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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Determinantes del desempeño de la tecnología del microcrédito individual]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Determinantes del desempe&ntilde;o de la tecnolog&iacute;a del microcr&eacute;dito individual</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luis Alfredo Castillo Polanco*</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Departamento de Ciencias Econ&oacute;mico Administrativas de la Universidad de Quintana Roo, M&eacute;xico,</i> &lt;<a href="mailto:acastillo@uqroo.mx">acastillo@uqroo.mx</a>&gt;.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido en agosto de 2012;    <br>     aceptado en junio de 2013.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las instituciones de microfinanzas, de manera creciente, han venido incorporando el microcr&eacute;dito individual a su cartera de pr&eacute;stamos. Se ha afirmado que esto representa una evoluci&oacute;n positiva en la misi&oacute;n de las microfinanzas. Para analizar la tecnolog&iacute;a del microcr&eacute;dito individual y su capacidad de contribuir al desarrollo financiando microempresarios, superando las limitaciones del microcr&eacute;dito grupal, en este trabajo construimos un modelo simple de decisi&oacute;n del prestatario en un contexto de informaci&oacute;n asim&eacute;trica. Concluimos que, a pesar de no haber sido referido en la literatura, el mecanismo crucial para enfrentar los problemas de selecci&oacute;n adversa y riesgo moral es el sistema de cobranza; que esta tecnolog&iacute;a no es eficiente para ofrecer un producto cuyo costo sea compatible con la rentabilidad media de los micronegocios; por ello no lo utilizan los microempresarios. Mostramos las posibles causas que pueden explicar por qu&eacute; esta tecnolog&iacute;a es m&aacute;s costosa y riesgosa que la tradicional del microcr&eacute;dito grupal.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> microfinanzas; microcr&eacute;dito individual; tecnolog&iacute;a del cr&eacute;dito; desarrollo econ&oacute;mico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n</b> <b>JEL:</b> G21.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Organizaciones promotoras, como el Consultative Group to Assist the Poor (CGAP, 2007), y un gran n&uacute;mero de autores afirman que la expansi&oacute;n de las microfinanzas es una buena noticia, pues promueve el desarrollo y el combate a la pobreza al abrir la posibilidad de que gente sin recursos, pero con capacidad empresarial, obtenga cr&eacute;dito en mejores condiciones que las exigidas por los usureros o por la autoorganizaci&oacute;n (como son las tandas o Roscas, por sus siglas en ingl&eacute;s) y tambi&eacute;n promueve el desarrollo al ampliar el n&uacute;mero de beneficiarios del cr&eacute;dito.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento y la consolidaci&oacute;n de las instituciones de microfinanzas (IMF) han dado lugar a una creciente presencia de la oferta de microcr&eacute;dito individual (MCI) en detrimento de los tradicionales microcr&eacute;ditos grupales. En M&eacute;xico, como veremos, algunas IMF se han especializado en este tipo de microcr&eacute;ditos y ahora es la tecnolog&iacute;a dominante, como adelante mostramos. Sin embargo, como se&ntilde;alan Gonz&aacute;lez y Villafani (2007), a diferencia del microcr&eacute;dito grupal, el individual ha sido poco estudiado y, ciertamente, la posibilidad de lograr la llamada promesa de las microfinanzas (Morduch, 1999) depende del potencial de la tecnolog&iacute;a del MCI.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez (2002) y Gonz&aacute;lez y Villafanni (2007), as&iacute; como Robinson (2005), afirman que el MCI ofrece la posibilidad de seleccionar entre los grupos a los integrantes m&aacute;s destacados y ofrecerles mayores montos de cr&eacute;ditos, reduciendo con ello los costos por unidad prestada. Asimismo, se piensa que la construcci&oacute;n de un historial crediticio individual permite disminuir el riesgo del prestatario, lo que a su vez lleva a reducir la prima de riesgo en beneficio de los prestatarios y sus proyectos, al igual que la tasa de inter&eacute;s cobrada. Los mayores montos de cr&eacute;dito y las menores tasas de inter&eacute;s del MCI redundar&iacute;an en un mejor desempe&ntilde;o de los peque&ntilde;os negocios.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, a pesar de que el MCI se desprende de la emblem&aacute;tica garant&iacute;a grupal, estos autores asumen que el escalamiento del cr&eacute;dito y el seguimiento directo eliminan el problema de la informaci&oacute;n asim&eacute;trica y, consecuentemente, los problemas de riesgo moral y de selecci&oacute;n adversa. Este supuesto es crucial pues si la tecnolog&iacute;a del microcr&eacute;dito no es lo suficientemente robusta para enfrentar estos dos &uacute;ltimos problemas, de tal forma que el cr&eacute;dito que se ofrece est&eacute; en realidad orientado al desarrollo de micronegocios, el MCI podr&iacute;a representar un retroceso a las pr&aacute;cticas de usura que el propio movimiento de las microfinanzas se propuso superar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo mostramos: <i>a)</i> que la tecnolog&iacute;a de MCI no puede depender exclusivamente de mecanismos para revelar informaci&oacute;n (como el escalamiento del cr&eacute;dito y la formaci&oacute;n de historial crediticio); <i>b</i>) que la tecnolog&iacute;a del MCI efectivamente incluye un mecanismo de coerci&oacute;n que compromete el patrimonio del deudor, por lo que el monto del cr&eacute;dito depende del patrimonio del microempresario y no de la calidad de su proyecto (este mecanismo se refiere a la inclusi&oacute;n en los contratos de enormes tasas por incumplimiento o moratoria en pagos); <i>c</i>) que, en efecto, la inclusi&oacute;n de una tasa de moratoria suficientemente alta elimina los incentivos para las conductas de tipo riesgo moral y la selecci&oacute;n adversa; <i>d)</i> que estas tasas de moratoria no est&aacute;n determinadas por la competencia entre oferentes de microcr&eacute;dito, sino por el costo judicial de la cobranza, por lo que no es posible afirmar, como suele proclamarse en relaci&oacute;n con una supuesta eficiencia de mercado, que el MCI se ci&ntilde;e a la llamada disciplina de mercado; e) que el producto resultante, el contrato del MCI, no es atractivo para los micronegocios cuya rentabilidad sea superior a la media, lo cual se manifiesta en su casi total desuso del producto por este sector productivo.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para elaborar nuestro argumento construimos un modelo simple de selecci&oacute;n adversa (prestamista&#45;prestatario) que nos permite, en primera instancia, mostrar que los mecanismos para recolectar informaci&oacute;n no son suficientes para eliminar el problema de selecci&oacute;n adversa. Este modelo se presenta en un primer apartado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n modificamos nuestro modelo anterior para incluir la condici&oacute;n de cr&eacute;dito personal y la operaci&oacute;n de una tasa de moratoria. Con este modelo mostramos, en un tercer apartado, que con base en estas dos condiciones presentes en los contratos de los MCI, en efecto, se elimina la posibilidad de selecci&oacute;n adversa y de riesgo moral. En cuarto t&eacute;rmino analizamos si la estructura de incentivos creada por la tecnolog&iacute;a del MCI permite ofrecer un producto atractivo para los peque&ntilde;os negocios. Por &uacute;ltimo, analizamos el dispositivo crucial en la tecnolog&iacute;a del MCI. En cada punto aportamos informaci&oacute;n estad&iacute;stica que permite apoyar nuestras conclusiones.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, dado que mostramos que la viabilidad del MCI depende de la inclusi&oacute;n de un mecanismo de coerci&oacute;n basado en una enorme sobretasa de moratoria, y que este mecanismo es ineficiente y riesgoso, en la segunda secci&oacute;n, denominada Evaluaci&oacute;n comparada del desempe&ntilde;o del MCI, contrastamos el desempe&ntilde;o del MCI en relaci&oacute;n con el microcr&eacute;dito grupal; al efecto realizamos un contraste econom&eacute;trico utilizando un modelo probit.