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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los impactos distributivos de las reformas institucionales]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los impactos distributivos de las reformas institucionales</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Fernando Toboso*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>*</b> <i>Departamento de Econom&iacute;a Aplicada de la Universidad de Valencia, Espa&ntilde;a</i>, &#60;<a href="mailto:fernando.toboso@uv.es">Fernando.Toboso@uv.es</a>&#62;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido en enero de 2013;    <br> 	Aceptado en noviembre de 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo aqu&iacute; perseguido es doble. Por una parte, se pretende mostrar que la afirmaci&oacute;n de que los nuevos institucionalistas no prestan atenci&oacute;n a los aspectos distributivos puede ser refutada. Para ello se examinar&aacute;n algunos trabajos de destacados autores en esta tradici&oacute;n anal&iacute;tica. En segundo lugar, el trabajo acomete la revisi&oacute;n y ampliaci&oacute;n de un instrumental gr&aacute;fico muy conocido y nada heterodoxo a fin de realizar un an&aacute;lisis sistem&aacute;tico y muy persuasivo de las principales v&iacute;as por las que una reforma institucional provoca impactos distributivos, adem&aacute;s de influir sobre el volumen total de los costos de transacci&oacute;n que soportan los participantes en cada entorno institucional. Dicho an&aacute;lisis tambi&eacute;n permite resaltar que las reglas que unos agentes perciben como causantes de los costos de transacci&oacute;n que ellos soportan son vistas por otros como los mecanismos que les pueden permitir, finalmente, obtener mejores resultados distributivos, al menos a corto plazo, incluso aunque hayan de incurrir en los habituales costos de transacci&oacute;n asociados a toda negociaci&oacute;n. Aunque estas ideas resultan ciertamente ajenas al proceder investigador de muchos nuevos institucionalistas, no es as&iacute; en el caso de otros como North, Eggertsson, Libecap, Ostrom e incluso Williamson y M&eacute;nard. Evidentemente, esta dimensi&oacute;n distributiva suele ser objeto de gran preocupaci&oacute;n por parte de investigadores que trabajan en el marco de otras corrientes de an&aacute;lisis, pero el objetivo del trabajo no consiste en examinar esas otras aportaciones, sino en mostrar que estos aspectos est&aacute;n ganando m&aacute;s y m&aacute;s espacio en el &aacute;mbito de la nueva econom&iacute;a institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> consecuencias distributivas, reformas institucionales, nuevos institucionalistas, an&aacute;lisis gr&aacute;fico estilizado, derechos y capacidades de negociaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n JEL</b>: D02, D3, D7.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo del presente trabajo consiste, en primer lugar, en mostrar que los aspectos distributivos tambi&eacute;n est&aacute;n siendo tenidos en cuenta por destacados autores adscritos al campo de la nueva econom&iacute;a institucional, habiendo sido varios de ellos incluso presidentes de la International Society for the New Institutional Economics (ISNIE). En segundo lugar, el trabajo aporta, mediante la revisi&oacute;n y ampliaci&oacute;n de un instrumental gr&aacute;fico muy conocido y nada heterodoxo, un an&aacute;lisis microecon&oacute;mico sistem&aacute;tico y muy persuasivo de las principales v&iacute;as por las que una reforma institucional provoca impactos distributivos muy relevantes sobre unos y otros participantes, adem&aacute;s de afectar al volumen total de los costos de transacci&oacute;n que conjuntamente soporten dichos agentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el logro de estos objetivos, lo que sigue a esta introducci&oacute;n se organiza del siguiente modo. En el siguiente apartado se examinan los trabajos de esos destacados nuevos institucionalistas en los que se presta atenci&oacute;n, en mayor o menor medida, a los aspectos distributivos. Tal es el caso de algunas de las obras de autores como North, Ostrom, Greif, Knight, Eggertsson, Libecap, Winiecki, Horn o Weingast. A continuaci&oacute;n se muestra el instrumental gr&aacute;fico a utilizar y la modificaci&oacute;n que es necesario hacer en el mismo para que resulte &uacute;til a los prop&oacute;sitos aqu&iacute; perseguidos y, posteriormente, se procede a realizar el an&aacute;lisis gr&aacute;fico estilizado de los impactos distributivos ocasionados por las reformas institucionales. Dicho an&aacute;lisis revelar&aacute; c&oacute;mo las reformas institucionales influyen de manera diferente sobre los derechos de unos u otros participantes y sobre sus oportunidades y capacidades relativas de actuaci&oacute;n y negociaci&oacute;n. No s&oacute;lo afectan, pues, a la cantidad total de costos de transacci&oacute;n que conjuntamente soportan dichos participantes. Estas y otras conclusiones se sintetizan en el &uacute;ltimo apartado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fin de evitar cualquier posible mala interpretaci&oacute;n de las conclusiones a las que la presente investigaci&oacute;n permite llegar, resulta necesario mencionar aqu&iacute; que en el trabajo no se afirma que esta ampliaci&oacute;n de enfoque hacia los aspectos distributivos sea mayoritaria entre los autores que participan en los congresos de la ISNIE y se autocalifican como nuevos institucionalistas. Aunque se ha producido una considerable ampliaci&oacute;n en el enfoque respecto a los trabajos publicados durante las d&eacute;cadas de 1970 y 1980, todav&iacute;a son minoritarios los trabajos en los que la dimensi&oacute;n distributiva est&aacute; expl&iacute;citamente presente. Por tanto, haciendo abstracci&oacute;n de las particularidades y las diferencias de planteamiento siempre existentes, es necesario resaltar en esta introducci&oacute;n que dicho enfoque de an&aacute;lisis mayoritario sigue caracteriz&aacute;ndose, sin duda, por la especial preocupaci&oacute;n que estos autores tienen por el tema de los costos de transacci&oacute;n y su repercusi&oacute;n sobre el mayor o menor grado de eficiencia resultante en cada entorno institucional investigado, tanto en el &aacute;mbito del sector privado, los mercados y las empresas como en el del sector p&uacute;blico y los procesos pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante lo anterior, resulta posible afirmar tambi&eacute;n que ya en la d&eacute;cada de 1990 exist&iacute;a entre los nuevos institucionalistas una evidente insatisfacci&oacute;n respecto al tipo de an&aacute;lisis econ&oacute;mico elaborado bajo las concepciones neocl&aacute;sicas tradicionales que, por otra parte, hab&iacute;an inspirado sus propias y pioneras aportaciones de los a&ntilde;os 1960 y 1970 en campos como el de la llamada teor&iacute;a de los derechos de propiedad.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Al igual que dichas aportaciones, poco tienen que ver con las aproximaciones metodol&oacute;gicas y los posicionamientos normativos que suelen predominar en los trabajos de los <i>viejos</i> institucionalistas.<sup><a href="#notas">2</a></sup> En ese sentido, en la actualidad son claramente mayoritarios los autores que trabajan bajo la presunci&oacute;n de que las personas disponen de una racionalidad limitada o acotada,<sup><a href="#notas">3</a></sup> no de unas ilimitadas capacidades de procesamiento de la informaci&oacute;n y de c&aacute;lculo. De ah&iacute; que, en dichos an&aacute;lisis a los agentes no se les suela atribuir la tenencia de una informaci&oacute;n perfecta o completa ni el planteamiento consista tampoco en asumir que obtener informaci&oacute;n es costoso y que, por lo tanto, el agente "optimizar&aacute;" la b&uacute;squeda de la misma. Por el contrario, lo habitual es encontrar an&aacute;lisis basados en la presunci&oacute;n de que los agentes pueden actuar de manera oportunista, incumplir sus promesas, revelar informaci&oacute;n distorsionada e incluso incumplir la legislaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson (2002a; 2002b) ha sintetizado algunas de esas principales diferencias entre el enfoque de la nueva econom&iacute;a institucional y lo que &eacute;l mismo denomina la "ortodoxia neocl&aacute;sica". Diferencias que concreta en tres aspectos esenciales. El primero y principal hace referencia al hecho de que mientras la perspectiva institucional o transaccional permite enfatizar los aspectos de negociaci&oacute;n y las posibles ganancias del intercambio que pudieran resultar, entre otros muchos aspectos, la perspectiva neocl&aacute;sica tradicional conduce a enfocar los problemas microecon&oacute;micos desde una perspectiva que busca determinar cu&aacute;l es la asignaci&oacute;n m&aacute;s eficiente de los recursos escasos (precios y producci&oacute;n de equilibrio son las preocupaciones fundamentales de los analistas). Segundo, y relacionado con lo anterior, en los an&aacute;lisis tradicionales de inspiraci&oacute;n neocl&aacute;sica las empresas se suelen conceptualizar &#151;dice Williamson&#151; como si fueran funciones de producci&oacute;n a maximizar, mientras que la perspectiva transaccional permite enfatizar los aspectos relacionados con la estructura de gobierno de dichas empresas y los entramados de reglas formales y normas informales que constri&ntilde;en las interacciones de los agentes participantes. Y tercero &#151;se&ntilde;ala Williamson&#151;, la perspectiva transaccional propia de los an&aacute;lisis elaborados en el marco de la nueva econom&iacute;a institucional facilita el que podamos incorporar a nuestro an&aacute;lisis las aportaciones que han tenido lugar en otros campos, como el de la teor&iacute;a de la organizaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, dependiendo del &aacute;rea de investigaci&oacute;n, no resulta dif&iacute;cil encontrar ahora trabajos en los que los nuevos institucionalistas prestan atenci&oacute;n, por ejemplo, al grado de credibilidad de los compromisos, a los aspectos de gobernanza, a las normas y valores sociales, a las convicciones y predilecciones ideol&oacute;gicas, a los mecanismos de refuerzo, al capital social, a los comportamientos estrat&eacute;gicos, a la racionalidad limitada, al oportunismo, a la selecci&oacute;n adversa, al riesgo moral, a las garant&iacute;as contractuales, a la incertidumbre, a los costos de supervisi&oacute;n, a los incentivos a la colusi&oacute;n o a las estructuras jer&aacute;rquicas.<sup><a href="#notas">5</a></sup> E incluso, como veremos en el pr&oacute;ximo apartado, a los conflictos distributivos, a la fuerza negociadora de unos u otros participantes, a la informaci&oacute;n asim&eacute;trica o a las habilidades de persuasi&oacute;n de cada cu&aacute;l.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es casualidad que Elinor Ostrom, recientemente galardonada con el Nobel de Econom&iacute;a, mencione expl&iacute;citamente la necesidad de ir m&aacute;s all&aacute; de las panaceas te&oacute;ricas para construir "una ciencia claramente interdisciplinar a fin de analizar sistemas complejos formados por m&uacute;ltiples niveles, evitando as&iacute; la adopci&oacute;n de modelos te&oacute;ricos simplistas en la b&uacute;squeda de verdades predictivas universales (panaceas) para complejos problemas de decisi&oacute;n e interacci&oacute;n colectiva" (Ostrom, 2007a).<sup><a href="#notas">6</a></sup> Bien conocidos son tambi&eacute;n sus an&aacute;lisis sobre la importancia que el capital social y otros aspectos reputacionales y relacionales tienen en cuanto factores que pueden ayudar a resolver o mitigar problemas de acci&oacute;n colectiva y coordinaci&oacute;n social.<sup><a href="#notas">7</a></sup> No es casualidad tampoco que North (2005b: 21) escribiera que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&#91;...&#93; en contraste con teor&iacute;a econ&oacute;mica est&aacute;ndar (neocl&aacute;sica) que suele estar inspirada en las concepciones de la f&iacute;sica mecanicista, la modelizaci&oacute;n de los procesos de cambio econ&oacute;mico ha de inspirarse en la biolog&iacute;a evolutiva. Pero a diferencia de lo que ocurre en las explicaciones de la teor&iacute;a de Darwin en las que los mecanismos de selecci&oacute;n no se ven influidos por las creencias acerca de las potenciales consecuencias, la evoluci&oacute;n de los asuntos humanos si que est&aacute; influida por las percepciones de los jugadores acerca de esas posibles consecuencias de las decisiones&#45;elecciones &#91;...&#93; cada cual tratando de lograr sus propios objetivos."