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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Guillermo Hurtado, El búho y la serpiente. Ensayos sobre la filosofía en México en el siglo XX]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Guillermo Hurtado, <i>El b&uacute;ho y la serpiente. Ensayos sobre la filosof&iacute;a en M&eacute;xico en el siglo XX</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mario Teodoro Ram&iacute;rez* </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>UNAM, M&eacute;xico, 2007, 274 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">*<i>Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas Luis Villoro Toranzo, Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo. </i><a href="mailto:marioteo56@yahoo.com.mx">marioteo56@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>El b&uacute;ho y la serpiente. Ensayos sobre la filosof&iacute;a en M&eacute;xico en el siglo XX, </i>Guillermo Hurtado aborda diversos momentos y aspectos del incipiente pero decidido pensamiento filos&oacute;fico mexicano elaborado a lo largo del siglo pasado. Desde la explicaci&oacute;n que nos proporciona de la imagen simb&oacute;lica usada en el t&iacute;tulo queda clara la perspectiva que impregna el conjunto del libro. Seg&uacute;n Hurtado, esa imagen</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">puede resumir la dial&eacute;ctica que hubo en el siglo anterior entre nuestra aspiraci&oacute;n de volar como el b&uacute;ho de Minerva para alcanzar la altura de los tiempos y nuestra necesidad de reflexionar sobre nuestra realidad, como una serpiente que se enrolla a ras del suelo. Mi propuesta es que el b&uacute;ho no debe aplastar a la serpiente, ni la serpiente debe ahorcar al b&uacute;ho. Pienso que s&oacute;lo cuando la filosof&iacute;a mexicana asuma por igual los ideales del b&uacute;ho y de la serpiente podr&aacute; formular otros nuevos. (p. 9)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro entero mantiene esta t&oacute;nica: la soluci&oacute;n que propone para nuestra problem&aacute;tica filos&oacute;fica levanta a la vez un desaf&iacute;o. Hoy tenemos necesidad de formular nuevos ideales, no sobre la negaci&oacute;n de lo que hemos sido, sino, todo lo contrario, sobre la concienzuda &#151;cr&iacute;tica y autocr&iacute;tica&#151; afirmaci&oacute;n de eso que hemos sido. Pero debemos ir m&aacute;s all&aacute;. &iquest;No es, pues, el momento de dar el lugar &#151;quiz&aacute; de reencontrarlo&#151; a la creatividad, la fantas&iacute;a, la aventura? &Eacute;ste ser&iacute;a el momento de la "serpiente emplumada", es decir, de una s&iacute;ntesis efectiva que abre ya nuevos horizontes, nuevas tareas. Las del avance hacia una filosof&iacute;a propositiva, a la vez pertinente y creadora. El libro de Hurtado coloca losetas firmes para la construcci&oacute;n de ese camino. Es un doble motivo de congratulaci&oacute;n por la aparici&oacute;n de esta obra: la promoci&oacute;n seria que hace de la necesidad de conocer y reconocer nuestro pasado filos&oacute;fico, y la exigencia no menos importante de avanzar hacia un nuevo momento en nuestro quehacer intelectual; en realidad: de inventarlo. Para llegar a este momento es importante afinar la evaluaci&oacute;n de lo que hacemos y hemos hecho en el campo filos&oacute;fico. Esa afinaci&oacute;n depende de dialogar abiertamente sobre los enfoques y las interpretaciones de nuestra tradici&oacute;n filos&oacute;fica que est&aacute;n en juego. Es lo que queremos hacer en esta rese&ntilde;a: exponer, valorar y discutir las propuestas, inquietudes y expectativas que Hurtado logra articular en su texto. El libro se divide en tres secciones. La primera, posiblemente la m&aacute;s significativa, se ocupa de cuestiones metodol&oacute;gicas (en los ensayos "M&aacute;s all&aacute; de la modernizaci&oacute;n y de la autenticidad" y "Filosof&iacute;a