofrece dos posiciones que, argumenta, salen airosas de tal desaf&iacute;o: la posici&oacute;n del Wittgenstein tard&iacute;o, a la que caracteriza como interpretacionista, y la posici&oacute;n metasem&aacute;ntica defendida por Peacocke.<sup><a href="#notas">1</a></sup> El hecho de que ambas puedan cumplir con el desaf&iacute;o abona la ya sostenida tesis de que tal desaf&iacute;o es importante en la elucidaci&oacute;n de preguntas respecto de la naturaleza de los conceptos, mostrando la conexi&oacute;n profunda entre el problema del escepticismo del significado y las preguntas y respuestas que ofrecen las teor&iacute;as de conceptos. Por otra parte, muestra tambi&eacute;n que hay m&aacute;s de una manera, aunque muchas aproximaciones inadecuadas, de abordar las preguntas que es necesario responder para dar cuenta cabalmente de estas cuestiones. Un ejemplo de proyectos desencaminados, entre muchos otros que Pinto descarta a lo largo del texto, es el de Fodor,<sup><a href="#notas">2</a></sup> al que critica en su &uacute;ltimo cap&iacute;tulo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que sigue, me gustar&iacute;a exponer sumariamente algunas de las tesis principales del libro a modo de invitaci&oacute;n a su lectura y a su discusi&oacute;n cr&iacute;tica, la cual todo buen libro, como el que nos ocupa, merece, y tambi&eacute;n formular muy brevemente tres preguntas que constituyen algunas de las inquietudes que el elaborado camino argumental de Pinto me inspir&oacute; al leerlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la reconstrucci&oacute;n de Mota Pinto del argumento de Wittgenstein&#45;Kripke, lo que ellos piden es que demos una explicaci&oacute;n de la comprensi&oacute;n conceptual y ling&uuml;&iacute;stica. Tal explicaci&oacute;n, de acuerdo con el autor, debe satisfacer dos requisitos o condiciones; i.e. debe ofrecer:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(CC)<sup><a href="#notas">3</a></sup> un hecho acerca de <i>S</i> &#91;un sujeto S&#93; que determine que use un signo ling&uuml;&iacute;stico (o mental) para significar un significado en particular, en lugar de otro o nada en absoluto. &Eacute;sta es la condici&oacute;n que Pinto llama <i>constitutiva.</i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">y</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">(CE)<sup><a href="#notas">4</a></sup> alguna evidencia asociada con el hecho determinante de su comprensi&oacute;n respecto del signo en cuesti&oacute;n y accesible a <i>S</i> que debe ser capaz de justificar sus creencias acerca de c&oacute;mo entiende el signo. &Eacute;sta es la condici&oacute;n <i>epistemol&oacute;gica.</i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s adelante se precisan ambas condiciones en t&eacute;rminos de normas de uso (p. 33),<sup><a href="#notas">5</a></sup> tomando el ejemplo del concepto de suma:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(CC) el hecho acerca de <i>S</i> que determina que <i>S</i> entiende <i>adici&oacute;n</i> mediante '+' tiene que constituir las normas de uso asociadas con esta comprensi&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(CE) la evidencia asociada al hecho constitutivo de que <i>S</i> entiende que '+' significa <i>suma</i> debe ser capaz de justificar la creencia de que tales y cuales son las normas de uso para la palabra '+' del idiolecto de S.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La principal diferencia entre la primera y la segunda formulaci&oacute;n de las condiciones que impone el desaf&iacute;o esc&eacute;ptico (i.e., CC + CE, de acuerdo con Pinto) es que en la segunda se hace explicita la normatividad del significado, esto es, el hecho de que la comprensi&oacute;n es normativa respecto del uso o aplicaci&oacute;n de t&eacute;rminos y conceptos a casos particulares, y que &eacute;ste es un rasgo que toda elucidaci&oacute;n de la naturaleza de la posesi&oacute;n de conceptos debe estar en condiciones de incorporar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tesis central del libro es que el desaf&iacute;o esc&eacute;ptico, o el escepticismo del significado &#151;como lo denomina Pinto&#151;, exige que tanto la condici&oacute;n metaf&iacute;sica como la epistemol&oacute;gica sean satisfechas; se trata de un desaf&iacute;o de integraci&oacute;n en un sentido an&aacute;logo al que le diera a ese t&eacute;rmino Paul Benacerraf<sup><a href="#notas">6</a></sup> <i>(cfr.