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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los grabados de Federico Cantú y los dibujos de Juan Nepomuceno Herrera]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los grabados de Federico Cant&uacute; y los dibujos de Juan Nepomuceno Herrera</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a del Carmen Sifuentes Rodr&iacute;guez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Texto recibido el 14 de enero de 2013.    <br> 	Aceptado el 1 de febrero de 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los grabados de Federico Cant&uacute; mostrados en este texto fueron obtenidos por el Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas en 1979 cuando lo dirig&iacute;a Jorge Alberto Manrique, seg&uacute;n consta en el oficio 19/UA&#45;85 enviado por &eacute;ste al jefe de la Biblioteca, donde hac&iacute;a de su conocimiento que el Instituto hab&iacute;a adquirido siete grabados originales de Cant&uacute;, titulados <i>Letan&iacute;a Lauretana,</i> seis de los cuales formaban la serie <i>La Letan&iacute;a</i> y uno era complemento de la misma.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Durante la administraci&oacute;n de Manrique se consiguieron varias obras de arte, como lo se&ntilde;ala Gustavo Curiel en el cat&aacute;logo de la exposici&oacute;n realizada con motivo del sexag&eacute;simo aniversario de la fundaci&oacute;n del Instituto.<sup><a href="#nota">2</a></sup> En ese tiempo &#151;as&iacute; lo refiri&oacute; Manrique en una pl&aacute;tica sostenida en febrero de 2013&#151;, el presupuesto del Instituto ten&iacute;a una partida especial para la compra de obras de arte, por lo cual fue posible adquirir algunas a muy buen precio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los dibujos de Juan Nepomuceno Herrera se desconoce c&oacute;mo se adquirieron; en el archivo del Instituto no se encontraron los antecedentes de su llegada a &eacute;ste. Se sabe que estuvieron resguardados mucho tiempo en la Biblioteca Justino Fern&aacute;ndez, como la mayor&iacute;a de los archivos y colecciones reunidos en el ahora Archivo Hist&oacute;rico; ambos documentos fueron transferidos en 2010, cuando pasaron a formar parte de este acervo, y por tal motivo aqu&iacute; se presentan juntos. Queda abierta la interrogante acerca de su adquisici&oacute;n. Por otra parte, es preciso se&ntilde;alar la relevancia de este material hasta ahora poco estudiado por la cr&iacute;tica y la investigaci&oacute;n en la historia del arte en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de ser de &eacute;pocas distintas, tanto en Herrera como en Cant&uacute; se puede vislumbrar una actitud poco dispuesta a participar en un foro de mayor difusi&oacute;n. Al primero no le interes&oacute; salir de su estado natal y s&oacute;lo trabaj&oacute; en Celaya, Irapuato, Silao y San Miguel Allende. Al segundo no lo cautiv&oacute; la idea de figurar como representante de la pl&aacute;stica de la Revoluci&oacute;n mexicana ni dese&oacute; incorporarse a las corrientes iniciadas por los tres grandes: Rivera, Orozco y Siqueiros, cosa que, por lo dem&aacute;s, nunca le hizo falta, pues su obra como pintor, escultor y grabador traspas&oacute; las fronteras de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra coincidencia entre ambos artistas es que a Herrera se le reconoce como buen dibujante y excelente retratista, con talento para captar la psicolog&iacute;a de los personajes retratados, y a Federico Cant&uacute; &#151;dice Agust&iacute;n Arteaga&#151; la tradici&oacute;n mexicana del retrato lo considera uno de sus mejores exponentes, m&eacute;rito que dif&iacute;cilmente se concede a un artista.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Federico Cant&uacute;</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A Federico Cant&uacute;, pintor, escultor, muralista y grabador, se le ha denominado "el gran olvidado" y "el ave solitaria"; este &uacute;ltimo t&iacute;tulo le queda mejor, pues &#151;seg&uacute;n Agust&iacute;n Arteaga&#151; nunca le gust&oacute; que se le encasillara dentro de una escuela o grupo; sin embargo, ha sido considerado el mejor grabador mexicano del siglo XX y tambi&eacute;n se le ubic&oacute; como pintor "religioso".<sup><a href="#nota">4</a></sup> Cant&uacute; se dio a conocer a ra&iacute;z de su gran exposici&oacute;n en el Palacio de Bellas Artes, donde present&oacute; el trabajo realizado a lo largo de tres d&eacute;cadas, el cual no fue objeto de cr&iacute;ticas o debates sensacionalistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La necesidad de los artistas mexicanos de sentirse libres a la hora de crear los llev&oacute; a buscar nuevas formas pl&aacute;sticas para reivindicar su identidad nacional y de esta forma apartarse de los dogmas y reglas dictados por la academia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos artistas, al querer dejar atr&aacute;s su pasado y sus tradiciones, se deshac&iacute;an tambi&eacute;n de los temas y costumbres esenciales. Uno de esos temas fue el arte religioso, que el romanticismo se hab&iacute;a encargado de hacer a un lado. De esta forma, la escuela mexicana sustituy&oacute; a la academia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cant&uacute; perteneci&oacute; a esta generaci&oacute;n de artistas. Naci&oacute; en Cadereyta, Nuevo Le&oacute;n, el 3 de marzo de 1908; ingres&oacute; en 1922 a la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoac&aacute;n, fundada por Alfredo Ramos Mart&iacute;nez con el m&eacute;todo revolucionario opuesto a los c&aacute;nones de la academia. Esta instituci&oacute;n representaba el esp&iacute;ritu renovador contra la verdad eterna del academicismo; era tambi&eacute;n el primer ensayo para conseguir una escuela genuinamente mexicana en las formas pl&aacute;sticas.