en M&eacute;xico y filosof&iacute;a mexicana") y delinea algunas propuestas generales para el abordaje de los problemas que plantea el estudio y la realizaci&oacute;n de la actividad filos&oacute;fica en nuestro pa&iacute;s (y en Latinoam&eacute;rica en general); sirve a la vez como marco introductorio a las siguientes secciones: la segunda, dedicada a la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica sobre M&eacute;xico y lo mexicano realizada en la primera mitad del siglo XX (incluye los textos: "La filosof&iacute;a de la democracia de Antonio Caso", "Pasaje del Hiperi&oacute;n", "La filosof&iacute;a del indigenismo de Luis Villoro"); y la tercera, que se ocupa de corrientes filos&oacute;ficas &#151;el neokantismo y la filosof&iacute;a jur&iacute;dica (expuestos en los textos "El lugar del neokantismo en la filosof&iacute;a mexicana" y "Eduardo Garc&iacute;a M&aacute;ynez y la filosof&iacute;a cient&iacute;fica en M&eacute;xico")&#151; que han permanecido un poco al margen de la trayectoria m&aacute;s reconocida de la filosof&iacute;a mexicana del siglo veinte. El libro concluye con un ensayo que, en torno a la pregunta "&iquest;Existe una posmodernidad mexicana?", desliza una serie de problematizaciones y propuestas para una caracterizaci&oacute;n cultural e intelectual de la realidad mexicana en su conjunto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De todos los estudios incluidos en <i>El b&uacute;ho y la serpiente, </i>probablemente el m&aacute;s interesante sea el dedicado a Garc&iacute;a M&aacute;ynez. Adem&aacute;s de su amplitud y originalidad, el tema estudiado &#151;los antecedentes de la filosof&iacute;a cient&iacute;fica o filosof&iacute;a anal&iacute;tica en M&eacute;xico&#151; parece el m&aacute;s cercano a la perspectiva e intereses filos&oacute;ficos de Guillermo Hurtado. El ensayo presenta de hecho, aunque de forma breve, una evaluaci&oacute;n, una defensa y una precisi&oacute;n del significado y aporte de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica mexicana. Esta evaluaci&oacute;n, en el marco de una visi&oacute;n hist&oacute;rica como la que se propone en el libro, es una base de primera importancia para abrir la necesaria discusi&oacute;n sobre esa corriente filos&oacute;fica (la filosof&iacute;a anal&iacute;tica), sobre la idea misma de "filosof&iacute;a cient&iacute;fica" (que conlleva una discusi&oacute;n conceptual e hist&oacute;rica sobre las relaciones entre filosof&iacute;a y ciencia) y, en general y todav&iacute;a, sobre las tareas y funciones del pensamiento filos&oacute;fico en nuestro tiempo y en nuestro pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, en esta rese&ntilde;a nos ocuparemos, siguiendo el mismo orden del libro, de: a) la propuesta te&oacute;rico&#150;metodol&oacute;gica para el estudio y la pr&aacute;ctica filos&oacute;fica que presenta Hurtado; b) las preocupaciones que se exponen y expresan en los diversos estudios; y c) una primera aunque breve discusi&oacute;n de la idea que defiende el autor de lo que debe entenderse por "filosof&iacute;a cient&iacute;fica" (por "filosof&iacute;a", en verdad), su sentido, sus alcances y sus l&iacute;mites.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Di&aacute;logo y tradici&oacute;n: lo que falta a la filosof&iacute;a mexicana</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hemos dicho, uno de los aspectos m&aacute;s relevantes de <i>El b&uacute;ho y la serpiente </i>es la propuesta que presenta para un ejercicio v&aacute;lido de la actividad filos&oacute;fica en M&eacute;xico. Esta propuesta consiste, simult&aacute;neamente, en una idea acerca de c&oacute;mo debe estudiarse la filosof&iacute;a mexicana y en una idea acerca de c&oacute;mo debe hacerse y desarrollarse la filosof&iacute;a en M&eacute;xico. Ambas ideas se encuentran claramente vinculadas. La segunda proporciona la raz&oacute;n y el