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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filosóficas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Claudia Jáuregui, Sentido interno y subjetividad. Un análisis del problema del auto-conocimiento en la filosofía trascendental de Kant]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Claudia J&aacute;uregui, <i>Sentido interno y subjetividad. Un an&aacute;lisis del problema del auto&#150;conocimiento en la filosof&iacute;a trascendental de Kant</i> </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pedro Stepanenko</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Prometeo Libros, Buenos Aires, 2008, 180 p&aacute;ginas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:pedros@servidor.unam.mx">pedros@servidor.unam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este libro, Claudia J&aacute;uregui aborda el problema del autoconocimiento en la filosof&iacute;a te&oacute;rica de Kant a partir de un conflicto de ideas que se encuentra en la "Deducci&oacute;n trascendental de las categor&iacute;as". En este cap&iacute;tulo de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>, Kant sostiene que la s&iacute;ntesis categorial, gracias a la cual pensamos en objetos de la experiencia, es una condici&oacute;n necesaria para que nuestras representaciones formen parte de la unidad de la conciencia (para que puedan ser consideradas como objetos de la conciencia). Sin embargo, en la primera versi&oacute;n de esta deducci&oacute;n (A), Kant parece coincidir con la perspectiva cartesiana, conforme a la cual el objeto primordial de la conciencia son las propias representaciones en cuanto modificaciones de nosotros mismos. En efecto, en la segunda secci&oacute;n de este cap&iacute;tulo, Kant adopta como punto de partida para argumentar a favor de la objetividad de las categor&iacute;as una s&iacute;ntesis que parece no depender de la aplicaci&oacute;n de categor&iacute;as: la mera aprehensi&oacute;n de las representaciones en el tiempo en cuanto sentido interno. La postulaci&oacute;n de un tipo especial de juicios, los "juicios de percepci&oacute;n", en los <i>Proleg&oacute;menos </i>parece confirmar esta convicci&oacute;n, expresada en la primera edici&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>, seg&uacute;n la cual existe una conciencia subjetiva que no requiere s&iacute;ntesis categorial. Hay, pues, un conflicto en las ideas expuestas en la "Deducci&oacute;n trascendental": por un lado, Kant pretende condicionar la unidad de la conciencia al uso de categor&iacute;as; por el otro, sigue aceptando con Descartes que la conciencia subjetiva de nuestros estados mentales es el conocimiento m&aacute;s b&aacute;sico de todos. &Eacute;ste es el problema que gu&iacute;a a J&aacute;uregui en su exposici&oacute;n de las ideas de Kant sobre el autoconocimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">J&aacute;uregui considera que este conflicto desaparece en la segunda edici&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>, gracias a la nueva concepci&oacute;n del sentido interno y del autoconocimiento que Kant ofrece en su teor&iacute;a de la autoafecci&oacute;n y en la "Refutaci&oacute;n del idealismo". De acuerdo con algunas de las ideas acerca de lo que Kant llama "autoafecci&oacute;n", la conciencia emp&iacute;rica de nosotros mismos se produce al fijar la atenci&oacute;n en la actividad del entendimiento que sintetiza objetivamente la multiplicidad que nos es dada mediante el sentido externo. A pesar de la oscuridad que envuelve a la autoafecci&oacute;n, debido a que debemos entenderla como la "traducci&oacute;n psicol&oacute;gica de aquello que el sujeto lleva a cabo en un nivel trascendental e inconsciente" (p. 82), J&aacute;uregui destaca que, gracias a ella, Kant subordina el sentido interno, la conciencia subjetiva de las representaciones en cuanto estados mentales distribuidos s&oacute;lo en secuencias temporales, a la actividad de s&iacute;ntesis categorial ejercida en el conocimiento de objetos externos. Esta concepci&oacute;n del sentido interno concuerda muy bien