</i> pp. 253 y ss.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Pinto, toda teor&iacute;a de la posesi&oacute;n y naturaleza de los conceptos debe:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(C*) dar cuenta de la constituci&oacute;n y epistemolog&iacute;a de las normas asociadas al uso de conceptos (p. 234).<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; llamar a este conjunto de condiciones "escepticismo del significado", tal como se hace en el libro, sea un poco injusto dado que los autores que responden a ella no se atribuyen a s&iacute; mismos posici&oacute;n esc&eacute;ptica alguna, sino que m&aacute;s bien responden al desaf&iacute;o esc&eacute;ptico en lo que Kripke ha denominado, siguiendo a Hume, una soluci&oacute;n directa, seg&uacute;n la cual no hay que aceptar la posici&oacute;n esc&eacute;ptica sino mostrar un hecho o un conjunto de hechos que pueda responder al desaf&iacute;o. M&aacute;s all&aacute; de la nomenclatura, creo que esta cuesti&oacute;n esconde un interrogante importante del cual Pinto no ofrece un tratamiento expl&iacute;cito. Se trata de la pregunta por la relaci&oacute;n entre el desaf&iacute;o esc&eacute;ptico y la soluci&oacute;n esc&eacute;ptica por parte de Kripke, as&iacute; como de la posici&oacute;n de Wittgenstein respecto de ellas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recordemos que Pinto critica a Kripke que no pueda responder a CC. Pero la pregunta que queda entonces sin responder es por qu&eacute; Kripke en su soluci&oacute;n esc&eacute;ptica comunitaria deber&iacute;a responder a CC, dado que &eacute;l mismo sostiene que la parte metaf&iacute;sica y constitutiva del desaf&iacute;o no admite respuesta alguna.<sup><a href="#notas">8</a></sup> Leyendo el libro de Pinto podemos sentirnos tentados a responder que la conclusi&oacute;n esc&eacute;ptica en la que Wittgenstein y Kripke coinciden consiste en negar que se pueda ofrecer un hecho "privado" que responda al desaf&iacute;o, esto es, un hecho acerca del hablante individual que se ajuste a las condiciones de Pinto. Es cierto que ni para Kripke ni para Wittgenstein es posible responder al desaf&iacute;o teniendo en cuenta s&oacute;lo hechos mentales individuales, en la medida en que &eacute;stos son concebidos superviniendo &uacute;nicamente en el cerebro del hablante y en su conducta externa, sin ponerlos en relaci&oacute;n interpretativamente con otros hablantes/int&eacute;rpretes.<sup><a href="#notas">9</a></sup> Sin embargo, parte de la discusi&oacute;n que el mismo Pinto plantea al sostener que Kripke no da cuenta de CC y Wittgenstein s&iacute;, es que mientras que Kripke no ofrece una respuesta metaf&iacute;sica al problema, Wittgenstein estar&iacute;a en condiciones de darla. Aqu&iacute; es donde se abre un conjunto de interrogantes complejos: en primer lugar, parece que Kripke no estar&iacute;a de acuerdo en se&ntilde;alar que el desaf&iacute;o es un desaf&iacute;o de integraci&oacute;n, ya que niega en su soluci&oacute;n esc&eacute;ptica que haya que dar cuenta de la parte constitutiva del problema;<sup><a href="#notas">10</a></sup> s&oacute;lo debe darse cuenta del aspecto epist&eacute;mico y normativo, mas no del ontol&oacute;gico. As&iacute;, para Kripke no hay hechos sem&aacute;nticos; tratar de ofrecerlos es un esfuerzo desencaminado. De modo que valdr&iacute;a la pena aclarar, habida cuenta de que se trata de un desaf&iacute;o que toda teor&iacute;a de la posesi&oacute;n conceptual deber&iacute;a estar en condiciones de satisfacer, si &eacute;ste incluye o no la dimensi&oacute;n constitutiva y por qu&eacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, Pinto sostiene que el desaf&iacute;o de Kripke y el de Wittgenstein son el mismo. Sin embargo, de acuerdo con la observaci&oacute;n anterior, a los ojos de Mota Pinto, Wittgenstein y Kripke no deber&iacute;an estar de acuerdo en el contenido de sus desaf&iacute;os, ya que mientras que para el primero se deben satisfacer las dos condiciones, para el segundo la primera parte no puede responderse, y esto, lejos de ser un problema, es, al contrario, el primer paso de lo que Kripke denomina una soluci&oacute;n