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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Crecimiento y desarrollo regional de M&eacute;xico y Corea del Sur: un an&aacute;lisis comparativo de las leyes de Kaldor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luis Quintana Romero*, Rold&aacute;n Andr&eacute;s Rosales** y Namkwon Mun***</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Facultad de Estudios Superiores Acatl&aacute;n de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), M&eacute;xico,</i> &lt;<a href="mailto:luquinta@apolo.acatlan.unam.mx">luquinta@apolo.acatlan.unam.mx</a>&gt;; </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>**El Colegio de Tlaxcala, M&eacute;xico,</i> &lt;<a href="mailto:roldandres@apolo.acatlan.unam.mx">roldandres@apolo.acatlan.unam.mx</a>&gt;, </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>***Facultad de Estudios Occidentales de la Hankuk University of Foreign Studies, Se&uacute;l, Corea,</i> &lt;<a href="mailto:namkwon@hotmail.com">namkwon@hotmail.com</a>&gt;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido en octubre de 2012;    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	aceptado en abril de 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento y desarrollo econ&oacute;mico de M&eacute;xico y Corea del Sur han seguido trayectorias diferentes en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Desde los ochenta, la econom&iacute;a mexicana ha mantenido un avance lento, lo que no le ha permitido entrar a una senda de crecimiento acelerado como s&iacute; le ha sucedido a Corea. La evidencia emp&iacute;rica muestra que en este &uacute;ltimo pa&iacute;s el crecimiento est&aacute; determinado de forma end&oacute;gena; el sector manufacturero sirve de pivote para el desarrollo al encabezar el crecimiento sectorial y de la productividad del trabajo. En M&eacute;xico, caso contrario, la evidencia emp&iacute;rica se&ntilde;ala que no existe un crecimiento end&oacute;geno. No hay un liderazgo sectorial que ampl&iacute;e y mantenga un mercado local robusto, lo que influye en su trayectoria de crecimiento de largo plazo. Asimismo, el crecimiento manufacturero coreano da lugar a efectos de derrama en un conjunto de regiones, lo que ocasiona externalidades espaciales positivas, mientras que en M&eacute;xico, el lento crecimiento del sector no se ha traducido en una fuente del crecimiento regional en el per&iacute;odo 1998&#45;2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> leyes de Kaldor, crecimiento y desarrollo econ&oacute;mico, crecimiento regional y econometr&iacute;a espacial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> C01, C31, O11, O14, O25, O41, O47.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el crecimiento y desarrollo de las econom&iacute;as mexicana y coreana han seguido trayectorias contrarias. Actualmente el primero de estos pa&iacute;ses se encuentra inmerso en lo que Myrdal (1975) denomin&oacute; el <i>c&iacute;rculo vicioso</i> <i>de crecimiento</i>, mientras que el segundo ha entrado en lo que Thirlwall (2003) llamar&iacute;a <i>c&iacute;rculo virtuoso de crecimiento</i>. En la explicaci&oacute;n de estas trayectorias ha tenido una relevante contribuci&oacute;n el hecho de que en la econom&iacute;a mexicana se ha reducido significativamente el papel del Estado al darse prioridad a una econom&iacute;a de libre mercado. En tanto, en Corea el papel del Estado ha sido m&aacute;s activo en la consolidaci&oacute;n del sector manufacturero como el motor de su crecimiento. Gracias a dicha consolidaci&oacute;n el sector act&uacute;a como pivote para el crecimiento de esa naci&oacute;n, contribuyendo no s&oacute;lo al fortalecimiento del mercado interno, sino adem&aacute;s a disminuir y amortiguar la dependencia externa en ese pa&iacute;s. Sumado a lo anterior, el espacio en el cual se desarrolla la actividad manufacturera coreana opera de manera activa al contribuir a la generaci&oacute;n de un efecto de derramamientos o <i>spillovers</i> en las regiones de ese pa&iacute;s, lo que no se puede constatar en el caso de la econom&iacute;a mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya han se&ntilde;alado otros autores, sustentar en las exportaciones la generaci&oacute;n de empleo, la producci&oacute;n y el crecimiento puede traer graves consecuencias. Al respecto Clavijo y Casar (1994) afirman que peque&ntilde;as perturbaciones en las exportaciones (por cambios en los gustos y preferencia de los consumidores externos) tender&aacute; a afectar el empleo y, por ende, el crecimiento nacional. La elevada vulnerabilidad del pa&iacute;s frente a los choques externos se asocia al alto grado de su apertura comercial (Blecker, 2010); en consecuencia el mercado interno podr&iacute;a operar como un amortiguador ante eventos desafortunados en el sector externo. Esto no implica que el mercado internacional no sea relevante para el crecimiento y desarrollo, sino que puede complementarse con pol&iacute;ticas end&oacute;genas, con el desarrollo adecuado de un mercado interno, tal como muestra la evidencia del caso coreano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principal prop&oacute;sito de este trabajo consiste en utilizar las tres leyes de Kaldor (1966, 1984) para analizar la trayectoria de crecimiento de la econom&iacute;a mexicana y compararla con el caso de Corea durante el periodo de 1998 a 2008. El estudio del caso coreano es relevante para la econom&iacute;a mexicana, en la medida en que ejemplifica c&oacute;mo el sector manufacturero puede ser la base del crecimiento y las exportaciones un factor complementario de su din&aacute;mica de desarrollo. En M&eacute;xico se ha seguido una estrategia opuesta: el sector externo determina la trayectoria del crecimiento y el sector manufacturero lo complementa. Esta diferencia ha ocasionado que nuestro pa&iacute;s sea altamente dependiente del comercio internacional y no pueda consolidar un mercado interno s&oacute;lido que le permita reducir su vulnerabilidad frente a los choques externos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente trabajo est&aacute; dividido en tres apartados. En el primero se discute brevemente la evoluci&oacute;n de ambas econom&iacute;as durante el periodo analizado. En ella se destacan las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas emprendidas a partir de los ochenta y c&oacute;mo esas pol&iacute;ticas fueron evolucionando para consolidar al sector manufacturero y las exportaciones como el motor de crecimiento de ambas econom&iacute;as. En la segunda secci&oacute;n se desarrolla el modelo de Kaldor&#45;Thirlwall donde se enfatiza la importancia del sector manufacturero y las exportaciones totales. En la tercera parte se hace una inferencia emp&iacute;rica sobre los principales hechos estilizados. Por &uacute;ltimo, se proporcionan las principales conclusiones y recomendaciones de pol&iacute;tica derivadas de esta investigaci&oacute;n y se destaca la importante necesidad de impulsar al mercado interno como el eje del crecimiento y desarrollo de largo plazo para la econom&iacute;a mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CRECIMIENTO ECON&Oacute;MICO DE M&Eacute;XICO Y COREA DEL SUR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde mediados de los ochenta en M&eacute;xico se dio prioridad a una estrategia de apertura al comercio internacional, lo que ha tra&iacute;do beneficios y resultados favorables para el crecimiento de las exportaciones. Pese al &eacute;nfasis puesto en la promoci&oacute;n de &eacute;stas, su aumento promedio fue de 8% entre 1980 y 2010, en tanto que para Corea del Sur esta misma cifra fue de 12%. El incremento de las importaciones para ambas econom&iacute;as, en el mismo periodo, fue de 6 y 10 por ciento, respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los datos de la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> se observa que las exportaciones coreanas se dinamizaron desde inicios de la d&eacute;cada de los noventa. La brecha entre las exportaciones e importaciones de ese pa&iacute;s ha tendido a ampliarse de manera favorable al fortalecer la capacidad de generaci&oacute;n de divisas de esa econom&iacute;a. Al contrario, en el caso mexicano los datos indican que a pesar del crecimiento exportador, &eacute;ste ha sido m&aacute;s d&eacute;bil que el coreano, por lo que la brecha entre las exportaciones e importaciones mexicanas no es tan amplia como en la econom&iacute;a oriental.