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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Semblanza</font><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Raquel Tibol</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>(1923&#45;2015)</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="CENTER"><font face="verdana" size="2"><b>Teresa del Conde</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, UNAM</i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las editoras de <i>Anales del IIE</i> amablemente me solicitaron una contribuci&oacute;n no equivalente a un <i>in memoriam,</i> pero s&iacute; memoriosa, sobre Raquel Tibol, fallecida el 22 de febrero en un hospital de la ciudad de M&eacute;xico y nacida en Basavilbaso, Argentina, el 16 de diciembre de 1923. Sugirieron que mi ensayo tratara de las relaciones entre la famosa cr&iacute;tica de arte y el Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas al recordar que fue asidua visitante del Archivo Fotogr&aacute;fico Manuel Toussaint, de donde obtuvo material fotogr&aacute;fico relevante para sus investigaciones, como consta en las listas de pr&eacute;stamo. Aclar&eacute; que no pod&iacute;a cumplir ese prop&oacute;sito, pero s&iacute; considerar que a partir de Justino Fern&aacute;ndez, fundador del IIE, en adelante, Tibol mantuvo cordiales relaciones con la &iacute;ndole e imagen del Instituto y en lo particular con varios de sus investigadores. Hago notar algunos puntos que seguramente podr&iacute;an interesar a los colegas lectores: guard&oacute; perenne respeto a Justino Fern&aacute;ndez y en lo fundamental se bas&oacute; en los esquemas por &eacute;l plasmados en su monumental obra <i>Arte moderno y contempor&aacute;neo de M&eacute;xico</i>, publicadas en dos vol&uacute;menes por el IIE, en 1952, con pr&oacute;logo de Manuel Toussaint.<a name="n1b"></a><sup><a href="#n1a">1</a></sup> &Eacute;stos fueron su gu&iacute;a y su fuente por antonomasia para los dos vol&uacute;menes sobre el mismo tema que le fueron encomendados a Pedro Rojas, coordinador de la serie sobre arte mexicano (<i>Historia general del arte mexicano</i>), para la Colecci&oacute;n Quetzal de la editorial Hermes.<a name="n2b"></a><sup><a href="#n2a">2</a></sup> Tambi&eacute;n comulg&oacute; muy bien con Jorge Alberto Manrique y con su sucesora en la direcci&oacute;n del Instituto: la prehispanista Beatriz de la Fuente. Fue amiga cercana de Xavier Moyss&eacute;n, pero, por alguna raz&oacute;n que jam&aacute;s me ha quedado clara, no hizo relaci&oacute;n con Ida Rodr&iacute;guez Prampolini, investigadora e historiadora "de izquierda" si es que las hay. Esto lo s&eacute; mayormente de la propia Raquel Tibol, sin embargo, a Ida Rodr&iacute;guez al parecer no le preocup&oacute; en demas&iacute;a. Hubo un lapso durante el cual Tibol no frecuent&oacute; el Instituto, pero &eacute;ste se vio interrumpido una vez que Renato Gonz&aacute;lez Mello, a quien hab&iacute;a tratado previamente e incluso asesorado, fue nombrado director del IIE en 2010, lo cual reafirm&oacute; con creces su inter&eacute;s y estima por el IIE.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se celebr&oacute; el aniversario de Jos&eacute; Clemente Orozco en Guadalajara, mediante el coloquio <i>Orozco. Una relectura</i> bajo la coordinaci&oacute;n de Jorge Alberto Manrique en 1983, Raquel fue invitada y particip&oacute; con una ponencia. En esa ocasi&oacute;n alab&oacute; abiertamente la participaci&oacute;n de Fausto Ram&iacute;rez Rojas, la norteamericana Jacqueline Barnitz y de una de las invitadas extranjeras; le puso "peros" a mi ponencia que era de &iacute;ndole psicol&oacute;gica, al tiempo que concedi&oacute; que el tema por m&iacute; elegido (comentado positivamente por el arquitecto y escultor jalisciense Fernando Gonz&aacute;lez Gort&aacute;zar) era interesante, pero incompleto en cuanto a