esc&eacute;ptica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, tampoco parece justa la cr&iacute;tica de Pinto a Kripke de que no satisface CC; despu&eacute;s de todo, Kripke niega que esto sea posible, deseable o necesario. Es cierto que, en este punto, Pinto apela a la conocida cr&iacute;tica que McDowell formul&oacute; a Kripke,<sup><a href="#notas">11</a></sup> de que esta soluci&oacute;n es incapaz de ofrecer un criterio objetivo respecto de si alguien significa algo con una expresi&oacute;n en lugar de otra cosa y, por lo tanto, de dar cuenta de una objetividad fuerte para las normas; pero &iquest;no es esto exactamente lo que Kripke niega que se pueda ofrecer? &iquest;No sostiene Kripke que estamos bien precisamente porque evitamos esa tentaci&oacute;n metaf&iacute;sica de la que Wittgenstein, en su interpretaci&oacute;n, intenta guarnecernos? Es cierto que Kripke niega que pueda haber hechos que independientemente de la comunidad y sus interpretaciones determinen el significado; pero &iquest;no ser&iacute;a suficiente con la distinci&oacute;n que la propia comunidad hace en cada momento? El desaf&iacute;o esc&eacute;ptico por s&iacute; mismo, en la reconstrucci&oacute;n que ofrece Pinto, no motiva la idea de que dicha objetividad deba ser fuerte, esto es, de que los hechos constitutivos del significado deban ser independientes de los juicios de los hablantes y de la comunidad en su conjunto. Entonces, la pregunta es por qu&eacute; deber&iacute;amos pedir m&aacute;s, y, en &uacute;ltima instancia, c&oacute;mo justificar que una posici&oacute;n antirrealista en el sentido de Kripke es inadecuada, m&aacute;s all&aacute; de que cuente con una noci&oacute;n d&eacute;bil de objetividad. N&oacute;tese que Pinto no se&ntilde;ala que la posici&oacute;n de Kripke sea incapaz de contestar a CC tal y como est&aacute; formulada, sino que no puede responder a McDowell cuando &eacute;ste pide que la objetividad sea reconstruida de manera independiente del juicio o de la ratificaci&oacute;n comunitaria. As&iacute;, Pinto parece conceder que hay una versi&oacute;n d&eacute;bil de CC que la propuesta de Kripke satisface, pero al mismo tiempo sostiene que existe una versi&oacute;n m&aacute;s fuerte de CC que no podr&iacute;a satisfacer. Sin embargo, como es evidente, de acuerdo con Pinto, CC no motiva por s&iacute; misma la versi&oacute;n fuerte y, por otra parte, como ya se&ntilde;alamos contra la lectura de Pinto, Kripke no busca responder a CC ni en una versi&oacute;n fuerte ni en una d&eacute;bil; por el contrario, Kripke argumenta que la noci&oacute;n de objetividad que surge de satisfacer CE es suficiente para dar cuenta de nuestro comportamiento al usar y atribuir conceptos. Lo que se ha argumentado parece no ser suficiente para descartar esta alternativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo conjunto de interrogantes surge del tratamiento de Pinto de la posici&oacute;n del segundo Wittgenstein, esta vez en un sentido contrario y complementario al de las observaciones anteriores. En efecto, &iquest;no ser&aacute; que, despu&eacute;s de todo, Wittgenstein defiende una posici&oacute;n antirrealista correlativa a una objetividad d&eacute;bil para las normas sem&aacute;nticas? &iquest;Es la respuesta de Wittgenstein, tal como la reconstruye Pinto, una respuesta constitutiva en alg&uacute;n sentido metaf&iacute;sico interesante? &iquest;O se trata de otra versi&oacute;n de la propuesta de Kripke, una que niega la dimensi&oacute;n "constitutiva" de los problemas concernientes a seguir una regla? El tratamiento de esta cuesti&oacute;n nos conducir&aacute; a nuestra &uacute;ltima observaci&oacute;n, un pedido de aclaraci&oacute;n sobre la noci&oacute;n de <i>constituci&oacute;n</i> a la que apela CC.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Pinto, el desaf&iacute;o se puede resolver en un nivel intencional, no reduccionista, y tal es el camino que sigue el segundo Wittgenstein. Es una respuesta que otorga un lugar a lo individual, pero que niega la posibilidad de lenguajes privados al sostener que tales hechos deben ser accesibles desde el punto de vista de la tercera persona. De esta manera, lo que explica la perspectiva de primera persona es lo mismo que aquello a lo que accede un int&eacute;rprete en tercera persona, evidencia que justifica a este &uacute;ltimo a hacer atribuciones sem&aacute;nticas y conceptuales del tipo "S significa <i>X</i> con 'y'". La tercera persona hace hip&oacute;tesis emp&iacute;ricas, mientras que la primera tiene una relaci&oacute;n directa con aquello que constituye su significar <i>X</i> con 'y' (pp. 202&#45;211). La conducta del hablante y su propio juicio de que usa un concepto espec&iacute;fico son lo que justifica al int&eacute;rprete para hacer la atribuci&oacute;n; as&iacute;, el int&eacute;rprete utiliza tanto hip&oacute;tesis emp&iacute;ricas cuanto su propia familiaridad con las normas que atribuye <i>(cfr.