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4g1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese al r&aacute;pido crecimiento de las exportaciones, el comercio internacional no ha operado como un fuerte motor de crecimiento para la econom&iacute;a mexicana (Ros, 2009). El hecho de que las ventas mexicanas al exterior tengan poca influencia en el crecimiento del pa&iacute;s responde a m&uacute;ltiples factores, entre los cuales tienen gran relevancia la apreciaci&oacute;n real del peso y la elevada participaci&oacute;n de las maquiladoras en las exportaciones (Moreno&#45;Brid y Ros, 2009; Ibarra, 2011). A medida que se incrementan las ventas al exterior de esas empresas, tambi&eacute;n tienden a hacerlo las importaciones que el sector realiza, lo cual se constata con los datos de la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>, en donde se observa que las exportaciones y las importaciones tienen din&aacute;micas muy parecidas, situaci&oacute;n que es el reflejo de un mercado interno d&eacute;bil (Ibarra, 2008). Se ha comprobado que las exportaciones sustentadas en la maquila no fomentaron las cadenas nacionales ni estimularon la producci&oacute;n interna y que, al contrario, contribuyeron a eliminar cadenas de proveedores locales al incrementar la importaci&oacute;n de insumos (Stallings y Peres, 2000) y al exponerlos a la competencia externa (Moreno&#45;Brid y Ros, 2004). De esta manera, el patr&oacute;n exportador mexicano ha sido incapaz de generar un cambio estructural hacia la eficiencia din&aacute;mica, en la cual tanto la productividad como el empleo puedan crecer al mismo tiempo pero sin generar presiones insostenibles en el sector externo (CEPAL, 2012). En s&iacute;ntesis, la liberalizaci&oacute;n comercial y las reformas macroecon&oacute;micas han fallado para impulsar a M&eacute;xico a una trayectoria de s&oacute;lido crecimiento dirigido por el mercado externo (Moreno&#45;Brid y Ros, 2009). A las debilidades del modelo exportador mexicano se deben a&ntilde;adir problemas estructurales internos que han obstaculizado la capacidad de crecimiento del pa&iacute;s, entre los cuales destacan el mal sistema de cr&eacute;dito, la creciente informalidad de la econom&iacute;a, el control monop&oacute;lico de los mercados claves, el bajo rendimiento educativo (Hanson, 2010) y la baja tasa de inversi&oacute;n (Ros, 2010).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al contrario del caso mexicano, el gobierno coreano promovi&oacute; las exportaciones con base en un modelo centralista de capitalismo administrado. Un eje de esta estrategia fue la pol&iacute;tica de industrializaci&oacute;n orientada al exterior. El reducido volumen del mercado interno y la falta de recursos naturales hicieron que ese pa&iacute;s buscara una v&iacute;a de crecimiento sustentada en la demanda expansiva del mercado exterior. En este proceso el gobierno ejerci&oacute; y control&oacute; la contrataci&oacute;n de pr&eacute;stamos, la inversi&oacute;n de empresas nacionales y hasta la ubicaci&oacute;n de las plantas (Lee y Yoo, 1998). La estrategia industrial coreana fue, en sus inicios, altamente selectiva con el fin de impulsar las industrias pesadas y la qu&iacute;mica conforme a una orientaci&oacute;n exportadora (Cho, 1991). En los a&ntilde;os ochenta se busc&oacute; consolidar ese crecimiento con una base de estabilidad, lo cual se consigui&oacute; en los noventa v&iacute;a el desarrollo de industrias sustentadas en nuevas tecnolog&iacute;as nacionales producto del apoyo estatal a las instituciones de investigaci&oacute;n p&uacute;blicas y privadas. El &eacute;xito de la estrategia coreana consisti&oacute; en centrarse en el crecimiento econ&oacute;mico y en busca de esa meta impulsar las exportaciones privilegiando las inversiones que contribuyeran al incremento de la productividad (Koh, 2012).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si comparamos la tasa de crecimiento promedio del producto interno bruto (PIB) de ambas econom&iacute;as de 1980 a 2010, los datos del Banco Mundial (2013) permiten destacar el hecho de que M&eacute;xico present&oacute; un crecimiento de apenas 2% anual promedio, mientras que Corea tuvo una tasa del 6% anual en el mismo periodo. En el sector manufacturero esos diferenciales son mayores, dado que en Corea ese sector creci&oacute; 8.7% anual, mientras que el mexicano apenas lo hizo en 2.4%. La experiencia coreana muestra que para lograr una senda de crecimiento de largo plazo es necesario que las exportaciones sean intensivas en conocimientos y tecnolog&iacute;a (Hounie y Pittaluga, 1999), adem&aacute;s de promover la creaci&oacute;n de redes productivas y de servicios articulados en torno a su din&aacute;mica para lograr desarrollar proveedores locales competitivos (CEPAL, 1990; 2012). Esto significa que los productos exportados deben ser los de mayor contenido y valor agregado de car&aacute;cter tecnol&oacute;gico y no puramente productos maquilados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para revertir esta situaci&oacute;n es necesario consolidar un mercado interno fuerte con un sector exportador vinculado s&oacute;lidamente a aqu&eacute;l. Por ello, la discusi&oacute;n con respecto al caso coreano sigue siendo aleccionadora, en la medida en que esa econom&iacute;a ha logrado establecer un sector industrial end&oacute;geno de alta tecnolog&iacute;a sobre el que se sustenta su estrategia de desarrollo de largo plazo. Desde nuestra perspectiva, el &eacute;xito de Corea se ajusta al planteamiento de Kaldor (1966) en el sentido de que es el sector manufacturero el que causa el crecimiento econ&oacute;mico desde el lado de la demanda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS LEYES DE KALDOR DESDE LA PERSPECTIVA ESPACIAL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kaldor (1966) argument&oacute; que es dif&iacute;cil entender el proceso de crecimiento econ&oacute;mico sin tomar en cuenta la importancia de los sectores, distinguiendo entre actividades con rendimientos crecientes y decrecientes. Los primeros se encuentran en el sector industrial, mientras que los segundos en el sector primario (McCombie y Thirlwall, 1994; Thirlwall, 1986). Un mayor dinamismo y crecimiento manufacturero se traduce en el impulso de los dem&aacute;s sectores, de la productividad y competitividad. Por ello, el comportamiento de ese sector define la trayectoria de crecimiento de un pa&iacute;s o regi&oacute;n. Este planteamiento se ha formalizado en las llamadas leyes de Kaldor, las cuales formulan tres proposiciones en las que se establece la forma en que el sector manufacturero se constituye en el motor del crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque el planteamiento original de Kaldor se realiz&oacute; de manera agregada y no regional o espacial, se han ido generando estudios en los cuales las tres leyes se eval&uacute;an a nivel subnacional; McCombie y de Ridder (1983, 1984) y Bernat (1996) lo aplican al caso regional de los Estados Unidos; Casetti y Tanaka (1992) consideran a Jap&oacute;n; Dasgupta y Singh (2006) analizan pa&iacute;ses en desarrollo; Pons&#45;Novell y Villadecans&#45;Marsall (1999) y Fingleton y L&oacute;pez&#45;Bazo (2006) generan evidencia sobre las regiones europeas, y Wells y Thirlwall (2003) toman en cuenta pa&iacute;ses africanos. Sin embargo, es esos trabajos, pese a contar con una dimensi&oacute;n regional, no consideran expl&iacute;citamente el papel del espacio y la dependencia espacial que tienen los procesos de crecimiento. S&oacute;lo recientemente se han realizado estudios de las leyes de Kaldor en las que se incorporan efectos de dependencia espacial, como los de Bernat (1996), Pons&#45;Novell y Villadecans&#45;Marsall (1999), Fingleton y L&oacute;pez&#45;Bazo (2006), Don (2007), Yonbock (2007), Angeriz, McCombie y Roberts (2008).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo se aplican las leyes de Kaldor en una perspectiva subnacional, tanto para M&eacute;xico como para Corea del Sur. Esto permite considerar la existencia de procesos de concentraci&oacute;n espacial del crecimiento (Fujita, Krugman y Venables, 1999) y su irradiaci&oacute;n regional por medio de externalidades espaciales (Fingleton y L&oacute;pez&#45;Bazo, 2006). Para considerar estos efectos se hace uso de la econometr&iacute;a espacial (Anselin, 1988); una t&eacute;cnica que se revisa en detalle en Cliff y Ord (1972), Paelinck y Klaassen (1979), Anselin (1987), Anselin y Florax (1995) y Arbia (2008).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la econometr&iacute;a espacial, la presencia de la autocorrelaci&oacute;n o dependencia espacial tiene consecuencias negativas en el estimador est&aacute;ndar de m&iacute;nimos cuadrados ordinarios, los cuales son insesgados pero no eficientes (Anselin, 1988).