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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alimentaci&oacute;n en M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Saida Aranda Palacios</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Miguel &Aacute;ngel Adame Cer&oacute;n (coord.) <i>Alimentaci&oacute;n en M&eacute;xico, ensayos de antropolog&iacute;a e historia</i>, M&eacute;xico, Ediciones Navarra, 2013, 242 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico</i><i>.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia del presente libro radica en fortalecer y difundir los estudios de alimentaci&oacute;n que se llevan a cabo en M&eacute;xico, as&iacute; como poner &eacute;nfasis en el creciente inter&eacute;s y la actualidad de los trastornos y problemas alimentarios, como la obesidad, la anorexia y bulimia, los alimentos transg&eacute;nicos, etc. Ejemplo de ello es la reflexi&oacute;n introductoria donde el doctor Miguel &Aacute;ngel Adame plantea el cada vez m&aacute;s preocupante aumento de la "chatarrizaci&oacute;n" de la alimentaci&oacute;n, es decir, de su consumo en nuestro pa&iacute;s y de las consecuencias nefastas de este fen&oacute;meno. En sus p&aacute;ginas tambi&eacute;n se destaca la importancia de la cocina mexicana y la necesidad de su preservaci&oacute;n y difusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra es una compilaci&oacute;n de distintas y variadas contribuciones al tema de la alimentaci&oacute;n desde el enfoque de la antropolog&iacute;a y la historia. Sus an&aacute;lisis permiten comprender los avances y los estudios de este vital tema en M&eacute;xico. Contiene 10 aportaciones que introducen a una realidad alimentaria todav&iacute;a poco conocida, por lo menos desde el punto de vista antropol&oacute;gico, entre otras razones debido a que &eacute;sta hab&iacute;a sido estudiada principalmente en el &aacute;mbito de las ciencias de la salud. En los distintos trabajos se insiste en la necesidad de formar una conciencia respecto de la alimentaci&oacute;n y sobre todo frente a la alimentaci&oacute;n moderna capitalista, ya que es en este marco sociohist&oacute;rico donde se han estado dando los principales des&oacute;rdenes y alteraciones del modelo alimentario tradicional. Por ejemplo, el consumo de bebidas gaseosas que en M&eacute;xico ya super&oacute; al de Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reiterados son los intentos de las organizaciones sociales para combatir el consumo de refrescos y sus derivados en la poblaci&oacute;n escolar, cuyos &iacute;ndices de sobrepeso y de diabetes se han elevado a alturas preocupantes. Aunque ya se ha advertido sobre los peligros que corre la salud de este grupo de poblaci&oacute;n vulnerable al consumirlos, y se han puesto en evidencia los verdaderos intereses que hay detr&aacute;s de quienes los comercializan, por ejemplo los de las transnacionales como la Coca Cola y la Pepsi Cola, entre otras empresas, los programas que se han enfocado y focalizado a disminuir y prevenir el alto consumo de estas bebidas s&oacute;lo se han quedado en el intento de resolver el problema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comida "chatarra", se subraya en varios de los ensayos del libro, entre ellos el IX, ha ido desplazando a la comida tradicional, popular y casera. Como se ha demostrado en varios estudios, su consumo ha aumentado de manera potencial debido a que produce una adicci&oacute;n semejante a la que producen las drogas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque ha circulado informaci&oacute;n respecto de que la comida superindustrializada est&aacute; desplazando a las preparaciones tradicionales, es decir, a que se est&aacute; dando una desestructuraci&oacute;n alimentaria; tanto en M&eacute;xico como en varios otros pa&iacute;ses, los alimentos se est&aacute;n dejando de preparar y de consumir en los espacios dom&eacute;sticos. Esto est&aacute; sucediendo con un importante porcentaje de la poblaci&oacute;n de todas las edades, sexos y grupos profesionales. A pesar de que la leyenda "come frutas y verduras" se difunde como un mensaje agregado a la comida chatarra, esto no tiene ninguna repercusi&oacute;n. A lo anterior se suma la escasa informaci&oacute;n relativa a los procesos de producci&oacute;n, caso concreto es el de los alimentos gen&eacute;ticamente modificados conocidos como "transg&eacute;nicos", cuya