</i> p. 202). La primera persona, por su parte, no tiene un conocimiento interpretativo de su pr&aacute;ctica de seguir reglas, simplemente las sigue; se trata no de un conocimiento introspectivo, sino de un saber&#45;c&oacute;mo <i>(cfr.</i> p. 204). Lo que proporciona la clave para dar cuenta de la autoridad de primera persona en relaci&oacute;n con sus propios estados mentales es que es una condici&oacute;n para que en la interpretaci&oacute;n sea posible considerar que el hablante est&aacute; en lo correcto respecto de su actuar de acuerdo con reglas en la mayor&iacute;a de las ocasiones, dejando de lado casos raros como, entre otros, los de autoenga&ntilde;o. As&iacute;, la clave de la respuesta a CE que Pinto atribuye a Wittgenstein es que se trata de una teor&iacute;a interpretativa que hace de la autoridad de primera persona una condici&oacute;n de la interpretaci&oacute;n. Por otra parte, Pinto atribuye a Wittgenstein "una receta para evitar la paradoja del seguimiento de reglas" (p. 211) en la cual los hechos son las pr&aacute;cticas ling&uuml;&iacute;sticas. As&iacute;, responde a CC sosteniendo que "seguir una regla est&aacute; constituido por seguir una pr&aacute;ctica interpretable" (p. 196). Esto supone acuerdo entre el hablante y el int&eacute;rprete en sus sistemas de pr&aacute;cticas, regularidades del actuar comunes y juicios comunes respecto de que se est&aacute; siguiendo la regla y cu&aacute;l es &eacute;sta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta que naturalmente surge es en qu&eacute; difiere esta posici&oacute;n de otras lecturas de Wittgenstein, en particular de la de Kripke. Una de tales diferencias, y quiz&aacute; la crucial, es que mientras que para Kripke la correcci&oacute;n depende de los juicios comunitarios, para el Wittgenstein de Pinto &eacute;ste no es el caso: debe haber acuerdo en juicios b&aacute;sicos; tal acuerdo constituye hechos que se hallan a la base de reglas complejas. Pero podemos diferir en cuanto a tales reglas. Tales acuerdos b&aacute;sicos son el trasfondo, mas no el criterio, para decir que alguien est&aacute; siguiendo una regla. Sin embargo, Kripke no parece haber dicho algo muy distinto. En efecto, en su reconstrucci&oacute;n de Wittgenstein, Kripke se&ntilde;ala que la concordancia en forma de vida es el marco que nos habilita a seguir reglas, y que si Smith puede interpretar a Jones como alguien que est&aacute; siguiendo una regla <i>&#151;i.e.,</i> que act&uacute;a de acuerdo con lo que &eacute;l har&iacute;a en la mayor&iacute;a de los casos relevantes&#151;, entonces atribuir&aacute; a Jones que est&aacute; siguiendo la regla, y, de otra forma, responder&aacute; negativamente. Para que esto sea posible, Smith y Jones deber&aacute;n concordar en algunos juicios y regularidades conductuales. As&iacute;, Smith estar&aacute; justificado para decir que Jones sigue la regla si act&uacute;a como &eacute;l lo har&iacute;a, y tal acuerdo constituye la base para que Smith interprete a Jones como alguien que sigue la regla.<sup><a href="#notas">12</a></sup> En cuanto a la primera persona, Kripke tambi&eacute;n se&ntilde;ala que lo que hay es una pr&aacute;ctica que es primitiva, pero interpretable e interpretada por otros como autoritativa. La principal diferencia que Pinto destaca es, sin embargo, que Wittgenstein parecer&iacute;a hacer lugar a una noci&oacute;n m&aacute;s robusta de objetividad que Kripke, porque el juicio comunitario e individual parece poder estar equivocado para cualquier caso en particular mientras que no puede decirse lo mismo de la soluci&oacute;n esc&eacute;ptica de Kripke. Sin embargo, parece que en la reconstrucci&oacute;n de Kripke tambi&eacute;n es el caso que los juicios individuales pueden estar equivocados si se desv&iacute;an de aquellos que son compartidos comunitariamente. Por otra parte, respecto de la comunidad, la situaci&oacute;n parece ser an&aacute;loga a la de Wittgenstein si compartir una forma de vida supone compartir un gran n&uacute;mero de juicios: quien no los comparte no puede ser interpretado como alguien que est&aacute; siguiendo las reglas comunitarias. El criterio en ambos casos es lo que la comunidad <i>hace,</i> no lo que la comunidad <i>dice.