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para detectar la presencia de la dependencia espacial hacemos uso del &iacute;ndice de Moran (I&#45;Moran), el cual utiliza una matriz de pesos espaciales (<i>W</i>), cuyos elementos toman el valor de 1 cuando la unidad territorial presenta vecindades y 0 en otros casos. Utilizando el I&#45;Moran, el rechazo de la hip&oacute;tesis nula de una distribuci&oacute;n aleatoria de las variables en el espacio permite justificar el uso de modelos de la econometr&iacute;a espacial que se pueden generalizar en la siguiente especificaci&oacute;n:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4e1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <b><i>y</i></b> es un vector de <i>n</i> observaciones de la variable dependiente, el t&eacute;rmino de perturbaci&oacute;n aleatoria (<b>&#949;</b>) incorpora una estructura de dependencia espacial autorregresiva. A su vez se considera que &#949; se distribuye normalmente, con una matriz de varianzas y covarianzas <b>&#937;</b><sub><i>ii</i></sub> diagonal pero heteroced&aacute;stica, en la cual los elementos de su diagonal principal son funci&oacute;n de las variables ex&oacute;genas <i>z</i>, siendo <b>&#945;</b> un vector asociado a los t&eacute;rminos no constantes de <i>z</i>. En las ecuaciones &#91;1&#93; y &#91;1a&#93;, <i>W</i><sub>1</sub> y <i>W</i><sub>2</sub> son dos matrices de pesos espaciales.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en las ecuaciones &#91;1&#93; y &#91;1&ordf;&#93; podemos tener dos casos particulares, el primero cuando &#955; = 0 y &#961;&ne; 0 es el modelo de rezago espacial. El segundo, cuando &#955;&ne; 0 y &#961; = 0 es el modelo de error espacial. La selecci&oacute;n de estos modelos se realiza utilizando las pruebas LM y sus versiones robustas propuestas por Anselin (1988).<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bernat (1996) retoma esta ecuaci&oacute;n espacial y la adapta al caso de las leyes de Kaldor; nosotros retomamos las especificaciones de Bernat y las aplicamos a los casos de M&eacute;xico y Corea. En su aplicaci&oacute;n a las leyes de Kaldor, los dos modelos particulares de rezago y de error espacial tienen una interpretaci&oacute;n diferente. En el caso del modelo de rezago espacial el crecimiento de una regi&oacute;n es directamente afectado por el que logren sus vecinos, en tanto que en el modelo de error espacial el crecimiento de una regi&oacute;n afectar&aacute; al de sus vecinos si se encuentra por arriba de lo que puede considerarse como "normal" (Bernat, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS LEYES DE KALDOR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera ley establece que existe una relaci&oacute;n positiva entre la tasa de crecimiento de la producci&oacute;n total (<i>yT</i>) y la producci&oacute;n de los bienes manufacturados (<i>yM</i>) representada por la siguiente ecuaci&oacute;n:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4e2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde &#946; es la propensi&oacute;n marginal del ingreso manufacturero; <i>W</i><sub>1</sub>, la matriz de pesos espaciales; &#961;, el coeficiente de autocorrelaci&oacute;n espacial, y &#949;, un t&eacute;rmino de perturbaci&oacute;n aleatoria. Sin embargo, esto no es corolario de una simple correlaci&oacute;n espuria como resultado de que la producci&oacute;n manufacturera es una fracci&oacute;n de la producci&oacute;n total; para ello Kaldor tambi&eacute;n mostr&oacute; que existe una profunda correlaci&oacute;n entre la tasa de crecimiento de la producci&oacute;n manufacturera, por un lado, y la tasa de crecimiento de la producci&oacute;n no manufacturera, por otro (Kaldor, 1966; Ocegueda, 2003; McCombie y Thirlwall, 1994). Resultados que fueron confirmados por investigadores como Cripps y Tarling (1973) y Thirlwall (1983), por lo que la expresi&oacute;n &#91;2&#93; se modifica de la siguiente forma en su especificaci&oacute;n espacial:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>y<sub>NM</sub></i> es la tasa de crecimiento de la actividad no manufacturera. Utilizando esta formulaci&oacute;n del modelo, pero sin considerar los efectos espaciales, Kaldor la aplica a una muestra de 12 pa&iacute;ses desarrollados y concluye que la industria manufactura es el motor del crecimiento (Kaldor, 1966). Thirlwall (1983) pro&#45;pone otra especificaci&oacute;n (la cual retoman Pons&#45;Novell y Villadecans&#45;Marsall, 1999), reformulando la primera ley como sigue:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4i2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La implicaci&oacute;n de esta tercera formulaci&oacute;n es que hay una relaci&oacute;n positiva entre el incremento de la producci&oacute;n manufacturera y la no manufacturera. Esto significa que si el sector manufacturero mantiene elevadas tasas de crecimiento, el diferencial de este &uacute;ltimo debe ser tal que influya en la producci&oacute;n total del pa&iacute;s. Es decir, Kaldor argumenta que una vez que la econom&iacute;a desarrolla su ventaja competitiva &#150;lo que implica endogeinizar su crecimiento&#150; tender&aacute; a sostenerla por medio de los rendimientos crecientes que el propio desarrollo induce y se acrecienta por el progreso de los dem&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera ley se valida si &#946; es positiva y estad&iacute;sticamente significativa. Es decir, para que se considere a la industria manufacturera como el eje del crecimiento se necesita mostrar que el registrado por la producci&oacute;n nacional <i>y<sub>T</sub></i> no est&eacute; estrechamente relacionado con el de los otros sectores, como la agricultura, la miner&iacute;a o los servicios, porque:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; no existe una correlaci&oacute;n positiva entre el crecimiento del PIB y el crecimiento de la agricultura o la miner&iacute;a. Aunque existe una correlaci&oacute;n entre el crecimiento del PIB y el crecimiento del sector servicios, Kaldor considera que la direcci&oacute;n de causalidad es al menos cierta desde el crecimiento del PIB al crecimiento del sector de los servicios m&aacute;s que de otra forma, porque la demanda de muchos servicios es derivada de la demanda de la producci&oacute;n manufacturera (McCombie y Thirlwall, 1994:166).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que el crecimiento del sector manufacturero involucre el aumento del PIB nacional queda justificado de la siguiente manera: cuando la producci&oacute;n industrial se expande genera factores productivos y de empleo que en otros sectores se subutilizan. As&iacute;, la transferencia no produce un descenso en los dem&aacute;s sectores sino que ayuda a incrementarla. Mientras m&aacute;s r&aacute;pido y de largo plazo sea este crecimiento, tambi&eacute;n lo ser&aacute; la tasa de transferencia de trabajo de los sectores sujetos a rendimientos decrecientes, como la agricultura y la miner&iacute;a, al sector que posee los rendimientos crecientes (Carton, 2009). No obstante, la tasa de crecimiento del sector debe ser superior al resto de los sectores y, de esta forma, se le consider&aacute; como el l&iacute;der del crecimiento nacional (Kaldor, 1966; Ocegueda, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda ley establece que hay una relaci&oacute;n positiva entre la tasa de crecimiento del producto manufacturero <i>y<sub>M</sub></i> y la tasa de crecimiento de la productividad del trabajo (<i>g<sub>M</sub></i>) dentro del mismo sector (Kaldor, 1966; Ocegueda, 2003; Thirlwall, 2003; McCombie y Thirlwall, 1994). Esta proposici&oacute;n se conoce como la <i>ley de Verdoorn</i> y justifica que el aumento en la tasa de crecimiento de la producci&oacute;n manufacturera incremente la correspondiente a la productividad del trabajo dentro del mismo sector a consecuencia de los procesos de aprendizaje y de la mayor especializaci&oacute;n que conlleva la ampliaci&oacute;n del mercado (Ocegueda, 2003). En ese sentido Kaldor afirmaba:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una mayor divisi&oacute;n del trabajo es m&aacute;s productiva, en parte porque genera mayor habilidad y conocimientos, m&aacute;s experiencia, que da por resultado m&aacute;s innovaciones y mejoras en los dise&ntilde;os. No podemos aislar la influencia de las econom&iacute;as de la producci&oacute;n de gran escala debido a la indivisibilidad de varios tipos, y que son en s&iacute; mismos reversibles, de estos cambios en la tecnolog&iacute;a asociados con un proceso de expansi&oacute;n que no es reversible. El aprendizaje es producto de la experiencia, &#91;lo que significa&#93; que la productividad tiende a crecer m&aacute;s r&aacute;pidamente cuanto m&aacute;s r&aacute;pidamente se expanda el producto; esto implica tambi&eacute;n que el nivel de productividad es funci&oacute;n del producto acumulativo m&aacute;s que de la tasa de producci&oacute;n por unidad de tiempo (Kaldor, 1984: 13&#45;14).