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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pilar Luna, Arturo Montero y Roberto Junco (coords.), <i>Las aguas celestiales. Nevado de Toluca</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Silvina Vigliani</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>INAH, M&eacute;xico, 2009.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><i>Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia</i> (ENAH)</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paisaje infinito de viejos relatos y or&iacute;genes m&iacute;ticos, de bellos poemas y de monta&ntilde;as pintadas de nieve y sol; paisaje deseado por viajeros y aventureros, cicatriz del fuego volc&aacute;nico y de blancas glaciaciones, enjambre de tierra, roca y cenizas... Agua. Ofrendas de vida y fertilidad. El Xinant&eacute;catl: lugar sagrado y venerado, curiosidad para cient&iacute;ficos y meta para avezados. Todo esto y m&aacute;s es el Nevado, volc&aacute;n impune. Todo esto y m&aacute;s re&uacute;ne este libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Las aguas celestiales. Nevado de Toluca </i>sobresale por su esp&iacute;ritu abierto, variado y complejo. Como queriendo abarcar algo imposible &#151;el Nevado de Toluca en todas sus dimensiones&#151; logra, parad&oacute;jicamente, transmitir la grandeza y la certeza de lo inabarcable: la ciencia no lo acaba, el arte y las letras lo vuelven infinito...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segmentaci&oacute;n cartesiana del todo en sus partes &#151;herencia de la Ilustraci&oacute;n&#151; provoc&oacute; la escisi&oacute;n del conocimiento y la alienaci&oacute;n del ser, lo que llev&oacute; con el tiempo a la especializaci&oacute;n y multiplicaci&oacute;n de los campos del saber y a la individualizaci&oacute;n e hibridaci&oacute;n de las identidades. La producci&oacute;n de libros no ha estado exenta de ese proceso, derivando por tanto en la realizaci&oacute;n de obras cada vez m&aacute;s especializadas destinadas a distintas disciplinas y subdisciplinas y a cubrir intereses cada vez m&aacute;s particulares. Y entonces, con tantos libros que nos hablan de tantas cosas diferentes, perdemos de vista <i>el todo, </i>o como se dice coloquialmente, por ver un &aacute;rbol &#151;con cient&iacute;fica perfecci&oacute;n&#151; no llegamos a apreciar el bosque. Y esto es lo que quiero rescatar aqu&iacute;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de destacar el esfuerzo de la Subdirecci&oacute;n de Arqueolog&iacute;a Subacu&aacute;tica del INAH, y en particular de los coordinadores de este libro, Pilar Luna, Arturo Montero y Roberto Junco, por no olvidar ese bosque. No es f&aacute;cil encontrar en una misma obra elementos que acostumbramos ver en distintos espacios de lectura, es decir, encontramos libros de ciencia, libros de literatura, o libros de artes pl&aacute;sticas. Sin embargo, <i>Las aguas celestiales. Nevado de Toluca </i>logra reunir todo eso y m&aacute;s: geolog&iacute;a y medio ambiente, pintura y paisajismo, conservaci&oacute;n y protecci&oacute;n ambiental, arqueolog&iacute;a en el agua, en la tierra y en la roca, buceo y alpinismo, poes&iacute;a evocativa y arte fotogr&aacute;fico, mito y religi&oacute;n, cosmovisi&oacute;n y ritualidad, evangelizadores, viajeros y exploradores, ciencia, cultura y tradici&oacute;n, vida cotidiana de sus pueblos, relatos y sucesos, tesoros y desaparecidos. Todo ello se desprende del Nevado de Toluca para ser vertido en esta obra, pero vamos por