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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper aims to reflect on the processes and conditions that currently perform joint youth-digitalization. For this, and based on youth characterization as digital natives, two factors are defined identifying the existence of gaps (digital and cognitive) that shapes a new cause of exclusion for the youth sector.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Cuestiones Contempor&aacute;neas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>J&oacute;venes, migraciones digitales y brecha tecnol&oacute;gica</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Delia Mar&iacute;a Crovi Druetta*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Av. Universidad 3000, col. Copilco Universidad, deleg. Coyoac&aacute;n, M&eacute;xico, 04510. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:crovidelia@gmail.com">crovidelia@gmail.com</a>, <a href="mailto:crovi@unam.mx">crovi@unam.mx</a></i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibido el 8 de octubre de 2009    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Aceptado el 18 de marzo de 2010.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo tiene como prop&oacute;sito reflexionar en torno a los procesos y condiciones en que actualmente se realiza la articulaci&oacute;n juventud&#45;digitalizaci&oacute;n. Para ello, y a partir de una caracterizaci&oacute;n de los j&oacute;venes como nativos digitales, se definen estos dos factores identificando la existencia de brechas (digitales y cognitivas) que configuran una nueva causa de exclusi&oacute;n para el sector juvenil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> brecha tecnol&oacute;gica, migraciones digitales j&oacute;venes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This paper aims to reflect on the processes and conditions that currently perform joint youth&#45;digitalization. For this, and based on youth characterization as digital natives, two factors are defined identifying the existence of gaps (digital and cognitive) that shapes a new cause of exclusion for the youth sector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words:</b> technological gaps, youth, digital migrations.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Antecedentes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo tiene como prop&oacute;sito explorar los procesos de apropiaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que experimentan los j&oacute;venes conocidos como nativos digitales, a fin de identificar aquellos elementos que establecen las mayores diferencias existentes entre ese tipo de usuarios y los llamados migrantes digitales, adultos pertenecientes a generaciones anteriores. Para ello, el art&iacute;culo refiere primero a los j&oacute;venes en general como el grupo social que ejerce el protagonismo en el uso social de las tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n (TIC), explorando las asociaciones y relaciones que se establecen entre ese grupo social y los recursos digitales. Enseguida, se analiza a un sector espec&iacute;fico dentro de la juventud, conocido como nativos digitales, el cual se contrapone a los migrantes digitales debido a que mientras los primeros pertenecen a las generaciones nacidas cuando la expansi&oacute;n social de los recursos de la digitalizaci&oacute;n era un hecho, los segundos, debido a su edad, incursionan de manera tard&iacute;a en el uso de esas innovaciones. As&iacute;, los sistemas de pr&aacute;cticas culturales de ambos grupos, nativos y migrantes digitales, est&aacute;n determinados por diferencias generacionales las cuales dan origen a una serie de factores que profundizan brechas de orden tecnol&oacute;gico, cognoscitivo y cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como supuesto de estas reflexiones, se sostiene aqu&iacute; que los procesos de apropiaci&oacute;n de los recursos digitales han modificado las pr&aacute;cticas culturales de los j&oacute;venes que ahora act&uacute;an en una nueva dimensi&oacute;n espacio&#45;temporal. Tal manejo de espacio y tiempo repercute en las principales actividades sociales juveniles: trabajo, educaci&oacute;n, entretenimiento, relaciones y, por lo tanto, en sus condiciones de vida y en la construcci&oacute;n de su identidad. Estas transformaciones trajeron como consecuencia una profundizaci&oacute;n de las diferencias existentes con respecto a sus mayores, por un lado, y, por otro, insertaron en la juventud un nuevo tipo de exclusiones que viene a sumarse a otras ya existentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe mencionar que al reflexionar sobre esta problem&aacute;tica, se busca abrir un debate que posicione favorablemente a los j&oacute;venes en su relaci&oacute;n con las innovaciones tecnol&oacute;gicas digitales, v&iacute;nculo que constituye uno de los signos que caracterizan a los sectores juveniles del presente. Para este debate, se considera que es necesario tomar en cuenta las siguientes premisas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Los estudios sobre juventud tienden a priorizar las pr&aacute;cticas de transgresi&oacute;n, excepcionalidad y marginalidad, relegando las reflexiones acerca del sector juvenil integrado al proceso social en el que viven, o sea, a los j&oacute;venes 'comunes' que estudian y/o trabajan. Se reconoce que durante su proceso natural de construcci&oacute;n identitaria, los j&oacute;venes confrontan y resisten el orden social establecido, lo que no impide que en sus pr&aacute;cticas sociales cotidianas desplieguen elementos cr&iacute;ticos y creativos que deben ser considerados y valorados favorablemente en la ruta que recorren para lograr su integraci&oacute;n social.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Las tecnolog&iacute;as digitales de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n forman parte del universo simb&oacute;lico y de las pr&aacute;cticas sociales cotidianas de la juventud (estudiar, trabajar, relacionarse, entretenerse, etc&eacute;tera), al tiempo que cumplen una funci&oacute;n de acompa&ntilde;amiento en los procesos productivos. Ese proceso condiciona, cada vez m&aacute;s, el trabajo juvenil a las habilidades que los j&oacute;venes tienen para su manejo y aplicaci&oacute;n, lo que ha ido creando circuitos de exclusi&oacute;n o brechas al interior de la juventud, perjudiciales para quienes no tienen oportunidad de desarrollar las destrezas requeridas. Al mismo tiempo, los alejan de los requerimientos impulsados desde los sectores de adultos, en su mayor&iacute;a migrantes digitales, que han alcanzado una apropiaci&oacute;n parcial de los nuevos recursos digitales.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) Aunque los rangos de edad de los usuarios de internet y la telefon&iacute;a celular (los recursos digitales m&aacute;s empleados por la juventud)<sup><a href="#notas">1</a></sup> son bastante amplios, es claro que el segmento de j&oacute;venes sigue siendo el m&aacute;s importante en el uso y apropiaci&oacute;n de esas tecnolog&iacute;as.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Algunas precisiones sobre la juventud</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Naciones Unidas, la juventud<sup><a href="#notas">2</a></sup> est&aacute; conformada por el grupo poblacional cuya edad va de los 15 a los 24 a&ntilde;os. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de establecer algunos criterios etarios &uacute;tiles para analizar al sector, es importante destacar que la juventud no debe entenderse s&oacute;lo en t&eacute;rminos de edad. Se trata de un per&iacute;odo dentro del ciclo de la vida con caracter&iacute;sticas esenciales propias, el cual se va moldeando y es fundamental en la construcci&oacute;n de la identidad de los sujetos que viven ese periodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad tiene al menos tres elementos constitutivos que la determinan: historia, frontera o campo simb&oacute;lico y car&aacute;cter relacional. Estos rasgos se dan tanto en el plano individual como en lo colectivo, plural o restringido, indefinido o definido y permiten que se cancelen o se manifiesten las diferencias. Dicho de otro modo, tanto para los j&oacute;venes como para la juventud, historia, campo simb&oacute;lico e interacciones, son los elementos que constituyen sus identidades a partir de los cuales es posible negociar las diferencias que llevan a la tolerancia o la discriminaci&oacute;n. Como afirma Gim&eacute;nez, la identidad no es una esencia, un atributo o una propiedad intr&iacute;nseca del sujeto, sino que tiene un car&aacute;cter intersubjetivo y relacional. Se trata de un proceso de auto&#45;reconocimiento, as&iacute; como del reconocimiento y aprobaci&oacute;n de los otros. Por ello la identidad de un sujeto s&oacute;lo puede emerger y afirmarse en tanto se confronte con otras identidades y mediante un proceso de interacci&oacute;n social.