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<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[Le principe de la chimere: Anthropologie de la mémoire]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Severi, Carlo, <i>Le principe de la chimere. Anthropologie de la m&eacute;moire</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>C&eacute;sar Carrillo Trueba</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Par&iacute;s, &Eacute;ditions de la Rue d'Ulm, 2007<sup><a href="#nota">1</a></sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Ciencias, UNAM.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Uno de los hechos m&aacute;s asombrosos del estudio    <br> 	del arte paleol&iacute;tico es la organizaci&oacute;n de    <br> 	las figuras en las paredes de las cavernas.    <br> 	El n&uacute;mero de especies animales representadas    <br> 	no es muy grande y sus relaciones topogr&aacute;ficas    <br> 	son constantes: el bisonte y el caballo ocupan    <br> 	el centro de los tableros, almizcleros y ciervos    <br> 	los enmarcan en los bordes, leones y rinocerontes    <br> 	se sit&uacute;an en la periferia. El mismo tema puede    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	repetirse muchas veces en la misma caverna;    <br> 	esto se encuentra id&eacute;ntico, a pesar de sus variantes,    <br> 	de una caverna a otra. Se trata por lo tanto de algo    <br> 	m&aacute;s que una representaci&oacute;n accidental de los animales    <br> 	de caza, de algo m&aacute;s que una "escritura", de algo m&aacute;s    <br> 	que "cuadros". Detr&aacute;s del ensamble simb&oacute;lico de las    <br> 	figuras debi&oacute; existir forzosamente un contexto oral    <br> 	con el que el ensamble simb&oacute;lico estaba coordinado    <br> 	y del que reproduc&iacute;a espacialmente los valores.</i></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Andr&eacute; Leroi&#45;Gouhran, <i>Le geste et la parole</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante largo tiempo la escritura sirvi&oacute; de criterio para definir como civilizada una sociedad. As&iacute;, por ejemplo, John Lubbock, un gran erudito en temas de arqueolog&iacute;a y etnograf&iacute;a &#151;primo de Charles Darwin&#151;, afirma en su libro <i>Los or&iacute;genes de la civilizaci&oacute;n y la condici&oacute;n primitiva del hombre</i> que no hay pueblo de los considerados de la edad de piedra &#151;muchos de los africanos, los australianos y los antiguos pobladores de Europa, entre otros&#151; que haya llegado a desarrollar una escritura. Y si concede el estatuto de escritura figurativa a la pictograf&iacute;a de los indios del este de lo que es hoy Estados Unidos y Canad&aacute; es porque no le queda m&aacute;s que rendirse ante las evidencias presentadas por Henry Schoolcraft en su monumental obra; no obstante, este concepto s&oacute;lo significa que &eacute;stos se hallan, desde la perspectiva evolucionista que Lubbock sosten&iacute;a, en la v&iacute;a para lograr constituir una verdadera escritura, para lo cual ser&iacute;a necesario que "los dibujos llegasen a representar, primero, una palabra, y despu&eacute;s un solo sonido, simplific&aacute;ndose al propio tiempo, y adquiriendo un valor convencional" &#91;Lubbock, 1987&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta visi&oacute;n dej&oacute; como legado una total oposici&oacute;n entre lo oral y lo escrito, entre sociedades con y sin escritura, y lleg&oacute; a retomarse incluso por antrop&oacute;logos de la talla de L&eacute;vi&#45;Strauss, lo cual puede apreciarse en su obra, como lo se&ntilde;ala Gordon Brotherston, ya que, por ejemplo, fue el criterio que emple&oacute; para dejar fuera de <i>Mitol&oacute;gicas</i> a los pueblos de Mesoam&eacute;rica y los Andes &#91;Brotherson, 1992:69&#45;75&#93;. Los trabajos de varios ling&uuml;istas cr&iacute;ticos de esta concepci&oacute;n, como Dennis Tedlock, Dell Hymes y Joel Scherzer, han mostrado que semejante oposici&oacute;n es artificial y que existe una gran variedad de situaciones intermedias con distintas trayectorias, y no una evoluci&oacute;n lineal que vaya de un t&eacute;rmino al otro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Carlo Severi acerca de la memoria ritual se inscribe en esta vertiente cr&iacute;tica, contra lo que &eacute;l llama "inferencias basadas en la falta de x", una forma de definir a las dem&aacute;s sociedades por medio de lo que no son o no tienen por parte de quienes s&iacute; son o s&iacute; lo tienen. Desde esta perspectiva, "a la ausencia de escritura corresponde una falta de documentos, una falta de recuerdos dignos de fe, una falta de organizaci&oacute;n en los conocimientos, una falta de orden en la tradici&oacute;n y el pensamiento"; razonamientos que se insertan en la l&oacute;gica binaria de "'nosotros' y 'ellos'" y las innumerables oposiciones que de ella derivan, y que tornan "casi imposible el conocimiento de las culturas alejadas de nosotros".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dedicado desde hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os al estudio de las tradiciones orales de los pueblos de Am&eacute;rica y Ocean&iacute;a, Carlo Severi aborda la tradici&oacute;n iconogr&aacute;fica de estas regiones desde el &aacute;mbito de la memoria ritual. El trabajo de campo para la elaboraci&oacute;n de su tesis de doctorado lo efectu&oacute; entre los <i>cunas</i> de Panam&aacute;, un pueblo irreductible que posee una antigua tradici&oacute;n iconogr&aacute;fica, de la cual ya dan cuenta algunos cronistas del siglo XVI, y que est&aacute; estrechamente ligada a la memoria ritual &#91;Severi, 1996&#93;. As&iacute;, por ejemplo, cuando un cham&aacute;n ense&ntilde;a a un aprendiz, &eacute;ste pasa</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; d&iacute;as enteros en la caba&ntilde;a de su maestro, a quien debe respeto y obediencia. Casi todos los d&iacute;as le debe llevar regalos e incluso llega a trabajar para &eacute;l durante largos a&ntilde;os. A cambio, el maestro lo recibe en su casa y le transmite su saber. La ense&ntilde;anza se basa en dos formas de aprendizaje distintas: una puramente verbal, que requiere la memoria sonora del disc&iacute;pulo, pues el maestro recita un pasaje del canto a memorizar y hace que el disc&iacute;pulo lo repita hasta que se lo aprenda de memoria. El texto es tratado aqu&iacute;, de acuerdo con la afortunada expresi&oacute;n de Dennis Tedlock, como una reliquia. A lo largo de esta primera fase de aprendizaje el alumno aprende s&oacute;lo textos breves cuyo sentido le escapa por completo &#91;...&#93; La segunda t&eacute;cnica de aprendizaje utilizada por los especialistas cuna se basa en los pictogramas. El maestro comienza a mostrar al joven alumno algunas im&aacute;genes que representan personajes importantes de la narraci&oacute;n cham&aacute;nica, por ejemplo, un enfermo acostado en su hamaca, un brasero ritual de donde sale humo, 'pueblos' sobrenaturales habitados por esp&iacute;ritus animales, o el jaguar del cielo &#151;uno de los grandes protagonistas de la mitolog&iacute;a cuna. El alumno debe entonces registrar esas im&aacute;genes en su memoria y despu&eacute;s copiarlas con cuidado. Se le explica que esos dibujos desempe&ntilde;an un papel indispensable en la memorizaci&oacute;n &#151;que llega a ser muy precisa&#151; de los cantos de la tradici&oacute;n cham&aacute;nica, en ocasiones muy largos.