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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Chiapas: La Babel religiosa o cuando la presión sociopolítica y religiosa opacó al efecto chichonal]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Andr&eacute;s Garc&iacute;a M&eacute;ndez, <i>Chiapas: La Babel religiosa o cuando la presi&oacute;n sociopol&iacute;tica y religiosa opac&oacute; al efecto chichonal</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Hilario Topete Lara</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>242 p&aacute;ginas. MC Editores</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia ENAH&#150;INAH</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace unos meses MC Editores culmin&oacute; la impresi&oacute;n del libro <i>Chiapas para Cristo. Diversidad doctrinal y cambio pol&iacute;tico en el campo religioso chiapaneco, </i>de Jos&eacute; Andr&eacute;s Garc&iacute;a M&eacute;ndez,<sup><a href="#notas">1</a></sup> en 242 p&aacute;ginas, y para cuya impresi&oacute;n se utilizaron tipos de las familias Caslon Old Face y Franklin Gothic Medium. El autor, para posibilitar una mejor comprensi&oacute;n y amenidad, incluy&oacute; dos mapas, media decena de recuadros de texto con fondos grises y un anexo. La obra, apoyada en m&aacute;s de trescientos autores consultados, y un notable trabajo de campo, se anuncia con un fugaz prefacio que contrasta con una moderada introducci&oacute;n indispensable para comprender el resto de la obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este producto de investigaci&oacute;n sale a la luz justo cuando Chiapas y el Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN) a&uacute;n &#151;y para cierto sector de interesados en temas sociales&#151; conformaban, en el "imaginario colectivo", cierta unidad indisoluble. La obra se asoma a la literatura antropol&oacute;gica cuando los temas de la religi&oacute;n y la religiosidad parec&iacute;a que dejaban de pesar en la arena pol&iacute;tica chiapaneca para ceder el paso a temas m&aacute;s espectaculares como Marcos (El Subcomandante), La Otra Campa&ntilde;a o la "aplanadora pri&iacute;sta" en las elecciones intermedias de 2009. Nos llega como llamada de atenci&oacute;n ante el olvido de un tema &#151;la religi&oacute;n&#151; que ha sido opacado por otro m&aacute;s: la organizaci&oacute;n para el ceremonial, ese entramado normativo dise&ntilde;ado para mantener en buen estado de salud la religiosidad popular; esto, cuando no se ha colocado el acento en el aspecto m&aacute;s llamativo del ceremonial (la fiesta) y la instituci&oacute;n que lo hace posible (el sistema de cargos, el sistema de fiestas, el sistema de varas, las mayordom&iacute;as, etc.); y nos llega no s&oacute;lo como un abordamiento de la religi&oacute;n, sino como un estudio sociorreligioso en el que los proyectos pol&iacute;ticos y el fin &uacute;ltimo de la labor evangelizadora no tienen vida independiente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto deviene refrescante. Ayuda a recordar, con Turner, Berger y Bordieu de la mano &#151;entre otros&#151;, que la religi&oacute;n alberga una serie de signos, s&iacute;mbolos y discursos comunes compartidos por un determinado grupo social y por medio de los cuales &eacute;ste da sentido a su vida, a la preteridad, a la presentidad y a la futuridad, a la finitud de su existencia. Asimismo nos recuerda que los discursos religiosos son tambi&eacute;n sustrato de pr&aacute;cticas comunes irresistibles que se desenvuelven en campos donde se dirimen diferencias, y se ponen en juego, a&uacute;n sin prop&oacute;sito expl&iacute;cito, proyectos sociopol&iacute;ticos e individuales; y es refrescante porque, luego de la emergencia del EZLN, Chiapas llam&oacute; la atenci&oacute;n de tirios y troyanos, curiosos e investigadores para arremolinarse