</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EJEMPLOS DE AN&Aacute;LISIS EN LOS QUE SE PRESTA ATENCI&Oacute;N A LOS ASPECTOS DISTRIBUTIVOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Explicitadas esas caracter&iacute;sticas del enfoque mayoritario, se hace necesario mostrar ahora algunos ejemplos de an&aacute;lisis en los que, adem&aacute;s de esas ampliaciones anteriores, tambi&eacute;n se presta atenci&oacute;n a los aspectos distributivos. Como ya se mencion&oacute;, el objetivo &uacute;ltimo de este trabajo consiste en refutar la afirmaci&oacute;n de que los nuevos institucionalistas siguen ignorando estos aspectos, para lo cual no es necesario realizar un repaso de todas las aportaciones, sino examinar s&oacute;lo algunos destacados ejemplos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero a mencionar es Douglass North. Aunque North se suele centrar en analizar cuestiones relacionadas con la eficiencia de unos u otros marcos institucionales, vinculando su diagn&oacute;stico a los mayores o menores costos de transacci&oacute;n totales resultantes para los participantes, tambi&eacute;n ha publicado trabajos que contienen explicitas referencias a los aspectos distributivos o al poder negociador de los participantes. Esos trabajos constituyen pues el primer ejemplo a examinar aqu&iacute;. As&iacute;, en North (2005b: 112) se hace referencia a la "lucha violenta entre grupos que compiten por el control de la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a" que tuvo lugar en todas las nuevas rep&uacute;blicas latinoamericanas creadas despu&eacute;s de la derrota de los espa&ntilde;oles y el surgimiento de los movimientos de independencia. Aun cuando muchos pa&iacute;ses adoptaron una u otra versi&oacute;n adaptada de la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica tras su independencia, las consecuencias de dichos marcos institucionales &#151; escribe North&#151; resultaron radicalmente diferentes a lo esperado, dada la herencia colonial de todos estos pa&iacute;ses. Los sistemas econ&oacute;micos y de comercio de dichos pa&iacute;ses se orientaron b&aacute;sicamente hacia la extracci&oacute;n de metales preciosos para la Corona espa&ntilde;ola, quien otorg&oacute; el monopolio exclusivo de tales actividades a determinados grupos, restringiendo tambi&eacute;n el comercio a un peque&ntilde;o n&uacute;mero de puertos de entre todos los existentes en Am&eacute;rica del Sur. El prop&oacute;sito evidente y bien documentado de esta configuraci&oacute;n institucional &#151;dice North&#151; fue el de facilitar la extracci&oacute;n y el env&iacute;o de los metales preciosos a Espa&ntilde;a, no el promover el desarrollo de las personas que viv&iacute;an all&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al no contar con una tradici&oacute;n de autogobierno democr&aacute;tico ni con reglas pol&iacute;ticas y de mercado bien definidas y con garant&iacute;a de cumplimiento ni con una socialmente legitimada distribuci&oacute;n de la propiedad de los recursos econ&oacute;micos, la independencia de estos pa&iacute;ses acab&oacute; conduciendo a una violenta batalla entre diversos grupos por la captura del proceso pol&iacute;tico y el control de los negocios econ&oacute;micos &#151;se&ntilde;ala North. Los grupos que salieron victoriosos instauraron reg&iacute;menes autoritarios a fin de asegurar el orden que les beneficiaba y el fen&oacute;meno del "caudillismo" se convirti&oacute; en omnipresente. Pero pronto aparecieron tambi&eacute;n nuevos conflictos entre los inicialmente beneficiados por la Corona y las nuevas &eacute;lites gobernantes que pronto emergieron y los grupos en los que se apoyaban, quienes no estaban entre ese reducido n&uacute;mero de familias terratenientes y miembros de la iglesia a los que la Corona hab&iacute;a entregado enormes extensiones de tierra y monopolios locales para la producci&oacute;n y el comercio. El resultado fue, y sigue siendo seg&uacute;n North, una inestabilidad pol&iacute;tica continua y una generalizaci&oacute;n del fen&oacute;meno de la b&uacute;squeda de rentas con efectos muy negativos sobre las actividades productivas. La enormemente desigual distribuci&oacute;n de la renta y la riqueza generada, la casi inexistente provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos y la pobreza extrema que asola a una parte considerable de la poblaci&oacute;n de muchos de estos pa&iacute;ses es en gran parte el resultado de dicha din&aacute;mica institucional. North concluye que las explicaciones del subdesarrollo basadas en las dotaciones relativas de capital f&iacute;sico o en la configuraci&oacute;n institucional formal no pueden ignorar la relevancia de las instituciones informales y los conflictos que pueden surgir en muchos casos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos estos argumentos de North son, por supuesto, discutibles. Sin embargo, los mismos revelan que algunos de sus an&aacute;lisis presta atenci&oacute;n a las cuestiones distributivas, a los conflictos de intereses, a la existencia grupos de personas con capacidades diferentes para influir sobre las nuevas reglas del juego pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que se crean y reforman, o con diferentes capacidades de negociaci&oacute;n bajo las reglas existentes. En North (2005a: 165) este autor escribe tambi&eacute;n: "Como se se&ntilde;al&oacute; anteriormente, la alteraci&oacute;n de las reglas econ&oacute;micas implica ganadores y perdedores, y es fundamental estar al tanto de ello &#91;...&#93;." En 1990 este autor ya hab&iacute;a declarado expl&iacute;citamente: "Las instituciones no son creadas necesariamente, ni siquiera habitualmente, para ser socialmente eficientes, m&aacute;s bien, o al menos las reglas formales, son creadas para servir a los intereses de quienes tienen el poder de negociaci&oacute;n suficiente para elaborar y aprobar nuevas reglas" (North, 1990: 16). En un sentido similar, otro ex presidente de ISNIE, Eggertsson (1996: 16), declar&oacute; expl&iacute;citamente que la perspectiva de la nueva econom&iacute;a institucional "tambi&eacute;n ofrece una oportunidad para explicar los mecanismos institucionales que influyen sobre el poder relativo de los trabajadores y empleadores, as&iacute; como para explorar c&oacute;mo esas relaciones de poder han surgido y c&oacute;mo se mantienen &#91;...&#93;".<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Knight y North (1997) y Knight (1992) constituyen otros dos cl&aacute;sicos ejemplos. El &eacute;nfasis puesto por muchos analistas en los beneficios totales que un grupo de personas obtiene de los arreglos institucionales existentes &#151;afirman Knight y North&#151; les lleva a ignorar una dimensi&oacute;n muy relevante de las interacciones humanas en cualquier entorno institucional. Se trata de la dimensi&oacute;n distributiva y el conflicto de intereses que puede aparecer en relaci&oacute;n con el <i>status quo</i> institucional existente en cada &aacute;mbito y sus posibles v&iacute;as de reforma. Y ello vale tanto para las instituciones formales como para las informales. Knight (1992: 17) afirma:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las principales conclusiones a extraer de mi an&aacute;lisis es que la evoluci&oacute;n registrada en las instituciones sociales se explica mejor en cuanto subproductos de los conflictos distributivos existentes que por referencia a acuerdos voluntarios Pareto&#45;superiores para el logro de beneficios conjuntos. Con el fin de evitar confusiones innecesarias, quiero subrayar aqu&iacute; que mi &eacute;nfasis en la necesidad de hacer referencia a los efectos distributivos esperados como factor explicativo del cambio en las instituciones sociales no implica que las instituciones existentes no ofrezcan tambi&eacute;n beneficios colectivos en cierta medida.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros muchos ejemplos podr&iacute;an ser mencionados en relaci&oacute;n con la aportaci&oacute;n de Knight. Por ejemplo, en Knight (1992: 194) este autor menciona que estos aspectos distributivos no son s&oacute;lo factores claves para explicar muchas de las reformas institucionales que finalmente vemos aprobadas en las actuales sociedades democr&aacute;ticas, sino que igualmente tambi&eacute;n para "explicar la manipulaci&oacute;n de las instituciones electorales ocurrida en las asambleas de Roma en el siglo IV A.C.". En la medida en que el derecho al voto y la representaci&oacute;n en dichas asambleas se organizaban bajo criterios tribales, los resultados de los procesos electorales pod&iacute;an f&aacute;cilmente alterarse con s&oacute;lo modificar los requisitos para poder formar parte de cada estrato social. As&iacute;, en el a&ntilde;o 312 A.C. cuando Apius Claudius quiso otorgar una mayor influencia a los intereses de los comerciantes de las &aacute;reas urbanas, simplemente intent&oacute; reformar la ley electoral para permitir que los residentes de los cuatro grandes distritos urbanos se pudieran inscribir, sin embargo, como electores en los distritos o &aacute;reas de su elecci&oacute;n, independientemente de su lugar de residencia. Varios a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la ley se cambi&oacute; de nuevo para obligar a los votantes urbanos a ejercer sus derechos electorales es los distritos urbanos en los que ten&iacute;an fijada su residencia, permitiendo de nuevo as&iacute; volver a ser mayor&iacute;a en sus distritos a quienes trataban de conservar la primac&iacute;a de los intereses agrarios en la Roma de aquellos a&ntilde;os al recuperar por un tiempo el marco institucional que les favorec&iacute;a &#151;escribe Knight.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inter&eacute;s de North y otros nuevos institucionalistas por estos aspectos queda puesto tambi&eacute;n de manifiesto por el hecho de haber invitado a Jack Knight a publicar su impactante tesis doctoral de 1992 <i>(Institutions and Social Conflict)</i> en la serie <i>The Political Economy of Institutions and Decisions,</i> editada por James E. Alt y Douglass C. North, o que Knight y North publicaran "Explaining the Complexity of Institutional Change" en 1997, trabajo en el que ambos ponen &eacute;nfasis en esos aspectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas de las contribuciones de Barry Weingast<sup><a href="#notas">9</a></sup> se pueden citar tambi&eacute;n como ejemplos de an&aacute;lisis en los que los aspectos distributivos son tenidos en cuenta, aunque de manera tangencial. As&iacute; por ejemplo, en los art&iacute;culos cl&aacute;sicos y muy citados de Weingast y Marshall (1988) y Weingast (1989), estos autores mencionan que el control sobre el orden del d&iacute;a dentro de su jurisdicci&oacute;n por los comit&eacute;s en el Congreso de Estados Unidos implica que cada comit&eacute; tiene poder de veto sobre las propuestas que se elevar&aacute;n para votaci&oacute;n al pleno del Congreso. Este control de la agenda permite a los comit&eacute;s orientar el resultado de las decisiones hacia las alternativas preferidas por la mayor&iacute;a de los miembros de cada comit&eacute;, que cuentan con nombramientos de por vida. Las consideraciones distributivas est&aacute;n presentes pues en dicho an&aacute;lisis. La diversidad de intereses entre los legisladores &#151;escribe Weingast&#151; crea oportunidades para el mutuo beneficio y el intercambio de apoyos entre los miembros de los comit&eacute;s. Pero bajo un sistema de intercambio puntual de favores y apoyos en el pleno de la C&aacute;mara, los riesgos derivados del incumplimiento de la palabra dada ser&iacute;an superiores &#151;se&ntilde;alan Weingast y Marshall&#151; que con el actual sistema de comit&eacute;s del Congreso estadounidense. Resulta necesario mencionar aqu&iacute;, no obstante, que la preocupaci&oacute;n principal para estos autores es, por supuesto, determinar si dicho sistema es m&aacute;s eficiente que el otro en el sentido de que genera unos menores costos de transacci&oacute;n para los legisladores en su recurrente tarea de alcanzar acuerdos sobre las medidas legislativas a adoptar, <i>ceteris paribus.