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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una lectura crítica de la crítica al modelo de Thirlwall]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Discusi&oacute;n</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Una lectura cr&iacute;tica de la cr&iacute;tica al modelo de Thirlwall</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mat&iacute;as Vernengo*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Bucknell University (Estados Unidos)</i>, &lt;<a href="mailto:Mv012@bucknell.edu">Mv012@bucknell.edu</a>&gt;. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo de Thirlwall, basado en la ley del mismo nombre, es uno de los modelos m&aacute;s utilizados para discutir el crecimiento entre autores heterodoxos, que ponen &eacute;nfasis en el lado de la demanda como propulsora del desarrollo. Clavijo y Ros (2015) han producido una interesante y significativa cr&iacute;tica del modelo de Thirlwall que expone varias limitaciones del modelo original, y proponen una reinterpretaci&oacute;n de los resultados emp&iacute;ricos a la luz de su propio modelo. Aunque la discusi&oacute;n de Clavijo y Ros se concentra en los aspectos te&oacute;ricos y los resultados econom&eacute;tricos de la Ley de Thirlwall, es evidente que hay una preocupaci&oacute;n con las estrategias de desarrollo que resultan de modelos de crecimiento liderados por las exportaciones. Podr&iacute;a verse ah&iacute;, aunque de modo discreto, una cr&iacute;tica a las estrategias de desarrollo basadas en las exportaciones, y en el contraste entre la experiencia asi&aacute;tica y latinoamericana.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta breve respuesta intentar&eacute; mostrar los l&iacute;mites de la cr&iacute;tica de Clavijo y Ros, y sugerir que, aunque el modelo de Thirlwall si tiene inconvenientes que deben ser tomados en cuenta, la soluci&oacute;n propuesta por los referidos autores crea complicaciones adicionales, cuya naturaleza es, en alguna medida, m&aacute;s problem&aacute;tica que el de los modelos kaldorianos de crecimiento liderado por las exportaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resto de esta nota est&aacute; dividida en tres secciones. La primera discute algunos elementos de los modelos de crecimiento liderado por las exportaciones desde el punto de su desarrollo hist&oacute;rico, en particular, su relaci&oacute;n con los modelos del supermultiplicador. Esto es necesario para entender como el modelo de Clavijo y Ros se encaja en los debates sobre el crecimiento liderado por la demanda. La siguiente secci&oacute;n trata del modelo de Clavijo y Ros y de algunos elementos que son problem&aacute;ticos desde el punto de vista de los modelos de crecimiento tirados por la demanda. La &uacute;ltima secci&oacute;n concluye con una discusi&oacute;n acerca de los usos de los modelos te&oacute;ricos en la interpretaci&oacute;n de la realidad econ&oacute;mica.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS MODELOS DE CRECIMIENTO EN PERSPECTIVA HIST&Oacute;RICA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clavijo y Ros nos dicen que hay dos grandes corrientes de pensamiento sobre el crecimiento econ&oacute;mico, de un lado la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, donde el crecimiento es limitado por el lado de la oferta, y la teor&iacute;a poskeynesiana, que argumentar&iacute;a que el crecimiento es tirado por la demanda. El modelo de Thirlwall ser&iacute;a uno de los modelos de la escuela poskeynesiana. Sin embargo, los autores no nos dicen nada respecto a las subdivisiones dentro de la heterodoxia.<sup><a href="#nota">2</a></sup> La impresi&oacute;n que queda es que el modelo propuesto por los autores es una variante de los modelos heterodoxos, pero no queda claro donde encaja su propia contribuci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, la vertiente heterodoxa est&aacute; dividida en por lo menos dos alternativas, aunque una de ellas tiene tambi&eacute;n importantes subdivisiones. La teor&iacute;a de Thirlwall desarrollada con base en los modelos kaldorianos de finales de la d&eacute;cada de los sesenta y principios de los setenta, est&aacute; fundamentada en los modelos del supermultiplicador, que Hicks hab&iacute;a introducido en los cincuenta, como bien notan los autores. Pero los modelos del supermultiplicador no se limitan a los modelos donde la demanda aut&oacute;noma es exclusivamente restringida alas exportaciones. Los modelos dichos kaldorianos, de los cuales el de Thirlwall es el m&aacute;s popular, son una variante de los del supermultiplicador.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho claramente, el modelo de Thirlwall es apenas un caso especial del modelo del supermultiplicador, donde son los gastos aut&oacute;nomos en general, y no s&oacute;lo las exportaciones o la parte aut&oacute;noma de las exportaciones, si se toma en cuenta la cr&iacute;tica de Clavijo y Ros, los que determinan el nivel del producto potencial. Es decir, los modelos del supermultiplicador sugieren que la capacidad productiva m&aacute;xima est&aacute; determinada por la demanda aut&oacute;noma en general, incluyendo los gastos del gobierno, y en algunos casos los gastos aut&oacute;nomos privados, pero no la inversi&oacute;n. Estos modelos del supermultiplicador han sido utilizados por autores sraffianos, en particular Bortis (1997) y Serrano (1995), para extender el principio de la demanda efectiva al largo plazo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estos modelos todos los gastos aut&oacute;nomos determinan el nivel del producto potencial, pero la inversi&oacute;n, que en los modelos keynesianos de corto plazo es vista como aut&oacute;noma, es demanda derivada. En otras palabras, el principio del acelerador es utilizado para determinar el nivel de inversi&oacute;n, y con eso la capacidad productiva (la oferta) se ajusta a la demanda aut&oacute;noma. Los gastos del gobierno, bien como gastos aut&oacute;nomos de los individuos &#151;por ejemplo, dependientes de deuda en lugar de los ingresos&#151;, y las exportaciones ser&iacute;an los determinantes del producto potencial.