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Formalmente tenemos una expresi&oacute;n para la segunda ley en su especificaci&oacute;n espacial siguiente:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4e3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>g<sub>M</sub></i> y <i>g<sub>N</sub></i> son las tasas de crecimiento de la productividad<sup><a href="#notas">3</a></sup> del trabajo y del empleo en el sector manufacturero,<sup><a href="#notas">4</a></sup> &#949; y &#957; son perturbaciones aleatorias. El coeficiente &#945; se denomina coeficiente de Verdoorn. La interpretaci&oacute;n de las ecuaciones &#91;3&#93; y &#91;4&#93; se centra en el valor de &#945;<sub>1</sub> y &#945;<sub>2</sub>; si son positivos implican econom&iacute;as de escala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera ley se refiere al incremento general de la productividad del trabajo en cualquiera de los sectores. Supone que el crecimiento de la industria manufacturera produce una sobredemanda de empleo, lo que reduce la oferta de empleo hacia el resto de los sectores pero no disminuye el producto. Esto promueve que la productividad del trabajo se incremente en todos los sectores (Kaldor, 1966; Ocegueda, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto puede formalizarse del modo siguiente en su versi&oacute;n espacial:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4e5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ecuaci&oacute;n &#91;5&#93; muestra que la tasa de crecimiento de la productividad de todos los sectores (<i>g<sub>T</sub></i>) est&aacute; en funci&oacute;n de la tasa de crecimiento de la producci&oacute;n manufactura <i>y<sub>M</sub></i>, donde se ha eliminado el componente aut&oacute;nomo. Esto implica que si la industria manufacturera presenta mayores tasas de crecimiento se elevar&aacute; la productividad del trabajo en esta industria y, una vez alcanzado su desarrollo y consolidaci&oacute;n, la productividad se elevar&aacute; en el resto de los sectores debido al sistema de arrastre que genera el sector secundario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cripps y Tarling (1973) proponen una formulaci&oacute;n alternativa para la tercera ley de Kaldor e incorporan el crecimiento del empleo no manufacturero (<i>E<sub>NM</sub></i>) en la ecuaci&oacute;n y se puede incorporar al modelo espacial de la siguiente forma:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4i3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Las tres leyes de Kaldor indican de que el sector manufacturero y su productividad son factores decisivos del crecimiento econ&oacute;mico" (Pons&#45;Novell y Villadecans&#45;Marsall, 1999: 445). Las variables incorporadas para modificar las ecuaciones originales de Kaldor son para enfatizar la importancia del sector manufacturero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AN&Aacute;LISIS EXPLORATORIO DE LA DEPENDENCIA ESPACIAL EN EL PROCESO DE CRECIMIENTO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el fin de evaluar si nuestras variables presentan una distribuci&oacute;n espacial aleatoria o exhiben patrones de dependencia espacial &#150;los cuales permitan identificar procesos de derrama del crecimiento&#150;, se hace uso del I&#45;Moran, el cual se define formalmente como:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4e6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>x<sub>i</sub></i> es la variable cuantitativa <i>x</i> en la regi&oacute;n <i>i</i>, <img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4i4.jpg"> es su media muestral, <i>w<sub>ij</sub></i> son los pesos de la matriz <i>W</i>, <i>N</i> es el tama&ntilde;o de muestra y <img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4i5.jpg">.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la <a href="/img/revistas/ineco/v72n284/html/a4f1.htm" target="_blank">figura 1</a> se muestra la divisi&oacute;n administrativa utilizada para el an&aacute;lisis regional en M&eacute;xico y Corea del Sur.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <a href="/img/revistas/ineco/v72n284/html/a4c1.htm" target="_blank">cuadro 1</a> muestra los resultados del &iacute;ndice y su significancia estad&iacute;stica:<sup><a href="#notas">6</a></sup> por sus datos se constata que en Corea del Sur el PIB no manufacturero <i>y</i><sub><i>NM</i></sub>, la productividad global del trabajo <i>g</i><sub><i>T</i></sub> y la productividad del trabajo manufacturero <i>g</i><sub><i>M</i></sub> presentan dependencia espacial significativa. Para el caso mexicano, las pruebas de autocorrelaci&oacute;n espacial fueron estad&iacute;sticamente significativas en las variables del PIB <i>yT</i>, PIB manufacturero <i>y</i><sub><i>M</i></sub>, diferencial del crecimiento manufacturero y no manufacturero (<i>y</i><sub><i>M</i></sub>&#150; <i>y</i><sub><i>NM</i></sub>), empleo no manufacturero <i>E</i><sub><i>NM</i></sub>, productividad global del trabajo <i>g</i><sub><i>T</i></sub> y productividad del trabajo manufacturero <i>g</i><sub><i>M</i></sub>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que el I&#45;Moran es un indicador de dependencia espacial global, es necesario verificar la existencia de dependencia espacial local debido a la heterogeneidad que presentan las regiones interiores de los dos pa&iacute;ses. Por ello, en la <a href="/img/revistas/ineco/v72n284/html/a4f1.htm" target="_blank">figura 1</a> es posible observar los resultados del indicador local de dependencia espacial (LISA, por sus siglas en ingl&eacute;s), que permite evaluar la existencia de autocorrelaci&oacute;n espacial en regiones espec&iacute;ficas y la conformaci&oacute;n de conglomerados o <i>cluster</i> con efectos de derrama positiva.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la <a href="/img/revistas/ineco/v72n284/a4f2.jpg" target="_blank">figura 2</a> se observa que, en el crecimiento promedio de la producci&oacute;n manufacturera mexicana, hay evidencia de la formaci&oacute;n de agrupamientos o <i>clusters</i> de crecimiento (estados identificados como alto&#45;alto) en Veracruz, Tabasco y Chiapas. En la producci&oacute;n total se observan estos agrupamientos en Tabasco; para la producci&oacute;n no manufacturera en Tabasco y San Luis Potos&iacute;, y en el diferencial del crecimiento manufacturero en Sonora. Al mismo tiempo, es posible observar valores extremos espaciales de bajo crecimiento (estados identificados como bajo&#45;bajo) en el PIB manufacturero del Estado de M&eacute;xico, Morelos y Distrito Federal. El mismo caso se presenta en el PIB para los estados de Guerrero y Morelos y el Distrito Federal; en la producci&oacute;n no manufacturera de Guerrero, y en el diferencial del crecimiento manufacturero y no manufacturero de San Luis Potos&iacute; e Hidalgo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Corea del Sur es posible constatar la formaci&oacute;n de agrupamientos para el crecimiento promedio del sector manufacturero y el PIB para Chungcheongbuk&#45;do. Con respecto al crecimiento promedio de la producci&oacute;n no manufacturera, se observa este mismo patr&oacute;n espacial en Gyeonggi&#45;do y del diferencial del crecimiento promedio del sector manufacturero con respecto al no manufacturero en Jeollabuk&#45;do.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados del an&aacute;lisis LISA para la tasa de crecimiento promedio de la productividad del trabajo manufacturero, de la producci&oacute;n total y del empleo no manufacturero confirman los elementos ya referidos en el comportamiento de la producci&oacute;n mexicana. De acuerdo con la <a href="/img/revistas/ineco/v72n284/a4f3.jpg" target="_blank">figura 3</a> se observan agrupamientos del trabajo manufacturero en Veracruz, Tabasco y Chiapas, y del no manufacturero en Yucat&aacute;n. Mientras que las regiones de baja productividad global se presentan en Guerrero y Michoac&aacute;n, y en el crecimiento promedio del empleo no manufacturero en Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo Le&oacute;n, Durango y Zacatecas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados del an&aacute;lisis LISA permiten establecer que tanto en M&eacute;xico como en Corea hay concentraciones regionales espec&iacute;ficas en las cuales el crecimiento tiende a autorreforzarse, lo cual supone la existencia de procesos de polarizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EVIDENCIA EMP&Iacute;RICA DE LAS LEYES DE KALDOR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para corroborar la hip&oacute;tesis sobre la endogeneidad del crecimiento econ&oacute;mico en M&eacute;xico y Corea del Sur, en los <a href="#c2">cuadros 2</a> y <a href="#c3">3</a> se presentan los resultados de las estimaciones de la primera ley de Kaldor. Las primeras tres columnas de los cuadros muestran los resultados de los modelos sin efectos espaciales y las siguientes contienen las estimaciones de los modelos de <i>rezago espacial</i> y de <i>error espacial</i>.