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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luis Vega Re&ntilde;&oacute;n, <i>Si de argumentar se trata</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gabriela Guevara Reyes</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b><b> 2a. ed. </b>Montesinos, Barcelona, 2007, 291 p&aacute;ginas (Biblioteca de Divulgaci&oacute;n Tem&aacute;tica, 76).</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Academia de Filosof&iacute;a e Historia de las Ideas, Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:gguevarareyes@yahoo.com.mx">gguevarareyes@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Si de argumentar se trata </i>es un texto de un investigador versado en la demostraci&oacute;n l&oacute;gica y matem&aacute;tica que hace una aportaci&oacute;n imprescindible en el habla espa&ntilde;ola a la relaci&oacute;n entre las artes del discurso y la argumentaci&oacute;n en su sentido cl&aacute;sico. El libro propone un an&aacute;lisis de las principales corrientes de la <i>teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n </i>contempor&aacute;nea y, conforme el autor las va presentando, muestra los problemas y las consecuencias de cada una de ellas, tanto a favor como en contra, desde el contexto filos&oacute;fico, acad&eacute;mico y social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vega nos ofrece, a trav&eacute;s de cuatro cap&iacute;tulos ("1. El campo de la argumentaci&oacute;n"; "2. &iquest;Qu&eacute; es una buena argumentaci&oacute;n?"; "3. &iquest;Qu&eacute; es una falacia?"; y "4. Por qu&eacute; hacerlo bien, si de argumentar se trata"), una revisi&oacute;n precisa sobre las tres perspectivas actuales de la argumentaci&oacute;n con una actitud integradora para sostener la importancia de un concepto amplio pero no d&eacute;bil de la misma. De igual forma, presenta un an&aacute;lisis del concepto de falacia en cada una de las perspectivas mencionadas para finalmente intentar convencernos de evitarla, si de argumentar se trata.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo el autor parte de una definici&oacute;n de argumento que sostendr&aacute; a lo largo del texto: "es una manera de dar cuenta y raz&oacute;n de algo ante alguien en el curso de un debate" (p. 13); adem&aacute;s este actuar tiene total importancia dentro del marco de un discurso. Con esta noci&oacute;n por delante, el autor revisa teor&iacute;as de la argumentaci&oacute;n formuladas desde los a&ntilde;os setenta a la fecha; conocedor de la bibliograf&iacute;a, expone de manera breve y concisa tanto a los principales autores que dieron lugar a la t<i>eor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n </i>(Perelman, Toulmin y Hamblin), como a diferentes grupos que han generado concepciones variopintas sobre argumentaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ubica en Arist&oacute;teles la fuente de las tres corrientes actuales: la l&oacute;gica, la dial&eacute;ctica y la ret&oacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la <i>l&oacute;gica </i>resalta la importancia de los argumentos aut&oacute;nomos cuya validez formal depende de la precisi&oacute;n y la claridad; la muestra, por excelencia, son los argumentos deductivos. Desde la <i>dial&eacute;ctica </i>importan las estrategias argumentativas leg&iacute;timas, fiables y eficaces dentro de una comunidad epist&eacute;&#150;mica; es una l&oacute;gica sutil, esp&iacute;ritu de la l&oacute;gica informal. Desde la <i>ret&oacute;rica </i>es b&aacute;sico el arte discursivo que provoca creencias o disposiciones en el &aacute;nimo de un interlocutor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el autor, no hay que excluirlas, sino integrarlas: "el concurso de las tres perspectivas suele ser conveniente para una visi&oacute;n y una comprensi&oacute;n cabal de los paisajes argumentativos m&aacute;s vivos y poblados; m&aacute;s a&uacute;n, por lo regular y ante situaciones concretas de conversaci&oacute;n, resulta obligado" (p. 34).