en torno de la historia del movimiento armado, en sus planteamientos pol&iacute;ticos, en sus declaraciones, en sus proyectos, en sus reclamos, y esta espectacularidad hab&iacute;a puesto un cierto velo al tema religioso y a sus v&iacute;nculos con la pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Chiapas para Cristo, </i>t&iacute;tulo que evoca el grito de guerra, la utop&iacute;a de los presbiterianos reformadores que, en 1926, a media administraci&oacute;n callista, ingresaron a Chiapas guiados por John Kemper. Era el suyo un sue&ntilde;o que, hasta el momento, m&aacute;s nos parece cristalizado en jirones de Chiapas para Cristo, jirones para los partidos pol&iacute;ticos, jirones para los no cristianos, jirones para los caciques, jirones para los laicos, jirones con m&aacute;culas de uno y otro tipo... jirones aqu&iacute;, all&aacute;, acull&aacute;, de un Chiapas que se desgrana y lucha por sobrevivir a los jaloneos de diversas religiones, partidos pol&iacute;ticos e intereses econ&oacute;micos; de un Chiapas fragmentado dentro de una geopol&iacute;tica que lo fuerza in&uacute;tilmente a la unidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Efectivamente, la &oacute;pera prima de Jos&eacute; Andr&eacute;s Garc&iacute;a M&eacute;ndez rompe con los prejuicios, generalidades y vaguedades con los que se suele caracterizar a Chiapas desde d&eacute;cadas atr&aacute;s: Uno, se opone frontalmente al estereotipo de su      indigenidad cat&oacute;lica que &#151;seg&uacute;n los creadores de esa imagen y ep&iacute;gonos&#151; puede verse, olerse, o&iacute;rse en todos y cada uno de los rincones de la Entidad dos, enfrenta la idea de un Estado pri&iacute;sta, enga&ntilde;ado, atenaceado y dividido por el Instituto Ling&uuml;&iacute;stico de Verano (ILV), cuya expulsi&oacute;n fuese solicitada al gobierno de M&eacute;xico por el CEAS a iniciativa de Guillermo Bonfil Batalla, Jorge o      F&eacute;lix&#150;B&aacute;ez, Gilberto L&oacute;pez y Rivas y Salom&oacute;n Nahmad, en 1979, y por econom&iacute;a de espacio; tres, se deshace del juicio esclerotizado que nos evoca a un Chiapas olvidado de la mano de Dios y requerido para la Cruz de Jes&uacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a M&eacute;ndez no es &#151;ni con mucho&#151; un ne&oacute;fito en el tema. Anteriormente nos hab&iacute;a proporcionado un adelanto en <i>La b&uacute;squeda del reino en la tierra. La acci&oacute;n del Instituto Ling&uuml;&iacute;stico de Verano, </i>art&iacute;culo en el cual, contra el juicio &#151;endilgado al ILV&#151; satanizante que lo responsabilizaba de implementar una pol&iacute;tica religiosa secesonista, desintegradora, intolerante, causante de una guerra fraticida intra e inter&eacute;tnica, propon&iacute;a un acercamiento al doble rostro de esa instituci&oacute;n que, de ser acad&eacute;mica, se vio involucrada en un proyecto pol&iacute;tico&#150;religioso presbiteriano. En esta ocasi&oacute;n, el autor incursiona en el tejido de m&uacute;ltiples relaciones y conflictos de las diversas iglesias cristianas y no cristianas, hist&oacute;ricas y no hist&oacute;ricas para arrojar luz sobre la complejidad de los conflictos sociorreligiosos que perviven en ese Estado del sureste mexicano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chiapas es un mosaico plurirreligioso, realidad muy distante de la idea de una entidad federativa abrumadoramente cat&oacute;lica. El signo de la variedad de credos aparece por doquier, a&uacute;n al investigador novel; m&aacute;s a&uacute;n: el pasmo ante la diversidad se potencia al viajar hacia el interior de las propias instituciones religiosas, y ese poliedro que es el campo religioso, nada ajeno a la pol&iacute;tica, s&oacute;lo puede ser entendido a la luz de procesos hist&oacute;ricos y entre&#150;cruzamientos socioculturales de