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4c2.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4c3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los aspectos m&aacute;s relevantes de los resultados de los <a href="#c2">cuadros 2</a> y <a href="#c3">3</a> son los siguientes:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a</i>) El sector manufacturero mexicano influye en el crecimiento del PIB positivamente (0.593) s&oacute;lo si se utiliza el modelo m&aacute;s simple de la ley de Kaldor (ecuaci&oacute;n &#91;2&#93;) o si se relaciona a dicho sector con el no manufacturero (ecuaci&oacute;n &#91;2.2&#93;), pero no cuando se usa el planteamiento modificado por Thirlwall (ecuaci&oacute;n &#91;2.1&#93;). En virtud de ello, la evidencia econom&eacute;trica a favor de la primera ley no es completamente robusta. Sumado a lo anterior, las pruebas LM para detectar efectos espaciales dan cuenta de que no hay evidencia de autocorrelaci&oacute;n espacial. Estos resultados son consistentes con la evidencia encontrada por Ocegueda (2003) para las entidades federativas mexicanas. Dicho autor, con estimaciones de datos de panel para el periodo 1980&#45;2000 concluye tambi&eacute;n que no hay soporte econom&eacute;trico s&oacute;lido en torno a la primera ley. En estimaciones no regionales, sino nacionales y con series de tiempo, tampoco se ha encontrado evidencia del cumplimiento de la primera ley; por ejemplo, Lor&iacute;a (2009) estim&oacute; para el periodo 1970&#45;2008 un coeficiente de 0.69, pero que no puede aceptarse estad&iacute;sticamente debido a problemas de especificaci&oacute;n en el modelo.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b</i>) En el <a href="#c3">cuadro 3</a> se muestran los mismos resultados de la primera ley de Kaldor para el caso coreano. En contraste con los resultados para M&eacute;xico, en Corea el sector manufacturero s&iacute; resulta significativo en el crecimiento del PIB; tanto en el modelo simplificado de Kaldor como en las ecuaciones modificadas, el sector manufacturero impacta positiva y significativamente la tasa de crecimiento de la econom&iacute;a coreana con coeficientes que se encuentran entre 0.389 y 0.148. Aunque no se cuenta con otros estudios similares para las regiones coreanas, la evidencia mostrada por Felipe <i>et al</i>. (2007) para un grupo de pa&iacute;ses asi&aacute;ticos, entre los que se encuentra Corea del Sur, confirma el cumplimiento de la primera ley en el periodo 1980&#45;2004. Las estimaciones realizadas por Mamgain (1999) para el conjunto del pa&iacute;s tambi&eacute;n confirman la primera ley para Corea del Sur en el periodo 1960&#45;1988.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>c</i>) Las pruebas de dependencia espacial que se presentan en el <a href="#c3">cuadro 3</a> para Corea indican la existencia de efectos espaciales, dado que el estad&iacute;stico I&#45;Moran&#45;Err es significativo. Al mismo tiempo, las pruebas LM&#45;Lag y LM&#45;Error espaciales justifican la estimaci&oacute;n de un modelo de error espacial. Los resultados obtenidos de dicho modelo espacial permiten verificar la existencia de efectos de derrama en el crecimiento, los cuales refuerzan positivamente los efectos del sector manufacturero en el conjunto de la econom&iacute;a coreana; los impactos espaciales, medidos por el coeficiente lambda, son del orden de 0.459 a 0.691.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda ley de Kaldor brinda elementos para considerar que el dinamismo del sector industrial, en particular del sector manufacturero, es significativo para la endogenizaci&oacute;n del crecimiento, por sus efectos positivos en la productividad del trabajo. En los <a href="#c4">cuadros 4</a> y <a href="#c5">5</a> se presenta la evidencia emp&iacute;rica de esta segunda ley, de la cual destacamos los siguientes resultados:</font></p>       <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a</i>) En la econom&iacute;a mexicana existen econom&iacute;as din&aacute;micas de escala en el sector manufacturero, lo cual se confirma al verificar que cuando crece el sector su productividad tambi&eacute;n se eleva; un punto porcentual de crecimiento manufacturero da lugar a un crecimiento de 0.73% (v&eacute;anse los resultados de la primera columna del <a href="#c4">cuadro 4</a>). Aun cuando se encontraron rendimientos crecientes en el sector, las pruebas LM de efectos espaciales no permiten confirmar la presencia de dependencia espacial en este proceso de crecimiento para el caso mexicano. En la estimaci&oacute;n de la segunda ley de Kaldor, Ocegueda (2003) encontr&oacute; coeficientes de 0.26 y 0.36, lo que valida la hip&oacute;tesis de rendimientos crecientes a escala en la manufactura. Por su parte, Calder&oacute;n y Mart&iacute;nez (2005) realizan estimaciones para los estados del pa&iacute;s y encuentran coeficientes significativos y crecientes de 0.45 para 1965&#45;1970 y de 0.68 para 1993&#45;1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b</i>) Para Corea, los resultados del <a href="#c5">cuadro 5</a> indican que el crecimiento del sector manufacturero tiene un efecto positivo sobre el crecimiento de la productividad del trabajo, con un coeficiente de 0.653. Es relevante se&ntilde;alar que, en trabajos que examinaban la evidencia de esta ley para los primeros a&ntilde;os del proceso de industrializaci&oacute;n coreana, el coeficiente estimado era 0.10 y se consideraba muy bajo en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses (Woo&#45;Sik, 1993). Para el per&iacute;odo 1980&#45;1997 las estimaciones de Mamgain (1999) dan cuenta de un coeficiente estimado entre 0.32 y 0.52, situaci&oacute;n que se explica por el hecho de que en la primera fase del proceso de industrializaci&oacute;n se promovi&oacute; la absorci&oacute;n de mano de obra barata y, posteriormente, se creci&oacute; con base en el desarrollo tecnol&oacute;gico. En nuestras estimaciones, las pruebas LM de efectos espaciales justifican la utilizaci&oacute;n de un modelo de error espacial (sus resultados se muestran en la tercera columna de resultados del <a href="#c4">cuadro 4</a>). Un aspecto sobresaliente es el efecto negativo del rezago espacial, medido por el coeficiente lambda (&#150;0.848). Esto implica que cuando se presenta un choque aleatorio en la productividad manufacturera de una regi&oacute;n, la de las regiones vecinas tiende a decrecer, situaci&oacute;n compatible con las relaciones tipo centroperiferia que se han discutido en los modelos de la Nueva Geograf&iacute;a Econ&oacute;mica (NGE) postulados por Krugman (1991).</font></p> 		    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4c4.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c5"></a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n284/a4c5.jpg"></font></p>    </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera ley de Kaldor es la v&iacute;a para mostrar que el sector manufacturero contribuye a incrementar la productividad de los dem&aacute;s sectores, dando lugar a una econom&iacute;a m&aacute;s productiva y competitiva. En las &uacute;ltimas seis columnas de los <a href="#c4">cuadros 4</a> y <a href="#c5">5</a> se presentan los resultados de las estimaciones de esta ley y sus aspectos m&aacute;s relevantes son los siguientes:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a</i>) El crecimiento del sector manufacturero mexicano influye en el incremento de la productividad del trabajo de la econom&iacute;a; sus efectos van de 0.467 a 0.483 por ciento por cada punto porcentual de crecimiento manufacturero. Por su parte, el aumento del empleo no manufacturero no influye en el crecimiento de la productividad; el coeficiente obtenido en los resultados de la ecuaci&oacute;n &#91;5.1&#93; indica que no es estad&iacute;sticamente significativo. Resultados similares reporta Ocegueda (2003) en la comprobaci&oacute;n de la tercera ley para las entidades federativas en la econom&iacute;a mexicana de 1980 al 2000. En ning&uacute;n caso los modelos espaciales fueron significativos para &eacute;sta.