sentido de la primera. Lo que falta a la filosof&iacute;a mexicana para desarrollarse adecuadamente es el ejercicio del di&aacute;logo &#151;entre los fil&oacute;sofos mexicanos primero y tambi&eacute;n con otras comunidades filos&oacute;ficas&#151; como medio para la conformaci&oacute;n de una "tradici&oacute;n", <i>condicio sine qua non, </i>a su vez, para que la filosof&iacute;a mexicana alcance madurez y calidad sin ning&uacute;n pero. "La falta de di&aacute;logo, explica Hurtado, es el problema fundamental, ya que la memoria cultivada en una comunidad filos&oacute;fica &#151;la memoria que preserva una tradici&oacute;n filos&oacute;fica&#151; es una especie de di&aacute;logo permanente con las figuras de un pasado compartido, es decir, de nuestro pasado" (p. 32). Dialogar con el pasado y dialogar en el presente, cada momento a trav&eacute;s del otro; esto es, dialogar en el presente desde el pasado, y dialogar con el pasado desde el presente, es la condici&oacute;n tanto para una comprensi&oacute;n seria de nuestra historia filos&oacute;fica como para un ejercicio actual, activo, cr&iacute;tico y creativo de la filosof&iacute;a mexicana. En fin, lo que propone Hurtado es la conformaci&oacute;n de una comunidad intelectual, tanto en el espacio (el momento actual) como en el tiempo (la comprensi&oacute;n de la experiencia pasada). &Eacute;sta es la v&iacute;a para lograr un mejor quehacer filos&oacute;fico en nuestro pa&iacute;s que sea a la vez consistente con nuestra realidad hist&oacute;rica propia. Como quien dice, se matan dos p&aacute;jaros de un tiro (pero dejando que el b&uacute;ho vuele m&aacute;s alto).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con su propuesta &#151;fomentar el di&aacute;logo filos&oacute;fico, construir una tradici&oacute;n filos&oacute;fica mexicana&#151;, Hurtado busca ofrecer una alternativa que "supere" (en el sentido de Hegel, es decir, conservando y yendo m&aacute;s all&aacute;) la contraposici&oacute;n de enfoques y posturas que se han presentado sobre la funci&oacute;n y tareas de la actividad filos&oacute;fica en M&eacute;xico. Nuestro autor nos ofrece tambi&eacute;n un esquema para el an&aacute;lisis y la evaluaci&oacute;n de esas posturas, conceptualiz&aacute;ndolas en dos modelos divergentes: el modelo de las posturas "modernizadoras" y el modelo de las posturas de la "autenticidad" (Hurtado asume que su esquema resulta m&aacute;s preciso que otras parejas conceptuales que se han manejado, como la de "universalismo" <i>versus </i>"particularismo", o, podr&iacute;amos mencionar tambi&eacute;n, la de "dependencia" <i>versus </i>"liberaci&oacute;n", etc.). As&iacute;, describe y desmenuza cr&iacute;ticamente cada uno de esos modelos, subrayando tanto sus virtudes como sus limitaciones. No obstante, lo que nos parece m&aacute;s interesante de observar son los supuestos, el significado y el valor del esquema interpretativo que nos propone (sus dos modelos).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de visiones sociol&oacute;gico&#150;pol&iacute;ticas, la dualidad modernizaci&oacute;n <i>versus </i>autenticidad ubica la discusi&oacute;n sobre la funci&oacute;n del pensamiento filos&oacute;fico bajo una perspectiva hist&oacute;rico&#150;cultural y, m&aacute;s estrictamente, hist&oacute;rico&#150;intelectual. Esencialmente, se trata de la contraposici&oacute;n entre quienes privilegian un proceso (seg&uacute;n distintas modalidades e interpretaciones) de realizaci&oacute;n de la acci&oacute;n cultural &#151;y claramente tambi&eacute;n en otros &aacute;mbitos: el socio&#150;econ&oacute;mico, el pol&iacute;tico, etc.