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gusto por el color y el trazo en peque&ntilde;o formato fueron influencia de Ramos Mart&iacute;nez, as&iacute; como la emoci&oacute;n por el romanticismo decimon&oacute;nico y la admiraci&oacute;n hacia la mujer como tema del arte.<sup><a href="#nota">6</a></sup> Otros artistas que dejaron huella en Cant&uacute; fueron Jos&eacute; de Cre&eacute;ft, Fidias Elizondo, Mardonio Maga&ntilde;a y Diego Rivera; los dos primeros eran escultores, el segundo tallador <i>na&iuml;f re</i>tratista de la realidad<sup><a href="#nota">7</a></sup> y el &uacute;ltimo muralista, de quien aprendi&oacute; su intensidad creadora y aliento &eacute;pico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Arteaga, Cant&uacute; representa ampliamente la tradici&oacute;n mexicana del retrato. Este g&eacute;nero es dif&iacute;cil en s&iacute; mismo, no por cuanto se refiere al aspecto t&eacute;cnico, sino por sus implicaciones. Cant&uacute; fue considerado un gran retratista porque capt&oacute; las caracter&iacute;sticas expresivas de sus modelos. Sus retratos m&aacute;s trascendentes fueron los femeninos, los cuales van a los extremos de la frescura, desde el retrato de Juanita (1922), pasando por la inocencia de Elena, hasta llegar a la inquietante y retadora <i>Famus Lesbiam</i> (1937).<sup><a href="#nota">8</a></sup> Cant&uacute; maneja el autorretrato dentro de este g&eacute;nero. El modelo m&aacute;s pintado, &eacute;l, se caracteriza de formas variadas: Cant&uacute; heroico (Las <i>ense&ntilde;anzas de Hidalgo,</i> 1963); Cant&uacute; fil&oacute;sofo <i>(S&oacute;cratesy Di&oacute;tima de Mantinea,</i> relieve en piedra, 1962). Seg&uacute;n Carla Gottlieb, "los autorretratos, aparte de ser obras de arte son tambi&eacute;n documentos. Producen placer est&eacute;tico, pero tambi&eacute;n ofrecen estudios de car&aacute;cter de personalidad sobresalientes".<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cant&uacute; permaneci&oacute; s&oacute;lo dos a&ntilde;os en la Escuela de Pintura al Aire Libre, antes de viajar por primera vez a Espa&ntilde;a y Francia (1924&#45;1925). En Par&iacute;s conoci&oacute; a Jos&eacute; de Cre&eacute;ft, con quien reforz&oacute; su vocaci&oacute;n escult&oacute;rica. En ese tiempo tuvo que decidir entre seguir dibujando o morir de hambre como escultor; opt&oacute; por seguir dibujando y s&oacute;lo regres&oacute; a la escultura 10 a&ntilde;os despu&eacute;s.<sup><a href="#nota">10</a></sup> Viaj&oacute; a Los &Aacute;ngeles, California, donde expuso por primera vez en el museo Exposition Park y despu&eacute;s se traslad&oacute; a Nueva York.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cant&uacute; pintor</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1934 regres&oacute; a M&eacute;xico, donde expuso por primera vez en la Sala de Arte de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica. Gabriel Fern&aacute;ndez Ledesma, director de la sala, se expres&oacute; as&iacute; de la pintura de Cant&uacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">sus dibujos y &oacute;leos tienen un sabor europeo, o mejor dicho parisino; se advierte, bajo el trazo elegante y justo, la m&aacute;s apretada mara&ntilde;a de pasiones; &iacute;mpetus demoniacos de lujuria, lluvia de cartas, de barajas, mujeres, vinos, toda esa sed voraz del hombre que en su momento quiere poseer todo lo terreno de la vida.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n afirma que esto se debe a una imaginaci&oacute;n cultivada por libros tan buenos como las pinturas de los grandes maestros antiguos y contempor&aacute;neos.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1936 expuso en la Galer&iacute;a de Arte Moderno Mexicano. En 1937 se cas&oacute; con Gloria Calero, quien ser&iacute;a su musa toda la vida. Ese mismo a&ntilde;o rescata los apuntes del mural del bar Papillon y trabaja un &oacute;leo de gran tama&ntilde;o: <i>El triunfo de la muerte,</i> que m&aacute;s tarde se transformar&aacute; en <i>El triunfo de la vida;</i> esta obra fue donada por Mackinley Helm al Philadelphia Museum of Art.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de sus voluptuosos y sugerentes dibujos europeos, la fe religiosa pareci&oacute; regresar a Cant&uacute; al casarse con Gloria Calero. No obstante, Arteaga reconoce que siempre la tuvo y, como &eacute;l afirmaba, nunca la perdi&oacute;. Pero la fe en un dios y en su corte no es la fe en el dogma. Para Cant&uacute;, Dios est&aacute; en cada ser vivo y cada uno puede encarnarlo. S&oacute;lo le importa realmente lo que la divinidad o la santidad representan. Esto es m&aacute;s bien un estado espiritual&#45;filos&oacute;fico: es un todo concebido como la representaci&oacute;n del bien. Igual se puede tratar de <i>El Cristo muerto</i> (1957), que representa el sacrificio &uacute;ltimo de la inmolaci&oacute;n por un ideal, por el bien de todos los hombres, en el sentido estrictamente lit&uacute;rgico, o en el sentido figurado y espec&iacute;ficamente mexicano de lograr una verdadera transformaci&oacute;n social mediante la revoluci&oacute;n armada.