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b</i>) Para el caso coreano, el crecimiento del sector manufacturero influye positivamente en el aumento de la productividad del trabajo total de este pa&iacute;s con un efecto del 0.294 a 0.314 por ciento por cada punto porcentual de crecimiento manufacturero. Sin embargo, en la ecuaci&oacute;n modificada se constata que la tasa de crecimiento del empleo no manufacturero influye negativamente sobre la productividad global del trabajo (&#150;0.545). Mamgain (1999) tambi&eacute;n confirma la tercera ley de Kaldor para Corea del Sur aunque utiliza una especificaci&oacute;n diferente de las que aqu&iacute; se emplearon. Las pruebas estad&iacute;sticas LM de autocorrelaci&oacute;n espacial indican que el modelo m&aacute;s adecuado es el de error espacial. De nueva cuenta se obtienen efectos espaciales de tipo centro&#45;periferia. Un choque aleatorio sobre la productividad de una regi&oacute;n coreana impacta negativamente en la de sus vecinos.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, los resultados de la estimaci&oacute;n de las tres leyes de Kaldor indican que existe un liderazgo del sector manufacturero en Corea, mientras que en M&eacute;xico ese sector no es el motor del crecimiento de la econom&iacute;a. Sin embargo, en nuestro pa&iacute;s se observa que la manufactura cuenta con rendimientos crecientes a escala e influye positivamente en la productividad de la econom&iacute;a. Para la econom&iacute;a mexicana no fue posible constatar efectos de derrama espacial del crecimiento, mientras que en el caso coreano dichos efectos existen para el crecimiento de la producci&oacute;n, lo cual refleja vinculaciones insumo&#45;producto muy fuertes entre las regiones. Al mismo tiempo se observaron efectos espaciales tipo centro&#45;periferia en el crecimiento de la productividad de las regiones coreanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento end&oacute;geno de un pa&iacute;s es de vital importancia para afrontar y compensar los efectos de los choques econ&oacute;micos internacionales, reducir la desigualdad y promover un crecimiento econ&oacute;mico m&aacute;s equilibrado. La industria, y en particular la manufactura, desempe&ntilde;an un papel central en dicho proceso, al permitir la endogeneizaci&oacute;n del crecimiento. En el caso mexicano la industria no logra operar como motor del crecimiento y tampoco da lugar a externalidades espaciales que contribuyan a estimular procesos de causaci&oacute;n acumulativa positiva en las regiones m&aacute;s din&aacute;micas del territorio nacional. Corea es un caso contrastante, pues la industria es fundamental para explicar el crecimiento y se aprecian los efectos espaciales de este proceso de las regiones m&aacute;s din&aacute;micas al resto del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la perspectiva kaldoriana, la endogenizaci&oacute;n del crecimiento es posible si se logra liderazgo sectorial del sector manufacturero. El desarrollo del sector manufacturero mexicano, si bien contribuye a la productividad de los dem&aacute;s sectores no ha sido capaz de operar como fuerza de arrastre ni de generar efectos de derrama del crecimiento. El caso coreano muestra que ah&iacute; la manufactura si impulsa el crecimiento general de la econom&iacute;a e incide en la productividad global. Sin embargo, las concentraciones industriales coreanas operan en un marco de relaciones centro&#45;periferia cuando se presentan choques en la econom&iacute;a; las concentraciones m&aacute;s ricas tienen procesos acumulativos en tanto que sus regiones vecinas tienden a decrecer en su productividad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a las debilidades del proceso de industrializaci&oacute;n mexicano, la industria s&iacute; tiene efectos en la productividad sectorial, los cuales podr&iacute;an traducirse en tasas m&aacute;s elevadas de crecimiento de la econom&iacute;a si la pol&iacute;tica industrial se orientara a promover los <i>clusters</i> m&aacute;s din&aacute;micos del crecimiento industrial en las regiones del pa&iacute;s. Es decir, la utilizaci&oacute;n de una pol&iacute;tica industrial nacional, sectorial y regional podr&iacute;a, a mediano plazo, incidir en la conformaci&oacute;n de un sector industrial m&aacute;s s&oacute;lido, con mayores vinculaciones regionales e intersectoriales, con lo cual se podr&iacute;a sustentar un crecimiento m&aacute;s elevado de la econom&iacute;a. En particular, la debilidad del sector industrial como motor del crecimiento en M&eacute;xico tiene una de sus explicaciones en el hecho de que las pol&iacute;ticas industriales se dejaron de lado por un largo tiempo, mientras que en Corea se mantuvieron, adaptaron y reformularon en funci&oacute;n de las experiencias obtenidas y de los desaf&iacute;os de cada periodo (CEPAL, 2012). Asimismo, en Corea la pol&iacute;tica industrial ha contado con una fuerte base territorial que oper&oacute; mediante la construcci&oacute;n de parques industriales regionales, apoyos para la descentralizaci&oacute;n y el desarrollo de obras de infraestructura (Joh, Young&#45;Pyo y Koh, 2012). En M&eacute;xico, como lo han constatado Isaac y Quintana (2012) y Pradilla (2012), las principales zonas metropolitanas han concentrado la base industrial del pa&iacute;s y por ello una pol&iacute;tica clara de reindustrializaci&oacute;n sustentable de esas &aacute;reas podr&iacute;a contribuir a darle preponderancia a la industria como motor del crecimiento del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Angeriz, A., McCombie, J. y Roberts, M., 2008. Returns to Scale for EU Regional Manufacturing. University of London, CGR Working Paper no. 20, pp. 1&#45;45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557770&pid=S0185-1667201300020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anselin, L., 1987. Spatial Dependence and Spatial Heterogeneity, a Closer Look at Alternative Approaches. Department of Geography, University of California, Documento de trabajo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557772&pid=S0185-1667201300020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anselin, L., 1988. <i>Spatial Econometrics: Methods and Models.</i> Pa&iacute;ses Bajos: Kluwer Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557774&pid=S0185-1667201300020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anselin, L. y Griffith, D.A. , 1988. Do Spatial Effects Really Matter in Regression Analysis? <i>Papers Regional Science Association</i>, 65, pp<i>.</i> 11&#45;35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557776&pid=S0185-1667201300020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anselin, L. y Florax, R., 1995. <i>New Directions in Spatial Econometrics</i>. Nueva York: Springer&#45;Verlag.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557778&pid=S0185-1667201300020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arbia, G., 2008. <i>Spatial Econometrics:</i> <i>Statistical Foundations and Applications to Regional Convergence (Advances in Spatial Science)</i>. Berl&iacute;n: Springer Verlag.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557780&pid=S0185-1667201300020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco Mundial, 2013. <i>World Development Indicators</i> 2013. Washington: Banco Mundial Disponible en: &lt;<a href="http://databank.worldbank.org" target="_blank">http://databank.worldbank.org</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557782&pid=S0185-1667201300020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bernat, A., 1996. Does Manufacturing Matter? A spatial Econometric view of Kaldor's laws. <i>Journal of Regional Science</i>, 36, pp. 463&#45;77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557784&pid=S0185-1667201300020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Blecker, R., 2010. <i>M&aacute;s all&aacute; de la crisis actual en M&eacute;xico: c&oacute;mo fomentar m&aacute;s estabilidad a corto plazo y mayor crecimiento a largo plazo</i>. &#91;mimeo&#93; Puebla: Facultad de Econom&iacute;a, Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557786&pid=S0185-1667201300020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Calder&oacute;n, C. y Mart&iacute;nez, G., 2005. La ley de Verdoorn y la industria manufacturera regional en M&eacute;xico en la era del TLCAN. <i>Frontera Norte</i>, 17(34), julio&#45;diciembre, pp. 295&#45;309.