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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Plotino, <i>En&eacute;adas. Textos esenciales</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Andr&eacute;s Santa&#150;Mar&iacute;a</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Traducci&oacute;n, notas y estudio preliminar de Mar&iacute;a Isabel Santa Cruz y Mar&iacute;a In&eacute;s Crespo, Colihue, Buenos Aires, 2007, pp. cxviii + 293 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Filosof&iacute;a, Pontificia Universidad Cat&oacute;lica de Valpara&iacute;so, Becario CONICYT</i> <a href="mailto:andres.santamaria@ucv.cl">andres.santamaria@ucv.cl</a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es sabido que el estudio sistem&aacute;tico de la filosof&iacute;a de Plotino es relativamente reciente en comparaci&oacute;n con el de otros pensadores c&eacute;lebres de la Antig&uuml;edad. De hecho, puede decirse que ha despertado el inter&eacute;s de los especialistas hace no mucho m&aacute;s de medio siglo, especialmente a partir de la <i>Editio maior </i>de las <i>En&eacute;adas </i>que prepararon P. Henry y H.&#150;R. Schwyzer y de los estudios y traducciones de Br&eacute;hier, Beutler&#150;Theiler y Armstrong en lenguas francesa, alemana e inglesa, respectivamente. Y m&aacute;s reciente a&uacute;n es el inter&eacute;s que ha despertado la figura de Plotino y, en general, la corriente neoplat&oacute;nica en el mundo de la lengua espa&ntilde;ola, pues es reci&eacute;n en los a&ntilde;os ochenta cuando comienza a aparecer la traducci&oacute;n de J. Igal (Gredos), cuyo tercer y &uacute;ltimo volumen vio la luz de forma p&oacute;stuma a fines de los noventa. Si bien es posible notar un paulatino aumento en los estudios plotinianos en habla hispana, probablemente el volumen que aqu&iacute; se comenta ser&aacute; reconocido con los a&ntilde;os como una obra capital para el fomento de la investigaci&oacute;n en el campo del pensamiento neoplat&oacute;nico, que todav&iacute;a constituye una suerte de <i>terra incognita </i>para muchos acad&eacute;micos y estudiantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partiendo de la premisa de que la mejor introducci&oacute;n al pensamiento de un autor es la lectura de sus textos mismos, las traductoras asumen el ambicioso desaf&iacute;o de elaborar un estudio que resulte de provecho tanto para quien se est&aacute; introduciendo en el pensamiento de Plotino como para quien ya tiene antecedentes suficientes sobre este fil&oacute;sofo y se encuentra revisando cuestiones de detalle. Al logro exitoso de este objetivo contribuye, por un lado, la introducci&oacute;n de m&aacute;s de cien p&aacute;ginas, que constituye una &uacute;til gu&iacute;a de las coordenadas m&aacute;s importantes del complejo sistema plotiniano y, por otro lado, la selecci&oacute;n misma de los textos de Plotino, organizada con un criterio que permite avanzar de manera ordenada por los diferentes temas, acompa&ntilde;ados por un generoso cuerpo de notas que facilita mucho la lectura y la comprensi&oacute;n, a la vez que justifica determinadas opciones de traducci&oacute;n en algunos pasajes complejos y establece conexiones con otros textos del mismo Plotino y de otros pensadores antiguos. Un criterio que tambi&eacute;n ayuda enormemente al lector es que las autoras no dan pr&aacute;cticamente nada por supuesto. De esta manera, cada vez que se nombra a alg&uacute;n fil&oacute;sofo o escuela de la Antig&uuml;edad, una breve nota aclara los datos m&aacute;s rescatables de su vida, de modo que el lector lo pueda ubicar en el tiempo y en el espacio sin necesidad de recurrir a otras fuentes (as&iacute;, por ejemplo, proceden las autoras con Porfirio, J&aacute;mblico, Proclo, el neopitagorismo, etc.). A continuaci&oacute;n me detendr&eacute; en la introducci&oacute;n de este volumen para referirme luego a algunos aspectos de la selecci&oacute;n y traducci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la extensa introducci&oacute;n que precede a la traducci&oacute;n de los textos de Plotino se puede encontrar una presentaci&oacute;n general del pensamiento de este fil&oacute;sofo que, lejos de caer en generalidades o en meras repeticiones de otros intentos similares &#151;como los de Armstrong, Brehier, Rist o, m&aacute;s recientemente, O'Meara y Gerson&#151; manifiesta una familiaridad con Plotino y con sus textos que s&oacute;lo podr&iacute;a tener quien ha profundizado ya en numerosos