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, la identidad no puede ser est&aacute;tica sino variable, cambiante. Implica tambi&eacute;n una pluralidad de pertenencias, ya que los individuos act&uacute;an en grupos sociales, &aacute;mbitos y situaciones diferentes. Para la juventud, la emergencia de su identidad se realiza en una interacci&oacute;n social no exenta de conflictos. La aprobaci&oacute;n o desaprobaci&oacute;n de la que son objeto est&aacute; directamente vinculada con la discriminaci&oacute;n, tolerancia o aceptaci&oacute;n de las actividades que realizan, su forma de proceder o de vestirse, sus preferencias, entre otros factores que ellos mismos ponen en juego para lograr su autodeterminaci&oacute;n, expresarse y diferenciar su mundo del de los mayores. Por estas condiciones, la juventud no puede ser considerada un grupo homog&eacute;neo sino plural, diverso, con contradicciones, en cuyo interior existen sectores que viven, se expresan y relacionan de manera diferente. Seg&uacute;n quien los mire, estos j&oacute;venes son objeto de valoraciones, de reconocimientos y tambi&eacute;n de discriminaciones de orden diverso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde una perspectiva antropol&oacute;gica, la juventud aparece como una construcci&oacute;n cultural relativa en el tiempo y en el espacio. Expresado en otros t&eacute;rminos, esto significa que cada sociedad organiza la transici&oacute;n de la infancia a la vida adulta mediante formas muy variadas. Aunque este proceso tiene una base biol&oacute;gica (maduraci&oacute;n sexual y desarrollo corporal), no siempre expresan lo mismo y tanto la percepci&oacute;n social de esos cambios como sus repercusiones se diferencian seg&uacute;n la comunidad de la cual se trate. Feixa refuerza este concepto expresando que las formas de juventud son cambiantes seg&uacute;n sea su duraci&oacute;n y consideraci&oacute;n social. <sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los adultos la juventud representa rebeld&iacute;a, ruptura del orden, caos y modos expresivos dif&iacute;ciles de comprender y aceptar. Esto se debe a que los j&oacute;venes buscan establecer un nuevo orden de significaciones, diferente al de sus mayores, lo cual es esencial para su proceso de construcci&oacute;n de identidad. En este contexto, la emergencia de lo juvenil suele verse como negativa y por lo tanto, despertar reacciones que van de la intolerancia a la discriminaci&oacute;n. Es posible afirmar que desde su origen la construcci&oacute;n social de la juventud es discriminatoria, porque se&ntilde;ala a un grupo instalado no s&oacute;lo lejos de las actividades socialmente significativas, sino buscando establecer un nuevo orden. Vista de este modo, a la juventud se le retacea el derecho a la autodeterminaci&oacute;n, por lo que sus miembros deben luchar contra las formas establecidas para alcanzar el cambio e insertarse en el mundo de los adultos; &eacute;ste se asigna a s&iacute; mismo la tarea de guiarlos, ordenar sus intereses y metas, as&iacute; como de juzgar sus acciones y expresiones. La relaci&oacute;n de los j&oacute;venes con las tecnolog&iacute;as digitales suele caer tambi&eacute;n en un nuevo orden de significaciones y por lo tanto, dentro de par&aacute;metros de incomprensi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los j&oacute;venes como protagonistas del mundo digital</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha hecho bastante com&uacute;n identificar a los j&oacute;venes por su relaci&oacute;n con las tecnolog&iacute;as digitales, lo que ha derivado en apodos tales como "Generaci&oacute;n Click" (los adolescentes actuales acostumbrados a tomar decisiones v&iacute;a un <i>click</i> en sus recursos tecnol&oacute;gicos), "Generaci&oacute;n Red" o "Generaci&oacute;n <i>@"</i> (j&oacute;venes que viven entre innovaciones tecnol&oacute;gicas que los llevan a priorizar lo global, no lineal, veloz y vertiginoso), "Conectados" o "Desconectados" (seg&uacute;n su capacidad tecnol&oacute;gica y econ&oacute;mica para acceder a recursos digitales) y, m&aacute;s recientemente, "Nativos Digitales". Se trata de motes que buscan crear un enunciado original para identificarlos, pero son tambi&eacute;n expresiones que no analizan suficientemente el entorno social y cultural en el cual se desenvuelven los j&oacute;venes. No obstante, queda claro que en cada uno de estos apodos hay referentes tecnol&oacute;gicos. Desde el resto de la sociedad, la juventud se percibe as&iacute; como un grupo social estrechamente ligado a la digitalizaci&oacute;n y a las redes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de su grupo generacional no todos los j&oacute;venes ejercen fehacientemente un protagonismo ligado al uso de tal o cual tecnolog&iacute;a. Algunos est&aacute;n muy ligados al entorno red, pero otros no tienen ni los recursos ni la infraestructura para acceder a los nuevos medios; por ejemplo, los j&oacute;venes que habitan en entornos rurales<sup><a href="#notas">5</a></sup> o los que viven en condiciones de pobreza extrema, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se presenta por otro lado, un fen&oacute;meno novedoso caracterizado por dos situaciones: una suerte de habilidades desclasadas para el manejo de lo digital y su relaci&oacute;n con los mayores. Sus habilidades aparecen desclasadas debido a que en ocasiones no son acordes con el capital cultural<sup><a href="#notas">6</a></sup> de los j&oacute;venes ni a sus condiciones materiales de vida. Dicho de otro modo, desarrollan habilidades intensivas en el uso de las tecnolog&iacute;as digitales, pero carecen de los recursos cognitivos necesarios para jerarquizar la informaci&oacute;n que reciben o interpretarla, lo que les impide mejorar con ella sus actividades cotidianas. Por otra parte, debido a las destrezas que poseen para manejarlos y sacar provecho de ello, los j&oacute;venes que hacen uso de los recursos digitales de manera intensiva se colocan en situaci&oacute;n ventajosa con respecto a sus mayores. Algunos pasan a asesorarlos en materia digital, en tanto que la mayor&iacute;a llega a convertirse en emisores de contenidos (en las redes sociales, por ejemplo), acariciando con esta capacidad innovadora una meta largamente pospuesta por la comunicaci&oacute;n mediada tecnol&oacute;gicamente: la b&uacute;squeda de horizontalidad y retroalimentaci&oacute;n mediante canales de retorno que den a emisores y receptores oportunidades similares para expresarse. Los adultos en cambio, frecuentemente permanecen en el papel de receptores desde el cual repiten caminos aprendidos, a veces con dificultad, que les impiden mejorar y transformar a fondo sus pr&aacute;cticas comunicativas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Opiniones confinadas a cartas del lector, llamadas telef&oacute;nicas perfectamente filtradas por la producci&oacute;n de medios electr&oacute;nicos, derecho de r&eacute;plica, son recursos muy limitados frente a la arrolladora capacidad de las redes para canalizar de manera sincr&oacute;nica o diacr&oacute;nica, respuestas, opiniones, discusiones, que hacen del ciberespacio un lugar para el di&aacute;logo prol&iacute;fero y fecundo, aunque no siempre confiable. Pensemos por ejemplo los numeros&iacute;simos mensajes audiovisuales difundidos v&iacute;a <i>YouTube,</i> los contenidos ligados a expresiones sonoras que ofrece <i>MySpace,</i> los perfiles personales presentados en <i>FaceBook</i> o las ideas cortas contundentes que circulan en <i>Twitter.</i> Aunque no todos los emisores de estas redes sociales son j&oacute;venes y a pesar de cifras err&aacute;ticas sobre qui&eacute;nes las usan, hay consenso en aceptar que son los j&oacute;venes sus usuarios prioritarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para entender la trascendencia del mundo tecnol&oacute;gico que comparte la juventud, vale la pena retomar a Dom&iacute;nguez,<sup><a href="#notas">7</a></sup> quien explica a la generaci&oacute;n del siguiente modo:"&#91;...&#93; Un conjunto hist&oacute;rico&#45;concreto de hombres pr&oacute;ximos por la edad, y socializados en un determinado momento del proceso hist&oacute;rico del pa&iacute;s, lo que condiciona una actividad social com&uacute;n en etapas clave de formaci&oacute;n de la personalidad, creando similitud de caracter&iacute;sticas objetivas y de rasgos subjetivos, que la dotan de una fisonom&iacute;a propia".<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las generaciones tienen as&iacute; una fisonom&iacute;a propia en su entorno, lo que las lleva a crear una identidad colectiva construida a partir de un espacio&#45;tiempo determinado.<sup><a href="#notas">9</a></sup> Poseen una autoconciencia de grupo y desarrollan una sensaci&oacute;n de pertenencia debido a que de este modo se diferencian de otras generaciones, lo cual les permite reflexionar sobre s&iacute; mismos y comunicar tanto las caracter&iacute;sticas generacionales como sus cambios y transformaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la actividad digital que destaca a los j&oacute;venes de este siglo y de la &uacute;ltima d&eacute;cada del pasado (a&ntilde;os en los cuales la digitalizaci&oacute;n alcanza un uso social extendido) se caracteriza tambi&eacute;n por sus exclusiones, conocidas de manera muy general como brechas o abismos digitales y tecnol&oacute;gicos. Tales diferencias se originan tanto en las posibilidades de acceso a esos recursos, como por las hist&oacute;ricas desigualdades que existen para la juventud en materia educativa y social. Por ello, se reconoce que al interior del conjunto definido como juventud se presentan grandes diferencias en materia de cultura digital, las que seg&uacute;n estudios realizados por la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina (CEPAL) est&aacute;n determinadas por indicadores diversos entre los que destacan el lugar de residencia, el g&eacute;nero<sup><a href="#notas">10</a></sup> y la escolaridad.