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, para Vega, el acto de argumentar es cercano a una forma de conversaci&oacute;n y con ello destaca la importancia de la <i>interacci&oacute;n </i>discursiva como una manera de entretejer intervenciones gramaticales&#150;intencionales&#150;inferenciales en torno al tema de la conversaci&oacute;n misma. Adem&aacute;s, como parte de la cr&iacute;tica a la forma de ver un argumento desde la visi&oacute;n de la l&oacute;gica, el autor distingue entre argumento y argumentaci&oacute;n para mostrar que una argumentaci&oacute;n es una composici&oacute;n multilineal de argumentos y qu&eacute; es lo que efectivamente sucede al argumentar, de manera que ver al argumento como una unidad discursiva y lineal formada de premisas y conclusi&oacute;n es algo muy limitado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre este asunto resalta la diferencia entre lo que com&uacute;nmente se dan como casos de argumentos y lo que realmente se hace al argumentar, en especial en el desarrollo de las argumentaciones. Es un hecho que fuera de textos te&oacute;ricos argumentativos resulta muy poco probable que la discusi&oacute;n siga el rumbo que uno desee, pues hay inclinaciones que dependen del contexto, del momento y de los agentes. En este sentido, resulta insostenible la idea de una argumentaci&oacute;n unilineal, en la que efectivamente la fuerza l&oacute;gica de las razones triunfa en la discusi&oacute;n y pueden o no concretarse las intenciones. De aqu&iacute; se desprende que "una virtud deseable en un buen argumento es la de ser productivo al menos en el sentido de contribuir al desarrollo del debate o de la argumentaci&oacute;n en curso" (p. 73).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo expone las caracter&iacute;sticas deseables en una teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n. A partir de los tres puntos de vista se&ntilde;alados: el l&oacute;gico, el dial&eacute;ctico y el ret&oacute;rico, destaca lo mejor de cada uno realizando un an&aacute;lisis que sugiere una posible manera de integrar la bondad l&oacute;gica, la calidad dial&eacute;ctica y la eficacia ret&oacute;rica. Por ejemplo, al realizar un an&aacute;lisis de la noci&oacute;n de argumento desde la l&oacute;gica, destaca la importancia de la forma para la noci&oacute;n de validez; al mostrar que la forma l&oacute;gica es una condici&oacute;n insuficiente para una buena argumentaci&oacute;n, pone &eacute;nfasis en el plano epist&eacute;mico que tambi&eacute;n se debe considerar en un buen argumento l&oacute;gico. Pero "todo buen argumento, am&eacute;n de contar con las virtudes discursivas y epist&eacute;micas que lo acrediten como bueno de suyo, tambi&eacute;n ha de ser bueno para aquello a lo que se dirige o a lo que responde" (p. 109).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el an&aacute;lisis de la perspectiva dial&eacute;ctica sobresale el manejo de ciertas acciones en el momento de argumentar: asunciones, aserciones, presunciones, presuposiciones en actos de habla, donde se requiere, desde la teor&iacute;a de la pragma&#150;dial&eacute;ctica, el manejo de un dec&aacute;logo. La clasificaci&oacute;n mencionada tiene que ver con la idea de argumentaci&oacute;n como una relaci&oacute;n entre proponente y oponente. Para Vega hay dos supuestos en el dec&aacute;logo que hablan s&oacute;lo de buenos deseos: la interacci&oacute;n dial&eacute;ctica ha de ser cooperativa y ha de estar ordenada al buen fin de la argumentaci&oacute;n. El autor hace ver que hay mayor &eacute;nfasis en los procedimientos que en el proceso de argumentar, de tal manera que no es adecuado hablar de un buen argumento, sino de buenos procedimientos argumentativos. Desde la perspectiva ret&oacute;rica hace observar dos supuestos para se&ntilde;alar su relaci&oacute;n con una posible teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n: las relaciones entre el decir y hacer cosas con las palabras (fuerza ilocutiva) y la consideraci&oacute;n de la persuasi&oacute;n como el objetivo propio de la ret&oacute;rica. En el primer supuesto destaca la importancia del factor personal, lo necesario que resulta que se establezca una especie de complicidad entre el receptor y el inductor, lo que a su vez implica creaci&oacute;n de escenarios, uso de met&aacute;foras conceptuales (recurso empleado hasta por l&oacute;gicos y matem&aacute;ticos, y lo muestra con ejemplos) y la inducci&oacute;n ret&oacute;rica. El segundo supuesto tiene que ver b&aacute;sicamente con la persuasi&oacute;n, tal como lo maneja Arist&oacute;teles en la <i>Ret&oacute;rica</i>. En este punto importa "comunicar ciertas actitudes, disposiciones o expectativas con el fin de extender a los dem&aacute;s o generar en ellos alg&uacute;n tipo de compromiso" (p. 165). Destacan como ejemplos de argumentos ret&oacute;ricos los llamados entimemas, los cuales suponen la colaboraci&oacute;n del auditorio para ser aceptados.