</i> La respuesta es afirmativa, seg&uacute;n &eacute;stos autores, puesto que si los legisladores buscan en &uacute;ltimo t&eacute;rmino ser reelegidos en sus propias circunscripciones preferir&aacute;n dicho sistema frente al tradicional sistema de intercambio puntual de apoyos o votos, porque dicho sistema asegura el cumplimiento de lo pactado en mayor medida que el otro, permitiendo as&iacute; sacar adelante, con unos menores costos de transacci&oacute;n, las propias propuestas en beneficio de los electores de su circunscripci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que el apoyo presente otorgado a una iniciativa legislativa es algo cierto, mientras que la promesa de apoyo futuro puede verse incumplida por m&uacute;ltiples razones (entre ellas el cambio en las circunstancias que dieron lugar al pacto o el cambio de opini&oacute;n resultante del paso del tiempo), parece obvio que los legisladores preferir&aacute;n aquel sistema que mejor asegure el cumplimiento de lo pactado. Seg&uacute;n Weingast, ni los factores de reputaci&oacute;n ni el que la interacci&oacute;n sea repetida impiden que en determinadas circunstancias los acuerdos puedan no cumplirse. La diversidad de intereses existente entre los legisladores facilita el logro de acuerdos en mutuo beneficio de los respectivos residentes, pero el sistema tradicional de intercambio puntual de apoyos o votos genera mucha m&aacute;s incertidumbre sobre el resultado final y, por lo tanto, unos mayores costos de transacci&oacute;n que el sistema de comit&eacute;s mencionado, dada la permanente posibilidad de incumplimiento o la exigencia de renegociaci&oacute;n como consecuencia de los cambios de contexto o de opini&oacute;n mencionados. El convencimiento progresivo de que ello era as&iacute; condujo en su momento a la aprobaci&oacute;n de las modificaciones reglamentarias que supusieron la implantaci&oacute;n del mismo sin apenas oposici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos autores elaboran un modelo con un sistema ideal de comit&eacute;s y argumentan que la evidencia emp&iacute;rica obtenida del funcionamiento del Congreso estadounidense no refuta dicho modelo. En &eacute;l, los comit&eacute;s legislativos est&aacute;n formados por determinados esca&ntilde;os. Cada esca&ntilde;o pertenece a un congresista individual, quien ostenta un derecho de propiedad sobre el esca&ntilde;o. La asignaci&oacute;n es hist&oacute;rica, basada en la antig&uuml;edad <i>(seniority system)</i> y da derecho a permanecer en ese puesto hasta que el congresista lo desee. Cada comit&eacute; tiene asignado un conjunto de temas sobre los que ejerce el derecho exclusivo a proponer actuaciones y reformas para ser votadas en el Congreso. Cuando un puesto queda vacante, &eacute;ste se ocupa por un procedimiento t&eacute;cnico consistente en ver cu&aacute;l es el congresista m&aacute;s antiguo que lo solicit&oacute; en un orden anterior en su declaraci&oacute;n escrita de preferencias de pertenencia a comit&eacute;s. El control de la agenda, esto es, qu&eacute; propuestas se presentar&aacute;n a votaci&oacute;n, y cu&aacute;ndo y c&oacute;mo, en el Congreso otorga a los comit&eacute;s un derecho de veto sobre las propuestas que otros congresistas puedan hacer a dicho comit&eacute; y sesga el proceso hacia la presentaci&oacute;n de aquellas propuestas m&aacute;s deseadas por los miembros del comit&eacute;. No es por ello extra&ntilde;o ver como los congresistas provenientes de distritos rurales solicitan pertenecer en primer lugar a los comit&eacute;s sobre temas agrarios y no al comit&eacute; de vivienda ni al comit&eacute; de la marina mercante, por ejemplo. La estabilidad de las alianzas y acuerdos dentro de un comit&eacute; o entre miembros de distintos comit&eacute;s se ve reforzada por el sistema de propiedad de los puestos prevaleciente.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Como veremos en el apartado siguiente, la institucionalizaci&oacute;n de dicho sistema de intercambios y apoyos no es, por lo tanto, neutral ni en t&eacute;rminos de resultados globales ni en cuanto a la distribuci&oacute;n de los beneficios resultantes de las actuaciones legislativas y presupuestarias finalmente aprobadas en el Congreso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos estos trabajos son s&oacute;lo ejemplos de an&aacute;lisis elaborados por destacados nuevos institucionalistas. Pero podr&iacute;an mencionarse otros. Libecap (1989a; 1989b), Winiecki (1994; 1996; 1998), Bardhan (2000; 2001; 2004, 2005), Greif (2005; 2008), Nye (1997) o Mokyr y Nye (2007) podr&iacute;an ser algunos de ellos. Incluso en el &aacute;mbito de la organizaci&oacute;n industrial&#45;empresarial cabe encontrar algunos ejemplos de an&aacute;lisis de destacados nuevos institucionalistas en los que los aspectos distributivos, la fuerza negociadora o el grado de control jer&aacute;rquico ejercido aparecen como aspectos centrales del an&aacute;lisis. As&iacute;, Williamson (1996a; 1996b; 1996c; 1997) o dos trabajos de quien fue el tercer presidente de la ISNIE, M&eacute;nard (1997; 2004), constituyen otros ejemplos. Ambos autores hacen referencia incluso a las "influencias de poder" entre personas que surgen de las relaciones jer&aacute;rquicas existentes en el seno de las empresas, estructuras institucionales necesarias para asegurar el control sobre los activos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las conceptualizaciones y m&eacute;todos habitualmente utilizados por los nuevos institucionalistas se han ampliado tanto durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas que no es extra&ntilde;o encontrar trabajos de autodenominados nuevos institucionalistas en los que se hace referencia a situaciones en las que, por ejemplo, algunos grupos de personas pueden oponerse a una reforma tenida por eficiente en la medida en que podr&iacute;a contribuir a una reducci&oacute;n de los costos de transacci&oacute;n si con la misma estiman que se ver&aacute;n afectados negativamente en t&eacute;rminos distributivos.<sup><a href="#notas">11</a></sup> En este sentido, Horn (1995:16) afirma lo siguiente: "si los compromisos de los legisladores a promulgar, as&iacute; como los beneficios otorgados a sus electores, no est&aacute;n seguros cuando las legislaturas posteriores vienen, pueden tener un incentivo para proteger los beneficios, incluso por tratar de implementar ineficientes mecanismos institucionales que aumentan los costos de transacci&oacute;n de revertir esas pol&iacute;ticas". Es importante mencionar que el libro de Horn fue publicado en la colecci&oacute;n de libros editados por James E. Alt y Douglass C. North que conforman la serie <i>The Political Economy of Institutions and Decisions.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta preocupaci&oacute;n por los aspectos distributivos es evidente tambi&eacute;n entre los nuevos institucionalistas que han realizado contribuciones al an&aacute;lisis de los procesos de reforma institucional habidos en los pa&iacute;ses de Europa del Este. Como el objetivo de este trabajo no es el de elaborar ning&uacute;n <i>survey,</i><sup><a href="#notas">12</a></sup> bastar&aacute; con hacer menci&oacute;n a algunos destacados trabajos de Winiecki, varios de ellos presentados en los congresos de la ISNIE. Winiecki (1998; 1996; 1994; 1993; 1991) pueden mencionarse como ejemplos porque junto a sus razonamientos en t&eacute;rminos de eficiencia y de costos de transacci&oacute;n, este autor presta tambi&eacute;n atenci&oacute;n a los aspectos distributivos asociados al problema bajo estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Winiecki (1986) se explica cu&aacute;l ha sido el legado, en materia de instituciones informales, que los sistemas de planificaci&oacute;n centralizada han aportado al proceso de transici&oacute;n, mientras que en Winiecki (1998) este autor destaca la importancia que los marcos institucionales informales tienen para el &eacute;xito de cualquier reforma legal orientada a implantar econom&iacute;as de mercado de estilo occidental en los antiguos pa&iacute;ses de econom&iacute;a planificada. En la medida en que los conjuntos de normas, valores, rutinas y h&aacute;bitos aprendidos y ejercidos durante d&eacute;cadas en el marco de los sistemas comunistas resultan claramente distintos a los valores y h&aacute;bitos requeridos para el funcionamiento ordenado de las econom&iacute;as de mercado, y dada la mayor dificultad de adaptaci&oacute;n de dichas normas y h&aacute;bitos sociales al haber sido fuertemente interiorizados en las estructuras mentales de la gente, cabe esperar &#151;dice Winiecki&#151; que durante el periodo de transici&oacute;n existan en estos pa&iacute;ses unos elevados costos de transacci&oacute;n, por comparaci&oacute;n con la situaci&oacute;n existente en econom&iacute;as de similar atraso econ&oacute;mico pero que disponen de las instituciones formales e informales propias de las sociedades democr&aacute;ticas con econom&iacute;as de mercado. No deja de ser este un razonamiento hipot&eacute;tico&#45;deductivo dif&iacute;cil de contrastar, pero Winiecki aporta argumentos de peso para apoyar su afirmaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esos elevados costos de transacci&oacute;n se deben en gran medida, seg&uacute;n el autor, a factores relacionados con la existencia de determinadas instituciones informales y al impacto que las mismas ejercen sobre la eficacia y cumplimiento de los otros marcos legales en vigor. En primer lugar, en la medida en que la elevada discrecionalidad en la aplicaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n existente en los anteriores sistemas comunistas sigui&oacute; vigente, dicha pr&aacute;ctica o norma social (instituci&oacute;n informal) condujo a la elaboraci&oacute;n de determinadas normativas legales con redacciones deliberadamente poco precisas. Hacer compatible la consideraci&oacute;n de potenciales situaciones particulares con los principios y reglas generales no s&oacute;lo ha restado eficacia reguladora a dichas normativas, sino que ha hecho incluso a veces inoperativos algunos principios generales &#151;escribe Winiecki. Las modificaciones sucesivas de dichos textos legales a efectos de darles coherencia y, al mismo tiempo, preservar un cierto grado de discrecionalidad dio lugar en muchas ocasiones a una fren&eacute;tica actividad de reforma legislativa. Winiecki (1998: 5) comenta a t&iacute;tulo de ejemplo como en Hungr&iacute;a durante el periodo 1994&#45;1998 la normativa fiscal (contenida en el <i>tax codee)</i> fue modificada 91 veces. El impreciso y cambiante marco legal existente increment&oacute; durante todos esos a&ntilde;os los costos de transacci&oacute;n de todas las actividades sujetas a tal regulaci&oacute;n. Conocer las nuevas normativas, familiarizarse con ellas y estudiar las alternativas disponibles requiere tiempo, esfuerzos y gastos, que ser&aacute;n mayores si dichas normativas cambian frecuentemente. Al igual que los agentes econ&oacute;micos, tambi&eacute;n los jueces, abogados, concejales, periodistas, etc&eacute;tera, se ven afectados por esta situaci&oacute;n. Obviamente, el cambio de marco legal puede acarrear tambi&eacute;n p&eacute;rdidas estrictamente econ&oacute;micas como consecuencia de decisiones que resultan poco acertadas para la mayor parte de los participantes dado el nuevo contexto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar &#151;escribe Winiecki&#151;, los valores y h&aacute;bitos sociales prevalecientes en el antiguo y <i>desp&oacute;tico</i> r&eacute;gimen directa o indirectamente primaban los comportamientos estrictamente oportunistas, las sustracciones, las trampas, el fraude, el absentismo, el amiguismo y dem&aacute;s. La &eacute;tica del esfuerzo y el trabajo estaba tan seriamente da&ntilde;ada, seg&uacute;n el autor, que estos valores y pr&aacute;cticas tender&aacute;n a perdurar en el tiempo, m&aacute;s all&aacute; incluso de los periodos de transici&oacute;n, haciendo de nuevo que los costos de transacci&oacute;n existentes resulten mucho m&aacute;s elevados de lo que ser&iacute;a el caso en pa&iacute;ses democr&aacute;ticos de econom&iacute;a de mercado que se vieran inmersos en fuertes procesos de reforma legal pero donde la &eacute;tica del esfuerzo y el trabajo y el respeto a las normas (en cuanto instituciones informales) estuvieran ampliamente difundidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Winiecki (1996), utilizando como referencia las obras de North y Olson entre otras, este autor muestra c&oacute;mo las reformas institucionales privatizadoras e introductoras de las reglas del mercado representaron en estos pa&iacute;ses una modificaci&oacute;n expl&iacute;cita de las reglas del juego econ&oacute;mico,<sup><a href="#notas">13</a></sup> afectando as&iacute; a los costos de transacci&oacute;n existentes pero tambi&eacute;n ocasionando enormes impactos distributivos. Estos previsibles impactos distributivos constituyen para Winiecki uno de los principales factores explicativos de por qu&eacute; determinados grupos se opusieron a dichas reformas econ&oacute;micas. En la medida en que el poder y el estatus jer&aacute;rquico adquirido en el antiguo sistema de planificaci&oacute;n y direcci&oacute;n burocr&aacute;tica de la econom&iacute;a sol&iacute;a ir asociado a mayores ingresos, rentas y otros privilegios econ&oacute;micos, la previsible p&eacute;rdida de poder y estatus, derivada de dichas reformas, es previsible que acarree una p&eacute;rdida igualmente previsible de ingresos y de otros privilegios econ&oacute;micos. Ello permite &#151;dice Winiecki&#151; centrar el an&aacute;lisis en estas consecuencias econ&oacute;micas &uacute;ltimas, considerando dichas posiciones de poder como algo instrumental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; grupos manifestaron, pues, una mayor resistencia a dichas reformas liberalizadoras y privatizadoras? Dejando aparte a los grupos de trabajadores y sus organizaciones sindicales pertenecientes a sectores o regiones donde el previsible o ya real aumento del paro resultaba m&aacute;s evidente, quienes adoptaron una posici&oacute;n de mayor resistencia a dichas reformas fueron fundamentalmente, seg&uacute;n Winiecki, los antiguos miembros del aparato del Partido Comunista (pc) que ocupaban puestos de control en los distintos municipios, ciudades y comit&eacute;s regionales, comarcales, etc&eacute;tera, as&iacute; como los antiguos bur&oacute;cratas&#45;gestores de las empresas. Y ello debido a que son dichos grupos los que m&aacute;s esperaban perder las posiciones de poder de que disfrutaban en el anterior marco institucional y, consiguientemente, las rentas y otros privilegios econ&oacute;micos asociados a las mismas. Con la privatizaci&oacute;n y las nuevas reglas del mercado, muchos de ellos pasaron a engrosar las cifras de desempleados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; ventajas pecuniarias obten&iacute;an los miembros del aparato del PC y los gestores econ&oacute;micos que no iban a poder ser mantenidas en el nuevo marco institucional que las reformas estaban introduciendo? En su an&aacute;lisis institucional Winiecki destaca fundamentalmente dos. En primer lugar, los miembros del aparato ten&iacute;an en su mano el proponer&#45;decidir qu&eacute; personas iban a ocupar los distintos puestos de direcci&oacute;n y gesti&oacute;n en las empresas y otros entes estatales. Y lo hac&iacute;an fundamentalmente a partir de criterios de lealtad y v&iacute;nculos familiares. Diversos conocidos y familiares, incluidos esposa/o e hijos, alcanzaban as&iacute; puestos de responsabilidad, ingresos expl&iacute;citos y otras contraprestaciones y beneficios econ&oacute;micos indirectos a los que no hubieran tenido acceso de no ser por dichos nombramientos. O encontraban empleo posteriormente al ser recomendados ante dichos directivos como candidatos para ser contratados en las m&aacute;s diversas tareas. Este derecho a designar cargos se conoc&iacute;a como el <i>principio de la nomenclatura.