envergadura internacional, nacional, estatal, regional y local. "Ofrecer una visi&oacute;n panor&aacute;mica de esta compleja diversidad es el objetivo" (p. 18) del libro, podemos leer en los inicios de la Introducci&oacute;n. Objetivo alcanzado, sin duda. En aras de ese panoramismo, Garc&iacute;a M&eacute;ndez emprende un ejercicio de gran envergadura: saltar por encima de los estudios de comunidad/ localidad/ etnia (Cancian, Burnstein, Medina, Villa Rojas, Falla, J. Nash, Guiteras, C&aacute;mara, y Aramoni, entre muchos m&aacute;s) para abarcar la religi&oacute;n y la religiosidad a nivel de entidad federativa a trav&eacute;s de una aproximaci&oacute;n a todas las regiones que la componen; romper con la sincron&iacute;a para comprender y explicar el proceso que lleva al estado actual de conflictos pol&iacute;tico&#150;religiosos (siempre pasados por el tamiz de la pol&iacute;tica); y, para no alargar las enunciaciones, considerar en el contexto hasta las religiones con menor n&uacute;mero de adeptos. Nada f&aacute;cil, pero la obra demuestra que tampoco es imposible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esfuerzo es formidable. El autor se ve obligado a emprender el reto de colocarse al frente de una empresa hist&oacute;rica y manejar el tiempo y la circunstancia, el contexto, el proceso, con gran entusiasmo, con ambici&oacute;n, con determinaci&oacute;n, m&aacute;s que con una escuela o una teor&iacute;a hist&oacute;rica en la mano. El texto, empero, refleja el reconocimiento &#151;aunque nunca lo confiesa Garc&iacute;a M&eacute;ndez&#151; de una larga duraci&oacute;n que atraviesa pr&aacute;cticamente todo el siglo XX, desde los estertores del siglo XIX, siglo cuando, en las alforjas (desde allende las fronteras nacionales) de los finqueros explotadores de maderas y de caf&eacute;, llegaban las biblias no cat&oacute;licas a tierras chiapanecas. En una tierra olvidada &#151;quiz&aacute; menospreciada, imposible saberlo&#151; por la iglesia cat&oacute;lica, pero profundamente religiosa y con formas de eso que Pedro Carrasco llam&oacute; catolicismo popular, el trabajo evangelizador habr&iacute;a de quedar &#151;al menos parcialmente&#151; en manos de quienes en la selva, en la monta&ntilde;a y en los valles encontraban su forma de vivir, de incrementar su capital, y de quienes en calidad de pastores avizoraban el territorio chiapaneco como tierra f&eacute;rtil para nuevas alternativas religiosas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Chiapas, la penetraci&oacute;n de presbiterianos, evangelistas y pentecostales, fue lenta, silenciosa, imperceptibe, asim&eacute;trica en su impacto aunque en algunas localidades con m&aacute;s firmeza y mejor definido rumbo de la misi&oacute;n social de la religi&oacute;n. Pero como toda religi&oacute;n se reviste de grandes dosis de intolerancia, muchas religiones en un mismo sitio pueden producir muchas dosis de intolerancia pr&oacute;ximas entre s&iacute;, sobre todo all&iacute; donde las pr&aacute;cticas religiosas y la misma religi&oacute;n son el parapeto de intereses pol&iacute;ticos, personales o de grupo; la entidad estudiada es un ejemplo. Con esta perspectiva no es extra&ntilde;o que de la mano de <i>Chiapas para Cristo, </i>los sistemas de cargos, las mayordom&iacute;as, aparezcan ante los antrop&oacute;logos rom&aacute;nticos con un rostro poco estudiado, el de herramienta poderosa y &uacute;til para realizar "ajustes de cuentas", como de ello fueron ejemplo m&uacute;ltiples expulsiones ocurridas en territorio chiapaneco en nombre de cierta "pureza &#151;o defensa&#151; de la fe", de la "verdadera" religi&oacute;n, que, dicho sea de paso, ha obligado a relocalizaciones mayores que las operadas por la erupci&oacute;n del Chichonal. El libro puede leerse como una magn&iacute;fica lecci&oacute;n de an&aacute;lisis