an&aacute;lisis de aspectos puntuales del pensamiento plotiniano y ha revisado su obra asiduamente en su lengua original. De hecho, pienso que ya esta sola introducci&oacute;n justificar&iacute;a una publicaci&oacute;n m&aacute;s que interesante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo el t&iacute;tulo "Plotino: de la filosof&iacute;a a la m&iacute;stica", se procede a presentar las coordenadas m&aacute;s importantes de su sistema filos&oacute;fico, con un presupuesto clave &#151;a la vez que provocativo&#151;, a saber: "que la influencia de Plotino ha sido probablemente tan profunda como la de Plat&oacute;n o la de Arist&oacute;teles" (p. lxxxvi), no obstante el escaso inter&eacute;s que se le ha prestado en comparaci&oacute;n con los fil&oacute;sofos m&aacute;s c&eacute;lebres de la Antig&uuml;edad. Y el mejor modo de fundamentar esta sentencia es la exposici&oacute;n sint&eacute;tica y ordenada que constituye toda esta introducci&oacute;n, y que, en buena medida, va retomando problemas sistem&aacute;ticos previamente desarrollados por la profesora Santa Cruz en estudios monogr&aacute;ficos publicados entre 1979 y 2003.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La introducci&oacute;n comienza con una breve rese&ntilde;a de la vida de Plotino, especialmente a partir de los testimonios que encontramos en <i>Vita Plotini </i>de Porfirio, adem&aacute;s de algunos datos que aporta tambi&eacute;n Eunapio, con especial atenci&oacute;n a su origen, su formaci&oacute;n y a la edici&oacute;n de las <i>En&eacute;adas </i>realizada por el mismo Porfirio. A continuaci&oacute;n, las autoras se detienen en un tema que constituye una clave de gran importancia para comprender la motivaci&oacute;n de los escritos de Plotino. Se trata de un breve an&aacute;lisis acerca del car&aacute;cter exeg&eacute;tico de la filosof&iacute;a de Plotino. All&iacute; se explica que el platonismo suscrito por Plotino se encuentra lejos de una mera repetici&oacute;n erudita de los di&aacute;logos de Plat&oacute;n. Muy por el contrario, la originalidad de su pensamiento &#151;de indudable cu&ntilde;o plat&oacute;nico&#151; se debe en buena medida a la peculiar forma de concebir la labor exeg&eacute;tica que manifiesta en sus escritos. Para Plotino, el m&eacute;todo filos&oacute;fico y el m&eacute;todo exeg&eacute;tico vienen a ser lo mismo, aunque entiende este &uacute;ltimo no como una forma de erudici&oacute;n, sino como una b&uacute;squeda de la verdad, si bien &eacute;sta se encuentra m&aacute;s fielmente expuesta por Plat&oacute;n que por cualquier otro fil&oacute;sofo, ello no obsta para que dicha b&uacute;squeda se lleve a cabo mediante argumentaciones y demostraciones que validen la soluci&oacute;n propuesta por Plat&oacute;n a los diversos problemas, con una "puesta a prueba" exigente y rigurosa. La ex&eacute;gesis no consiste, pues, en un complemento facultativo de su exposici&oacute;n doctrinal, sino que representa una clave fundamental de su filosof&iacute;a. Precisamente es por esto que Plotino, en su intento por descubrir lo que Plat&oacute;n <i>quer&iacute;a decir </i>en sus di&aacute;logos, muchas veces va m&aacute;s all&aacute;, dando lugar as&iacute; a su propio sistema filos&oacute;fico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n viene la secci&oacute;n m&aacute;s larga de la introducci&oacute;n, bajo el t&iacute;tulo "El sistema filos&oacute;fico de Plotino". En l&iacute;neas generales, sigue un esquema parecido a un camino de <i>exitus&#150;reditus </i>para dar cuenta del dinamismo de la realidad tal como la concibi&oacute; Plotino; es decir, sigue el orden descendente de la "procesi&oacute;n" de la realidad a partir del primer principio (lo Uno) hasta llegar a la g&eacute;nesis de la realidad sensible, para terminar con una caracterizaci&oacute;n del camino ascendente que debe realizar el alma para "reencontrarse" con su principio. En este sentido, la exposici&oacute;n del sistema plotiniano va precedida por una breve explicaci&oacute;n del modo en que la realidad como un todo se encuentra estructurada con base en la actividad contemplativa &#151;que es tambi&eacute;n una actividad productiva&#151; de cada una de las <i>hip&oacute;stasis </i>o "grados de realidad": lo Uno, la Inteligencia y el Alma, de modo que la realidad se despliega en la emanaci&oacute;n de cada hip&oacute;stasis a partir de la hip&oacute;stasis superior. Este despliegue involucra, como una suerte de reverso, la invitaci&oacute;n al alma