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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Semblanzas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Antoni T&agrave;pies</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>(1923&#45;2012)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Iv&aacute;n Ruiz</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">El esfuerzo al que tiende mi obra consiste en recordar al hombre    <br> 	lo que en realidad es, en darle un tema de meditaci&oacute;n, en    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	producirle un choque que le haga salir del frenes&iacute; de lo inaut&eacute;ntico    <br> 	para que se descubra a s&iacute; mismo y tenga conciencia de    <br> 	sus posibilidades reales.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">T&agrave;pies, 1963</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2"><i>El hombre de laboratorio</i></font></b></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una &eacute;poca marcada por una profunda desaz&oacute;n respecto al lugar de la pintura dentro de los complejos dispositivos de arte contempor&aacute;neo, la muerte de Antoni T&agrave;pies representa, sin lugar a dudas, una p&eacute;rdida significativa en el campo de las artes pl&aacute;sticas. T&agrave;pies no s&oacute;lo fue uno de los principales exponentes del informalismo en el escenario de las vanguardias internacionales del siglo XX; el artista catal&aacute;n tambi&eacute;n escribi&oacute; un conjunto notable de textos cr&iacute;ticos sobre las funciones social y pol&iacute;tica del arte. Nada extra&ntilde;o para un pintor con esp&iacute;ritu y formaci&oacute;n libresca<sup><a href="#nota">1</a></sup> que padeci&oacute; los estragos de la guerra civil, desarrollando una primera etapa de su trabajo en un clima &aacute;rido como el que vivi&oacute; Espa&ntilde;a bajo la dictadura franquista. Al respecto, en un escrito sobre el motivo del <i>muro</i> en su obra, T&agrave;pies recuerda que las im&aacute;genes murales "vienen de mi adolescencia y de mi primera juventud encerrada entre los muros en que viv&iacute; las guerras &#91;...&#93; Todos los muros de una ciudad, que por tradici&oacute;n familiar me parec&iacute;a tan m&iacute;a, fueron testigos de todos los martirios y de todos los retrasos inhumanos que eran infligidos a nuestro pueblo".<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antoni T&agrave;pies i Puig, condecorado en 2010 por el rey Juan Carlos I como marqu&eacute;s de T&agrave;pies por su contribuci&oacute;n a las artes pl&aacute;sticas, naci&oacute; el 13 de diciembre de 1923 en Barcelona y falleci&oacute; a los 88 a&ntilde;os en su casa de la calle de Zaragoza, el 6 de febrero de 2012. Si bien en un primer momento se matricul&oacute; en la Facultad de Derecho, hacia los a&ntilde;os cuarenta orient&oacute; su formaci&oacute;n, de modo autodidacta, hacia el dibujo y la pintura. Un rasgo distintivo de T&agrave;pies, presente hasta sus &uacute;ltimos d&iacute;as en los cuales no dej&oacute; de producir, fue su vocaci&oacute;n experimental, la cual debe entenderse en un sentido amplio y no s&oacute;lo como un gesto de ruptura. En primer lugar, como un sello distintivo que recorre toda su obra y que responde a la singular elecci&oacute;n y tratamiento de materiales art&iacute;sticos, mixturas, colores y motivos iconogr&aacute;ficos; en segundo t&eacute;rmino, lo experimental concebido como una actividad propia del laboratorio de investigaci&oacute;n, por medio de la cual la funci&oacute;n del pintor se equipara a la de un cient&iacute;fico. T&agrave;pies insisti&oacute; en que el pintor debe ir codo a codo con el fil&oacute;sofo, el cient&iacute;fico e incluso el pol&iacute;tico progresista: "El artista participa, en cierta manera, de todos, ya que investiga, descubre, defiende y propaga una idea igual que ellos".<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de que el artista es un hombre de laboratorio es familiar a un grupo de pintores, los cuales hicieron de su taller de pintura un aut&eacute;ntico laboratorio de ideas e im&aacute;genes, tal como nos ha sido transmitido a trav&eacute;s de una serie de construcciones fotogr&aacute;ficas que, mediando entre el registro documental y el ensayo de autor, muestran el <i>atelier</i> como un centro de experimentaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">4</a></sup> En este sentido, un retrato de 1991 que captura a un T&agrave;pies con las manos manchadas de pintura negra, mientras ejecuta una pieza en su taller, es simb&oacute;lico: el vigor de su postura, la contundente mirada frontal, el gesto decisivo. revelan el temperamento de un pintor que lidia con sus materiales en un proceso riguroso y no por ello menos enigm&aacute;tico. El catal&aacute;n hablaba de una especie de <i>electricidad</i> al momento de pintar: "El artista, sin necesidad de reglas, proyecta como una sustancia ps&iacute;quica en el material. Esta proyecci&oacute;n es lo esencial. Lo que cuenta, en efecto, es esta especie de electricidad, algo profundo, una cualidad humana (no digo sobrehumana), algo importante que hay que decir y que se proyecta sobre la obra de arte".