pol&iacute;tico, porque mediante el desmenuzamiento que de las circunstancias realiza el autor, no son infrecuentes los encuentros de religiones y pr&aacute;cticas religiosas con cacicazgos, maridajes con partidos pol&iacute;ticos, alianzas con terratenientes, ganaderos e instituciones (ILV incluido), y no todas con el mismo signo; es dif&iacute;cil, con el arsenal de datos dispuestos, caer en manique&iacute;smos: aqu&iacute; &#151;en la obra&#151;, no todos son creyentes buenos ni todos son malos. Empero, son algunos practicantes del catolicismo popular el "balam" con m&aacute;s pintas en la piel, seg&uacute;n nos revela un pertinente recorrido hist&oacute;rico que expresa, quiz&aacute;, una de las tres &uacute;nicas debilidades del texto: el manejo del tiempo, ese tal&oacute;n de Aquiles de los antrop&oacute;logos que estamos poco familiarizados con la historia (una segunda debilidad es que algunos pasajes o argumentos se ofrecen sin la profundidad y amplitud necesarias para comprender las deducciones que nos presenta el autor;<sup><a href="#notas">2</a></sup> y, la tercera es atribuible a un corrector de estilo que pudo haber realizado mejor su trabajo).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estrecha relaci&oacute;n entre las religiones presentes, la actividad econ&oacute;mica y pol&iacute;tica son la columna vertebral de la exposici&oacute;n y el an&aacute;lisis. En efecto, nos dice el autor, "la estrategia del asentamiento evangelizador responde a las tendencias centralizadoras de la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a regionales, de tal manera que el n&uacute;mero de los feligreses y templos aes mayor en aquellos municipios que son el centro regional y en aquellos que presentan altos conflictos pol&iacute;ticos &#91;y&#93; que reciben grandes corrientes de inmigrantes" (p. 125). No en balde, all&iacute; donde la oposici&oacute;n a formas caciquiles (entremezcladas con formas de organizaci&oacute;n para el catolicismo popular y justific&aacute;ndose en &eacute;stas) tuvo notables brotes en las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX &#151;y entre esos brotes&#151;, los no cat&oacute;licos jugaron un papel importante como rebeldes, encarcelados y/ o desplazados; no en balde, la mirada superficial de los acontecimientos pod&iacute;a sugerir que lo que ocurr&iacute;a en Chiapas era una cadena de conflictos religiosos que nada ten&iacute;an que ver con pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas o terratenientiles. Garc&iacute;a M&eacute;ndez corre el tel&oacute;n y nos presenta nuevos escenarios, nuevos actores, renglones de un gui&oacute;n al que pocas veces se le prest&oacute; atenci&oacute;n. A la luz del libro se emprende, con el autor, una lectura alterna.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con la idea com&uacute;n de que la Iglesia cat&oacute;lica hab&iacute;a tomado siempre la "opci&oacute;n por los pobres", en las localidades con m&aacute;s alta marginalidad es donde existe una mayor presencia de protestantes, nos demuestra con estad&iacute;sticas el autor. M&aacute;s certera es la idea &#151;nos dice por doquier&#151; de una Iglesia cat&oacute;lica que abandon&oacute; a sus feligreses y muchos de ellos se apoderaron del culto, lo transformaron con su propio sistema de creencias y se las ingeniaron para reproducirlo creando, al paso del tiempo, ingeniosas formas de organizaci&oacute;n para el ceremonial (ocasionalmente entreveradas y a veces perversamente entreveradas con formas de gobierno local). M&aacute;s precisa es la idea de que la pol&iacute;tica evangelizadora emanada del <i>aggiornamento </i>propuesto por Juan XXIII desde la apertura del Concilio Vaticano II iniciado en octubre de 1962 (ese celeb&eacute;rrimo llamado a instaurar una manera nueva de celebrar la liturgia considerando la