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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pablo Lazo Briones, La frágil frontera de las palabras. Ensayo sobre los (débiles) márgenes entre filosofía y literatura]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pablo Lazo Briones, <i>La fr&aacute;gil frontera de las palabras. <b><i>Ensayo sobre los (d&eacute;biles) m&aacute;rgenes entre filosof&iacute;a y literatura</i></b></i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Mendiola Mej&iacute;a* </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Universidad Iberoamericana/Siglo Veintiuno, M&eacute;xico, 2007, 272 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Departamento de Filosof&iacute;a, Universidad Iberoamericana.</i> <a href="mailto:carlos.mendiola@uia.mx">carlos.mendiola@uia.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que Pablo Lazo hace <i>en La fr&aacute;gil frontera de las palabras </i>podr&iacute;a ser presentado por medio de su propia caracterizaci&oacute;n de la lectura de libros. En su obra caracteriza la lectura como una interpretaci&oacute;n que no s&oacute;lo recibe y reproduce lo que est&aacute; en el texto, sino que inventa su conexi&oacute;n y genera su significado. Lazo predica con el ejemplo. &Eacute;l emplea dos recursos hermen&eacute;uticos din&aacute;micos: la adivinaci&oacute;n y la comparaci&oacute;n. El recurso de la adivinaci&oacute;n lo dirige a la indagaci&oacute;n de los elementos individuales del texto, mientras que el recurso de la comparaci&oacute;n le sirve para identificar los t&eacute;rminos generales. Con esta actividad heur&iacute;stica, los t&eacute;rminos se conectan entre s&iacute;, se les inventa un significado, un nexo posible; aunque esta conexi&oacute;n e invenci&oacute;n tienen un marco de acci&oacute;n siempre dentro de un cierto uso ya vigente entre ellos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De su propuesta de la caracterizaci&oacute;n de la lectura de libros desprende la tesis de la obra que nos ocupa, y con base en esa caracterizaci&oacute;n (hacer la estructura de un texto, no partir de ella), pretende afirmar que se puede leer o hacer filosof&iacute;a como se lee y se hace literatura. La pr&aacute;ctica de la lectura es una y, ya sea literatura o filosof&iacute;a, debe ser le&iacute;da de esta manera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras le&iacute;a su libro me preguntaba c&oacute;mo lo clasificar&iacute;a &eacute;l. &iquest;Qu&eacute; responder&iacute;a si tuviera que contestar a qu&eacute; otro libro se parece? En esa comparaci&oacute;n entre t&eacute;rminos generales &#151;de la que habla y que practica&#151;, &iquest;de qu&eacute; obra pensar&iacute;a &eacute;l que su libro est&aacute; m&aacute;s cerca? Esta inquietud me surg&iacute;a porque Lazo crea su exposici&oacute;n transitando entre la lectura de los m&aacute;s diversos y heterodoxos pensadores. De esta forma, nos hace pasar de un pensador a otro, como si fueran personajes de una batalla que tiene que ganar: demoler esa zanja entre la filosof&iacute;a y la literatura. Y con esa pregunta (qu&eacute; libro aceptar&iacute;a como m&aacute;s cercano al suyo) segu&iacute;a la saga de esta batalla, enfrent&aacute;ndome a autores que, nos dice Lazo, caracterizan sus escritos como "ensayos de novela l&oacute;gico psicoanal&iacute;ticas". Y sent&iacute;a curiosidad por saber si Lazo quer&iacute;a hacer algo as&iacute;, hasta que me encontr&eacute; con una cita enigm&aacute;tica, a la cual &eacute;l califica de convincente. "M&aacute;s de uno, como yo sin duda, escriben para perder el rostro. No me pregunten qui&eacute;n soy, ni me permitan que permanezca invariable: es una moral de estado civil la que rige nuestra documentaci&oacute;n. Que nos deje en paz cuando se trata de escribir" (p. 225). Entonces pens&eacute; que Lazo considerar&iacute;a su obra cercana a <i>El caballero inexistente </i>de Italo Calvino, donde se nos cuenta la historia de Agilulfo, palad&iacute;n de Carlomagno, quien s&oacute;lo se manifiesta, habla y combate a trav&eacute;s de su blanca armadura, sin la cual sencillamente no existe. Se trata de un personaje con el que Calvino quiere expresar lo que considera el problema del hombre: la falta de individualidad del hombre, que lo convierte en inexistente. Por eso Calvino dice:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">del hombre primitivo que al ser todo uno con el universo, pod&iacute;a denominarse a&uacute;n inexistente por indiferenciado de la materia org&aacute;nica, hemos llegado lentamente al hombre artificial que siendo todo uno con los productos y las situaciones, es inexistente porque ya no se roza con nada, ya no se relaciona (lucha, y a trav&eacute;s de la lucha, armon&iacute;a) con lo que (naturaleza e historia) est&aacute; a su alrededor, sino que se limita a "funcionar" abstractamente.