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557788&pid=S0185-1667201300020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carton, M. C., 2009. Mecanismos kaldorianos del crecimiento regional: aplicaci&oacute;n emp&iacute;rica al caso del ALADI (1980&#45;2008). MPRA Paper no. 15 675, junio, pp. 1&#45;27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557790&pid=S0185-1667201300020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casetti, E. y Tanaka, K., 1992. The Spatial Dynamics of Japanese Manufacturing Productivity: An empirical analysis by expanded Verdoorn equations. <i>Papers</i> <i>in Regional Science</i>, 71, pp. 1&#45;13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557792&pid=S0185-1667201300020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CEPAL (Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe), 1990. <i>Transformaci&oacute;n productiva con equidad</i>. Libros de la CEPAL no 25. Santiago: Naciones Unidas<i>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557794&pid=S0185-1667201300020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CEPAL, 2012. <i>Cambio estructural para la igualdad. Una visi&oacute;n integrada del desarrollo</i>. Trig&eacute;simo cuarto periodo de sesiones de la CEPAL, 27 a 31 de agosto. San Salvador: CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557796&pid=S0185-1667201300020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cho, S., 1991. El inicio de crecimiento compacto y el establecimiento de la estrategia desarrollista. En: B.&#45;H. Koo. <i>La perspectiva hist&oacute;rica de econom&iacute;a coreana</i>. Seoul: Korea Development Institute.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557798&pid=S0185-1667201300020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clavijo, F. y Casar, J., 1994. La industria mexicana en el mercado mundial, elementos para una pol&iacute;tica industrial. <i>Lecturas de El Trimestre Econ&oacute;mico</i>. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (FCE), pp. 80&#45;81.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557800&pid=S0185-1667201300020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cliff D. y Ord, K., 1972. Testing Far Spatial Autocorrelation among Regression Residuals. <i>Geographical Analysis</i>, 4, pp. 267&#45;84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557802&pid=S0185-1667201300020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cripps, S.F. y Tarling, R., 1973.<i>Growth in Advanced Capitalist Economies</i>. Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557804&pid=S0185-1667201300020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dasgupta S. y Singh, A., 2006. Manufacturing, Services and Premature De&#45;Industrialisation in Developing Countries. <i>Centre</i> <i>For Business Research, University of Cambridge</i>, Working Paper 32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557806&pid=S0185-1667201300020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Don, G., 2007. The Leading Role of Manufacture in Regional Economic Growth in China: A spatial econometric view of Kaldor's law. <i>Workshop on Agglomeration and Growth in Knowledge&#45;Based Societies Kiel</i>, Alemania, abril 20&#45;21, pp. 1&#45;23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557808&pid=S0185-1667201300020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Felipe, J.; Le&oacute;n&#45;Ledesma, M.; Lanzafame, M. y Estrada, G., 2007. Sectoral Engines of Growth in Developing Asia: Stylized Facts and Implications. Asian Development Bank, ERD Working Paper no. 107.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557810&pid=S0185-1667201300020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fingleton B. y L&oacute;pez&#45;Bazo, E., 2006. Empirical Growth Models with Spatial Effects. <i>Papers in Regional Science</i>, 85(2), pp. 177&#45;98.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557812&pid=S0185-1667201300020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fujita, M., Krugman, P. y Venables, A., 1999. <i>Econom&iacute;a espacial. Las ciudades, las regiones y el comercio internacional</i>. Barcelona: Editorial Ariel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557814&pid=S0185-1667201300020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hanson, G., 2010.Why isn't Mexico Rich. <i>Journal of Economic Literature</i>, 48(4), pp. 987&#45;1004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557816&pid=S0185-1667201300020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hounie, A. y Pittaluga, L., 1999. La CEPAL y las nuevas teor&iacute;as del crecimiento. <i>Revista de la</i> CEPAL, 68, pp. 7&#45;33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557818&pid=S0185-1667201300020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ibarra, C., 2008. La paradoja del crecimiento lento de M&eacute;xico. <i>Revista</i> <i>de la</i> CEPAL, 95, agosto, pp. 83&#45;102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557820&pid=S0185-1667201300020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ibarra C.A., 2011. M&eacute;xico: la maquila, el desajuste monetario y el crecimiento impulsado por las exportaciones", <i>Revista de la</i> CEPAL, 104, agosto, pp. 199&#45;215.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557822&pid=S0185-1667201300020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Isaac, J. y Quintana, L., 2012. Industria y vaciamiento productivo regional en M&eacute;xico. En: J.L. Calva, coord. <i>Desarrollo regional y urbano. An&aacute;lisis estrat&eacute;gico para el desarrollo</i>, vol. 13. M&eacute;xico: Juan Pablos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557824&pid=S0185-1667201300020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Joh, J., Young&#45;Pyo, K. y Koh, Y., 2012. Pol&iacute;ticas de desarrollo territorial. En: SaKong II y Y. Koh, eds. <i>La econom&iacute;a coreana, seis d&eacute;cadas de crecimiento y desarrollo</i>. Chile: CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557826&pid=S0185-1667201300020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kaldor, N., 1984. Causas del lento ritmo de crecimiento del Reino Unido. <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica</i>, XLIII(167), enero&#45;marzo, pp. 9&#45;24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557828&pid=S0185-1667201300020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kaldor, N., 1966. <i>Causes of the Slow Rate of Economic Growth of the United Kingdom: An inaugural lecture.</i> Cambridge: University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557830&pid=S0185-1667201300020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Koh, Y., 2012. El crecimiento de la econom&iacute;a coreana y el papel del gobierno. En: SaKong II y Y. Koh, eds. <i>La econom&iacute;a coreana, seis d&eacute;cadas de crecimiento y desarrollo</i>. Chile: CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557832&pid=S0185-1667201300020000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krugman, P., 1991. Increasing Returns and Economic Geography. <i>Journal of Political Economy</i>, 99, pp. 483&#45;99.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557834&pid=S0185-1667201300020000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lee, C. y Yoo, B., 1998. <i>The Development Path and the Future of Korean Economy</i>. Seoul: Haenam.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557836&pid=S0185-1667201300020000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lor&iacute;a E., 2009. Sobre el lento crecimiento econ&oacute;mico de M&eacute;xico. Una explicaci&oacute;n estructural, <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica</i>, LXVIII(270), octubre&#45;diciembre, pp. 37&#45;68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557838&pid=S0185-1667201300020000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mamgain, V., 1999. Are the Kaldor&#45;Verdoorn Laws Applicable in the Newly Industrializing Countries? <i>Review of Development Economies</i>, 3, pp. 295&#45;309.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557840&pid=S0185-1667201300020000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S.L. y de Ridder, J.R., 1983. Increasing Returns, Productivity and Output Growth: The Case of the United States, <i>Journal of Post Keynesian Economics</i>, 5, pp. 383&#45;87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557842&pid=S0185-1667201300020000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S.L. y de Ridder, J.R., 1984. The Verdoorn Law Controversy: Some New Empirical Evidence Using US State Data. <i>Oxford Economic Papers</i>, 36, pp. 268&#45;84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557844&pid=S0185-1667201300020000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S.L. y Thirlwall, A.P., 1994. <i>Economic Growth and the Balance of Payments Constraint</i>. Basingstoke: St. Martin's Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557846&pid=S0185-1667201300020000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno&#45;Brid, J. y Ros, J., 2004. M&eacute;xico: las reformas del mercado desde una perspectiva hist&oacute;rica, <i>Revista de la Cepal</i>, 84, diciembre, pp. 35&#45;57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557848&pid=S0185-1667201300020000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno&#45;Brid, J. y Ros, J., 2009. <i>Development and Growth in the Mexican Economy. A Historical Perspective</i>. Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557850&pid=S0185-1667201300020000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Myrdal, G., 1975. <i>Economic Theory and Undeveloped Regions</i>. Londres: Duckworth.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557852&pid=S0185-1667201300020000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ocegueda, M., 2003. An&aacute;lisis kaldoriano del crecimiento econ&oacute;mico de los estados de M&eacute;xico 1980&#45;2000. <i>Comercio Exterior</i>, 53(11), noviembre, pp. 1024&#45;34.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557854&pid=S0185-1667201300020000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paelinck, P. y Klaassen, H., 1979. <i>Spatial Econometrics</i>. Gower, Westmead: Farnborough.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557856&pid=S0185-1667201300020000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pradilla, E., 2012. Una pol&iacute;tica territorial alternativa: ciudades y regiones equitativas, democr&aacute;ticas, integradas y sustentables. En: J.L. Calva, coord. <i>Desarrollo regional y urbano. An&aacute;lisis estrat&eacute;gico para el desarrollo</i>, vol. 13, M&eacute;xico: Juan Pablos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557858&pid=S0185-1667201300020000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pons&#45;Novell, J. y Villadecans&#45;Marsall, E., 1999. Kaldor's Laws and Spatial Dependence: Evidence for the European regions. <i>Regional Studies</i>, 33, pp. 443&#45;51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557860&pid=S0185-1667201300020000400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ros, J., 2009. <i>Estancamiento y crisis de la econom&iacute;a mexicana</i>. XVIII Conferencia Internacional de la AFEIEAL, Facultad de Econom&iacute;a, UNAM, abril.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557862&pid=S0185-1667201300020000400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ros, J., 2010. Pol&iacute;tica fiscal, tipo de cambio y crecimiento en reg&iacute;menes de alta y baja inflaci&oacute;n: La experiencia de M&eacute;xico. En: N. Lustig, coord. <i>Los grandes problemas de M&eacute;xico</i>, volumen IX. <i>Crecimiento econ&oacute;mico y equidad</i>. M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557864&pid=S0185-1667201300020000400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stallings, B. y Peres, W., 2000. <i>Crecimiento, empleo y equidad: el impacto de las reformas econ&oacute;micas en Am&eacute;rica Latina y el Caribe.</i> Chile: FCE&#45;CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557866&pid=S0185-1667201300020000400049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A., 2003. <i>La naturaleza del crecimiento econ&oacute;mico</i>. M&eacute;xico: FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557868&pid=S0185-1667201300020000400050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A., 1986. A General of Growth and Development on Kaldorian Lines. <i>Oxford Economic Papers</i>, 38(2), pp. 199&#45;209.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557870&pid=S0185-1667201300020000400051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A., 1983. A Plain Man's Guide to Kaldor's Growth Laws. <i>Journal Post Keynesian Economy</i>, 5, pp. 345&#45;58.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557872&pid=S0185-1667201300020000400052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wells, H. y Thirlwall, A.P., 2003. Testing Kaldor's Growth Laws across the Countries of Africa. <i>African Development Review</i>, 15, pp. 89&#45;105.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557874&pid=S0185-1667201300020000400053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Woo&#45;Sik, M., 1993. Kaldor's Law and Growth Regime: The case of Korea. <i>Korea Development Review</i>, 15(2), pp. 161&#45;79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557876&pid=S0185-1667201300020000400054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yonbock, J., 2007. Regional Income Inequality in Post&#45;1978 China: A Kaldorian spatial econometric approach. Center for Global, International and Regional Studies, University of California, Santa Cruz, <i>Mapping Global Inequalities Conference</i>, diciembre 13&#45;14. California: University of California.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4557878&pid=S0185-1667201300020000400055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores agradecen los valiosos comentarios de dos dictaminadores an&oacute;nimos. Este trabajo fue apoyado por el Fondo de Investigaci&oacute;n de la Hankuk University of Foreign Studies de 2012, y la C&aacute;tedra Especial "Jos&eacute; Vasconcelos" de la FES&#45;Acatl&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Las dos matrices de pesos espaciales <i>W</i><sub>1</sub> y <i>W</i><sub>2</sub> est&aacute;n asociadas respectivamente con un proceso espacial autorregresivo en la variable dependiente y en el t&eacute;rmino de error. Simplemente se sigue la notaci&oacute;n planteada por Anselin (1988: 34).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Las pruebas de efectos espaciales utilizadas fueron las versiones Multiplicador de Lagrange (retardo) y Multiplicador de Lagrange (error). La metodolog&iacute;a utilizada en la selecci&oacute;n de modelos fue la propuesta por Anselin (1988) y Anselin y Griffith (1988), en la cual el no rechazo de la hip&oacute;tesis nula de no significancia de los efectos espaciales lleva a mantener el modelo sin dichos efectos; el rechazo de una de las dos pruebas mencionadas lleva a la utilizaci&oacute;n del modelo espacial correspondiente (retardo espacial o error espacial) y el rechazo en las dos pruebas lleva a la utilizaci&oacute;n de las pruebas robustas correspondientes para identificar cu&aacute;l de los dos modelos es el m&aacute;s significativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> La productividad manufacturera se calcul&oacute; como la producci&oacute;n interna manufacturera dividida entre el empleo del mismo sector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Aqu&iacute; se hace una diferencia respecto a los obreros y empleados. Donde los obreros son los que producen realmente los bienes y los empleados ayudan a realizarlos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> El &iacute;ndice de Moran sigue una distribuci&oacute;n normal estandarizada en muestras grandes, de forma tal que un valor positivo (negativo) significativo del &iacute;ndice <i>Z</i>(<i>I</i>) llevar&aacute; al rechazo de la hip&oacute;tesis nula de no autocorrelaci&oacute;n espacial y a la aceptaci&oacute;n de autocorrelaci&oacute;n espacial positiva (negativa).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> El periodo analizado abarca de 1998 a 2008 y est&aacute; en funci&oacute;n de su disponibilidad y homogeneidad. Para el caso de la econom&iacute;a coreana, la informaci&oacute;n a nivel regional se encuentra disponible de 1989 a 2010, en tanto que para M&eacute;xico la informaci&oacute;n homog&eacute;nea es de 1998 a 2008. Los datos utilizados provienen de los <i>Censos Econ&oacute;micos</i> de 1999, 2004 y 2009 del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a (INEGI), del Korea Eximbank (disponible en: &lt;<a href="http://www.koreaexim.go.kr" target="_blank">http://www.koreaexim.go.kr</a>&gt;) y del Statistics Korea (disponible en: &lt;<a href="http://kostat.go.kr" target="_blank">http://kostat.go.kr</a>&gt;).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> La t&eacute;cnica utilizada aqu&iacute; es exploratoria y se sustenta en el An&aacute;lisis Exploratorio de Datos Espaciales (ESDA, por sus siglas en ingl&eacute;s). El uso de ESDA permite identificar la existencia de reg&iacute;menes espaciales en los datos, en particular los mapas LISA son un indicador local de dependencia espacial significativa y se construyen a trav&eacute;s del &iacute;ndice de Moran; muestran las regiones que contribuyen significativamente al &iacute;ndice global de Moran y que conforman entre s&iacute; <i>clusters</i> significativos de dependencia espacial. Sus peculiaridades se pueden ver en Anselin (2005).</font></p>      ]]></body><back>
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