</i> El criterio de correcci&oacute;n depende de los juicios que <i>de hecho comparten,</i> no de la atribuci&oacute;n de que se est&aacute; siguiendo la regla. Estas &uacute;ltimas &#151;las atribuciones&#151; son correctas cuando se basan en aquellos &#151;los juicios de la comunidad relativos a la suma&#151;. Por esto, Kripke se&ntilde;ala que es suficiente con responder a CE para dar cuenta de la normatividad del significado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, de acuerdo con Pinto, Wittgenstein responde a CC de manera m&aacute;s sustantiva que Kripke. Sin embargo, si la respuesta es que seguir una regla "est&aacute; constituido" por seguir una pr&aacute;ctica interpretable, como se&ntilde;ala Pinto, no creo que Kripke tuviera nada que objetar aqu&iacute;. Claro que ello no nos ofrece ning&uacute;n hecho independiente de los juicios comunitarios en el sentido de Kripke. De este modo, un corolario de la posici&oacute;n de Wittgenstein tal y como la reconstruye Pinto podr&iacute;a ser que es suficiente con contestar a CE para dar cuenta de la normatividad del significado. Pero Pinto insiste en la necesidad de satisfacer CC, aparentemente en un sentido m&aacute;s robusto que el que he reconstruido para Kripke&#45;Wittgenstein. Quiz&aacute; el problema es qu&eacute; quiere decir "estar constituido" en la formulaci&oacute;n de CC. A continuaci&oacute;n abordar&eacute; brevemente esta cuesti&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pinto insiste a lo largo del libro en que la condici&oacute;n constitutiva debe ser satisfecha; sin embargo, como vimos, parece haber al menos dos interpretaciones alternativas de ella. La cuesti&oacute;n es en qu&eacute; sentido de <i>constituci&oacute;n</i> hay que interpretar CC.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Efectivamente, hay distintos sentidos en los que puede interpretarse la noci&oacute;n de <i>constituci&oacute;n.</i><a href="#notas"><sup>13</sup></a> Si se la comprende en un sentido metaf&iacute;sico que remite a la dimensi&oacute;n ontol&oacute;gica, se trata de que un hecho conforme esencial o fundamentalmente otro hecho, o una entidad m&aacute;s b&aacute;sica otras m&aacute;s complejas, total o parcialmente. Un ejemplo de este tipo de significado se da en oraciones como "El agua est&aacute; constituida por H2O" o "Un individuo est&aacute; constituido por materia y forma" o "El aire est&aacute; constituido por mol&eacute;culas". Por otra parte, otra noci&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil de constituci&oacute;n ser&iacute;a la que est&aacute; en juego cuando decimos que algo "es" otra cosa, no en el sentido ontol&oacute;gico o metaf&iacute;sico, sino en el sentido de que algo puede ser definido o caracterizado en t&eacute;rminos de otra cosa con la que puede identificarse total o parcialmente; cuando decimos, por ejemplo, que "la paz constituye un derecho" o que "el bien constituye un valor sustantivo". N&oacute;tese que este segundo sentido no tiene por qu&eacute; implicar el primero, aunque la inversa sea usualmente el caso. La pregunta por aquello que constituye la posesi&oacute;n de conceptos, muy recurrente en el texto de Pinto, es una pregunta amplia que puede ser abordada de distintas formas: puede responderse en t&eacute;rminos metaf&iacute;sicos, pero tambi&eacute;n en t&eacute;rminos definicionales o estipulativos. Un ejemplo del segundo uso es cuando se intenta definir una cosa en t&eacute;rminos de otra; as&iacute;, podr&iacute;a decirse que la habilidad de aplicar correctamente un concepto es constitutiva de lo que es tener un concepto, mentando con esto que lo primero es un criterio para identificar lo segundo, en t&eacute;rminos de lo cual se define total o parcialmente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta crucial es, entonces, en