<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que a Cant&uacute; no se le reconoci&oacute; en su tiempo como integrante de esta escuela mexicana de pintura, &eacute;l se sent&iacute;a m&aacute;s mexicano que muchos otros. Durante una de sus estancias en Estados Unidos (1939&#45;1941), envi&oacute; una carta a M&eacute;xico,<sup><a href="#nota">13</a></sup> en la cual reclamaba "es injusto que no se me considere mexicano porque mis cuadros no escurrieren mole ni destilaran pulque",<sup><a href="#nota">14</a></sup> cuando se le quiso excluir, en 1940, de la exposici&oacute;n "Veinte siglos de arte mexicano" en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El a&ntilde;o 1942 se caracteriz&oacute; por una gran producci&oacute;n en la obra de Cant&uacute;; de ese tiempo son el <i>Preludio al triunfo de la muerte,</i> el ciclo de <i>Unicornios,</i> el <i>Retrato y cabeza de Margo, Diana,</i> el <i>Doble retrato de Diana, El retrato de mi hijo, Epifan&iacute;a, Desnudo meditando</i> y <i>Crucifixi&oacute;n,</i> entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1943 entr&oacute; como maestro en la escuela La Esmeralda, su producci&oacute;n se intensific&oacute; y sus temas se hicieron m&aacute;s variados; entonces se abri&oacute; un abanico de recursos t&eacute;cnicos, los cuales aprovech&oacute; al m&aacute;ximo. Un a&ntilde;o despu&eacute;s expuso en la Biblioteca Benjam&iacute;n Franklin la serie <i>Los caballos del Yemen.</i> Realiz&oacute; tambi&eacute;n la serie de dibujos, grisallas y &oacute;leos para la ilustraci&oacute;n del libro <i>Historia del P&iacute;pila</i> de Mackinley Helm y dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde las ilustraciones para <i>A Matter of Love,</i> obra del mismo autor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1947 pint&oacute; el <i>Retrato mural de la familia del ingeniero Fernando Vizca&iacute;no, Dos retratos de Gloria</i> y <i>Retrato de Mar&iacute;a As&uacute;nsolo.</i> Un a&ntilde;o despu&eacute;s volvi&oacute; a pintar un retrato de Gloria y expuso en la Galer&iacute;a Mont&#45;Orendain cinco paneles representando a &aacute;ngeles m&uacute;sicos.<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1949 viaj&oacute; por &uacute;ltima vez a Estados Unidos; durante su estancia ah&iacute; se le invit&oacute; como maestro de la Universidad de California, y expuso en San Diego, San Francisco y Santa B&aacute;rbara, California, as&iacute; como en Seattle, Washington.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1950 particip&oacute; en varias exposiciones colectivas, donde la cr&iacute;tica le fue muy favorable: en la "Fiesta de la flor", en el Museo de Chapultepec, present&oacute; el cuadro <i>Flora;</i> en "Grabado y pintura religiosa", en la Galer&iacute;a Clardecor, y en "Arte lit&uacute;rgico", en el Centro Universitario de M&eacute;xico. La Galer&iacute;a de Arte Mexicano organiz&oacute; la primera exposici&oacute;n de car&aacute;cter retrospectivo "Panor&aacute;mica de la obra de Federico Cant&uacute;".<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras un largo periodo en el cual abarc&oacute; el fresco, el relieve y la escultura, retorn&oacute; a la pintura de caballete y elabor&oacute; las tres grandes versiones de <i>La Batalla deMala Pelea</i> (1971&#45;1972 y 1973), los paisajes de Veracruz, Palenque, Yucat&aacute;n y Campeche, entre otros lugares, y la serie de cuadros de Mona Casandra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando sent&iacute;a que ya hab&iacute;a descubierto todo en el &aacute;rea en que trabajaba, Cant&uacute; optaba por incursionar en algo diferente. As&iacute; fue como, despu&eacute;s de la pintura, pas&oacute; al muralismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cant&uacute; muralista</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Obtuvo su preparaci&oacute;n muralista primero como ayudante de Diego Rivera, en la &uacute;ltima etapa de los murales de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica; su trabajo consist&iacute;a en moler colores y trazar secciones &aacute;ureas. Una vez que conoci&oacute; todo lo que quer&iacute;a saber de la pintura, incursion&oacute; en el muralismo. Menciona Arteaga que sus obras <i>Homenaje a Lord Byron, La huida a Egipto</i> y <i>Madona,</i> de 1929, ya vislumbraban la monumentalidad del mural.<sup><a href="#nota">17</a></sup> Realiz&oacute; su primer mural en 1934, en colaboraci&oacute;n con Roberto Montenegro, con la decoraci&oacute;n del bar Papill&oacute;n acerca del tema Vida, pasi&oacute;n y muerte de Arlequ&iacute;n, complementada con una serie de case&iacute;nas sobre tela. Representa el triunfo de la muerte frente a los grupos sociales que rompen los nexos creadores con la sociedad, la sociedad impotente de la bohemia urbana.<sup><a href="#nota">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s realiz&oacute; los frescos en la casa de Tom&aacute;s R. Yglesias y el a&ntilde;o siguiente los de la parroquia de San Miguel Allende, Guanajuato, con los temas Calvario, &Uacute;ltima cena y Los arc&aacute;ngeles san Miguel y san Rafael; la obra fue financiada por Mackinley Helm; el mural fue destruido, pero Cant&uacute; conserv&oacute; los dibujos preparatorios.