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA TECNOLOG&Iacute;A DEL MICROCR&Eacute;DITO INDIVIDUAL</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n prestamista&#45;prestatario en condiciones de informaci&oacute;n asim&eacute;trica se utiliza ampliamente para entender la forma que toman los contratos financieros e, incluso, el papel econ&oacute;mico de los intermediarios financieros (Freixas y Rochet, 1997). El trabajo de Akerlof (1970) en torno a los efectos de la presencia de informaci&oacute;n asim&eacute;trica en el mercado, en este caso en el de autos usados, se considera detonador de m&uacute;ltiples estudios orientados a los mercados financieros, en especial de aquellos dedicados al estudio del racionamiento del cr&eacute;dito (Jaffe y Russell, 1976; Stiglitz y Weiss, 1981). A partir de estos estudios se ha catalogado, y ampliamente aceptado, la existencia de dos tipos de fallas de mercado: la selecci&oacute;n adversa y el riesgo moral.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta perspectiva anal&iacute;tica, a veces referida como el paradigma de la informaci&oacute;n asim&eacute;trica, se proyecta en la forma en la que los estudiosos de las microfinanzas definen como tecnolog&iacute;a del cr&eacute;dito. Para Gonz&aacute;lez (2002: 109):</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una tecnolog&iacute;a financiera es el conjunto de acciones y de procedimientos necesarios para resolver los problemas de informaci&oacute;n, incentivos y cumplimiento de contratos enfrentados por los posibles participantes en una transacci&oacute;n financiera. Cualquier tecnolog&iacute;a financiera requiere la utilizaci&oacute;n de insumos (capital f&iacute;sico, capital humano, informaci&oacute;n) costosos.</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enfocando de manera m&aacute;s precisa al cr&eacute;dito, Berger y Udell (2005: 2) proponen una definici&oacute;n con similares caracter&iacute;sticas:</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; nosotros definimos tecnolog&iacute;a del cr&eacute;dito como una combinaci&oacute;n &uacute;nica de fuentes de informaci&oacute;n primaria, suscripci&oacute;n de pol&iacute;ticas/procedimientos para b&uacute;squeda, evaluaci&oacute;n y selecci&oacute;n <i>(screening)</i> de posibles contrapartes, estructura del contrato de cr&eacute;dito, y de las estrategias/mecanismos de monitoreo &#91;traducci&oacute;n propia&#93;.</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos que una tecnolog&iacute;a del cr&eacute;dito tiene como objetivo crear los incentivos correctos para evitar los problemas de selecci&oacute;n adversa y riesgo moral.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La tecnolog&iacute;a del microcr&eacute;dito grupal</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tecnolog&iacute;a que dio origen y auge mundial al movimiento del microcr&eacute;dito es la que se basa en la formaci&oacute;n de grupos de prestatarios solidarios (Armendariz de Aghion y Morduch, 2005). Esta tecnolog&iacute;a induce la autoselecci&oacute;n, el automonitoreo y la autosanci&oacute;n entre los grupos. Stiglitz (2005 &#91;1990&#93;) muestra que el monitoreo entre pares genera los incentivos correctos, de tal forma que los malos proyectos son descartados por el grupo y se crea una tendencia a formar grupos de deudores con el mismo nivel de riesgo; asimismo, los pares pueden imponer sanciones sociales cuando se observan conductas de riesgo moral.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gine <i>et al.</i> (2006: 4&#45;5) resumen los mecanismos que la literatura identifica cuando opera la responsabilidad solidaria:</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, la obligaci&oacute;n grupal opera conjuntando la informaci&oacute;n que cada cliente tiene de los otros, y sus relaciones mutuas, en beneficio del prestamista. Primero, la autoconformaci&oacute;n del grupo proporciona un mecanismo de b&uacute;squeda y selecci&oacute;n <i>(screening)</i> que reduce la selecci&oacute;n adversa <i>(e.g.,</i> Ghatak, 1999). Adicionalmente, el riesgo moral puede ser reducido tanto por el fomento de la cooperaci&oacute;n (e.g., Stiglitz, 1990) o por interacciones repetidas (Armendariz de Agion y Morduch, 1990). El elemento grupo induce a los miembros a monitorearse unos a otros (Banerjee, Besley y Guinnane, 1994) y sancionarse cuando se observa riesgo moral, posiblemente a trav&eacute;s de sanciones sociales (Wydick, 1999; Karlan, 2005a). En suma la obligaci&oacute;n grupal puede potencialmente reducir el riesgo asumido y aumentar el repago del prestamista &#91;traducci&oacute;n propia&#93;.</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo sustituye la tecnolog&iacute;a del microcr&eacute;dito individual esta estructura de incentivos?</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Microcr&eacute;dito individual: caracter&iacute;sticas de la tecnolog&iacute;a de selecci&oacute;n</b> <b><i>(credit scoring)</i></b></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las instituciones de microfinanzas (IMF) que otorgan MCI para realizar las funciones de selecci&oacute;n de prestatarios y monitoreo de proceso de amortizaci&oacute;n suelen utilizar una tecnolog&iacute;a que, si bien se basa en el <i>credit scoring,</i> complementa la obtenci&oacute;n de informaci&oacute;n con visitas <i>in situ</i> de oficiales de cr&eacute;dito. El proceso de <i>credit scoring</i> est&aacute; orientado a determinar el ingreso corriente actual y el patrimonio del solicitante de cr&eacute;dito, adem&aacute;s de la identidad y ubicaci&oacute;n del sujeto. El cruce de informaci&oacute;n de diversas fuentes es el principal instrumento para validar la veracidad de la informaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el MCI se limitara a estos instrumentos para obtener informaci&oacute;n carecer&iacute;a de alg&uacute;n mecanismo coercitivo para forzar la revelaci&oacute;n de &eacute;sta y evitar el riesgo moral. Sin embargo, algunos autores afirman que los mecanismos coercitivos no son necesarios. Robinson (2005) sugiere que los oficiales de cr&eacute;dito encargados de la tarea de <i>screening</i> pueden obtener la informaci&oacute;n suficiente, de tal forma que no es adecuado asumir la presencia de selecci&oacute;n adversa. Adicionalmente, Gonz&aacute;lez (2002) argumenta que la pol&iacute;tica de mejorar las condiciones del cr&eacute;dito, incluido el incremento en los montos prestados, de acuerdo con el desempe&ntilde;o del prestatario, permite seleccionar a los deudores con capacidad y voluntad de pago. Gine y Karlan (2006), tras un estudio en Filipinas, afirman que el cumplimiento no se ve alterado al transitar al cr&eacute;dito individual y que &eacute;ste permite atraer a nuevos clientes. La aseveraci&oacute;n de estos autores puede resumirse en que el proceso de selecci&oacute;n aplicado por las IMF que ofrecen MCI puede filtrar a los solicitantes moralmente dispuestos a pagar. Analicemos estas afirmaciones mediante un modelo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Modelo de prestamista&#45;prestatario: informaci&oacute;n asim&eacute;trica y responsabilidad limitada</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para evaluar la posibilidad de que la tecnolog&iacute;a del microcr&eacute;dito individual pueda operar sin necesidad de mecanismos de coerci&oacute;n, es decir, basada solamente en el proceso de selecci&oacute;n del cliente, aqu&iacute; se propone un modelo simple basado en el supuesto de informaci&oacute;n asim&eacute;trica entre prestamista y prestatario. Se asume que el primero no puede observar los rendimientos esperados del proyecto que el segundo desea emprender y para el que demanda financiamiento. El punto de partida es un modelo est&aacute;ndar de informaci&oacute;n asim&eacute;trica con cl&aacute;usula de responsabilidad limitada (Freixas y Rochet, 1997).