a replegarse en direcci&oacute;n a lo Uno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera hip&oacute;stasis &#151;lo Uno&#151; genera un problema sistem&aacute;tico importante; a saber, que se trata de un principio que, por un lado, escapa a toda posible aprehensi&oacute;n racional, pues se encuentra m&aacute;s all&aacute; del ser y del pensar, y por otro lado, aparece como una exigencia de la raz&oacute;n para dar cuenta del fundamento &uacute;ltimo de la realidad. Precisamente, en virtud de su car&aacute;cter simple, carece de toda determinaci&oacute;n, por lo que no se puede predicar nada de &eacute;l con propiedad, ya que de ese modo se lo estar&iacute;a pluralizando. S&oacute;lo podemos hablar, entonces, <i>en derredor </i>de &eacute;l, ya sea por una v&iacute;a negativa (diciendo lo que no es) y regresiva (a partir de sus huellas en el resto de la realidad), o mediante met&aacute;foras. Dada la limitaci&oacute;n de nuestro lenguaje para referirnos a lo Uno, el acercamiento a &eacute;l debe ir acompa&ntilde;ado necesariamente por una "actitud contemplativa", propia del verdadero fil&oacute;sofo. Las autoras ofrecen en esta secci&oacute;n una soluci&oacute;n persuasiva al problema de la aparente contradicci&oacute;n generada en las <i>En&eacute;adas </i>cuando vemos que en algunos pasajes Plotino se refiere a lo Uno como lo absolutamente trascendente e inefable y, en otros, le aplica ciertas nociones que corresponden m&aacute;s bien a la segunda hip&oacute;stasis (la Inteligencia), especialmente la noci&oacute;n de <i>en&eacute;rgeia. </i>Esta aparente contradicci&oacute;n tiene su origen precisamente en la limitaci&oacute;n de nuestro lenguaje. Lo que en realidad hacemos al predicar una propiedad de lo Uno es atribuirnos a nosotros mismos esa propiedad, a fin de aproximarnos a lo Uno, aunque sea a costa de dejar de lado el rigor de las palabras <i>(cfr. </i>V 8, 13, 1&#150;5). Es por eso que Plotino, para caracterizar a lo Uno, opta finalmente por agregar a cada expresi&oacute;n utilizada la cl&aacute;usula "por as&iacute; decirlo (t&oacute; <i>hoion)". </i>Este problema se presenta con m&aacute;s fuerza cuando Plotino se refiere a la relaci&oacute;n de lo Uno consigo mismo, por cuanto no puede predicarse de &eacute;ste ninguna actividad de conciencia ni de autoconciencia, pues esas actividades involucran la alteridad de la dualidad sujeto&#150;objeto. Sin embargo, lo Uno debe, por otro lado, poseerse perfectamente a s&iacute; mismo. Es por ello que Plotino le atribuye en VI 8, 16; VI 8, 18; V 4, 2; etc., un pensamiento que es s&oacute;lo similar al pensamiento de la Inteligencia. Se trata de un pensamiento que no piensa (al modo de la Inteligencia), sino que posee una suerte de intuici&oacute;n o contacto <i>(epibol&eacute;</i>) que coincide consigo mismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que se refiere a la Inteligencia, las autoras comienzan por el problema de la generaci&oacute;n de &eacute;sta a partir de lo Uno, generaci&oacute;n que es, por un lado, necesaria &#151;en el sentido de que no es concebible que no ocurra&#151;, y por otro lado, espont&aacute;nea &#151;en el sentido de que lo Uno no est&aacute; sometido a necesidad alguna&#151;. Esta generaci&oacute;n, que es fruto del "desborde" de la perfecci&oacute;n de lo Uno, es expuesta por Plotino en tres "momentos": (1) la procesi&oacute;n de lo indeterminado a partir de lo Uno; (2) la conversi&oacute;n contemplativa de este producto hacia su principio; y (3) la autoconstituci&oacute;n y autodeterminaci&oacute;n de lo indeterminado como ser, Inteligencia y totalidad de las Ideas. De este modo, la Inteligencia se constituye como tal cuando contempla a lo Uno, aunque no pueda verlo como &eacute;l es, sino como se le presenta de acuerdo a su modo de conocer, es decir, de modo fragmentado. Con respecto a esto &uacute;ltimo se genera tambi&eacute;n el problema de que Plotino dice, en algunos textos, que lo Uno es el objeto de intelecci&oacute;n de la Inteligencia, mientras que en otros dice que &eacute;sta no puede pensar a lo Uno. La soluci&oacute;n propuesta por las autoras consiste en distinguir los distintos planos en los que se sit&uacute;a Plotino al hablar del objeto de pensamiento, que puede referirse tanto (1) al objeto en cuanto objeto, como (2) al objeto en cuanto que est&aacute; representado en y por un sujeto. En este sentido, el conocimiento que la Inteligencia tiene de lo Uno corresponde al segundo plano, pues no lo conoce