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar que en este art&iacute;culo se sostiene que la llamada brecha digital posee dos dimensiones: tecnol&oacute;gica y cognoscitiva. La primera est&aacute; vinculada al acceso que comporta los &aacute;mbitos de la infraestructura tecnol&oacute;gica disponible y las condiciones materiales espec&iacute;ficas en que se concreta dicho acceso. La segunda se manifiesta de manera diversa en el uso, y se expresa mediante el ejercicio de habilidades inform&aacute;ticas y del capital cultural disponible en los usuarios. Ambos universos est&aacute;n vinculados, por lo que acceso y uso de las tecnolog&iacute;as se expresan en la apropiaci&oacute;n, es decir, en su incorporaci&oacute;n a las pr&aacute;cticas sociales cotidianas de los j&oacute;venes, o dicho de otro modo, en la cultura de los usuarios. Esta incorporaci&oacute;n desde temprana edad es lo que distingue a los nativos digitales de otras generaciones que tambi&eacute;n pueden hacer uso de las TIC, pero sin que ellas pertenezcan a la estructura material y cultural existente al momento de su nacimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto planteado, es preciso remarcar que con todas sus diferencias y particularidades grupales, se percibe a la juventud como un factor de transformaci&oacute;n, con amplias posibilidades creativas, en especial en materia de apropiaci&oacute;n de las TIC. Por ello, es urgente realizar estudios que den cuenta de los modos de uso y de la apropiaci&oacute;n cultural de las mismas, lo cual permitir&iacute;a superar una larga etapa caracterizada por investigaciones referidas al acceso, o sea, al recuento de la infraestructura existente en diferentes pa&iacute;ses y regiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;A qu&eacute; se le llama "nativos digitales"?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El popularizado concepto "nativos digitales" surgi&oacute; en 2001 cuando un analista de los nuevos medios escribi&oacute; un art&iacute;culo que titul&oacute; "Digital Natives, Digital Immigrants".<sup><a href="#notas">12</a></sup> En ese trabajo &#45;cuyo prop&oacute;sito fue reflexionar sobre los cambios operados entre los estudiantes universitarios a partir de la digitalizaci&oacute;n&#45;, Prensnky, su autor, propon&iacute;a una diferenciaci&oacute;n entre los ciudadanos que hab&iacute;an nacido despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n digital y los que lo hab&iacute;an hecho con anterioridad. Las reflexiones del autor no se deten&iacute;an demasiado en fechas, sino en las caracter&iacute;sticas de uno y otro grupo de usuarios de las TIC. Su propuesta evolucion&oacute; y llev&oacute; finalmente a identificar a los nativos digitales con aqu&eacute;llos que nacieron y crecieron en tiempos de internet.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de j&oacute;venes que confieren importancia a su identidad digital y que adoptan una actitud diferente ante las cosas. El propio Prensky apunta que comparten diferente, crean diferente, comunican diferente, coordinan diferente, aprenden diferente. Se trata asimismo de j&oacute;venes con un amplio dominio de los medios digitales, lo que les ha permitido tener medios de expresi&oacute;n a su alcance, que tambi&eacute;n pueden convertir en canales para la transgresi&oacute;n y la construcci&oacute;n de su identidad. Poseen una visi&oacute;n global que no es s&oacute;lo te&oacute;rica ni deviene de la imposici&oacute;n de un modelo pol&iacute;tico econ&oacute;mico, sino de la pr&aacute;ctica de comunicarse, platicar, intercambiar, con j&oacute;venes de otras latitudes. Para estas actividades han convertido a la red en un lugar de socializaci&oacute;n muy importante, prueba de ello ha sido la emergencia primero de millones de blogs y posteriormente de las llamadas redes sociales <i>(Facebook, MySpace, Twitter, YouTube,</i> entre otras)<sup><a href="#notas">13</a></sup>. Estos j&oacute;venes consideran que la red constituye una fuente de aprendizaje de car&aacute;cter informal que comparte con la televisi&oacute;n el privilegio de ofrecer informaci&oacute;n extra curricular, muchas veces contradictoria o generadora de in&#45;certidumbre ante la abundancia de datos y falta de capacidad para jerarquizarlos y valorarlos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los nativos digitales se encuentran desde su nacimiento (&iquest;los 80?, &iquest;los 90?), inmersos en un entorno digital por lo que sus actividades sociales m&aacute;s importantes (jugar, educarse, entretenerse, trabajar, vincularse con los dem&aacute;s) est&aacute;n mediadas tecnol&oacute;gicamente. Se apropian de los recursos de la digitalizaci&oacute;n de manera casi autom&aacute;tica porque son parte de su generaci&oacute;n y su contexto social. Algunos viven enajenados por una renovaci&oacute;n constante de la tecnolog&iacute;a, otros simplemente las usan para conectarse con el mundo, lo cierto es que en la actualidad pueden ser definidos como una generaci&oacute;n digital debido a que hipot&eacute;ticamente comparten el acceso, el uso y la posibilidad de apropiarse de los recursos digitales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo art&iacute;culo, Prensky, se refiere a los inmigrantes digitales (entre los que &eacute;l se incluye) del siguiente modo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; aprendemos &#151;algunos mejor que otros, como todo inmigrante&#151; a adaptarnos al medio ambiente, conservando siempre alg&uacute;n grado de "acento", que nos recordar&aacute; que tenemos un pie en el pasado. El "acento de inmigrante digital" puede notarse en cosas tales como, cuando necesitamos informaci&oacute;n, no priorizar internet, sino que postergarla a un segundo lugar, o leer el manual de un programa antes que asumir que el programa en s&iacute; mismo nos puede ayudar a usarlo. Hoy en d&iacute;a, la gente mayor 'socializa' de manera diferente con sus ni&ntilde;os, y ahora est&aacute;n en el proceso de aprender una nueva lengua. Y un lenguaje aprendido tard&iacute;amente, dicen los cient&iacute;ficos, ingresa a partes diferentes del cerebro que cuando se adquiere tempranamente.<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al manejo de la informaci&oacute;n, este autor afirma que ambos grupos tienen una relaci&oacute;n diferente: mientras los inmigrantes, bajo la premisa de que el conocimiento es poder, persisten en la actitud de querer guardarla en secreto, a los nativos digitales les encanta compartirla, distribuir los mensajes que reciben y hacerlo lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible. Esto explica la emergencia de las redes sociales, empleadas como veh&iacute;culo de expresi&oacute;n y para compartir informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, entre los nativos y los migrantes digitales existe una amplia franja de j&oacute;venes (y tambi&eacute;n de ni&ntilde;os o adultos) que no pueden ser ubicados en ninguna de esas categor&iacute;as, porque simplemente no acceden a los recursos tecnol&oacute;gicos. Ese sector est&aacute; representado por quienes quedan fuera del 32.5% de la tasa de penetraci&oacute;n nacional de internet o por los dos hogares de cada diez que no poseen tel&eacute;fonos celulares.<sup><a href="#notas">15</a></sup> M&aacute;s all&aacute; de las cifras, es necesario repensar el enunciado maniqueo que coloca por un lado a los digitalizados de origen y por el otro a los que llegaron m&aacute;s tarde pero al fin llegaron, ya que no repara que entre estos grupos existen enormes diferencias determinadas por el tipo de uso y el nivel de apropiaci&oacute;n de esos recursos. Entre esta composici&oacute;n multifac&eacute;tica &#45;junto a los que tienen muchas habilidades digitales y los que no las tienen&#45; conviven los excluidos. Planteado s&oacute;lo desde una perspectiva generacional o etaria, parece que se est&aacute; ante un mundo sin fisuras, en el que todos participan del nuevo espacio que ofrecen las redes sociales, la telefon&iacute;a celular y otros recursos de la convergencia digital.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un estudio realizado por la consultora ComScore, coloca a Rusia y Brasil como las naciones con mayor actividad en la redes sociales: los rusos invierten seis horas con 36 minutos al d&iacute;a en alg&uacute;n sitio social, en tanto que los brasile&ntilde;os permanecen en ellos seis horas con 18 minutos.<sup><a href="#notas">16</a></sup> En esta lista M&eacute;xico ocupa el lugar n&uacute;mero 11, registrando una inversi&oacute;n promedio de cuatro horas diarias por internauta en una red social.