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consideremos a un microempresario que estudia la posibilidad de aceptar un contrato de cr&eacute;dito. Se trata de uno m&aacute;s en un mercado con un gran n&uacute;mero de microempresarios demandantes de cr&eacute;dito, cada uno de ellos dotado con una riqueza inicial <i>w<sub>0</sub></i> = 1. Nuestro microempresario representativo cuenta con dos proyectos de inversi&oacute;n (digamos dos posibles tipos de micronegocio), ambos de un costo estandarizado a 1: el primero se trata de su proyecto tradicional sin riesgo que rinde <i>Rs</i> de manera constante (por simplicidad se asume sin riesgo, pues no cambia el argumento central &#151;en el apartado siguiente relajamos este supuesto), y el otro es un proyecto con riesgo que rinde <b>&#952;<i>e</i></b>. La variaci&oacute;n del rendimiento del proyecto riesgoso <b>&#952;<i>e</i></b> puede representarse con una distribuci&oacute;n normal con media <img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4th1.jpg"> y varianza <b><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4sigma.jpg"></b>. Como estamos en un contexto de informaci&oacute;n asim&eacute;trica, esta distribuci&oacute;n s&oacute;lo es observable por el propio microempresario. El banco &uacute;nicamente puede observar el rendimiento medio de todos los micronegocios en el mercado, que denominaremos <img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4teta.jpg">, y la tasa de variabilidad media de todos los proyectos de todos los microempresarios <b>&#963;<sup>2</sup></b>.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; el microempresario debe decidir si contin&uacute;a con su proyecto tradicional o si invierte en uno nuevo, pero con riesgo, pues su riqueza no le permite desarrollar ambos. Ahora asumamos que nuestro microempresario, al igual que el resto de sus iguales en el mercado, tiene acceso al cr&eacute;dito para financiar su proyecto riesgoso. Con ello nuestro microempresario tiene una tercera posibilidad: invertir su riqueza en un proyecto tradicional <i>Rs</i> y pedir cr&eacute;dito para financiar el proyecto riesgoso.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cr&eacute;dito se ofrece en condiciones de responsabilidad limitada, esto es, que el compromiso de liquidaci&oacute;n del cr&eacute;dito se limita al resultado del proyecto <b>&#952;<i>e</i></b>. La tasa de inter&eacute;s (<i>i</i>) que cobra el cr&eacute;dito es la misma para todos los cr&eacute;ditos debido a que el prestamista (banco) no puede observar cada uno de los proyectos (informaci&oacute;n asim&eacute;trica). No obstante, s&iacute; conoce la distribuci&oacute;n del conjunto de ellos, por lo que determina la tasa <i>i</i> al mismo nivel que el rendimiento promedio del mercado de proyectos <b><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4teta.jpg">.</b> En estas condiciones los rendimientos esperados por los que tiene que optar nuestro microempresario son: <i>a)</i> realizar el proyecto tradicional con un ingreso de <i>Rs</i>; <i>b</i>) realizar el proyecto riesgoso con ingresos <b>&#952;<sub>e</sub> &#8594;</b> <i>N</i><b><i>(</i></b><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4th1.jpg">, <b><i>&#963;<sub>e</sub></i></b> ), y <i>c</i>) aceptar el cr&eacute;dito: realizar ambos proyectos <i>Rs</i> + <b>(&#952;<i>e</i></b> &#151; <i>i</i>).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cr&eacute;dito, al incluir la cl&aacute;usula de responsabilidad limitada, libera al prestatario del riesgo, pues en caso de que fracase el proyecto, &eacute;l no se ve obligado a responder con su patrimonio por las p&eacute;rdidas ni por la amortizaci&oacute;n del cr&eacute;dito. El banco s&oacute;lo recuperar&iacute;a &eacute;ste si el proyecto tiene flujos positivos. El recibir el cr&eacute;dito en condiciones de responsabilidad limitada otorga al microempresario un derecho a rendimiento esperado (<img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4th1.jpg"><b>&#151;</b> <i>i</i> ) sin riesgo alguno y sin costo. Ahora bien, como el microempresario es propietario del proyecto con riesgo, &eacute;l puede vender el proyecto (el nuevo micronegocio) en cualquier momento y obtener ganancias. Asumamos que el valor del proyecto con cr&eacute;dito sea (<img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4th1.jpg"><b>&#151;</b> <i>i</i> ), as&iacute; el ingreso por el proyecto con cr&eacute;dito se convierte en ingreso sin riesgo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la presencia de la opci&oacute;n <i>c</i> (tomar cr&eacute;dito), la opci&oacute;n <i>a</i> (invertir &uacute;nicamente en un proyecto tradicional) queda descartada, pues el m&iacute;nimo rendimiento de la opci&oacute;n <i>c</i> es igual al de la opci&oacute;n <i>a,</i> pero el valor esperado de la primera es mayor que el de la segunda (ambos sin riesgo). En estas circunstancias el microempresario debe optar por la opci&oacute;n <i>b</i> (no tomar cr&eacute;dito y emprender con sus propios recursos, tomando el riesgo) o por la opci&oacute;n <i>c</i> (tomar el cr&eacute;dito y recibir ingresos seguros). La decisi&oacute;n depender&aacute; de su aversi&oacute;n al riesgo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para incluir en el modelo la disposici&oacute;n del microempresario a tomar riesgo, utilicemos el m&eacute;todo tradicional de asumir un conteo del bienestar o utilidad que le proporciona el ingreso y sus condiciones de riesgo; supongamos pues una funci&oacute;n de utilidad simple del tipo Von Neuman&#45;Morgenster (adverso al riesgo):</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec0.jpg" height="28"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>w</i> es el monto a cuantificar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El microempresario tomar&aacute; la opci&oacute;n que le reporte mayor utilidad. Dicho de otra forma, tomar&aacute; cr&eacute;dito (opci&oacute;n <i>c</i>) si le redit&uacute;a una mayor utilidad que tomar el riesgo (opci&oacute;n <i>b</i>), es decir, que tomar&aacute; cr&eacute;dito si se cumple que:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec1.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Utilizando &#91;1&#93;, nuestra condici&oacute;n de decisi&oacute;n es:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec2.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces la condici&oacute;n se cumple si:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec3.jpg" height="59"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto implica que pedir&aacute; cr&eacute;dito si:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec4.jpg"></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La condici&oacute;n de aceptar el cr&eacute;dito se resume en que la prima de riesgo que pagar&iacute;a el microempresario en caso de tomar el cr&eacute;dito (diferencia entre la tasa pagada por &eacute;ste y la tasa de ganancia sin riesgo, <i>i</i> &#151; <b>Rs</b>) sea menor que el descuento por riesgo que, considerando su aversi&oacute;n a correr riesgos, el empresario aplica. Ahora bien, como la tasa de inter&eacute;s est&aacute; ligada al rendimiento medio, la condici&oacute;n que debe cumplirse para que el microempresario acepte tomar cr&eacute;dito, puede tambi&eacute;n entenderse como:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec5.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerando los ingresos medios de una industria <img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4teta.jpg" height="19">, los microempresarios cuyos proyectos tengan un riesgo relativamente bajo y un consecuente descuento &#189;<b>&#961;&#963;</b><sup>2</sup> relativamente menor &#151;en especial aquellos con ingresos sin riesgo bajos&#151; tender&aacute;n a rechazar el cr&eacute;dito; <i>i.e.</i> que este tipo de contratos de cr&eacute;dito aleja a los buenos proyectos de escaso riesgo y bajo costo de oportunidad. En cambio, los microempresarios con proyectos de alto riesgo con ingresos tradicionales elevados, tender&aacute;n a tomar el cr&eacute;dito.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos dos conclusiones: la tecnolog&iacute;a de cr&eacute;dito individual bajo responsabilidad limitada y sin mecanismos coercitivos, <i>a)</i> selecciona de manera adversa, pues acuden los proyectos m&aacute;s riesgosos; b) tiende a convocar a aquellos microempresarios cuyos ingresos tradicionales son relativamente altos; no a los m&aacute;s pobres ni a los que se comprometer&iacute;an por entero con el nuevo proyecto, lo que abre la posibilidad al riesgo moral.