con la idea del autoconocimiento desarrollada por Kant en la "Refutaci&oacute;n del idealismo". Aqu&iacute; tambi&eacute;n el autoconocimiento resulta ser dependiente del conocimiento de objetos externos, en el cual la articulaci&oacute;n categorial de nuestras representaciones se encuentra asegurada gracias a la presencia de representaciones permanentes a las cuales se les puede aplicar la categor&iacute;a de sustancia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con estas dos ideas, Kant abandona claramente la prioridad de la conciencia de nuestras representaciones en cuanto estados mentales y con ello desaparece la tensi&oacute;n que J&aacute;uregui s&oacute;lo ve en la primera edici&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>. En la segunda edici&oacute;n queda claro, pues, que la s&iacute;ntesis categorial de nuestras representaciones en el conocimiento de los objetos del sentido externo condiciona la aprehensi&oacute;n de nuestra subjetividad a trav&eacute;s del sentido interno. Pero el resultado de esta nueva concepci&oacute;n es el empobrecimiento del autoconocimiento, ya que, de acuerdo con ella, a trav&eacute;s del sentido interno no nos es dada ninguna representaci&oacute;n a la cual podamos aplicarle la categor&iacute;a de sustancia, sin la cual el conocimiento pierde su objetividad: el sentido interno queda restringido al &aacute;mbito de la subjetividad, mientras que el sentido externo se convierte en el paradigma del conocimiento objetivo. La autoconciencia trascendental, por su parte, no permite compensar esta p&eacute;rdida de objetividad, ya que, como Kant lo expone en los "Paralogismos", mediante ella no conocemos ning&uacute;n objeto, pues s&oacute;lo es la condici&oacute;n m&aacute;s elemental de la unidad de nuestras representaciones, la cual no ofrece ninguna pluralidad que pueda constituir la materia de un conocimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de su libro, J&aacute;uregui presenta, dentro del marco filos&oacute;fico kantiano, una alternativa ante esta concepci&oacute;n empobrecida del au&#150;toconocimiento. Lo hace a partir del an&aacute;lisis de los manuscritos denominados "Reflexiones de Leningrado". En una de estas reflexiones, Kant abre la posibilidad de que la autoconciencia emp&iacute;rica sea considerada no s&oacute;lo como algo dependiente del conocimiento de objetos en el mundo, sino como la conciencia de uno mismo como algo que est&aacute; integrado al mundo, es decir, como un objeto tanto del sentido interno como del sentido externo. De acuerdo con esta concepci&oacute;n, el autoconocimiento deja de ser la mera conciencia emp&iacute;rica de una serie de representaciones distribuidas temporalmente y se convierte en un conocimiento pleno y objetivo, ya que su material cumple con las condiciones para la aplicaci&oacute;n de las categor&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta lectura que nos ofrece Claudia J&aacute;uregui del problema del autoconoci&#150;miento en Kant est&aacute; respaldada por un an&aacute;lisis cuidadoso de los textos de Kant, en el cual discute algunas de las interpretaciones que se han ofrecido de estos textos. En &eacute;l, muestra un conocimiento concienzudo de los temas que aborda, pero sobre todo un enorme inter&eacute;s por desenredar los laberintos de la filosof&iacute;a kantiana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo primero que quiero comentar es el problema del cual parte este recorrido. Estoy de acuerdo con la autora en que se trata de un problema muy importante "que est&aacute; en el n&uacute;cleo mismo de la teor&iacute;a kantiana" (p. 69). Yo agregar&iacute;a que se trata de un problema que debe enfrentar cualquier interpretaci&oacute;n coherente de la epistemolog&iacute;a y la filosof&iacute;a de la mente kantianas. Si hay lugar para una conciencia subjetiva cuyas representaciones no est&eacute;n sintetizadas categorialmente es, sin lugar a dudas, un problema central de la filosof&iacute;a de la mente kantiana, el cual debe resolverse analizando los distintos sentidos en los cuales la s&iacute;ntesis categorial puede considerarse como