qu&eacute; sentido de <i>constituci&oacute;n</i> hay que entender la propuesta de Pinto de leer a Wittgenstein como alguien que sostiene que "el seguir una regla est&aacute; constituido por una pr&aacute;ctica interpretable". Si de lo que se trata, como parece ser el caso teniendo en cuenta la reconstrucci&oacute;n de Wittgenstein que hace el autor, es que poder interpretar su pr&aacute;ctica como significativa es un <i>criterio</i> de que alguien sigue una regla; este sentido no es problem&aacute;tico, pero no difiere mucho de lo que sostendr&iacute;a un antirrealista <i>&aacute; la Kripke:</i> no hay hechos sem&aacute;nticos, hechos que constituyan metaf&iacute;sicamente las normas sem&aacute;nticas, sino s&oacute;lo un conjunto de condiciones que "constituyen" los criterios para atribuir tales normas. Ahora bien, si la noci&oacute;n es la metaf&iacute;sica, entonces habr&iacute;a que mostrar cu&aacute;les hechos son &eacute;stos y en qu&eacute; sentido determinan el contenido y los caracteres de las reglas sem&aacute;nticas, tarea que queda pendiente (y que por otra parte es dudosamente compatible con las observaciones de Wittgenstein en torno a la naturaleza de nuestras pr&aacute;cticas atributivas, aunque no profundizar&eacute; en esta cuesti&oacute;n). Por otra parte, y en relaci&oacute;n con esto, ser&iacute;a interesante preguntarse por qu&eacute; ser&iacute;a apropiado defender una lectura metaf&iacute;sica de CC. En su lectura de Wittgenstein, McDowell efectivamente sostiene que esta robustez es imprescindible para la normatividad, pero Kripke considera que una noci&oacute;n d&eacute;bil o definicional es suficiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;a ser &uacute;til, entonces, distinguir tres condiciones y no dos en el desaf&iacute;o esc&eacute;ptico: (1) una condici&oacute;n constitutiva o metaf&iacute;sica &#151;la que pide un hecho que distinga entre significar algo determinado y otra cosa (la robusta de McDowell)&#151;; (2) una epist&eacute;mica &#151;la que pide la justificaci&oacute;n de los juicios en primera y en tercera persona acerca del seguimiento de reglas&#151;, y (3) una condici&oacute;n normativa &#151;la que pide que aquello que constituye el seguimiento de reglas d&eacute; lugar a una norma para el uso, que el candidato ofrecido distinga aplicaciones correctas e incorrectas de conceptos&#151;. Si bien Kripke niega que haga falta responder a la primera, sostiene que hay que dar cuenta de las dos segundas; la discusi&oacute;n que aqu&iacute; est&aacute; en juego es si se puede dar cuenta de la tercera en ausencia de una respuesta a la primera. McDowell piensa que no; probablemente Wittgenstein tambi&eacute;n. Querr&iacute;amos saber, sin embargo, c&oacute;mo leer a Wittgenstein dando semejante respuesta sustantiva y, m&aacute;s crucialmente, qu&eacute; hace imprescindible la lectura metaf&iacute;sica, toda vez que muchas concepciones de la competencia conceptual no la satisfacen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;stas son s&oacute;lo algunas de las inquietudes e interrogantes que el estimulante libro de Pinto me ha inspirado. Vale la pena leerlo para volver a preguntarse c&oacute;mo y cu&aacute;les son las preguntas a las que una teor&iacute;a de conceptos, cualquiera que sea su origen y orientaci&oacute;n, debe estar en condiciones de responder. &Eacute;ste ha sido un desaf&iacute;o crucial para la filosof&iacute;a en su historia y lo es especialmente para la de nuestro tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benacerraf, P, "Mathematical Truth", en P. Benacerraf y H. Putnam, <i>Philosophy of Mathematics. Selected Readings,</i> 2a. ed., Cambridge University Press, Cambridge, 1983, pp. 403&#45;420.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2806690&pid=S0185-2450201100020001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fodor, J., <i>Concepts,</i> Oxford UP, Oxford, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2806692&pid=S0185-2450201100020001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Horwich, P, "Meaning, Use and Truth", <i>Mind,</i> 104, no. 414, 1995, pp. 355&#45;368.