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cantos cham&aacute;nicos cunas poseen una estructura similar a la existente en otras tradiciones literarias de Am&eacute;rica, que consiste en la repetici&oacute;n, numerosas veces, de algunas f&oacute;rmulas verbales, con ligeras variaciones &#151;lo que se conoce como estructura paralelista;<sup><a href="#nota">2</a></sup> &eacute;stos encuentran correspondencia en la pictograf&iacute;a, la cual posee una estructura similar, como una transcripci&oacute;n de la estructura verbal, organizada de acuerdo con una serie de rigurosas reglas de representaci&oacute;n, muy alejada del car&aacute;cter arbitrario que le asignan muchos historiadores de la escritura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, por ejemplo, la l&aacute;mina que describe el recorrido que efect&uacute;a la canoa de la luna por el cielo constituye un listado de los esp&iacute;ritus que la acompa&ntilde;an en su trayecto nocturno, al cual se halla asociada una descripci&oacute;n de los lugares por donde pasa a lo largo de &eacute;ste. El espacio se encuentra dividido en tres zonas: el cielo, el mar y la tierra, y los esp&iacute;ritus aparecen siguiendo un eje vertical u horizontal, una forma de organizaci&oacute;n que les confiere ciertas caracter&iacute;sticas de acuerdo con el lugar que ocupan en la sucesi&oacute;n lineal y la zona en donde se hallan. Esta estructura, en donde alternan elementos fijos que var&iacute;an a lo largo de una secuencia lineal, en orden de aparici&oacute;n, es com&uacute;n a los cantos cham&aacute;nicos cuna. Si en el canto se describen, por ejemplo, diferentes pueblos habitados por una multiplicidad de esp&iacute;ritus, la estructura gr&aacute;fica es similar; pero tambi&eacute;n se puede tornar m&aacute;s compleja, con listados de nombres que se encuentran dentro de otros listados, o bien grupos de variantes, y &eacute;stos se pueden alternar en lugar de ser insertados. Todo ello genera patrones de organizaci&oacute;n m&aacute;s complejos pero sin que se altere la estructura b&aacute;sica. La pictograf&iacute;a da cuenta entonces de tal complejidad, reorganizando la distribuci&oacute;n de las figuras en el espacio gr&aacute;fico de manera que se mantenga el orden temporal y espacial, por lo que</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">cada pictograma encuentra su lugar mental en la memoria del texto. Al mismo tiempo, a partir del lugar que ocupa en una secuencia espec&iacute;fica, sensibiliza la estructura general. As&iacute;, organizados de acuerdo con criterios mnem&oacute;nicos, el espacio dibujado y el espacio mental tienden a coincidir.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la relaci&oacute;n entre el canto y la pictograf&iacute;a no es lineal, ya que &eacute;sta aporta siempre elementos que no contiene el canto y &eacute;ste puede tener elementos que se indican tan s&oacute;lo una vez en la gr&aacute;fica y no aparecen nunca m&aacute;s; es decir, que su relaci&oacute;n es flexible, pero mantiene siempre la estructura paralelista, la alternancia entre constante y variaci&oacute;n. Lo importante es que en todos los casos se mantiene la relaci&oacute;n establecida entre "la estructura de un texto regularmente enunciado en un modo paralelista y la intervenci&oacute;n del pictograma como traza mn&eacute;sica de las palabras a enunciar". En esto radica su capacidad de ser una t&eacute;cnica mental que permite "la organizaci&oacute;n de los pictogramas en la conciencia". La persistencia de dicha estructura se explica por la existencia de un esquema mental, espacio&#45;temporal, "constituido de lugares fijados e identificados en secuencias lineales", a partir del cual "se organiza el ejercicio t&eacute;cnico de la memoria".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esta base, Severi se adentra en el estudio de la pictograf&iacute;a de los esquimales y de los pueblos del este de Canad&aacute; y Estados Unidos &#151;<i>ojibwas, lakotas, dakotas</i> y <i>apaches,</i> entre otros. Su intenci&oacute;n no es el an&aacute;lisis de los diferentes estilos de representaci&oacute;n gr&aacute;fica ni de las transformaciones de alg&uacute;n rasgo en particular ni la inclusi&oacute;n de elementos de origen europeo; para &eacute;l lo central es la comprensi&oacute;n de "las operaciones mentales implicadas en el establecimiento de esas relaciones". Encuentra entonces que dichas tradiciones iconogr&aacute;ficas mantienen, efectivamente, una relaci&oacute;n similar entre las f&oacute;rmulas verbales y la pictograf&iacute;a, como lo muestra el an&aacute;lisis de la llamada Biblia Dakota &#151;un documento del siglo XIX elaborado por un lakota&#151;, as&iacute; como de otros documentos de esa misma &eacute;poca procedentes de varios pueblos indios de Norteam&eacute;rica y esquimales. El an&aacute;lisis comparativo de esas diferentes tradiciones iconogr&aacute;ficas le lleva a concluir que se trata</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; no s&oacute;lo de una manera de construir lo memorable distinta a la escritura, sino&nbsp;&#91;que existe&#93; tambi&eacute;n un tipo de evoluci&oacute;n propio a la pictograf&iacute;a, radicalmente diferente del descrito por los historiadores de la escritura. Se trata de un recorrido evolutivo en el cual, en lugar de que el pictograma conduzca al fonograma por medio&nbsp;de una estilizaci&oacute;n progresiva, &eacute;ste desarrolla una relaci&oacute;n mnem&oacute;nica entre ciertas secuencias de im&aacute;genes, sean realistas o convencionales, y ciertas secuencias de palabras ritualmente enunciadas de acuerdo con una forma espec&iacute;fica.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta relaci&oacute;n mnem&oacute;nica, adem&aacute;s, no s&oacute;lo se establece entre f&oacute;rmulas verbales y pictograf&iacute;a, tambi&eacute;n existe con otras formas de iconograf&iacute;a, como las m&aacute;scaras, y con objetos como los cordeles mnem&oacute;nicos, como muestra el an&aacute;lisis que hace Severi de algunas tradiciones iconogr&aacute;ficas de Ocean&iacute;a. Esto abre la posibilidad de entender muchos objetos considerados como simples piezas de museo desde una perspectiva distinta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El contexto ritual</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los aspectos que Severi observ&oacute; desde un principio es que esta relaci&oacute;n no ocurre en un contexto ordinario sino que, tiene lugar siempre en un contexto de comunicaci&oacute;n ritual, que es parte de la acci&oacute;n ritual. Y fue de ah&iacute; donde surgi&oacute; la pregunta de c&oacute;mo se establece dicho contexto. Esto fue abordado en el estudio sobre un ritual <i>iatmul</i> en Ocean&iacute;a, el <i>naven,</i> en donde analiza &#151;en colaboraci&oacute;n con Michael Houseman&#151;, la forma como se constituye un contexto de comunicaci&oacute;n en la acci&oacute;n ritual, y en el cual concluyen que un aspecto fundamental es la transformaci&oacute;n de la identidad de los participantes, la adquisici&oacute;n de identidades complejas, m&uacute;ltiples y contradictorias &#91;Houseman y Severi, 1992&#93;.