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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Documentos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>M&eacute;xico ante la crisis: &iquest;qu&eacute; hacer para crecer?<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></b></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Narro Robles**</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Torre de Rector&iacute;a 6to. piso, Ciudad Universitaria M&eacute;xico, D.F., 04510.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las instituciones p&uacute;blicas de educaci&oacute;n superior siempre han estado comprometidas con la vida acad&eacute;mica y, a partir de ella, con el desarrollo del pa&iacute;s. Por ello conviene reiterar dicho compromiso con la sociedad mexicana, al igual que la disposici&oacute;n para poner a su servicio la capacidad de an&aacute;lisis y de generaci&oacute;n de propuestas que en ellas existe.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis econ&oacute;mica que vive el mundo entero, cuyas repercusiones en M&eacute;xico ya empezaron a manifestarse, no constituye un hecho espont&aacute;neo. Las crisis, incluidas las de la econom&iacute;a, son en el fondo el resultado de no haber tomado las decisiones adecuadas en el momento oportuno, o de haber postergado la soluci&oacute;n de problemas importantes. Por acci&oacute;n o por omisi&oacute;n pueden generarse grandes problemas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, para decidir qu&eacute; hacer en M&eacute;xico ante una crisis que apenas empezamos a experimentar, es necesario que tengamos la mayor claridad posible acerca de sus or&iacute;genes. La situaci&oacute;n amerita medidas de urgencia, pero ello no debe conducir a la puesta en pr&aacute;ctica de acciones que, a la postre, no resuelvan nada, o peor a&uacute;n, acent&uacute;en nuestros problemas de fondo. Lo que resulta inadmisible es que, despu&eacute;s de cada crisis, en el pa&iacute;s se termine acentuando la desigualdad y se debilite la participaci&oacute;n de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, la contingencia y la inmediatez con frecuencia se imponen sobre las grandes reformas de fondo que se necesitan. El pa&iacute;s experimenta una profunda y lacerante desigualdad, pero no se ejecutan los cambios y los programas sociales que permitan redistribuir de una mejor manera la riqueza; todos sabemos que necesitamos invertir m&aacute;s en educaci&oacute;n, mas con frecuencia las urgencias se nos imponen; aceptamos la conveniencia de atender los problemas fundamentales de salud de la poblaci&oacute;n, empero el proyecto se pospone; reconocemos la existencia de niveles elevados de pobreza y de un gran rezago educativo, no obstante poco hacemos para atenderlos. Se podr&iacute;a enumerar una larga lista de problemas importantes y de buenos prop&oacute;sitos para combatirlos que, sin embargo, no logramos concretar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es por esto que la situaci&oacute;n actual debe aprovecharse para poner en pr&aacute;ctica medidas que trasciendan la coyuntura. Para ello, junto con las acciones inmediatas dirigidas a paliar los efectos de la crisis, se requiere impulsar pol&iacute;ticas de largo aliento, pol&iacute;ticas que ayuden a perfilar el desarrollo de una sociedad m&aacute;s incluyente, con prioridades diferentes a las que ahora se sostienen y en especial con la definici&oacute;n clara del rumbo que se desea seguir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis actual no es un problema que pueda resolverse de forma inercial y menos con la aplicaci&oacute;n de medidas similares a las que la produjeron. O realizamos cambios profundos o estamos condenados a repetir, tarde que temprano, los mismos problemas. Una de las lecciones derivadas de esta situaci&oacute;n es la necesidad de flexibilizar el debate doctrinario. Se requiere romper con dogmas y actuar en consecuencia. Se requiere claridad y sensatez para aceptar que la mano invisible del mercado no es suficiente para la sociedad y que &eacute;sta requiere de la mano visible del Estado, como lo ha sostenido el prestigiado economista Carlos Tello.