corroboraci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el &aacute;ngulo biogr&aacute;fico, y seg&uacute;n palabras de la propia Raquel, "en el mes de mayo de 1953, Diego Rivera, junto con Jos&eacute; Mancisidor, represent&oacute; a M&eacute;xico en el Congreso Continental de la Cultura, celebrado en Santiago de Chile". Ella no dice m&aacute;s, aunque all&iacute; se conocieran. En ese entonces Raquel no era todav&iacute;a cr&iacute;tica de arte, hab&iacute;a estudiado literatura y asistido a talleres de redacci&oacute;n. Incluso hab&iacute;a bosquejado una novela. Su versatilidad, su capacidad de absorci&oacute;n inmediata y su elocuencia persuasiva como periodista y organizadora de fuerte impacto se le hizo evidente al pintor guanajuatense. Yo creo que simpatizaron inmediatamente y hasta es probable que Diego haya encontrado atractiva adem&aacute;s de brava a la periodista y seg&uacute;n algunos decires la invit&oacute; a convertirse en su secretaria. Seg&uacute;n otro dicho, sostenido por la propia&#160;Raquel, &eacute;l la convoc&oacute; a reeditar el ya mencionado congreso chileno en M&eacute;xico: eso no sucedi&oacute;. Es m&aacute;s que probable que hayan sido esp&iacute;ritus muy afines, al menos en ese momento, aunque a la postre, ateni&eacute;ndonos a la historiograf&iacute;a art&iacute;stica, Raquel prefiri&oacute; a Siqueiros por encima de Rivera, tal y como se deduce leyendo con cuidado la pormenorizad&iacute;sima cronolog&iacute;a sobre Rivera, publicada por Raquel en <i>Diego Rivera. Arte y pol&iacute;tica</i>.<a name="n3b"></a><sup><a href="#n3a">3</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al conocer a Diego Rivera, en ese momento de 1953, la determinada mujer de 29 a&ntilde;os, madre de una hija, debe haber cautivado a quien era en ese tiempo el pintor m&aacute;s conocido y celebrado de M&eacute;xico y tal vez de toda Latinoam&eacute;rica. A&#160;Raquel le simpatiz&oacute;, entre muchas otras razones, por su filiaci&oacute;n marxista&#45;leninista, ya fuere aut&eacute;ntica o s&oacute;lo declarada, eso ella no pudo constatarlo en aquel entonces. Con el tiempo Raquel lo ubic&oacute; como predominantemente anarquista. El caso es que ella viaj&oacute; a M&eacute;xico con el pintor y poco despu&eacute;s hizo traer a su hija Nora Satanovich. Es mentira que hubiera llegado con ella cuando viaj&oacute; a M&eacute;xico en compa&ntilde;&iacute;a de Rivera. A invitaci&oacute;n de &eacute;ste, su primer h&aacute;bitat fue la Casa Azul. Raquel se propuso entrevistar a Frida Kahlo (y lo hizo) con miras a que ella se decidiera a relatar su biograf&iacute;a, es decir, Raquel pens&oacute; en una biograf&iacute;a de Frida con base en entrevistas consecutivas que recuperaran su voz. Eso no sucedi&oacute;, aunque s&iacute; realiz&oacute; una primera entrevista con miras a que fuera autobiogr&aacute;fica y de Frida con diferentes personas, cuya publicaci&oacute;n ha aparecido en dos vol&uacute;menes.<a name="n4b"></a><sup><a href="#n4a">4</a></sup> Raquel vivi&oacute; en la Casa Azul por un breve periodo &#151;seg&uacute;n versi&oacute;n que ella misma gener&oacute;&#151;, se retir&oacute; de all&iacute; porque Frida, cuya actividad l&eacute;sbica, sobre todo durante los a&ntilde;os postreros de su vida, fue notable, le insinu&oacute; el deseo de que la relaci&oacute;n no fuese &uacute;nicamente profesional, sino er&oacute;tica. Tibol no accedi&oacute;, pero temi&oacute; represalias. He escuchado esa versi&oacute;n que recopil&oacute; magistralmente Merry MacMaster en su reportaje del 22 de febrero de 2015, publicado en el peri&oacute;dico <i>La Jornada</i>.