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Sin embargo, al abordar el an&aacute;lisis del canto cham&aacute;nico &#151;que a pesar de carecer de movimiento, no deja de ser una forma de acci&oacute;n ritual&#151;, por su naturaleza esencialmente verbal se requer&iacute;a buscar formas adecuadas para entender el contexto de comunicaci&oacute;n ritual, sobre todo la manera como se constituye.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se pod&iacute;a atribuir esto al empleo de la estructura paralelista, ya que no existe en todos los cantos cham&aacute;nicos de Am&eacute;rica y se usa tambi&eacute;n en contextos no rituales. Tampoco se pod&iacute;a atribuir al contenido del canto, a las met&aacute;foras empleadas, ya que en muchos casos &eacute;ste no es comprensible o se limita a una modulaci&oacute;n sonora sin sentido alguno. Para responder a esta interrogante, Severi recurre a la pragm&aacute;tica, la parte de la ling&uuml;&iacute;stica encargada del estudio de los actos relacionados con el habla y que forman parte de ella, es decir, aquellos aspectos que no son de orden sint&aacute;ctico ni sem&aacute;ntico, entre los que se encuentran la inflexi&oacute;n de la voz, los tonos, los gestos, las relaciones existentes entre los hablantes, el contexto espec&iacute;fico y los factores culturales &#91;v. Levinson, 1992&#93;. Tanto en su trabajo con los cunas como en el estudio de las tradiciones iconogr&aacute;ficas del norte de Am&eacute;rica, Severi observa que la relaci&oacute;n entre palabras y pictogramas es algo m&aacute;s que una t&eacute;cnica para memorizar un canto cham&aacute;nico, ya que en la medida que &eacute;ste se encuentra en un contexto particular, ritual, que se caracteriza por diferir completamente de la vida ordinaria, se convierte entonces en</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; un medio de construir una dimensi&oacute;n sobrenatural, pensada como un doble invisible o, en todo caso, como un mundo posible que posee una existencia paralela a la del mundo real &#91;. &#93; Es en el seno mismo de este proceso de evocaci&oacute;n, ligado a la recitaci&oacute;n de los cantos ordenados en secuencias de constantes y variaciones, que nacen esos seres ambiguos y en continua metamorfosis que hemos denominado "criaturas paralelistas".</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre estas &uacute;ltimas, en los cantos cunas destaca el jaguar del cielo, que posee una identidad compleja, constituida por otros animales &#151;es tambi&eacute;n un ave&#151;, cuerpos celestes &#151;el Sol&#151;, objetos rituales &#151;una cuerda para ceremonias funerarias&#151;, representaciones gr&aacute;ficas &#151;pintura corporal&#151;, etc&eacute;tera. Es decir, que la enunciaci&oacute;n del canto implica la construcci&oacute;n de figuras y esquemas cosmol&oacute;gicos, por lo que &eacute;sta tiene por efecto una transformaci&oacute;n ritual del universo. Y de esta transformaci&oacute;n participa tambi&eacute;n el mismo enunciador, el cham&aacute;n, debido a que la enunciaci&oacute;n paralelista posee igualmente una forma reflexiva, en donde el cham&aacute;n se refiere a s&iacute; mismo como si fuera otra persona. Varios cantos cham&aacute;nicos comienzan con una descripci&oacute;n de las condiciones en que ocurre el canto, del lugar donde se halla el cham&aacute;n, de lo que le rodea, hacia donde mira, etc&eacute;tera, lo cual constituye algo parecido a las instrucciones para efectuar un canto cham&aacute;nico &#151;muy cortazarianas, por cierto&#151;, que a veces son transmitidas junto con el canto, en la parte introductoria, y que transforman las condiciones de enunciaci&oacute;n al generar una situaci&oacute;n parad&oacute;jica, que no existe en la vida ordinaria, al crear una persona que habla de una persona que habla de una persona que habla de una persona que habla &#91;...&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer efecto de esta transformaci&oacute;n es que el enunciador se desdobla, ahora son dos personas: una que se halla en la habitaci&oacute;n, junto al paciente, y otra que se encuentra en alguna parte lejana, por ejemplo, recorriendo los pueblos de los esp&iacute;ritus. Pero no s&oacute;lo eso, el cham&aacute;n ve transformada su propia identidad, se convierte en un ser complejo, dotado de m&uacute;ltiples identidades, muchas contradictorias, que se condensan en su persona durante el contexto de comunicaci&oacute;n ritual. As&iacute;, por ejemplo, para enfrentar el jaguar del cielo que est&aacute; provocando una enfermedad a la persona que acude a verlo, el cham&aacute;n debe adquirir una identidad igual de compleja que la de &eacute;ste, de otra manera no podr&aacute; derrotarlo; por lo que va a encarnar, a lo largo del canto, el esp&iacute;ritu vegetal que es su aliado contra los esp&iacute;ritus animales pat&oacute;genos, pero tambi&eacute;n encarnar&aacute; esp&iacute;ritus animales que se hallan en el cuerpo del enfermo. Su identidad compleja se manifiesta por la v&iacute;a sonora, es su voz el medio de expresi&oacute;n de esa multitud de seres.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cham&aacute;n se vuelve as&iacute; una &uacute;nica e inesperada especie de enunciador, constituida por una serie de connotaciones que indican simult&aacute;neamente los esp&iacute;ritus aliados y los esp&iacute;ritus enemigos, los vegetales y los animales, el sabio adivino representado por el &aacute;rbol Balsa y el jaguar del cielo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta transformaci&oacute;n es justamente lo que constituye el contexto de comunicaci&oacute;n ritual, en donde priman los aspectos pragm&aacute;ticos del lenguaje, lo cual hace del canto cham&aacute;nico pr&aacute;cticamente tan s&oacute;lo una forma sonora. Esto es muy claro en uno de los cantos cham&aacute;nicos cunas m&aacute;s conocidos, el <i>Mu ikala,</i> que se recita en los casos de parto dif&iacute;cil y cuyo contenido, en contra de lo que dice L&eacute;vi&#45;Strauss, es incomprensible para la mujer que intenta parir, ya que est&aacute; en una lengua reservada a los chamanes, por lo que, a o&iacute;dos de ella, se trata solamente de una letan&iacute;a mon&oacute;tona y sin sentido, salpicada de algunas palabras que s&iacute; llega a entender. Es decir, si hay eficiencia terap&eacute;utica, &eacute;sta se debe m&aacute;s bien al contexto en que tiene lugar la enunciaci&oacute;n del canto, a lo que J. L. Austin y John R. Searle definieron como el efecto perlocutorio de un acto de habla, y no al generado en la parturienta por el contenido de las palabras del canto cham&aacute;nico, que es la tesis de L&eacute;vi&#45;Strauss en su c&eacute;lebre texto "La eficacia simb&oacute;lica".