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es posible que en plena &eacute;poca de la econom&iacute;a del conocimiento, en plena era de la sociedad de la informaci&oacute;n, los ciudadanos comunes no tengan idea en torno a hechos que los afectan directamente. Es una paradoja que la informaci&oacute;n no sirva para prever los problemas y que los trabajadores tengan incluso en riesgo una parte de sus fondos de retiro. Resulta inadmisible que quienes administran esos recursos tengan ganancias, mientras fracasan en su misi&oacute;n de administrar el dinero ajeno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el buen desarrollo de una sociedad democr&aacute;tica y arm&oacute;nica, se requiere que el Estado tenga un papel estrat&eacute;gico. &Eacute;ste no debe ceder su papel hist&oacute;rico, pol&iacute;tico y social al mercado. Al mismo tiempo, se debe sostener que no se trata de percibir al Estado y al mercado como entidades antag&oacute;nicas. Se trata de aceptar que sin la acci&oacute;n compensadora del Estado, el mercado no puede regularse por s&iacute; solo y menos resolver los problemas, rezagos e injusticias sociales que nos abruman. Se trata, tambi&eacute;n, de reconocer que el mercado incluso puede llegar a ser un depredador de s&iacute; mismo. En el otro lado de la moneda, hay que aceptar igualmente que el Estado no puede tener una intervenci&oacute;n tal que acabe ahogando o anulando las iniciativas de la sociedad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; la respuesta est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la contradicci&oacute;n entre los modelos de mercado y de intervenci&oacute;n estatal. Aunque las esferas de la pol&iacute;tica y de la econom&iacute;a tienen su propia l&oacute;gica, no pueden ser tratadas como esferas separadas que no interact&uacute;an. Entender esa complejidad en movimiento es un reto que requiere de muchas elaboraciones y discusiones, pero en especial, de la actitud para tratar de construir las compatibilidades que M&eacute;xico demanda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis actual es estructural, pero est&aacute; agravada por la existencia de un pensamiento dogm&aacute;tico. Es necesario reconocer que no es exclusivamente una crisis de liquidez y que, en su l&oacute;gica financiera, es resultado de una p&eacute;sima administraci&oacute;n de riesgos. Es una crisis provocada, en su origen, tanto por la avaricia de los especuladores y la falta de prudencia de los financieros internacionales, como por la mala regulaci&oacute;n monetaria y financiera. Pero tambi&eacute;n es producto de un planteamiento agotado, de un sistema que no responde a las necesidades de las mayor&iacute;as. Por ello, una recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica basada s&oacute;lo en la expansi&oacute;n del gasto p&uacute;blico es insuficiente. Adem&aacute;s de &eacute;l, deben considerarse otros aspectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, no puede obviarse que en la actualidad M&eacute;xico es uno de los pa&iacute;ses que tienen una desigualdad m&aacute;s acentuada. Al respecto, conviene recordar que seg&uacute;n los datos oficiales, el uno por ciento m&aacute;s acomodado de los hogares mexicanos concentra el 9.2 % del ingreso total nacional, en tanto que, en el otro extremo, el uno por ciento de los hogares m&aacute;s pobres s&oacute;lo obtiene el 0.07 % de dicho ingreso, esto significa 130 veces menos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante la situaci&oacute;n originada por la crisis, es innegable que se requieren poner en pr&aacute;ctica urgentemente acciones gubernamentales para impedir una recesi&oacute;n generalizada en el sector productivo, as&iacute; como establecer prioridades y reglas claras que ayuden a paliar los efectos negativos entre los m&aacute;s necesitados. Debe apoyarse a los j&oacute;venes, a los trabajadores, a los campesinos, a los peque&ntilde;os y medianos empresarios, al igual que a los sectores populares. Deben protegerse los empleos, la planta productiva y, simult&aacute;neamente, asegurar el funcionamiento correcto de las grandes instituciones p&uacute;blicas que otras generaciones nos legaron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario instrumentar programas de empleo emergente, masivo, tanto para aquellos que pierden su trabajo como para quienes se deben incorporar al mercado laboral; resulta indispensable incrementar las becas destinadas a j&oacute;venes que est&aacute;n en las universidades y que dif&iacute;cilmente podr&aacute;n obtener un empleo en los momentos actuales; de manera similar, se requiere ampliar los programas p&uacute;blicos de salud para que se mantenga la cobertura a quienes pierdan la protecci&oacute;n formal de la seguridad social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien &eacute;stas y otras medidas ser&aacute;n probablemente adoptadas, hay que insistir, sin embargo, en que las acciones para superar los problemas deben estar enmarcadas en perspectivas m&aacute;s amplias, como perfilar nuevos esquemas para el desarrollo del pa&iacute;s que permitan avanzar en la soluci&oacute;n de problemas ancestrales; contar con una pol&iacute;tica p&uacute;blica industrial que favorezca la generaci&oacute;n de riqueza; fortalecer nuestro mercado interno y pugnar, en&eacute;rgicamente, por que la &eacute;poca de las aperturas comerciales indiscriminadas no se repita ya m&aacute;s. Tal vez