partes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; conformado por ocho secciones, cada una de las cuales re&uacute;ne y conjuga de manera sutil las diversas dimensiones de la monta&ntilde;a. Cabe destacar la calidad de las im&aacute;genes que acompa&ntilde;an al texto en su totalidad, tanto por la espectacularidad de las fotograf&iacute;as del volc&aacute;n, como por la belleza de los c&oacute;dices representados, la claridad de mapas y gr&aacute;ficos, y por ese toque especial que tienen las fotograf&iacute;as y los planos antiguos. Un detalle: cada secci&oacute;n inicia con una hermosa imagen del volc&aacute;n acompa&ntilde;ada de un poema evocador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro inicia en el principio de esta historia, es decir, en el nacimiento del volc&aacute;n: su formaci&oacute;n geol&oacute;gica y su historia eruptiva, el modelado que dejaron las glaciaciones, las condiciones ambientales y la conservaci&oacute;n de sus recursos. La secci&oacute;n abre con el trabajo de Jos&eacute; Lu&iacute;s Arce Salda&ntilde;a, "Entre cientos de volcanes, el m&aacute;s extraordinario", en donde nos habla de la larga historia de erupciones que tuvo el Nevado. Su origen se sit&uacute;a hace aproximadamente 2.6 millones de a&ntilde;os con la primera actividad volc&aacute;nica, la cual edific&oacute; la estructura principal del volc&aacute;n. La estructura moderna, nos dice el autor, se form&oacute; mucho m&aacute;s tarde, hace casi 100 mil a&ntilde;os, mientras que la &uacute;ltima de las erupciones plinianas, hace 10,500 a&ntilde;os, fue posiblemente la que le dio la forma actual al cr&aacute;ter del Nevado de Toluca. Posteriormente, en "Las glaciaciones y el paisaje glacial", Lorenzo V&aacute;zquez Selem nos habla de los fen&oacute;menos glaciales de los &uacute;ltimos 20 mil a&ntilde;os que dejaron testimonio de otros climas y otros tiempos. Al respecto, como dato interesante se&ntilde;ala que hace unos 11 mil a&ntilde;os El      Ombligo estuvo totalmente cubierto de hielo cuando el cr&aacute;ter se llen&oacute; de fr&iacute;o. Finalmente, hace unos 7 mil a&ntilde;os es probable que el fondo del cr&aacute;ter quedara libre de hielo como lo est&aacute; en nuestros d&iacute;as. En este sentido, nos muestra el        autor c&oacute;mo las geoformas glaciales son reflejo de los dr&aacute;sticos cambios clim&aacute;ticos ocurridos en los &uacute;ltimos milenios. En la tercera contribuci&oacute;n de esta E      secci&oacute;n, "Limnolog&iacute;a", Javier Alcocer Durand nos introduce al fluir de la vida en el interior del cr&aacute;ter a trav&eacute;s del estudio de los lagos del Sol y de la Luna, sus variaciones de tama&ntilde;o y temperatura y sus atributos y componentes. El         autor destaca la importancia del estudio de estos lagos extremos al constituir una oportunidad &uacute;nica para generar conocimiento sobre la biosfera de nuestro planeta, la evoluci&oacute;n de la vida y su adaptaci&oacute;n a cambios clim&aacute;ticos. Finalmente, en "Un espacio para la conservaci&oacute;n: Parque Nacional Nevado de Toluca" se unen la SEMARNAT, la CONANP, la SMAGEN y la SEPANAF para informarnos acerca de la creaci&oacute;n, en 1936, del Parque Nacional Nevado de Toluca, cuando fue reconocido como zona de recarga de acu&iacute;feros y como refugio de valiosas especies de fauna y flora, as&iacute; como escenario de actividades productivas, tur&iacute;sticas, deportivas, recreativas y de educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n. En la actualidad, se busca conservar y recuperar los