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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Leif Korsbaek</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por muchas razones, la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (ENAH), cuya revista <i>oficial </i>es la <i>Revista Cuicuilco, </i>es una escuela famosa en Am&eacute;rica Latina y en el mundo, pues tiene muchas virtudes y muchas facetas. Una de las virtudes es que no es solamente una escuela de antropolog&iacute;a o una escuela de historia, es una escuela con siete licenciaturas y cinco programas de postgrado a dos niveles: maestr&iacute;a y doctorado.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La antropolog&iacute;a en Cuba, a la cual se dedica el presente dossier, se encuentra en una curiosa situaci&oacute;n, pues al mismo tiempo existe y no existe en la isla, pero &#151;antes que nada&#151;, fuera de Cuba pr&aacute;cticamente no se sabe nada de su existencia y de sus caracter&iacute;sticas. En el primer texto, de Leif Korsbaek y Marcela Barrios, se pretende llenar un hueco en un proceso que se inici&oacute; <i>grosso modo </i>alrededor de 1968: en aquel a&ntilde;o, por muchas razones y en muchos campos un a&ntilde;o emblem&aacute;tico, inici&oacute; un proceso de estudio y difusi&oacute;n de la historia de la antropolog&iacute;a. El primer producto, y probablemente el mejor conocido (no por ello necesariamente el mejor), fue el mamotreto de Marvin Harris con el t&iacute;tulo algo seco de <i>El desarrollo de la teor&iacute;a antropol&oacute;gica, </i>un libro que seguramente ha acompa&ntilde;ado a muchos de los estudiantes de esta disciplina a trav&eacute;s de su <i>curr&iacute;culum. </i>Tambi&eacute;n de los Estados Unidos surgi&oacute; la serie conocida como HOA, <i>History of Anthropology, </i>editada por George W. Stocking, que hasta el momento ha alcanzado nueve vol&uacute;menes regulares y algunos irregulares, todos dedicados a diversos aspectos de la antropolog&iacute;a a nivel mundial. De la academia francesa aparecieron en 1969 dos vol&uacute;menes gemelos: <i>La historia de la antropolog&iacute;a, </i>de Paul Mercier y <i>Una historia de la etnolog&iacute;a, </i>de Jean Poirier, ambos de la editorial Presses Universitaires de France (PUF) y muy accesibles (en espa&ntilde;ol caprichosamente el volumen de Paul Mercier, editado por Pen&iacute;nsula en Barcelona, es muy caro, mientras que el volumen de Jean Poirier sali&oacute; en una edici&oacute;n muy barata del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica en M&eacute;xico). En el mismo periodo tenemos en M&eacute;xico la versi&oacute;n original de la obra de Angel Palerm, que hasta el momento se sigue publicando en tres vol&uacute;menes dedicados a los precursores, los evolucionistas y los profesionales, contempor&aacute;neos de Edgard Burnett Tylor, y m&aacute;s recientemente se han publicado los quince tomos de la monumental obra de Carlos Garc&iacute;a Mora y colaboradores acerca de "la antropolog&iacute;a en M&eacute;xico". En este contexto se pretende presentar un perfil de la antropolog&iacute;a en Cuba, un tema elusivo y ol&iacute;mpicamente desconocido fuera de la isla (y en la isla tambi&eacute;n, por varias razones).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda de las virtudes de la ENAH es el abanico de especialidades antropol&oacute;gicas (si se nos permite aplicar el esquema de Franz Boas e incluir a la historia entre las disciplinas antropol&oacute;gicas) que tienen presencia en la Escuela. Los diversos textos del dossier pertenecen a muy diferentes disciplinas antropol&oacute;gicas y reflejan el pluralismo acad&eacute;mico que rige en la ENAH.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya se han se&ntilde;alado las caracter&iacute;sticas del primer texto que introduce el universo del presente dossier; cabe solamente mencionar que el texto ha sido desarrollado como parte de las actividades de docencia e investigaci&oacute;n desarrolladas en la isla por los dos autores, en cuyo contexto hemos tropezado con un abanico de ciencias sociales que al mismo tiempo se parecen a las que se desarrollan en otras partes de Am&eacute;rica Latina, incluyendo a M&eacute;xico, pero que, por un proceso hist&oacute;rico relativamente bien conocido, son diferentes.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo texto, que es de un libro que fue publicado en 1861, puede sorprender a mucha gente, pues el texto es de Edward Burnett Tylor, el mundialmente conocido fundador de la antropolog&iacute;a moderna. En s&iacute;, el texto es una peque&ntilde;a contribuci&oacute;n a la historia de la antropolog&iacute;a y a la historia cultural de Cuba, al mismo tiempo que introduce uno de los temas que constituy&oacute; el horizonte moral de la antropolog&iacute;a en la infancia de la disciplina: la trata de esclavos. Acerca del texto no hay necesidad de gastar muchas palabras en su presentaci&oacute;n, pues habla por s&iacute; mismo y &#151; sencillamente&#151; hay que disfrutarlo, ya que es un placer leer la prosa de Tylor, tan s        hermosa como la de Malinowski, otro fundador de la antropolog&iacute;a (prosa tan pulida lamentablemente no se da en todos los antrop&oacute;logos).