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece que, de manera an&aacute;loga al Caballero Inexistente, Lazo quiere triunfar borrando las fronteras entre filosof&iacute;a y literatura, quiere escribir sin caer en uno de esos g&eacute;neros, como el Caballero Inexistente, que se limita a funcionar abstractamente sin relacionarse con lo que est&aacute; a su alrededor, siendo uno con las situaciones. De nueva cuenta, Lazo predica con el ejemplo, propone que debe ignorarse dicha frontera, lucha para acabar con ella mientras escribe su libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de cada saga, enfrenta a la dicotom&iacute;a filosof&iacute;a y literatura para conservar la unidad. En el primer asalto muestra c&oacute;mo no habr&iacute;a una definici&oacute;n que lograra abarcar lo que es la literatura ni la filosof&iacute;a. En el segundo asalto sostiene que, antes que la distinci&oacute;n entre filosof&iacute;a y literatura, habr&iacute;a una lectura creativa. En el tercer asalto muestra que la distinci&oacute;n entre literalidad y met&aacute;fora tiene como base la met&aacute;fora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que sigue, tratar&eacute; de exponer muy brevemente el desarrollo de la tesis del libro. Por supuesto, mi exposici&oacute;n no puede m&aacute;s que elegir una l&iacute;nea argumental, la cual perder&aacute; mucho de las sutilezas desarrolladas en la obra. En esta exposici&oacute;n busco sugerir una pregunta para Lazo, la cual formular&eacute; al final.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como he dicho, Lazo sostiene que la distinci&oacute;n entre filosof&iacute;a y literatura no tiene sustento, porque se pretende sostener en una dicotom&iacute;a artificial, la cual quiere colocarlas en dos extremos excluyentes. Por eso, en lugar de tal distinci&oacute;n se propone analizar la unidad que la podr&iacute;a justificar y as&iacute; evaluar las razones que pretenden mantener la dicotom&iacute;a. La conclusi&oacute;n es que s&oacute;lo tenemos esa unidad de la cual debemos partir y mantenernos en ella. "Un texto literario es a veces descripci&oacute;n de nuestro movimiento entre la identidad y la diferencia en donde un pendular entre una y otra cosa es la condena, y precisamente en ese estadio intermedio tiene su valor" (p. 204). En s&iacute;ntesis, Lazo concluye que es mejor mantener la unidad que la distinci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi exposici&oacute;n pretende mostrar que la propuesta de Lazo se sostiene en una valoraci&oacute;n que considera mejor mantener la unidad frente a la distinci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y, para revelar esa valoraci&oacute;n, tratar&eacute; de destacar c&oacute;mo se la establece como preceptiva de lo que debe hacerse. Para mostrar esta preceptiva, me parece conveniente conservar la terminolog&iacute;a que emplea Lazo en el libro: legitimaci&oacute;n espuria y aut&eacute;ntica. El argumento de Lazo pretende sostenerse en estos preceptos: es mejor la unidad que la distinci&oacute;n. Y precisamente esto es lo que critica Lazo de los que pretenden mantener la distinci&oacute;n como dos g&eacute;neros opuestos: quieren sostenerlo en un supuesto que es mera idealizaci&oacute;n, pues no se basan en un estudio de lo que de hecho son la filosof&iacute;a y la literatura, sino en una preceptiva de lo que deber&iacute;an ser.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Lazo, la separaci&oacute;n entre los dos g&eacute;neros pretende sostenerse en lo que se supone son cada uno; pero cuando revisamos en qu&eacute; se basa esta suposici&oacute;n, encontramos generalidades que no permiten distinguirlos. Esta imposibilidad de definir a la literatura y a la filosof&iacute;a hace que Lazo sospeche de los motivos de tal distinci&oacute;n, los cuales parecen buscar s&oacute;lo una preceptiva de c&oacute;mo deben escribirse sendos g&eacute;neros. As&iacute;, concluye que estos preceptos surgen de idealizaciones de lo que deber&iacute;a ser cada uno de estos discursos, m&aacute;s que de la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica de lo que son realmente. En cambio, &eacute;l considera que una investigaci&oacute;n emp&iacute;rica de estos discursos no partir&iacute;a de la distinci&oacute;n entre la literatura y lo que no es literatura, sino de la unidad del hecho de la "producci&oacute;n y recepci&oacute;n de dichos discursos".