ecosistemas, en especial el flujo de agua en r&iacute;os y manantiales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda secci&oacute;n nos adentramos propiamente en la arqueolog&iacute;a del Nevado de Toluca. De los cinco trabajos que componen esta secci&oacute;n, los tres primeros corresponden a los trabajos desarrollados por el Proyecto de Arqueolog&iacute;a Subacu&aacute;tica en el Nevado de Toluca en 2007 y 2008, mientras que los dos restantes aportan informaci&oacute;n complementaria relativa a investigaciones arqueol&oacute;gicas de la regi&oacute;n. En el primer art&iacute;culo, intitulado <i>Arqueolog&iacute;a subacu&aacute;tica: descifrando los misterios del Nevado de Toluca, </i>Roberto Junco nos sumerge literalmente en las heladas aguas de las lagunas del Sol y de la Luna y con ello en la exploraci&oacute;n de un pasado cargado de sacralidad y veneraci&oacute;n. Elementos de copal, maguey, madera y cester&iacute;a encontrados en la profundidad de estas lagunas, constituyen objetos rituales que testimonian la importancia sagrada del lugar para aquellos que las dejaron. De acuerdo al autor, estos objetos, el contexto ritual en el que fueron depositados y su simbolog&iacute;a asociada nos remiten a un elemento com&uacute;n y de vital trascendencia para los antiguos pobladores: el agua, fuente de vida y fertilidad. A continuaci&oacute;n, Johan Reinhard en su art&iacute;culo <i>Arqueolog&iacute;a subacu&aacute;tica y paisaje sagrado: investigaciones en los lagos del Nevado de Toluca, </i>aporta su larga experiencia luego de tres d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n en los Andes as&iacute; como de su participaci&oacute;n en proyectos de arqueolog&iacute;a subacu&aacute;tica en lagos de Europa. Tales conocimientos, as&iacute; como la posibilidad de combinar aspectos de la arqueolog&iacute;a subacu&aacute;tica y del paisaje, lo llevaron a interesarse en las lagunas del Nevado de Toluca por estar en una de las monta&ntilde;as m&aacute;s sagradas de M&eacute;xico y por las buenas condiciones de preservaci&oacute;n de los materiales org&aacute;nicos. Posteriormente, Arcelia Garc&iacute;a S&aacute;nchez en <i>Encontrando un sitio en la monta&ntilde;a, </i>nos gu&iacute;a hasta la cima m&aacute;s alta del volc&aacute;n, el Pico El Fraile de 4690 msnm. &Eacute;sta, como tantas otras &aacute;reas desconocidas del Nevado, requiere de t&eacute;cnicas de alpinismo y de equipo adecuado para su exploraci&oacute;n. En este art&iacute;culo, la autora relata el ascenso que, como parte de los trabajos de campo del Proyecto de Arqueolog&iacute;a Subacu&aacute;tica, se realiz&oacute; al lugar. Ello permiti&oacute; la localizaci&oacute;n de material cer&aacute;mico del Poscl&aacute;sico<b> </b>Tard&iacute;o, siendo el hallazgo m&aacute;s alto ubicado hasta el momento en el Nevado de Toluca. En la cuarta contribuci&oacute;n, <i>El Nevado de Toluca como un sitio arqueol&oacute;gico, </i>de Alejandro Novelo L&oacute;pez, el acento est&aacute; puesto en la monta&ntilde;a como un todo, como un lugar &iacute;ntegro que, al menos en los &uacute;ltimos 1500 a&ntilde;os, ha funcionado como un escenario metaf&oacute;rico marcando los confines de lo mundano y lo sagrado. En este sentido, sostiene el autor, el eje espiritual del Nevado de Toluca no se circunscribe &uacute;nicamente a las cimas, al cr&aacute;ter o a las lagunas sino a la monta&ntilde;a misma, lo que se manifiesta en la presencia de sitios arqueol&oacute;gicos en toda su extensi&oacute;n. Finalmente, el texto que presenta Yoko Sugiera, <i>Lo