<sup><a href="#nota">4</a></sup> En este sentido, el modelo kaldoriano de Thirlwall es una variante que presupone que la cuenta comercial, como simplificaci&oacute;n de la cuenta corriente, estar&iacute;a equilibrada. Esto ser&iacute;a lo mismo que suponer que los gastos del gobierno estar&iacute;an equilibrados, y el ahorro privado ser&iacute;a igual a la inversi&oacute;n privada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las razones de Kaldor para defender estas suposiciones deben ser entendidas en el &aacute;mbito de lo que el llamaba hechos estilizados. Esto es, el uso de simplificaciones que captan regularidades emp&iacute;ricas que son esenciales para entender la din&aacute;mica de econom&iacute;as en el mundo real. A partir de la d&eacute;cada de los sesenta, por su preocupaci&oacute;n sobre las causas del rezago econ&oacute;mico brit&aacute;nico, y a ra&iacute;z de sus trabajos sobre las leyes de crecimiento, Kaldor abandon&oacute; los modelos que supon&iacute;an pleno empleo. Adem&aacute;s, posiblemente como resultado de su interacci&oacute;n con Ra&uacute;l Prebisch y otros economistas de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL), en la d&eacute;cada de los cincuenta Kaldor incorpor&oacute; la noci&oacute;n de que el principal l&iacute;mite al crecimiento econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos es la balanza de pagos. Es interesante notar que el ejemplo num&eacute;rico usado en Prebisch (1959) muestra los elementos centrales del modelo de Thirlwall.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prebisch argumenta que el crecimiento de las exportaciones de los pa&iacute;ses centrales es igual al crecimiento de las importaciones de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos, y supone que estas dependen b&aacute;sicamente de la tasa de crecimiento en el centro <i>(g<sub>c</sub>)</i> y la periferia <i>(g<sub>p</sub>)</i> y las respectivas elasticidades ingreso de las importaciones (<i>m<sub>c</sub></i> y <i>m<sub>p</sub></i>). Esto se podr&iacute;a escribir as&iacute;:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a6e1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento del centro y la elasticidad ingreso de la demanda determinar&iacute;an el nivel de exportaci&oacute;n en la periferia, que tendr&iacute;a que ser igual a la importaci&oacute;n en la periferia (o exportaci&oacute;n del centro), dado por el crecimiento en la periferia y su elasticidad de la demanda por importaciones. Prebisch usa el argumento para sugerir que, como la elasticidad de importaciones de los bienes producidos en la periferia <i>(m<sub>c</sub>)</i> es menor que la correspondiente elasticidad de los bienes producidos en el centro, el crecimiento en el centro tiene que ser, por definici&oacute;n, mayor que en la periferia. En su simple ejemplo Prebisch no discute los efectos sobre los t&eacute;rminos de intercambio. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reescribiendo la ecuaci&oacute;n encontramos que:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a6e2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>X<sub>p</sub></i> es el crecimiento de las exportaciones en la periferia. Queda claro que la Ley de Thirlwall es un caso particular no s&oacute;lo del supermultiplicador, sino tambi&eacute;n de la teor&iacute;a del desarrollo desigual de Prebisch, como notan Clavijo y Ros (2015).<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, adem&aacute;s de los modelos de supermultiplicador, sean estos en su versi&oacute;n simplificada con crecimiento liderado por las exportaciones o no, hay una serie de modelos de crecimiento tirado por la demanda que derivan del trabajo de Joan Robinson en las d&eacute;cadas de los cincuenta y sesenta, y formalizados por Rowthorn (1981), Dutt (1984) y Taylor (1985) entre otros, culminando en el modelo de Bhaduri y Marglin (1990). Lavoie (1992) se refiere a estos modelos como kaleckianos, y aunque el mote es imperfecto, y los modelos sean m&aacute;s robinsonianos, es como son conocidos, y en &uacute;ltima instancia es en esta tradici&oacute;n que el modelo de Clavijo y Ros podr&iacute;a encajar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos modelos, en contraste con los modelos del supermultiplicador, tienen una funci&oacute;n inversi&oacute;n aut&oacute;noma. Joan Robinson relacionaba la inversi&oacute;n con las expectativas de largo plazo y los dichos <i>animal spirits,</i> como el mismo Keynes. En los modelos dichos kaleckianos el crecimiento es tambi&eacute;n determinado por los gastos aut&oacute;nomos, pero la inversi&oacute;n aut&oacute;noma cumple un papel central en lugar de las exportaciones. Adem&aacute;s, la cuesti&oacute;n de la distribuci&oacute;n del ingreso, importante para los autores de la vieja tradici&oacute;n cl&aacute;sica, del llamado abordaje del excedente, juega un papel central en la determinaci&oacute;n de la acumulaci&oacute;n de capital. En estos modelos, la tasa de ganancia o, en sus variantes influenciadas por Bhaduri y Marglin (1990), la participaci&oacute;n de las ganancias en el ingreso afectan la tasa de inversi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, la cr&iacute;tica de Clavijo y Ros al modelo de Thirlwall podr&iacute;a ser vista como un cap&iacute;tulo m&aacute;s en la discusi&oacute;n interna entre autores heterodoxos. Un caso especial del debate entre kaleckianos y kaldorianos, por as&iacute; decir. Para entender algunas de las cr&iacute;ticas al modelo de Thirlwall hay que entender el diferente tratamiento dado a la inversi&oacute;n en ambos modelos, end&oacute;genamente determinada por el acelerador en los modelos kaldorianos, y ex&oacute;gena, pero dependiente de la tasa de ganancia, en los modelos kaleckianos. Por lo tanto, lo que proponen Clavijo y Ros no es una cr&iacute;tica a los l&iacute;mites internos, o l&oacute;gicos del modelo de Thirlwall, m&aacute;s bien es una cr&iacute;tica fundada en un modelo con diferentes suposiciones.