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Modelo del microcr&eacute;dito individual: cr&eacute;dito personal y tasa de moratoria</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las conclusiones anteriores ofrecen una posible explicaci&oacute;n de por qu&eacute; en M&eacute;xico la tecnolog&iacute;a del microcr&eacute;dito individual incluye, en efecto, instrumentos coercitivos. De &eacute;stos, el uso m&aacute;s simple es el que ofrece la posibilidad de que un deudor incumplido pueda ser denunciado ante el bur&oacute; de cr&eacute;dito (lo que lo veta como sujeto de cr&eacute;dito por varios a&ntilde;os). Sin embargo, el mecanismo coercitivo crucial se encuentra en las cl&aacute;usulas sobre incumplimientos parciales o totales en el contrato de cr&eacute;dito: capacidad de exigir el total de la deuda ante un incumplimiento y enormes tasas de moratoria (tasa de inter&eacute;s adicional en caso de incumplimiento) que se aplican sobre el total de la deuda y sobre los propios intereses creados. Esta cl&aacute;usula se basa en el acuerdo impl&iacute;cito de que el cr&eacute;dito, al ser personal, tiene como garant&iacute;a cualquier riqueza que el prestatario pueda poseer.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tecnolog&iacute;a del MCI suele incluir pagos frecuentes que permiten un monitoreo cotidiano (el pago semanal es bastante com&uacute;n). De esta forma, cualquier incumplimiento se detecta de manera temprana y pone a operar el aparato de cobranzas. El proceso de cobranza ante los primeros periodos de incumplimiento lo realiza la propia IMF, pero ante la persistencia del mismo, la deuda suele venderse a empresas especialistas en la cobranza compulsiva. Las cl&aacute;usulas relativas al incumplimiento son las que le dan valor a la deuda y crean los recursos esperados que posibilitan el financiamiento de la cobranza compulsiva, la cual suele ser bastante agresiva.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Modelo de cr&eacute;dito personal y tasa moratoria a micro o peque&ntilde;os negocios</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para incluir las caracter&iacute;sticas centrales del microcr&eacute;dito individual se transform&oacute; el modelo anterior a: <i>a)</i> ser un pr&eacute;stamo personal (eliminando la responsabilidad limitada) quedando impl&iacute;citamente cualquier riqueza del prestatario como garant&iacute;a, pues de hecho es com&uacute;n que las instituciones de microcr&eacute;dito consideren los bienes personales (televisores, estufas, muebles) como garant&iacute;a no expl&iacute;cita, pactada de manera informal y que no se valora a precio de mercado sino al de uso para el deudor (Gonz&aacute;lez y Villafani, 2007); <i>b</i>) comprobaci&oacute;n de ingresos actuales, y <i>c</i>) inclusi&oacute;n de una fuerte tasa de inter&eacute;s adicional aplicable en caso de moratoria (la llamada tasa de moratoria).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para estudiar la toma de decisi&oacute;n del microempresario en torno a aceptar o no el cr&eacute;dito, supongamos que un microempresario actualmente desarrolla el mejor micronegocio, con ingresos <i>R</i> y que, considerando su aversi&oacute;n al riesgo, le fue posible realizar con su propio patrimonio. Esto es, <b><i>R</i> = max(<i>u</i>(<i>Ri</i>))</b> para todo proyecto <i>i</i> realizable con los recursos propios del microempresario. De hecho, la tecnolog&iacute;a del MCI, como se&ntilde;alan los autores arriba citados, concentra importantes esfuerzos en determinar <b>R</b>, pues es con base en este flujo que determina la capacidad de pago del microempresario. El ingreso producto de la ocupaci&oacute;n actual del microempresario <i><b>R</b></i> es una variable aleatoria, al igual que el ingreso del proyecto complementario <b>&#952;e</b>. Utilicemos por comodidad una representaci&oacute;n con s&oacute;lo dos eventos (ofrece ganancias o quiebra). Esto es, que el ingreso base <b><i>R</i></b> puede tomar los valores <i><b>R<sub>g</sub></b></i> (cuando hay ganancias para el microempresario) y <i><b>R<sub>q</sub></b></i> (cuando hay p&eacute;rdidas) con una probabilidad <b>&#934;<sub>g</sub></b> y <b>&#934;<sub>q</sub>,</b> respectivamente, y <b>&#952;</b> puede tomar los valores <b>&#952;<sub>g</sub></b> (caso de obtenci&oacute;n de ganancias) y <b>&#952;<sub>q</sub></b> (caso de p&eacute;rdidas) con una probabilidad <b>&#960;<sub>g</sub></b> y <b>&#960;<sub>q</sub>,</b> respectivamente. El ingreso a pagar por el microcr&eacute;dito se expresa como <i>i</i> (incluye amortizaciones e intereses); <i>m</i> se refiere a la sobretasa en caso de moratoria, la cual ocurre como resultado de la quiebra de ambos proyectos. Asimismo, asumamos que la rentabilidad esperada del nuevo proyecto es al menos tan buena como la del que actualmente se desarrolla y que ambas son suficientes en caso de &eacute;xito para pagar el microcr&eacute;dito. Esto es, <i>i</i> &lt; <i>R<sub>g</sub>&#934;<sub>g</sub></i>&#8804; <b>&#952;<sub>g</sub>&#960;<sub>g</sub></b>.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ingreso esperado en caso de tomar el cr&eacute;dito:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec6.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El microempresario deber&aacute; comparar este ingreso esperado con el que obtiene en su proyecto R, esto es, que para que el microempresario decida optar por tomar cr&eacute;dito, debe ocurrir que:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec7.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para simplificar, asumimos que <b>&#952;<sub>q</sub></b> y <i><b>R</b><sub>q</sub></i> (ingresos en caso de quiebra) sean iguales a cero, ya que:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec8.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La condici&oacute;n que debe cumplirse para que el empresario decida tomar el cr&eacute;dito es:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec9.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Simplificando, tenemos que la condici&oacute;n de solvencia que se debe cumplir para que el microempresario decida aceptar un microcr&eacute;dito es:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec10.jpg"></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para que un microempresario acepte un microcr&eacute;dito, el valor esperado debe ser mayor que los pagos por amortizaciones e intereses, incluyendo el valor esperado de los intereses moratorios. Esto significa que se elimina la posibilidad de la selecci&oacute;n adversa, pues s&oacute;lo acudir&aacute;n los microempresarios con proyectos que ofrezcan rendimientos esperados mayores a la media (asumiendo, como en el modelo anterior, que la tasa de inter&eacute;s se fija a la par del rendimiento medio de la industria donde opera el prestatario). Adicionalmente, dado que el ingreso corriente queda como garant&iacute;a, as&iacute; como el patrimonio del microempresario, se elimina tambi&eacute;n el riesgo moral.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Evoluci&oacute;n del microcr&eacute;dito individual e indicadores de riesgo</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico no se tiene un seguimiento de todas las organizaciones que ofrecen servicios financieros caracter&iacute;sticos de las microfinanzas (especialmente en los casos de las asociaciones civiles, las peque&ntilde;as Sofomes y otros) que permitiera conocer con precisi&oacute;n su alcance y caracter&iacute;sticas tanto individuales como de grupo. Sin embargo, sabemos que Prodesarrollo, Finanzas y Microempresa, A.C., organismo que agrupa instituciones de microfinanzas, enuncia que: "actualmente, sus miembros suman 85 organizaciones prestadoras de servicios financieros populares, del sector social y privado, que atienden por medio de 1 522 sucursales en todo el pa&iacute;s a m&aacute;s de 4.3 millones de personas, de las cuales 85% son mujeres" (ProDesarrollo, Finanzas y Microempresa, A.C., 2010), lo que permite tener una idea del alcance de las IMF en M&eacute;xico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe, sin embargo, la p&aacute;gina de MIX Market (2012), organizaci&oacute;n especializada en informaci&oacute;n sobre microfinanzas, la cual ofrece informaci&oacute;n financiera en escala mundial sobre organizaciones consideradas de microfinanzas.