que nos cuenta la cer&aacute;mica acerca de la singular importancia del Nevado de Toluca, </i>nos da el contexto de los procesos que se dieron en el Valle de Toluca desde hace m&aacute;s de 3 mil a&ntilde;os hasta el Poscl&aacute;sico. A partir del material cer&aacute;mico, la autora analiza las relaciones que hubo entre esta regi&oacute;n y la cuenca de M&eacute;xico a lo largo del tiempo. Asimismo, sostiene que si bien los materiales cer&aacute;micos recuperados en el Nevado de Toluca pertenecen en su gran mayor&iacute;a al Poscl&aacute;sico Tard&iacute;o, es probable que el Nevado haya sido lugar de veneraci&oacute;n, por lo menos, desde la &eacute;poca teotihuacana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera secci&oacute;n del libro esta compuesta por tres trabajos en donde los autores intentan descifrar el lenguaje ritual de la monta&ntilde;a. En el primero de ellos, intitulado <i>Culto ancestral </i>de Osvaldo Roberto Murillo Soto, vemos el aporte que ofrece el an&aacute;lisis de las fuentes hist&oacute;ricas y la iconograf&iacute;a para la interpretaci&oacute;n de los restos arqueol&oacute;gicos recuperados en las lagunas del Nevado de Toluca. El autor nos muestra c&oacute;mo, a partir de ello, es posible interpretar la realizaci&oacute;n de ciertas pr&aacute;cticas lit&uacute;rgicas como el sahumado de copal, el autosacrificio mediante el uso de navajillas de obsidiana o p&uacute;as de maguey, o la petici&oacute;n de lluvia mediante la intermediaci&oacute;n de objetos tallados en madera de forma ondulada, todos ellos descritos en las fuentes y hallados en las investigaciones arqueol&oacute;gicas del Nevado de Toluca. En <i>Los dioses viejos del volc&aacute;n Xiuhnaut&eacute;atl, </i>Francisco Rivas Castro nos lleva a identificar las diversas deidades asociadas al volc&aacute;n. De acuerdo al autor, el t&eacute;rmino Chicunauit&eacute;catl, interpretado como "El que tiene nueve cerros, es posible que aluda a los nueve lugares del inframundo, lo que tendr&iacute;a relaci&oacute;n con las deidades veneradas en el volc&aacute;n. La asociaci&oacute;n entre los materiales recuperados en el Nevado de Toluca y el culto al agua y los mantenimientos, junto con el an&aacute;lisis de las fuentes hist&oacute;ricas de los siglos XVI y XVII le permiten al autor identificar a las diversas deidades veneradas en este volc&aacute;n desde &eacute;pocas prehisp&aacute;nicas hasta la actualidad. Finalmente, Raymundo C&eacute;sar Mart&iacute;nez Garc&iacute;a, en <i>Los nombres de la monta&ntilde;a, </i>se centra en la simbolog&iacute;a de los vocablos nahua, otom&iacute;, matlatzinca y mazahua con los que se ha designado al Nevado de Toluca. Con relaci&oacute;n al t&eacute;rmino n&aacute;huatl Chicnauht&eacute;catl ("habitante de Chicnauhtlan" o CJ "habitante de los nueve"), y dado que el n&uacute;mero nueve estar&iacute;a asociado al inframundo, sugiere que El Chicnauht&eacute;catl podr&iacute;a ser una advocaci&oacute;n del dios Tl&aacute;loc personificado en el Nevado de Toluca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente secci&oacute;n est&aacute; dedicada a dos aspectos &iacute;ntimamente relacionados: la cosmovisi&oacute;n y la arqueoastronom&iacute;a. En <i>Cosmovisi&oacute;n y observaci&oacute;n de la naturaleza, </i>Johanna Broda nos introduce a una de sus especialidades: la cosmovisi&oacute;n mesoamericana. De acuerdo a la autora, la ritualidad de los pueblos agrarios mesoamericanos se centraba alrededor del culto anual al ma&iacute;z, por lo que el culto a los cerros, la tierra, la