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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Las partes del cuerpo humano y las del mundo</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rodrigo Mart&iacute;nez Baracs</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b><i>Dimensi&oacute;n Antropol&oacute;gica,</i> a&ntilde;o 18, vol. 51, enero&#45;abril de 2011, 204 pp.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Direcci&oacute;n de Estudios Hist&oacute;ricos&#45;INAH, Sociedad Mexicana de Historiograf&iacute;a Ling&uuml;&iacute;stica.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El volumen 51 de la revista <i>Dimensi&oacute;n Antropol&oacute;gica,</i> publicada por el INAH y dirigida por el historiador Arturo Sober&oacute;n, presenta un n&uacute;mero monogr&aacute;fico dedicado a las partes del cuerpo humano expresadas en varias lenguas indias de M&eacute;xico, y su "proyecci&oacute;n o extensi&oacute;n sem&aacute;ntica", hacia la designaci&oacute;n de varias partes del mundo &#151;cosas, acciones, emociones&#151;, esto es, como una cosmovisi&oacute;n, pero tambi&eacute;n una psicolog&iacute;a. Los art&iacute;culos reunidos fueron originalmente ponencias en un simposio organizado por la ling&uuml;ista Susana Cuevas Su&aacute;rez, miembro del consejo editorial de <i>Dimensi&oacute;n Antropol&oacute;gica.</i> De manera justificada, Susana Cuevas considera al cuerpo como "n&uacute;cleo y v&iacute;nculo general de nuestro entorno, centro de nuestras percepciones y generador de nuestros pensamientos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema tratado es de singular importancia y entra&ntilde;a toda una ontologia y una indagaci&oacute;n hist&oacute;rica muy profunda sobre los seres humanos que adquieren el lenguaje, form&aacute;ndolo, y nombrando las cosas y sucesos del mundo, tal como lo van descubriendo. La indagaci&oacute;n en la que se insertan estos trabajos tiene el peculiar inter&eacute;s de permitir ver, con el instrumento de la ling&uuml;&iacute;stica y el conocimiento de las lenguas indias, si los nombres dados a las partes, sucesos y vivencias del mundo se derivan de los nombres dados a las partes del cuerpo. Un medio sencillo para saberlo es ver cu&aacute;les son los t&eacute;rminos b&aacute;sicos y cu&aacute;les son los compuestos y, por lo tanto, sus derivados. Este m&eacute;todo elemental debe aplicarse en una amplia y compleja, pero muy importante y necesaria investigaci&oacute;n sobre los nombres de varias clases.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez parezca deciochesca la b&uacute;squeda sobre los or&iacute;genes del lenguaje y sobre sus grandes l&iacute;neas de desarrollo a lo largo de los milenios, particularmente en el paleol&iacute;tico, de cazadores recolectores n&oacute;madas, el periodo m&aacute;s extenso que nos dio lo fundamental de lo que somos, aunque no lo aceptemos. Hoy podemos retomar algunas de las grandes investigaciones comparativistas del siglo XVIII, criticadas y abandonadas en los siglos XIX y XX, con una base cr&iacute;tica m&aacute;s aguda y una base documental de conocimientos ling&uuml;&iacute;sticos, depurada, ampliada y enriquecida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una ventaja de la ling&uuml;&iacute;stica hist&oacute;rica americanista es que, gracias al trabajo de los frailes ling&uuml;istas a partir del siglo XVI y de los antrop&oacute;logos e historiadores ling&uuml;istas a partir del siglo XIX, se cuenta con un gran acervo de conocimiento sobre una gran cantidad de lenguas americanas. Sobre el tema que nos ocupa y la lengua n&aacute;huatl, contamos con el gran trabajo fundacional que es <i>Cuerpo humano e ideolog&iacute;a</i> de Alfredo L&oacute;pez Austin, de 1996. El volumen 51 de <i>Dimensi&oacute;n Antropol&oacute;gica</i> tiene trabajos sobre el n&aacute;huatl, el otom&iacute;, el amuzgo, el maya y el zapoteco. Y existen trabajos relativos al cuerpo humano en otras lenguas, como el pur&eacute;pecha, el trique, el tzotzil, el totonaco y el mixteco. Se pueden as&iacute; apreciar patrones de diferencias y similitudes. Y a partir de esta base hist&oacute;rica americana se puede tratar de ver las diferencias y similitudes con otras grandes familias ling&uuml;&iacute;sticas del resto del mundo y del Viejo Mundo (Eurasia y &Aacute;frica), siguiendo la veta abierta por Joseph Greenberg y Elaine Anderson.