</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo primario de MIX Market es incrementar la transparencia en la industria de las microfinanzas por medio de la colecta de datos y del an&aacute;lisis. Para alcanzar este objetivo, MIX Market presenta datos de las IMF que van desde lo financiero y operacional hasta datos sobre el desempe&ntilde;o social, productos y su estructura de fondeo. A trav&eacute;s de un proceso revisado y validado de priorizaci&oacute;n por expertos regionales, MIX Market muestra los perfiles de las IMF que, operando en los mercados en desarrollo, son m&aacute;s representativas en las microfinanzas en cada nivel geogr&aacute;fico, en vez de enlistar todas las IMF en el mundo. Peque&ntilde;os participantes, pero con una fuerte convicci&oacute;n hacia la transparencia o aquellos vinculados a las redes donde MIX Market trabaja, tambi&eacute;n son incluidos en &eacute;sta &#91;...&#93;. Todos los datos remitidos a MIX Market se env&iacute;an de manera voluntaria, por ello si usted encuentra que hay datos faltantes en el perfil de alguna IMF esto significa que la instituci&oacute;n no los envi&oacute; o que la instituci&oacute;n ya no est&aacute; en operaci&oacute;n &#91;traducci&oacute;n propia&#93;.</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta informaci&oacute;n comprende 24 IMF que operan en M&eacute;xico. Ninguna de ellas es de propiedad estatal e incluye a organismos no gubernamentales (ONG'S), Sofomes y un banco; estas IMF en conjunto tienen cobertura nacional, la mayor parte de ellas opera en al menos tres estados, pero tienen una mayor presencia en el sur del pa&iacute;s. Cabe se&ntilde;alar que la muestra se caracteriza por incluir dos grandes IMF que comparten el mercado con otras de mucho menor tama&ntilde;o (el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a4cuadros.html#c1" target="_blank">cuadro 1</a> ofrece datos al respecto).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la base de datos de MIX Market ofrece alguna informaci&oacute;n sobre IMF en M&eacute;xico para a&ntilde;os anteriores a 2004 es s&oacute;lo hasta este &uacute;ltimo que la muestra ofrece informaci&oacute;n de al menos 11 IMF que operaron en M&eacute;xico; para el 2005 la muestra aumenta a 19 de ellas y el m&aacute;ximo de 24 se registra en 2007. Con esta informaci&oacute;n integramos un panel desbalanceado para los a&ntilde;os 2004&#45;2011. La informaci&oacute;n financiera que ofrece MIX Market se complement&oacute; con la obtenida de las propias p&aacute;ginas <i>web</i> de las IMF incluidas en esta muestra. Las variables publicadas que utilizamos consisten en razones financieras est&aacute;ndar y de otras razones (como el cr&eacute;dito promedio por ejemplo) que MIX Market calcula a partir de variables nominales expresadas en d&oacute;lares corrientes. Se incluye la informaci&oacute;n m&aacute;s reciente al momento de hacer el an&aacute;lisis, pero cabe se&ntilde;alar que el periodo 2004&#45;2011 representa el periodo de expansi&oacute;n&#45;consolidaci&oacute;n del mercado de las microfinanzas en M&eacute;xico, por lo que la muestra y el periodo aparecen como pertinentes para estudiar el desempe&ntilde;o del microcr&eacute;dito.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Utilizando dicho panel, y con el fin de obtener un perfil de la evoluci&oacute;n de la especializaci&oacute;n de las IMF en el microcr&eacute;dito individual, clasificamos a &eacute;stas como se muestra en el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a4cuadros.html#c1" target="_blank">cuadro 1</a>.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos observar que 87.5% de las IMF en esta muestra ofrece MCI. Tambi&eacute;n conviene se&ntilde;alar que el mercado del microcr&eacute;dito podr&iacute;a estar altamente concentrado, pues en la muestra dos empresas concentran casi 76% de la oferta de cr&eacute;dito: la primera especializada en cr&eacute;dito grupal a mujeres, pero que ya incursion&oacute; en el cr&eacute;dito individual, ofrece 45.5%, y la segunda, plenamente concentrada en MCI desde su surgimiento, abastece 30.4% del microcr&eacute;dito en promedio durante el periodo.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Algunos datos sobre la capacidad de enfrentar riesgo del</i> <i>MCI</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La capacidad de enfrentar la selecci&oacute;n adversa y el riesgo moral se debe manifestar en un &iacute;ndice de cartera vencida razonablemente bajo. Para evaluar estos conceptos utilizamos el &iacute;ndice de cartera vencida (RCV: total de cartera vencida respecto al total de cartera de cr&eacute;dito) y el &iacute;ndice de formaci&oacute;n de reservas (Rprovisi&oacute;nCart: reservas respecto al total de la cartera de cr&eacute;dito). Como puede observarse en el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a4cuadros.html#c2" target="_blank">cuadro 2</a>, coherente con los resultados del an&aacute;lisis te&oacute;rico realizado, el RCV promedio de las IMF que se especializan en MCI (casos 3 y 5) y, consecuentemente, el Rprovisi&oacute;nCart, son significativamente mayores que el de las IMF que mantienen la tecnolog&iacute;a tradicional del microcr&eacute;dito grupal.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto invita, como hacemos a continuaci&oacute;n, a analizar m&aacute;s cuidadosamente la fortaleza de la tecnolog&iacute;a del MCI basada en un sistema de cobranza financiado por una fuerte sobre tasa por incumplimiento.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los usuarios del microcr&eacute;dito</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La condici&oacute;n representada por la desigualdad &#91;a&#93; indica que la tasa de inter&eacute;s junto con la sobretasa por moratoria se convierten en el instrumento que determina qu&eacute; proyectos acudir&aacute;n a demandar MCI. Si la IMF es capaz de ofrecer tasas de inter&eacute;s al nivel del rendimiento medio de la industria correspondiente, <img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec0.1.jpg">, acudir&aacute;n a demandar cr&eacute;dito los microempresarios con buenos proyectos capaces de pagar esta tasa. Si la tecnolog&iacute;a fuera ineficiente, las IMF se ver&iacute;an forzadas a fijar tasas por encima de la media del rendimiento de la industria y, como consecuencia, no acudir&iacute;an los microempresarios. Desafortunadamente, como se observa en el <a href="#c3">cuadro 3</a>, los datos que hemos obtenido indican que, en efecto, los micronegocios de hecho no utilizan el microcr&eacute;dito. Ciertamente, hay muy pocos estudios sobre el efecto real de las microfinanzas en la reducci&oacute;n de la pobreza. El estudio emp&iacute;rico de Cotler y Rodr&iacute;guez (2010) es una excepci&oacute;n que, sin embargo, no diferencia entre usuarios de cooperativas u organizaciones privadas de microfinanzas cuyas tecnolog&iacute;as del cr&eacute;dito son por completo diferentes. En cualquier caso, el efecto s&oacute;lo puede ocurrir si se demanda el microcr&eacute;dito. Por eso, nosotros simplemente preguntamos a los propietarios de micronegocios si lo utilizan y la respuesta fue que no.</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4c3.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que las IMF que otorgan MCI suelan cobrar tasas de inter&eacute;s por encima de 100% en los microcr&eacute;ditos, y que algunos de estos productos llegan a exigir un costo anual total (CAT) de m&aacute;s de 200%, apunta a que las tasas de inter&eacute;s cobradas son la principal causa por la cual los micronegocios prescinden del microcr&eacute;dito. Al evaluar las tasas impl&iacute;citas (RrendCart), observamos, en el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a4cuadros.html#4" target="_blank">cuadro 4</a>, que el MCI podr&iacute;a no representar un avance respecto al microcr&eacute;dito grupal en t&eacute;rminos de costo, pues estas tasas no son estad&iacute;sticamente diferentes. Lo mismo ocurre con el monto del cr&eacute;dito promedio por entrega (CredProm) y por individuo (RCredNoPrest). Cabe resaltar que las IMF que ofrecen exclusivamente cr&eacute;dito grupal o s&oacute;lo individual son las que presentan mayores tasas impl&iacute;citas y los montos prestados son con mucho superiores a los de las IMF que ofrecen tan s&oacute;lo MCI, lo cual puede explicarse por la estrategia de escalamiento de los montos prestados de acuerdo con el cumplimiento.