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de pensar el acto literario desde su originalidad fecunda, y no desde patrones aprendidos de un manual que ya lo ha dado por interpretado y definido &#91;...&#93;. Tanto desde el punto de vista de su confecci&oacute;n como desde la &oacute;ptica de su recepci&oacute;n, la obra literaria rebasa por completo la serie de rasgos que la tradici&oacute;n le dio. (p. 43)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, pretende Lazo haber vencido en la primera batalla contra la distinci&oacute;n entre literatura y filosof&iacute;a. Si esta distinci&oacute;n pretende basarse en las definiciones a <i>priori </i>de cada uno de los discursos, se vuelve una preceptiva de lo que deben ser y no una descripci&oacute;n de lo que son. Por eso, Lazo recoge la unidad olvidada, "la confecci&oacute;n y la recepci&oacute;n de dichos discursos" para analizarla y evaluar si hay un sustento en ella que permita hacer la distinci&oacute;n. Pero, sorprendentemente, parece hacer lo que criticaba de la pretendida definici&oacute;n de filosof&iacute;a y literatura; ahora &eacute;l crea una preceptiva de estas actividades o, mejor dicho, de la unidad de "confecci&oacute;n y recepci&oacute;n de los discursos". Lazo nos ofrece una preceptiva del acto de leer.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si somos s&oacute;lo un medio de una obra completa, absoluta, significa que estamos alienados por la literatura. En realidad no se lee, es decir, no se crea y se transforma un mundo, si s&oacute;lo nos atenemos a la obra como un absoluto. Por esto el lector, as&iacute; como el autor, deben tomar postura ya no s&oacute;lo frente a la obra, sino incluso al mundo en donde esa obra nace, (p. 46)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lazo reduce esta unidad a una normativa de la manera correcta de leer, ya que, seg&uacute;n &eacute;l, sobre la unidad, confecci&oacute;n y recepci&oacute;n de discursos, podemos preguntar qu&eacute; se exige de m&iacute; como lector. Considero que la pregunta y la respuesta son formuladas como una valoraci&oacute;n sobre la mejor forma de leer y el lector tiene la decisi&oacute;n sobre c&oacute;mo prefiere hacerlo. La respuesta de Lazo a esta pregunta consiste en describir una manera "conservadora" de leer que se conforma con el texto como algo acabado en s&iacute; mismo, mientras que una lectura arriesgada no se conforma con lo dicho en el texto.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Describe la lectura conservadora en los siguientes t&eacute;rminos: si la obra es considerada como una lecci&oacute;n, entonces el relato no puede modificarse y el lector s&oacute;lo recibe pasivamente todo de ella. Para el lector pasivo la obra no es un acontecimiento, sino s&oacute;lo una simple lecci&oacute;n, una an&eacute;cdota. En este caso, el lector hace de la obra un objeto aut&oacute;nomo que lo contiene todo y lo m&aacute;s que logra es un proceso de reflexi&oacute;n sobre el lenguaje. En cambio, si el lector se considera creador de la obra, entonces hace algo con el texto: no s&oacute;lo lo lee, tambi&eacute;n recompone su significaci&oacute;n. Lazo se pregunta qu&eacute; motiva esta lectura creativa y la respuesta es no conformarse con la obra misma. Esta recomposici&oacute;n de significado es producto de una insatisfacci&oacute;n que hace buscar algo interesante, relevante. As&iacute;, cuando el lector creativo tiene esa insatisfacci&oacute;n encuentra algo que est&aacute; mal y debe modificarse no s&oacute;lo en el texto, sino tambi&eacute;n en el mundo. Por lo tanto, me parece que Lazo considera que es mejor la lectura creativa que la pasiva, pues la primera no s&oacute;lo lee, sino advierte su insatisfacci&oacute;n de aquello que est&aacute; mal en el mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces la afirmaci&oacute;n "la filosof&iacute;a puede ser le&iacute;da como literatura y &eacute;sta como aqu&eacute;lla" deber&iacute;a formularse como una preceptiva, la filosof&iacute;a debe ser le&iacute;da como literatura y &eacute;sta como aqu&eacute;lla, porque en lo que quiere respaldar Lazo su afirmaci&oacute;n es en la unidad de la lectura correcta, aquella lectura creativa que no s&oacute;lo se ve motivada a construir el significado del texto, sino tambi&eacute;n del mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero Lazo le da un segundo aire a la pretensi&oacute;n de distinguir entre filosof&iacute;a y literatura; podr&iacute;a ser que el lector, en