<sup><a href="#notas">17</a></sup> Un aspecto poco estudiado hasta ahora es relacionar esta actividad con las que en su lugar se dejaron de hacer: &iquest;estudiar, trabajar, participar en actividades sociales presenciales? No se sabe, pero sin duda esto representa un desaf&iacute;o para la investigaci&oacute;n ya que la distribuci&oacute;n de las 24 horas que componen cada d&iacute;a, debe considerar ahora el tiempo destinado a los recursos digitales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada generaci&oacute;n tecnol&oacute;gica fue creando alg&uacute;n tipo de exclusi&oacute;n (el libro, por ejemplo), debido a que las innovaciones nunca han estado al servicio de la sociedad en su conjunto. No obstante, la preocupaci&oacute;n actual sobre esta inequidad se basa en que, como bien afirma Manuel Castells, se est&aacute; ante una generaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que impacta todas las actividades sociales, por lo tanto, cuando un individuo queda excluido del acceso a esas innovaciones puede quedar al margen de actividades fundamentales de su vida cotidiana. Cuando este tipo de exclusiones afecta al sector juvenil, la preocupaci&oacute;n es mayor porque es en ese conjunto social donde se depositan muchas de las promesas de desarrollo de un futuro mediato, ya que se trata nada menos que de los protagonistas del cambio propiciado por las innovaciones tecnol&oacute;gicas. En este contexto, de la preocupaci&oacute;n por acortar la brecha digital entre las naciones se ha pasado a la preocupaci&oacute;n por paliar la brecha que ya se percibe al interior de la generaci&oacute;n denominada nativos digitales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque muy &uacute;til para caracterizar un fen&oacute;meno complejo, tiende tambi&eacute;n a estigmatizarlos debido a su condici&oacute;n maniquea. En efecto, como ya se ha mencionado, no se puede hablar de la juventud como un todo homog&eacute;neo, sino m&aacute;s bien referirlos en plural: juventudes que aluden a situaciones diferenciadas. Algo similar puede decirse de los adultos y de los mayores. En este sentido, cabe a&uacute;n hacerse muchas preguntas acerca de las transformaciones que se han dado en las pr&aacute;cticas culturales de ambos grupos a partir de la apropiaci&oacute;n de los recursos digitales. Pero, pese a estas advertencias y cuestionamientos, es innegable que:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;..&#93; ser&iacute;a ingenuo y arriesgado suponer que no existe una <i>brecha cognitiva/emocional</i> en creciente conformaci&oacute;n entre los que nacimos antes y despu&eacute;s de determinadas tecnolog&iacute;as cognitivas, en particular las asociadas a la informaci&oacute;n masiva, internet y el uso multiprop&oacute;sito de la telefon&iacute;a celular, la conectividad permanente, el acceso irrestricto a <i>Wikipedia, Youtube,</i> <i>MySpace, Facebook, Twitter,</i> los <i>weblogs</i> y las redes sociales como matrices de subjetivaci&oacute;n, y que esta brecha no tiene implicancias cognitivas, psicogen&eacute;ticas y pedag&oacute;gicas insuturables, entre quienes nacimos antes y despu&eacute;s de la d&eacute;cada de 1980/90.<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La dimensi&oacute;n espacio&#45;tiempo en los ciudadanos virtuales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Superado un primer momento de inter&eacute;s por parte de las investigaciones acad&eacute;micas o los estudios de acceso, movidos por la urgencia de sopesar la infraestructura digital, es conveniente ahora pasar al an&aacute;lisis de los procesos de apropiaci&oacute;n cultural y de las transformaciones en la vida cotidiana de los usuarios. Desde un punto de vista particular, la dimensi&oacute;n espacio&#45;temporal es uno de los escenarios que debe repensarse para comprender la dimensi&oacute;n del cambio cultural que se est&aacute; viviendo. Es tambi&eacute;n, a juicio personal, una de las articulaciones m&aacute;s notables de este cambio si contraponemos, como lo hace Prensky, a los nativos con los migrantes aun cuando esto sea maniqueo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque las modificaciones en el espacio&#45;tiempo pueden ser extensivas a todos los cibernautas, nos referiremos en particular a los cambios operados entre los m&aacute;s j&oacute;venes. La desterritorializaci&oacute;n de la vida y las relaciones juveniles es uno de los signos del cambio operado por las TIC en su cotidianidad. Han contribuido a borrar las fronteras nacionales, acerc&aacute;ndolos instant&aacute;neamente a hechos, personas y situaciones, tanto distantes como pr&oacute;ximas. Esta posibilidad t&eacute;cnica introduce a una nueva lectura de la dimensi&oacute;n espacial y tambi&eacute;n temporal. &iquest;C&oacute;mo es ahora el tiempo? La influencia m&aacute;s notoria de las TIC en el tiempo se refleja en la instantaneidad con que se presentan los hechos: en el momento mismo en que ocurren no importa d&oacute;nde suceda esto. Ya los medios masivos de comunicaci&oacute;n adelantaban, mediante enlaces o corresponsales, la posibilidad de la omnipresencia del receptor. Hoy en d&iacute;a, la informaci&oacute;n instant&aacute;nea, medi&aacute;tica o mediante otros recursos como son las redes sociales o la telefon&iacute;a celular, reafirman esa omnipresencia en una acci&oacute;n que implica modificar espacio y tiempo. Esta disponibilidad convierte a los j&oacute;venes en individuos <i>on line,</i> es decir, en sujetos cuya l&iacute;nea con el mundo est&aacute; abierta las 24 horas del d&iacute;a para recibir mensajes mediante recursos diversos (telefon&iacute;a celular, internet, sistemas para bajar y escuchar m&uacute;sica, entre otros). Son pocos los que, disponiendo de acceso a la digitalizaci&oacute;n, se resisten a adoptar esa apertura temporal que permite a los dem&aacute;s penetrar en su mundo a la hora y en el momento que ellos quieran.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sentido de privacidad se modifica tanto por la irrupci&oacute;n de mensajes en cualquier momento, como por la capacidad de aceptar esa imposici&oacute;n del otro que es, en definitiva, quien decide cu&aacute;ndo se comunica. Se modifica tambi&eacute;n porque las personas que est&aacute;n dispuestas a entregarse a la irrupci&oacute;n del otro, tratan sus asuntos (privados, laborales, afectivos) frente a los dem&aacute;s. Hablar por tel&eacute;fono hasta hace unos a&ntilde;os era una actividad privada, mientras que desde la masificaci&oacute;n de la telefon&iacute;a celular, a mediados de los noventa, es com&uacute;n que las conversaciones telef&oacute;nicas se realicen en p&uacute;blico, sin prejuicios ni tapujos. Abrir asuntos que antes eran privativos del mundo personal, &iacute;ntimo, preservado de casi cualquier intromisi&oacute;n, es ahora una actividad frecuente mediante la cual se exponen gustos, actividades, relaciones, fobias y filias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque algunos ciudadanos, por razones de orden econ&oacute;mico o por elecci&oacute;n, a&uacute;n permanecen fuera de l&iacute;nea, es notable la presi&oacute;n del medio social para que prontamente se incorporen a la masa de individuos <i>on line.</i> La organizaci&oacute;n de la vida, sobre todo en las grandes ciudades, depende de la conectividad permanente, porque es mediante las TIC (en especial la telefon&iacute;a celular) como se van organizando las actividades cotidianas, al tiempo que permiten dar cuenta de la ubicaci&oacute;n del usuario, algo fundamental para los adultos que desean estar informados sobre el movimiento de los j&oacute;venes. A principios de los a&ntilde;os 90 o antes (seg&uacute;n la tecnolog&iacute;a de la que se trate) no se ten&iacute;a esa posibilidad; ahora parece imposible vivir de otro modo. Quienes atraviesan el umbral de la digitalizaci&oacute;n dif&iacute;cilmente pueden prescindir de ellas, son pocos los que se resignan a estar <i>off line</i> o a regresar a un estado 'pretecnol&oacute;gico' (antes del esc&aacute;ner, antes del celular, antes de internet, antes de las redes sociales). &Eacute;ste es el precio que se paga por disfrutar de la comodidad o necesidad que implica estar visibles, disponibles, abiertos, en una sociedad que demanda entrega total en t&eacute;rminos de tiempo y sin barreras de espacio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La incidencia de las tecnolog&iacute;as digitales en cuanto al espacio se hace evidente no s&oacute;lo en la ya mencionada desterritorializaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n en expresiones como navegar, ciberespacio, cibernauta o super carretera de la informaci&oacute;n, las cuales identifican nuevos roles y actividades del desempe&ntilde;o comunicativo. &Eacute;stas y otras expresiones aluden a un mundo m&aacute;s peque&ntilde;o, no en su tama&ntilde;o, sino por las posibilidades que hoy en d&iacute;a existen para conocerlo, poseerlo e, incluso, dominarlo. Aluden tambi&eacute;n a un individuo&#45;mundo que juega con distancias y movimientos. Tales individuos son los que forman parte de las nuevas generaciones de j&oacute;venes, usuarios naturales de las TIC que s&oacute;lo se resignan a quedar al margen de ellas cuando por razones de orden econ&oacute;mico o de infraestructura, est&aacute;n entre los excluidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos autores como Bakis,<sup><a href="#notas">19</a></sup> han reflexionado sobre la relaci&oacute;n espacio&#45;tecnolog&iacute;as digitales, las cuales experimentan una mutaci&oacute;n profunda por varias razones. En principio, su inmediatez hace que pierda significado la distancia concebida como unidades de longitud. En cambio, habla de espacio&#45;costo, ya que las tarifas de los servicios se miden a partir de dos ejes: los kil&oacute;metros y las tecnolog&iacute;as empleadas para lograr las conexiones, as&iacute; como la duraci&oacute;n y los horarios en que se prestan (las tarifas de acceso pueden variar seg&uacute;n horarios). Para este autor, el acceso a los modernos servicios domiciliarios que ofrece la digitalizaci&oacute;n no depende hoy de la distancia sino de su costo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, en lugar de pensar en los espacios geogr&aacute;ficos, Bettetini y Colombo reflexionan acerca de la idea de movimiento, del individuo desplaz&aacute;ndose para accesar a las TIC: "&#91;...