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA CUENTA CORRIENTE COMO RESTRICC&Oacute;N DE OFERTA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de discutir la cr&iacute;tica de Clavijo y Ros al modelo de Thirlwall propiamente, es importante notar que no es necesariamente verdad que "de acuerdo con el supermultiplicador un aumento de las exportaciones permite a los otros componentes de la demanda (...) crecer m&aacute;s r&aacute;pido." En tesis esto es verdad s&oacute;lo en el caso particular de que las exportaciones son el &uacute;nico componente aut&oacute;nomo de la demanda, algo que, como vimos en la secci&oacute;n previa, es v&aacute;lido apenas en el modelo particular de Thirlwall, o Prebisch, pero no en el modelo general del supermultiplicador. Adem&aacute;s, para que las exportaciones afectaran al gasto del gobierno habr&iacute;a que presuponer que &eacute;ste es completamente end&oacute;geno y dependiente del nivel de actividad, lo que es s&oacute;lo verdad para ciertos componentes relacionados con el seguro de desempleo y otros gastos sociales. Por lo general, los modelos del supermultiplicador presumen que el gasto del gobierno es aut&oacute;nomo en su totalidad, como simplificaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho esto podemos discutir el modelo de Clavijo y Ros, que empieza con una funci&oacute;n de producci&oacute;n Cobb&#45;Douglas y con los postulados tradicionales marginalistas seg&uacute;n los cuales la "demanda de trabajo (...) disminuye cuando el salario real (...) aumenta" y la "tasa de beneficio (...) depende &#91;positivamente&#93; (...) de la relaci&oacute;n producto&#45;capital." Es decir, los factores productivos responden a la productividad marginal.<sup><a href="#nota">6</a></sup> La inversi&oacute;n en el modelo es una funci&oacute;n de la tasa de beneficio, que responde a la escasez relativa del capital. En este caso, a decir verdad, no hay como en los modelos kaleckianos, inversi&oacute;n aut&oacute;noma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo, adem&aacute;s, presume que la oferta de bienes disponible para exportar es dada por la brecha entre el ahorro y la inversi&oacute;n, una vez que todos los bienes de capital son importados. En esas condiciones: "&#91;s&#93;i la propensi&oacute;n marginal a ahorrar disminuye (...) el consumo interno del bien aumenta y el excedente para exportar es menor." Asimismo, el modelo presume que si con el aumento del consumo o la reducci&oacute;n del ahorro: "el salario real aumenta, dada la flexibilidad de la relaci&oacute;n producto&#45;capital, disminuye el empleo y la producci&oacute;n, lo que tiene un efecto negativo en la tasa de beneficio, en la acumulaci&oacute;n de capital y repercute en oferta de exportaciones menor." Las exportaciones son un residuo en el modelo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este modelo Clavijo y Ros le dan dos posibles cierres macroecon&oacute;micos, uno para una econom&iacute;a grande, y otro para la econom&iacute;a peque&ntilde;a, tomadora de precios en la econom&iacute;a global. En el caso de la econom&iacute;a grande, el modelo se cierra con una funci&oacute;n de demanda por las exportaciones convencional funci&oacute;n de los ingresos globales y de los t&eacute;rminos de intercambio. El modelo determina end&oacute;genamente la tasa de acumulaci&oacute;n y los t&eacute;rminos de intercambio, y la tasa de acumulaci&oacute;n se ajusta al crecimiento del ingreso externo multiplicado por la elasticidad ingreso de la demanda por exportaciones, de acuerdo con la Ley de Thirlwall, "por medio de los cambios en los t&eacute;rminos de intercambio."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de una econom&iacute;a peque&ntilde;a, los t&eacute;rminos de intercambio no pueden cumplir este papel, una vez que son ex&oacute;genamente fijados. En este caso, aunque la Ley de Thirlwall tambi&eacute;n se cumple, una vez que el supuesto de que las importaciones y exportaciones estar&iacute;an equilibradas en el largo plazo se mantiene, "la causalidad va (...) claramente de <i>g</i> &#91;crecimiento&#93; a <i>x</i> &#91;exportaciones&#93; y no al rev&eacute;s." Clavijo y Ros han as&iacute;, al revertir la causalidad de Thirlwall, redescubierto el resultado que Krugman (1989) llam&oacute; de la regla de los 45 grados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en el modelo de Krugman, Clavijo y Ros sugieren que la inversi&oacute;n determina la tasa de crecimiento, y &eacute;sta, al aumentar la producci&oacute;n, permite que el excedente disponible para exportar crezca. El ejemplo que usan los autores es el caso de Costa Rica. Para los autores las: "exportaciones de Costa Rica est&aacute;n en gran medida determinadas por la capacidad de producci&oacute;n de <i>computer chips</i> de ese pa&iacute;s." Para ellos el problema de los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo: "no es precisamente el de una demanda externa que puede ser cambiante, sino m&aacute;s bien el de una oferta r&iacute;gida que (...) condiciona el nivel de exportaciones del pa&iacute;s." En este sentido, la restricci&oacute;n externa es una restricci&oacute;n de oferta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El