&#151; de acuerdo con los c&aacute;nones de la tradici&oacute;n occidental&#150;moderna, y quienes, por el contrario, privilegian la necesidad de elaborar un pensamiento que sea congruente con las peculiaridades y problem&aacute;ticas sociales y culturales de nuestro pa&iacute;s y la regi&oacute;n. Hurtado muestra que la contraposici&oacute;n es insostenible, que cada posici&oacute;n tiene algo de verdad pero tambi&eacute;n yerros y l&iacute;mites. En verdad, lo que hay que hacer es cambiar la f&oacute;rmula de la "contraposici&oacute;n" por una de "complementaci&oacute;n". S&oacute;lo de esta manera puede preservarse lo valioso y necesario de cada postura, y s&oacute;lo as&iacute; pueden corregirse, a la vez, sus defectos y equ&iacute;vocos. Es decir: s&oacute;lo desde la comprensi&oacute;n de nuestra realidad hist&oacute;rica y desde la asunci&oacute;n de nuestro quehacer cultural e intelectual podemos realizar procesos de modernizaci&oacute;n adecuados y fruct&iacute;feros. A la vez: s&oacute;lo mediante la asunci&oacute;n de esos procesos de modernizaci&oacute;n podemos evitar que la lucha por la autenticidad se convierta en una r&eacute;mora de conservadurismo y autoritarismo, es decir, en una forma de cerraz&oacute;n y estancamiento. En fin, m&aacute;s all&aacute; de la enga&ntilde;osa y autolimitada contraposici&oacute;n entre modernizaci&oacute;n y autenticidad, lo que Hurtado propone es el proyecto de una <i>modernizaci&oacute;n aut&eacute;ntica </i>&#151;hecha desde nosotros y por nosotros mismos&#151; y una <i>autenticidad cr&iacute;tica </i>&#151;una afirmaci&oacute;n de nosotros mismos que se sobreponga a la autocomplacencia pueblerina y a la redundancia ideol&oacute;gica&#151;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el medio para realizar esta necesaria complementaci&oacute;n estriba, como hemos adelantado, en la construcci&oacute;n de una tradici&oacute;n intelectual viva y activa. Frente a quienes s&oacute;lo les interesa saber y entender lo que se realiza filos&oacute;ficamente en las metr&oacute;polis culturales y cuyo mayor prop&oacute;sito es llegar a ser, aunque sea subsidiariamente, miembros de esas comunidades filos&oacute;ficas, y frente a quienes, por el contrario, permanecen en una postura de mera autoafirmaci&oacute;n que llega pronto al dogmatismo sectario, cerrado a toda discusi&oacute;n cr&iacute;tica de sus tesis, Hurtado insiste en que lo que necesitamos es promover el di&aacute;logo entre las distintas corrientes filos&oacute;ficas y arribar a la conformaci&oacute;n de una comunidad filos&oacute;fica propia, dispuesta tanto a la comprensi&oacute;n &#151;a la reconstrucci&oacute;n incluso&#151; de su propia historia como a la interacci&oacute;n sistem&aacute;tica y eficaz con otras comunidades filos&oacute;ficas y otras tradiciones culturales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>M&eacute;xico como tema filos&oacute;fico</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tarea de construcci&oacute;n de una tradici&oacute;n intelectual propia se conjugan las dos exigencias a que la filosof&iacute;a mexicana debe responder: la exigencia de universalidad (y otros requisitos te&oacute;ricos como rigor, pertinencia, originalidad, etc.) en cuanto que es "filosof&iacute;a", y la exigencia de ubicaci&oacute;n en su contexto hist&oacute;rico&#150;cultural propio, en cuanto que es "mexicana". Nuestro pa&iacute;s requiere, subraya Hurtado, "no s&oacute;lo buenos fil&oacute;sofos, necesita adem&aacute;s buenos fil&oacute;sofos mexicanos" (p. 42). La filosof&iacute;a mexicana, precisa, "puede ser tan universal como cualquier otra y debe aspirar a ello, pero para llegar a la universalidad buscada debe comenzar por una reflexi&oacute;n honda y genuina que parta de su circunstancia cultural e hist&oacute;rica, y que adem&aacute;s contribuya a la discusi&oacute;n filos&oacute;fica ya existente de una manera original y s&oacute;lida" (p. 45).