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2806694&pid=S0185-2450201100020001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kripke, S., <i>Wittgenstein on Rules and Private Language,</i> Harvard University Press, Cambridge, Mass, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2806696&pid=S0185-2450201100020001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McDowell, J., "Wittgenstein on Following a Rule", <i>Synthese,</i> vol. 58, no. 3, 1984, pp. 325&#45;363.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2806698&pid=S0185-2450201100020001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peacocke, C., <i>A Study of Concepts,</i> The MIT Press, Cambridge, Mass., 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2806700&pid=S0185-2450201100020001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Satne, G., "Una propuesta de cambio para la teor&iacute;a sem&aacute;ntica: &iquest;el deflacionismo de Horwich o el antifactualismo de Kripkenstein?", <i>Teorema,</i> vol. 27, no. 2, 2008, pp. 61&#45;77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2806702&pid=S0185-2450201100020001600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> <i>Cfr.</i> C. Peacocke, <i>A Study of Concepts.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>Cfr.</i> J. Fodor, <i>Concepts.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> La condici&oacute;n constitutiva (CC) aparece por primera vez en el texto en el ejemplo que utiliza Kripke para ejemplificar la cuesti&oacute;n: el signo '+' asociado a la funci&oacute;n adici&oacute;n y no a una funci&oacute;n alternativa, la cuadici&oacute;n, que ofrece los mismos resultados que la adici&oacute;n aplicada a n&uacute;meros inferiores a 57 y 5 para cualquier otro caso <i>(cfr.</i> p. 24). En esta presentaci&oacute;n lo generalizamos para cualquier concepto y significado; tal es el alcance de la condici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Para la generalizaci&oacute;n y la omisi&oacute;n del ejemplo de la suma del original vale el mismo comentario que en la n. 3, <i>supra.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> De nuevo, estas condiciones deben abarcar cualquier concepto o significado ling&uuml;&iacute;stico, la suma es s&oacute;lo un ejemplo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> P Benacerraf, "Mathematical Truth".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> A esta condici&oacute;n Pinto la presenta de este modo en su discusi&oacute;n de las posiciones de Fodor y Peacocke en el cap&iacute;tulo 6, donde la denomina C2*. Por elegancia y porque tal numeraci&oacute;n es irrelevante aqu&iacute;, la he omitido de la, por otra parte, cita literal del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> S. Kripke, <i>Wittgenstein on Rules and Pr&iacute;vate Language,</i> p. 69, entre otras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> &Eacute;sta es la lectura de Kripke del argumento contra el lenguaje privado, cuando se&ntilde;ala que se trata de un lenguaje caracter&iacute;stico no de individuos <i>f&iacute;sicamente</i> aislados, sino de individuos <i>considerados en aislamiento</i> (Kripke, <i>op. cit.,</i> pp. 69 y 88&#45;89). Esto acerca la posici&oacute;n comunitarista de Kripke a la de Wittgenstein tal y como Pinto la caracteriza en las pp. 211&#45;212.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> <i>Cfr.</i> Kripke, <i>op. cit.,</i> p. 69.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> <i>Cfr.</i> J. McDowell, "Wittgenstein on Following a Rule".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Kripke, <i>op. cit,</i> pp. 90&#45;92.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> V&eacute;ase el texto de P Horwich sobre esta cuesti&oacute;n, "Meaning, Use and Truth", en el que distingue dos nociones de determinaci&oacute;n, una d&eacute;bil y deflacionista, otra fuerte o robusta. La primera es una predicci&oacute;n estipulativa de la conducta, la segunda es un hecho que nos permite <i>inferir</i> las extensiones asociadas a t&eacute;rminos. Para Horwich, Kripke confunde ambas y con la primera ser&iacute;a suficiente para contestar a la condici&oacute;n de adecuaci&oacute;n ontol&oacute;gica que el problema de Kripke exige <i>(cfr.</i> tambi&eacute;n G. Satne, "Una propuesta de cambio para la teor&iacute;a sem&aacute;ntica: &iquest;el deflacionismo de Horwich o el antifactualismo de Kripkenstein?").</font></p>      ]]></body><back>
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