<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante 1951&#45;1953 realiz&oacute; los murales de la casa de Benito Coquet; pint&oacute; dos grandes muros (case&iacute;na sobre tela) que decoraron el auditorio con los temas de la Ca&iacute;da de Troya y la Ca&iacute;da de Tenochtitl&aacute;n y cinco paneles pintados al fresco: Minotauro y Efebo con una flor en la mano, una cabalgata de los panateneas del Parten&oacute;n, un teotleco, una convenci&oacute;n de dioses mexicas y, por &uacute;ltimo, Amenofis IV, en el cual Cant&uacute; se representa como una esfinge. En la casa de Tom&aacute;s R. Yglesias pint&oacute; <i>Las estaciones,</i> las cuales despu&eacute;s se convierten en un paisaje de la vida rural del norte del pa&iacute;s. En la casa de Alfonso Noriega pint&oacute; el fresco <i>Madona con &aacute;ngeles,</i> donde la modelo para &eacute;stos fue la hija de Noriega.<sup><a href="#nota">20</a></sup> En 1954, en el museo regional de Morelia, pint&oacute; al fresco <i>Los cuatro jinetes del Apocalipsis volando sobre el lago de P&aacute;tzcuaro, Soldados espa&ntilde;oles y la tortura de Tanganxuan</i> y <i>Los arqueros tarascos.</i> En 1957 realiz&oacute; en el Seguro Social <i>Las ense&ntilde;anzas de Quetzalc&oacute;atl</i> (destruido durante el temblor de 1957); en ese mismo a&ntilde;o inici&oacute; los bocetos para el fresco del Seminario de la Misiones Extranjeras construido por Jos&eacute; Villagr&aacute;n, su gran obra monumental de integraci&oacute;n pl&aacute;stico&#45;arquitect&oacute;nica, vitrales, celos&iacute;as y fresco, con el tema de Dios Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo, s&iacute;mbolos lit&uacute;rgicos, v&iacute;a crucis y vida de Cristo. Termin&oacute; su &uacute;ltimo mural en 1959, en la Pinacoteca Virreinal del ex convento de San Diego, con el tema Los informantes de Sahag&uacute;n.<sup><a href="#nota">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cant&uacute; escultor</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Federico Cant&uacute; dedic&oacute; la d&eacute;cada de los a&ntilde;os sesenta a una gran producci&oacute;n de relieves escult&oacute;ricos. Hab&iacute;a comenzado su carrera como escultor en el taller de Jos&eacute; de Cre&eacute;ft, en Par&iacute;s, pero no fue sino hasta ese decenio cuando desarroll&oacute; los grandes relieves en piedra. A pesar de los a&ntilde;os transcurridos, la influencia del maestro revolucionario de la talla en la vida de sus alumnos era evidente. &Eacute;ste no s&oacute;lo les ense&ntilde;&oacute; la disciplina sino que logr&oacute; interesarlos en la escultura prehisp&aacute;nica para abrevar de ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Escuela de Talla Directa y Escultura creada por Antonio L. Ruiz a su regreso de Europa, el 10 de marzo de 1927, ten&iacute;a como finalidad reencontrar la escultura contempor&aacute;nea con su antecedente prehisp&aacute;nico y despertar la capacidad aletargada de los tallistas para que, a partir de los conocimientos de los materiales, pudieran crear un lenguaje nuevo y vigoroso y cancelar el modelo academicista del modelado.<sup><a href="#nota">22</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Agust&iacute;n Arteaga, "llegar tarde" a la conformaci&oacute;n est&eacute;tica posrevo&#45;lucionaria le impidi&oacute; a la escultura alcanzar su designio natural de vocera del grupo en el poder, que ocup&oacute; desde siempre la pintura. Es probable que esto se haya debido al descuido del patrocinio estatal y la falta de organizaci&oacute;n y liderazgo de los propios escultores para negociarlo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1960 Cant&uacute; se inici&oacute; en la t&eacute;cnica con dos bajorrelieves en el exterior de la Unidad Independencia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS): Nuestra Se&ntilde;ora del IMSS, relieve en piedra Am&eacute;rica roja, y otro relieve compuesto por cinco paneles con los temas Xochipilli&#45;Xilonen, Coyolxauhqui, Chac&#45;Mool, Quetzalc&oacute;atl y Arquitectos de Tula, donde colaboraron Jos&eacute; L. Ruiz y Fidencio Castillo. En San Luis Potos&iacute; repiti&oacute; el emblema de Nuestra Se&ntilde;ora del IMSS, esta vez en cantera rosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1961 emprendi&oacute; una obra monumental en el cerro de los Altares (carretera Linares&#45;Galeana, Nuevo Le&oacute;n) con ayuda de 10 talladores y los escultores &Aacute;ngel y Carlos Manzano: en la c&uacute;spide se encuentra el Flechador del sol, emblema de Nuevo Le&oacute;n. Su eje es un inmenso s&iacute;mbolo femenino: Ceres&#45;Chico&#45;mec&oacute;atl y la tierra como gran fecundadora; hay tambi&eacute;n otros elementos, como la flora, la fauna, caballos y carretas. Y por su cuenta, como homenaje a quienes favorecieron la obra, est&aacute;n los retratos de Adolfo L&oacute;pez Mateos, Javier Barros Sierra y Ra&uacute;l Rangel Fr&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Universidad de Nuevo Le&oacute;n, en 1962, sigui&oacute; con el tema prehisp&aacute;nico desarrollado en la Unidad Independencia; en colaboraci&oacute;n con Mario Ledesma, constructor de la universidad, plasm&oacute; en la Facultad de Ingenier&iacute;a una imagen de la t&eacute;cnica constructiva prehisp&aacute;nica y model&oacute; a Netzahualc&oacute;yotl, constructor y poeta que desarroll&oacute; grandes trabajos de ingenier&iacute;a hidr&aacute;ulica. En la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, en colaboraci&oacute;n con &Aacute;ngel Manzano, retom&oacute; la figura de Sahag&uacute;n y desarroll&oacute; el tema de la cultura de la Colonia y la cultura griega.