&#93; en el universo de los nuevos 'media' est&aacute;n contempor&aacute;neamente presentes sistemas que obligan al usuario a dirigirse a un lugar para poderlos utilizar, sistemas que tienden a excluir la necesidad de cualquier desplazamiento por parte del individuo y, por &uacute;ltimo, sistemas que valoran el desplazamiento y se realizan de modo que se garanticen al individuo la libertad de movimiento."<sup><a href="#notas">20</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los primeros, est&aacute;n los lugares p&uacute;blicos para consultar internet (universidades, caf&eacute;s, librer&iacute;as, etc.) o los cajeros autom&aacute;ticos; los segundos pueden ejemplificarse con las computadoras personales con acceso a redes instaladas en el hogar, en la escuela o en el trabajo; y los terceros hacen alusi&oacute;n a las computadoras port&aacute;tiles con conexiones inal&aacute;mbricas, convertidas en verdaderas oficinas o escuelas m&oacute;viles, as&iacute; como a la telefon&iacute;a celular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este desplazamiento remite a un individuo en movimiento, capaz de llevar consigo el conjunto de esferas en las que act&uacute;a cotidianamente: su hogar, la escuela, la oficina, la universidad, el entretenimiento, las relaciones sociales, los negocios, etc., lo acompa&ntilde;an donde quiera que vaya. Podr&iacute;amos decir que lleva el planeta a cuestas y puede acceder a &eacute;l a la carta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las nociones de espacio y de tiempo impl&iacute;citas en la TIC conforman una dimensi&oacute;n conjunta en la que continuamente se contaminan. Sin duda el movimiento interact&uacute;a con la temporalidad preferida por las personas <i>off line</i> o los costos con las que escogen permanecer on <i>line.</i> Por estas razones, se habla de una nueva dimensi&oacute;n espacio temporal que representa un reto para actividades de la sociedad industrial, regidas por horarios r&iacute;gidos y espacios confinados: el mundo de quienes ahora son adultos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Entornos digitales como nuevos escenarios de exclusi&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han agregado nuevas razones para la exclusi&oacute;n hacia la juventud y los j&oacute;venes. La reestructuraci&oacute;n socioecon&oacute;mica de los a&ntilde;os 70 tuvo efectos en la juventud, ya que puso frenos a la independencia econ&oacute;mica y familiar de los j&oacute;venes, en tanto que su incorporaci&oacute;n al mundo del trabajo y la educaci&oacute;n comienza a encontrar serias dificultades. Desde entonces, los organismos internacionales, con apoyo de los gobiernos locales, promovieron la construcci&oacute;n de una sociedad de la informaci&oacute;n y el conocimiento, que poco a poco se fue identificando como el nuevo modelo de progreso y desarrollo: "En una sociedad de la informaci&oacute;n se gestiona conocimiento. As&iacute; como en la sociedad industrial se administraban objetos materiales y personas, en la sociedad de la informaci&oacute;n y el conocimiento se administran datos, informaciones y conocimientos sobre esos objetos materiales y personas."<sup><a href="#notas">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero para administrar esa informaci&oacute;n y esos conocimientos, es necesario acceder a innovaciones tecnol&oacute;gicas costosas, as&iacute; como contar con condiciones econ&oacute;micas que permitan una constante actualizaci&oacute;n de su parte dura <i>(hardware)</i> y su parte blanda o l&oacute;gica <i>(software).</i> Adem&aacute;s, es imprescindible poder manejar estos nuevos recursos, es decir, contar con la capacitaci&oacute;n necesaria para incorporar las innovaciones a la vida cotidiana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conscientes de las diferencias que se han ido estableciendo entre pa&iacute;ses pobres y ricos y entre los individuos con condiciones econ&oacute;micas diferentes, se acept&oacute; la existencia de una brecha digital que deb&iacute;amos combatir. El concepto de brecha digital implic&oacute; reconocer que estamos ante un modelo social que genera exclusi&oacute;n y discriminaci&oacute;n entre quienes no tienen acceso a los instrumentos que hacen posible tal modelo. Los j&oacute;venes, como protagonistas del cambio, en mayor o en menor medida son v&iacute;ctimas de la brecha digital, tanto que buena parte de los programas dise&ntilde;ados para combatirla est&aacute;n destinados a la juventud.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, el reconocimiento de la brecha digital por parte de las naciones no se tradujo en un abordaje integral de este problema. Por el contrario, su tratamiento ha sido parcial, debido a que las acciones que se est&aacute;n llevando a cabo parten del determinismo tecnol&oacute;gico, lo que se traduce en dotar de infraestructura tecnol&oacute;gica al tiempo que se descuidan otros aspectos igualmente importantes. Entre esos aspectos destaca la brecha cognitiva, es decir, la falta de habilidades para manejar las innovaciones tecnol&oacute;gicas que se suma a un escaso capital cultural preexistente entre j&oacute;venes, como producto de reiteradas exclusiones educativas y de oportunidades culturales amplias. Desde un punto de vista personal, el combate a la brecha digital debe tomar en cuenta tanto el acceso a las innovaciones tecnol&oacute;gicas como el desarrollo de habilidades para hacer uso y apropiarse de ellas, a fin de propiciar una transformaci&oacute;n en las pr&aacute;cticas sociales y culturales cotidianas de todos los individuos j&oacute;venes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La brecha cognitiva involucra al menos dos aspectos fundamentales: las competencias inform&aacute;ticas y el capital cultural. Mientras las habilidades inform&aacute;ticas establecen rangos de usuarios que van desde los repetidores de caminos aprendidos sin una racionalidad ni explicaci&oacute;n (exploraci&oacute;n y juego), a los que son capaces de innovar y crear a partir de las posibilidades de las redes (apropiaci&oacute;n), el capital cultural, desde la perspectiva planteada por Bourdieu,<sup><a href="#notas">22</a></sup> comporta una dimensi&oacute;n fundamental en los procesos de apropiaci&oacute;n de los nuevos medios, en especial de su parte l&oacute;gica o de contenidos, ya que est&aacute; relacionado con la capacidad de gestionar informaci&oacute;n y crear conocimiento. As&iacute;, entre los j&oacute;venes existen grupos que se distinguen por una mayor o menor incorporaci&oacute;n de pr&aacute;cticas comunicativas a sus vidas cotidianas y tambi&eacute;n, menos recursos culturales para tomar decisiones y, como consecuencia, para gestionar informaci&oacute;n y conocimiento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si frente a los planteamientos de la construcci&oacute;n de una sociedad de la informaci&oacute;n surgidos a finales del siglo XX, hubo una clara preocupaci&oacute;n por superar la brecha digital entre naciones ricas y pobres, hoy el problema se focaliza en sectores concretos de la sociedad, como es el caso de la juventud. No por casualidad surge y se desarrolla el concepto "nativos digitales": se trata de una reflexi&oacute;n producto de las diferencias cada vez m&aacute;s marcadas que se perciben entre quienes se vieron obligados a adquirir un saber adicional sum&aacute;ndose al manejo, a veces limitado, de los nuevos medios, y entre quienes nacen y crecen rodeados de innovaciones tecnol&oacute;gicas que se renuevan constantemente. Una preocupaci&oacute;n se ha sumado a la otra: a la brecha digital entre las naciones y entre las clases sociales, se le agrega el problema generacional y las diferencias en el acceso entre miembros de una misma generaci&oacute;n como son los nativos digitales, que aparentemente deber&iacute;an ser homog&eacute;neos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>A manera de cierre: una oportunidad para los j&oacute;venes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda juventud y j&oacute;venes est&aacute;n presentes en el complejo entrecruzamiento contextual que aqu&iacute; se ha planteado y a ello deber&iacute;an dedicarse programas espec&iacute;ficos que los doten de habilidades para manejar los nuevos medios digitales, favoreciendo as&iacute; una apropiaci&oacute;n cultural plena. Sin embargo, las circunstancias que rodean a la brecha digital en el &aacute;mbito de los j&oacute;venes plantean inequidades: por un lado, los nativos digitales tal como se han descrito; por otro, quienes