supuesto de Clavijo y Ros recuerda otro modelo que tambi&eacute;n suger&iacute;a los l&iacute;mites de la capacidad de exportar por el lado de la rigidez de la oferta: el modelo de Braun y Joy (1968) para la Argentina. Braun y Joy argumentan que el patr&oacute;n de desarrollo, y el eventual estancamiento argentino, estar&iacute;a asociado, por un lado, a la inelasticidad de la oferta agr&iacute;cola y la alta elasticidad de la demanda de importaciones respecto al nivel de actividad, y por otro, a una demanda interna por bienes agr&iacute;colas el&aacute;stica a las variaciones de la distribuci&oacute;n de los ingresos. En este sentido, los ciclos de <i>stop&#45;and&#45;go</i> argentinos estar&iacute;an relacionados con la restricci&oacute;n externa. En el auge, con pol&iacute;ticas de demanda expansivas, las importaciones crecer&iacute;an, pero las exportaciones ser&iacute;an relativamente r&iacute;gidas, y habr&iacute;a una tendencia al desequilibrio externo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eso obligar&iacute;a a una devaluaci&oacute;n y a pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas contractivas. Sin embargo, estas pol&iacute;ticas conducir&iacute;an a una redistribuci&oacute;n del ingreso hacia los grupos vinculados al sector agr&iacute;cola, que tendr&iacute;an una mayor propensi&oacute;n al ahorro, reforzando los efectos recesivos de las pol&iacute;ticas de devaluaci&oacute;n y de demanda. Por &uacute;ltimo, la reducci&oacute;n de la demanda interna afectar&iacute;a negativamente a la demanda interna de bienes agr&iacute;colas liberando los excedentes exportables, y favoreciendo a&uacute;n m&aacute;s el sector rural y el fortalecimiento de los intereses de los grupos contrarios a la expansi&oacute;n del mercado interno. En otras palabras, la expansi&oacute;n de la demanda interna, que se reflejar&iacute;a en un aumento de los salarios reales en el sector industrial tendr&iacute;a efectos negativos sobre el excedente exportable, como el consumo interno de estos aumentar&iacute;an, lo que agravar&iacute;a la restricci&oacute;n externa. En el caso argentino, la redistribuci&oacute;n hacia los salarios implicar&iacute;a mayor consumo de carne, contracci&oacute;n de la exportaci&oacute;n de carne, y crisis externa. Los trabajadores se comer&iacute;an, literalmente, las exportaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, este modelo no parece tener mucha validez en el contexto de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en desarrollo. El modelo funciona en el caso raro en el cual los bienes de la pauta de exportaci&oacute;n son productos centrales en el consumo de la clase trabajadora. En el caso argentino mismo, por ejemplo, con la reducci&oacute;n del papel de las exportaciones de carne, y el aumento de la soja, es poco claro que exista una restricci&oacute;n por el lado de la oferta, entendida como el excedente del consumo disponible para la exportaci&oacute;n. Y por cierto, en Costa Rica un aumento de los ingresos no conlleva a un aumento significativo del consumo de <i>computer chips,</i> aunque posiblemente si de <i>potato chips.</i><sup><a href="#nota">7</a></sup> Los costarricenses no se comen los <i>chips,</i> simplemente no hay suficiente inversi&oacute;n extranjera directa para promover el desarrollo nacional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, las maquilas tienen un alto coeficiente de importaci&oacute;n, y las exportaciones de estos sectores hacen poco para aliviar la restricci&oacute;n externa. Thirlwall (1991), en su respuesta a Krugman, sugiere que el debate sobre la direcci&oacute;n de la causalidad entre exportaciones y crecimiento es en &uacute;ltima instancia una discusi&oacute;n sobre la exogeneidad o endogeneidad de las elasticidades ingreso de la demanda por importaciones. Thirlwall (1991) argumenta que la elasticidad ingreso est&aacute; determinada por las caracter&iacute;sticas del patr&oacute;n de producci&oacute;n, que tiene ra&iacute;ces hist&oacute;ricas y es independiente del crecimiento del producto. Los <i>computer chips</i> no son muy diferentes de las <i>commodities</i> de Prebisch. La especializaci&oacute;n en la producci&oacute;n de <i>commodities</i> o en las maquilas no fue resultado del crecimiento econ&oacute;mico, pero seguramente restringe la capacidad de crecer. Para Thirlwall (1991), las elasticidades son un reflejo de la estructura de producci&oacute;n y la direcci&oacute;n de la causalidad va de las elasticidades, y de la exportaci&oacute;n, al crecimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, si los patrones de especializaci&oacute;n son anteriores y no se explican por las tasas de crecimiento, entonces la causalidad debe ir de las exportaciones al crecimiento. La restricci&oacute;n externa no es de oferta, es de demanda. Superar la restricci&oacute;n externa tambi&eacute;n exige cambiar los patrones hist&oacute;ricos de especializaci&oacute;n y, por tanto, requiere pol&iacute;ticas del lado de la oferta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krugman (1989) presupone que la causalidad va del crecimiento a las elasticidades, y la exportaci&oacute;n, porque el crecimiento resulta del incremento de la productividad, que es ex&oacute;geno, en el modelo neocl&aacute;sico m&aacute;s simple, como el de Solow, o con crecimiento end&oacute;geno y productividad determinada por el gasto en educaci&oacute;n o alguna proxy para lo que el <i>mainstream</i> llama capital humano. La econom&iacute;a crece porque la inversi&oacute;n ajusta el capital a las necesidades del crecimiento de la fuerza de trabajo, y la depreciaci&oacute;n del capital, y el crecimiento mejora la capacidad exportadora de la econom&iacute;a, a medida que la productividad del trabajo aumenta. Algo