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1962, en el hospital de Pediatr&iacute;a del Centro M&eacute;dico del Instituto Mexicano del Seguro Social, tambi&eacute;n en colaboraci&oacute;n con Manzano, desarroll&oacute; el tema Quetzalc&oacute;atl y Venus impartiendo sus conocimientos al pueblo tolteca. En 1963, en la Unidad Cuauht&eacute;moc del IMSS, sigui&oacute; con el tema prehisp&aacute;nico <i>Tira de la peregrinaci&oacute;n;</i> en el mismo a&ntilde;o elabor&oacute; copias del emblema Nuestra Se&ntilde;ora del IMSS para varias delegaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1964 desarroll&oacute; un relieve en piedra de Huixquilucan con el tema Hidalgo e Independencia, con sus ense&ntilde;anzas a los ind&iacute;genas, para la Unidad M&eacute;dica del IMSS de Le&oacute;n, Guanajuato.<sup><a href="#nota">23</a></sup> A golpe de cincel arranca vida y sensualidad a la piedra inerte y una prueba de esta explosi&oacute;n de erotismo es <i>Leda y el cisne</i> (1970): las soluciones del grabado aplicadas a la piedra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1974, Cant&uacute; volvi&oacute; a la escultura confirmando su maestr&iacute;a &#151;as&iacute; lo dice Arteaga&#151; en el dominio de la l&iacute;nea y la composici&oacute;n. Termin&oacute; <i>La loca fortuna,</i> altorrelieve en m&aacute;rmol de Carrara enmarcado en bronce, que por mucho tiempo fue el emblema de la Loter&iacute;a Nacional.<sup><a href="#nota">24</a></sup> En 1975&#45;1976 realiz&oacute; la escultura en bronce del Caballo marino, para el Fideicomiso Puerto Vallarta, y concluy&oacute; el relieve de Daniel Cos&iacute;o Villegas para la biblioteca de El Colegio de M&eacute;xico. Por &uacute;ltimo, en 1988 realiz&oacute; el monumento en homenaje a Alfonso Reyes, frente a la Capilla Alfonsina, en la Ciudad Universitaria de Nuevo Le&oacute;n.<sup><a href="#nota">25</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cant&uacute; grabador</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se puede observar, este artista polifac&eacute;tico incursion&oacute; en todas las &aacute;reas de la pl&aacute;stica, y a pesar de que para 1945 ya era bastante reconocido, se inici&oacute; como estudiante en la t&eacute;cnica del buril y la punta seca bajo las ense&ntilde;anzas de su maestro y amigo Carlos Alvarado Lang, con quien descubri&oacute; el mundo de la miniatura y el detalle. Domin&oacute; tan bien la t&eacute;cnica que se le lleg&oacute; a considerar el maestro del buril y la punta seca. Repiti&oacute; algunos temas que hab&iacute;a desarrollado ya en la pintura, como <i>Cristo llorando con los &aacute;ngeles</i> (1945). Despu&eacute;s hizo una serie de dibujos que sirven de base indistintamente para grabar en cobre o para la ejecuci&oacute;n de un cuadro, entre ellos <i>Se&ntilde;ora santa Ana</i> (1947) y <i>&Aacute;ngeles m&uacute;sicos</i> (1955).<sup><a href="#nota">26</a></sup> Pint&oacute; para la iglesia de La Pur&iacute;sima de Monterrey, en 1945, la primera versi&oacute;n del <i>Cura de Ars</i> y <i>La Virgen de Guadalupe,</i> y, en 1946, la segunda versi&oacute;n del <i>Cura de Ars.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1946 inici&oacute; la serie de grabados en plata con el tema de la Letan&iacute;a Lauretana, para el comulgatorio de la iglesia de La Pur&iacute;sima Concepci&oacute;n, con la colaboraci&oacute;n de Carlos Alvarado Lang y el platero G. S. Lemus, y tambi&eacute;n se dedic&oacute; a grabar la portada y la contraportada para la misma serie.<sup><a href="#nota">27</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez arraigado en M&eacute;xico regresa al catolicismo. Seg&uacute;n Toscano, ese regreso es extra&ntilde;o pero sincero; su vuelta est&aacute; m&aacute;s cercana a la religiosidad revolucionaria de la m&iacute;stica socialista de Siqueiros, que a las frivolidades de muchos artistas contempor&aacute;neos.<sup><a href="#nota">28</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Artega afirma que es quiz&aacute; el &uacute;nico artista mexicano de tem&aacute;tica religiosa del siglo XX y por este tipo de obras se le conoce principalmente, aunque Federico Cant&uacute; es mucho m&aacute;s. La inspiraci&oacute;n le viene directamente de su experiencia religiosa, de su relaci&oacute;n con los grandes artistas &#151;con los grabados medievales y renacentistas&#151;, con la belleza femenina y consigo mismo. Teresa del Conde lo ha llamado neorrenacentista por su calidad de grabador y sobre todo por sus formas y temas.<sup><a href="#nota">29</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun cuando Cant&uacute; domin&oacute; todas las manifestaciones de las artes pl&aacute;sticas, nos interesa retomar especialmente el grabado y el tema religioso pues, en el acervo del Archivo Hist&oacute;rico del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas se encuentran los grabados que aqu&iacute; se presentan (v&eacute;ase pp. 193&#45;199).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Juan Nepomuceno Herrera</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan Nepomuceno Herrera, artista decimon&oacute;nico reconocido como un excelente retratista, pudo captar la psicolog&iacute;a del personaje gracias a su sensibilidad y a su gran dominio de la t&eacute;cnica, logrando modelar perfectamente el semblante de los retratados;<sup><a href="#nota">30</a></sup> en otras palabras, su m&eacute;rito reside en el tratamiento aplicado a los rostros y en el car&aacute;cter que imprimi&oacute; a los sujetos.