en s&iacute; mismo, sino como representado en ella. Y el objeto en cuanto objeto de la Inteligencia es, m&aacute;s bien, ella misma, al modo en que Arist&oacute;teles hab&iacute;a caracterizado la Inteligencia o Primer Motor, aunque concili&aacute;ndolo con el "mundo" o "&aacute;mbito" de las Ideas sostenido por Plat&oacute;n, en el sentido de que ella <i>es </i>las Ideas, pues son ellas lo que la Inteligencia piensa al pensarse a s&iacute; misma. Es por ello que la Inteligencia realiza el modo paradigm&aacute;tico del conocimiento, que consiste en conocerse a s&iacute; misma, por cuanto no requiere de nada fuera de ella, a diferencia de lo que sucede en el caso del conocimiento discursivo. Como la Inteligencia es lo m&aacute;ximamente inteligible, es tambi&eacute;n el primer ser y, en virtud de su <i>energeia </i>es tambi&eacute;n vida primera. Las autoras explican, por &uacute;ltimo, la constituci&oacute;n una&#150;m&uacute;ltiple de la Inteligencia a la luz de la transposici&oacute;n realizada por Plotino de los "g&eacute;neros mayores" del <i>Sofista </i>de Plat&oacute;n en la Inteligencia. Dichos g&eacute;neros constituyen una suerte de "modos" del ser y principios de toda la pluralidad de seres. Se trata, sin duda, de una lectura que Plotino hace de Plat&oacute;n, adaptando bastantes aspectos de la exposici&oacute;n plat&oacute;nica original, al punto de denominarlos "g&eacute;neros primeros" <i>(pr&ocirc;ta g&eacute;ne), </i>cosa que Plat&oacute;n nunca hizo, y de sostener que existe una participaci&oacute;n rec&iacute;proca entre ellos, tesis que Plat&oacute;n neg&oacute; expl&iacute;citamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto apartado de esta secci&oacute;n de la introducci&oacute;n est&aacute; dedicado al Alma, tercera hip&oacute;stasis del sistema plotiniano, surgida del acto de autocontemplaci&oacute;n de la Inteligencia y que constituye el puente entre el &aacute;mbito inteligible y el sensible. Precisamente por su car&aacute;cter de mediadora, el Alma posee dos funciones: una que est&aacute; vuelta hacia la Inteligencia y la otra hacia lo sensible, dando as&iacute; forma y vida a lo que es inferior a ella. De aqu&iacute; surgen dos problemas sistem&aacute;ticos importantes: el de c&oacute;mo se vinculan estas dos funciones y el de c&oacute;mo se relacionan la "parte inferior" del Alma y el mundo sensible. La respuesta a la primera cuesti&oacute;n es elaborada a la luz de III 8, 5, en t&eacute;rminos de un "descendimiento" del "alma inferior" a partir de la superior, el cual es el resultado de la necesidad de despliegue de la fuerza productiva del ser, que acaba en la organizaci&oacute;n del mundo sensible. Sin este despliegue, la potencia del Alma se mantendr&iacute;a encerrada y ser&iacute;a, por tanto, vaga e inoperante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que respecta al conocimiento propio del alma, &eacute;ste es de car&aacute;cter <i>diano&eacute;tico, </i>a diferencia del conocimiento <i>no&eacute;tico </i>de la Inteligencia. Esto implica que en este nivel no se da la esencial identificaci&oacute;n entre sujeto y objeto que puede verificarse en la hip&oacute;stasis superior, aunque busquen constituir una unidad en la medida de lo posible. A partir de la caracterizaci&oacute;n plotiniana del conocimiento en sentido propio como autoconocimiento, Plotino dice que tambi&eacute;n el Alma se tiene a s&iacute; misma por objeto, aunque sea de un modo mediato. Al no gozar de una perfecta autoposesi&oacute;n debe, por as&iacute; decir, desdoblarse para aprehender su objeto que es ella misma, mediante una "apropiaci&oacute;n" <i>(oike&iacute;osen). </i>Es por ello que el Alma no puede pensarse a s&iacute; misma como tal, sino s&oacute;lo en cuanto que depende de la Inteligencia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A esto sigue una breve consideraci&oacute;n sobre el concepto de "naturaleza", que se identifica con la "parte inferior" del Alma y act&uacute;a, por tanto, como intermediario entre el mundo inteligible y el sensible. M&aacute;s que tratarse de una suerte de cuarta hip&oacute;stasis, consiste en una fase funcional del Alma misma, correspondiente a la segunda funci&oacute;n se&ntilde;alada antes. Por tratarse de la parte inferior del Alma, despliega la forma m&aacute;s imperfecta de producci&oacute;n, que como tal no tiene conocimiento de su propia producci&oacute;n, que es el mundo sensible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de continuar con