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque estad&iacute;sticamente las tasas impl&iacute;citas no son diferentes, en realidad el costo del MCI es mayor que el que se observa en los de por s&iacute; excesivos CAT, pues el verdadero costo debe incluir el valor esperado de la tasa de moratoria. No obstante, los deudores no contabilizan estos costos sino hasta que ocurren los incumplimientos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Si no son los micronegocios</i> <i>&iquest;qui&eacute;nes estar&iacute;an dispuestos a pagar estas tasas?</i></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La condici&oacute;n expresada en la desigualdad &#91;a&#93; opera como restricci&oacute;n presupuestal para la demanda de MCI. Si el solicitante se comportara como un agente averso al riesgo, las condiciones de acceso se agudizar&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s pues, utilizando la misma funci&oacute;n Arrow Debreu (A&#45;D) de aversi&oacute;n al riesgo, la condici&oacute;n para acudir a demandar cr&eacute;dito ahora incluye, adicionalmente, la prima de riesgo.</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec11.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&iquest;Agentes propensos al riesgo?</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los usuarios del microcr&eacute;dito individual probablemente enfrentan situaciones excepcionales que los convierten en agentes propensos al riesgo (d&aacute;ndole una ponderaci&oacute;n muy baja a las p&eacute;rdidas sobre el cr&eacute;dito y muy altas al &eacute;xito, por ejemplo, en caso de emergencia m&eacute;dica o familiar)o o quiz&aacute; sean agentes que responden a una racionalidad diferente de la que recoge una funci&oacute;n tan simple como la A&#45;D. La presente investigaci&oacute;n se limita a enunciar estas posibilidades, que incorporamos a nuestra agenda de investigaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Determinantes de la tasa de moratoria</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de incumplimiento, evento con probabilidad <b>&#960;</b><sub>f</sub><b>&#934;</b><sub>f</sub> en el modelo que presentamos, el microcr&eacute;dito individual est&aacute; respaldado por el patrimonio del deudor. Sin embargo, el proceso de cobranza es dif&iacute;cil y costoso, pues procede justo cuando el deudor ha fracasado en ambos proyectos (recordemos que la tecnolog&iacute;a garantiza que el prestatario haya revelado la informaci&oacute;n ver&iacute;dica). En esta angustiante situaci&oacute;n, la enajenaci&oacute;n del patrimonio del deudor se convierte en un penoso proceso judicial.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para financiar el proceso de cobranza compulsiva, la tecnolog&iacute;a del MCI prev&eacute; la aplicaci&oacute;n de una sobretasa en caso de mora, que debe permitir financiar todos los costos de cobranza. Llamemos <i>M</i> al costo de resistirse al pago (los costos por evitar el pago expresado en t&eacute;rminos del valor de un activo de valor igual a 1). Asumamos que este deudor cumplir&aacute; el contrato (liquidar el cr&eacute;dito m&aacute;s los intereses) s&oacute;lo en el caso de que el costo de cumplir sea menor que el de incumplir. Si los costos de esto &uacute;ltimo fueran fijos (limitados a un monto M, al margen de la magnitud del pr&eacute;stamo), los deudores de pr&eacute;stamos suficientemente grandes (de tal forma que <i><b>i</b></i> <b>&gt; <i>M</i></b>) tendr&iacute;an incentivos para no cumplir con el contrato. Por ello, la tecnolog&iacute;a del MCI hace variables estos costos agregando la tasa de intereses moratorios; de esta forma, el costo de incumplir se vincula con el monto prestado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, invertir <i>M</i> en el litigio no le garantiza al deudor que lograr&aacute; evadir el pago y evitar el embargo por mandato judicial. Esto hace que la evaluaci&oacute;n del costo a pagar en caso de mora sea probabil&iacute;stica. El costo esperado para el deudor, en caso de litigio, es (asumiendo una funci&oacute;n binomial):</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec12.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>P<sub>e</sub></i> es la probabilidad de &eacute;xito en el litigio (evasi&oacute;n del pago) y la probabilidad de que el deudor no evada el pago es <i>P<sub>f</sub></i> = (1 &#151; P<sub>e</sub>). La condici&oacute;n que debe cumplirse para que el deudor decida no evadir el pago es que el costo del cr&eacute;dito (de cumplir) sea menor que el costo de evadir:</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec13.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despejando la sobretasa por intereses moratorios m, observamos que una:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec14.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">garantiza que, para cualquier rendimiento positivo de la mora, sea m&aacute;s rentable para el deudor pagar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe una presi&oacute;n adicional para el crecimiento de las sobretasas en caso de moratoria, pues no s&oacute;lo debe desincentivar acciones del tipo llamado riesgo moral, sino, adem&aacute;s, debe permitir financiar el costo de los especialistas en cobranza. En efecto, la tasa moratoria debe, adicionalmente, ser suficiente para financiar la contrataci&oacute;n de despachos especialistas en cobranza.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El uso de esos especialistas es otro distintivo de la tecnolog&iacute;a del MCI. El financiamiento de la acci&oacute;n punitiva lo provee la propia tasa de inter&eacute;s. Llamando <i>C</i> a este costo de cobranza, la sobretasa por moratoria debe cumplir que:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec15.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un sistema judicial que sea lento e inseguro en sus decisiones eleva la probabilidad de &eacute;xito de la moratoria P<sub>e</sub>, as&iacute; como los costos de la cobranza C, elevando con ello la tasa de moratoria <i>m</i>. Asimismo, entre mayor sea la tasa de inter&eacute;s que se cobre por el microcr&eacute;dito, a&uacute;n mayor debe ser la tasa de mora para desincentivar el incumplimiento. Dado que las tasas de inter&eacute;s de las instituciones de microcr&eacute;dito suelen ser al menos 10 veces mayores que la tasa de referencia por costo del dinero, las consecuentes tasas de moratoria son, en la pr&aacute;ctica, descomunales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tecnolog&iacute;a del MCI se basa en el poder de cobranza, pero este sistema fuerza la imposici&oacute;n de altas tasas de moratorios, ya que el costo depende de la operatividad del sistema judicial y no de alguna actividad productiva influida por la competencia.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Evaluaci&oacute;n comparada del desempe&ntilde;o del</b> MCI</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis realizado nos indic&oacute; que la tecnolog&iacute;a del MCI es riesgosa por el tipo de manejo de la mora que su tecnolog&iacute;a obliga, por lo que se esperar&iacute;a que la prima de riesgo aplicada en la tasa de inter&eacute;s del MCI fuera mayor que la del grupal. Sin embargo, se esperar&iacute;a que los costos del MCI sean menores, dado que utiliza sistemas de <i>credit scoring</i> y que deber&iacute;a ofrecer montos mayores.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un primer acercamiento en relaci&oacute;n con la eficiencia de la tecnolog&iacute;a del MCI, evaluada mediante indicadores de productividad (v&eacute;ase el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a4cuadros.html#5" target="_blank">cuadro 5</a>), se&ntilde;ala que el proceso de transformaci&oacute;n y la inclusi&oacute;n del MCI ha llevado a diferenciar los niveles de productividad. Las IMF que ofrecen estos cr&eacute;ditos utilizan sistemas de <i>credit scoring</i> computarizados. Por ello sus indicadores de costo en general son menores que los de aquellas IMF tradicionales que ofrecen s&oacute;lo microcr&eacute;dito grupal. En verdad, la productividad de los oficiales de cr&eacute;dito en las IMF que ofrecen MCI no es claramente superior por oficial de cr&eacute;dito (RprestxOfic), pero s&iacute; lo es cuando evaluamos el gasto de operaci&oacute;n por cliente (RCtoOPCtes).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, el gasto de operaci&oacute;n y el gasto total, en relaci&oacute;n con el activo son, en promedio, mayores en las IMF que se dedican exclusivamente al cr&eacute;dito grupal, indicando econom&iacute;as en el MCI.