producci&oacute;n y consumo representan una gran amenaza al ambiente debido al uso de productos t&oacute;xicos en la agricultura, por un lado, y por otro, debido a la contaminaci&oacute;n biol&oacute;gica de las variedades tradicionales con estos organismos gen&eacute;ticamente modificados, lo que provoca una grave p&eacute;rdida de la biodiversidad. Adem&aacute;s, se ha venido demostrando que pueden provocar nuevas alergias, tumores cancer&iacute;genos o resistencia a los antibi&oacute;ticos. No se cuenta a&uacute;n con datos concluyentes que despejen estas dudas, pero ya se est&aacute;n consumiendo en grandes cantidades. Otro problema es el que est&aacute;n causando a las econom&iacute;as de regiones enteras, pues su uso fomenta el fortalecimiento de unas cuantas empresas transnacionales que acaparan la totalidad del mercado global de alimentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En varios ensayos del libro se alude a la idea de que "somos lo que comemos" en varios sentidos: biol&oacute;gico, hist&oacute;rico y psico&#45;socio&#45;cultural. Pero tambi&eacute;n hay que reflexionar de que "comemos lo que somos", asumiendo con ello que la alimentaci&oacute;n est&aacute; condicionada por la realidad biol&oacute;gica y psicosocial. En cuanto a las distintas formas de alimentarnos, en el cap&iacute;tulo I, titulado "Hacia una antropohistoria sociocultural de la alimentaci&oacute;n (y de la nutrici&oacute;n)", Miguel &Aacute;ngel Adame propone siete niveles de alimentaci&oacute;n: la mec&aacute;nica, la sensorial, la sentimental o emocional, la intelectual, la econ&oacute;mico social y finalmente la alimentaci&oacute;n libre. A lo anterior agrega que el acto de comer es una actitud b&aacute;sica ante la vida misma, que la comida es un medio de subsistencia, un comportamiento, una actitud, una expectativa y un discurso o lenguaje; que la satisfacci&oacute;n del hambre dej&oacute; de ser un simple instinto y se construy&oacute; en una concepci&oacute;n antropoc&oacute;smica, as&iacute;, el consumo de alimentos se convierte en un acto comunicativo, por una parte con la naturaleza y por la otra entre los mismos seres humanos (p. 27).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, en el cap&iacute;tulo II se presenta una propuesta para el estudio antropol&oacute;gico de la alimentaci&oacute;n. En dicho cap&iacute;tulo, titulado "El estudio antropol&oacute;gico de la alimentaci&oacute;n", el doctor Pedro Rodr&iacute;guez Ruiz "trabaja el tema de la "cultura alimentaria" y propone, a manera de revisi&oacute;n desde las distintas corrientes antropol&oacute;gicas, c&oacute;mo se ha desarrollado el tema alimentario. Ejemplo de ello es el funcionalismo, desde el cual se busc&oacute; atribuir un significado a aquello que se supone no lo tiene, en este caso al acto de comer. Asimismo, como para las escuelas estructuralista y materialista cultural, el comer significa establecer lazos de amistad, o bien, un s&iacute;mbolo que expresa una estructura, se puede concluir, entonces, que comer juntos expresa una relaci&oacute;n entre s&iacute;mbolo y estructura. Desde un an&aacute;lisis estructural, el autor parte de la homologaci&oacute;n entre las estructuras profundas de la mente humana, "la estructura profunda y las estructuras de la sociedad". La comida es un elemento b&aacute;sico en las relaciones sociales de intercambio y reciprocidad que muchas de las veces se sellan a trav&eacute;s de los alimentos. Dar y recibir alimentos es una forma de mantener y promover las relaciones sociales entre las personas, es una forma de sociabilidad, comemos nuestros recuerdos. Este autor propone para el estudio antropol&oacute;gico de la alimentaci&oacute;n la noci&oacute;n de "cultura alimentaria", ya que permite entender la dimensi&oacute;n social de la alimentaci&oacute;n y los rasgos espec&iacute;ficos que cada cultura le da a este acto, el cual, aunque cotidiano, es un par&aacute;metro que diferencia a cada grupo humano y nos habla de su nivel de desarrollo. Adem&aacute;s que permite conocer todo el entramado social que se desarrolla alrededor de la alimentaci&oacute;n en el contexto de sus cambios y transformaciones (p. 55).