<a name="n5b"></a><sup><a href="#n5a">5</a></sup> En lo personal, cuando hace tiempo le solicit&eacute; directamente a Raquel que me dijera algo al respecto, me respondi&oacute; solamente que el ambiente de la Casa Azul era algo as&iacute; como "la corte de los milagros", cosa que desde luego era cierta; el caso es que le resultaba insoportable. Desde mi punto de vista ambos asuntos tienen visos de verdad, aunque puede ser ver&iacute;dico que seg&uacute;n Raquel, Frida protagonizaba actitudes l&eacute;sbicas en ese entonces primordialmente para divertir a Diego. En ese sentido lo que creo es que lo que ella defendi&oacute; a capa y espada fue el amor de Frida por Diego en detrimento de personalidades como Machila Armida, Teresa Proenza o la misma Mar&iacute;a F&eacute;lix. Nunca podremos comprobar esto y menos si aceptamos como hechos contundentes los letreros en cursiva que se encuentran en la Casa Azul y que fueron aceptados o legitimados por Carlos Pellicer, a quien seg&uacute;n palabras de la propia Raquel, Frida quiso seducir y en alguna medida lo logr&oacute;, aunque no sabemos en qu&eacute; sentido. La frase "su luz m&aacute;s &iacute;ntima", t&iacute;tulo de la segunda edici&oacute;n de <i>Frida Kahlo</i>, <i>una vida abierta</i><a name="n6b"></a><sup><a href="#n6a">6</a></sup>alude a tal circunstancia seg&uacute;n me declar&oacute; la propia autora. &#191;Frida le pidi&oacute; a Pellicer que se desvistiera delante de ella y le mostrara sus partes &iacute;ntimas?, &#191;&eacute;l accedi&oacute; a la solicitud de la enferma, para calmarla y proporcionarle un gusto en realidad inofensivo? Pudiera o no ser. Lo cierto es que el poeta tabasque&ntilde;o y la pintora fueron muy cercanos amigos, y de eso hay constancia escrita. Como es sabido, el Museo Frida Kahlo en la Casa Azul existe en principio gracias a Carlos Pellicer.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es archisabido que, junto con el cr&iacute;tico portugu&eacute;s Antonio Rodr&iacute;guez, Raquel logr&oacute; ser una de las m&aacute;s sistem&aacute;ticas defensoras del muralismo. &#191;Cu&aacute;l de los dos logr&oacute; ser m&aacute;s contundente? Raquel reuni&oacute; en mayor medida material documental, pero puede ser que Rodr&iacute;guez haya formulado, en primer t&eacute;rmino para s&iacute; mismo, un trasfondo ideol&oacute;gico mayormente acorde con los hechos. A m&iacute; no me toc&oacute; verlos juntos y por tanto no los escuch&eacute; en debate alguno, pero s&iacute; puedo decir que Raquel no mencionaba mucho a Antonio, ni &eacute;l a ella.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin que yo tenga voz autorizada para interpretar o calibrar el pensamiento de Raquel Tibol, mi predilecci&oacute;n por el g&eacute;nero llamado "ensayo" me faculta a decir que la filiaci&oacute;n, real o introyectada, marxista&#45;leninista que matiz&oacute; los primeros lapsos de su estancia en M&eacute;xico, influy&oacute; en la elecci&oacute;n de su tem&aacute;tica y en sus consideraciones escritas, no s&oacute;lo en art&iacute;culos, sino tambi&eacute;n en libros. Creo que tendi&oacute; a creer, o bien eso es lo que se lee entre l&iacute;neas, que la Revoluci&oacute;n mexicana de 1910 fue un atisbo o anticipo de la sovi&eacute;tica y eso se dej&oacute; ver en no pocos de sus escritos sobre los muralistas de la primera generaci&oacute;n. De ah&iacute; el concienzudo art&iacute;culo de Renato Gonz&aacute;lez Mello titulado "La decepci&oacute;n de Raquel", publicado como tributo p&oacute;stumo y por encargo espec&iacute;fico del periodista Armando Ponce en la edici&oacute;n 2000 del semanario <i>Proceso</i> el 1 de marzo de 2015.