suman la digitalizaci&oacute;n a otras causas tradicionales de discriminaci&oacute;n o exclusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como respuesta a estas inequidades en los &uacute;ltimos a&ntilde;os estudios desarrollados por organizaciones internacionales y nacionales, visibilizan los problemas actuales de la juventud. Destaca entre ellos el <i>Informe sobre la Juventud Mundial 2005</i> de Naciones Unidas,<sup><a href="#notas">23</a></sup> que afirma que existen m&aacute;s de 200 millones de j&oacute;venes viviendo en la pobreza, 130 millones de j&oacute;venes analfabetos, 88 millones desempleados y 10 millones viviendo con el VIH/Sida. El argumento central de este informe es que las pol&iacute;ticas relativas a la juventud son impulsadas por estereotipos negativos acerca de los j&oacute;venes, como la delincuencia, el uso indebido de drogas y la violencia, olvidando que los j&oacute;venes son una fuerza positiva para el desarrollo, la paz y la democracia. Naciones Unidas reconoce que las pol&iacute;ticas sobre juventud parten de una construcci&oacute;n cultural negativa y discriminatoria, y se dise&ntilde;an tomando en cuenta s&oacute;lo aquellos aspectos vinculados al rompimiento de las normas, a la disidencia frente a los c&aacute;nones aceptados y aceptables. Dicho en otros t&eacute;rminos, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sobre juventud no toman en cuenta a la inmensa mayor&iacute;a de j&oacute;venes que realizan su construcci&oacute;n identitaria transitando desde el enfrentamiento a sus ra&iacute;ces parentales hasta las transformaciones y mutaciones que les permiten ser agentes activos en los procesos de creaci&oacute;n y circulaci&oacute;n cultural, sin ser discriminado ni estigmatizados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva cultura juvenil est&aacute; ampliamente determinada por los medios. As&iacute; lo demuestran diversas investigaciones sobre el tema<sup><a href="#notas">24</a></sup> como las llevadas a cabo por el Banco Mundial en 2007<sup><a href="#notas">25</a></sup> y el ya mencionado Informe de la ONU. Este &uacute;ltimo corrobora que siguen existiendo grandes desigualdades en la distribuci&oacute;n y utilizaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n, hallazgo a partir del cual establece acciones prioritarias para contrarrestar algunas de las fuentes de discriminaci&oacute;n entre los j&oacute;venes, quienes deben vivir e incorporarse activamente al modelo de sociedad de la informaci&oacute;n y el conocimiento. Entre ellas destaca la necesidad de aumentar el acceso a las TIC con prop&oacute;sitos educativos, laborales y para erradicar la pobreza. Insta a adoptar medidas especiales para conectar a los j&oacute;venes residentes en regiones rurales, teniendo en cuenta que la tecnolog&iacute;a inal&aacute;mbrica permite superar algunos de los obst&aacute;culos f&iacute;sicos que representan la distancia y la topograf&iacute;a. Enfatiza tambi&eacute;n, la necesidad de promover el acceso compartido a esos servicios a fin de aumentar sus efectos y considera que un mayor acceso a las tecnolog&iacute;as digitales entre los j&oacute;venes, permitir&iacute;a fomentar la ciber&#45;participaci&oacute;n a trav&eacute;s de comunidades virtuales o lo que denominan ciudadan&iacute;a electr&oacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Banco Mundial, a su vez, realiz&oacute; un estudio en Am&eacute;rica Latina y el Caribe cuyos resultados se condensan en <i>el Informe sobre el desarrollo mundial, 2007: el desarrollo y la pr&oacute;xima generaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">26</a></sup></i> En este trabajo, la educaci&oacute;n emerge como el instrumento id&oacute;neo para que los j&oacute;venes puedan sumarse al uso de las TIC y con ello contar con m&aacute;s oportunidades para su desarrollo social. El estudio sostiene que los pa&iacute;ses que invierten en una mejor educaci&oacute;n, salud y formaci&oacute;n laboral para los habitantes de entre 12 y 14 a&ntilde;os, podr&aacute;n lograr crecimiento econ&oacute;mico y reducir sus &iacute;ndices de pobreza. Asimismo, indica que esas inversiones son un imperativo ya que en el mundo en desarrollo hoy viven 1,300 millones de j&oacute;venes, el grupo m&aacute;s extenso en toda la historia, una oportunidad que debe aprovecharse para formar ciudadanos activos. No obstante, confirma que 130 millones de j&oacute;venes de entre 15 y 24 a&ntilde;os no saben leer ni escribir, rezago que repercute en el sector productivo y en las relaciones sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para responder a estas demandas, el mencionado documento propone tres l&iacute;neas de acci&oacute;n: ampliar las oportunidades, mejorar las capacidades, y ofrecer segundas oportunidades a los j&oacute;venes que han quedado rezagados debido a circunstancias dif&iacute;ciles o decisiones desacertadas.<sup><a href="#notas">27</a></sup> En todos los casos, se visualiza a la educaci&oacute;n y al acceso a la informaci&oacute;n como los instrumentos que permitir&iacute;an superar los retos haciendo de la juventud un sector mejor atendido y m&aacute;s activo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; del punto de vista econ&oacute;mico que predomina en las recomendaciones de este organismo, es importante destacar que por fin se pone el acento en trabajar para y con la juventud a fin de combatir exclusiones. Canalizar los conocimientos y la creatividad natural de los j&oacute;venes se ve en este contexto, como una forma de contribuir a estimular el crecimiento econ&oacute;mico, que puede producir beneficios perdurables.<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto los nativos digitales como los dem&aacute;s j&oacute;venes &#45;o sea, aqu&eacute;llos que, compartiendo una misma generaci&oacute;n, est&aacute;n siendo excluidos del proceso de digitalizaci&oacute;n debido a las brechas existentes&#45;, est&aacute;n esperando una oportunidad: que se valore su parte creativa y colaborativa. Esperan tambi&eacute;n que se reconozca en ellos a una generaci&oacute;n que a pesar de las diferencias, posee un conocimiento privilegiado acerca de los nuevos medios, el cual puede ser capitalizado para incidir en el desarrollo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que promuevan una digitalizaci&oacute;n democr&aacute;tica, sin exclusiones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La digitalizaci&oacute;n est&aacute; cambiando nada m&aacute;s y nada menos que las formas de vida, es decir, una manera de hacer las cosas."<sup><a href="#notas">29</a></sup> Y son los j&oacute;venes quienes est&aacute;n a la vanguardia de esos cambios; por eso, en materia de uso y apropiaci&oacute;n de los recursos digitales, es necesario darles la oportunidad de marcar el camino as&iacute; como el espacio para aprender de ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asociaci&oacute;n Mexicana de Internet, "Estudio AMIPCI 2009 sobre h&aacute;bitos de los usuarios de internet en M&eacute;xico", Monterrey, AMIPCI, Televisa Interactive Media 2010, en <a href="http://www.slideshare.net/diplomadocom/estudio&#45;de&#45;los&#45;hbitos&#45;de&#45;los&#45;usuarios&#45;de&#45;internet&#45;en&#45;mxico&#45;2010" target="_blank">http://www.slideshare.net/diplomadocom/estudio-de-los-hbitos-de-los-usuarios-de-internet-en-mxico-2010</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301455&pid=S0185-1918201000020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco Internacional de Reconstrucci&oacute;n y Fomento/Banco Mundial, <i>Informe sobre el desarrollo mundial, 2007: el desarrollo y la pr&oacute;xima generaci&oacute;n,</i> pr&oacute;logo de Paul D. Wolfowitz, Washington, Banco Mundial, 2006 (versi&oacute;n resumida).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301456&pid=S0185-1918201000020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bettetini, Gianfranco y Fausto Colombo, <i>Las nuevas tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n,</i> Barcelona, Paid&oacute;s, 1995 (Instrumentos).