una condici&oacute;n de posibilidad de la experiencia. Sin embargo, no me parece correcta la manera en que Claudia J&aacute;uregui localiza el problema, es decir, no creo que este problema surja por la tensi&oacute;n de ideas que destaca en la segunda secci&oacute;n de la primera versi&oacute;n de la "Deducci&oacute;n trascendental". Creo que se trata de un problema que tiene que ver con las distintas maneras en que Kant caracteriza las categor&iacute;as y, por ello, no s&oacute;lo involucra otras partes de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>, sino que tambi&eacute;n pone en cuesti&oacute;n su articulaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Perm&iacute;taseme explicar por qu&eacute; creo que este problema no surge en la segunda secci&oacute;n de la primera versi&oacute;n de la deducci&oacute;n. Al comienzo de esta secci&oacute;n, Kant advierte que la exposici&oacute;n de las tres s&iacute;ntesis es s&oacute;lo una reflexi&oacute;n preparatoria de la deducci&oacute;n que se encuentra hasta la tercera secci&oacute;n. En esta &uacute;ltima secci&oacute;n, Kant adopta dos maneras de exponer la deducci&oacute;n que los comentaristas han denominado "deducci&oacute;n desde arriba" y "deducci&oacute;n desde abajo". La primera, que en cuanto a la forma es un antecedente de la segunda versi&oacute;n de la deducci&oacute;n (B), empieza con la unidad sint&eacute;tica de la apercepci&oacute;n, la condici&oacute;n &uacute;ltima de todo conocimiento, y va mostrando c&oacute;mo las distintas s&iacute;ntesis se hallan condicionadas hasta llegar a la s&iacute;ntesis de la aprehensi&oacute;n. La segunda comienza con la pluralidad de intuiciones emp&iacute;ricas y va mostrando c&oacute;mo la aprehensi&oacute;n de esta multiplicidad est&aacute; condicionada por las siguientes s&iacute;ntesis hasta llegar a la unidad sint&eacute;tica de la apercepci&oacute;n. &Eacute;ste es el camino que sigue la secci&oacute;n segunda y, por ello, hay que entenderla como un argumento que corre de lo condicionado a su condici&oacute;n, de tal manera que la &uacute;ltima s&iacute;ntesis, la s&iacute;ntesis del reconocimiento en el concepto, debe entenderse como condici&oacute;n de la s&iacute;ntesis de la aprehensi&oacute;n. La misma exposici&oacute;n de las tres s&iacute;ntesis as&iacute; lo indica, ya que Kant sostiene que sin reproducci&oacute;n no ser&iacute;a posible la aprehensi&oacute;n y "sin conciencia de que aquello que pensamos es precisamente lo mismo que pens&aacute;bamos un momento antes ser&iacute;a in&uacute;til toda reproducci&oacute;n en la serie de las representaciones" (A 103), es decir, sin la s&iacute;ntesis que nos permite reconocer que el contenido o el objeto de la aprehensi&oacute;n es el mismo que el de la reproducci&oacute;n no habr&iacute;a aprehensi&oacute;n ni reproducci&oacute;n. La aprehensi&oacute;n de una serie de representaciones en el tiempo es, pues, un proceso que involucra ya la s&iacute;ntesis que nos permite distinguir las representaciones de sus objetos y esta s&iacute;ntesis es ni m&aacute;s ni menos que las s&iacute;ntesis categorial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto que en contra de esta interpretaci&oacute;n se puede decir que Kant de hecho sostiene que la s&iacute;ntesis de la aprehensi&oacute;n es "el fundamento trascendental de la posibilidad de todo conocimiento en general" (A 102), de tal manera que la relaci&oacute;n entre lo condicionado y su condici&oacute;n deber&iacute;a ser la inversa. Pero de esta afirmaci&oacute;n no se sigue que esta s&iacute;ntesis pueda tener lugar sin las otras dos s&iacute;ntesis, como sostiene J&aacute;uregui. En cada nivel, Kant postula la existencia de una s&iacute;ntesis trascendental y de cada una de ellas puede decirse que es fundamento de todo conocimiento. Es necesario, entonces, considerar que las tres s&iacute;ntesis est&aacute;n mutuamente condicionadas, por lo cual no es posible establecer una prioridad de la conciencia subjetiva de nuestras representaciones con respecto a la s&iacute;ntesis del reconocimiento en el concepto. Ahora bien, aun cuando las relaciones