<a name="n7b"></a><sup><a href="#n7a">7</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para realizar este trabajo con mejor fundamento de&#160;causa, ya fallecida Raquel, me di a la tarea de leer de corrido los dos tomos ya mencionados de&#160;la editorial Hermes. Debo decir que el que aborda el siglo XIX, con todo y la&#160;dependencia demasiado estrecha de Justino Fern&aacute;ndez, me parece mejor que el segundo; la narraci&oacute;n, quiz&aacute; porque el tema del XIX no le era tan conocido, ofrece mayor fluidez adem&aacute;s de que es pr&oacute;digo en frases contundentes y hasta divertidas, cosa que no sucede en el segundo volumen, referido al arte del siglo&#160;XX acerca del que Raquel hab&iacute;a logrado ya, a lo largo de a&ntilde;os de paciente labor y lecturas, armar un nutrido archivo personal. Sus enumeraciones de murales en el tomo II, uno tras otro, resultan excesivas y las descripciones tem&aacute;ticas no contienen pensamientos personalizados o detalles que arrojen nuevas luces sobre la cuesti&oacute;n. Suele seguir a un autor, luego a otro y as&iacute; sucesivamente, sin citar las fuentes salvo cuando entrecomilla alg&uacute;n p&aacute;rrafo. Son mil veces m&aacute;s atractivos y elucidadores sus escritos monogr&aacute;ficos sobre alg&uacute;n artista en particular, v.gr. el que dedic&oacute; a Hermenegildo Bustos en 1981, como igualmente sus recopilaciones de documentos antecedidas por un pr&oacute;logo. De cualquier modo, unos y otros son de imprescindible consulta para quienes se adentran en la historia del arte mexicano de estos periodos,<a name="n8b"></a><sup><a href="#n8a">8</a></sup> salvo que para pr&oacute;ximas ediciones habr&iacute;a que hacer lo que ella exige con voz propia que se haga con Diego Rivera: limpiar los hechos de las fabulaciones que &eacute;l cre&oacute; en torno a los mismos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n debo se&ntilde;alar, en el mencionado volumen, la confusi&oacute;n que me provoca un breve p&aacute;rrafo referido al famoso Sindicato de Trabajadores T&eacute;cnicos, Pintores y Escultores, mismo que ella reproduce &iacute;ntegro sin citar la fuente y que en su transcripci&oacute;n va as&iacute;: "Del m&aacute;s somero an&aacute;lisis se desprende que las proposiciones extremistas de la Declaraci&oacute;n correspond&iacute;an a una revoluci&oacute;n proletaria y no a una revoluci&oacute;n democr&aacute;tico&#45;burguesa."<a name="n9b"></a><sup><a href="#n9a">9</a></sup> La referencia a una "declaraci&oacute;n" genera duda, porque si lo que transcribe es una declaraci&oacute;n, no est&aacute; citando directamente una transcripci&oacute;n del texto del "Sindicato de Obreros T&eacute;cnicos", texto firmado por varios (J.C. Orozco incluido) y publicado en <i>El Machete</i> en 1923. &#191;La declaraci&oacute;n es entonces una s&iacute;ntesis tomada de la prensa? A saber, no sucede lo mismo cuando reproduce p&aacute;rrafos v.gr. de Manuel Rodr&iacute;guez Lozano que est&aacute;n entresacados de cartas a las que ella tuvo acceso.<a name="n10b"></a><sup><a href="#n10a">10</a></sup> Lo que digo es que cuando aborda un tema referido a un documento de tanta importancia hist&oacute;rica en su momento como lo fue el del famoso Sindicato, la precisi&oacute;n absoluta respecto a la fuente era una necesidad. Y no&#160;es que Raquel "fabule", sino que a veces, sin cotejar demasiado, se basa en los documentos reunidos, muchos de ellos de prensa. Eso equivale hoy d&iacute;a a citar fuentes de la red sin cotejar unas con otras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde otro punto de vista y sobre el mismo tema, pudiera arg&uuml;irse, y es bien posible, que le haya parecido inoperante la existencia de un "sindicato" de artistas, porque la creatividad art&iacute;stica es incompatible con los sindicatos y por tanto haya preferido convertirlo en declaraci&oacute;n, cosa m&aacute;s plausible en cuanto a prop&oacute;sitos esgrimidos por un grupo de artistas notables, caracterizados en su mayor&iacute;a por sus individuales modos de expresi&oacute;n art&iacute;stica sobre los que ella misma esboz&oacute; p&aacute;rrafos memorables.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las frases dr&aacute;sticas que me he permitido entresacar del tomo I, de la editorial Hermes, o sea del referido al siglo XIX, est&aacute;n las siguientes: el bar&oacute;n Jean de Gros (quien lleg&oacute; a M&eacute;xico en 1831) "se sinti&oacute; atra&iacute;do por la arrogancia del valle de altas monta&ntilde;as",<a name="n11b"></a><sup><a href="#n11a">11</a></sup> el pintor Juan Cordero "jam&aacute;s vivi&oacute; en paz con los de su oficio".