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301458&pid=S0185-1918201000020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Crovi Druetta, Delia Mar&iacute;a, <i>Bit&aacute;cora de viaje. Investigaci&oacute;n y formaci&oacute;n de profesionales de la comunicaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina,</i> M&eacute;xico, Instituto Latinoamericano de la Educaci&oacute;n Comunicativa (ILCE), 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301460&pid=S0185-1918201000020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;<i>, Comunicaci&oacute;n educativa y mediaciones tecnol&oacute;gicas,</i> M&eacute;xico, ILCE, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301462&pid=S0185-1918201000020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>	</p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, (coord.), <i>Comunicaci&oacute;n y educaci&oacute;n. Perspectiva latinoamericana,</i> M&eacute;xico, ILCE, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301464&pid=S0185-1918201000020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;<i>, Educar en la era de las redes,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM)/Sitesa, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301466&pid=S0185-1918201000020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;<i>, Periodismo digital en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, UNAM/Sitesa, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301468&pid=S0185-1918201000020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;<i>, Sociedad de la informaci&oacute;n y el conocimiento. Entre lo falaz y lo posible,</i> M&eacute;xico/Buenos Aires, UNAM/La Cruj&iacute;a Ediciones, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301470&pid=S0185-1918201000020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, y Cristina Girardo, <i>La convergencia tecnol&oacute;gica en los escenarios laborales de la juventud,</i> M&eacute;xico, UNAM, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301472&pid=S0185-1918201000020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles L&oacute;pez Cruz y Roc&iacute;o L&oacute;pez Gonz&aacute;lez, <i>Redes Sociales. An&aacute;lisis y aplicaciones,</i> M&eacute;xico, UNAM/Plaza y Vald&eacute;s Editores, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301474&pid=S0185-1918201000020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Torre, Carolina, <i>Las identidades. Una mirada desde la psicolog&iacute;a,</i> La Habana, Centro de Investigaci&oacute;n y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinillo, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301476&pid=S0185-1918201000020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dom&iacute;nguez Garc&iacute;a, Mar&iacute;a Isabel, "Criterios te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gicos para la investigaci&oacute;n de la juventud", en <i>Revista Cubana de Ciencias Sociales,</i> a&ntilde;o 6, n&uacute;m. 17, mayo&#45;agosto de 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301478&pid=S0185-1918201000020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "La juventud y las generaciones, una reflexi&oacute;n sobre la sociedad cubana actual", La Habana, Universidad de La Habana, 1993 (tesis de doctorado).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301480&pid=S0185-1918201000020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Feixa P&aacute;mpols, Carles, <i>El reloj de arena. Culturas juveniles en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica/Causa Joven, 1998 (J&oacute;venes, 4).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301482&pid=S0185-1918201000020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gim&eacute;nez Montiel, Gilberto, <i>Teor&iacute;a y an&aacute;lisis de la cultura,</i> M&eacute;xico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Instituto Coahuilense de Cultura, 2006, vol&uacute;menes I y II (Intersecciones).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301484&pid=S0185-1918201000020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Keniston, Keneth, "Juventud: una nueva etapa de la vida" en <i>In Telpochtli In Ichpuchtli. Revista de Estudios sobre la Juventud,</i> a&ntilde;o 2, n&uacute;m. 3, 1981, pp. 49&#45;65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301486&pid=S0185-1918201000020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, <i>Informe sobre la Juventud Mundial,</i> Nueva York, ONU, Departamento de Asuntos Econ&oacute;micos y Sociales, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301488&pid=S0185-1918201000020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Piscitelli, Alejandro, <i>Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participaci&oacute;n,</i> Buenos Aires, Santillana, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301490&pid=S0185-1918201000020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prensky, Marc, "Digital Natives, Digital Immigrants", en <i>On the Horizon,</i> vol. 9, n&uacute;m. 5, octubre de 2001, pp. 1&#45;6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301492&pid=S0185-1918201000020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Silvio, Jos&eacute;, <i>Virtualizaci&oacute;n de la universidad. &iquest;C&oacute;mo transformar la educaci&oacute;n superior con la tecnolog&iacute;a?,</i> Caracas, Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura/Instituto Internacional de la UNESCO para la Educaci&oacute;n Superior en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301494&pid=S0185-1918201000020000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Urresti, Marcelo (coord.), <i>Ciberculturas juveniles: los j&oacute;venes, sus pr&aacute;cticas y sus representaciones en la era de internet,</i> Buenos Aires, La Cruj&iacute;a, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301496&pid=S0185-1918201000020000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valadez Calder&oacute;n, Irma Carolina, "M&eacute;xico: las redes sociales m&aacute;s populares", en <i>Etc&eacute;tera. Para entender a los medios,</i> 27 de julio del 2009, en <a href="http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=869" target="_blank">http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=869</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301498&pid=S0185-1918201000020000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Villatoro, Pablo y Silva Alisson, "Estrategias, programas y experiencias de superaci&oacute;n de la brecha digital y universalizaci&oacute;n del acceso a las nuevas tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n (TIC). Un panorama regional", Santiago de Chile, Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y El Caribe, Divisi&oacute;n de Desarrollo Social, 2005 (Serie Pol&iacute;ticas Sociales, 101).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8301499&pid=S0185-1918201000020000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>  El estudio que realiz&oacute; en 2009 la Asociaci&oacute;n Mexicana de Internet, indica que en M&eacute;xico 63% de los j&oacute;venes de 12 a 19 a&ntilde;os usa internet (en ese rango de edad casi 7 de cada 10 lo hace), en tanto que entre los que tienen entre 20 y 24 a&ntilde;os, 55% son cibernautas. En cambio, los resultados indican menor penetraci&oacute;n en los grupos de mayor edad: 35% para usuarios de 25 a 34 a&ntilde;os; 24% para quienes tienen entre 35 y 44 a&ntilde;os; 19% para los que van de 45 a 54 a&ntilde;os y apenas 7% para los de entre 55 y 64 a&ntilde;os. <i>Vid.</i> "Estudio AHIPCI 2009 sobre h&aacute;bitos de los usuarios de internet en M&eacute;xico", Monterrey, AHIPCI, Televisa Interactive Media, 2010, en <a href="http://www.slideshare.net/diplomadocom/estudio-de-los-hbitos-de-los-usuarios-de-internet-en-mxico-2010" target="_blank">http://www.slideshare.net/diplomadocom/estudio&#45;de&#45;los&#45;hbitos&#45;de&#45;los&#45;usuarios&#45;de&#45;internet&#45;en&#45;mxico-2010</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>  Vale la pena recordar que la <i>categor&iacute;a juventud</i> aparece tard&iacute;amente: en los a&ntilde;os 60 del siglo xx. Fue entonces cuando Keniston expres&oacute;: "Somos testigos del surgimiento masivo de un periodo de la vida no reconocido con anterioridad: una etapa que surge entre la adolescencia y La vida adulta. Propongo Llamar a esta etapa de La vida el "periodo juventud" asignando a este t&eacute;rmino, venerable pero vago, un significado espec&iacute;fico. <i>Vid.</i> Keneth Keniston, "Juventud: una nueva etapa de la vida" en <i>In Telpochtli In Ichpuchtli. Revista de Estudios sobre la Juventud,</i> a&ntilde;o 2, n&uacute;m. 3, 1981, p. 51.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>  <i>Vid.</i> Gilberto Gim&eacute;nez Montiel, <i>Teor&iacute;a y an&aacute;lisis de la cultura,</i> M&eacute;xico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Instituto Coahuilense de Cultura, 2006, vol&uacute;menes I y II (Intersecciones)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>  Carles Feixa P&aacute;mpols, <i>El reloj de arena. Culturas juveniles en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica/Causa Joven, 1998, p. 18.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>  Seg&uacute;n el estudio de AMIPCI 2009 <i>(op. cit.),</i> de un total de 30.6 millones de internautas mexicanos mayores de 6 a&ntilde;os, s&oacute;lo 5 millones viven en &aacute;mbitos no urbanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>  Bourdieu lo explica como el conjunto de capacidades y recursos intelectuales producidos en el entorno familiar y en el sistema escolar, elementos que como todo capital dan poder a quienes los poseen. Se le considera capital debido a que no s&oacute;lo se puede acumular a lo largo del tiempo, sino que tambi&eacute;n puede transmitirse a los hijos. El mecanismo de reproducci&oacute;n social es el que permite a cada generaci&oacute;n asimilar este capital. El capital cultural definido por Bourdieu se presenta bajo tres formas: una forma incorporada o <i>habitus,</i> una forma objetivada representada por los bienes culturales (libros, obras de arte, cd, etc.) y una forma institucionalizada, como son los t&iacute;tulos escolares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Vid.</i> Pierre Bourdieu, <i>Capital cultural, escuela y espacio social,</i> M&eacute;xico, Siglo Veintiuno Editores, 2005. N.E.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>  <i>Vid.</i> Mar&iacute;a Isabel Dom&iacute;nguez Garc&iacute;a, "La juventud y las generaciones, una reflexi&oacute;n sobre la sociedad cubana actual", La Habana, Universidad de la Habana, 1993 (tesis de doctorado).