</i> La lealtad de cada cual con respecto a la persona o personas de las que uno se siente laboralmente dependiente, y al mismo tiempo agradecido, as&iacute; como el cumplimiento formal de las &oacute;rdenes recibidas en materia de direcci&oacute;n y gesti&oacute;n, condujo en innumerables casos a la falsificaci&oacute;n de los informes de situaci&oacute;n y las cuentas presentadas que se trasladaban hacia arriba en prueba de cumplimiento de los planes acordados, para satisfacci&oacute;n formal de unos y otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una segunda v&iacute;a de apropiaci&oacute;n de ingresos o beneficios econ&oacute;micos por parte de los dirigentes del aparato del PC, tanto en la antigua Uni&oacute;n de Rep&uacute;blicas Socialistas Sovi&eacute;ticas (URSS) como en los pa&iacute;ses de Europa del Este, que las reformas pon&iacute;an en peligro es el tambi&eacute;n conocido mecanismo de los pagos en especie. Seg&uacute;n Winiecki, era algo habitual que los gestores de empresas p&uacute;blicas canalizaran tanto hacia sus padrinos como hacia otros posibles impulsores de su carrera pol&iacute;tica bienes y servicios de la propia empresa con fuertes descuentos o a un precio muy inferior al que se pod&iacute;an vender en el mercado negro, o incluso de manera gratuita como, por ejemplo, cuando simplemente se env&iacute;an trabajadores para construir o ampliar un chalet privado o para reparar la carpinter&iacute;a de una vivienda sin hacer constar dicha actividad en los servicios prestados por la empresa. Winiecki (1996:68) afirma en este sentido: "la escasa importancia atribuida a las consideraciones de eficiencia en la actividad de la empresa permite a los gerentes absorber, sin tener que dar cuenta alguna, el coste de estas contraprestaciones &#91;...&#93;. Ambas v&iacute;as de extracci&oacute;n de renta son posibles gracias al confuso sistema de derechos de propiedad existente en las econom&iacute;as de tipo sovi&eacute;tico". Es obvio que dichos pagos en especie tambi&eacute;n se conced&iacute;an habitualmente entre gestores de distintas empresas. No resultaba extra&ntilde;o observar tampoco como muchos dirigentes del aparato pugnaban por pasar a ocupar puestos de direcci&oacute;n en las empresas estatales &#151;escribe Winiecki.<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la sustituci&oacute;n del antiguo marco institucional y la descentralizaci&oacute;n de la toma de decisiones que la privatizaci&oacute;n implicaba, estas posibilidades de obtenci&oacute;n de rentas y beneficios econ&oacute;micos se reduc&iacute;a dr&aacute;sticamente, y los esfuerzos dirigidos a mejorar la gesti&oacute;n y ahorrar costos de todo tipo aumentaban tambi&eacute;n en la medida en que aumentaba la competencia en todo el sistema y la financiaci&oacute;n externa dejaba de ser un fondo perdido, pasando a tener un costo financiero.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, no es de extra&ntilde;ar que la resistencia a las reformas fuera grande entre los miembros de estos colectivos, y que las causas del fracaso de muchas de las primeras iniciativas legislativas puestas en marcha durante los a&ntilde;os 1990 haya que buscarlas en las acciones y estrategias llevadas a cabo por estos grupos. Incluso en aquellos casos en que dichas reformas se aprueban legislativamente, su puesta en marcha quedaba en manos de esos miembros del aparato y gestores econ&oacute;micos, quienes pod&iacute;an hacerlas fracasar por m&eacute;todos indirectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha de resultar obvio, tras lo visto hasta aqu&iacute;, que destacados autores que dicen trabajar en la tradici&oacute;n de la nueva econom&iacute;a institucional s&iacute; prestan atenci&oacute;n a los aspectos distributivos en algunas de sus contribuciones. Para estos autores es evidente que los arreglos institucionales tambi&eacute;n tienen un impacto significativo sobre qui&eacute;n obtiene qu&eacute; y cu&aacute;nto en cualquier &aacute;mbito de decisi&oacute;n. En lo que a la acci&oacute;n del equipo se refiere, tambi&eacute;n es evidente para estos nuevos institucionalistas que las reglas formales e informales por las que se organizan dichos esfuerzos colectivos influyen sobre los esfuerzos y costos soportados por cada participante en ese empe&ntilde;o com&uacute;n.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este mismo sentido, resulta algo aceptado entre estos autores que aunque los costos de transacci&oacute;n totales resultasen disminuidos por una determinada reforma institucional, ello no garantiza que no haya participantes que resulten distributivamente afectados en un sentido negativo, por lo que cabe esperar que las mejoras de eficiencia sean m&aacute;s defendidas por aquellos que esperan salir ganando con las mismas, en uno u otro aspecto, que por los potencialmente perjudicados, quienes es previsible que traten de oponerse o de reorientar las mismas con mayor o menor determinaci&oacute;n dependiendo, entre otros factores, de los conocidos costos asociados a la acci&oacute;n colectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA UTILIDAD DEL INSTRUMENTAL DE LA CAJA DE EDGEWORTH&#45;BOWLEY UNA VEZ MODIFICADO CONVENIENTEMENTE</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los comentarios y citas anteriores revelan que efectivamente ya no es posible afirmar que los nuevos institucionalistas siguen sin prestar atenci&oacute;n a los aspectos distributivos. Que en el marco de otras corrientes de an&aacute;lisis institucional, o entre investigadores adscritos a una u otra corriente de an&aacute;lisis pol&iacute;tico, se presta especial atenci&oacute;n a estos aspectos distributivos es algo evidente, pero no es objetivo del presente trabajo examinar esas otras aportaciones. Para completar los objetivos de la presente investigaci&oacute;n se hace necesario avanzar un paso m&aacute;s a efectos de mostrar que estas consideraciones distributivas relacionadas con la existencia de unos u otros marcos institucionales, o con su reforma, pueden ser articuladas mediante un an&aacute;lisis microecon&oacute;mico nada heterodoxo que ofrece un elevado poder de persuasi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ello es necesario realizar una peque&ntilde;a modificaci&oacute;n en el ya cl&aacute;sico instrumental gr&aacute;fico de la caja de Edgeworth&#45;Bowley, tan conocido por los economistas. Aunque dise&ntilde;ado para enfatizar los beneficios derivados del intercambio voluntario, este instrumental puede ser adaptado para revelar de manera muy persuasiva la dimensi&oacute;n distributiva siempre presente en esas transacciones bajo unos u otros marcos institucionales, que tambi&eacute;n pueden ser reformados. En lugar de considerar un potencial intercambio de dos bienes privados (bienes, servicios y/o dinero) bajo unas reglas de juego estables, la caja ha de ser modificada para que permita incorporar una actividad que genera efectos externos y para que deje abierta la posibilidad de un cambio en el entorno institucional&#45;legal en el que interact&uacute;an los participantes. Esto significa que la tradicional caja de Edgeworth&#45;Bowley se ha de dise&ntilde;ar abierta en la parte superior, esto es sin techo, manteni&eacute;ndose todas las dem&aacute;s conceptualizaciones y presunciones anal&iacute;tico&#45;metodol&oacute;gicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue Eggertsson (1990), presidente de la ISNIE tras M&eacute;nard y los Nobel de Econom&iacute;a Coase, North y Williamson, quien de manera pionera public&oacute;, hasta donde alcanza nuestra informaci&oacute;n, una caja de Edgeworth&#45;Bowley sin techo. En su libro Eggertsson hace menci&oacute;n a una ponencia para congreso elaborada por Haddok y Spiegel. Es cierto que Eggertsson no utiliza dicha caja reformada para el mismo fin aqu&iacute; pretendido, sino para enfatizar que los beneficios potenciales del intercambio de mercado voluntario podr&iacute;an no hacerse efectivos si los costos de transacci&oacute;n fueran tan elevados como para hacer inviable el mismo. En tales casos &#151;afirma Eggertsson&#151; la eficiencia de esas interacciones podr&iacute;a ser mayor si el marco institucional se reformara en la direcci&oacute;n de reducir esas trabas y costos de transacci&oacute;n asociados a las mismas, incentiv&aacute;ndose as&iacute; un mayor n&uacute;mero de intercambios de mercado. Y el autor pone ejemplos. Por ejemplo, escribe, "mediante la introducci&oacute;n de cuotas de pesca individuales y transferibles en los caladeros".<sup><a href="#notas">16</a></sup> Es evidente que el autor adopta en su libro el enfoque predominante durante aquellos a&ntilde;os, y a&uacute;n ahora, en la tradici&oacute;n de la nueva econom&iacute;a institucional, focalizando su esfuerzo anal&iacute;tico&#45;investigador en c&oacute;mo los marcos institucionales influyen sobre los costos de transacci&oacute;n, la eficiencia y el crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la preocupaci&oacute;n anal&iacute;tica aqu&iacute; es otra, resulta conveniente sintetizar primero el an&aacute;lisis gr&aacute;fico realizado por Eggertsson en dicha caja reformada a efectos de resaltar la innovaci&oacute;n que el presente trabajo supone. En la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>, expresada en ingl&eacute;s por estar escaneada de Eggertsson (1990: 106), se representa dicha caja de Edgeworth&#45;Bowley reformada. En ella aparecen representados dos agentes que interact&uacute;an en un espacio que comparten. Aparece representado tambi&eacute;n un bien privado intercambiable, o cesta de bienes si se quiere, del que ambos disponen en la cantidad indicada (<b>X</b><sub>A</sub> para la persona <b>A</b>, y <b>X</b><sub>B</sub> para la persona <b>B</b>) y tambi&eacute;n una actividad que genera efectos externos negativos para uno de los participantes, pues uno de ellos es fumador y el otro no. Dicho nivel de humo se mide en el eje vertical.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n286/a1g1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque en dicha gr&aacute;fica Eggertsson no les pone un nombre expl&iacute;cito, la misma contiene tambi&eacute;n dos marcos legales&#45;institucionales alternativos a efectos de poder realizar el habitual an&aacute;lisis de est&aacute;tica comparativa, <i>ceteris paribus.</i> Como detallaremos posteriormente en la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>, uno de esos marcos permite fumar (parte derecha de la gr&aacute;fica por las razones que explicaremos despu&eacute;s), el otro marco institucional proh&iacute;be fumar (lado izquierdo). El aprovechamiento de las ventajas mutuas del intercambio voluntario para ambos agentes &#151;escribe Eggertsson&#151; requerir&iacute;a en t&eacute;rminos gr&aacute;ficos que los participantes pasar&aacute;n de <b>S</b> a <b>S*</b> o bien de <b>F</b> a <b>F*,</b> dependiendo de la asignaci&oacute;n inicial de derechos de decisi&oacute;n sobre la generaci&oacute;n de humo en la sala. Asignaci&oacute;n que depender&aacute; del marco legal en vigor, como ahora veremos. Si los costos de transacci&oacute;n derivados de esa negociaci&oacute;n son bajos, ello ser&aacute; posible. Si son altos puede que no les compense a alguno de los participantes o a ambos, afirma Eggertsson.