<a name="n12b"></a><sup><a href="#n12a">12</a></sup> Este mismo pintor mostr&oacute; "un af&aacute;n vanidoso de dejar aturdido al p&uacute;blico",<a name="n13b"></a><sup><a href="#n13a">13</a></sup> cosa que sucede en su pintura <i>Col&oacute;n ante los Reyes Cat&oacute;licos</i>. Como quiera que sea, Cordero para Raquel representa la crisis del clasicismo mexicano, aunque concede que tiene una que otra pintura de primer rango, como el retrato de los escultores P&eacute;rez y Valero de 1847, que por cierto tambi&eacute;n fue alabado por Octavio Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El viraje que ofreci&oacute; la postura de Raquel cuando se dedic&oacute; en cuerpo y alma a procurar a Tamayo,<a name="n14b"></a><sup><a href="#n14a">14</a></sup> de organizar el homenaje a sus 70 a&ntilde;os de producci&oacute;n art&iacute;stica en tres museos de la red INBA, no dej&oacute; de conmocionar a muchas personas entre quienes se encontraban asiduos seguidores de sus escritos y de sus posturas respecto al arte de mensaje. Tuvo la inteligencia y el acierto de invitar a las m&aacute;s caracter&iacute;sticas voces cr&iacute;ticas del momento para realizar ensayos que tienen buen nivel testimonial. A partir de entonces fue asidua de los Tamayo, los visitaba en su casa de la calle de Sant&iacute;simo y procuraba cuidar la limpieza de las ediciones y de los proyectos a los que Rufino acced&iacute;a. De su propia boca escuch&eacute; su benepl&aacute;cito cuando el museo cambi&oacute; de giro al incorporarse a la red del Instituto Nacional de Bellas Artes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Raquel, junto con Jorge Alberto Manrique, varios pintores y personas de la llamada "corte tamayesca" asistimos a la celebraci&oacute;n en Cuernavaca del 90 cumplea&ntilde;os del gran artista oaxaque&ntilde;o, fue un momento memorable en todos sentidos que reuni&oacute; a personas de diferentes generaciones y posturas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con Raquel Tibol en cierto modo concluye una &eacute;poca de la cr&iacute;tica de arte en M&eacute;xico. No es que se hayan terminado las pol&eacute;micas o las diatribas, sino que las voces contundentes, como lo fue la suya (e hist&oacute;ricamente hay que reconocer que su resoluci&oacute;n en muchos sentidos fue ben&eacute;fica), no pueden ser frecuentes ni son pertinentes hoy d&iacute;a en que los consensos rigen en mayor medida que las declaratorias. Tanto la imagen de Raquel Tibol como el enorme legado que dej&oacute; acusan segura pervivencia y no s&oacute;lo entre las nuevas generaciones de estudiosos del arte o entre los artistas, sino en el p&uacute;blico del campo art&iacute;stico en general. Existe el proyecto de realizar una selecci&oacute;n de sus art&iacute;culos del semanario <i>Proceso,</i> ojal&aacute; se realice y vale la pena pensar en que eso puede ser producto de un trabajo de tesis que sin duda acarrear&iacute;a, adem&aacute;s de la titulaci&oacute;n de los posibles sustentantes, la pervivencia de un material que &#151;aunque es consultable&#151; necesitar&iacute;a para su mayor vigencia presentarse en conjunto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, parte importante del archivo Tibol referido a la cr&iacute;tica de arte est&aacute; a cargo de la revista <i>Proceso.</i> En la revista de difusi&oacute;n mensual que edita el Museo Soumaya, el <i>in memoriam</i> dedicado a Raquel con el subt&iacute;tulo "Una v&iacute;a para el arte" incluye el siguiente p&aacute;rrafo: "El 20 de junio de 2014 Raquel Tibol don&oacute; al Museo Soumaya, Fundaci&oacute;n Carlos Slim su archivo y biblioteca".