lo m&aacute;s importante sea comprender que el bienestar social tiene que constituirse en el centro de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que, de ninguna manera, debe ser visto como un asunto marginal. El fin &uacute;ltimo de la econom&iacute;a debe ser la mejor&iacute;a de los niveles de vida de la poblaci&oacute;n y no el control de las variables macroecon&oacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s del rescate econ&oacute;mico, el pa&iacute;s requiere una gran redenci&oacute;n social que permita atacar directamente el grave problema de la desigualdad. &iquest;Por qu&eacute; no, por ejemplo, se emprenden proyectos de gran magnitud como el de alfabetizar a los casi seis millones de mexicanos que no saben leer y escribir? Recuperar a estos mexicanos cuesta mucho menos que otros rescates realizados. Adem&aacute;s, con una acci&oacute;n de esta naturaleza, se resolver&iacute;a una verg&uuml;enza nacional y se fomentar&iacute;a el empleo y el servicio social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo sentido, el programa de apoyo a la infraestructura deber&iacute;a contemplar tambi&eacute;n el mantenimiento y remozamiento de todos los centros de salud y escuelas p&uacute;blicas ubicadas en las zonas m&aacute;s deprimidas, as&iacute; como la construcci&oacute;n de caminos rurales. Acciones de esa naturaleza permitir&iacute;an incrementar el empleo en esas &aacute;reas del pa&iacute;s y, de esa forma, paliar la pobreza y activar la econom&iacute;a regional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se hace necesaria una inversi&oacute;n p&uacute;blica sin precedente en educaci&oacute;n superior y en salud que mejore significativamente la cobertura y la calidad de las mismas. Estos elementos son dos de los igualadores sociales m&aacute;s efectivos para reducir las disparidades existentes y para incrementar la calidad y la cantidad de participantes en la vida p&uacute;blica y econ&oacute;mica. Permitir que aumente el n&uacute;mero de j&oacute;venes sin un sitio en la educaci&oacute;n superior y sin una oportunidad de trabajo, no s&oacute;lo es perpetuar un error hist&oacute;rico, sino que pone al pa&iacute;s en riesgo, y en uno muy grande.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual forma, resulta imperativo colocar a la ciencia y a la tecnolog&iacute;a entre las prioridades del pa&iacute;s. El conocimiento cient&iacute;fico y la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica son factores esenciales para el desarrollo de una naci&oacute;n. El gobierno y el sector privado deben reconfirmar esta prioridad y dedicar m&aacute;s recursos para que nuestro pa&iacute;s avance en estas &aacute;reas. La ciencia debe tener un lugar preponderante en nuestro futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inestabilidad actual no s&oacute;lo es econ&oacute;mica, tambi&eacute;n es una crisis de valores que afecta de manera diferente a los ciudadanos. Para salir de ella, se debe retomar el ritmo de crecimiento que perdimos hace m&aacute;s de cinco lustros, adem&aacute;s de trabajar en el fortalecimiento del sistema de valores laicos. Para conseguirlo, se requiere un acuerdo social amplio y no s&oacute;lo un arreglo econ&oacute;mico; un acuerdo con visi&oacute;n de largo aliento que cuente con el compromiso de todos los sectores y actores de la pol&iacute;tica, de la econom&iacute;a, de la educaci&oacute;n, de la ciencia, del desarrollo tecnol&oacute;gico y tambi&eacute;n de la cultura. Este acuerdo debe constituirse en un programa de Estado y no s&oacute;lo gubernamental o partidista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestro pa&iacute;s requiere de unidad al igual que de la aportaci&oacute;n de todos sus ciudadanos, especialmente de los m&aacute;s capaces, para proponer acciones que permitan superar las grandes carencias que afectan a la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lograr un acuerdo social con la unidad que la naci&oacute;n demanda, es posible. A nadie sirve apostar a la divisi&oacute;n. Ayuda el hecho de que hoy tenemos una democracia m&aacute;s consolidada, mayores libertades, un sistema plural de partidos pol&iacute;ticos, un mayor equilibrio entre los poderes de la Rep&uacute;blica y una mayor participaci&oacute;n de los ciudadanos. Hay que aprovechar estos avances para plantear soluciones de fondo a nuestros problemas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario crear las condiciones y realizar las acciones pertinentes para devolver la esperanza a los mexicanos. Tenemos que replantear el rumbo del pa&iacute;s y definir un nuevo proyecto para la naci&oacute;n. No podemos seguir a la zaga de otras econom&iacute;as que, con menos recursos que la nuestra, han tenido grandes &eacute;xitos al definir sus prioridades y su futuro. Necesitamos