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo tercero trata el tema de las falacias, sobre el cual Vega se ha volcado &uacute;ltimamente. Aborda las diferencias entre paralogismos, sofismas y falacias, para luego explicar c&oacute;mo se entienden las &uacute;ltimas en cada una de las perspectivas mencionadas. Tras revisar la caracterizaci&oacute;n cl&aacute;sica (l&oacute;gica) de falacia, muestra su inutilidad para una teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n, en especial en lo que ata&ntilde;e a las falacias formales. Una parte importante de la cr&iacute;tica consiste en mostrar lo absurdo que es dar ejemplos de falacias sin incorporar su contexto. Dentro de la perspectiva l&oacute;gica y partiendo de la distinci&oacute;n entre prueba y demostraci&oacute;n, hace observar que no toda prueba fallida da lugar a una falacia. Por otro lado, una vez localizada una falacia, el tratamiento, por lo general, consiste en explicar el error y proponer un remedio. Una falacia desde la perspectiva dial&eacute;ctica tiene que ver con actos de habla y desv&iacute;a los esfuerzos de los agentes involucrados para resolver la cuesti&oacute;n planteada. Revisa las propuestas cl&aacute;sicas de Walton y de van Eemereen. Desde la ret&oacute;rica no podemos ubicar una falacia fuera de contexto. As&iacute;, una falacia es "una estratagema deliberadamente capciosa del inductor con un prop&oacute;sito suasorio o disuasorio para conseguir un fin" (p. 237).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis que propone Vega en este &aacute;mbito representa un paso fundamental para sostener la tesis central: si de argumentar se trata, hay que hacerlo bien.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo sintetiza y relaciona las principales ideas expuestas y plantea dos posibilidades mediante dos maneras de entender qu&eacute; es un buen argumento. Por un lado, parte de lo que llama una intervenci&oacute;n discursiva, la cual implica un medio normativo que conlleva responsabilidades. Esto quiere decir que se debe considerar con atenci&oacute;n las habilitaciones, los compromisos y las consecuencias que tienen las intervenciones discursivas. &Eacute;sta es una idea central, pues muestra de qu&eacute; manera, en el marco de discurso, las aserciones, principalmente, implican una normatividad transubjetiva. Por otro lado, se puede entender que argumentar bien es ir evitando las falacias. Pero, &iquest;por qu&eacute; evitarlas? Es cierto que la buena argumentaci&oacute;n y la argumentaci&oacute;n falaz tienen un mismo origen. Aunque el uso de falacias pueda ser eficaz, se debe tomar en cuenta que la argumentaci&oacute;n tiene fines &#151;como la comunicaci&oacute;n inteligible y productiva&#151; que pueden verse traicionados por el empleo sistem&aacute;tico de falacias. Adem&aacute;s, pensando en un plano educativo, enfatizar los buenos h&aacute;bitos argumentativos permitir&aacute; en un futuro no lejano favorecer el "desarrollo p&uacute;blico de la buena argumentaci&oacute;n" (p. 290).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo lo anterior, el libro de Vega se torna un referente necesario para cualquier persona interesada en la argumentaci&oacute;n filos&oacute;fica, puesto que plantea una ampliaci&oacute;n &uacute;til del concepto de argumento. Tambi&eacute;n hace referencias importantes para los interesados en ling&uuml;&iacute;stica y hasta para los que se dedican al estudio de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica. De igual manera, puede interesar a los curiosos que quieran saber por qu&eacute; algunos te&oacute;ricos entienden por argumento distintos tipos de texto o situaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, queda un cap&iacute;tulo pendiente: &iquest;c&oacute;mo evaluar una argumentaci&oacute;n que involucre las consecuencias l&oacute;gicas, el proceso argumentativo con la eficacia ret&oacute;rica? &iquest;Tendr&aacute; que ser contextual el valorar un aspecto m&aacute;s que otro? Por ejemplo, &iquest;en ocasiones ser&aacute;n m&aacute;s importantes las habilidades de los interlocutores que la fuerza argumentativa? O bien, &iquest;la capacidad de persuasi&oacute;n es m&aacute;s importante que la pertinencia de la discusi&oacute;n?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar que el texto maneja suficientes ejemplos, algunos esquemas que facilitan la comprensi&oacute;n e incluye notas a pie de p&aacute;gina para los interesados en proseguir el estudio de alg&uacute;n tema especializado, adem&aacute;s de que ofrece sugerencias para pensar con cuidado algunas situaciones argumentativas. La parte bibliogr&aacute;fica cuenta con breves comentarios acerca de las mejores publicaciones en espa&ntilde;ol sobre el tema, con una clasificaci&oacute;n de los principales textos (b&aacute;sicamente en ingl&eacute;s) sobre las tres maneras de entender la argumentaci&oacute;n actualmente, as&iacute; como referencias de p&aacute;ginas de Internet.</font></p>      ]]></body>
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