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la rentabilidad y el endeudamiento, este primer acercamiento nos indica que, en promedio, durante el periodo 2004&#45;2011 la rentabilidad del activo fue superior en las IMF que ofrecen MCI: como se observa en el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a4cuadros.html#6" target="_blank">cuadro 6</a>, la autosuficiencia financiera &#91;autoSufFin: ingresos financieros/(costos financieros + gastos operativos + provisiones)&#93;, tanto como la ganancia antes de impuestos medida en relaci&oacute;n con el activo total (RGanaBAct), son sensiblemente inferiores en las IMF que ofrecen exclusivamente cr&eacute;dito grupal. La relaci&oacute;n de la ganancia neta (despu&eacute;s de impuestos) sobre capital (RGanaCap) no presenta diferencias significativas, al igual que la relaci&oacute;n capital a activo (RCapAct) y la relaci&oacute;n pasivo a capital, lo cual podr&iacute;a explicarse si las diferentes capacidades de endeudamiento no obedecen al tipo de producto que se ofrece.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como vimos en el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a4cuadros.html#4" target="_blank">cuadro 4</a>, la cartera vencida, en promedio, es mayor en las IMF que ofrecen el MCI, por lo que la prima de riesgo puede ser el factor que explique por qu&eacute; este tipo de IMF goza de una mayor rentabilidad de su activo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Diferenciaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a del microcr&eacute;dito individual</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que sigue presentamos el test realizado para comparar estas variables de manera conjunta. Con el fin de identificar las variables que determinan la probabilidad de que una IMF ofrezca MCI, aplicamos un conjunto de pruebas econom&eacute;tricas utilizando el panel de datos descrito p&aacute;ginas atr&aacute;s.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las pruebas b&aacute;sicas se refieren a la variable denominada individual, la cual es binaria e indica con un uno si la IMF en cuesti&oacute;n ofrece MCI, y con un cero cuando exclusivamente ofrece microcr&eacute;dito grupal. Nuestro objetivo es determinar si los indicadores de productividad, de riesgo, de cr&eacute;dito promedio o de rentabilidad tienen poder para explicar la diferencia entre la tecnolog&iacute;a de cr&eacute;dito individual y la tradicional. Para ello, validaremos la hip&oacute;tesis de que la tecnolog&iacute;a del MCI presenta menor productividad, expresada en signo negativo de los &iacute;ndices de gasto total a activo (RGtoTotAct) o del gasto operativo a activo (RGtoOpeCar), dado que una IMF que ofrece MCI se ve forzada a aplicar un excesivo esfuerzo en el proceso de seguimiento y cobranza. Asimismo, la tecnolog&iacute;a del MCI podr&iacute;a ser m&aacute;s riesgosa, lo que se expresar&iacute;a en &iacute;ndices de cartera vencida RCV y de formaci&oacute;n de reservas de cobertura (Rcovertura) mayores. Tambi&eacute;n se espera que la tecnolog&iacute;a del MCI tienda a incrementar el cr&eacute;dito promedio, lo que se evaluar&aacute; con un signo positivo de los indicadores cr&eacute;dito promedio (CredProm) o en el de la raz&oacute;n de cr&eacute;dito a n&uacute;mero de prestatarios (RcredNoPrest). Finalmente, dado que nuestro an&aacute;lisis indica que la oferta de MCI se orienta a personas con altas tasas de descuento del intertemporal, o con poca informaci&oacute;n, consideramos la posibilidad de que las altas primas de riesgo se expresen en mayores ganancias brutas o &iacute;ndices de rentabilidad. &Eacute;stos se expresan en la raz&oacute;n de rendimiento bruto a cartera (RrendCart), la autosuficiencia financiera (autoSufFin),o la raz&oacute;n de ganancia bruta a activo (RganBAct).</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4ec16.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas variables fueron sometidas a una prueba individual que se presenta en el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a4an1.html#ca1" target="_blank">cuadro A1</a> del <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a4an1.html" target="_blank">anexo</a>. De ellas se seleccionaron las que resultaron significativas para explicar la variable end&oacute;gena &#151;que es la llamada individual&#151; y posteriormente se evaluaron de manera conjunta. Los resultados de las pruebas conjuntas se presentan en el cuadro 7 y son compatibles con las conclusiones presentadas a lo largo de este texto.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien los indicadores de cr&eacute;dito promedio y ganancia expresan el signo positivo esperado, los indicadores de riesgo y productividad no resultaron significativos, lo que no es compatible con las pruebas de medias arriba presentadas. Procedimos a realizar una prueba complementaria para evaluar la variable riesgo, pero ahora utilizando la variable denominada grupal. Esta variable toma el valor de uno si la IMF ofrece microcr&eacute;dito grupal y el de cero si no lo ofrece en el a&ntilde;o de registro. Evaluamos si esta variable puede ser explicada en parte por los indicadores de riesgo. Los resultados se presentan en el <a href="#c8">cuadro 8</a>.</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c8"></a></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a4c8.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, nuestras pruebas no rechazan la hip&oacute;tesis de que si los montos promedio de cada microcr&eacute;dito que ofrece una IMF son relativamente altos (lo que proporciona ventajas en productidad) pero su productividad no es claramente superior (lo que de acuerdo con nuestro argumento se debe a los mayores costos de cobranza), y la rentabilidad de esta IMF es relativamente mayor (lo que en nuestro argumento obedece a una mayor prima de riesgo) y los indicadores de riesgo no son claramente menores a los del grupal &#151;pero los de grupal s&iacute; son claramente inferiores&#151; (lo que en nuestro argumento obedece a que la tecnolog&iacute;a de cobranza es m&aacute;s riesgosa que la grupal), entonces debe tratarse de una IMF que ofrece MCI. En concordancia con el an&aacute;lisis te&oacute;rico presentado, la tecnolog&iacute;a del MCI, basada en su sistema de cobranza, aparece como m&aacute;s riesgosa, y finalmente costosa, que la tecnolog&iacute;a tradicional basada en la garant&iacute;a solidaria.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis realizado indica que la tecnolog&iacute;a del microcr&eacute;dito individual, a pesar de que la literatura al respecto no lo ha se&ntilde;alado, necesita e incluye mecanismos coercitivos para enfrentar la posibilidad de selecci&oacute;n adversa y riesgo moral. El instrumento central de la tecnolog&iacute;a analizada es el sistema de cobranza que, al basarse en una agresiva cobranza financiada por la tasa de mora, es exitoso para evitar el riesgo moral y la selecci&oacute;n adversa. El &iacute;ndice de cartera vencida y el enorme crecimiento del n&uacute;mero de IMF que ofrecen MCI pueden considerarse evidencias de este &eacute;xito.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, una vez que incorporamos el sistema de cobranza a nuestro modelo, se observ&oacute; que acudir&iacute;an microempresarios con proyectos con rendimientos esperados superiores a la media y con bajas primas de riesgo; la tecnolog&iacute;a permite superar el riesgo moral y la selecci&oacute;n adversa. Pero tambi&eacute;n implica que si los costos del microcr&eacute;dito se establecen muy por encima del ingreso medio de los micronegocios, los microempresarios no acudir&aacute;n a demandar cr&eacute;dito. Los resultados de las encuestas a micronegocios indican que los usuarios del MCI no son los micronegocios; esto es, que la tecnolog&iacute;a del MCI en M&eacute;xico no es lo suficientemente eficiente para ofrecer un producto atractivo a los micronegocios en M&eacute;xico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis te&oacute;rico y emp&iacute;rico realizado muestra que la ineficiencia de esta tecnolog&iacute;a obedece a que si bien el mecanismo de cobranza compulsiva obliga a la revelaci&oacute;n correcta del ingreso actual del prestatario, a cambio presenta dos deficiencias cruciales: es muy costoso y no garantiza la recuperaci&oacute;n, pues se aplica en el momento de menor ingreso del prestatario. En efecto, nuestro an&aacute;lisis muestra que el mecanismo de cobranza, financiado por las enormes tasas de moratoria, depende del sistema judicial y de los mecanismos extrajudiciales de cobranza que lo hacen altamente costoso y poco seguro, lo que podr&iacute;a explicar las mayores ganancias al incorporar una prima de riesgo mayor.