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante, por cierto, el concepto de Viejo Mundo desde el punto de vista ling&uuml;&iacute;stico, porque ciertamente el lenguaje existi&oacute; en el Viejo Mundo cientos de miles de a&ntilde;os antes que en el Nuevo Mundo, puesto que las hordas de croma&ntilde;ones, que fueron nuestros abuelos, arribaron a &eacute;ste de manera tard&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un primer trabajo del volumen, el de Tesiu R. Xelhuantzi, aborda algunos conceptos generales sobre la relaci&oacute;n entre los nombres del cuerpo humano y del mundo, tal como se pueden derivar del folio 2, recto y verso, del <i>C&oacute;dice de la Cruz Badiano,</i> sobre el vientre, los senos, los ojos, la frente, los p&aacute;rpados y las cejas. Como es sabido, se perdi&oacute; la versi&oacute;n original de este c&oacute;dice, escrito en lengua n&aacute;huatl por el m&eacute;dico nahua Mart&iacute;n de la Cruz, y s&oacute;lo se conserva su traducci&oacute;n al lat&iacute;n, realizada por el xochimilca Juan Badiano para obsequiarla al popular don Francisco de Mendoza, hijo de don Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva Espa&ntilde;a y culto humanista. Contra la interpretaci&oacute;n medievalista del <i>C&oacute;dice Badiano,</i> Xelhuantzi busca resaltar la presencia de los conceptos nahuas. Pero la &uacute;nico que se puede hacer para tratar de acceder a la terminolog&iacute;a n&aacute;huatl perdida es intentarlo a trav&eacute;s de la versi&oacute;n latina, lo cual lamentablemente Xelhuantzi no hizo de manera directa, sino a trav&eacute;s de la traducci&oacute;n del lat&iacute;n al espa&ntilde;ol realizada por &Aacute;ngel Mar&iacute;a Garibay K., buena y meritoria, pero en ocasiones insuficiente para el tipo de an&aacute;lisis fino que el intento requiere para acceder a la perdida versi&oacute;n n&aacute;huatl mediante la existente versi&oacute;n latina. Esto lleva a imprecisiones gruesas, como la que hace Xelhuantzi al comentar la expresi&oacute;n referida a unas lombrices <i>"quae in uentrem hominis intrant",</i> que Garibay traduce como "que se alojan en el vientre del hombre". Xelhuantzi aventura una traducci&oacute;n literal como "en vientre hombre adentro". Alg&uacute;n conocimiento del lat&iacute;n hubiese sido oportuno para evitar la traducci&oacute;n de la palabra <i>intrant</i> por "adentro", cuyo significado m&aacute;s exacto ser&iacute;a "entran", en tanto que la expresi&oacute;n de Juan Badiano se traduce, m&aacute;s bien, como: "las cuales en el vientre del hombre entran". La cual por cierto es mucho m&aacute;s interesante, pues implica que los nahuas pensaban que estas lombrices entraban al vientre de los hombres. En lugar de llegar a esta conclusi&oacute;n, la traducci&oacute;n incorrecta llev&oacute; a Xelhuantzi a destacar en la cita latina el concepto "adentro", en donde menciona la concebida expresi&oacute;n n&aacute;huatl <i>ihtic,</i> "dentro de", que se deriva de <i>ihtitl,</i> "vientre", m&aacute;s el locativo <i>&#45;c.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Salvo uno, dedicado al maya yucateco colonial, los dem&aacute;s trabajos del volumen 51 de <i>Dimensi&oacute;n Antropol&oacute;gica</i> estudian varias lenguas indias, tal como actualmente se hablan y se han podido documentar directamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo, de Mario Alberto Castillo Hern&aacute;ndez, del Instituto de Investigaciones Antropol&oacute;gicas de la UNAM, trata de los nombres del cuerpo en el "mexicano", n&aacute;huatl, de la sierra noreste de Puebla, y su "proyecci&oacute;n sem&aacute;ntica" "hacia distintos focos de inter&eacute;s de este grupo ind&iacute;gena", vinculados con la casa y las mazorcas. &Eacute;stos son elementos esenciales para la vida de los nahuas actuales, se&ntilde;ala Castillo Hern&aacute;ndez, como lo han sido para la vida de todos los mesoamericanos desde el neol&iacute;tico. Y esta extensi&oacute;n sem&aacute;ntica se proyecta