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que podemos decir que la antropolog&iacute;a social y cultural (sin querer discutir la problem&aacute;tica relaci&oacute;n entre una tradici&oacute;n que tiene su origen y su m&aacute;s rico desarrollo en los Estados Unidos y otra tradici&oacute;n que ha sido desarrollado con mayor riqueza en Inglaterra) no existe en Cuba en la actualidad, pues no existe una carrera de antropolog&iacute;a, los dos siguientes textos pertenecen a un campo que forma parte de la antropolog&iacute;a y que seguramente formar&aacute; parte de la antropolog&iacute;a que se est&aacute; desarrollando en la isla: la antropolog&iacute;a m&eacute;dica, o sea, el estudio de la medicina con atenci&oacute;n a su aspecto cultural y comparativo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Enrique Beldarrain Chaple plantea una pregunta: &iquest;Existe una antropolog&iacute;a de la salud y la enfermedad en Cuba? El autor, que es cubano, es m&eacute;dico y antrop&oacute;logo y cuenta con a&ntilde;os de experiencia de estudios en su campo en Cuba.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Roberto Campos, m&eacute;dico y antrop&oacute;logo mexicano, pero con a&ntilde;os de experiencia en investigaci&oacute;n en Cuba, refuerza la respuesta a la pregunta de Enrique Beldarrain Chaple, y contribuye con un material emp&iacute;rico que al mismo tiempo nos presenta un enigma que todav&iacute;a no ha encontrado su respuesta: &iquest;Por qu&eacute; una tradici&oacute;n de medicina tradicional ha tenido una difusi&oacute;n tan caprichosa que la encontramos solamente en Cuba y en Argentina, pero no en otras partes de Am&eacute;rica Latina?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el art&iacute;culo acerca del bailar&iacute;n cubano, de Hamlet Betancourt Le&oacute;n, con el t&iacute;tulo largo y trabajoso de "Acordes arr&iacute;tmicos del color de la piel del bailar&iacute;n de la Escuela Cubana de Ballet", nos quedamos en el mismo campo, pues es un estudio del cuerpo humano desde un punto de vista f&iacute;sico, no muy alejado del punto de vista de los dos anteriores autores, pero al mismo tiempo nos adentramos en la hibridizaci&oacute;n a diversos niveles: por un lado es un texto escrito por un investigador cubano, pero como parte de su posgrado en una universidad mexicana y, por otro lado, mientras que se mantiene la atenci&oacute;n a lo f&iacute;sico, se agrega la dimensi&oacute;n est&eacute;tica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el texto de Jes&uacute;s Serna Moreno, "Las supervivencias ling&uuml;&iacute;sticas de origen ta&iacute;no en el oriente cubano", nos dirigimos a otro universo disciplinario, la ling&uuml;&iacute;stica. El texto llena un sensible vac&iacute;o que tiene que ver con la fundaci&oacute;n de la tradici&oacute;n antropol&oacute;gica cubana por Fernando Ortiz, al mismo tiempo fr&aacute;gil y s&oacute;lida: mientras que todo el mundo est&aacute; de acuerdo en que fue Fernando Ortiz quien le dio sus fundamentos a la antropolog&iacute;a en Cuba &#151;antes que nada con sus tres vol&uacute;menes acerca de los negros: <i>Los negros esclavos, Los negros curros </i>y <i>Los negros brujos&#151; </i>aceptando su papel de introductor de los negros en la identidad polifac&eacute;tica de la isla, algunos sienten que con su atenci&oacute;n a los negros, hizo a un lado tanto a los primeros habitantes de la isla, los ind&iacute;genas y principalmente los ta&iacute;nos, y tambi&eacute;n a otros grupos como los chinos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El Departamento de Estudios Sociorreligiosos"<sup><a href="#nota">1</a></sup> &#151;conocido por sus siglas CIPS<b>&#151; </b>del Centro de Investigaciones Psicol&oacute;gicas y Sociol&oacute;gicas del CITMA fue fundado y dirigido de 1982 a 2006 por Jorge Ram&iacute;rez Calzadilla, notable investigador de fen&oacute;menos sociorreligiosos quien representa la primera generaci&oacute;n de investigadores del departamento, junto con Juana Berges y An&iacute;bal Arguelles. Hoy est&aacute; la segunda generaci&oacute;n de investigadores: Ana Celia Perera Pintado y Ofelia P&eacute;rez Cruz, y la tercera generaci&oacute;n, representada por la psic&oacute;loga Juliette Fern&aacute;ndez Estrada y Aurora Aguilar N&uacute;&ntilde;ez. En este momento cuenta el Departamento con diez investigadores, la gran mayor&iacute;a de ellos mujeres en un aut&eacute;ntico matriarcado. El Departamento es conspicuo en el paisaje cubano y es notable desde varios puntos de vista. Por un lado, es la &uacute;nica instituci&oacute;n en Cuba que expl&iacute;citamente se dedica al estudio de fen&oacute;menos religiosos, lo que es evidentemente un tema algo delicado en un pa&iacute;s con un partido comunista de mucho peso y en una clara situaci&oacute;n