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, el hecho de que la mujer no entienda no significa que crea ciegamente en lo que hace y dice el cham&aacute;n. Severi plantea que el efecto perlocutorio que se produce en este contexto de comunicaci&oacute;n ritual consiste en una tensi&oacute;n entre duda y creencia, la cual puede terminar por el rechazo o la adhesi&oacute;n a la creencia por parte del paciente. Se ha visto que el sonido puede tener un efecto terap&eacute;utico &#151;en personas autistas, por ejemplo&#151;, pero es sobre todo el contexto ritual que genera una suerte de espacio que provoca y permite la proyecci&oacute;n de la mujer, esto es, su participaci&oacute;n activa en el proceso de sanaci&oacute;n, en la resoluci&oacute;n de las dificultades para lograr el parto. Como lo explica el mismo Severi:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; ante el misterio engendrado por sonidos incomprensibles se establece entonces una especie de atm&oacute;sfera m&aacute;s familiar, en donde la mujer enferma o cualquier otro paciente no se siente completamente desorientado. De hecho, en ocasiones &eacute;ste entiende algunas palabras pronunciadas por el oficiante y, casi por azar, es en parte sacudido por algunas palabras clave, cuyo sentido podr&aacute; comprender. En la escena ritual de la enunciaci&oacute;n, la imagen construida por el canto se puede describir como una suerte de trama, una l&iacute;nea regular y continua compuesta de sonidos emitidos. Paralelamente a esta l&iacute;nea aparecen, de manera discontinua e irregular, como puntos luminosos, las palabras cuyo sentido habr&aacute; entendido el paciente.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta situaci&oacute;n &#151;de la cual s&oacute;lo retenemos aqu&iacute; los rasgos formales de la enunciaci&oacute;n&#151; implica las dos condiciones que Gombrich asigna a la generaci&oacute;n de una ilusi&oacute;n perceptiva, tal y como se realiza a partir de que se desata un proceso de proyecci&oacute;n: la familiaridad de ciertos rasgos que son retenidos y entendidos, y la presencia de una pantalla vac&iacute;a, la cual consta en este caso de secuencias de sonidos incomprensibles y enunciados en la oscuridad. Estos sonidos, a pesar de que se hallan insertos en un contexto de comunicaci&oacute;n, no son palabras, por lo que no dejan de carecer de sentido. Como sucede en los casos del <i>benandanti</i> de Obersdorf y de la bestia de G&eacute;vaudan, un espacio vac&iacute;o o latente, una grieta aparentemente sin importancia, aparece en el flujo de las representaciones enunciadas. Y es en ese punto vac&iacute;o en donde se efect&uacute;a &#151;al igual que en el caso de una ilusi&oacute;n o de una figura incompleta&#151; un trabajo mental que empuja a completar, por medio de una proyecci&oacute;n, la imagen sonora engendrada por el sonido enunciado.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es este proceso de proyecci&oacute;n el que lleva al paciente a creer, a adherir a la creencia en lo que implica el ritual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, Severi plantea que la creencia no es algo dado de una vez por todas, y que la idea de creer, vista como "la adhesi&oacute;n a una concepci&oacute;n del mundo", carece de sentido. La creencia implica siempre duda e incertidumbre, y en los rituales esto se manifiesta como una suerte de desaf&iacute;o. Desde esta perspectiva, la creencia constituye, en el fondo, una relaci&oacute;n entre una representaci&oacute;n y una persona que cree en ella; se trata por tanto de un nexo social complejo. Y el contexto ritual constituye, por lo mismo, un campo fundamental para la generaci&oacute;n y el establecimiento de creencias, para la orientaci&oacute;n de la imaginaci&oacute;n y la formaci&oacute;n de la memoria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este &uacute;ltimo aspecto es abordado al analizar un caso de mesianismo entre los apaches, ocurrido a principios del siglo XX, empleando m&uacute;ltiples referencias a otros acontecidos en el XIX. Desde una perspectiva tradicional, se tratar&iacute;a simplemente de un caso de sincretismo, en la medida que dicho movimiento contiene una mezcla de s&iacute;mbolos y contenidos cristianos e ind&iacute;genas. Sin embargo, m&aacute;s que en el contenido, Severi centra su estudio nuevamente en la forma, lo que le permite observar que los rituales efectuados por el mes&iacute;as y sus seguidores poseen una forma totalmente apache, por lo que, m&aacute;s que sincretismo, se trata de un caso en donde se mantiene la forma ritual ind&iacute;gena y se integran contenidos cristianos, sin dejar de ser un elemento de impugnaci&oacute;n a la legitimidad del invasor, con quien viv&iacute;an en un estado de guerra total. El empleo de contenidos cristianos genera, en conjunci&oacute;n con los de origen apache, m&aacute;s bien una representaci&oacute;n parad&oacute;jica, contraintuitiva, lo cual significa, en realidad, que los apaches se "mantienen fieles a la tradici&oacute;n ind&iacute;gena y no a la tradici&oacute;n cristiana".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El personaje mesi&aacute;nico en cuesti&oacute;n, Silas John, era hijo de un cham&aacute;n, de quien recibi&oacute; m&uacute;ltiples ense&ntilde;anzas. Tras adquirir un conocimiento m&aacute;s profundo, en particular del esp&iacute;ritu de la serpiente y del rayo, comienza su pregonar, pero a favor de Cristo, e incluso contra algunos rituales apaches. No obstante, su representaci&oacute;n de Cristo consist&iacute;a en una cruz con una serpiente pintada y los rituales que llevaba a cabo eran apaches en su forma, siguiendo la tradici&oacute;n del canto cham&aacute;nico. Este cambio no debe ser visto como una simple hibridaci&oacute;n o la invenci&oacute;n de una tradici&oacute;n no aut&eacute;ntica, ya que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el paso de la religi&oacute;n tradicional al culto mesi&aacute;nico hace pasar de una situaci&oacute;n donde el cham&aacute;n tradicional se opone al cristianismo debido a que reivindica un punto de vista religioso profundamente diferente, a una situaci&oacute;n donde &eacute;l &#151;o m&aacute;s bien su disc&iacute;pulo convertido en profeta&#151; se opone al cristianismo porque proclama estar m&aacute;s cerca del verdadero cristianismo que el misionero blanco. La transformaci&oacute;n que se opera aqu&iacute; &#151;con frecuencia y de manera un tanto apresurada llamada 'inversi&oacute;n' por los antrop&oacute;logos&#151;, se describe m&aacute;s precisamente como la constituci&oacute;n de una paradoja. El nuevo profeta declara ser m&aacute;s poderoso que el anterior porque se considera a s&iacute; mismo como <i>a la vez diferente y parecido</i> en relaci&oacute;n al dios de los cristianos. Desde un punto de vista de la l&oacute;gica, su mensaje se puede formular en estos t&eacute;rminos: "yo me opongo a ti, dios de los blancos, porque soy parecido a ti y porque soy diferente de ti". El resultado de este proceso constituye una manera caracter&iacute;stica de definir un nuevo sujeto, el mes&iacute;as ind&iacute;gena, el cual reviste connotaciones contradictorias.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en el contexto de la acci&oacute;n ritual donde Silas adquiere una identidad compleja, pues</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;.<i>..</i>&#93; <i>habla</i> como un cristiano y act&uacute;a como un cham&aacute;n apache: una vez entrando en el espacio ritual se convierte simult&aacute;neamente en uno y otro. El an&aacute;lisis de las condiciones contraintuitivas de comunicaci&oacute;n que impon&iacute;a a sus disc&iacute;pulos para fundar su Nueva Oraci&oacute;n muestra que la soluci&oacute;n del problema de interpretaci&oacute;n planteado por un enunciado mesi&aacute;nico como "yo soy Jes&uacute;s porque soy un cham&aacute;n" no se debe buscar en la contradicci&oacute;n banal que existe entre los dos predicados, sino m&aacute;s bien en la complejidad, ritualmente realizada, del "yo que lo enuncia".