al conjunto de la cosmovisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Castillo Hern&aacute;ndez tiene varios puntos de inter&eacute;s. Considera algunos nombres de partes del cuerpo que tienen la terminaci&oacute;n <i>yo,</i> que no es un simple sufijo posesivo, sino que marca de manera espec&iacute;fica una posesi&oacute;n constitutiva o inalienable. Es el caso conocido de <i>nonakayo,</i> que Castillo Hern&aacute;ndez traduce como "mi carne de la que estoy constituido". Pero tambi&eacute;n el t&eacute;rmino <i>takayo,</i> "pene", que vendr&iacute;a de <i>taka (tl&aacute;catl),</i> con el mencionado sufijo <i>yo,</i> que Castillo Hern&aacute;ndez traduce como "parte del cuerpo que constituye al hombre", lo cual implica la consideraci&oacute;n del paso del significado de <i>tl&aacute;catl</i> en el n&aacute;huatl del siglo XVI, como "persona", a designar "var&oacute;n". En el siglo XVI, por cierto, "miembro del hombre" se dec&iacute;a <i>tototl</i> o <i>tepolli,</i> seg&uacute;n Molina. De modo que estar&iacute;amos en presencia de un proceso patriarcal de masculinizaci&oacute;n del lenguaje. Pero, qui&eacute;n sabe, hay tantas maneras de decir ciertas cosas, seg&uacute;n el contexto y la circunstancia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valdr&aacute; la pena conectar de manera sistem&aacute;tica el paso del n&aacute;huatl del siglo XVI al n&aacute;huatl que encontramos en los siglos XX y XXI en la sierra noreste de Puebla y otros pueblos nahuablantes (o nauhablantes). Pero las cosas se deben hacer paso a paso, y es de vital importancia realizar el an&aacute;lisis m&aacute;s completo posible de las lenguas amerindias en el estado en que hoy se encuentran y mejor las podemos documentar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No s&oacute;lo hay extensi&oacute;n de los nombres de las partes del cuerpo hacia las del mundo. Tambi&eacute;n una parte del mundo, los &aacute;rboles, se introducen en los nombres del cuerpo humano. La ra&iacute;z <i>/k<sup>w</sup>a/</i> se agrega a nombres de partes del cuerpo, con su sufijo <i>yo</i> de posesi&oacute;n constitutiva, dando <i>quechcuayo,</i> "tronco del cuello", <i>macuauhyo,</i> "tronco del brazo". Otras palabras se forman de la misma manera con el sustantivo <i>aka, acatl,</i> "carrizo": <i>maakayo,</i> "carrizo de la mano".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castillo Hern&aacute;ndez destaca la importancia de una parte interna del cuerpo, el coraz&oacute;n, <i>yolot,</i> presente en toda la cosmovisi&oacute;n de los nahuas como fuerza an&iacute;mica y como s&iacute;mbolo cultural. Sigue en esto a Alfredo L&oacute;pez Austin, que identific&oacute; en <i>Cuerpo humano e ideolog&iacute;a</i> tres entidades an&iacute;micas en los antiguos nahuas: <i>teyolia, ihiyotl</i> y <i>tonalli,</i> que permiten pensar y referirse a las diversas individualidades y a estados de &aacute;nimo, tales como la tristeza, el esfuerzo, la constancia, la libertad y algunas formas de los poderes sobrenaturales</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mexicano poblano que estudia Castillo Hern&aacute;ndez, <i>yolot,</i> como "coraz&oacute;n" concebido como "centro", se incorpora a una base verbal para expresar una actividad humana, un movimiento, un razonamiento o una emoci&oacute;n. Son de mucho inter&eacute;s los verbos que designan el pensamiento y la imaginaci&oacute;n: <i>yolihtoa, yol&#45;ihtoa,</i> "pensar"; <i>yolnemilia, yol&#45;nemi&#45;lia,</i> "pensar"; <i>yolita, yol&#45;itta,</i> "imaginar".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y tambi&eacute;n son de inter&eacute;s los verbos que incorporan la ra&iacute;z <i>yol&#45;</i> referentes a emociones, como: <i>yolahsi, yol&#45;ahci,</i> "fastidiar"; <i>yolewa, yol&#45;ehua</i> (levantar, no guardar), "animar a alguien", dir&iacute;ase "levantarle el coraz&oacute;n"; <i>yolkwitia, yol&#45;cui&#45;tia,</i> "confesar"; <i>yolpakitia, yol&#45;paqui&#45;tia,</i> "amar" ("hacer que est&eacute; contento su coraz&oacute;n", bella concepci&oacute;n); y <i>yoltilana, yol&#45;tilana</i> (jalar), "enamorarse".