<sup><a href="#nota">31</a></sup> Es decir, se encuentra por encima de los pintores de su &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A Herrera le toc&oacute; vivir las continuas asonadas militares y los cambios de gobierno &#151;ahora conservadores, despu&eacute;s liberales&#151; de ese M&eacute;xico que no terminaba de conformarse. La econom&iacute;a de Le&oacute;n &#151;a diferencia de Guanajuato que qued&oacute; totalmente devastada, pagando con esto la gloria de ser la cuna de la Independencia&#151; gozaba de gran estabilidad en ese tiempo debido a las utilidades obtenidas por la venta de las cosechas de ma&iacute;z y trigo de sus ricas tierras y de las cr&iacute;as de ganado mayor que pastaban en las grandes haciendas. Todo esto serv&iacute;a para suministrar a los reales de minas y a las ciudades de M&eacute;xico y Puebla. A la importancia econ&oacute;mica de Le&oacute;n se sum&oacute; la jer&aacute;rquica cuando fue designada sede del nuevo obispado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n se sabe, en esta ciudad naci&oacute; Juan Nepomuceno el 26 de mayo de 1818; sus padres fueron Antonio Herrera y Eligia Romero; se cas&oacute; con Juana Mart&iacute;nez y con ella procre&oacute; dos hijas, y la fecha de su muerte es el 11 de febrero de 1878.<sup><a href="#nota">32</a></sup> Sin embargo, no se sabe c&oacute;mo se form&oacute; como pintor, pues en ese tiempo Guanajuato no contaba con academia de arte, a diferencia de Puebla y Guadalajara.<sup><a href="#nota">33</a></sup> No fue sino hasta 1874 cuando Luis Monroy, disc&iacute;pulo de Pelegr&iacute;n Clav&eacute; en San Carlos, lleg&oacute; a Guanajuato a instalar una escuela de artes anexa al colegio estatal.<sup><a href="#nota">34</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a Esther Ciancas dice que no se tiene mucha informaci&oacute;n sobre el pintor; lo poco que se sabe es por la siguiente noticia, relacionada con la visita de los emperadores Maximiliano y Carlota a esa ciudad y publicada en el peri&oacute;dico <i>La Paz</i> de 1864: "El Sr. Herrera (Don Juan) pintor, sabemos que va a ocuparse de una pintura aleg&oacute;rica a la regeneraci&oacute;n de M&eacute;xico. Este artista es de Le&oacute;n, debe los notables adelantos de su arte a sus solos esfuerzos y m&aacute;s de una vez sus obras han sido aplaudidas por los inteligentes".<sup><a href="#nota">35</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero Ciancas y despu&eacute;s Gonzalo Obreg&oacute;n dudan de la supuesta formaci&oacute;n autodidacta de Herrera, considerando la excelente calidad de sus pinturas y sobre todo el tratamiento que dio a las manos, pues muchos artistas de la &eacute;poca solucionaban el problema ocult&aacute;ndolas bajo la ropa. Esto hace creer que debi&oacute; haber estudiado con uno o varios maestros. Obreg&oacute;n, uno de sus descubridores, se impresion&oacute; al ver por primera vez una pintura de Herrera. Se trataba del retrato de un cl&eacute;rigo de mirada entre ir&oacute;nica y bondadosa. As&iacute; dice: "La pintura se impon&iacute;a como una verdadera obra de arte; era tal la personalidad del pintor, que los dem&aacute;s objetos de arte reunidos en esa casa parec&iacute;an desvanecerse ante el magnetismo que emanaba de aquella obra".<sup><a href="#nota">36</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La emoci&oacute;n causada por la pintura de Herrera en Obreg&oacute;n fue tan grata que llev&oacute; a &eacute;ste a investigar m&aacute;s sobre el pintor, al grado de dedicarle un n&uacute;mero de la revista <i>Artes de M&eacute;xico</i> con el t&iacute;tulo "Un pintor desconocido", con el fin de divulgar su obra, hasta ese momento poco conocida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese estudio, Obreg&oacute;n maneja tres hip&oacute;tesis sobre el lugar donde se form&oacute; Herrera art&iacute;sticamente: una, en su ciudad natal; otra, en la ciudad de M&eacute;xico, y la &uacute;ltima, coincidiendo con Ciancas, en la Academia de Pintura de Guadalajara.<sup><a href="#nota">37</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya se haya formado en Guadalajara o de manera autodidacta &#151;como Hermenegildo Bustos y Eduardo Tres guerras (este &uacute;ltimo en arquitectura)&#151;, todos ellos fueron estrellas que brillaron con luz propia. Tanto Bustos como Herrera son considerados en su &aacute;mbito regional los mejores retratistas del siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los temas pict&oacute;ricos de Herrera son dos: retratos y pintura religiosa. En cuanto al primero, Obreg&oacute;n dice que super&oacute; por mucho a cualquier retratista mexicano en el periodo de 1840&#45;1860. A Herrera se le sit&uacute;a como pintor de la escuela neocl&aacute;sica, y en su arte presenta finura en el trazo, el dibujo es preciso y detallado, el colorido no es muy variado y predominan los tonos fr&iacute;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jaime Cuadriello lo ubica en la l&iacute;nea del realismo que resalta los detalles. Dice que la rigidez de la academia no lo marc&oacute;, pues muestra una gran libertad creadora, con base en su experiencia personal. Herrera se distingue por la veracidad que otorga a la fisonom&iacute;a y los encarnados; el conocimiento del escorzo y de las proporciones anat&oacute;micas le permiti&oacute; dar peso y volumen a sus personajes y sobre todo situarlos en una posici&oacute;n realista.