</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual manera, los participantes en el ritual presentan una faceta parad&oacute;jica, ya que</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el que reza como un cristiano se identifica, al repetir sus gestos, con Silas el profeta, y simult&aacute;neamente con el esp&iacute;ritu de la monta&ntilde;a, el Gan, cuya danza le muestra el profeta. Lo que el oficiante hace mientras sigue los pasos de danza apropiados&nbsp;("yo celebro al Gan"), contradice lo que dice mientras enuncia su plegaria ("yo&nbsp;dirijo mi plegaria a Jesucristo"). Al interior del espacio ritual del Campo sagrado,&nbsp;aquel que reza se convierte al mismo tiempo en el que celebra la danza de los Gan.&nbsp;El an&aacute;lisis de la acci&oacute;n ritual basado en la identificaci&oacute;n del tipo de pr&aacute;ctica de comunicaci&oacute;n que constituye el contexto de la Nueva Oraci&oacute;n de Silas John muestra&nbsp;que las acciones rituales ense&ntilde;adas por Silas contradicen su doctrina. La supuesta&nbsp;"nueva religi&oacute;n" es <i>tambi&eacute;n</i> la religi&oacute;n tradicional: la Nueva Oraci&oacute;n incluye la danza tradicional que Silas prohib&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las conclusiones de Severi ponen en tela de juicio el concepto de sincretismo y el de contacto cultural; bien valen la extensi&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; a pesar de las apariencias, la definici&oacute;n ritual de Silas John como Jes&uacute;s, el cham&aacute;n apache fundador de la oraci&oacute;n del Campo sagrado de las cuatro cruces, no es de ninguna manera el resultado de un intercambio entre creencias culturales distintas. Al contrario, esta definici&oacute;n constituye una aplicaci&oacute;n ulterior de la l&oacute;gica paralelista que hemos visto operar en los casos del cantador cuna y del cham&aacute;n apache tradicional. De hecho, la adquisici&oacute;n ritual de una identidad compleja por medio de una serie acumulativa de connotaciones contradictorias parece ser m&aacute;s bien una caracter&iacute;stica muy difundida, o tal vez general, en las tradiciones cham&aacute;nicas amerindias. Podemos deducir entonces que cuando Silas John pretend&iacute;a que se hab&iacute;a convertido en Jes&uacute;s, no estaba abrazando el cristianismo, sino que se opon&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s a &eacute;ste y se opon&iacute;a sobre la base de una actitud perfectamente tradicional. El 'yo' que pide a sus disc&iacute;pulos que le llamen Jes&uacute;s' no es resultado de una simple hibridaci&oacute;n cultural. Se trata de un enunciador que, aunque en apariencia parad&oacute;jico, se encuentra totalmente construido de acuerdo con la t&eacute;cnica paralelista compuesta de "pares can&oacute;nicos de connotaciones contradictorias". El caso de Silas John nos permite percibir claramente que esta serie de connotaciones, dentro de la tradici&oacute;n, no deja de ser una <i>serie abierta</i> susceptible de incluir en todo momento un nuevo t&eacute;rmino. Podemos incluso llegar a decir que no hay ninguna traza de sincretismo en los movimientos mesi&aacute;nicos apaches, ya que el t&eacute;rmino 'Cristo' se convierte, a partir de los primeros intentos por 'resucitar' a los jefes asesinados por los blancos danzando sobre sus tumbas, en uno de los t&eacute;rminos constitutivos del universo cham&aacute;nico de los apaches, y ser&aacute; insertado entonces en la serie de pares can&oacute;nicos que definen al enunciador de un canto (jaguar y ave, mujer y &aacute;rbol, serpiente y rayo, voz e imagen &#91;...&#93;). Dar el nombre de 'Cristo' a Silas John no era por lo tanto una manera de traicionar la tradici&oacute;n cham&aacute;nica, era una 'nueva' manera de permanecer fiel a ella.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una situaci&oacute;n de conflicto, donde la sociedad que buscaba imponerse no lograba consolidar su dominio &#151;incluido el &aacute;mbito religioso&#151; y la que resist&iacute;a se encontraba un tanto debilitada, el movimiento mesi&aacute;nico es una suerte de reactivaci&oacute;n, es un acto de resistencia y lucha &#151;lo cual es claramente percibido por los invasores&#151;. El &eacute;xito de Silas John radica en que, a pesar de no enarbolar elementos religiosos verdaderamente nuevos, logra "capturar la imaginaci&oacute;n" de la poblaci&oacute;n apache.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo nuevo no era la danza ni la oraci&oacute;n, era m&aacute;s bien la relaci&oacute;n, estricta y obligatoria, entre una plegaria y una danza que se mostraba a pesar de estar aparentemente prohibida. Esta relaci&oacute;n &#151;que seguramente no era consciente, y que fue tal vez resultado de una s&uacute;bita intuici&oacute;n del profeta&#151; fue un medio de establecer una modalidad contraintuitiva in&eacute;dita para la propagaci&oacute;n de un mensaje que no ten&iacute;a nada de nuevo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis relacional muestra aqu&iacute; otra de sus virtudes, ya que permite entender de manera no mec&aacute;nica la propagaci&oacute;n de una representaci&oacute;n. No es que &eacute;sta haya sido usada conscientemente como un medio de resistencia &#151;esto es m&aacute;s bien una consecuencia&#151;, ni que se trate de una representaci&oacute;n contraintuitiva que, a la manera de la selecci&oacute;n natural en la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, se propague porque en el cerebro humano existe un m&oacute;dulo que retiene ese tipo de representaciones, como lo sostienen algunos autores. Es el contexto particular, ritual, contraintuitivo, el que genera y fija la representaci&oacute;n &#151;tambi&eacute;n contraintuitiva&#151;, la cual despu&eacute;s desempe&ntilde;ar&aacute; varias funciones &#151;como ser un elemento clave de la resistencia apache&#151;. As&iacute;, al elaborar un an&aacute;lisis con un enfoque cognitivo pero desde otra perspectiva, Severi logra dotar de vida a Silas John y a sus seguidores, en lugar de convertirlos en marionetas movidas por las circunstancias, por los factores externos, o por mecanismos internos, cerebrales, como simples aut&oacute;matas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Del enfoque morfol&oacute;gico a los sistemas complejos</b></font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se habla de tradiciones no occidentales, lo que fascina al lector, y generalmente tambi&eacute;n al investigador, son los temas in&eacute;ditos, con frecuencia asombrosos, alrededor de los cuales se organizan las creencias de los pueblos lejanos o mal conocidos. As&iacute;, se busca el dibujo de un r&iacute;o que encarna al cham&aacute;n del Amazonas, el camino en el desierto australiano marcado al infinito por los trazos de una vida en el sue&ntilde;o, el dios yoruba a la vez ferretero y esp&iacute;ritu del rayo, recientemente transformado en tierra brasile&ntilde;a en general de un ej&eacute;rcito armado de fusiles y bayonetas relucientes, y finalmente colocado &#151;de pantal&oacute;n blanco, saco azul y espada de plata&#151;, en lugar de San Juan en una iglesia barroca. En general, <i>la forma</i> de los procesos de transmisi&oacute;n de conocimientos interesa menos. Lo com&uacute;n es que, a lo m&aacute;s, se haga una menci&oacute;n r&aacute;pida al hecho de que la transmisi&oacute;n de esas creencias de una generaci&oacute;n a otra se efect&uacute;a por medio de la transmisi&oacute;n oral, un punto de vista que torna dif&iacute;cil la comprensi&oacute;n, e incluso la percepci&oacute;n, de las enormes diferencias que separan, al interior de las tradiciones en donde la escritura no est&aacute; presente, las modalidades espec&iacute;ficas de la transmisi&oacute;n. Por su lado, la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica muestra que s&oacute;lo podemos comprender c&oacute;mo funciona una tradici&oacute;n si estudiamos el tipo de comunicaci&oacute;n que &eacute;sta pone en acci&oacute;n.