de condici&oacute;n sean mutuas, Kant s&oacute;lo destaca esta relaci&oacute;n en una sola direcci&oacute;n, de la s&iacute;ntesis de la pluralidad en la aprehensi&oacute;n a la s&iacute;ntesis categorial que hace posible la unidad sint&eacute;tica de la apercepci&oacute;n, ya que el objetivo mismo de la "Deducci&oacute;n trascendental" es mostrar que necesitamos aplicar categor&iacute;as para poder dar raz&oacute;n de algo cuya existencia no cuestionamos: que somos conscientes de una pluralidad emp&iacute;rica de intuiciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si en la deducci&oacute;n A se encuentra la tensi&oacute;n entre sostener que puede haber aprehensi&oacute;n de representaciones sin categor&iacute;as y sostener que no podemos ser conscientes de una pluralidad intuitiva sin la aplicaci&oacute;n de categor&iacute;as, se debe, en todo caso, a que en ella aflora un problema que recorre gran parte de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>: la tensi&oacute;n entre la caracterizaci&oacute;n de las categor&iacute;as, por un lado, como aquello que permite distinguir entre relaciones subjetivas y relaciones objetivas entre representaciones y, por el otro, como reglas de s&iacute;ntesis de toda representaci&oacute;n. El contraste entre un orden subjetivo de representaciones seg&uacute;n nos son dadas en el sentido interno o seg&uacute;n las asociamos mediante la imaginaci&oacute;n reproductiva y un orden objetivo articulado por las categor&iacute;as es fundamental para entender la idea misma de una l&oacute;gica trascendental. Sin esta diferencia no ser&iacute;a posible distinguir lo que Kant llama "l&oacute;gica general" de la l&oacute;gica trascendental, la cual pretende especificar cu&aacute;les son las funciones que nos permiten pensar en objetos a trav&eacute;s de las representaciones y no s&oacute;lo ordenarlas conceptualmente. Si todas las relaciones entre representaciones fueran del mismo tipo, no habr&iacute;a necesidad de introducir una l&oacute;gica trascendental, ni derivar una tabla de categor&iacute;as a partir de una tabla de juicios. Sin embargo, no cabe duda de que en la parte de la "Deducci&oacute;n trascendental de los conceptos puros del entendimiento" que Kant denomina "deducci&oacute;n subjetiva" las categor&iacute;as son descritas como las funciones m&aacute;s generales que nos permiten sintetizar representaciones, incluso en el nivel m&aacute;s b&aacute;sico de la aprehensi&oacute;n de intuiciones, borrando al parecer la diferencia que podr&iacute;a darle sentido a la distinci&oacute;n entre l&oacute;gica general y l&oacute;gica trascendental. Creo que &eacute;ste es un problema serio que no desaparece en la segunda edici&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>, ya que, por un lado, Kant necesita el contraste entre subjetividad y objetividad para darle sentido a su proyecto filos&oacute;fico y, por el otro, insiste a&uacute;n m&aacute;s que en la primera edici&oacute;n en la subordinaci&oacute;n de la subjetividad a la objetividad y llega incluso a sostener que "la forma l&oacute;gica de todos los juicios consiste en la unidad objetiva de la apercepci&oacute;n" (&sect; 19).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta donde alcanzo a entender, esta tensi&oacute;n se debe a que Kant concibi&oacute; dos proyectos muy distintos de deducci&oacute;n trascendental antes de la redacci&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura </i>y en ella los junt&oacute; sin lograr articularlos de forma que no generaran contradicciones. La mejor exposici&oacute;n que conozco de estos dos proyectos es la que Wolfgang Carl ofrece en su libro <i>Der schweigende Kant. Die Enw&uuml;rfe zu einer Deduktion der Kategorien vor 1781.