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una filosof&iacute;a mexicana que sea tambi&eacute;n "una filosof&iacute;a <i>sobre y para </i>M&eacute;xico" debe plantearse, seg&uacute;n Hurtado, tres preguntas fundamentales: "&iquest;qu&eacute; fuimos?, &iquest;qu&eacute; somos?, &iquest;qu&eacute; queremos ser?" (p. 51). Cada una de estas preguntas deber&aacute; ser abordada, respectivamente, por: una filosof&iacute;a de la historia de M&eacute;xico, una hermen&eacute;utica del presente y una filosof&iacute;a del proyecto de naci&oacute;n. La conformaci&oacute;n de la tradici&oacute;n filos&oacute;fica mexicana queda articulada al proceso hist&oacute;rico&#150;social del pa&iacute;s, y a la vez que se sustenta en este proceso, la filosof&iacute;a lo asume como tema de una evaluaci&oacute;n reflexiva y cr&iacute;tica. De esta manera, la actividad filos&oacute;fica se incorpora al mundo de la praxis real y concreta, adquiere pertinencia plena &#151;necesidad&#151; y delimita los par&aacute;metros y las condiciones de su identidad intelectual. Todo esto, como insiste Hurtado a lo largo del libro, sin mengua del cumplimiento de los requisitos te&oacute;ricos y acad&eacute;micos que establece un quehacer filos&oacute;fico v&aacute;lido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, en el ensayo sobre Caso, Hurtado nos hace ver que una valoraci&oacute;n y apropiaci&oacute;n eficaz de la "democracia" en nuestro pa&iacute;s s&oacute;lo puede hacerse si se toman en cuenta las condiciones culturales y espirituales de la sociedad mexicana. Caso insist&iacute;a en que, m&aacute;s all&aacute; de los aspectos ideol&oacute;gicos o pol&iacute;ticos, el acceso a la vida democr&aacute;tica deb&iacute;a estar sustentado en la promoci&oacute;n de actitudes y compromisos morales ("en un sentimiento moral"). Seg&uacute;n Hurtado, "lo que podemos rescatar del pensamiento de Caso es la idea orientadora de que nuestro proceso democr&aacute;tico debe tener una dimensi&oacute;n moral que cultive virtudes cercanas a la caridad, como el altruismo, la generosidad, la solidaridad, la compasi&oacute;n y el perd&oacute;n" (p. 89). M&aacute;s all&aacute; de la identificaci&oacute;n cristiana de Caso, muchas de sus preocupaciones y observaciones, que buscaban atender sin sectarismo nacionalista a la realidad efectiva de M&eacute;xico, siguen siendo dignas de ser tomadas en cuenta. En fin, una reflexi&oacute;n actual sobre la problem&aacute;tica pol&iacute;tica y el tema de la democracia en M&eacute;xico &#151;se puede colegir del ensayo de Hurtado&#151; puede y debe plantearse a partir de una reconstrucci&oacute;n y actualizaci&oacute;n de las propuestas que sobre estos asuntos han sido ya adelantadas en nuestra historia intelectual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vislumbramos ya la tesis fundamental de Hurtado acerca del sentido y la funci&oacute;n de la filosof&iacute;a mexicana. El grupo Hiperi&oacute;n &#151;y el ensayo "Paisaje del Hiperi&oacute;n"&#151; nos lo permite captar con clarividencia: la comprensi&oacute;n filos&oacute;fica de la realidad mexicana &#151;del "ser" del mexicano&#151; s&oacute;lo se justifica y tiene valor si se sabe ligar a un proyecto de transformaci&oacute;n profunda, esencial, de esa realidad. "Los miembros del Hiperi&oacute;n no se conformaban con conocer las ra&iacute;ces m&aacute;s profundas de M&eacute;xico, sino que deseaban cambiarlo, sacudirlo, liberarlo" (p. 93), subraya Hurtado. Como sabemos, este grupo, activo alrededor de 1950 y conformado por varios j&oacute;venes que despu&eacute;s llegaron a ser figuras destacadas y maestros del pensamiento mexicano (como Luis Villoro, Emilio Uranga, Jorge Portilla, Ricardo Guerra, Joaqu&iacute;n S&aacute;nchez McGregor, Leopoldo Zea), tuvo el atrevimiento de pensar filos&oacute;ficamente &#151;ontol&oacute;gicamente incluso&#151; <i>en, desde y para </i>la realidad de nuestro pa&iacute;s. Su proyecto no era meramente especulativo o, m&aacute;s bien, una alta y libre especulaci&oacute;n filos&oacute;fica s&oacute;lo pod&iacute;a hacerse aut&eacute;ntica y fruct&iacute;feramente