de transici&oacute;n de la total exclusi&oacute;n de la religi&oacute;n hacia alg&uacute;n tipo de tolerancia; por otro lado, se puede decir del Departamento que sus investigaciones son en gran medida antropol&oacute;gicas, pero los investigadores no son de formaci&oacute;n antropol&oacute;gica, sino soci&oacute;logos y psic&oacute;logos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del Segundo Encuentro Internacional de Estudios Sociorreligiosos, celebrado en La Habana en 1998 se public&oacute; una selecci&oacute;n de textos, originalmente presentados como ponencias, en el volumen <i>Religi&oacute;n, Cultura y Espiritualidad. A las Puertas del Tercer Milenio </i>(Prieto &amp; Ram&iacute;rez, editores, 2000). El libro es interesante, pues la lista de autores que se encuentra al final muestra el papel del departamento como una especie de ventana hacia fuera en un &aacute;rea tan delicada como es el estudio de la din&aacute;mica religiosa: de los 28 autores enlistados, casi la mitad, 12, son investigadores cubanos (de los cuales 8 son del propio departamento), 4 son latinoamericanos, 7 son estadounidenses y 5 son europeos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto que aqu&iacute; se publica da una impresi&oacute;n del trabajo del departamento y de dos de sus investigadoras; de dos publicaciones de 2006 se desprende el tono de las investigaciones de la instituci&oacute;n. En "Los llamados nuevos movimientos religiosos en el Gran Caribe. Reflexiones sobre un problema contempor&aacute;neo" se pone el &eacute;nfasis en tres elementos: en los movimientos religiosos, en su actualidad y en la regi&oacute;n del Gran Caribe, y se nota el inter&eacute;s por el pluralismo:</font></p>      <blockquote>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">en la misma zona geogr&aacute;fica, un hecho viene captando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la atenci&oacute;n de medios acad&eacute;micos y religiosos por sus caracter&iacute;sticas y r&aacute;pida difusi&oacute;n; se trata de la expansi&oacute;n de formas religiosas diferenciadas en varios aspectos de las tradicionales en los contextos culturales correspondientes &#91;Berges <i>et al., </i>2006:13&#93;.</font></p>  </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Religi&oacute;n y cambio social. El campo religioso cubano en la d&eacute;cada del 90" se detecta de nuevo el &eacute;nfasis en los procesos de cambio que todo el tiempo est&aacute;n actuando, pero con mayor fuerza y velocidad a partir de la salida de los sovi&eacute;ticos de la isla alrededor de 1990, el inicio del periodo que trata el libro. En una nota en la primera p&aacute;gina ya se detecta la presencia de la antropolog&iacute;a como tarea y la ausencia del m&eacute;todo antropol&oacute;gico, pues la religi&oacute;n se define entre otros elementos "por la aceptaci&oacute;n de la existencia objetiva de lo sobrenatural, en cualquiera de las formas que adquiera" &#91;Perera, 2006:1&#93;; el problema es que, en una perspectiva intercultural, que es exactamente la especialidad y la fuerza de la antropolog&iacute;a, lo que en una cultura es natural es en otra cultura sobrenatural.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El dossier termina con un texto acerca de la "Identidad, cultura y diversidad. Presencia japonesa en minas de Matahambre, Provincia de Pinar del R&iacute;o", escrito por Nelia Mar&iacute;a P&aacute;ez Vives, con el cual nos encontramos en la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica de nuestra disciplina antropol&oacute;gica. La Provincia de Pinar del R&iacute;o es casi exclusivamente conocida como la cuna del tabaco cubano (aunque la gente de Sancti Spiritus, en el centro de la isla, insiste en que el mejor tabaco cubano viene de su provincia; ya que dej&eacute; de fumar hace unos quince a&ntilde;os, no me ofrezco como juez en la discordia); de las actividades mineras en Pinar del R&iacute;o pr&aacute;cticamente no se sabe nada. La familia ha sido estudiada ampliamente en la historia cubana, pero la enorme mayor&iacute;a de estudios giran en torno a la familia de los esclavos negros &#151;como en los tres tomos de Fernando Ortiz ya mencionados y en <i>La otra familia. Parientes, redes y descendencia de los esclavos de Cuba </i>de Carmen Barcia Zequeira&#151; y de la de los esclavistas &#151;como en <i>Burgues&iacute;a esclavista y abolici&oacute;n, </i>tambi&eacute;n de Carmen Barcia, o <i>La burgues&iacute;a esclavista cubana </i>de Diana Iznaga&#151; y, recientemente, la familia de los inmigrantes chinos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La informaci&oacute;n aqu&iacute; presentada proviene en parte de una entrevista el 14 de marzo de 2008 con las investigadoras Ana Cecilia Perera Pintado, Ofelia P&eacute;rez Cruz, Aurora Aguilar N&uacute;&ntilde;ez y Juliette Fern&aacute;ndez Estrada, en la sede del Departamento de Estudios Sociorreligiosos en el Vedado, Habana.</font></p>      ]]></body>
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