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer trabajo, de Francisco J. Peral Rabasa, de la Direcci&oacute;n de Ling&uuml;&iacute;stica del INAH, trata de los nombres del cuerpo humano en el otom&iacute;, <i>h&ntilde;ah&ntilde;u,</i> de dos comunidades del municipio de Pahuatl&aacute;n, Puebla, Xochimilco y San Pablito, y sus extensiones sem&aacute;nticas a otras partes del cuerpo humano y del mundo todo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peral Rabasa trata el tema tras de dar una breve introducci&oacute;n a la lengua otom&iacute;, el uso de los art&iacute;culos determinados e indeterminados y su complejo sistema de plurales, con duales inclusivos y exclusivos: m&iacute;a y tuya, m&iacute;a y de &eacute;l, m&iacute;a y de ustedes, m&iacute;a y de ellos, tuya y de &eacute;l y tuya y de ustedes. Enseguida Peral Rabasa presenta una lista de 127 nombres de partes del cuerpo, obtenidos de 14 hablantes, de diferente edad, sexo, ocupaci&oacute;n y escolaridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta lista tiene gran inter&eacute;s por las partes del cuerpo que nosotros expresamos en largas expresiones y que a veces casi no tenemos presentes, y que en otom&iacute; se dicen en una sola palabra, como arco del pie, anverso de la lengua, centro de la cabeza (remolino o mollera en los ni&ntilde;os), nacimiento de los dedos de la mano, base de la oreja (donde se une a la cabeza), base o nacimiento de la u&ntilde;a, dedo del pie o cualquiera de los tres dedos centrales del pie, inicio de la mano, articulaci&oacute;n de los huesos, parte de atr&aacute;s o espalda de la oreja. Tambi&eacute;n es de inter&eacute;s <i>nchu,</i> "pene", que tiene su forma grosera, <i>kodi.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peral Rabasa anota que "para nombrar los distintos huesos que componen el esqueleto humano se yuxtapone el lexema <i>to'yo</i> 'hueso' al t&eacute;rmino de la parte del cuerpo donde se localiza dicho hueso". Las &uacute;nicas excepciones son el cr&aacute;neo y los huesos que lo componen, el occipital, la nuca y la mollera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las lenguas del mundo se registra un gran n&uacute;mero de extensiones de nombres de partes del cuerpo a las partes del mundo, pero hay casos en los que se produce una extensi&oacute;n en el sentido opuesto, y casos en los que es dif&iacute;cil saber si el nombre proviene de una parte del cuerpo o del mundo, como es el caso de "tronco" en casi todas las lenguas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo de extensi&oacute;n sem&aacute;ntica del otom&iacute; es el antropom&oacute;rfico, pero el estudio de esta extensi&oacute;n realizado por Peral Rabasa muestra que no todos los nombres del cuerpo participan en esta extensi&oacute;n con la misma frecuencia y que otros no participan. La mayor parte de los casos de extensi&oacute;n sem&aacute;ntica se da hacia otras partes del cuerpo, de los hombres y de otros animales, aunque hay casos de extensi&oacute;n hacia los &aacute;rboles, las casas, los muebles e instrumentos como la cazuela y el machete.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La extensi&oacute;n de nombres de partes del cuerpo se da de manera particularmente abundante en cuanto a los nombres de los animales, puesto que compartimos con ellos todas nuestras caracter&iacute;sticas corporales. En cambio, s&oacute;lo cinco nombres de partes del cuerpo se utilizan para describir una cazuela: oreja, boca, cuello, panza, est&oacute;mago.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La extensi&oacute;n sem&aacute;ntica se realiza de acuerdo con los rasgos significativos de forma, funci&oacute;n, posici&oacute;n&#45;orientaci&oacute;n y propiedad&#45;cualidad. Por ejemplo, en la palabra <i>shiti&ntilde;a,</i> la "sien", <i>shiti,</i> "carrizo", no interesa por su funci&oacute;n, sino por su propiedad, la de ser fr&aacute;gil, quebradizo. (Como dec&iacute;a Pascal, <i>l'homme est un rosean).