en el horizonte de un programa de transformaci&oacute;n existencial, social, cultural y pol&iacute;tica de M&eacute;xico. Sin este horizonte, la especulaci&oacute;n pierde suelo y orientaci&oacute;n, o bien queda reducida a un puro artificio intelectual, sin pena ni gloria. En fin, mientras la filosof&iacute;a mexicana no se comprometa seriamente con la transformaci&oacute;n de nuestra condici&oacute;n, no encontrar&aacute; el impulso que le proporcione pertinencia, identidad y calidad te&oacute;rica. A su vez, y claramente, mientras los procesos de la praxis social en nuestro pa&iacute;s est&eacute;n ayunos totalmente de reflexi&oacute;n y pensamiento cr&iacute;tico, estar&aacute;n condenados a dar tumbos indefinidamente</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>&iquest;Qu&eacute; es filosof&iacute;a "cient&iacute;fica"?</i></b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como dec&iacute;amos, quiz&aacute; la tem&aacute;tica m&aacute;s llamativa (y hasta provocadora, en el buen sentido de la palabra) del libro de Hurtado es aquella donde &eacute;l pone en juego su propia concepci&oacute;n de la filosof&iacute;a y del quehacer filos&oacute;fico. Como conocedor y practicante de la "filosof&iacute;a anal&iacute;tica", nuestro autor se propone, asumiendo el impacto del nuevo historicismo de corte hermen&eacute;utico que ha cundido en la teor&iacute;a de la ciencia y en la reflexi&oacute;n cultural, enfocar de modo hist&oacute;rico la evaluaci&oacute;n del sentido y alcance de esa corriente filos&oacute;fica. De esta manera nos propone ubicar y valorar los antecedentes hist&oacute;ricos de una perspectiva "cient&iacute;fica" y "anal&iacute;tica" en filosof&iacute;a. Esta intenci&oacute;n conlleva de suyo una ampliaci&oacute;n de lo que debemos entender por esa perspectiva. Tal "ampliaci&oacute;n", es decir, la visi&oacute;n amplia y libre que Hurtado presenta &#151;aun de pasada&#151; del sentido de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica o cient&iacute;fica, nos parece la contribuci&oacute;n m&aacute;s precisa y valiosa del libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de analizar cr&iacute;ticamente el neokantismo (particularmente a Francisco Larroyo) y de detenerse en la exposici&oacute;n de la obra de Garc&iacute;a M&aacute;ynez, Hurtado se pregunta si pueden considerarse sus estudios de filosof&iacute;a y l&oacute;gica jur&iacute;dica como el antecedente fundacional de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica en M&eacute;xico. Para contestar esta pregunta se ve en la necesidad de cuestionar primero el uso demasiado restrictivo de los t&eacute;rminos filosof&iacute;a anal&iacute;tica o filosof&iacute;a cient&iacute;fica. Considera que es insostenible que se identifique a esta postura con ciertas tesis muy particulares, ciertos temas espec&iacute;ficos o aun ciertos autores reconocidos. En la p&aacute;gina 213 del libro se enumeran diez requisitos que en sentido amplio debe reunir un texto filos&oacute;fico para consider&aacute;rsele anal&iacute;tico. En esencia se pueden reducir a la exigencia de rigor formal (claridad, cautela, exactitud, precisi&oacute;n, coherencia, explicaci&oacute;n, etc.) y de congruencia con los resultados de las ciencias. En este sentido, juzga Hurtado, la obra de Garc&iacute;a M&aacute;ynez puede ser considerada como el momento fundacional de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica o filosof&iacute;a cient&iacute;fica en M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, nos parece que la identificaci&oacute;n que se asume en el texto entre "filosof&iacute;a anal&iacute;tica" y "filosof&iacute;a cient&iacute;fica" es discutible. Con todo lo exactos y rigurosos que sean los procedimientos anal&iacute;ticos, &eacute;stos no son suficientes para hacer de la filosof&iacute;a una "ciencia" (tal como el uso de la l&oacute;gica, las