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n286/a1g2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, como acabo de mencionar, no son los costos de transacci&oacute;n, la eficiencia y las ganancias del intercambio, dada la situaci&oacute;n de partida, los aspectos que se quieren resaltar en este &uacute;ltimo apartado del trabajo.<sup><a href="#notas">17</a></sup> Por el contrario, lo que se pretende es revelar cu&aacute;n importantes y omnipresentes suelen ser los aspectos y consideraciones distributivas en esas mismas situaciones, donde los intercambios voluntarios aparecen como una opci&oacute;n. Y tambi&eacute;n que esos resultados distributivos dependen en gran parte de los marcos institucionales en vigor, <i>ceteris paribus.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dichos marcos institucionales no son distributivamente neutrales, porque los mismos influyen sobre la asignaci&oacute;n inicial de derechos y capacidades de decisi&oacute;n y negociaci&oacute;n de los participantes. Y esto es siempre as&iacute;, independientemente de la cantidad de los costos de transacci&oacute;n que resulte de una u otra configuraci&oacute;n institucional reguladora de la interacci&oacute;n individual o de la negociaci&oacute;n para la toma de decisiones colectivas o pol&iacute;ticas. La alteraci&oacute;n de dichas estructuras institucionales y las reglas del juego que ellas definen genera consecuencias no s&oacute;lo sobre los costos de transacci&oacute;n y producci&oacute;n total soportados por los participantes en su conjunto (grado de eficiencia global), sino tambi&eacute;n sobre el reparto de las ganancias derivadas de dichas reformas, ganancias medidas en t&eacute;rminos de los actuales y futuros niveles de renta y riqueza que cada cual lograr&aacute;, <i>ceteris paribus.</i><sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CAMBIO INSTITUCIONAL E IMPACTOS DISTRIBUTIVOS: UN AN&Aacute;LISIS GR&Aacute;FICO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para enfatizar estos aspectos distributivos, la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> resulta de gran utilidad. La misma representa tambi&eacute;n una situaci&oacute;n muy estilizada y simplificada, como ocurr&iacute;a en la gr&aacute;fica anterior. En pocas palabras, los principales aspectos de esa nueva situaci&oacute;n son los siguientes. En la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> se representan las mismas dos personas (A y B) de la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>, a las que se supone preocupadas &uacute;nicamente por sus propios intereses. Ambas han de trabajar en una misma habitaci&oacute;n con deficiente ventilaci&oacute;n y sin nadie m&aacute;s alrededor. S&oacute;lo se toma en consideraci&oacute;n para el an&aacute;lisis un marco institucional formal muy simplificado y constituido &uacute;nicamente por una sola regla legal. Ambos participantes poseen una cantidad de un bien privado intercambiable, o cesta de bienes, tal como se indica en la gr&aacute;fica a modo de ejemplo. Esa situaci&oacute;n estilizada contiene tambi&eacute;n un efecto externo (el nivel de humo que se genera en la habitaci&oacute;n compartida) que afecta negativamente al bienestar del no fumador (B) y que es generado por la persona fumadora (A) cuando subjetivamente calma su adicci&oacute;n al tabaco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> tambi&eacute;n contiene los mismos dos marcos legales&#45;institucionales alternativos que ahora llamaremos expl&iacute;citamente <b>MI</b><sub>1</sub> y <b>MI</b><sub>2</sub>, tal como se muestra en dicha gr&aacute;fica. El marco institucional denominado <b>MI</b><sub>1</sub> (regla legal: permitido fumar) implica considerar el lado derecho de la caja pues dicha regla legal, como despu&eacute;s detallaremos, otorga a la persona fumadora la capacidad de decidir cu&aacute;l va a ser la situaci&oacute;n inicial de partida (nivel inicial de humo en la sala), as&iacute; como una mayor fuerza negociadora para influir en los t&eacute;rminos del posible intercambio posterior. Pasar a considerar la otra posible situaci&oacute;n institucional denominada como MI<sub>2</sub> (regla legal: prohibido fumar) exige examinar lo situado en el lado izquierdo de la caja a partir de la l&iacute;nea vertical que marca la distribuci&oacute;n inicial del bien privado que hemos supuesto para el an&aacute;lisis porque, como ahora veremos, en ese caso es la persona no fumadora quien se hace con el derecho a decidir cu&aacute;l va a ser la situaci&oacute;n inicial de humo, con lo que el nuevo marco legal le otorga una mayor fuerza negociadora.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los habituales mapas de curvas de indiferencia de cada agente se representan como <b>I</b><sub>A</sub> e <b>I</b><sub>B</sub>. Como es conocido, cada curva de indiferencia pretende representar las combinaciones alternativas del bien X y del nivel de humo (cigarrillos fumados por la persona fumadora) que har&iacute;an que cada participante se sintiera subjetivamente igual de satisfecho. Por ello dichas curvas deben dibujarse de la forma tradicional y seguir teniendo orientaciones opuestas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este ejemplo estilizado, y bajo la habitual cl&aacute;usula del ceteris paribus, si la legislaci&oacute;n permite fumar (<b>MI</b><sub>1</sub>) es la persona fumadora quien posee el derecho de decidir inicialmente la cantidad de humo en la sala com&uacute;n. Esto significa que, en principio, podr&iacute;a fumar tanto como quisiera si no cuenta con una restricci&oacute;n presupuestaria relevante dado el peque&ntilde;o gasto implicado. Y la otra persona no fumadora experimentar&iacute;a un ambiente de trabajo lleno de humo. Utilizando los conceptos habituales del an&aacute;lisis gr&aacute;fico de la caja de Edgeworth&#45;Bowley, supongamos que ambos participantes tienen unos mapas de curvas de indiferencia potenciales m&aacute;s o menos est&aacute;ndar, tales como las de la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>, por ejemplo. Podr&iacute;an plantearse otras situaciones diferentes, por supuesto. Dadas las conceptualizaciones y presunciones del an&aacute;lisis, si la distribuci&oacute;n inicial de <b>X</b> fuera la que se indica en dicha gr&aacute;fica (<b>X</b><sub>A</sub>, <b>X</b><sub>B</sub>)<b>,</b> el marco institucional vigente MI<sub>1</sub> podr&iacute;a conducir inicialmente (si la persona A s&oacute;lo se preocupa por s&iacute; misma y es un gran fumador, ceteris paribus) al punto S. Ello significar&iacute;a que el fumador se colocar&iacute;a en la curva de indiferencia m&aacute;s alta (<b>IA</b><sub>2</sub>) que &eacute;l puede alcanzar en la situaci&oacute;n estilizada planteada. La persona no fumadora B se enfrentar&iacute;a as&iacute; a una situaci&oacute;n muy diferente en cuanto a su bienestar o utilidad, pues se encontrar&iacute;a con una habitaci&oacute;n con altos niveles de humo. Ello habr&iacute;a que representarlo ubicando a dicha persona sobre la curva de indiferencia m&aacute;s baja posible en dicho diagrama (<b>I</b><sub>B1</sub>), dadas las otras presunciones hechas en este s&uacute;per estilizado an&aacute;lisis. Si existiera alg&uacute;n impedimento para que ellos pudieran hablar y llegar a alg&uacute;n tipo de acuerdo voluntario, esa ser&iacute;a la situaci&oacute;n final, con la persona <b>B</b> experimentando unos niveles de utilidad muy bajos debido a un nivel alto de humo (<b>H1</b>) en la habitaci&oacute;n compartida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si los dos participantes no actuaran de esa manera tan miope, presunci&oacute;n de comportamiento bastante habitual en muchos manuales introductorios de econom&iacute;a maximizadora a la Robbins, sino que (modificando algunas de los supuestos impl&iacute;citos en el an&aacute;lisis anterior) tambi&eacute;n estuvieran abiertos al di&aacute;logo y al intercambio, es razonable pensar que podr&iacute;an alcanzar un acuerdo incluso &uacute;nicamente pensando cada cual en su propio beneficio a corto plazo. Si parti&eacute;ramos de la situaci&oacute;n inicial S (a la que podr&iacute;a conducir <b>MI</b><sub>1</sub> y las otras presunciones incluidas en el an&aacute;lisis), la direcci&oacute;n y los t&eacute;rminos de ese posible intercambio, es razonable pensar, exigir&iacute;an que la persona no fumadora B tuviera que pagar al fumador para que &eacute;ste fumara menos. &iquest;Cu&aacute;nto tendr&iacute;a el no fumador que pagar al fumador por cada cigarrillo que &eacute;ste dejara de fumar? Ciertamente depender&iacute;a tambi&eacute;n de esos otros factores no considerados en este estilizado an&aacute;lisis. Por ejemplo, de la trayectoria de ambos y las circunstancias relacionales en las que se hubieran podido ver envueltos en el pasado reciente o de lo buenas personas que sean ambos debido a sus principios o normas &eacute;ticas, morales o religiosas de comportamiento o de lo buenas personas que sean debido al mayor o menor grado en el que ambos incluyan el bienestar del otro como variable en la propia funci&oacute;n de utilidad, por ejemplo. Por no mencionar otros muchos factores que podr&iacute;an influir , como sus diferentes habilidades negociadoras o sus habilidades para hacer aliados fuera de la oficina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero todo lo anterior, y mucho m&aacute;s, se encuentra deliberadamente incluido en el <i>ceteris paribus</i> del an&aacute;lisis gr&aacute;fico aqu&iacute; realizado. Es decir, se encuentra excluido de consideraci&oacute;n para poder centrar la atenci&oacute;n en los pocos aspectos que aqu&iacute; se quieren resaltar. Recu&eacute;rdese que la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> constituye una revisi&oacute;n del cl&aacute;sico instrumental de la caja de Edgeworth&#45;Bowley a efectos de poner &eacute;nfasis en la dimensi&oacute;n distributiva asociada a la existencia de unos u otros marcos institucionales, as&iacute; como a los impactos distributivos generados por las reformas institucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y en relaci&oacute;n a ese posible intercambio que podr&iacute;a surgir a partir de la situaci&oacute;n inicial S, la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> muestra, en primer lugar, una hipot&eacute;tica situaci&oacute;n intermedia en la que la fuerza negociadora de ambas partes fuera bastante similar o equilibrada, que ahora pasamos a detallar, pero tambi&eacute;n muestra otra hipot&eacute;tica situaci&oacute;n con una fuerza negociadora desigual entre ambos agentes. El precio de un hipot&eacute;tico intercambio equilibrado, al que tal vez podr&iacute;an llegar los participantes en el entorno institucional definido por el <b>MI</b><sub>1</sub> en vigor, vendr&iacute;a representado por <b>P*</b><sub>1</sub>. El fumador podr&iacute;a reducir el nivel de humo de <b>H1</b> a <b>H2</b> mientras que la persona no fumadora le transferir&iacute;a una parte de su bien privado. Pero la posibilidad de un intercambio m&aacute;s desigual resulta incluso m&aacute;s probable que la anterior. Los t&eacute;rminos del intercambio podr&iacute;an ser, pues, m&aacute;s favorables para el fumador, quien est&aacute; en una mejor posici&oacute;n negociadora dado el marco legal en vigor y los otros supuestos del an&aacute;lisis. <b>P**</b><sub>1</sub> reflejar&iacute;a esa segunda posibilidad con un intercambio m&aacute;s desigual. El punto <b>S**</b> vendr&iacute;a a representar la situaci&oacute;n final tras dicho intercambio, donde el fumador acaba fumando m&aacute;s que en <b>S*</b> y obtiene una mayor cantidad del bien <b>X</b>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, &iquest;qu&eacute; ocurrir&iacute;a si, de manera ex&oacute;gena para nuestro an&aacute;lisis, se produjera una reforma institucional mediante la que se prohibiera fumar? En nuestro simplificado an&aacute;lisis gr&aacute;fico ello equivaldr&iacute;a a pasar de una situaci&oacute;n con un marco institucional como el <b>MI</b><sub>1</sub> a otra con un marco institucional como el <b>MI</b><sub>2</sub> (prohibido fumar). Y ello significar&iacute;a un cambio tambi&eacute;n dr&aacute;stico en materia de derechos y fuerza negociadora de las partes, dos de los aspectos b&aacute;sicos aqu&iacute; considerados. En esa nueva, e igualmente estilizada situaci&oacute;n, ser&iacute;a la persona no fumadora la que pasar&iacute;a a tener el derecho inicial a decidir el nivel de humo en la sala. Y con las presunciones de nuestro an&aacute;lisis, lo normal es que eligiera un nivel cero de humo. El punto F representar&iacute;a dicha nueva situaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nivel de satisfacci&oacute;n o bienestar de ambos participantes cambiar&iacute;a dr&aacute;sticamente respecto a lo que ocurr&iacute;a en la situaci&oacute;n inicial creada por el anterior marco institucional (permitido fumar), como se refleja en las nuevas curvas de indiferencia en las que ambos aparecen situados tras la aprobaci&oacute;n del nuevo marco institucional (<b>IA</b><sub>1</sub>, <b>IB</b><sub>2</sub>). Si de nuevo relaj&aacute;semos las presunciones del an&aacute;lisis general e hici&eacute;ramos factible la posibilidad de que los agentes pudieran de alg&uacute;n modo saltarse sin costo dicha prohibici&oacute;n, lo normal es que ahora tuviera que ser el fumador el que pagase al no fumador para que &eacute;ste le dejara fumar alg&uacute;n cigarrillo a determinadas horas, a cambio de darle parte del bien <b>X</b> del que dispone, claro. La direcci&oacute;n de los flujos monetarios, o en especie, se ver&iacute;a as&iacute; alterada tambi&eacute;n dr&aacute;sticamente por el simple hecho de que el marco institucional ha cambiado.