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tecnolog&iacute;a del MCI no es eficiente para ofrecer tasas de inter&eacute;s que corresponden al rendimiento medio de los micronegocios. En este trabajo se han mostrado los determinantes de esta ineficiencia y se ha ofrecido evidencia emp&iacute;rica en este sentido. Sin embargo, las IMF que ofrecen MCI florecen, lo cual perfila la posibilidad de que las IMF que ofrecen MCI hayan tomado una direcci&oacute;n que no corresponde con el desarrollo econ&oacute;mico.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la definici&oacute;n del Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola (DRAE, 2001), la <i>usura</i> se refiere a aquellos pr&eacute;stamos con un inter&eacute;s demasiado alto. Si al final los microcr&eacute;ditos son en realidad pr&eacute;stamos personales de alto costo no destinados a fomentar a los micronegocios, deber&aacute; estudiarse la posibilidad de que al hablar de MCI estemos refiri&eacute;ndonos a los cr&eacute;ditos excesivamente costosos utilizados por gente desinformada o en situaciones de alta propensi&oacute;n al riesgo (en momentos en que un peso les genera mucha m&aacute;s utilidad en relaci&oacute;n con el riesgo que corren), lo que podr&iacute;a considerarse usura.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Akerlof, G.A., 1970. The Market for 'Lemons': Quality uncertainty and the market mechanism. <i>Quarterly Journal of Economics,</i> 84(3), pp. 488&#45;500.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571589&pid=S0185-1667201300030000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Armendariz de Aghion, B. y Morduch, J., 2005. The Economics of Microfinance. Cambridge, Massachusetts&#45;Londres, Inglaterra: The MIT Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571591&pid=S0185-1667201300030000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berger, A. M y Udell, G.F., 2005. A More Complete Conceptual Framework for Financing of Small and Medium enterprises. World Bank Policy Research Working Paper no. 3795, diciembre, pp. 1&#45;31. Disponible en: &lt;<a href="http://econ.worlbank.org" target="_blank">http://econ.worlbank.org</a>&gt; &#91;Consultado en diciembre de 2007&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571593&pid=S0185-1667201300030000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consultative Group to Assist the Poor (CGAP), 2007. Key Principles of Microfinance. CGAP Advancing financial Access for the world's poor. Disponible en: &lt;<a href="http://www.cgap.org/portal/site/CGAP/menuitem.64c03ec40a6d295067808010591010a0/" target="_blank">http://www.cgap.org/portal/site/CGAP/menuitem.64c03ec40a6d295067808010591010a0/</a>&gt; &#91;Consultado en octubre de 2007&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571595&pid=S0185-1667201300030000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cotler, P. y Rodr&iacute;guez&#45;Oreggia, E., 2010. Microfinanzas y la tenencia de activos no financieros en M&eacute;xico. <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica,</i> 69(274), pp. 63&#45;86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571597&pid=S0185-1667201300030000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">DRAE (Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola), 2001. Madrid: Real Academia Espa&ntilde;ola. Disponible en: &lt;<a href="http://lema.rae.es/drae/?val=usura" target="_blank">http://lema.rae.es/drae/?val=usura</a>&gt; &#91;Consultado en junio de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571599&pid=S0185-1667201300030000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freixas, X. y Rochet, J.C., 1997. Econom&iacute;a bancaria. Madrid&#45;Barcelona: Antoni Bosch Editor.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571601&pid=S0185-1667201300030000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gine, X., Jakiela, P., Karlan, D. y Morduch, J., 2006. Microfinance Games. Yale University, Discussion paper series. <i>Economic Growth Center</i> no. 936, pp. 1&#45;46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571603&pid=S0185-1667201300030000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gine, X. y Karlan, D., 2006. Group <i>vs</i> Individual Liability: A field Experiment from the Philippines. <i>Discussion paper series. Economic Growth Center (940),pp.1&#45;44.</i> Connecticut: Yale University. <i>Disponible en:</i> &lt;<a href="http://aida.econ.yale.edu/karlan/papers/GroupversusIndividualLiability.pdf" target="_blank">http://aida.econ.yale.edu/karlan/papers/GroupversusIndividualLiability.pdf</a>&gt; &#91;Consultado en marzo de 2009&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571605&pid=S0185-1667201300030000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, C. y Villafani, M., 2007. Las microfinanzas en la profundizaci&oacute;n del sistema financiero. El caso de Bolivia. <i>El Trimestre Econ&oacute;mico,</i> LXXIV(1)(293), pp. 5&#45;65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571607&pid=S0185-1667201300030000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, C., 2002. Microfinanzas, tecnolog&iacute;a de cr&eacute;dito y dise&ntilde;o de organizaciones. En: Gonz&aacute;lez, C. y Prado Guachachalla, P., eds. <i>El reto de las microfinanzas en Am&eacute;rica Tatina: la visi&oacute;n actual.</i> Caracas: Tomas Millar Sanabria Editores, pp. 107&#45;120.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571609&pid=S0185-1667201300030000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jaffe, D. y Russell, T., 1976. Imperfect Information, Uncertainty and Credit Rationing. <i>The Quarterly Journal of Economics,</i> 90(4), pp. 651&#45;66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571611&pid=S0185-1667201300030000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Morduch, J., 1999. The Microfinance Promise. <i>Journal of Economic Titerature,</i> 37, pp. 1569&#45;614.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571613&pid=S0185-1667201300030000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MIX Market, 2012. Washington, DC.: MIX Market. Disponible en: &lt;<a href="http://www.mixmarket.org/about/faqs#datasets1" target="_blank">http://www.mixmarket.org/about/faqs#datasets1</a>&gt; &#91;Consultado en marzo de 2013&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571615&pid=S0185-1667201300030000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ProDesarrollo, Finanzas y Microempresa, A.C., 2010. Ciudad de M&eacute;xico: Prodesarrollo, Finanzas y Microempresa, A.C. Disponible en: &lt;<a href="http://www.prodesarrollo.org/quienes-somos" target="_blank">http://www.prodesarrollo.org/quienes&#45;somos</a>&gt; &#91;Consultado en junio de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571617&pid=S0185-1667201300030000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Robinson, M.S., 2005. El paradigma de la informaci&oacute;n imperfecta. En: Sabat&eacute;, A., Mu&ntilde;oz, R. y Ozomek, S., ed. <i>Finanzas y econom&iacute;a social. Modalidades en el manejo de los recursos solidarios.</i> Buenos Aires: Fundaci&oacute;n OSDE, UNGS y Editorial Altamira.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571619&pid=S0185-1667201300030000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stiglitz, J., 2005 &#91;1990&#93;. El monitoreo entre pares y los mercados de cr&eacute;dito. En: Sabat&eacute;, A., Mu&ntilde;oz, R. y Ozomek, S., ed. <i>Finanzas y econom&iacute;a social. 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Credit Rationing in Markets with Imperfect Information. <i>The American Economic Review,</i> 71(3), pp. 393&#45;410.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4571623&pid=S0185-1667201300030000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTA</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor agradece los comentarios y sugerencias de dos dictaminadores an&oacute;nimos de la revista.</font></p>      ]]></body><back>
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