matem&aacute;ticas y hasta de la inform&aacute;tica no hace de la administraci&oacute;n una ciencia, aunque se hable de administraci&oacute;n "cient&iacute;fica"). Faltar&iacute;a saber cu&aacute;l es el <i>objeto </i>de esa ciencia. En este caso, puede haber corrientes filos&oacute;ficas donde la definici&oacute;n del objeto de la filosof&iacute;a resulte m&aacute;s precisa (como la fenomenolog&iacute;a o la dial&eacute;ctica, por ejemplo) y con todo derecho podr&iacute;an reclamar ser la aut&eacute;ntica "filosof&iacute;a cient&iacute;fica". En todo caso parece que lo m&aacute;s conveniente es aceptar, como ha insistido Luis Villoro, que la filosof&iacute;a es un tipo de pensamiento distinto del de la ciencia (que no quiere decir "contrario a la ciencia"). Estar m&aacute;s cerca de la ciencia no garantiza de suyo la validez de los argumentos filos&oacute;ficos (como haber vivido muchos a&ntilde;os no garantiza tener m&aacute;s sabidur&iacute;a, y como tampoco mejorar&iacute;a mucho la argumentaci&oacute;n de un cient&iacute;fico el que supiera filosof&iacute;a).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si estamos de acuerdo con lo anterior, entonces cabe reformular la preocupaci&oacute;n de Hurtado (por una filosof&iacute;a cient&iacute;fica) en los t&eacute;rminos m&aacute;s generales de una defensa de la racionalidad en filosof&iacute;a. Pero, precisamente, la manera para garantizar la racionalidad filos&oacute;fica consiste en evitar asumir a la ciencia como el &uacute;nico modelo de la racionalidad; esto, como sabemos, al final resulta bastante restrictivo: s&oacute;lo algunos cuantos pueden "filosofar" en serio. Es cierto que la ciencia nos proporciona elementos imprescindibles para una definici&oacute;n de lo que es la racionalidad (como tambi&eacute;n lo proporcionan la actividad t&eacute;cnica, la organizaci&oacute;n empresarial y otros subsistemas funcionales del orden social como el sistema jur&iacute;dico), pero es cierto tambi&eacute;n, como ha insistido la filosof&iacute;a hermen&eacute;utica, que hoy necesitamos recuperar y hacer plausible un sentido de la racionalidad humana m&aacute;s amplio, m&aacute;s universal y, al fin, m&aacute;s eficaz. Un sentido de la racionalidad que revalore las capacidades comprensoras y comunicativas del ser humano, las condiciones y posibilidades de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, el entendimiento y la conducci&oacute;n de la vida personal e interpersonal, y las posibilidades del entendimiento interhumano e intercultural en general. Sobre este sentido m&aacute;s universal y general, y a la vez m&aacute;s pr&aacute;ctico&#150;vital (vinculado a la idea de <i>phronesis) </i>de la racionalidad &#151;que una actividad filos&oacute;fica adecuada requiere poner en obra&#151; el libro de Hurtado contiene sugerencias valios&iacute;simas: a) la promoci&oacute;n del di&aacute;logo como capacidad de apertura al otro y disposici&oacute;n a actuar comunitariamente; b) la capacidad para formar o construir una tradici&oacute;n intelectual; c) la disposici&oacute;n a atender las circunstancias concretas y vitales del pensador y de vincular el pensamiento con su entorno real; d) la disposici&oacute;n para evaluar cr&iacute;ticamente lo que el pasado puede aportarnos; y e) el compromiso del fil&oacute;sofo con la comprensi&oacute;n transformadora de su realidad concreta. Probablemente este ejercicio de la racionalidad no cumpla siempre los requisitos formales de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica, ni pueda presumir de usar un lenguaje t&eacute;cnico, pero resulta al fin m&aacute;s adecuado para responder a los retos y las tareas que se plantean a la filosof&iacute;a mexicana hoy d&iacute;a y que el libro de Guillermo Hurtado contribuye inmejorablemente a delinear.</font></p>      ]]></body>
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