similar pasa en el modelo de Clavijo y Ros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el modelo de Clavijo y Ros hay una variante del modelo de crecimiento liderado por las ganancias. La tasa de ganancia determina la tasa de inversi&oacute;n, y la tasa de ganancia depende, en el modelo, de la intensidad del uso del capital, de la participaci&oacute;n de las ganancias en los ingresos y de los t&eacute;rminos de intercambio. Un aumento de la tasa de ganancia conlleva a la acumulaci&oacute;n de capital, crecimiento del producto y aumento de los saldos para exportaci&oacute;n. Presumiblemente, salarios reales m&aacute;s bajos e incremento del empleo complementan el cuadro expansivo en el modelo. En este sentido, una redistribuci&oacute;n hacia los capitalistas ser&iacute;a expansiva y el crecimiento es tirado por las ganancias, en contraste con los sistemas de crecimiento tirado por los salarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto est&aacute; de acuerdo con algunos de los cierres de los modelos dichos kaleckianos. Bhaduri y Marglin (1990, p. 380) expl&iacute;citamente dicen que en su cierre del modelo buscan separar: "el impacto del 'lado de la demanda' en la inversi&oacute;n que opera a trav&eacute;s del efecto acelerador de la mayor utilizaci&oacute;n de capacidad y el impacto del 'lado de la oferta' que opera como resultado de los efectos del costo reducido del salario real y la mayor margen de ganancias."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En principio, el modelo de Clavijo y Ros no tiene ning&uacute;n efecto acelerador; en ese sentido, es completamente opuesto al modelo del supermultiplicador, que no tiene ning&uacute;n efecto directo de la tasa o del margen de ganancia en la inversi&oacute;n. Son en realidad dos modelos distintos, y la cr&iacute;tica de Clavijo y Ros est&aacute;, en ese sentido, fundamentada en un modelo diferente al de Thirlwall. La cuesti&oacute;n es que el modelo kaleckiano, m&aacute;s all&aacute; de esta versi&oacute;n donde elementos de la teor&iacute;a marginalista de la distribuci&oacute;n susceptibles a la cr&iacute;tica del capital han sido incorporados, tambi&eacute;n tienen sus limitaciones.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo del supermultiplicador sugiere que las empresas ajustan su capacidad productiva a las necesidades de la demanda. Esto es, si la demanda esperada aumenta, la empresa invierte y ajusta su capital a la tasa normal de utilizaci&oacute;n de la capacidad instalada. Esta tasa de capacidad normal est&aacute; relacionada con la tasa de beneficio normal que se espera ganar, sin duda. En los modelos kaleckianos, sin embargo, la tasa de beneficio tiene un efecto independiente sobre la inversi&oacute;n. Es poco claro porque una empresa invertir&iacute;a m&aacute;s, aunque la tasa de beneficio fuera mayor, sin que hubiera un incremento en la demanda esperada. Garegnani (1992) sugiere que hay una confusi&oacute;n entre la tasa de beneficio normal, que tiene que afectar las decisiones de inversi&oacute;n y que corresponde a la tasa de utilizaci&oacute;n normal de la capacidad productiva, con lo que &eacute;l llama tasa de beneficio <i>ex&#45;post.</i> Si el nivel de utilizaci&oacute;n de la capacidad productiva no est&aacute; en el nivel normal, entonces la tasa de ganancia <i>ex&#45;post</i> estar&iacute;a fuera de equilibrio con la tasa normal de beneficio, pero es el diferencial entre ellas, y no la tasa <i>ex&#45;post</i> la que cuenta.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, la evidencia emp&iacute;rica a favor del acelerador es abrumadora. No s&oacute;lo eso, hay abundante evidencia de que la tasa de inter&eacute;s, la tasa de ganancia, la Q de Tobin y otras medidas de rentabilidad del capital no tienen mucha influencia en la inversi&oacute;n. Al nivel de la firma, por lo general, los estudios muestran que las ventas esperadas, m&aacute;s que el costo del capital, es la variable central que determina la inversi&oacute;n. En ese sentido, parece claro que la idea del supermultiplicador es, no solamente l&oacute;gicamente m&aacute;s s&oacute;lida no siendo susceptible a los problemas del debate del capital, sino tambi&eacute;n mejor adaptada a la evidencia emp&iacute;rica.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en ese sentido que parecer&iacute;a que la cr&iacute;tica al modelo de Thirlwall de Clavijo y Ros crea m&aacute;s problemas de los que resuelve en su explicaci&oacute;n de los l&iacute;mites al crecimiento en las econom&iacute;as perif&eacute;ricas. No s&oacute;lo la restricci&oacute;n externa es un problema de demanda, y no de oferta, sino que, adem&aacute;s, al descartar al supermultiplicador y al acelerador como explicaci&oacute;n de la inversi&oacute;n, la cr&iacute;tica de Clavijo y Ros crea una nueva serie de problemas de car&aacute;cter te&oacute;rico, que est&aacute;n ausentes en el modelo kaldoriano de Thirlwall.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MODELOS ECON&Oacute;MICOS Y SUS USOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los modelos te&oacute;ricos son instrumentos anal&iacute;ticos para la interpretaci&oacute;n de la realidad. El modelo de crecimiento liderado por las exportaciones de Thirlwall, como los otros modelos macroecon&oacute;micos, deber&iacute;a ser juzgado por su capacidad de interpretar dicha realidad. Y Clavijo y Ros apuntan a algunos de los problemas emp&iacute;ricos de la Ley de Thirlwall. En particular, los autores demuestran correctamente que, en alguna medida, "la validez emp&iacute;rica de la ley se debe a su car&aacute;cter de cuasi&#45;identidad." Otra forma de decirlo es que, en buena parte de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos, la restricci&oacute;n externa es efectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Justamente