lluvia y el mar constitu&iacute;a un importante fundamento en su cosmovisi&oacute;n y construcci&oacute;n del paisaje. A lo largo del texto, la autora va deshilvanando aquellos elementos relativos a la observaci&oacute;n de la naturaleza y a la visi&oacute;n mesoamericana del cosmos. Ello le permite situar al Nevado de Toluca como un punto central en la relaci&oacute;n con el inframundo y con el elemento acu&aacute;tico. A continuaci&oacute;n, Arturo Montero en <i>Arqueoastronom&iacute;a, </i>nos narra brevemente la historia del descubrimiento y re&#150;descubrimiento de la "estela del Nevado de Toluca", reubicada finalmente en 2002 en el sitio El Mirador, en el borde interior del cr&aacute;ter. Apoyado en el c&aacute;lculo arqueoas&#150;tron&oacute;mico y en la prospecci&oacute;n, el autor logra determinar la posici&oacute;n &oacute;ptima que habr&iacute;a tenido, haciendo coincidir conceptos calend&aacute;ricos, astron&oacute;micos y rituales. A su vez, destaca que la observaci&oacute;n del ocaso en el Nevado de Toluca desde Teotenango habr&iacute;a sido relevante, junto con El Mirador, para la construcci&oacute;n y representaci&oacute;n de un modelo de tiempo plasmado en un calendario de horizonte.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La quinta secci&oacute;n nos lleva a la cima del Nevado desde los tiempos de la colonia hasta la actualidad a trav&eacute;s de los ascensos que evangelizadores, exploradores y cient&iacute;ficos realizaron desde el siglo XVI en adelante. Esta secci&oacute;n comienza con los <i>Testimonios sobre el culto a la Sierra Nevada durante el Virreinato, </i>de Mar&iacute;a Elena Maruri Carrillo. A trav&eacute;s de la revisi&oacute;n de las fuentes, la autora da cuenta de la adaptaci&oacute;n que debieron hacer los indios en torno a la continuidad del culto ancestral con las ceremonias cat&oacute;licas, como lo es la Semana Santa, con el fin de perpetuar sus propios rituales a las entidades sagradas. Asimismo, sostiene que la expresi&oacute;n religiosa de los antiguos pobladores del Valle de Toluca debe ser entendida como la construcci&oacute;n de una geograf&iacute;a sagrada, y que en el Nevado de Toluca, esa expresi&oacute;n religiosa radic&oacute; en las propiedades de la laguna como fuentes del l&iacute;quido vital. Posteriormente, Margarita Garc&iacute;a Luna Ortega, en <i>Anecdotario de viajeros del siglo XIX, </i>nos ofrece aquellos extraordinarios relatos de los naturalistas rom&aacute;nticos del siglo XIX como el c&eacute;lebre Alexander von Humboldt, la Marquesa Calder&oacute;n de la Barca, el naturista alem&aacute;n Carl Christian Sartorius, o el poeta Jos&eacute; Mar&iacute;a Heredia, entre otros, quienes, como dice la autora, tuvieron el privilegio de andar esos caminos y el don de plasmarlo en el papel: "...dorm&iacute;an bajo la luz &aacute;urea del Sol dos lagos bell&iacute;simos cuyas aguas glaciales exced&iacute;an en pureza y hermosura a cuantos ha so&ntilde;ado la imaginaci&oacute;n de cualquier poeta." A continuaci&oacute;n, en <i>Recorriendo la monta&ntilde;a, </i>Arturo Montero y Tayde Vargas se plantean acerca de las razones que han llevado a los seres humanos a lo largo de la historia a alcanzar las cimas m&aacute;s altas. Si bien los antiguos ascensos eran haza&ntilde;as que respond&iacute;an a cultos ancestrales, hoy sabemos, dicen los autores, que m&aacute;s all&aacute; de este sentido lit&uacute;rgico, la monta&ntilde;a suele encerrar un c&uacute;mulo de emociones y sentimientos diversos para la mayor&iacute;a de los seres humanos. Esto