su necesidad de legitimar su comprensi&oacute;n del discurso, tuviera que recurrir a la distinci&oacute;n y, para hacer valer su creaci&oacute;n del significado, dir&iacute;a que se trata de literatura o de filosof&iacute;a. En este caso, Lazo contin&uacute;a con la preceptiva de la lectura: hacer lo anterior, recurrir a la distinci&oacute;n para legitimar la comprensi&oacute;n, ser&iacute;a una "legitimaci&oacute;n espuria", porque equivaldr&iacute;a a presuponer una distinci&oacute;n que no surgi&oacute; de la comprensi&oacute;n, sino de un prejuicio que funciona de manera independiente a la articulaci&oacute;n del significado en el interior del texto. Esta legitimaci&oacute;n es producto del deseo de seguridad y control, el cual produce definiciones altamente sistem&aacute;ticas. Por el contrario, una "legitimaci&oacute;n aut&eacute;ntica" no remite a supuestos externos al texto, pues siempre es producto de la articulaci&oacute;n interna de su significado. Esta legitimaci&oacute;n est&aacute; en constante riesgo de la indefinici&oacute;n, pero abierta a la riqueza de significaciones del texto, asumiendo la provisionalidad de sus afirmaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La provisionalidad de las afirmaciones de la legitimaci&oacute;n aut&eacute;ntica depende de los criterios de evaluaci&oacute;n de las afirmaciones. La "legitimaci&oacute;n espuria" supondr&iacute;a un modelo de verdad como correspondencia con algo que "est&aacute; ah&iacute; afuera" del texto. En cambio, la "legitimidad aut&eacute;ntica" supone un criterio contingente que s&oacute;lo depende del uso o desuso de ciertas formas de hablar. Quien asume una "legitimaci&oacute;n aut&eacute;ntica", supone que los discursos no tienen un referente de necesidad, porque el lenguaje es contingente y, por consiguiente, la distinci&oacute;n entre filosof&iacute;a y literatura no podr&iacute;a sostenerse en el criterio de verdad. Un discurso s&oacute;lo es apropiado por el mero uso contingente de met&aacute;foras cada vez m&aacute;s &uacute;tiles y no por la captaci&oacute;n de una naturaleza independiente al discurso. El hecho de que el lenguaje sea metaf&oacute;rico no permite detener la historia de significaci&oacute;n en algo que podamos llamar literal, porque a su vez ser&iacute;a una met&aacute;fora m&aacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, la unidad ha sido todav&iacute;a m&aacute;s reducida, debemos leer de manera creativa, evitando legitimar nuestra lectura con supuestos externos al texto. "Lo que he llamado legitimaci&oacute;n aut&eacute;ntica' de un texto es el resultado de un proceso individual de lectura o de escritura, resultado que siempre presenta las aportaciones de cada intenci&oacute;n y de cada precomprensi&oacute;n de ese individuo" (p. 100).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar quiero formular la pregunta que he tratado de sugerir en todo lo dicho antes. Lazo plantea que borremos la distinci&oacute;n entre filosof&iacute;a y literatura, sosteniendo su propuesta en una valoraci&oacute;n. Mantener la distinci&oacute;n es producto de una lectura equivocada, no porque no logre comprender el texto, sino porque se conforma con eso, con comprenderlo. La lectura conservadora parte de la distinci&oacute;n, mientras que la lectura creativa transforma el significado ignorando esa distinci&oacute;n. Me parece que Lazo considera que es mejor la lectura creativa. Entonces, el argumento de Lazo, por sostenerse en una prescripci&oacute;n, no aspira a demostrar que las fronteras no existan, ya que de hecho existen y es producto de esa posici&oacute;n conservadora que pretende mantenerse segura gracias a ella. Por el contrario, Lazo s&oacute;lo busca decirnos que las cosas podr&iacute;an ser mejores si dejamos de suponer tal frontera. Por lo tanto, combate con una idealizaci&oacute;n la distinci&oacute;n entre filosof&iacute;a y literatura.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Italo Calvino, <i>Nuestros antepasados. El vizconde demediado. El bar&oacute;n rampante. El caballero inexistente, </i>trad. Esther Ben&iacute;tez, Alianza Tres, Madrid, 1977, pp. 402&#150;403.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2781266&pid=S0185-2450200800020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>Cfr. </i>p. 45. Reduzco el criterio a dos opciones en beneficio del prop&oacute;sito de mi exposici&oacute;n, pero no quiero dejar de mencionar que Lazo propone tres posibilidades: un medio, un colaborador y un creador de la obra.</font></p>      ]]></body><back>
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