circunstancia de los fieles, una "puesta al d&iacute;a" que incluyera el acercamiento a las iglesias cristianas; ese grito desesperado para "renovarse o morir" por falta de seguidores), lleg&oacute; a destiempo a Chiapas. La Iglesia cat&oacute;lica hab&iacute;a perdido terreno y feligreses, y su recuperaci&oacute;n s&oacute;lo pod&iacute;a hacerse a costa de grandes esfuerzos y riesgos. La Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n y la opci&oacute;n por los pobres fueron dos nuevas apuestas de una fracci&oacute;n vanguardista de la Iglesia cat&oacute;lica para recuperar fieles, pero fueron, tambi&eacute;n, elementos que se sumaron a la arena de conflicto que eran pr&aacute;cticamente cada una de las regiones de esa entidad federativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de los conversos atraviesa toda la obra. Conversos perseguidos, conversos que de perseguidos pasaron a ser perseguidores (caso chamula, por ejemplo), conversos desplazados, conversos &#151;sobre todo presbiterianos&#151; que se dieron a la tarea, como lo propone su proyecto sociorreligioso, de construir el reino de la felicidad en la tierra, bendecir las acciones sociales que propenden a la justicia aqu&iacute; y ahora, no en fincar la esperanza en una gloria que llegar&aacute; despu&eacute;s de la muerte de todos, es decir, conversos que, contra la opini&oacute;n poco informada, no son apol&iacute;ticos todos. La Biblia, ese documento otrora inaccesible a los cat&oacute;licos y familiar a los no cat&oacute;licos, contiene un mensaje uniforme, pero lo que no puede serlo es la lectura que de ella se hace; lo que establece la diferencia es el contexto, la pr&aacute;ctica sociorreligiosa del creyente y la circunstancia sociopol&iacute;tica del interpretante. Por eso puede afirmarse, siguiendo al autor, que ni todos los cat&oacute;licos son simpatizantes del EZLN, pero tampoco que todos son opositores al mismo; que ni todos los presbiterianos simpatizaron con el levantamiento armado de la alborada de 1994, pero tampoco todos se opusieron a &eacute;l, y as&iacute; sucesivamente. Y a prop&oacute;sito del EZLN, quien se acerque al texto buscando v&iacute;nculos entre religiosos (de cualquier credo) y no religiosos y esa organizaci&oacute;n sufrir&aacute; una severa decepci&oacute;n porque no es el objetivo del libro. Podr&aacute; llegar a entender, en cambio, que la realidad chiapaneca es m&aacute;s compleja que la presentada en algunos de los paup&eacute;rrimos cuadros que hemos visto, en blanco y negro, de buenos y malos con el gafete de una u otra religi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo lo anterior, <i>Chiapas para Cristo. Diversidad doctrinal y cambio pol&iacute;tico en el campo religioso chiapaneco, </i>est&aacute; condenada a ser obligada referencia para quienes se aproximen a los temas de religiosidad popular, religi&oacute;n y formas de organizaci&oacute;n para el ceremonial en territorio chiapaneco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>Jos&eacute; Andr&eacute;s Garc&iacute;a M&eacute;ndez es actualmente (2009) profesor de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Docencia adscrito a la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (ENAH)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> A guisa de ejemplo y por su notoriedad, el episodio de Pajarito <i>(passim), </i>no es lo suficientemente expl&iacute;cito para el peso que le confiere el autor en diversos apartados. Otro m&aacute;s es el de los motivos espec&iacute;ficos que esgrimieron los perpetradores de las detenciones en el paraje El Pozo, en marzo de 1992 (p. 158). En ambos casos, el lector puede realizar las inferencias apoy&aacute;ndose en el contexto, pero f&aacute;cilmente podr&iacute;a equivocarse.</font></p>      ]]></body>
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