ha propiciado, ya en el siglo XX, la pr&aacute;ctica tanto del alpinismo como del buceo en lagos de altura, algo a lo que el Nevado de Toluca no ha estado exento. Finalmente, en <i>Interpretando la naturaleza, </i>Jes&uacute;s Mart&iacute;nez Rosas se interroga acerca del inter&eacute;s que han despertado las monta&ntilde;as a lo largo de los &uacute;ltimos siglos. A partir de ello descubre que gracias al ambiente ideol&oacute;gico, art&iacute;stico y literario de mediados del siglo XVIII comienza a haber un inter&eacute;s en la monta&ntilde;a. Los primeros trabajos cient&iacute;ficos relativos al volc&aacute;n corresponden a las ciencias naturales; a principios del siglo XX se centran en la historia eruptiva, y hacia mediados del mismo se multiplican y diversifican en especialidades, siempre dentro de las ciencias naturales. Los estudios en ciencias sociales, en cambio, comenzar&aacute;n a aparecer reci&eacute;n a finales del siglo XX.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la sexta secci&oacute;n de este libro, el Nevado se pinta de colores soleados, se traduce en poes&iacute;a y se deja retratar, indiferente. Lo dicen los grandes fil&oacute;sofos: el arte es el alimento del esp&iacute;ritu. Acaso el Nevado &iquest;no ha sido el gran alimento espiritual de los pueblos que descansan a sus pies?, acaso este volc&aacute;n &iquest;no ha dado ox&iacute;geno al alma inquieta de viajeros y exploradores? De la misma manera, el Nevado ha sido fuente inspiradora para todos aquellos corazones que se dejaron llevar por su imponencia. En el primer trabajo de esta secci&oacute;n, <i>La pl&aacute;stica de la naturaleza, </i>Ileana Cruz Ram&iacute;rez hace un recorrido a trav&eacute;s de los artistas que, inspirados por las bellezas naturales del pa&iacute;s, dejaron plasmados sus paisajes y con ellos sus experiencias y sensaciones. Entre ellos, el viajero alem&aacute;n Johann Moritz Rugendas quien llega a M&eacute;xico en 1831 y toma a la monta&ntilde;a como tema ideal del paisajismo rom&aacute;ntico, o artistas como el Dr. Alt, quien en 1925 realiza una pintura del Nevado de Toluca en su af&aacute;n por expresar su amor por la naturaleza. Estos y otros artistas contempor&aacute;neos como luis Nishizawa o Jorge Obreg&oacute;n, son muestra de la vigencia del paisajismo        y de la monta&ntilde;a como tema de inspiraci&oacute;n. A continuaci&oacute;n, en <i>Las letras y el </i>o      <i>paisaje </i>de Margarita Garc&iacute;a Luna Ortega, la literatura se hace presente en el Nevado de Toluca, y lo hace a trav&eacute;s de diversos autores, estilos y g&eacute;neros. o      Desde el siglo XIX, poetas como V&iacute;ctor Hugo, hasta autores como Jos&eacute; Lacunza, L&aacute;zaro Manuel Mu&ntilde;oz, Horacio Z&uacute;&ntilde;iga, Rafael Bernal y Garc&iacute;a Pimentel, o Rodolfo Garc&iacute;a Guti&eacute;rrez, entre otros, evocan al magn&iacute;fico volc&aacute;n: "Al Xinant&eacute;cal. Arquilla gigante que guardas de d&iacute;a las estrellas, y escondes de noche la gema radiante del Sol.". Es indudable, dice la autora, que el Nevado de Toluca ha sabido transmitirle al ser humano la fuerza y la belleza de su esp&iacute;ritu. Finalmente, en <i>100 a&ntilde;os de im&aacute;genes para la posteridad, </i>Ileana Cruz Ram&iacute;rez, nos da un breve bosquejo acerca de la pr&aacute;ctica fotogr&aacute;fica en el M&eacute;xico del siglo XIX<b>, </b>cuando era central el retrato de personajes de la alta sociedad, y luego, a principios del XX<b>, </b>cuando despert&oacute; el inter&eacute;s por mostrar el M&eacute;xico "moderno". En este contexto, algunos prefirieron mostrar los contrastes del pa&iacute;s, como el fot&oacute;grafo norteamericano Winfield Scout, quien fotografiara el Nevado de Toluca alrededor de 1908, Hugo Brehme, quien lo retratara en los a&ntilde;os 20 y 30, o Juan Rulfo, cuyo conocido autorretrato en el Nevado de Toluca muestra al viajero solitario que "fuma tranquilo una pipa larga, mientras contempla un paisaje lacustre y escarpado".