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como parte de la amplia variedad de enfoques y puntos de vista que encontramos en el libro, est&aacute; el cap&iacute;tulo III, "La cultura ecol&oacute;gica y alimentaria mesoamericana: el caso mexica", tambi&eacute;n de Miguel &Aacute;ngel Adame, en donde explica c&oacute;mo los mexicas lograron una culinaria avanzada, ya que muestra c&oacute;mo su entorno estaba integrado a trav&eacute;s de su cosmovisi&oacute;n, lo cual les confer&iacute;a caracter&iacute;sticas que los hac&iacute;an ser coherentes, es decir, capaces de conjuntar la funci&oacute;n utilitaria, sanitaria, est&eacute;tica, art&iacute;stica y religiosa. Tal coherencia permiti&oacute; a la cultura mexica ser sencilla y al mismo equilibrada, una cultura que reflejaba en sus elaboraciones culinarias un amplio conocimiento de la variedad de ingredientes que permit&iacute;an combinaciones y t&eacute;cnicas relativamente adelantadas, ya que en su acumulaci&oacute;n hist&oacute;rica desarrollaron t&eacute;cnicas de conocimiento y preparaci&oacute;n, combinaciones de alimentos y condimentos, grados correctos de propiedades nutritivas y energ&eacute;ticas, as&iacute; como maneras adecuadas de servir e ingerir los alimentos. Sin embargo, la modestia de su dieta nos da muestra de la importancia que le daban a su alimentaci&oacute;n, adem&aacute;s del papel preponderante de la mujer en las actividades relacionadas con ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aludiendo a la importancia de los estudios hist&oacute;ricos de la alimentaci&oacute;n, el cap&iacute;tulo IV, "Elementos generales del sistema alimentario en el M&eacute;xico colonial", comienza por abordar los sistemas alimenticios que se perfilan con la posibilidad de apropiarse y rescatar aspectos positivos y potenciadores de la alimentaci&oacute;n y la salud, como el del ma&iacute;z, el cual incluye su producci&oacute;n, circulaci&oacute;n y consumo, que, a pesar de las condiciones impuestas a las comunidades ind&iacute;genas durante el periodo colonial, sigui&oacute; siendo el alimento fundamental para su mantenimiento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo V, "La alimentaci&oacute;n ind&iacute;gena de M&eacute;xico como rasgo de identidad", de Miriam Bertram V&iacute;la, realiza un recorrido a trav&eacute;s de la historia de nuestro pa&iacute;s y con base en ello propone que la alimentaci&oacute;n ind&iacute;gena ha sido un importante factor de identidad en las comunidades aut&oacute;ctonas y ha constituido un elemento a partir del cual los gobiernos han dise&ntilde;ado pol&iacute;ticas para estas comunidades desde la &eacute;poca colonial hasta la actualidad. La relaci&oacute;n entre alimentaci&oacute;n e identidad en las comunidades ind&iacute;genas y sus implicaciones en la salud se ve reflejada en la alimentaci&oacute;n, ya que esto se puede entender como marcador cultural en la medida en que expresa la pertenencia a un grupo y es com&uacute;nmente utilizada por los sujetos como una forma de identificarse con otros con quienes mantienen contacto. La identidad ind&iacute;gena, sostiene la autora, desempe&ntilde;a el papel de rasgo identitario, ya que cuando se consumen los alimentos se refuerza el rasgo de identidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo VI, un trabajo colectivo elaborado por estudiantes de la carrera de historia de la enah, titulado "Lo que com&iacute;amos, lo que comeremos. La transformaci&oacute;n de los h&aacute;bitos alimenticios en M&eacute;xico en 1930 y 1990", se aborda la diversificaci&oacute;n de la dieta llevada a cabo en un periodo decisivo en la historia moderna de M&eacute;xico, concretamente en la Ciudad de M&eacute;xico, a partir de tres procesos importantes: <i>a)</i> la adquisici&oacute;n, <i>b)</i> la preparaci&oacute;n y <i>c)</i> la ingesta. En el trabajo se deja ver con claridad que la modificaci&oacute;n en los patrones de preparaci&oacute;n de alimentos no es precisamente la preferencia que se pueda tener sobre ellos, es m&aacute;s bien la interacci&oacute;n que en un tiempo hist&oacute;rico determinado, como el que inicia en el periodo posrevolucionario (1930) y culmina con la consolidaci&oacute;n del proceso de industrializaci&oacute;n (1990), donde el uso de la tecnolog&iacute;a interact&uacute;a con los intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, es lo que define lo que en un momento dado consumimos los mexicanos y la manera en que esto ha ido cambiando hasta llegar a la "chatarrizaci&oacute;n" del sistema alimentario actual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con el impacto que ha tenido