<a name="n15b"></a><sup><a href="#n15a">15</a></sup> En aquella ocasi&oacute;n la cr&iacute;tica de arte manifest&oacute;: "s&oacute;lo conf&iacute;o en Fundaci&oacute;n Carlos Slim para la preservaci&oacute;n, tanto de mi vida personal, como de dos bibliotecas que deber&aacute;n llevar por t&iacute;tulo Fondo Boris Soren y Fondo Raquel Tibol. No hay otra instituci&oacute;n en M&eacute;xico o Am&eacute;rica Latina donde tenga la confianza de que mis cosas ser&aacute;n bien conservadas, investigadas y difundidas y que sean punto de partida para estudios de j&oacute;venes". El escrito, que no viene firmado, exalta el homenaje que el INBA le rindi&oacute; a Raquel en 2013, y subraya la presencia de dos personas de la UNAM: Renato Gonz&aacute;lez&#173;Mello como director del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas y yo como autora de una "semblanza"&#160;de la homenajeada. El lector siente esa inclusi&oacute;n como un reconocimiento tanto al INBA como a la UNAM, que suaviza en cierto modo los decires de Raquel en torno a la donaci&oacute;n de su valioso archivo y biblioteca a la Fundaci&oacute;n Slim.<a name="n16b"></a><sup><a href="#n16a">16</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1.</a> Justino Fern&aacute;ndez, <i>Arte moderno y contempor&aacute;neo de M&eacute;xico</i> (M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1952).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809365&pid=S0185-1276201500020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2.</a> Raquel Tibol, <i>&Eacute;poca moderna y contempor&aacute;nea</i>, t. II de <i>La historia general del arte mexicano</i>, Colecci&oacute;n Quetzal (M&eacute;xico: Hermes, 1969).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809367&pid=S0185-1276201500020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3.</a> Raquel Tibol, <i>Diego Rivera. Arte y pol&iacute;tica</i> (M&eacute;xico: Grijalbo, 1979).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809369&pid=S0185-1276201500020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>. Frida Kahlo, <i>Escrituras,</i> selecci&oacute;n, proemio y notas de Raquel Tibol, pr&oacute;logo de Antonio Alatorre (M&eacute;xico: Plaza y Jan&eacute;s/Conaculta, 1999 &#91;Lumen, 2004&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809371&pid=S0185-1276201500020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5.</a> V&eacute;ase <a href="http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/02/22/muere-raquel-tibol-decana-de-la-critica-de-arte-en-mexico-2846.html" target="_blank">www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/02/22/muere&#45;raquel&#45;tibol&#45;decana&#45;de&#45;la&#45;critica&#45;de&#45;arte&#45;en&#45;mexico&#45;2846.html</a></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6.</a> Raquel Tibol, <i>Frida Kahlo, una vida abierta</i> (M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Programa Editorial de la Coordinaci&oacute;n de Humanidades, 2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809374&pid=S0185-1276201500020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a>. Adem&aacute;s del art&iacute;culo "La decepci&oacute;n de Raquel", de Renato Gonz&aacute;lez Mello, toda la secci&oacute;n cultural del n&uacute;mero 2000 de <i>Proceso</i> est&aacute; dedicada a Tibol (<i>Proceso</i>, n&uacute;m. 2000, 28 de febrero de 2015, <a href="http://www.hemeroteca.proceso.com.mx/?page_id=278958ka51dc26366d99bb5fa29cea4747365/fec=397260" target="_blank">www.hemeroteca.proceso.com.mx/?page_id=278958ka51dc26366d99bb5fa29cea4747365/fec=397260</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809376&pid=S0185-1276201500020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Colaboramos, adem&aacute;s, Juan Carlos Pereda, Alberto H&iacute;jar, Blanca Gardu&ntilde;o, Blanca Gonz&aacute;lez Rosas, Jorge Alberto Manrique y yo misma, mediante breve entrevista telef&oacute;nica.