<sup><a href="#nota">38</a></sup> La mejor &eacute;poca de Herrera se ubica entre 1849 y 1865, cuando el dominio de la t&eacute;cnica le facilit&oacute; retratar la psicolog&iacute;a de los personajes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su clientela estuvo formada por la alta burgues&iacute;a guanajuatense &#151;debido a la estrecha relaci&oacute;n que manten&iacute;a con la Iglesia&#151;, los cl&eacute;rigos y los pol&iacute;ticos; todos ellos fueron retratados con gran cuidado y un sentido de la verdad psicol&oacute;gica, lo cual confirma a Herrera como un retratista excepcional. Obreg&oacute;n lo sit&uacute;a por encima de Montiel y del jalisciense Jos&eacute; Mar&iacute;a Estrada, y Ciancas dice de &eacute;l: "M&eacute;xico tiene a uno de los m&aacute;s destacados retratistas".<sup><a href="#nota">39</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto al tema religioso, &eacute;ste es tratado con gran dignidad. Por ejemplo, aunque copia la imagen tradicional de la Madre Sant&iacute;sima de la Luz, tambi&eacute;n se puede notar una caracter&iacute;stica propia del pintor: "la magn&iacute;fica anatom&iacute;a del alma que la Virgen salva del demonio y la preciosa cara del &aacute;ngel de la derecha, cara que, por estar de perfil, fue uno de los escollos de casi todos los pintores mexicanos que copiaron esta popular advocaci&oacute;n".<sup><a href="#nota">40</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los temas se copiaron de pintores del siglo XVIII y de tipos iconogr&aacute;ficos del gusto popular, como la Pur&iacute;sima, copiada de la de Esteban Murillo. Sin embargo, todos se caracterizan por el excelente acabado: el pintor se esmer&oacute; en detalles como el de las joyas y otros objetos, as&iacute; como en el tratamiento que dio a las telas con una apariencia de raso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Mar&iacute;a Ester Ciancas, la obra religiosa de Herrera fue numerosa (V&iacute;rgenes, Cristos, santos y doctores de la Iglesia, entre otros); estas pinturas quedaron marcadas con el idealismo rom&aacute;ntico de la &eacute;poca decimon&oacute;nica. Practic&oacute; tambi&eacute;n con gran maestr&iacute;a la pintura de miniatura, sentando as&iacute; las bases para el desarrollo de este arte que hasta la fecha se desenvuelve en Le&oacute;n. Tambi&eacute;n dice Ciancas que la mayor&iacute;a de las obras de Herrera se encuentra en esa ciudad y en la capital del estado, como los retratos de los sacerdotes Jos&eacute; Manuel Villar (1815) y Manuel Fuentes y Aguado. Y afirma haber visto en casa de Jes&uacute;s Rodr&iacute;guez Gaona, ex gobernador de Guanajuato, y otras casas particulares copias de pinturas religiosas que carec&iacute;an de la calidad de los retratos.<sup><a href="#nota">41</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajos que aqu&iacute; se presentan son 42 dibujos, tres documentos manuscritos y una fotograf&iacute;a en nitrato de gelatina de un personaje desconocido. Son temas religiosos los que est&aacute;n plasmados en los dibujos a tinta. Herrera dibuj&oacute; a los cuatro doctores de la Iglesia latina: san Ambrosio de Mil&aacute;n, san Jer&oacute;nimo de Estir&oacute;n, san Agust&iacute;n de Hipona y san Gregorio Magno.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n hay representaciones de la Virgen Mar&iacute;a en diferentes advocaciones, como la Dolorosa y la del Pilar; adem&aacute;s est&aacute; representada bajo el tema de la Sagrada Familia y con su parentela: san Joaqu&iacute;n y santa Ana, san Juan Bautista, y en temas de la pasi&oacute;n de Cristo. Asimismo hay dos dibujos, uno de Alejandro I, emperador de Rusia, y otro de Alejo Mijailovich.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a href="/img/revistas/aiie/v35n102/html/a7apendice1.html" target="_blank">Federico Cant&uacute;</a></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a href="/img/revistas/aiie/v35n102/html/a7apendice2.html" target="_blank">Juan Nepomuceno Herrera</a></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;Oficio del 5 de junio de 1979, emitido por Jorge Alberto Manrique, director del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas (IIE)&#45;Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), para Luis Rodr&iacute;guez Seraf&iacute;n, jefe de la Biblioteca del IIE&#45;UNAM.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;Gustavo Curiel, <i>Una mirada a las colecciones del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1996, p. 11 (cat&aacute;logo de la exposici&oacute;n).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801279&pid=S0185-1276201300010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;<i>Federico Cant&uacute;. Una nueva visi&oacute;n,</i> M&eacute;xico, Banpa&iacute;s/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes&#45;Instituto Nacional de Bellas Artes, 1989, p. 18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801281&pid=S0185-1276201300010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 11.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;Salvador Toscano, <i>Federico Cant&uacute;,</i> M&eacute;xico, Asbaje, 1948, p. 7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801284&pid=S0185-1276201300010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp;<i>Federico Cant&uacute;. Una nueva visi&oacute;n, op. cit.,</i> p. 12.