el an&aacute;lisis del mundo sensible, las autoras dedican un apartado a realizar una suerte de "recuento" de la revisi&oacute;n de las hip&oacute;stasis hecha hasta aqu&iacute;, bajo el t&iacute;tulo "Los niveles de autoconocimiento de las hip&oacute;stasis". Esta secci&oacute;n apunta a subrayar la idea de que la actividad cognoscitiva de las hip&oacute;stasis tiene como "punto nodal" la actividad autoconsciente de la Inteligencia, que constituye el modo de conocimiento en su sentido m&aacute;s genuino, pues revierte sobre s&iacute; misma en la unidad sujeto&#150;objeto que se verifica en el pensamiento "intuitivo" de s&iacute; misma. Por ello, el tipo de conocimiento que se verifica en las dem&aacute;s hip&oacute;stasis se define siempre por referencia a la actividad de la Inteligencia. De este modo, las autoras notan que, en la medida en que el Alma posee un nivel de conocimiento &#151;y, por tanto, de autoconocimiento&#151; de "segundo rango", se puede hablar de "infra&#150;autoconocimiento" en relaci&oacute;n con esta hip&oacute;stasis; mientras que en el nivel de lo Uno estamos frente a lo que ellas llaman "supra&#150;autoconocimiento", por cuanto al superar absolutamente la dualidad sujeto&#150;objeto se trata de un modo de conocimiento que s&oacute;lo puede atribuirse a lo Uno de un modo "eminencial".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo el camino "descendente" emprendido por las autoras en esta introducci&oacute;n, el &uacute;ltimo escal&oacute;n de la realidad que queda por analizar es el de la materia y lo sensible. En esta secci&oacute;n se examina el estatus ontol&oacute;gico deficiente que caracteriza a la materia en el conjunto del sistema plotiniano. Son tres los puntos que se destacan especialmente aqu&iacute;. En primer lugar, cuando Plotino se refiere a la materia como "no ser", no lo hace en t&eacute;rminos absolutos, sino porque no es forma ni compuesto de materia y forma. Se trata, entonces, de un no ser en el sentido de "otro que el ser", porque no es ninguno de los seres, sino pura potencialidad informe. En segundo lugar, el car&aacute;cter deficiente propio de la materia no obliga a Plotino a plantear un dualismo de principios contrapuestos, como podr&iacute;a ser lo Uno y la materia. Su sistema filos&oacute;fico consiste m&aacute;s bien en la exposici&oacute;n de un proceso vital continuo e ininterrumpido, cuyo primer principio es lo Uno, y que se despliega hasta que cesa el poder productor de ese principio. En tercer lugar, es especialmente destacable el recurso de Plotino a Arist&oacute;teles en lo que respecta a la explicaci&oacute;n de la composici&oacute;n de la realidad sensible en t&eacute;rminos de materia y forma. Es una reinterpretaci&oacute;n que se articula perfectamente en la l&iacute;nea plat&oacute;nica de la explicaci&oacute;n plotiniana, ya que Plotino entiende las formas inmanentes aristot&eacute;licas como un producto de las formas inteligibles que constituyen la Inteligencia y son contempladas por el Alma. As&iacute;, las formas aristot&eacute;licas se entienden como un conglomerado de cualidades que, en el fondo, son un reflejo de la Forma inteligible producido por el Alma.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez acabado, con el examen de la materia y lo sensible, el camino de <i>exitus </i>a partir del principio, las autoras dedican la &uacute;ltima parte de su presentaci&oacute;n del sistema filos&oacute;fico plotiniano a la revisi&oacute;n del <i>reditus </i>que el alma debe hacer hacia lo Uno y que, por lo dem&aacute;s, dota de sentido al sugestivo t&iacute;tulo general escogido para la introducci&oacute;n ("Plotino: entre la filosof&iacute;a y la m&iacute;stica"). Bajo el t&iacute;tulo "La conversi&oacute;n hacia lo Uno" se aborda a grandes rasgos el camino de "repliegue" del alma, que se corresponde inversamente con la direcci&oacute;n del "despliegue" de la realidad en su conjunto, de modo que este camino es posible en la medida en que la estructura misma del ser humano coincide con la de la realidad en su conjunto. Tal es la raz&oacute;n de fondo de la estrecha conexi&oacute;n entre la filosof&iacute;a y la dial&eacute;ctica, disposici&oacute;n intelectual que, en cierto modo, se identifica con la filosof&iacute;a misma, por cuanto permite al fil&oacute;sofo discernir y recorrer la compleja estructura del mundo inteligible para poder finalmente alcanzar su objetivo: el ser y lo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute;. El