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a>. Raquel Tibol, <i>&Eacute;poca moderna y contempor&aacute;nea</i>, tomo II de la <i>Historia general del arte mexicano,</i> coordinador general de los 6 tomos: Pedro Rojas (M&eacute;xico: Hermes, 1969).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809378&pid=S0185-1276201500020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9.</a> Tibol, <i>&Eacute;poca moderna y contempor&aacute;nea</i>, t. II, 148.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10.</a> Tibol, <i>&Eacute;poca moderna y contempor&aacute;nea</i>, t. II. El p&aacute;rrafo que inicia con la frase entrecomillada se encuentra en la p&aacute;gina 270. El referente a Manuel Rodr&iacute;guez Lozano est&aacute; en&#160;la secci&oacute;n que le dedica a este pintor, autor de dos murales, uno de los cuales fue realizado en la&#160;Penitenciar&iacute;a, v&eacute;anse p&aacute;ginas 323 y 324. Este pintor queda curiosamente adscrito a una corriente que Tibol denomina "de romanticismo pintoresco", 323. V&eacute;ase la nota anterior sobre el vol. II de la editorial Hermes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11.</a> Tibol, <i>&Eacute;poca moderna y contempor&aacute;nea</i>, t. I, 51.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n12a"></a><a href="#n12b">12</a>. Tibol, <i>&Eacute;poca moderna y contempor&aacute;nea</i>, t. I, 50.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n13a"></a><a href="#n13b">13</a>. Tibol, <i>&Eacute;poca moderna y contempor&aacute;nea</i>, t. I, 55.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n14a"></a><a href="#n14b">14</a>. Fue muy cercana amiga de Jos&eacute; Luis Cuevas, y puede ser que su estrecha cercan&iacute;a con Tamayo, a partir del homenaje, la haya alejado de su amistad con Cuevas, pues entre ambos (Cuevas y Tamayo) decidieron no dirigirse la palabra a partir de cierto momento que no tengo muy elucidado, pero que parece relacionarse con algo tan banal como la discusi&oacute;n que tuvieron mientras saboreaban un helado en Tijuana. No pude lograr en estos tiempos una reuni&oacute;n con Jos&eacute; Luis para que me refrescara la memoria.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n15a"></a><a href="#n15b">15</a>. Revista mensual del Museo Soumaya (marzo de 2015): 43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809386&pid=S0185-1276201500020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n16a"></a><a href="#n16b">16.</a> En 2013, Raquel experiment&oacute; la necesidad de hacerle unos reclamos a Slim, quien la recibi&oacute; en su oficina del Museo de Plaza Carso, brind&aacute;ndole, como es natural, todo tipo de consideraciones. Hombre en extremo ocupado, como puede entenderse, el empresario no cont&oacute; el tiempo, escuch&oacute; con benevolencia y gentileza a la cr&iacute;tica de arte por m&aacute;s de una hora. Despu&eacute;s ella comunic&oacute; su&#160;contento derivado de la entrevista a otras personas, yo entre ellas, se sinti&oacute; complacida y atendida dada la actitud de Carlos Slim. Interpretando dir&eacute; que hacia el fin de su trayectoria encontr&oacute; a una persona m&aacute;s a quien subyugar con su discurso y con la frescura de su dicci&oacute;n. Tal y como yo recuerdo lo que me dijo, se estableci&oacute; durante la entrevista incluso un muy discreto <i>flirt</i> entre los dos personajes, o al menos eso fue lo que la propia Raquel me manifest&oacute;, vali&eacute;ndose incluso de ciertos dichos que desgraciadamente mi memoria no ha conservado. El que haya conservado&#160;hasta su edad avanzada ese dejo de coqueter&iacute;a que en ocasiones se le percib&iacute;a, desde mi punto de vista es un rasgo por dem&aacute;s laudable en una persona que se dedicaba a su trabajo escritural y de investigaci&oacute;n, seg&uacute;n su propio decir, <i>full time</i>.</font></p>      ]]></body><back>
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