uno de los problemas del modelo de Thirlwall son sus hip&oacute;tesis excesivamente restrictivas, que presuponen que la cuenta corriente es un l&iacute;mite para todos los pa&iacute;ses, todo el tiempo. Uno de los casos en los cuales la ley claramente no se aplica, aunque existen estudios que suponen que si es operativa, como lo se&ntilde;alan Clavijo y Ros, es el caso de Estados Unidos, que mantiene persistentes d&eacute;ficit en cuenta corriente desde el inicio de la d&eacute;cada de los ochenta. En este caso, la posici&oacute;n privilegiada del d&oacute;lar como moneda de reserva y como medio de pago<sup><a href="#nota">10</a></sup> internacional le permite al pa&iacute;s actuar en la econom&iacute;a global como si fuera una econom&iacute;a cerrada. Es decir, hay una asimetr&iacute;a en el funcionamiento del mercado monetario internacional, que impone limitaciones a una visi&oacute;n basada en la Ley de Thirlwall para el crecimiento econ&oacute;mico, en particular de los pa&iacute;ses centrales.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo mismo se puede decir de los casos en que los vigorosos programas de expansi&oacute;n de los gastos del gobierno, resultando en desequilibrios fiscales, permitieron la expansi&oacute;n de la econom&iacute;a interna y, por condiciones externas favorables, no hay una restricci&oacute;n externa vigente. En ese caso, el crecimiento de las exportaciones (o la sustituci&oacute;n de importaciones), que puede haber permitido aliviar la restricci&oacute;n externa, es relevante, pero no la principal causa del desarrollo econ&oacute;mico, que puede estar en la expansi&oacute;n del gasto del gobierno, o en la expansi&oacute;n del mercado interno. En otras palabras, al presumir que los gastos del gobierno est&aacute;n balanceados, el modelo de Thirlwall excesivamente restringe el papel de otros componentes de la demanda aut&oacute;noma en la explicaci&oacute;n del crecimiento. Al tratar la restricci&oacute;n externa como una condicionante del equilibrio en el largo plazo, el modelo termina por dejar de lado el papel central de los otros componentes del crecimiento econ&oacute;mico. Aunque hay un debate entre los historiadores sobre el papel del mercado interno y el mercado externo en la Revoluci&oacute;n Industrial inglesa,<sup><a href="#nota">12</a></sup> por ejemplo, es dif&iacute;cil pensar la experiencia estadounidense como siendo un caso de crecimiento liderado por las exportaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, aunque no es el caso de Thirlwall o sus coautores, hasta donde este autor conoce la literatura, existe una posibilidad de ver al modelo de Thirlwall como favoreciendo una estrategia de industrializaci&oacute;n o desarrollo liderada por las exportaciones.<sup><a href="#nota">13</a></sup> Algunos autores ven en la experiencia asi&aacute;tica, y su contraste con Am&eacute;rica Latina, una confirmaci&oacute;n de esa tesis. Ac&aacute;, de nuevo, el modelo de Thirlwall no es capaz de captar la complejidad del proceso de desarrollo asi&aacute;tico, el papel del Estado, de la inversi&oacute;n p&uacute;blica, del financiamiento de los bancos p&uacute;blicos, del papel jugado por factores geopol&iacute;ticos asociados a la amenaza comunista, entre otras cosas. Muchos de estos fueron operativos justamente a trav&eacute;s del gasto aut&oacute;nomo del gobierno.<sup><a href="#nota">14</a></sup> No se puede pensar el caso chino sin el gasto en inversi&oacute;n estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es verdad que ning&uacute;n modelo es capaz de explicar la diversidad y complejidad del proceso de acumulaci&oacute;n capitalista en su totalidad. Parafraseando a Borges, un mapa del mundo del tama&ntilde;o del mundo es de poca utilidad. Es por eso que los viejos autores cl&aacute;sicos, del abordaje del excedente, cre&iacute;an que la acumulaci&oacute;n de capital deb&iacute;a ser estudiada en un nivel de abstracci&oacute;n m&aacute;s bajo, donde las instituciones y su desarrollo hist&oacute;rico eran centrales. La utilidad que ha tenido el modelo de Thirlwall y su amplio uso en el &aacute;mbito heterodoxo para explicar los procesos de desarrollo en la periferia sugiere que es importante tener en cuenta sus limitaciones. Y, en ese sentido, Clavijo y Ros han prestado un gran servicio para que no se utilice la noci&oacute;n de la Ley de Thirlwall de modo aerifico. A este autor le parece que un modelo con base en el supermultiplicador, y sin varias de las hip&oacute;tesis restrictivas del modelo de Thirlwall, es la variante m&aacute;s adecuada para analizar los procesos de desarrollo capitalista.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bhaduri, A. y Marglin S., 1990. Unemployment and the Real Wage: The Economic basis for contesting political ideologies. <i>Cambridge Journal of Economics,</i> 14, pp. 375&#45;393.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568582&pid=S0185-1667201500020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bortis, FL, 1997. <i>Institutions, Behaviour and Economic Theory: A Contribution to Classical&#45;Keynesian Political Economy.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568584&pid=S0185-1667201500020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Braun, O. y Joy, L, 1968. A Model of Economic Stagnation: A case study of the Argentine economy. <i>Economic Journal,</i> LXXVII, pp. 868&#45;887.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568586&pid=S0185-1667201500020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Camara&#45;Neto, A.E y Vernengo, M., 2012. Keynes after Sraffa and Kaldor: Effective demand, accumulation and productivity growth. En: T. Cate (ed.). <i>Keynes's General Theory: Seventy&#45;Five Years Later.</i> Cheltenham: Edward Elgar.