an&aacute;lisis de la dial&eacute;ctica se aborda enfocando la atenci&oacute;n en el tratado I 3, y se destaca sobre todo el componente disposicional de la actividad filos&oacute;fica, su conexi&oacute;n con la m&iacute;stica y la peculiar lectura realizada por Plotino de ciertos pasajes de Plat&oacute;n en la que se manifiestan las libertades que el primero se toma al momento de aplicar su m&eacute;todo exeg&eacute;tico&#150;filos&oacute;fico, pues parece tomar ciertos aspectos de la dial&eacute;ctica plat&oacute;nica y dejar de lado aquellos que podr&iacute;an contradecir su original lectura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las &uacute;ltimas p&aacute;ginas se caracterizan las etapas finales del camino de retorno hacia lo Uno, culminaci&oacute;n de la dial&eacute;ctica. En esta culminaci&oacute;n o meta tiene lugar la parad&oacute;jica destrucci&oacute;n de la dial&eacute;ctica misma, por cuanto la discursividad resulta superada en la intuici&oacute;n intelectual inmediata. En relaci&oacute;n con este &uacute;ltimo punto, se plantea la dificultad &#151;ya avistada anteriormente&#151; de compatibilizar la lectura de aquellos textos en los que Plotino presenta el car&aacute;cter inefable de lo Uno, y aquellos en los que hace hincapi&eacute; en que el primer principio es el objeto de intelecci&oacute;n de la Inteligencia. Nuevamente las autoras matizan el problema distinguiendo los contextos de cada grupo de textos, mostrando que Plotino quiere enfatizar cosas distintas en cada uno. De este modo, el asunto se explica porque, si bien la Inteligencia apunta a contemplar lo Uno como su objeto, no logra hacerlo, sino que acaba en una contemplaci&oacute;n de s&iacute; misma: lo que ella piensa es, pues, lo Uno reflejado en la multiplicidad de los objetos inteligibles que constituyen la naturaleza de la Inteligencia. En ese nivel, podr&iacute;amos decir, la Inteligencia alcanza su m&aacute;xima tensi&oacute;n y conoce as&iacute; sus propios l&iacute;mites. Y es aqu&iacute; donde Plotino abre la posibilidad de una dualidad de facultades en la Inteligencia: la facultad de <i>pensar </i>y la de <i>ver </i>(o "inteligencia amante"); es el punto en el que la Inteligencia debe dejar de ser tal, marcando as&iacute; el t&eacute;rmino de la filosof&iacute;a y el punto de partida de la m&iacute;stica. Ahora bien, no se trata de una mera superaci&oacute;n de la Inteligencia, sino m&aacute;s bien su pleno desarrollo, en el que la filosof&iacute;a alcanza su raz&oacute;n de ser; a saber, la m&aacute;xima interiorizaci&oacute;n, que es, a su vez, la m&aacute;s plena instalaci&oacute;n en la realidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A modo de corolario, se dedican algunas p&aacute;ginas al cap&iacute;tulo "Plotino y la posteridad", pasando revista a la recepci&oacute;n de Plotino en diversos autores, desde el medioevo latino hasta Bergson y los diversos estudios cr&iacute;tico&#150;filol&oacute;gicos y filos&oacute;ficos de los siglos XIX y XX, pasando por Berkeley y el romanticismo alem&aacute;n. Esta secci&oacute;n se cierra con una reflexi&oacute;n sobre la influencia de Plotino en la filosof&iacute;a occidental y una cr&iacute;tica a los acercamientos desaprensivos y acr&iacute;ticos a su filosof&iacute;a, que a menudo pasan por alto el verdadero valor que este sistema filos&oacute;fico manifiesta cuando su estudio se efect&uacute;a con seriedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de la traducci&oacute;n misma de los textos de Plotino, las autoras justifican las inevitables exclusiones que toda selecci&oacute;n hace, teniendo en cuenta que se trata de un <i>acercamiento </i>a la obra de Plotino. Por lo mismo, no se han incluido algunos tratados con argumentaciones excesivamente t&eacute;cnicas, como la cr&iacute;tica a las concepciones aristot&eacute;lica y estoica de las categor&iacute;as, el problema de los n&uacute;meros, etc. Junto con esto, las autoras presentan algunas consideraciones vinculadas con el arduo oficio del traductor de textos compuestos en lenguas antiguas, con especial atenci&oacute;n a los l&iacute;mites que todo traductor tiene y al fin al que debe apuntar siempre un trabajo como &eacute;ste. De tal modo, si bien &#151;como se&ntilde;alan las mismas traductoras&#151; la "traducci&oacute;n ideal" es imposible, al revisar la traducci&oacute;n presente en este volumen parece que, al menos, se ha avanzado en esa direcci&oacute;n, acercando a Plotino al lector del siglo