el neoliberalismo econ&oacute;mico en el consumo alimentario en M&eacute;xico, Miguel &Aacute;ngel Adame presenta en el cap&iacute;tulo VII un panorama general del consumo de alimentos, sobre todo en la d&eacute;cada de los ochenta del siglo XX, un modelo que ha dado como resultado una devastadora agudizaci&oacute;n del circuito crisis&#45;pobreza&#45;deterioro nutricional. La gravedad de la situaci&oacute;n, documenta el autor, llev&oacute; a que, a inicios de la d&eacute;cada de los noventa, diferentes actores de la sociedad (colectivos, redes, grupos al interior del Instituto Nacional de Nutrici&oacute;n Salvador Zubir&aacute;n, diputados, grupos religiosos, colonos, etc.) tomaran cartas en el asunto y elevaran a rango constitucional el derecho a la alimentaci&oacute;n. En 2011 el Congreso mexicano reconoce el derecho de toda persona mexicana a la alimentaci&oacute;n. Estos logros han sido de gran importancia, s&oacute;lo que el problema, indica Adame, no es jur&iacute;dico sino real, est&aacute; ligado a las pol&iacute;ticas neoliberales capitalistas imperantes en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo VIII, "Libros verdes populares en M&eacute;xico. Historiograf&iacute;a de diez textos del caricaturista y cr&iacute;tico Eduardo del R&iacute;o (Rius)", de la historiadora Ilihutsy Monroy Casillas, se expone la importancia hist&oacute;rica y pol&iacute;tica de los textos de vulgarizaci&oacute;n de este autor popular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo concerniente al tema de c&oacute;mo podemos saber el da&ntilde;o que el consumo de comida chatarra causa a la salud, en el cap&iacute;tulo IX, "La masificaci&oacute;n de la comida chatarra y el incremento de las enfermedades degenerativas", M&oacute;nica V&aacute;zquez plantea que es conociendo el valor nutricional de sus componentes, que por lo general es escaso o nulo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la obra se plantea que los alimentos "chatarra" son elaborados con cantidades excesivas de az&uacute;car y sal, grasas hidrogenadas, harinas refinadas y una serie de qu&iacute;micos como conservadores, colorantes y saborizantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto importante de la problem&aacute;tica alimentaria actual, que tambi&eacute;n se toca en el libro, es el de los precios de los alimentos, como es el caso de los cereales. El precio de &eacute;stos ha estado aumentando peligrosamente durante los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os, de tal manera que se habla de constantes crisis de alimentos, por ejemplo la de 2007 y 2008, que se cita en el cap&iacute;tulo IX de este libro haciendo referencia a la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentaci&oacute;n (FAO). En este mismo sentido se pueden considerar las repercusiones que el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN) ha tenido para M&eacute;xico, y el cual ha distorsionado el sistema alimenticio mexicano y ha provocado que los alimentos producidos en el pa&iacute;s se vuelvan vulnerables ante los embates del libre comercio y las reglas del mercado controlado por Estados Unidos. Cabe decir que el consumo de alimentos transg&eacute;nicos y su conversi&oacute;n en comida chatarra representa una amenaza para la cocina nacional inscrita ya como parte del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la unesco (p. 11).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalizamos esta rese&ntilde;a coincidiendo con el esp&iacute;ritu antropo&#45;hist&oacute;rico de los trabajos de este libro colectivo en cuanto a la importancia de saber que los alimentos que ahora comemos no son lo que parecen y que ellos, cada vez m&aacute;s, nos est&aacute;n comiendo a nosotros. La obra nos propone que nos preocupemos por lo que estamos consumiendo, que cambiar nuestra alimentaci&oacute;n es parte de la visi&oacute;n de c&oacute;mo queremos vivir y que es muy importante no comprar por comprar ni consumir por consumir. Por &uacute;ltimo propone que los estudiosos de estas &aacute;reas y el p&uacute;blico en general deben adquirir conciencia de que se est&aacute;n perdiendo los valores culturales de nuestra comida tradicional ante toda la comida basura y, en resumen, que hay que asumir la responsabilidad con respecto a lo que comemos y por qu&eacute; comemos lo que comemos.</font></p>      ]]></body>
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