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claudia J&aacute;uregui interpreta ese problema como un asunto que tiene que ver con la prioridad epist&eacute;mica del sentido interno o del sentido externo. Su reconstrucci&oacute;n nos dice que Kant supera en la segunda edici&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura </i>la prioridad epist&eacute;mica del sentido interno, cuyo origen se encuentra en la filosof&iacute;a cartesiana, y la sustituye por una prioridad epist&eacute;mica del sentido externo. Creo que esta manera de entender el asunto de la conciencia subjetiva de nuestras representaciones dificulta entender los problemas que pueden tener sus posibles soluciones. Por ello, no es de extra&ntilde;ar que el principal problema que ella ve en la soluci&oacute;n de la segunda edici&oacute;n sea el empobrecimiento del autoconocimiento y no el peligro que representar&iacute;a reducir la subjetividad a un aspecto de la objetividad. Es indudable que Kant enfrenta el problema de la prioridad epist&eacute;mica de lo mental y que este problema se mezcla con el de la conciencia subjetiva tal como debe entenderse en la filosof&iacute;a de Kant. J&aacute;uregui tiene raz&oacute;n en destacar que en la segunda edici&oacute;n Kant se aleja de la tradici&oacute;n filos&oacute;fica cartesiana. Sin embargo, creo que sigue preso de esta tradici&oacute;n en la medida en que sigue planteando el problema de la subjetividad en t&eacute;rminos del contraste entre sentido interno y sentido externo. Creo que la verdadera herencia cartesiana consiste en enfocar la subjetividad como sentido interno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n de su libro <i>Identit&auml;t und Objektivit&auml;t</i>, Dieter Henrich intenta explicar a qu&eacute; se deben las dificultades que involucra la interpretaci&oacute;n de un autor como Kant; un autor que logra realizar cambios profundos en la manera de hacer filosof&iacute;a y que ofrece una perspectiva filos&oacute;fica totalmente nueva. Estas dificultades se deben, de acuerdo con Henrich, a que el autor que logra realizar estos cambios no llega a tener pleno control sobre el proyecto filos&oacute;fico que ofrece. La exposici&oacute;n y el desarrollo de su nueva teor&iacute;a tiene que abrirse camino a trav&eacute;s del entramado conceptual que pretende desplazar, de tal manera que con frecuencia quedan enredados en &eacute;l y no pueden tomar distancia de la tradici&oacute;n que quieren rechazar. Creo que uno de los elementos del entramado conceptual que Kant hereda y en el cual se ve enredado es precisamente plantear la relaci&oacute;n entre subjetividad y objetividad como una relaci&oacute;n entre algo interno y algo externo a la mente. La nueva perspectiva que Kant introduce es ver en esta relaci&oacute;n un problema que tiene que ver con las relaciones que establecemos entre nuestras representaciones: la subjetividad es ausencia de enlaces categoriales entre nuestras representaciones (ausencia de compromisos epist&eacute;micos entre los distintos pensamientos que podemos tener sobre una misma cosa).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">J&aacute;uregui tiene presente este nuevo enfoque y lo destaca (p. 115) al desarrollar la soluci&oacute;n al problema de la conciencia subjetiva que encuentra en la teor&iacute;a de la afecci&oacute;n y en la refutaci&oacute;n del idealismo de la segunda edici&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>. Sin embargo, en lugar de ver en este nuevo enfoque una manera diferente de plantear el problema de la subjetividad, lo interpreta como un enriquecimiento de la diferencia entre sentido interno y sentido externo. La idea b&aacute;sica puede obtenerse de la "Refutaci&oacute;n del idealismo": las representaciones que nos son dadas en el sentido interno no cumplen con las condiciones para la aplicaci&oacute;n de una de las principales categor&iacute;as, el concepto de sustancia, ya que en &eacute;l no encontramos ninguna representaci&oacute;n permanente. En el sentido externo, en cambio, se encuentran las condiciones para una aplicaci&oacute;n satisfactoria de las categor&iacute;as. Pero este paralelismo entre sentido interno y subjetividad, por un lado, y sentido externo y objetividad, por el otro, genera m&aacute;s problemas de los que parece resolver. Por un lado nos aleja de la soluci&oacute;n al problema del autoconocimiento, que finalmente J&aacute;uregui destaca en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de su libro: concebirnos a nosotros mismos como un objeto en el mundo y no s&oacute;lo como una perspectiva sin un lugar definido en &eacute;l. Por otro lado, parece excluir la conciencia subjetiva de las representaciones pertenecientes al sentido externo. &iquest;En este marco, d&oacute;nde podr&iacute;amos ubicar las ilusiones, alucinaciones y sue&ntilde;os? Si caracterizamos el sentido externo como el campo de representaciones en el cual se aplican necesariamente las categor&iacute;as, tendr&iacute;amos que preguntarnos con C.I. Lewis "Did the Sage of K&ouml;nigsberg Have no Dreams?" En otras palabras: el mismo problema que queremos evitar al subordinar la subjetividad a la s&iacute;ntesis categorial del sentido externo se nos presentar&iacute;a ahora s&oacute;lo en el campo del sentido externo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La soluci&oacute;n que J&aacute;uregui encuentra en la segunda edici&oacute;n consiste b&aacute;sicamente en concebir la conciencia subjetiva como el resultado de atender los procesos de s&iacute;ntesis que operan con el material suministrado por el sentido externo, haciendo abstracci&oacute;n de su contenido. La conciencia subjetiva es un derivado de la s&iacute;ntesis categorial que opera en el sentido externo. Con esta soluci&oacute;n contar&iacute;amos con el contraste entre conciencia de meras representaciones y conciencia de objetos a trav&eacute;s de representaciones, entre una articulaci&oacute;n conceptual subjetiva y juicios objetivos. Estar&iacute;a, pues, garantizada la diferencia que le da sentido a la distinci&oacute;n entre l&oacute;gica general y l&oacute;gica trascendental, ya que esta &uacute;ltima puede hacer abstracci&oacute;n de los problemas que tienen que ver con la prioridad entre subjetividad y objetividad. Lo importante para postular una l&oacute;gica trascendental es contar con la diferencia entre juicios objetivos y juicios subjetivos, independientemente de c&oacute;mo se generen. Pero esta soluci&oacute;n deja abierto el problema original: &iquest;es posible una conciencia subjetiva que no presuponga una s&iacute;ntesis categorial? Parece resolverlo porque lo resuelve parcialmente. La conciencia subjetiva de nuestras representaciones en cuanto estados mentales presupone la s&iacute;ntesis categorial, porque no es m&aacute;s que el resultado de hacer abstracci&oacute;n del contenido de esta &uacute;ltima. Pero queda a&uacute;n por responder la pregunta acerca de la posibilidad de una conciencia de representaciones externas que no est&eacute;n articuladas categorialmente. Esta pregunta es la que origina lo que Bernhard Th&ouml;le llama "el problema de las representaciones subjetivas" (Th&ouml;le 1991, pp. 63&#150;69), que no es m&aacute;s que una versi&oacute;n del problema que J&aacute;uregui plantea al inicio de su libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que el primer paso para resolver este problema es separarlo del problema de la relaci&oacute;n entre sentido interno y sentido externo, ya que es necesario dejar abierta la posibilidad de una conciencia subjetiva tambi&eacute;n en el &aacute;mbito del sentido externo. El segundo paso es distinguir entre pensar una s&iacute;ntesis categorial posible de representaciones y reconocer que esas representaciones se encuentran sintetizadas categorialmente. Esta diferencia permite sostener que no es posible tener conciencia de representaciones sin pensar en los posibles enlaces categoriales de esas representaciones con otras representaciones. Tener conciencia de una representaci&oacute;n equivale, entonces, a pensar la manera en que puede ser integrada en una visi&oacute;n objetiva del mundo. La conciencia subjetiva puede entenderse, de acuerdo con esta interpretaci&oacute;n, como la conciencia de representaciones que a&uacute;n no han sido sintetizadas categorialmente, pero que para ser aprehendidas requieren ser pensadas en el marco de una concepci&oacute;n objetiva del mundo constituida por s&iacute;ntesis categoriales. Tambi&eacute;n permite interpretar el aspecto trascendental de la teor&iacute;a de la s&iacute;ntesis como un aspecto normativo, ya