XXI sin alejarse demasiado de la literalidad del texto original, aun a riesgo de reproducir en castellano la complejidad y oscuridad de algunos pasajes. Por &uacute;ltimo, se justifican algunas opciones en particular con respecto a la traducci&oacute;n de determinados t&eacute;rminos especialmente dif&iacute;ciles de traducir por la polisemia que contienen en un contexto filos&oacute;fico, como <i>ous&iacute;a, l&oacute;gos </i>o <i>en&eacute;rgeia. </i>El criterio que prevalece durante la traducci&oacute;n es el de tratar de ubicar el sentido de la palabra en su contexto, evitando as&iacute; forzar el texto con una traducci&oacute;n demasiado sistem&aacute;tica de estas palabras. Por &uacute;ltimo, encontramos una tabla comparativa del orden sistem&aacute;tico y cronol&oacute;gico de la totalidad de los tratados que componen las <i>En&eacute;adas, </i>con sus respectivos t&iacute;tulos; y una completa bibliograf&iacute;a, que incluye ediciones, l&eacute;xicos, traducciones y una vasta y actualizada bibliograf&iacute;a secundaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La selecci&oacute;n de los textos, despu&eacute;s de algunos pasajes significativos de la <i>Vida de Plotino </i>de Porfirio, se presenta en un orden similar al seguido durante la exposici&oacute;n general de la filosof&iacute;a de Plotino de la introducci&oacute;n; es decir, un orden de acuerdo al esquema <i>exitus&#150;reditus, </i>dividido en siete grandes cap&iacute;tulos: 1) El punto de partida de la reflexi&oacute;n de Plotino; 2) La estructura de la realidad. Las hip&oacute;stasis; 3) Lo Uno; 4) La Inteligencia; 5) El Alma; 6) La materia y el mundo sensible; y 7) El retorno del alma humana a su origen: la conversi&oacute;n. Es importante notar que esta selecci&oacute;n no sigue ni el orden cronol&oacute;gico ni el sistem&aacute;tico de los tratados que componen las <i>En&eacute;adas. </i>En cada cap&iacute;tulo, las traductoras presentan textos ubicados en distintos lugares del <i>corpus </i>de Plotino, sin ce&ntilde;irse necesariamente, por ejemplo, a la <i>En&eacute;ada </i>VI en los textos relativos a lo Uno, sino que exploran tambi&eacute;n, en ese cap&iacute;tulo, pasajes como III 8, 9; I 7, 1; V 3, 14; etc. Cada pasaje seleccionado va precedido por un t&iacute;tulo <i>ad hoc </i>escogido por las traductoras, y que no necesariamente coincide con los t&iacute;tulos que Porfirio dio a cada tratado de Plotino.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que respecta a la traducci&oacute;n misma, Santa Cruz y Crespo, fieles al prop&oacute;sito de verter al castellano lo que Plotino realmente dijo y no lo que se piensa que pudo haber querido decir, realizan un trabajo prolijo a partir de la <i>Editio Minor </i>de Henry&#150;Schwyzer. Adem&aacute;s del acierto de la traducci&oacute;n misma, las traductoras no escatiman en notas explicativas en las que ubican los textos seleccionados en sus respectivos contextos, dan cuenta de determinadas opciones a la hora de traducir ciertas expresiones, confrontan los pasajes traducidos con otros lugares del <i>corpus </i>plotiniano y con otras obras antiguas, y abordan tambi&eacute;n algunas discusiones generadas por las diversas interpretaciones en ciertos pasajes, indicando, por cierto, la bibliograf&iacute;a necesaria para profundizar en el problema en cuesti&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora s&oacute;lo se cuenta en castellano con la traducci&oacute;n completa de J. Igal (Gredos, 1982, 1985, 1998), la cual, si bien constituye un gran aporte y punto de partida del estudio de Plotino en el mundo hispanohablante, de todos modos es una traducci&oacute;n ampliamente mejorable, especialmente en lo que respecta al tercer volumen <i>(En&eacute;adas </i>V y VI) que, como es sabido, no alcanz&oacute; a ser debidamente revisada por el profesor Igal y se public&oacute; p&oacute;stumamente a partir de sus manuscritos. La traducci&oacute;n de las profesoras Santa Cruz y Crespo no tiene, ciertamente, la envergadura de la obra del profesor Igal, pero pienso que esta selecci&oacute;n y traducci&oacute;n pueden inspirar nuevos intentos de traducci&oacute;n y comentario de la obra de Plotino en nuestra lengua. Por lo pronto, se ve que entrega mucha luz gracias a la cercan&iacute;a que mantiene con el texto griego en ciertos pasajes. Pienso, como bot&oacute;n de muestra, en el pasaje de <i>En&eacute;ada </i>V 6, 1, 4&#150;7, es decir, al comienzo del tratado titulado por Porfirio "Acerca de