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La s&eacute;ptima secci&oacute;n ocurre "Bajo el volc&aacute;n", en sus pueblos, entre su gente y sus dioses, en sus relatos y en sus vivencias, en lo que all&iacute; ocurre y ocurri&oacute;. En el primer trabajo, <i>Chicnahui Eh&eacute;catl. Un paisaje lacustre de altura en la regi&oacute;n del Nevado de Toluca, </i>Beatriz Albores Z&aacute;rate nos presenta a los especialistas en el manejo del tiempo denominados "graniceros", cuyo don les es otorgado mediante un "golpe de rayo" o descarga el&eacute;ctrica desde el cielo. A partir del estudio de c&oacute;dices y de fuentes, la autora analiza las caracter&iacute;sticas de estos personajes "tocados" por el rayo y por tanto elegidos para prestar servicio en la tierra a los poderes sobrenaturales que gobiernan el tiempo. En este contexto, propone la autora, el Nevado como entidad sagrada parece corresponder en t&eacute;rminos generales a Tl&aacute;loc&#150;Tlaloque pero particularmente a Eh&eacute;catl&#150;Quet&#150;zalc&oacute;atl, patr&oacute;n de los graniceros del Valle de Toluca. A continuaci&oacute;n, en <i>La monta&ntilde;a del Nevado y su presencia en la etnograf&iacute;a, </i>Alejandro Robles Garc&iacute;a nos presenta las historias y los rituales asociados al Nevado en las que se percibe la tradici&oacute;n y cosmovisi&oacute;n mesoamericana como la base de la rica etnograf&iacute;a de la regi&oacute;n. As&iacute; por ejemplo, para las comunidades ind&iacute;genas de la zona los grandes volcanes, como el Nevado de Toluca, son personas con vida propia, capaces de interactuar y de expresar sentimientos, por lo que son numerosas las historias que se tejen entre ellos. Por otra parte, cuentan que en las lagunas del cr&aacute;ter existe una sirena, que tambi&eacute;n est&aacute; en el Popo, y que junto con el "Due&ntilde;o del monte" o Picacho de San Marcial (Pico El Fraile), puede controlar el granizo. Para finalizar esta secci&oacute;n, tenemos el texto de Jorge Espinosa Zamora intitulado <i>Dicen que en el Nevado de Toluca..., </i>en donde re&uacute;ne diversos y variados relatos asociados al volc&aacute;n. Algunos de ellos refieren a leyendas matlatzincas, otom&iacute;es o mazahuas asociadas al origen del Nevado; pero tambi&eacute;n nos presenta otros interesantes relatos como aquella confesi&oacute;n realizada en el "A&ntilde;o de 1760..." en la que "...el jefe de ladrones que operaban en la Sierra del Nevado." describe el lugar exacto en donde "est&aacute;n ocho boticas de dinero enterradas."; o incluso relatos m&aacute;s recientes relativos a los lamentables sucesos ocurridos "durante el a&ntilde;o de 1968".