<sup><a href="#notas">19</a></sup> De nuevo, si presupusi&eacute;ramos un poder negociador similar, el precio del intercambio podr&iacute;a representarse como <b>P*</b>2 y el posible resultado cabr&iacute;a representarlo gr&aacute;ficamente como el punto <b>F*</b>, situaci&oacute;n comparativamente mejor para ambos participantes que la previamente reflejada en el punto <b>F</b>. Pero la reforma institucional suele alterar tambi&eacute;n, como ya se mencion&oacute;, la fuerza negociadora de las partes. Y en el nuevo entorno institucional y la nueva situaci&oacute;n de partida creada, es la persona no fumadora la que tiene ahora mucha m&aacute;s fuerza negociadora que la fumadora, en comparaci&oacute;n con la situaci&oacute;n institucional anterior, por razones en las que no cabe extenderse aqu&iacute;. El precio de ese intercambio m&aacute;s desigual y, en este caso, m&aacute;s favorable a los intereses del no fumador ser&iacute;a <b>P*</b><sub>2</sub>. La situaci&oacute;n final, tras ese hipot&eacute;tico nuevo intercambio igualmente "voluntario", dadas las circunstancias institucionales y otras, vendr&iacute;a representado en nuestro an&aacute;lisis gr&aacute;fico por el punto <b>F**</b>. Es decir, la persona fumadora lo har&iacute;a hasta generar el nivel de humo reflejado en el punto <b>H6</b> en lugar del representado por el punto <b>H5</b>, que resultar&iacute;a de presuponer que ambos tuvieran un poder negociador equilibrado. Al fumador tambi&eacute;n le quedar&iacute;a en este caso una cantidad menor del bien <b>X</b> de la que resultaba de presuponer una negociaci&oacute;n m&aacute;s equilibrada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Obvio resulta afirmar que este nada heterodoxo instrumental gr&aacute;fico, convenientemente modificado, permite mostrar de manera sencilla c&oacute;mo la existencia de uno u otro marco institucional tiene relevantes consecuencias distributivas porque ello afecta a los derechos y capacidades de decisi&oacute;n iniciales de los agentes. Al influir tambi&eacute;n sobre el poder negociador relativo de las personas participantes, tanto si &eacute;stas act&uacute;an en solitario como si lo hacen en equipo, es evidente que las reglas legales que conforman uno u otro mercado (marcos institucionales) influyen sin duda, junto a otros muchos factores claro, en los precios de los posibles intercambios "voluntarios" que tienen lugar bajo unos u otros de esos marcos institucionales existentes. "Voluntarios" dadas las circunstancias, claro. El estilizado an&aacute;lisis gr&aacute;fico de est&aacute;tica comparativa aqu&iacute; presentado tampoco permite adentrarnos en los asuntos relacionados con la acci&oacute;n colectiva o la acci&oacute;n pol&iacute;tica en equipo. Ni hemos resaltado apenas c&oacute;mo pueden influir tambi&eacute;n los entramados de normas, valores, costumbres y h&aacute;bitos sociales a los que hacemos referencia como marcos institucionales informales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las argumentaciones y citas contenidas en el presente trabajo demuestran que aunque la preocupaci&oacute;n por los aspectos relacionados con la eficiencia y los costos de transacci&oacute;n siguen siendo predominantes en los trabajos elaborados por los nuevos institucionalistas, varios y destacados autores est&aacute;n prestando cada vez m&aacute;s atenci&oacute;n a la dimensi&oacute;n distributiva. Ese es el caso de los trabajos aqu&iacute; mencionados. La ampliaci&oacute;n de enfoque que ya tuvo lugar durante las d&eacute;cadas de 1980 y 1990, y que sirvi&oacute; para distanciar dichas aportaciones respecto de los planteamientos neocl&aacute;sicos tradicionales, se est&aacute; viendo as&iacute; ampliada tambi&eacute;n en la direcci&oacute;n de incorporar los aspectos distributivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto a lo anterior, la segunda aportaci&oacute;n novedosa del presente trabajo ha consistido en realizar una modificaci&oacute;n del instrumental gr&aacute;fico de la caja de Edgeworth&#45;Bowley a fin de mostrar de manera muy persuasiva y nada heterodoxa las v&iacute;as por las cuales una reforma institucional genera importantes consecuencias distributivas, adem&aacute;s de influir sobre los costos totales de transacci&oacute;n que soportan los agentes participantes en dicho entorno institucional. Como ha quedado resaltado en el trabajo, fue en el libro de Eggertsson (1990) donde por primera, y tambi&eacute;n &uacute;ltima, vez se public&oacute; hasta donde llega nuestra informaci&oacute;n una caja as&iacute; reformada. Sin embargo, en su libro Eggertsson no utiliza dicha caja reformada para el mismo fin aqu&iacute; perseguido, sino para enfatizar que los beneficios potenciales del intercambio de mercado voluntario podr&iacute;an no hacerse efectivos si los costos de transacci&oacute;n fueran tan elevados como para hacer inviable el mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; se ha mostrado, en cambio, como las reglas que conforman un determinado marco institucional pueden hacer que unos agentes incurran en costos de transacci&oacute;n superiores a los que se derivar&iacute;an de su no existencia (e incluso a pagar como consecuencia un precio superior), mientras que otros encuentren en dichas reglas el mecanismo que les permite exigir y obtener, al menos a corto plazo, unos mayores ingresos o rentas, incluso compens&aacute;ndoles de los mayores costos de transacci&oacute;n en los que hayan de incurrir como resultado de la necesaria negociaci&oacute;n, en su caso. Obvio resulta concluir tambi&eacute;n que la acci&oacute;n pol&iacute;tica orientada a reformar esos marcos institucionales suele estar muy influida por los impactos distributivos que cada grupo de participantes espera de unas y otras reformas alternativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una modificaci&oacute;n en la legislaci&oacute;n laboral, por ejemplo, a fin de introducir distintas modalidades de contrataci&oacute;n temporal all&iacute; donde no existan podr&aacute; permitir, sin duda, una mayor flexibilidad organizativa en el &aacute;mbito de la organizaci&oacute;n empresarial, por ejemplo, disminuyendo los costos de transacci&oacute;n asociados a la reorganizaci&oacute;n del trabajo, el despido, la negociaci&oacute;n de retribuciones, etc&eacute;tera, pero ello tiene consecuencias muy distintas en t&eacute;rminos distributivos para unos y otros de los participantes directamente afectados por la reforma. Los cambios o reformas institucionales afectan a los derechos, las capacidades de decisi&oacute;n y la fuerza negociadora relativa de las partes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque los costos de transacci&oacute;n totales resultasen disminuidos por una determinada reforma institucional, ello no garantiza que no haya participantes que resulten distributivamente afectados en un sentido negativo. Por lo que cabe esperar que las mejoras de eficiencia sean m&aacute;s defendidas por aquellos que esperan salir ganando con las mismas, en uno u otro aspecto, que por quienes esperan salir perjudicados, oponi&eacute;ndose &eacute;stos a las mismas o tratando de reorientarlas hacia direcciones m&aacute;s favorables, con mayor o menor determinaci&oacute;n dependiendo, entre otros factores, de los conocidos costos asociados a la acci&oacute;n colectiva que en el presente an&aacute;lisis gr&aacute;fico no han sido considerados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas estas consideraciones distributivas que ya est&aacute;n ganando m&aacute;s y m&aacute;s espacio en las aportaciones de los nuevos institucionalistas son, por otra parte, aspectos habitualmente tratados en las publicaciones surgidas de otras corrientes de an&aacute;lisis, tanto econ&oacute;mico como pol&iacute;tico. El objetivo del presente trabajo no ha sido el indagar en estas otras contribuciones, sino el mostrar, primero, que estos aspectos ya est&aacute;n presentes tambi&eacute;n en el campo de la nueva econom&iacute;a institucional y, segundo, que estas ideas y razonamientos tradicionalmente tenidos por heterodoxos pueden ser explicados de manera muy persuasiva mediante un instrumental gr&aacute;fico nada heterodoxo, eso s&iacute;, una vez reformado convenientemente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como el poder de las ideas no es independiente de la manera en la que los razonamientos se construyen y expresan, se sostiene que la modificaci&oacute;n aqu&iacute; utilizada de ese instrumental gr&aacute;fico (popularizado por Wilfredo Federico Damaso Pareto y Arthur Lyon Bowley a partir de las contribuciones pioneras de Ysidro Edgewroth hace ya m&aacute;s de cien a&ntilde;os) es un tema de la m&aacute;xima importancia. As&iacute; lo creen tambi&eacute;n los alumnos del curso de doctorado sobre instituciones y comportamiento econ&oacute;mico que, junto a otros colegas, he venido impartiendo durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Clar&iacute;sima les queda la idea de que "las instituciones influyen tambi&eacute;n sobre la distribuci&oacute;n, no s&oacute;lo sobre la eficiencia." Sirva esta &uacute;ltima cita que sigue, nada reciente por otra parte, para volver a remarcar que cada vez m&aacute;s nuevos institucionalistas est&aacute;n prestando atenci&oacute;n a estos aspectos. Libecap (1993: 32) afirmaba ya a principios de la d&eacute;cada de 1990, en este sentido, lo siguiente: "Estos aspectos influyen sobre los incentivos de cada una de las partes negociadoras en un proceso de cambio institucional y, por lo tanto, sobre el resultado de la negociaci&oacute;n. La distribuci&oacute;n de la riqueza y el reparto del poder pol&iacute;tico suelen estar siempre en juego. Y lo normal es que la reforma conlleve la aparici&oacute;n de ganadores y perdedores".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alston, L.J., Eggertsson, Th. y North, D.C. (eds.), 1996. <i>Empirical Studies in Institutional Change.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585013&pid=S0185-1667201300040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bardhan, P.K, 2000. Understanding Underdevelopment. Challenges for Institutional Economics From the Point of View of Poor Countries. <i>Journal of Institutional and Theoretical Economics,</i> 156, pp. 216&#45;35. &#91;Re&#45;editado en: C. M&eacute;nard (ed.), 2004. <i>The International Library of New Institutional Economics</i> (Vol. VI). Cheltenham: Edward Elgar Publishing&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585015&pid=S0185-1667201300040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bardhan, P., 2001. Distributive Conflicts, Collective Action, and Institutional Economics. En: G.M. Meier y J.E. Stiglitz. <i>Frontiers of Development Economics: The Future in Perspective.</i> Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585017&pid=S0185-1667201300040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bardhan, P., 2004. <i>Scarcity, Conflicts, and Cooperation. Essays in Institutional and Political Economy of Development</i> Cambridge: The MIT Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585019&pid=S0185-1667201300040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bardhan, P., 2005. Institutions Matter, But Which Ones? <i>The Economics of Transition,</i> 13(3), pp. 499&#45;532.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585021&pid=S0185-1667201300040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caballero, G., 2006. The Industrial Organization of Congress in USA and Spain: A comparative institutional analysis. <i>Revista de An&aacute;lisis Econ&oacute;mico,</i> 21(2), pp. 105&#45;23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585023&pid=S0185-1667201300040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caballero, G., 2011. Institutional Foundations, Committee System and Amateur Legislators in the overnance of the Spanish Congress: An institutional comparative perspective (USA, Argentina, Spain). En: N. Schofield y G. Caballero (eds.). <i>Political Economy of Institutions, Democracy and Voting.</i> Berl&iacute;n: Springer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585025&pid=S0185-1667201300040000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caballero, G. y Kingston, C., 2005. Capital social e instituciones en el proceso de cambio econ&oacute;mico. <i>Ekonomiaz,</i> 59, pp. 72&#45;93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585027&pid=S0185-1667201300040000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eggertsson, Th., 1990. <i>Economic Behaviour and Institutions.