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 13.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 18.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 20.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 13.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 97.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">12.&nbsp;<i>Federico Cant&uacute;. Una nueva visi&oacute;n, op. cit.,</i> p. 15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13.&nbsp;En el documento no se especifica qui&eacute;n es el destinatario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">14.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 14.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">15.&nbsp;<i>Los tres Federico Cant&uacute;. Escultura,</i> M&eacute;xico, Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica (Arte M&eacute;xico), 1995, p. 44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801295&pid=S0185-1276201300010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">16.&nbsp;<i>Federico Cant&uacute;. Una nueva visi&oacute;n, op. cit.,</i> p. 112.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">17.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 20.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">18.&nbsp;<i>Seis d&eacute;cadas. Federico Cant&uacute;,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional, 1984, p. 38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801299&pid=S0185-1276201300010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">19.&nbsp;<i>Idem</i>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">20.&nbsp;<i>Idem</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">21.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 39.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">22.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">23. <i>Ibidem,</i> pp. 41&#45;42.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">24.&nbsp;<i>Los tres Federico Cant&uacute;, op.cit.,</i> p. 48.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">25.&nbsp;<i>Federico Cant&uacute;. Una nueva visi&oacute;n, op. cit.,</i> p. 16.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">26.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 21.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">27.&nbsp;<i>Los tres Federico Cant&uacute;, op. cit.,</i> pp. 43&#45;44.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">28.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 38.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">29.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 12.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">30.&nbsp;Gonzalo Obreg&oacute;n, "Un pintor desconocido Juan N. Herrera, Le&oacute;n, Gto. 1818&#45;1878", <i>Artes de M&eacute;xico,</i> n&uacute;m. 138, 1971, p. 14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801312&pid=S0185-1276201300010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">31.&nbsp;Jaime Cuadriello, <i>Arte regional del siglo XIX,</i> Madrid, Muralla, 1984, p. 29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801314&pid=S0185-1276201300010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">32.&nbsp;Obreg&oacute;n, <i>op. cit.,</i> p. 10.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">33.&nbsp;La Academia de Puebla la dirigieron dos eminentes pintores: Francisco Morales de 1859 a 1884 y Daniel D&aacute;vila, su sucesor de 1885 a 190i, quienes se especializaban en retratos. El gran desarrollo de artistas en Guadalajara los llev&oacute; a fundar la Sociedad de Bellas Artes, la cual solamente dur&oacute; 10 a&ntilde;os debido a la falta de apoyo de las autoridades. Entre los m&aacute;s renombrados pintores est&aacute;n Felipe Castro, Ignacio Ram&iacute;rez y Francisco S&aacute;nchez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">34.&nbsp;Cuadriello, <i>op. cit.,</i> p. 27.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">35.&nbsp;Mar&iacute;a Ester Ciancas, "La pintura mexicana del siglo XIX", tesis de maestr&iacute;a, M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, 1959, p. 60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801319&pid=S0185-1276201300010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">36.&nbsp;Obreg&oacute;n, <i>op. cit.,</i> p. 14.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">37.&nbsp;Prisciliano S&aacute;nchez, gobernador del estado de Jalisco, fund&oacute; la Academia de Bellas Artes de Guadalajara en 1824. Su auge se dio cuando Jos&eacute; Antonio Castro, excelente retratista y pintor de temas religiosos, fungi&oacute; como director de la misma.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">38.&nbsp;Mar&iacute;a Ester Ciancas, "Pintura de Juan Nepomuceno Herrera (1818&#45;1878). Exposici&oacute;n de la 'Casa de las Monjas'", <i>Memoria Museo Universitario de Arte,</i> n&uacute;m. 4, 1995, s.p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801323&pid=S0185-1276201300010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">39.&nbsp;<i>Ibidem</i>, p. 66.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">40.&nbsp;Obreg&oacute;n, <i>op. cit.,</i> p. 14.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">41.&nbsp;Mar&iacute;a Ester Ciancas, <i>Bex&#45;Art,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=801327&pid=S0185-1276201300010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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