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima secci&oacute;n del libro esta destinada al estudio, identificaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de los materiales recuperados durante el Proyecto de Arqueolog&iacute;a Subacu&aacute;tica en el Nevado de Toluca. En el primer trabajo, <i>Bastones de mando y p&uacute;as de maguey, </i>Luisa Mar&iacute;a Mainou se centra en la conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de los artefactos tallados en madera y de las p&uacute;as de maguey. En primer lugar, la autora describe brevemente el sistema de registro, toma de muestras e identificaci&oacute;n taxon&oacute;mica de los materiales, para luego pasar a explicar las t&eacute;cnicas que debieron ser aplicadas para la conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de las piezas. A continuaci&oacute;n, en <i>Las plantas rituales, </i>Aurora Mont&uacute;far L&oacute;pez y Alejandro Torres Mont&uacute;far se dedican al estudio e identificaci&oacute;n de los elementos bot&aacute;nicos recuperados de la laguna de la Luna &#150;piezas de copal, restos de maguey, artefactos de madera, etc. Los autores describen los aspectos taxon&oacute;micos, ecol&oacute;gicos, etnobot&aacute;nicos y etnogr&aacute;ficos de la regi&oacute;n, y a su vez destacan los antecedentes hist&oacute;ricos y arqueol&oacute;gicos del copal, los magueyes y el abeto, lo que implica un aporte relevante acerca de la importancia ritual de tales materiales en el contexto del Nevado de Toluca. Posteriormente, Sandra Rapaport Richheimer, en <i>El reto de la conservaci&oacute;n del copal, </i>nos informa acerca del copal hallado durante los trabajos arqueol&oacute;gicos de 2007. En este sentido, la autora nos describe de manera sucinta las distintas calidades del copal, las cuales dependen de la t&eacute;cnica de obtenci&oacute;n y el grado de pureza. Asimismo, da cuenta del reto que significa la conservaci&oacute;n del copal. Para finalizar, Mariana Toledo Mendieta en su art&iacute;culo <i>L&iacute;tica y materiales diversos, </i>hace un breve recuento de los restos materiales recuperados en las excavaciones realizadas en el Nevado de Toluca en 2007. Entre &eacute;stos destacan navajillas y puntas de proyectil de obsidiana, as&iacute; como cuentas labradas en piedra verde o <i>chalchihuitl, </i>y fragmentos de turquesa, generalmente ligadas a cultos religiosos prehisp&aacute;nicos. Finalmente, menciona el hallazgo de trozos de cester&iacute;a, posiblemente contempor&aacute;nea, y de una munici&oacute;n del siglo XVI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como dije antes, <i>Las aguas celestiales. Nevado de Toluca </i>es un libro con esp&iacute;ritu abierto, amigable, y con &aacute;nimo de llegar a todos aquellos, acad&eacute;micos o no, que se interesen en el Nevado de Toluca. Hay que decirlo: es un libro   pensado y hecho para la divulgaci&oacute;n, que sin embargo resulta sumamente interesante e instructivo para el acad&eacute;mico, ya sea que est&eacute; especializado o no en la arqueolog&iacute;a del Valle de Toluca, o habr&iacute;a que decir tambi&eacute;n en la historia, en el arte o en las letras de este valle... Si bien, ciertamente, algunos cap&iacute;tulos conservan un lenguaje un tanto t&eacute;cnico, ello se debe indudablemente a que         la tem&aacute;tica espec&iacute;fica que trata obliga al manejo de ciertos conceptos que no pueden ser definidos de otra manera. Esto hace que el libro pueda ser le&iacute;do desde distintos &aacute;ngulos, pueda ser disfrutado desde intereses diferentes o incluso pueda ser aprehendido a partir de diversos saberes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, sea cual sea el &aacute;ngulo, el inter&eacute;s o el saber de cada lector, lo que verdaderamente produce este libro es que el Nevado de Toluca, sus lagunas, sus poemas, su cielo, sus relatos y en fin, todo su ser, se vuelva entra&ntilde;able...</font></p>      ]]></body>
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