replantear con seriedad los esquemas del desarrollo e identificar nichos de oportunidad, as&iacute; como las fortalezas econ&oacute;micas y sociales que nos acompa&ntilde;an y, sobre todo, hacer a un lado lo que no ha funcionado. Tenemos imperativos &eacute;ticos y f&aacute;cticos, realidades sociales y econ&oacute;micas que asumir. Lo &uacute;nico que no debemos hacer es seguir igual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sabemos que frente al desaf&iacute;o no hay soluciones f&aacute;ciles, &uacute;nicas ni espont&aacute;neas. Tambi&eacute;n sabemos que no se deben ocultar la extensi&oacute;n y gravedad de los problemas que nos afectan. Necesitamos aceptarlos, examinarlos y ventilarlos. Debemos alcanzar acuerdos que permitan atenderlos. El asunto no depende de un estado de &aacute;nimo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se trata de optar, en la disputa, entre los entusiastas o los catastrofistas. La materia tiene que ver con la responsabilidad y la objetividad, con la &eacute;tica y el manejo de la verdad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es el momento, especialmente ante las incertidumbres actuales, de atrevernos a imaginar un M&eacute;xico mejor. Es la ocasi&oacute;n de dise&ntilde;ar estrategias de largo aliento para que el pa&iacute;s tenga un cambio estructural. Es el tiempo de ingeniar un cambio de rumbo realista, de resolver los viejos problemas y de enfrentar los nuevos desaf&iacute;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al discutir qu&eacute; hacer, es pertinente reconocer que toda crisis es tambi&eacute;n una oportunidad, una ocasi&oacute;n para ver hacia adelante y tambi&eacute;n para extraer lo positivo del pasado, para conseguir que en la nueva etapa de crecimiento lo hagamos en las mejores condiciones posibles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis no debe ser divisa pol&iacute;tica de nadie, y menos a&uacute;n en este a&ntilde;o electoral. Es, por otra parte, un problema de todos cuya atenci&oacute;n requiere de la participaci&oacute;n y el acuerdo de la mayor&iacute;a. Debemos conseguir que la salida de este trance devenga en coyuntura para avanzar hacia una sociedad m&aacute;s incluyente y que los beneficios de la gran inversi&oacute;n, que necesariamente se va a dar, se extiendan al mayor n&uacute;mero de personas posibles, en especial a los m&aacute;s necesitados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A todos nos conviene que las dificultades se superen. Ello s&oacute;lo ser&aacute; posible si los sectores con m&aacute;s recursos comprenden que la acci&oacute;n del Estado debe buscar que toda la poblaci&oacute;n sea beneficiada e incorporada. La pregunta de qu&eacute; hacer para salir de la crisis puede tener muchas respuestas, pero la que conviene al pa&iacute;s, es la de mejorar la participaci&oacute;n de todos los ciudadanos en la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica de M&eacute;xico. En eso consiste nuestro desaf&iacute;o, es imperativo que construyamos los acuerdos requeridos. Nuestra gran naci&oacute;n ya se lo merece.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota">Nota</a></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Documento basado en el menaje le&iacute;do en el foro celebrado en la C&aacute;mara de Diputados el 29 de enero de 2009. El autor agradece la colaboraci&oacute;n de quieres aportaron ideas, informaci&oacute;n y argumentos para la elaboraci&oacute;n de este escrito.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ram&oacute;n Narro Robles.</b> M&eacute;dico cirujano. Egresado de la Facultad de Medicina de la UNAM de donde es profesor titular "C" definitivo de tiempo completo. Realiz&oacute; sus estudios de posgrado en la Universidad de Birmingham, Gran Breta&ntilde;a, en el campo de la medicina comunitaria. Cuenta con amplio reconocimiento por su ejercicio profesional en los &aacute;mbitos acad&eacute;mico y p&uacute;blico. En el primero, se ha destacado como secretario general de la UNAM, coordinador general de la Reforma Universitaria y director, en dos per&iacute;odos, de la Facultad de Medicina. En el segundo, como secretario general del Instituto Mexicano del Seguro Social, presidente de la Fundaci&oacute;n Cambio XXI y del Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a. Ha sido ponente en m&aacute;s de 450 foros del pa&iacute;s y el extranjero. Es autor y coautor de cerca de 200 art&iacute;culos cient&iacute;ficos y de divulgaci&oacute;n, principalmente en las &aacute;reas de educaci&oacute;n, salud p&uacute;blica y administraci&oacute;n de servicios de salud. Actualmente funge como rector de la M&aacute;xima Casa de Estudios. <a href="mailto:rectoria@unam.mx">rectoria@unam.mx</a>.</font></p>      ]]></body>
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