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>  M. I. Dom&iacute;nguez Garc&iacute;a, "Criterios te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gicos para la investigaci&oacute;n de la juventud", en <i>Revista Cubana de Ciencias Sociales,</i> a&ntilde;o 6, n&uacute;m. 17, mayo&#45;agosto de 1988, p. 46.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>9</sup>  Vid.</i> Carolina de La Torre, <i>Las identidades. Una mirada desde la psicolog&iacute;a,</i> La Habana, Centro de Investigaci&oacute;n y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinillo, 2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>  En el caso de M&eacute;xico, el g&eacute;nero ha ido acortando su brecha. El estudio 2009 de AMIPCI <i>(op. cit.)</i> indica que entre los usuarios de internet 45% son mujeres y el resto hombres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>  <i>Vid.</i> Pablo Villatoro y Silva Alisson, "Estrategias, programas y experiencias de superaci&oacute;n de la brecha digital y universalizaci&oacute;n del acceso a las nuevas tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n (TIC). Un panorama regional", Santiago de Chile, CEPAL, Divisi&oacute;n de Desarrollo Social, 2005 (Serie Pol&iacute;ticas Sociales, 101). Documento disponible en l&iacute;nea en <a href="http://www.eclac.org/publicaciones/xml/6/20846/sps101_lcl2238.pdf" target="_blank">http://www.eclac.org/publicaciones/xml/6/20846/sps101_lcl2238.pdf</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>  <i>Vid.</i> Marc Prensky, "Digital Natives, Digital Immigrants", en <i>On the Horizon,</i> vol. 9, n&uacute;m. 5, octubre de 2001. Documento disponible en l&iacute;nea en <a href="http://www.marcprensky.com/writing/Prensky%20&#45;%20Digital%20Natives,%20Digital%20Immigrants%20-%20Part1.pdf" target="_blank">http://www.marcprensky.com/writing/Prensky%20-%20Digital%20Natives,%20Digital%20Immigrants%20&#45;%20Part1.pdf</a>. Versi&oacute;n castellana, "Nativos digitales, Inmigrantes digitales", disponible en <a href="http://docs.google.com/View?docid=ddttrkpp_29c595pr" target="_blank">http://docs.google.com/View?docid=ddttrkpp_29c595pr</a>.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup>  Para ampliar el concepto de redes <i>vid.</i> Delia Mar&iacute;a Crovi Druetta, <i>et al., Redes Sociales. An&aacute;lisis y aplicaciones,</i> M&eacute;xico, UNAM/Plaza y Vald&eacute;s Editores, 2009.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>  M. Prensky, "Nativos digitales..." <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>  <i>Vid.</i> amipci, <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup>  <i>Vid.</i> Irma Carolina Valadez Calder&oacute;n, "M&eacute;xico: las redes sociales m&aacute;s populares", en <i>Etc&eacute;tera. Para entender a los medios,</i> 27 de julio del 2009, en <a href="http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=869" target="_blank">http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=869</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>  El multicitado estudio de AMIPCI 2009 <i>(op. cit.),</i> indica que 60% de los internautas mexicanos (casi 28 millones) est&aacute; suscrito a alg&uacute;n sitio social. En primer lugar de uso, ubica a <i>Metroflog</i> con 11 millones de usuarios; en segundo sitio aparecen empatados <i>MySpace</i> y <i>Hi5</i> con 7 millones cada uno y, en tercera posici&oacute;n, a <i>Facebook</i> con 4 millones de usuarios. Sin embargo, estas cifras son muy din&aacute;micas y dependen de la metodolog&iacute;a empleada para su medici&oacute;n. Por ejemplo, para otros estudios <i>Facebook se</i> encuentra a la cabeza por el n&uacute;mero de usuarios mexicanos, seguida por <i>Myspace y Twitter.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>  Alejandro Piscitelli, <i>Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participaci&oacute;n,</i> Buenos Aires, Santi llana, 2009, p. 20.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>  <i>Vid.</i> Henri Bakis, "Telecomunicaciones, espacio y tiempo", en Carmen G&oacute;mez&#45;Mont, <i>Nuevas tecnolog&iacute;as de comunicaci&oacute;n,</i> M&eacute;xico, Trillas, 1991. N.E. Adem&aacute;s, Delia Mar&iacute;a Crovi Druetta y Cristina Girardo, <i>La convergencia tecnol&oacute;gica en los escenarios laborales de la juventud,</i> M&eacute;xico, UNAM, 2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup>  Gianfranco Bettetini y Fausto Colombo, <i>Las nuevas tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n,</i> Barcelona, Paid&oacute;s, 1995, p. 26.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>  Jos&eacute; Silvio, <i>Virtualizaci&oacute;n de la universidad. &iquest;C&oacute;mo transformar la educaci&oacute;n superior con la tecnolog&iacute;a?,</i> Caracas, UNESCO/IESALC, 2000, p. 117.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup>  <i>Vid.</i> de Pierre Bourdieu, <i>El sentido pr&aacute;ctico,</i> Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores, 2007 y <i>Capital cultural, escuela y espacio social,</i> M&eacute;xico, Siglo Veintiuno Editores, 2005. N.E.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup>  <i>Vid., Word Youth Report 2005. Young People Today, and in 2015,</i> prefacio de Jos&eacute; Antonio Campo, Nueva York, United Nations Organization, Department of Economic and Social Affairs, 2005, en <a href="http://www.un.org/esa/socdev/unyin/documents/wyr05book.pdf" target="_blank">http://www.un.org/esa/socdev/unyin/documents/wyr05book.pdf</a> N.E. Puede consultarse el resumen en castellano, en <a href="http://daccess-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N04/635/86/PDF/N0463586.pdf?OpenElement" target="_blank">http://daccess&#45;dds&#45;ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N04/635/86/PDF/N0463586.pdf?OpenElement</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup>  <i>Vid.,</i> entre otras, Marcelo Urresti (coord.), <i>Ciberculturas juveniles: los j&oacute;venes, sus pr&aacute;cticas y sus representaciones en la era de internet,</i> Buenos Aires, La Cruj&iacute;a, 2008; D. M. Crovi Druetta y C. Girardo, <i>op. cit.;</i> C. Freixa P&aacute;mpols, <i>op. cit y A.</i> Piscitelli, <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup>  The International Bank for Reconstruction and Development/The World Bank, <i>World Development Report 2007. Development and the Next Generation,</i> prefacio de Paul Wolfowitz, Washington, The World Bank, 2006, en <a href="http://books.google.com.mx/books?id=xR9IcNw-rQUC&printsec=frontcover&dq=development+and+the+next+generationsource=bl&ots=AXkZK5QC8T&sig=OW1JBUJlDt-7c-G7-qGmGh7LWIk&hl=es&ei =VggqTbOfBIH98AarsMzuAQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CBkQ6AEwAA#v=onepage&q&f=false" target="_blank">http://books.google.com.mx/books?id=xR9IcNww&#45;rQUC&printsec=frontcover&amp;dq=development+and+the+next+generation&source=bl&amp;ots=AXkZK5QC8T&amp;sig=OW1JBUJlDt&#45;7c-G7&#45;qGmGh7LWIk&amp;hl=es&amp;ei =VggqTbOfBIH98AarsMzuAQ&amp:sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=1&amp;ved=0CBkQ6AEwAA#v=onepage&amp;q&amp;f=false</a>. N.E. Puede consultarse la versi&oacute;n castellana resumida: Banco Internacional de Reconstrucci&oacute;n y Fomento/Banco Mundial, <i>Informe sobre el desarrollo mundial, 2007: el desarrollo y la pr&oacute;xima generaci&oacute;n,</i> Washington, Banco Mundial, 2006, en <a href="http://siteresources.worldbank.org/INTWDR2007/Resources/1489782&#45;1158107976655/overview&#45;es.pdf" target="_blank">http://siteresources.worldbank.org/INTWDR2007/Resources/1489782-1158107976655/overview-es.pdf</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup>  <i>Ibid.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup>  <i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup>  <i>Idem.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>29</sup> </i> A. Piscitelli, <i>op. cit.,</i> p. 301.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Delia Mar&iacute;a Crovi Druetta.</b> Comunic&oacute;loga y latinoamericanista. Doctora en Estudios Latinoamericanos. Es profesora de tiempo completo Titular "C" de la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales de la UNAM, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel II y directora cient&iacute;fica de la Uni&oacute;n Latina de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica de la Informaci&oacute;n, la Comunicaci&oacute;n y la Cultura. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n son: tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n, sociedad de la informaci&oacute;n y el conocimiento, comunicaci&oacute;n y educaci&oacute;n. Autora de varios libros, as&iacute; como de art&iacute;culos en revistas especializadas. Entre ellos, destacan: Comunicaci&oacute;n educativa y mediaciones tecnol&oacute;gicas, (2007); Bit&aacute;cora de viaje. Investigaci&oacute;n y formaci&oacute;n de profesionales de la comunicaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina (2005); Periodismo digital en M&eacute;xico (2005); Educar en la era de las redes (2005) y Sociedad de la informaci&oacute;n y el conocimiento. Entre lo falaz y lo posible (2004).</font></p>      ]]></body><back>
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