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este inter&eacute;s por la forma, la morfolog&iacute;a, data de largo tiempo en Severi &#151;probablemente se deba a su formaci&oacute;n original de fil&oacute;sofo&#151;, y se ha conformado como un enfoque, una manera de abordar los temas que trabaja. En esta perspectiva, las ideas de Goethe son fundadoras, como lo explica el mismo Severi en un art&iacute;culo de 1988 que forma parte de un libro intitulado <i>Las ideas de la antropolog&iacute;a,</i> y en donde establece un puente entre la propuesta del genio alem&aacute;n y la noci&oacute;n de estructura tal y como la concibe L&eacute;vi&#45;Strauss. En este trayecto, Gregory Bateson es un punto obligado, ya que fue alguien que, en sus m&uacute;ltiples investigaciones, privilegi&oacute; la forma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A grandes rasgos, Goethe plantea que el estudio de las formas &#151;de las plantas, animales, nubes, etc.&#151; deber&iacute;a constituir una ciencia en s&iacute;, una disciplina que tenga como "objeto particular lo que las dem&aacute;s ciencias tratan solamente de paso; que retome lo que se encuentra fragmentado en ellas e instituya una nueva perspectiva que permita considerar de manera simple &#91;...&#93; las cosas de la naturaleza" &#91;Severi, 1988:125&#93;. Goethe pensaba que la visi&oacute;n mecanicista de causas y efectos no permite entender los fen&oacute;menos en su totalidad &#151;el organismo entero no es la suma de sus partes&#151;, y que por ello es preciso formular de otra manera el estudio de la naturaleza, tratando de aprehender su din&aacute;mica interna, las relaciones entre sus partes que generan su forma.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la naturaleza viviente nada se produce que no se inscriba en un todo. Si los fen&oacute;menos nos aparecen separadamente y que estamos obligados a considerar nuestras experiencias como hechos aislados, esto no significa en absoluto que est&eacute;n separados en la realidad. Nuestra tarea es encontrar nexos entre ellos &#91;ibid.:127&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, al abordar el estudio de la forma de las plantas, Goethe aplica su idea de encontrar lo que &eacute;l llama un fen&oacute;meno original <i>(Urphaenomena),</i> y afirma que toda planta es resultado de "la metamorfosis gradual de un solo y mismo &oacute;rgano", es decir, que cada &oacute;rgano de la planta proviene de un solo y mismo &oacute;rgano. De igual manera, en la medida que todas las plantas "tienen un aire de familia que permite compararlas unas con otras" &#91;Thuillier, 1980:89&#93;, es posible pensar que provienen de una planta original, lo que hoy se denominar&iacute;a un ancestro com&uacute;n y que hace que un grupo sea considerado monofil&eacute;tico &#151;algo ajeno al pensamiento de Goethe, quien b&aacute;sicamente consideraba el desarrollo ontog&eacute;nico, del organismo, y no el evolutivo o filogen&eacute;tico&#151;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este mismo enfoque lleva a Goethe a refutar la teor&iacute;a del color de Newton, para quien este fen&oacute;meno se reduce a su aspecto f&iacute;sico, esto es, a la descomposici&oacute;n de la luz y la producci&oacute;n de los colores. Para Goethe esto no puede ser planteado solamente en t&eacute;rminos de causas y efectos, es necesario verlo como una totalidad y &eacute;sta incluye forzosamente la percepci&oacute;n humana, es decir, es preciso analizar la relaci&oacute;n entre los aspectos f&iacute;sicos y aquellos que dependen de la fisiolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a humanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las intuiciones de este gran pensador, ubicadas un tanto al margen de la ciencia predominante, no dejan de ser fuente de inspiraci&oacute;n para muchas generaciones. J} Podemos encontrar su influencia en &aacute;mbitos tan diversos como la gen&eacute;tica y la historia del arte. As&iacute;, al igual que muchos otros, Severi abreva de ellas pero tambi&eacute;n las somete a un ejercicio cr&iacute;tico que lo obliga a retrazar su historia e influencia en el campo de la iconograf&iacute;a, en donde Aby Warburg es un personaje clave, al igual que lo es Gregory Bateson en la vertiente que lleva a la antropolog&iacute;a. De esta labor resulta un enfoque renovado para el estudio de las tradiciones iconogr&aacute;ficas, en el cual aplica</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; lo que parec&iacute;a ser una instrucci&oacute;n metodol&oacute;gica elemental del pensamiento morfol&oacute;gico y que se puede formular as&iacute;: "busca el caso m&aacute;s simple y eval&uacute;a su propia complejidad". Si la descripci&oacute;n de esta primera <i>Urform</i> es suficientemente completa, los casos m&aacute;s complejos pueden despu&eacute;s disponerse en una serie ordenada, revelando as&iacute; &#151;por similitud y diferencia&#151; aspectos hasta entonces desapercibidos &#91;...&#93; El fen&oacute;meno elemental en el que se basa nuestra investigaci&oacute;n no es por lo tanto la expresi&oacute;n material de los sistemas gr&aacute;ficos denominados primitivos, sino m&aacute;s bien el lazo mental que se establece entre dos formas, una ic&oacute;nica y la otra ling&uuml;&iacute;stica, de la traza mn&eacute;sica.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una profunda revisi&oacute;n hist&oacute;rica y etnogr&aacute;fica acerca del arte de la memoria en el mundo, aunada a su propio trabajo de campo, lo llevan a plantear</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">un tipo de <i>Urform</i> de la memoria, t&iacute;pica de estas tradiciones, que he propuesto llamar <i>la forma&#45;canto.