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585029&pid=S0185-1667201300040000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eggertsson, Th., 1995. Economic Perspectives on Property Rights and the Economics of Institutions. En: P. Foss. <i>Economic Approaches to Organizations and Instituions</i> (pp. 4761). Aldershot: Dartmouth Publishing Company Ltd.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585031&pid=S0185-1667201300040000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eggertsson, Th., 1996. A Note on the Economics of Institutions. En: L.J. Alston, Th. Eggertsson y D.C. North (eds.). <i>Empirical Studies in Institutional Change.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585033&pid=S0185-1667201300040000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eggertsson, Th., 2005. <i>Imperfect Institutions. Opportunities and Limits of Reform.</i> Ann Arbor, MI: University of Michigan Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585035&pid=S0185-1667201300040000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Greif, A., 2005. Commitment, Coercion, and Markets: The nature and dynamics of institutions supporting exchange. En: C. M&eacute;nard y M.M. Shirley (eds.). <i>Handbook of New Institutional Economics.</i> Dordrecht: Springer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585037&pid=S0185-1667201300040000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Greif, A., 2008. Toward Political Economy of Implementation: The Impact of administrative power on institutional and economic developments. En: E. Helpman (ed.). <i>Institutions and Growth.</i> Cambridge, MA: Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585039&pid=S0185-1667201300040000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Harris, J., Hunter, J. y Lewis, L. 1995. <i>The New Institutional Economics and Third World Development.</i> Londres: Routlege.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585041&pid=S0185-1667201300040000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hodgson, G., 1989. Institutional Economic Theory: The Old versus the New. <i>Review of Political Economy,</i> 1(3), pp. 249&#45;69.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585043&pid=S0185-1667201300040000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hodgson, G., 1993. Institutional Economics. Surveying the Old and the New. <i>Metroeconomica,</i> 44(1), pp. 27&#45;54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585045&pid=S0185-1667201300040000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hodgson, G., 1998. The Approach of Institutional Economics. <i>Journal of Economic Literature,</i> 36, pp. 166&#45;92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585047&pid=S0185-1667201300040000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Horn, M.J., 1995. <i>The Political Economy of Public Administration. Institutional Choice in the Public Sector.</i> Cambridge, MA: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585049&pid=S0185-1667201300040000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hutchison, T.W, 1984. Institutional Economics: Old and New. <i>Journal of Institutional and Theoretical Economics,</i> 140(1), pp. 20&#45;33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585051&pid=S0185-1667201300040000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kahnerman, D., 1994. New Challenges to the Rationality Assumption. <i>Journal of Institutional and ThereticalEconomics,</i> 150(1), pp. 18&#45;36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585053&pid=S0185-1667201300040000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Knight, J., 1992. <i>Institutions and Social Conflict (The Political Economy of Institutions and Decisions Series)</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585055&pid=S0185-1667201300040000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Knight, J. y North, D.C., 1997. Explaining the Complexity of Institutional Change. En: D. Waimer (ed.). <i>Organizational, and Structural Changes in Industries and Firms.</i> Norwell, MA: Kluwer Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585057&pid=S0185-1667201300040000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Knudsen, Ch., 1993. Modelling Rationality, Institutions and Processes in Economic Theory. En: U. Maki, B. Gustafsson y Ch. Knudsen (eds.). <i>Rationality, Institutions and Economic Methodology</i> (pp. 265&#45;99). Londres: Routledge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585059&pid=S0185-1667201300040000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Langlois, R.N., 1990. Bounded Rationality and Behavioralism: A Clarification and Critique. <i>Journal of Instititutional and TeoreticalEconomics,</i> 146(4), diciembre, pp. 691&#45;95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585061&pid=S0185-1667201300040000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Libecap, G.D, 1989a. Distributional Issues in Contracting for Property Rights. <i>Journal of Institutional and Theoretical Economics,</i> 145, pp. 6&#45;24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585063&pid=S0185-1667201300040000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Libecap, G.D., 1989b. <i>Contractingfor Property Rights.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585065&pid=S0185-1667201300040000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Libecap, G.D., 1993. Politics, Institutions, and Institutional Change. Comment. <i>Journal of Institituional and Teoretical Economics,</i> 149(1), pp. 29&#45;35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585067&pid=S0185-1667201300040000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;nard, C., 1997. Internal Characteristics of Formal Organizations. En: C. Pitelis <i>et al. Transaction Costs Economics: Recent Developments.</i> Cheltenham: Edward Elgar Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585069&pid=S0185-1667201300040000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;nard, C. (ed.), 2004. <i>The International Library of the New Institutional Economics</i> (7 vol&uacute;menes). Cheltenham: Edward Elgar Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585071&pid=S0185-1667201300040000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;nard C. y Shirley, M.M. (eds.), 2005. <i>Handbook of New Institutional Economics.</i> Cheltenham: Edward Elgar Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585073&pid=S0185-1667201300040000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mokyr, J. y Nye, J.VC., 2007. Distribution Coalitions, the Industrial Revolution, and the Origins of Economics Growth in Britain. <i>Southern Economic Journal,</i> 74(1), julio, pp. 50&#45;70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585075&pid=S0185-1667201300040000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nye, J.V, 1997. Thinking about the State: Property rights, trade, and changing contractual arrangements in a world with coercion. En: J.N. Drobak y J. Nye (eds.). <i>The Frontiers of the New Institutional Economics</i> (pp. 121&#45;44). San Diego: Academic Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585077&pid=S0185-1667201300040000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">North, D.C., 1990. <i>Institutions, Institutional Change, and Economic Performance.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585079&pid=S0185-1667201300040000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">North, D.C., 2005a. <i>Understanding the Process of Institutional Change.</i> Princeton: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585081&pid=S0185-1667201300040000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">North, D.C., 2005b. Institutions And the Performance of Economies Over Time. En: C. M&eacute;nard y M. Shirley (eds.). <i>Handbook of New Institutional Economics</i> (pp. 1&#45;16). Cheltenham: Edward Elgar Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585083&pid=S0185-1667201300040000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">North, D.C. y Weingast, B.R., 1989. Constitutions and Commitment: The Evolution of Institutions Governing Public Choice in Seventeenth&#45;Century England. <i>Journal</i> <i>of Economic History,</i> XLIX(4), pp. 803&#45;32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585085&pid=S0185-1667201300040000100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ostrom, E., 2005. <i>Understanding Institutional Diversity.</i> New Jersey: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585087&pid=S0185-1667201300040000100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ostrom, E., 2007a. A Diagnostic Approach For Going Beyond Panaceas &#91;en l&iacute;nea&#93;. <i>Proceedings of the National Academy of Sciences,</i> 104(39), septiembre, pp. 15181&#45;7. Disponible en: &#60;<a href="http://www.pnas.org/content/104/39/15181.full.pdf+html" target="_blank">http://www.pnas.org/content/104/39/15181.full.pdf+html</a>&#62;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585089&pid=S0185-1667201300040000100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ostrom, E., 2007b. Challenges and Growth: The development of the interdisciplinary field of institutional analysis. <i>Journal of Institutional Economics,</i> 3(3), pp. 239&#45;64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585091&pid=S0185-1667201300040000100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ostrom, E. y Ahn, T.K, 2008. The Meaning of Social Capital and its Link to Collective Action. En: G.T. Svendsen y G.L. Svendsen (eds.). <i>Handbook on Social Capital.</i> Northampton, MA: Edward Elgar Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585093&pid=S0185-1667201300040000100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ostrom, E. y Walker, J. (eds.), 2005. <i>Trust and Reciprocity.</i> Nueva York: Russell Sage Foundation.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585095&pid=S0185-1667201300040000100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pagano, U., 2007. Bounded Rationality and Institutionalism. En: G. Hodgson (ed.). <i>The Evolution of Economic Institutions</i> (pp. 19&#45;33). Northampton, MA: Edward Elgar Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585097&pid=S0185-1667201300040000100043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poteete, A.R., Janssen, M.A. y Ostrom, E., 2010. <i>Working Together.</i> New Jersey:Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585099&pid=S0185-1667201300040000100044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rutherford, M., 1994. <i>Institutions in Economics.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585101&pid=S0185-1667201300040000100045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rutherford, M., 1995. The Old and the New Institutionalism: Can bridges be built? <i>Journal of Economic Issues,</i> 29(2), junio, pp. 443&#45;51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585103&pid=S0185-1667201300040000100046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Selten, R., 1990. Bounded Rationality. <i>Journal of Institutional and Theoretical Economics,</i> 146(1), pp. 649&#45;58.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585105&pid=S0185-1667201300040000100047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Simon, H.A., 1976. From Substantive to Procedural Rationality. En: S.J. Latsis. <i>Method and Appraisal in Economics.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585107&pid=S0185-1667201300040000100048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Simon, H.A., 1978. Rationality as Process and as Product of Thought. <i>The American Economic Review,</i> 68(2), mayo, pp. 27&#45;56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585109&pid=S0185-1667201300040000100049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Simon, H.A., 1979. Rational Decision Making in Business Organization. <i>The American Economic Review,</i> 69(4), septiembre, pp. 493&#45;513.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585111&pid=S0185-1667201300040000100050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Svendsen G.T. y Svendsen, G.L. (eds.), 2008. <i>Handbook on Social Capital.