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568588&pid=S0185-1667201500020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clavijo, P.H. y Ros, J., 2015. La Ley de Thirlwall: una lectura cr&iacute;tica. <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica,</i> este n&uacute;mero.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dutt, A., 1984. Stagnation, Income Distribution and Monopoly Power. <i>Cambridge Journal of Economics,</i> 8(1), pp. 25&#45;40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568591&pid=S0185-1667201500020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garegnani, P., 1992. Some Notes for an Analysis of Accumulation. En: J. Halevi, D. Laibman y E. Nell (eds.). <i>Beyond the Steady State: A revival of Growth Theory.</i> Nueva York: St. Martin's.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568593&pid=S0185-1667201500020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garegnani, P. y Palumbo, A., 1998. Capital Accumulation. En: H. Kurz y N. Salvadori (eds.). <i>The Elgar Companion to Classical Economics.</i> Cheltenham: Edward Elgar.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568595&pid=S0185-1667201500020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">IMF (International Monetary Fund), 2015. <i>World Economic Outlook.</i> Washington, DC: IMF.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568597&pid=S0185-1667201500020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kaldor, N, 1978. Capitalism and Industrial Development: Some lessons from Britain's experience. En: <i>Further Essays on Applied Economics.</i> London: Duckworth.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568599&pid=S0185-1667201500020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krugman, P., 1989. Differences in Income Elasticities and Trends in Real Exchange Rates. <i>European Economic Review,</i> 33, pp. 1031&#45;1054.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568601&pid=S0185-1667201500020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lavoie, M., 1992. <i>Foundations of Post Kynesian Economics.</i> Aldershot: Edward Elgar.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568603&pid=S0185-1667201500020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Palley, T, 2012. The Rise and Fall of Exportled Growth. <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica,</i> LXXI(280), pp. 141&#45;161.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568605&pid=S0185-1667201500020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Caldentey, E. y Vernengo, M., 2010. Back to the Future: Latin America's current development strategy. <i>Journal of Post Keynesian Economics,</i> 32(4), pp. 623&#45;644.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568607&pid=S0185-1667201500020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Caldentey, E. y Vernengo M., 2013. Wage and Profitled Growth: The limits to neo&#45;Kaleckian models and a Kaldorian proposal &#91;Economics Working Paper no. 775&#93;. Levy Economics Institute of Bard College, Annandaleon&#45;Houson, NY.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568609&pid=S0185-1667201500020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prebisch, R, 1959. Commercial Policy in the Underdeveloped Countries. <i>American Economic Review,</i> 49(2), pp. 251&#45;273.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568611&pid=S0185-1667201500020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rowthorn, R., 1981. Demand, Real Wages and Economic Growth. <i>Thames Papers in Political Economy,</i> pp. 1&#45;39.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Serrano, F, 1995. Long Period Effective Demand and the Supermultiplier. <i>Contributions to Political Economy,</i> 14, pp. 67&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568614&pid=S0185-1667201500020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor, L., 1985. A Stagnationist Model of Economic Growth. <i>Cambridge Journal of Economics,</i> 9(4), pp. 383&#45;403.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568616&pid=S0185-1667201500020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A.P., 1991. Professor Krugman's 45&#45;Degree Rule. <i>Journal of Post Kynesian Economics,</i> 14(1), pp. 23&#45;28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4568618&pid=S0185-1667201500020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          	    <p align="justify">&nbsp;</p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor agradece, sin comprometer, los comentarios de Esteban P&eacute;rez Caldentey a una versi&oacute;n preliminar. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En ese sentido v&eacute;ase Palley (2012).</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Los debates entre autores ortodoxos, desde el surgimiento de las nuevas teor&iacute;as del crecimiento de Paul Romer y Robert Lucas, son menos importantes para el tema de esta nota.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Es importante notar que estos ser&iacute;an los modelos kaldorianos de Tipo II, donde el supermultiplicador es central, que no deben ser confundidos con los modelos de mediados de la d&eacute;cada de los cincuenta, los de Tipo I, donde Kaldor presum&iacute;a pleno empleo y la distribuci&oacute;n era la variable de ajuste entre el crecimiento garantizado y el crecimiento natural, o de pleno empleo. Para las distinciones y la relevancia del modelo del supermultiplicador v&eacute;ase Camara&#45;Neto y Vernengo (2012). </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Para una formalizaci&oacute;n de un modelo del supermultiplicador con el papel de la deuda privada v&eacute;ase P&eacute;rez Caldentey y Vernengo (2013). Adem&aacute;s, en el modelo de Kaldor, como la productividad del trabajo depende de la expansi&oacute;n del mercado, de la demanda, la capacidad m&aacute;xima de la econom&iacute;a, el l&iacute;mite de la oferta, aumenta con los aumentos de la demanda de acuerdo con la Ley de Verdoorn (Camara&#45;Neto y Vernengo, 2012).