que aquello que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; del ser no piensa cu&aacute;l sea el pensante primario y cu&aacute;l el secundario", que inicia la caracterizaci&oacute;n del pensamiento de s&iacute; mismo como una unidad que no logra escapar totalmente de la dualidad sujeto&#150;objeto mediante una distinci&oacute;n entre dos tipos de pensamientos: uno acerca de algo distinto y otro acerca de uno mismo. En las l&iacute;neas indicadas, Igal traduce:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo &#91;sc. el pensante que se piensa a s&iacute; mismo&#93;, en cambio, no est&aacute; separado sustancialmente de su objeto, sino que <i>estando consigo mismo, </i>se ve a s&iacute; mismo. Deviene, pues, ambas cosas, siendo una sola. Piensa, pues, en mayor grado, porque posee el objeto pensado, y piensa a t&iacute;tulo primario, porque el pensante <i>debe ser una sola cosa y no dos.</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La traducci&oacute;n de Santa Cruz y Crespo dice, en el mismo pasaje, lo siguiente:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se piensa a s&iacute; mismo, en raz&oacute;n de su propio ser, no est&aacute; separado de lo pensado, sino que, <i>por estar unido a s&iacute; mismo, </i>se ve a s&iacute; mismo. Ambos t&eacute;rminos resultan, en consecuencia, una unidad. Lo que se piensa a s&iacute; mismo piensa en mayor grado porque posee lo que piensa y piensa de un modo primario porque lo pensante <i>debe ser tanto unidad como dualidad.</i><sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay aqu&iacute; dos aspectos que querr&iacute;a mencionar. El m&aacute;s importante corresponde a la l&iacute;nea final del texto (V 6, 1, 6&#150;7: <i>h&oacute;ti t&ograve; noo&ucirc;n de&icirc; h&egrave;n ka&igrave; d&uacute;o e&icirc;nai), </i>en la que Santa Cruz y Crespo corrigen lo que quiz&aacute; haya sido un desliz de Igal, que no verti&oacute; al espa&ntilde;ol la tesis plotiniana de que lo que se piensa a s&iacute; mismo, porque piensa es una dualidad, y porque se piensa a s&iacute; mismo es una unidad, intuici&oacute;n que se desglosa en el resto del cap&iacute;tulo, especialmente en las l&iacute;neas 21&#150;23. El otro aspecto, menos importante que el anterior, es el matiz que adquiere el texto con el valor causal que se da al participio <i>syn&ograve;n </i>en la l&iacute;nea 5, lo cual vuelve un poco m&aacute;s n&iacute;tido el texto al hacer descansar el autoconocimiento en la estructura misma de la Inteligencia autoconsciente, cosa que no recoge bien la versi&oacute;n de Igal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, la presente edici&oacute;n incluye, al final, tres &iacute;ndices de los pasajes seleccionados que facilitan mucho el trabajo con este material. El primero sigue el orden sistem&aacute;tico con el que Porfirio edit&oacute; las <i>En&eacute;adas; </i>el segundo est&aacute; ordenado de acuerdo a la secuencia cronol&oacute;gica en la que, de acuerdo con el testimonio del mismo Porfirio, Plotino habr&iacute;a escrito sus diversos tratados; y por &uacute;ltimo, encontramos el &iacute;ndice general, en el que los tratados seleccionados y traducidos aparecen ordenados de acuerdo al modo en que las traductoras han escogido presentar estos textos, con los correspondientes t&iacute;tulos que ellas han insertado al comienzo de cada uno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ve, esta obra cumple a cabalidad el objetivo de ser un material &uacute;til tanto a la persona que desea acercarse a la filosof&iacute;a de Plotino por primera vez como para quien pretende examinar alg&uacute;n pasaje o un problema sistem&aacute;tico m&aacute;s a fondo. Las autoras facilitan al lector tanto una lectura continua de principio a fin como la utilizaci&oacute;n de la obra en calidad de material de consulta. Con todo, la obra parece estar iluminada por la idea, expresada en la introducci&oacute;n, de que Plotino es un fil&oacute;sofo que tiene a&uacute;n mucho que decir, "si queremos aprender de &eacute;l aprendiendo sobre &eacute;l" (p. lxxxviii), y en esa misma l&iacute;nea, puede ser &eacute;ste un buen acicate para la proliferaci&oacute;n de los estudios sobre Plotino en el mundo hispanohablante en los a&ntilde;os que vienen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTA</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En ambas citas las cursivas son m&iacute;as.</font></p>      ]]></body>
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