</i> Northampton, MA: Edward Elgar Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585113&pid=S0185-1667201300040000100051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toboso, F., 1995. Explaining the Process of Change Taking Place in Legal Rules and Social Norms: The cases of Institutional Economics and New Institutional Economics. <i>European Journal of Law and Economics,</i> 2(1), pp. 63&#45;84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585115&pid=S0185-1667201300040000100052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toboso, F., 1997. &iquest;En qu&eacute; se diferencian los enfoques de la <i>vieja</i> y la <i>nueva</i> econom&iacute;a institucional? <i>Hacienda Publica Espa&ntilde;ola,</i> 143(4), pp. 175&#45;92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585117&pid=S0185-1667201300040000100053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toboso, F., 2001. Institutional Individualism and Institutional Change: The search for a middle way mode of explanation. <i>Cambridge Journal of Economics,</i> 25(6), noviembre, pp. 765&#45;83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585119&pid=S0185-1667201300040000100054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toboso, F., 2013. Methodological Developments in the Old and New Institutional Economics. <i>History of Economic Ideas,</i> 1, enero&#45;marzo, pp. 77&#45;116.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585121&pid=S0185-1667201300040000100055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toboso, F. y Arias, X.C. (eds.), 2006. <i>Organizaci&oacute;n de gobiernos y mercados. An&aacute;lisis de casos desde la nueva econom&iacute;a institucional.</i> Espa&ntilde;a: Publicacions Universitat de Val&egrave;ncia&#45;Universidad de Vigo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585123&pid=S0185-1667201300040000100056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toboso, F. y Comp&eacute;s, R., 2003. Nuevas tendencias anal&iacute;ticas en el &aacute;mbito de la Nueva Econom&iacute;a Institucional. La incorporaci&oacute;n de los aspectos distributivos. <i>El Trimestre Econ&oacute;mico,</i> LXX(4)(280), octubre&#45;diciembre, pp. 637&#45;71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585125&pid=S0185-1667201300040000100057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tsebelis, G., 1990. <i>Nested Games.</i> Berkeley: University of California Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585127&pid=S0185-1667201300040000100058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tsebelis, G. 2002. Veto Players: How political institutions work. Nueva York: Princeton University Press&#45;Russell Sage Foundation.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585129&pid=S0185-1667201300040000100059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weingast, B.R., 1989. The Political Institutions of Representative Government Legislatures. <i>Journal of Institutional and Theretical Economics,</i> 145, pp. 693&#45;703.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585131&pid=S0185-1667201300040000100060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weingast, B.R. y Marshall, WJ., 1988. The Industrial Organization of Congress. Or Why Legislatures like Firms Are Not Organized as Markets. <i>Journal of Political Economy,</i> 96(1), pp. 132&#45;63.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585133&pid=S0185-1667201300040000100061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, O.E., 1990. A Comparison of Alternative Approaches to Economic Organization. <i>Journal of Institutional and Theoretical Economics,</i> 146(1), pp. 61&#45;71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585135&pid=S0185-1667201300040000100062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, O.E., 1996a. Efficiency, Power, Authority and Economic Organization. En: J. Groenewegen. <i>Transaction Cost Economics and Beyon.</i> Masssachusetts: Kluwer Academic Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585137&pid=S0185-1667201300040000100063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, O.E., 1996b. The Politics and Economics of Redistribution and Efficiency. En: O.E. Williamson. <i>The Mechanisms of Governance.</i> Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585139&pid=S0185-1667201300040000100064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, O.E., 1996c. The Institutions and Governance of Economic Development and Reform. En: O.E. Williamson. <i>The Mechanisms of Governance.</i> Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585141&pid=S0185-1667201300040000100065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, O.E., 1997. Hierarchies, Markets and Power in the Economy: An economic perspective. En: C. M&eacute;nard (ed.). <i>Transaction Cost Economics. Recent Developments.</i> Northampton, MA: Edward Elgar Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585143&pid=S0185-1667201300040000100066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, O.E., 2000. The New Institutional Economics: Taking Stock, Looking Ahead. <i>Journal of Economic Literature,</i> 38, septiembre, pp. 595&#45;613.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585145&pid=S0185-1667201300040000100067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, O.E. 2002a. The Theory of the Firm as a Governance Structure: From Choice to Contract. <i>The Journal of Economic Perspectives,</i> 168(3), pp. 171&#45;95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585147&pid=S0185-1667201300040000100068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, O.E. 2002b. The Lenses of Contract: Private Ordering. <i>The American Economic Review,</i> 92(2), pp. 438&#45;43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585149&pid=S0185-1667201300040000100069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, O.E., 2003. Examining Economic Organization Through the Lens of Contract. <i>Industrial and Corporate Change,</i> 12, pp. 917&#45;42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585151&pid=S0185-1667201300040000100070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Winiecki, J., 1986. Soviet&#45;type Economies: Considerations for the future. <i>Soviet Studies,</i> 10, pp. 543&#45;61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585153&pid=S0185-1667201300040000100071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Winiecki, J., 1991. On Inevitability of Output Fall in Early Transition to the Market: Theoretical Underpinnings. <i>Soviet Studies,</i> 4, pp. 119&#45;36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585155&pid=S0185-1667201300040000100072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Winiecki, J., 1993. The Political Economy of Big&#45;Bang: Free market versus New Keynesian perspectives. <i>Banca Nationale delLavoro Quaterly Review,</i> 187, pp. 407&#45;28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585157&pid=S0185-1667201300040000100073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Winiecki, J., 1994. Shaping the Institutional Infrastructure. <i>Economic Inquiry,</i> 32, enero, pp. 66&#45;78.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585159&pid=S0185-1667201300040000100074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Winiecki, J., 1996. Why Economic Reforms fail in the Soviet System: A Property rights&#45;based approach. En: L.J. Alston, Th. Eggertsson y D.C. North (eds.). <i>Empirical Studies in Institutional Chang.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585161&pid=S0185-1667201300040000100075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Winiecki, J., 1998. Formal and Informal Rules in Post&#45;Communist Transition. <i>Journal of Public Finance and Public Choice,</i> 16(1), pp. 3&#45;26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4585163&pid=S0185-1667201300040000100076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor agradece los valiosos comentarios de dos dictaminadores an&oacute;nimos de la revista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Sobre estas aportaciones, v&eacute;ase Eggertsson (1990: cap. 8).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Ejemplos de trabajos en los que se examinan esas tradicionales diferencias de enfoque entre la nueva y la vieja o pionera econom&iacute;a institucional son Hodgson (1989; 1993; 1998), Rutherford (1994; 1995), Toboso (1995; 1997; 2001; 2013) o Hutchison (1984). Caballero y Kingston (2009) hacen un ampl&iacute;simo repaso de diversas aportaciones realizadas al estudio del cambio institucional desde diferentes corrientes de an&aacute;lisis institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Sobre el supuesto de racionalidad acotada o limitada, v&eacute;anse Langlois (1990), Williamson (1990), Selten (1990), Knudsen (1993), Kahnerman (1994) o Pagano (2007), adem&aacute;s de los cl&aacute;sicos trabajos de Simon (1976; 1978; 1979).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> V&eacute;ase tambi&eacute;n Williamson (2000; 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> V&eacute;anse las colecciones de trabajos publicadas en M&eacute;nard (2004), M&eacute;nard y Shirley (2005), Svendsen y Svendsen (2008), Toboso y Arias (2006), o los libros de North (2005a), Eggertsson (2005) y Ostrom (2005).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> V&eacute;ase tambi&eacute;n Ostrom (2007b).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> V&eacute;anse Ostrom (2005), Ostrom y Ahn (2008), Ostrom y Walker (2005) o Poteete, Janssen y Ostrom (2010).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> V&eacute;ase tambi&eacute;n Eggertsson (1995: 48) y Toboso y Comp&eacute;s (2003: 664).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Weingast (1989), North y Weingast (1989), Weingast y Marshall (1988) o Horn (1995) pueden citarse como ejemplos de dichos trabajos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Una comparaci&oacute;n de esta organizaci&oacute;n frente a la organizaci&oacute;n del trabajo legislativo en el Congreso espa&ntilde;ol de los diputados puede verse en Caballero (2006; 2011).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Ve&aacute;nse Libecap (1989a; 1989b), Greif (2005), Winiecki (1996) y Bardhan (2000; 2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Diversos trabajos pueden encontrarse en los &uacute;ltimos vol&uacute;menes del <i>Journal of Institutional and Theoretical Economics,</i> en particular el volumen 156, n&uacute;mero 1, de marzo del 2000 dedicado integramente a publicar los trabajos presentados en el XVIII Seminario Internacional sobre la Nueva Econom&iacute;a Institucional "Big&#45;Bang Transformations of Economic Systems as a Challenge to New Institutional Economis".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Las reglas b&aacute;sicas del juego pol&iacute;tico democr&aacute;tico y la competencia entre las &eacute;lites pol&iacute;ticas fueron las primeras en ser modificadas al aprobarse las sucesivas constituciones y las posteriores disposiciones legales que desarrollan y concretan dichos principios y normas constitucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Winiecki (1986: 70) comenta como en Polonia, al igual que en otros pa&iacute;ses de Europa del Este, los grupos antes mencionados disfrutaban de un cup&oacute;n <i>(asygnata)</i> que les permit&iacute;a adquirir coches para uso privado a menos de la mitad del precio de venta de los mismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Otros trabajos de nuevos institucionalistas en esta l&iacute;nea pueden encontrarse en Harris, Hunter y Lewis (1995), los trabajos publicados en Alston, Eggertsson y North (1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Aunque el prop&oacute;sito de Eggertsson en dichas p&aacute;ginas no se enfoca en los aspectos distributivos, en la p&aacute;gina 109 escuetamente menciona lo siguiente: <i>"la asignaci&oacute;n de derechos de propiedad a un individuo genera una especie de efecto riqueza que influye sobre sus propias valoraciones''</i> (Traducci&oacute;n del texto original en ingl&eacute;s).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Sobre estos aspectos v&eacute;ase Eggertsson (1990: 105&#45;7).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> A efectos de concentrar el an&aacute;lisis en los aspectos que aqu&iacute; se quieren resaltar, evidentemente otros muchos aspectos institutionales y no institutionales no son tenidos en cuenta. Este es el caso, por ejemplo, de aquellos que hacen referencia a la posibilidad de que algunos participantes pueden tener el derecho a actuar como jugadores con poder de veto. Puesto que el an&aacute;lisis estilizado que nuestro an&aacute;lisis gr&aacute;fico permite es adem&aacute;s un an&aacute;lisis de est&aacute;tica comparativa, todos los aspectos relacionados con las causas y los procesos que conducen a la reforma institucional tampoco son considerados. Sobre actores con poder de veto y sobre otras particularidades relacionadas con los procesos pol&iacute;ticos anidados en los que normalmente estas decisiones colectivas tienen lugar puede verse Tsebelis (1990; 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Aunque no se hace menci&oacute;n a la literatura relacionada, es evidente que &eacute;ste es un ejemplo similar al cl&aacute;sico de la f&aacute;brica contaminante y el ayuntamiento que populariz&oacute; Ronald Coase. Pero, en nuestro caso, poniendo el &eacute;nfasis en los impactos distributivos diferenciales que se derivan de la situaci&oacute;n de partida.</font></p>      ]]></body><back>
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