</i> Una forma profundamente ligada al uso ritual del lenguaje, en la cual la imagen y la palabra tienen un peso y una dignidad estrictamente equivalentes, tanto desde el punto de vista de su l&oacute;gica &#151;inferencias, clasificaciones, etc&eacute;tera&#151;, como de sus aspectos, en ocasiones, intensamente po&eacute;ticos. El an&aacute;lisis de esta forma permiti&oacute; tambi&eacute;n otra conclusi&oacute;n: las artes de la memoria no occidentales se basan al menos en dos criterios psicol&oacute;gicos de orden general. El primero consiste en adjudicar una "sobresaliencia"<sup><a href="#nota">4</a></sup> a representaciones gr&aacute;ficas contraintuitivas que podr&iacute;amos considerar como <i>im&aacute;genes agentes</i> que nos vienen de culturas lejanas. Esta imagen memorable, en su manifestaci&oacute;n general, es frecuentemente una quimera. El segundo rasgo psicol&oacute;gico general reside en la organizaci&oacute;n, igualmente necesaria y constitutiva, de las im&aacute;genes memorables en secuencias ordenadas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este enfoque metodol&oacute;gico ha resultado muy fruct&iacute;fero para su trabajo de investigaci&oacute;n, como se puede apreciar en los aspectos de su obra que hemos destacado. Al analizar los fen&oacute;menos como un todo, cuya forma resulta de la relaci&oacute;n entre sus partes, Severi rompe con la idea de que el estudio de muchos objetos procedentes de otras sociedades considerados como obras de arte debe basarse en el desciframiento de su simbolismo; y siguiendo la idea de Goethe sobre la producci&oacute;n del color, rescata de esa vertiente "la idea de que un pensamiento visual se encuentra totalmente en acci&oacute;n en las iconograf&iacute;as". A partir de ella propone "estudiar el funcionamiento de este pensamiento en el contexto de las pr&aacute;cticas de memorizaci&oacute;n", para lo cual es fundamental nuevamente la relaci&oacute;n existente entre el objeto y quien lo mira, ya que, por sus caracter&iacute;sticas y en un contexto dado, el objeto permite la proyecci&oacute;n de quien lo mira &#151;lo que Vischer llam&oacute;, en 1873, la empat&iacute;a visual&#151; lo cual hace que "connotaciones mentales que se encuentran ausentes de la imagen exterior pueden volverse parte esencial de dicha 'totalidad inextricable' que constituye la experiencia visual".</font></p>   	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se trata entonces ya de estudiar solamente la evoluci&oacute;n de las formas, sino el modo de relaci&oacute;n que, al interior de una tradici&oacute;n, se establece entre la forma como traza material inscrita sobre un soporte y las operaciones mentales, los actos de mirar y el tipo de asociaci&oacute;n que &eacute;sta supone &#91;...&#93; Esta nueva perspectiva permitir&aacute; identificar, al mismo tiempo que los fundamentos psicol&oacute;gicos de toda cultura &#151;como lo proponen Pascal Boyer y Dan Sperber&#151;, cu&aacute;les operaciones cognitivas est&aacute;n implicadas en el conjunto de pr&aacute;cticas y t&eacute;cnicas que requiere el establecimiento y funcionamiento de una tradici&oacute;n espec&iacute;fica. De esta manera, la investigaci&oacute;n en antropolog&iacute;a podr&aacute; unirse a los datos obtenidos en el trabajo de campo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La forma de abordar los aspectos cognitivos es tambi&eacute;n bastante distinta a la predominante, la cual, basada en una analog&iacute;a con la evoluci&oacute;n de las especies, plantea que ciertas representaciones que se pueden encontrar pr&aacute;cticamente en toda sociedad &#151;ideas religiosas, mitos, etc.&#151; se encuentran ampliamente difundidas por poseer caracter&iacute;sticas que corresponden a esquemas, m&oacute;dulos o sistemas de inferencia propios al cerebro humano. Las representaciones contraintuitivas, por ejemplo, se propagan f&aacute;cilmente porque existen procesos mentales que las retienen. Ciertamente es un tema que requerir&iacute;a un mayor desarrollo &#151;imposible de efectuar aqu&iacute;&#151;, pero quisiera al menos se&ntilde;alar que el tratamiento que le da Severi se inscribe en la misma l&iacute;nea de pensamiento que en la biolog&iacute;a evolutiva &#151;sobre la base de las ideas del mismo Goethe y ligada estrechamente a la g&eacute;nesis de los llamados sistemas complejos&#151;, se ha criticado el pensamiento neodarwinista, adaptacionista, proponiendo otra manera de comprender la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica. Entre las propuestas m&aacute;s relevantes en este campo se encuentran las que provienen de un enfoque morfogen&eacute;tico en embriolog&iacute;a, que han abierto nuevas maneras de ver incluso, la gen&eacute;tica y la relaci&oacute;n de los organismos con el ambiente desde una perspectiva evolutiva &#91;v. Goodwin, 1998&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo curioso es que entre las figuras m&aacute;s sobresalientes de esta rama de la biolog&iacute;a se encuentra Conrad Hal Waddington,<sup><a href="#nota">5</a></sup> gran amigo de Gregory Bateson, con quien comparti&oacute; y discuti&oacute; muchas de sus ideas, y que Edmund Leach menciona entre las personas que m&aacute;s influyeron la obra de Bateson &#91;Leach, 1980:8 y s.&#93;. Al ver la importancia que tiene la obra de este &uacute;ltimo en los trabajos de Severi, pareciera que, de alguna manera, el enfoque morfol&oacute;gico llevara a plantear los problemas de manera similar en &aacute;mbitos lejanos, llevando a formas similares de entenderlos y explicarlos, y a un mismo af&aacute;n de restituir la complejidad de los fen&oacute;menos.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto mismo se refleja en la manera de avanzar en el estudio de los aspectos cognitivos en antropolog&iacute;a que plantea Severi, un campo en donde priman las vastas generalizaciones y la construcci&oacute;n de grandes sistemas y teor&iacute;as, que pretenden dar cuenta de un gran n&uacute;mero de casos posibles elaborando inmensas revisiones etnogr&aacute;ficas con el fin de hacer dichas sistematizaciones casi totales &#151;extensivas, desde un punto de vista l&oacute;gico&#151;, lo cual no s&oacute;lo resulta pretensioso, sino que, sobre todo, implica una fuerte reducci&oacute;n de la complejidad, como sucede al querer explicar ciertos aspectos de la diversidad cultural por medio de factores biol&oacute;gicos tan generales.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La objeci&oacute;n de muchos antrop&oacute;logos a este enfoque &#151;afirma Severi&#151; es que la complejidad es precisamente lo que caracteriza la etnograf&iacute;a; por lo que quienes defienden dicha complejidad ven en todo intento de reducirla una alteraci&oacute;n fundamental del objeto de estudio, ya que crea un efecto tan reduccionista que lleva a excluir la posibilidad de confirmar o negar el punto en cuesti&oacute;n &#91;Severi, 2004:1&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Severi ha preferido avanzar estudiando distintos casos pero tratando de conservar su complejidad, es decir, con un enfoque intensivo &#151;contrario al extensivo&#151;, como &eacute;l mismo lo explica: "quiero mostrar que una perspectiva cognitiva diferente, desarrollada en t&eacute;rminos intensivos, puede enriquecer nuestra manera de tratar la complejidad etnogr&aacute;fica y ayudarnos a repensar una serie de conceptos antropol&oacute;gicos tradicionales" <i>&#91;ibid.&#93;.