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> El modelo de desarrollo desigual de Prebisch da el mismo resultado que el modelo del supermultiplicador simplificado de Thirlwall. Se podr&iacute;a decir que el modelo impl&iacute;citamente tambi&eacute;n presume el supermultiplicador.</font></p>          	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Los problemas tanto de las funciones de producci&oacute;n agregadas y de la teor&iacute;a marginalista de la distribuci&oacute;n son bien conocidos y han sido expuestos en el llamado debate del capital. En realidad, no hay raz&oacute;n para creer que la intensidad del uso de un factor de producci&oacute;n este inversamente relacionado con su remuneraci&oacute;n, como presupone el modelo de Clavijo y Ros.</font></p>                  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> El problema en el caso de Costa Rica es el patr&oacute;n de especializaci&oacute;n basado en las <i>maquilas,</i> en la explotaci&oacute;n de mano de obra barata y en la incapacidad de competir con otros pa&iacute;ses, particularmente asi&aacute;ticos, en ese rubro. Intel, que domina el mercado global de producci&oacute;n de <i>chips,</i> puede dislocar la producci&oacute;n a otros pa&iacute;ses con costos laborales en d&oacute;lares m&aacute;s bajos seguramente. Igual ser&iacute;a de esperar que, <i>ceteris paribus,</i> con un aumento de la demanda global por <i>computer chip,</i> la producci&oacute;n costarricense podr&iacute;a ser aumentada por Intel. De modo m&aacute;s general, como lo se&ntilde;alan P&eacute;rez&#45;Caldentey y Vernengo (2010), el problema de pa&iacute;ses como Costa Rica y los dem&aacute;s de Am&eacute;rica Central, adem&aacute;s de M&eacute;xico, es que exportan mano de obra barata, directamente con inmigraci&oacute;n, o indirectamente a trav&eacute;s de las maquilas. Este patr&oacute;n de especializaci&oacute;n tiene el mismo resultado de la especializaci&oacute;n en <i>commodities</i> en Am&eacute;rica del Sur: crisis recurrentes de balanza de pagos y un l&iacute;mite al crecimiento debido a que las exportaciones no son capaces de financiar las necesidades de importaci&oacute;n a largo plazo.</font></p>                               <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> En especial, el automatismo con que un aumento del salario real resulta en mayor desempleo y una reducci&oacute;n de la tasa de beneficio lleva a una reducci&oacute;n de la tasa de acumulaci&oacute;n y de las exportaciones no puede ser garantizada, una vez que la relaci&oacute;n entre utilizaci&oacute;n de los factores y su remuneraci&oacute;n es ambigua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Por ejemplo, basta mirar el &uacute;ltimo <i>World Economic Outlook</i> (WEO), que analiza la inversi&oacute;n con base "en el convencional modelo del acelerador (...). Un presupuesto central es que las empresas ajustan su <i>stock</i> de capital gradualmente al nivel proporcional con el producto" (IMF, 2015, p. 118). De modo m&aacute;s amplio, Garegnani y Palumbo (1998) notan que los historiadores econ&oacute;micos, incluidos ah&iacute; los del <i>mainstream,</i> observan que la participaci&oacute;n del ahorro en las econom&iacute;as en el inicio del proceso de industrializaci&oacute;n era relativamente constante y baja. Eso ir&iacute;a contra la noci&oacute;n de que la tasa de ahorro tendr&iacute;a que aumentar, como resultado de los cambios distributivos. En ese sentido, habr&iacute;a evidencia hist&oacute;rica sobre la relativa constancia entre el crecimiento del producto y la utilizaci&oacute;n de la capacidad productiva, lo que Garegnani y Palumbo (1998) llaman la hip&oacute;tesis keynesiana de las cantidades, en contraste con la hip&oacute;tesis keynesiana de la distribuci&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Ya partir de 1973 efectivamente como unidad de cuenta del Sistema Monetario Internacional. </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Aqu&iacute; la cr&iacute;tica de Clavijo y Ros sobre la importancia del desarrollo desigual parece pertinente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;Kaldor (1978) claramente se inclina por la explicaci&oacute;n basada en los mercados externos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Esta ser&iacute;a una justificativa para la industrializaci&oacute;n orientada hacia las exportaciones (IOE) diferente de las propuestas por autores del <i>mainstream</i> a inicios de la d&eacute;cada de los setenta, como Balassa, Bhagwati y Krueger. Sin embargo, no es evidente que Clavijo y Ros sean cr&iacute;ticos de la idea de crecimiento liderado por las exportaciones. Una nueva variante de esa idea, en Am&eacute;rica Latina, supone que con cuentas fiscales equilibradas, como en el modelo de Thirlwall, y con un tipo de cambio real devaluado es posible crecer. Estas ideas, referidas como Nuevo Desarrollismo, y asociadas al trabajo de Bresser&#45;Pereira, tambi&eacute;n suponen que es posible crecer exclusivamente por la v&iacute;a de los mercados externos. En el trabajo de Clavijo y Ros, una devaluaci&oacute;n, que redujera el salario real y el consumo, aumentar&iacute;a el empleo y la producci&oacute;n y el excedente para exportar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Hay una extensa literatura sobre el desarrollo asi&aacute;tico que enfatiza el papel del Estado, empezando por trabajos de Amsden, Chang, Singh, Wade y otros.</font></p>      ]]></body><back>
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