que lo que condiciona nuestra aprehensi&oacute;n de representaciones es una exigencia, la exigencia de sintetizar objetivamente el material que nos es suministrado mediante la sensibilidad y no una actividad que debemos concebir como si operara en un nivel inconsciente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con una interpretaci&oacute;n de este tipo, la soluci&oacute;n al problema de la conciencia subjetiva que ofrece J&aacute;uregui se apoya en una visi&oacute;n de lo trascendental como una actividad inconsciente de la cual sabemos mediante un proceso de introspecci&oacute;n. Esta manera de enfocar lo trascendental pone en cuesti&oacute;n el papel que podr&iacute;a desempe&ntilde;ar lo trascendental en una epistemolog&iacute;a y parece confinarlo a un asunto de orden psicol&oacute;gico. Pero el material que hace posible interpretaciones tan dispares se encuentra, sin lugar a dudas, en la propia <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>, la cual expresa con claridad lo que Norman Kemp Smith consideraba como uno de los mayores m&eacute;ritos de Kant como fil&oacute;sofo: su capacidad para reconocer la complejidad de sus problemas y las m&uacute;ltiples dificultades con las que se enfrentaban las soluciones que &eacute;l pod&iacute;a proponer (Kemp Smith 1923, p. XXII).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carl, W., 1989, <i>Der schweigende Kant. Die Entw&uuml;rfe zu einer Deduktion der Kategorien vor 1781</i>, Vandenhoeck and Ruprecht, Gotinga.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783733&pid=S0185-2450200900020001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guyer, P., 1992, "The Transcendental Deduction of the Categories", en P. Guyer (comp.), <i>The Cambridge Companion to Kant</i>, Cambridge University Press, Cambridge.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783734&pid=S0185-2450200900020001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Henrich, D., 1976, <i>Identit&auml;t und Objektivit&auml;t</i>, Carl Winter Universit&auml;tsverlag, Heidelberg.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783735&pid=S0185-2450200900020001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kant, I., 1982, <i>Kritik der reinen Vernunft</i>, en: <i>Werkausgabe</i>, vols. III y IV, ed. W. Weischedel, Suhrkamp, Fr&aacute;ncfort del Meno.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783736&pid=S0185-2450200900020001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kemp Smith, N., 1923, <i>A Commentary to Kant's Critique of Pure Reason</i>, Mac&#150;millan, Nueva York.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783737&pid=S0185-2450200900020001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lewis, C.I., 1929, <i>Mind and the World Order</i>, Charles Scribner's Sons, Nueva York.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783738&pid=S0185-2450200900020001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stepanenko, P., 2004, "Autoconciencia y agencia epist&eacute;mica en Kant y P.F. Strawson", <i>Teorema</i>, vol. 23, nos. 1&#150;3, pp. 5&#150;16.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783739&pid=S0185-2450200900020001600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2000, <i>Categor&iacute;as y autoconciencia en Kant. Antecedentes y objetivos de la deducci&oacute;n trascendental de las categor&iacute;as</i>, Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas&#150;UNAM, M&eacute;xico.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783740&pid=S0185-2450200900020001600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Strawson, P.F., 2002, <i>The Bounds of Sense</i>, Routledge, Londres.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783741&pid=S0185-2450200900020001600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Th&ouml;le, B., 1991, <i>Kant und das Problem der Gesetzm&auml;&#946;igkeit der Natur</i>, Walter de Gruyter, Berl&iacute;n.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783742&pid=S0185-2450200900020001600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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