</i> Sin embargo, en la palabra <i>shitikua,</i> "espinilla", en la que <i>kua</i> es pierna, el carrizo se toma por su forma. Peral Rabasa observa un claro predominio de la forma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto trabajo del volumen se lo debemos a la ling&uuml;ista Susana Cuevas Su&aacute;rez, tambi&eacute;n de la Direcci&oacute;n de Ling&uuml;&iacute;stica del INAH, coordinadora del simposio que propici&oacute; la elaboraci&oacute;n y reuni&oacute;n de estos estudios. Trata de las partes del cuerpo humano en el amuzgo que se habla en San Pedro Amuzgos, Oaxaca, y su proyecci&oacute;n sem&aacute;ntica, en la que destacan los elementos de forma, posici&oacute;n y funci&oacute;n. Las construcciones metaf&oacute;ricas descritas pueden acercarnos a lo que ser&iacute;a una "cosmovisi&oacute;n amuzga". Se abre un interesante "punto de vista" a partir del cual se puede ver si hay rasgos cosmol&oacute;gicos propiamente amuzgos que se distingan con claridad de los mesoamericanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Susana Cuevas dirige en la ENAH un Proyecto de Investigaci&oacute;n Formativa (PIF) sobre "Lengua y cultura", donde ella y varios de sus alumnos est&aacute;n estudiando la proyecci&oacute;n sem&aacute;ntica de los nombres de las partes del cuerpo en diferentes lenguas mesoamericanas a otras partes del cuerpo y del mundo todo. Aunque un balance global est&aacute; a&uacute;n por realizarse, ya ha podido comprobar algunas de las hip&oacute;tesis de partida: de los 160 t&eacute;rminos de partes del cuerpo, 25 &#37; son t&eacute;rminos b&aacute;sicos, de los cuales entre 7 y 10 &#37; se proyectan sem&aacute;nticamente a las partes del resto del mundo. En todas las lenguas meso&#45;americanas las partes del cuerpo pertenecen al campo de los inalienables, por lo que siempre aparecen como pose&iacute;dos. Las proyecciones sem&aacute;nticas llegan a ser tambi&eacute;n gramaticales. Muchas veces son semejantes, pero tambi&eacute;n hay diferencias, como en el caso de las orejas o manos para designar las asas de las ollas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El quinto trabajo del volumen, de Gabriel Luis Bourdin, del Instituto de Investigaciones Antropol&oacute;gicas de la UNAM, se refiere a la relaci&oacute;n entre los nombres de las partes del cuerpo en el maya yucateco colonial y su extensi&oacute;n a expresiones emocionales, aprovechando el recurso ling&uuml;&iacute;stico de la incorporaci&oacute;n nominal. El autor considera que los procesos cognoscitivos, universales o espec&iacute;ficos, de cada lengua y pueblo pueden conocerse a partir del "dominio sem&aacute;ntico del cuerpo". En el caso de la lengua maya, Bourdin encuentra que una misma met&aacute;fora conceptual, por ejemplo la del enojo como "coraz&oacute;n pellizcado&#45;descortezado", puede presentarse en el sujeto o en el predicado de una oraci&oacute;n para referirse respectivamente a una emoci&oacute;n transitoria o permanente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo trabajo del volumen es de Georgete Aimm&eacute; L&oacute;pez Corona, estudiante de doctorado en el Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, trata de un tipo de verbo formado con partes del cuerpo humano en el zapoteco de San Pablo G&uuml;il&aacute;. Algunos nombres son retomados con mucha frecuencia (cabeza, "de nuevo", mano, pie, cara y oreja), otros con menor frecuencia (coraz&oacute;n, nariz y rodilla), y otros 34 no fueron utilizados. El &eacute;nfasis del an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico se acerca al de la "esfera psicol&oacute;gica". El siguiente paso ser&aacute; tratar de apreciar si se trata de construcciones sem&aacute;nticas ya presentes en el zapoteco del siglo XVI, el de los vocabularios y artes de los frailes dominicos, o si son rasgos que se configuraron en tiempos m&aacute;s recientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A manera de ap&eacute;ndice fotogr&aacute;fico de este volumen dedicado a las partes del cuerpo humano, la secci&oacute;n "Cristal bru&ntilde;ido", de fotograf&iacute;a hist&oacute;rica, est&aacute; dedicado a la Colecci&oacute;n Garza M&aacute;rquez de "postales sugestivas de los a&ntilde;os veinte", que permite observar directa y detalladamente &#151;con detenimiento y deleite&#151;, todas las partes del cuerpo humano femenino tratadas en los art&iacute;culos.</font></p>      ]]></body>
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