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Carlo Severi resulta as&iacute; muy completo, su propuesta metodol&oacute;gica constituye un cimiento s&oacute;lido, lo cual permite levantar una estructura firme pero muy imaginativa y propositiva, un andamiaje donde la creatividad pueda desarrollarse con mucha libertad sin perder rigor. Tal vez lo &uacute;nico que puede resultar un poco abrumador para quien lea este libro de un tir&oacute;n es la profusi&oacute;n de nuevos conceptos, pero al respecto podemos evocar al mismo Gregory Bateson, quien al analizar su trabajo sobre el ritual del naven, se&ntilde;ala justamente la cantidad de conceptos nuevos que hab&iacute;a introducido en su an&aacute;lisis, algunos un poco apresuradamente por los imperativos del trabajo de campo pero tambi&eacute;n por los vuelos de la imaginaci&oacute;n &#151;muy altos en su caso, como se aprecia en su obra&#151;. El listado tan grande que result&oacute; fue depurado, sometido al escrutinio de lo que &#151;en contraposici&oacute;n a la libertad que lo hab&iacute;a empujado a lo anterior&#151; llam&oacute; un pensamiento m&aacute;s estricto; por lo que afirma entonces que "los avances en el pensamiento cient&iacute;fico proceden de una <i>combinaci&oacute;n del pensamiento libre y del estricto,</i> y esta combinaci&oacute;n es el instrumento m&aacute;s valioso de la ciencia" &#91;Bateson, 1992:101&#93;. Su conclusi&oacute;n al respecto se ajusta perfectamente al trabajo de Severi:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">si me piden ustedes una receta para acelerar este proceso, dir&iacute;a primero que debemos aceptar y gozar de esta naturaleza dual del pensamiento cient&iacute;fico y estar dispuestos a valorar la manera en que ambos procesos colaboran para hacernos avanzar en la comprensi&oacute;n del mundo &#91;ibid.:112&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toca as&iacute;, a cada lector, disfrutar y valorar este libro tan pleno de rigor como de imaginaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bateson, Gregory</b> 1992 (1972) <i>Pasos hacia una ecolog&iacute;a de la mente,</i> Buenos Aires, Planeta/Carlos Lohle.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481511&pid=S0185-1659200800040001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2003 <i>Naven,</i> Stanford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481513&pid=S0185-1659200800040001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Brotherston, Gordon</b> 1997&nbsp;(1992) <i>La Am&eacute;rica ind&iacute;gena en su literatura: los libros del Cuarto Mundo,</i> M&eacute;xico, FCE, pp. 69&#45;75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481515&pid=S0185-1659200800040001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Houseman, Michael y Carlo Severi</b> 1992 <i>Naven ou le donner &agrave; voir,</i> Par&iacute;s, CNRS/&Eacute;ditions de la Maison des Sciences de l'Homme.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481517&pid=S0185-1659200800040001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Goodwin, Brian</b> 1998&nbsp;(1994) <i>Las manchas del leopardo. La evoluci&oacute;n de la complejidad,</i> Barcelona, Tusquets.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481519&pid=S0185-1659200800040001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Levinson, Stephen C.</b> 1992 (1983) <i>Pragmatics,</i> Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481521&pid=S0185-1659200800040001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Leach, Edmund</b> 1980 "Gregory Bateson". Obituary, en <i>RAIN,</i> n&uacute;m. 40, pp. 8&#45;9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481523&pid=S0185-1659200800040001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Lubbock, John</b> 1987&nbsp;(1870) <i>Los or&iacute;genes de la civilizaci&oacute;n y la condici&oacute;n primitiva del hombre,</i> Barcelona, Alta Fulla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481525&pid=S0185-1659200800040001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Severi, Carlo</b> 1996 (1993) <i>La memoria ritual. Locura e imagen del blanco en una tradici&oacute;n cham&aacute;nica amerindia,</i> Quito, Abya&#45;Yala.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481527&pid=S0185-1659200800040001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1988&nbsp;"Structure et forme originaire", en Descola, G. Lenclud y A. C. Taylor (Eds.), <i>Les id&eacute;es de l'anthropologie,</i> Par&iacute;s, P. Armand Colin, pp. 117&#45;149.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481529&pid=S0185-1659200800040001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2004. "Capturing Imagination: A Cognitive Approach to Cultural Complexity", en <i>Journal ofthe Royal Anthropological Institute,</i> n&uacute;m. 10, pp. 815&#45;838.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481531&pid=S0185-1659200800040001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Thuillier, Pierre</b> 1980 (1976) "Goethe l'h&eacute;r&eacute;siarque", en <i>Le petit savant illustr&eacute;,</i> Par&iacute;s, Seuil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481533&pid=S0185-1659200800040001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Waddington</b> 1976 <i>Hacia una biolog&iacute;a te&oacute;rica,</i> Madrid, Alianza editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2481535&pid=S0185-1659200800040001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Publicado originalmente en italiano bajo el t&iacute;tulo de <i>Il percorso de la voce. Un'antropologia della memoria.</i> Tur&iacute;n, Einaudi, 2004; y actualmente en prensa en su versi&oacute;n en franc&eacute;s, que es la rese&ntilde;ada aqu&iacute;, a partir de la cual se har&aacute; pr&oacute;ximamente la traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Por ejemplo:    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	"&iquest;Veis este <i>kalu?"</i> el viejo Nele Ukkurwar aconseja a las mujeres valientes.    <br> 	El <i>kalu&#45;de&#45;nia</i> aparece, el <i>kalu&#45;de&#45;nia&#45;Rojo</i> aparece.    <br> 	El <i>kalu&#45;de&#45;nia</i> se hace ver rojo.    <br> 	El <i>kalu&#45;de&#45;nia&#45;Rojo</i> y el <i>kalu&#45;que&#45;tiene&#45;cabellera</i> se unen, se chocan como dos <i>cayucos</i> &#91;en el mar&#93;.    <br> 	Lejos, muy lejos los <i>kalu</i> se unen, los <i>kalu</i> aparecen juntos.    <br> 	All&aacute;, mas all&aacute; de donde sube el <i>cayuco</i> del sol, apareci&oacute; otro <i>kalu.</i>    <br> 	"&iquest;Veis este <i>kalu?"</i> el viejo Nele aconseja a las mujeres valientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Esta obra retoma y analiza muchas de las ideas de Gregory Bateson expuestas en su libro <i>Naven,</i> publicado en 1936 y reeditado en 1958 con un ep&iacute;logo en donde hace interesantes reflexiones sobre sus ideas de entonces &#91;Bateson, 2003&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> <i>Saillance</i> en franc&eacute;s significa algo que se destaca, que sobresale; empleo este neologismo porque me parece lo m&aacute;s aproximado al sentido original.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> La visi&oacute;n de Waddington se aprecia en el libro <i>Hacia una biolog&iacute;a te&oacute;rica</i> &#91;1976&#93;, que contiene las ponencias y discusiones de una serie de reuniones organizadas por &eacute;l en 1967, 1968 y 1969, en las cuales se percibe el gran alcance de sus ideas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Gregory Bateson era un gran defensor del valor heur&iacute;stico de la transdisciplina, y afirmaba que "una 'corazonada' vaga, tomada de otra ciencia, lleva a formulaciones precisas en otra ciencia en t&eacute;rminos de las cuales es posible pensar m&aacute;s fruct&iacute;feramente sobre nuestro propio material" &#91;Bateson, 1972:105&#93;.</font></p>      ]]></body><back>
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