<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="verdana" size="2"><i>El campo de batalla</i></font></b></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La partida de T&agrave;pies se suma a la de una estela de pintores &#151;entre ellos, Francis Bacon, Balthus y Lucian Freud&#151; que dotaron a la pintura de un car&aacute;cter autorreferencial; ep&iacute;gono de todo un movimiento reflexivo, formalizado en el expresionismo abstracto, mediante el cual la pintura se pens&oacute; y se defini&oacute; como Pintura, y no ya como un arte que "encubr&iacute;a el medio y usaba el arte para ocultar el arte".<sup><a href="#nota">6</a></sup> Dentro de este grupo, hermanado por un inter&eacute;s genuino tanto en la gestaci&oacute;n inicial de la obra como en el envi&oacute;n que nos dirige hacia la meditaci&oacute;n intensiva sobre las formas pict&oacute;ricas, T&agrave;pies destaca adem&aacute;s por una indagaci&oacute;n radical en las materias heterog&eacute;neas que son susceptibles de habitar la pintura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de sus obras tempranas, <i>Collage del papel de plata</i> (1946), anticipa el trabajo de experimentaci&oacute;n sobre las materias que definir&aacute;, en t&eacute;rminos globales, la pr&aacute;ctica pict&oacute;rica del artista catal&aacute;n: sobre una base de cart&oacute;n, el encadenamiento de hilos produce una especie de red, en la cual destacan algunas zonas donde se encuentran pegados pedazos de papel aluminio, ya estirado y por tanto con marcas de irregularidad. La tensi&oacute;n que genera este papel plateado se debe, precisamente, a la extra&ntilde;eza que produce su incorporaci&oacute;n en una superficie donde se hallan dos materiales comunes entre s&iacute; (el hilo y el cart&oacute;n). Si bien es innegable que este <i>collage</i> se inscribe en una vanguardia que trastoca los l&iacute;mites de las artes en busca de una experiencia art&iacute;stica integral, regida en buena medida por los vasos comunicantes entre la vigilia y el sue&ntilde;o,<sup><a href="#nota">7</a></sup> como pieza de autor, <i>Collage del papel de plata</i> nos introduce en un aspecto clave de la po&eacute;tica de este artista: <i>la lucha con las materias,</i> entendiendo por este &uacute;ltimo concepto todo aquello que est&aacute; tomado de alg&uacute;n lugar del mundo y que se emplea para la fabricaci&oacute;n de la obra de arte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La atenci&oacute;n que T&agrave;pies prest&oacute; al proceso de transfiguraci&oacute;n de la materia, convocando una filiaci&oacute;n con la alquimia subyacente tanto en el <i>collage</i><sup><a href="#nota">8</a></sup> como en las culturas de Oriente,<sup><a href="#nota">9</a></sup> trasciende todo esfuerzo de periodizaci&oacute;n estil&iacute;stica sobre su obra, pues podemos decir que antes de que su pintura fuera calificada como <i>informalista</i><sup><a href="#nota">10</a></sup> (en especial, a ra&iacute;z de un conjunto de pinturas que produjo entre 1953 y 1969), el catal&aacute;n ya pose&iacute;a una conciencia sobre la gravedad de la materia y el proceso al que &eacute;sta ten&iacute;a que ser sometida durante el acto creativo. En uno de sus escritos, T&agrave;pies recuerda: "El artista se halla completamente solo ante su tela blanca y se enfrenta con problemas inherentes al arte, ya que &eacute;ste tiene leyes propias", y de inmediato subraya que esta suerte de meditaci&oacute;n frente a la tela tiene que estar acompa&ntilde;ada de "una lucha con la materia peculiar suya".<sup><a href="#nota">11</a></sup> Si volvemos al <i>Collage del papel de plata,</i> observaremos c&oacute;mo el conflicto textural, lum&iacute;nico y mat&eacute;rico que el papel de plata introduce en el soporte de cart&oacute;n, dominado por un cromatismo marr&oacute;n, constituye un destello de singularidad y es precisamente este centelleo el que permite reconstruir, para un observador atento, "el milagro seg&uacute;n el cual unos materiales, que por s&iacute; solos son inertes, empiezan a hablar con una fuerza expresiva que dif&iacute;cilmente puede compararse a ninguna otra cosa".<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/aiie/v34n101/html/a10f1.html" target="_blank">Antoni T&agrave;pies</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de las tensiones que se observan a partir de los encabalgamientos entre materiales tan heterog&eacute;neos entre s&iacute;, T&agrave;pies tambi&eacute;n puso de manifiesto la lucha con las materias mediante una serie de actividades manuales que hacen de la superficie pintada un espacio de vibraciones &oacute;pticas y t&aacute;ctiles. <i>Grattage sobre cart&oacute;n</i> (1947), <i>Tela encolada</i> (1961), <i>Relieve gris en cuatro partes</i> (1963), <i>El esp&iacute;ritu catal&aacute;n</i> (1971), <i>Libro&#45;muro</i> (1990), entre otras piezas, recurren a diferentes t&eacute;cnicas que hieren la solidez de la materia para presentarla en un estado de desgarramiento o de franco deterioro. Digamos que en este tipo de pinturas rasgadas, frotadas, manchadas, sobrecargadas, T&agrave;pies hizo patente el trance que supone el paso de la meditaci&oacute;n a la acci&oacute;n, de la perplejidad que evoca un blanco dominante de la tela a la actividad colorida de inscripci&oacute;n pict&oacute;rica. "Cada tela &#151;escribi&oacute; este pintor&#151; era un campo de batalla en el que las heridas se iban multiplicando cada vez m&aacute;s hasta el infinito."<sup><a href="#nota">13</a></sup> Los lienzos lacerados de T&agrave;pies, asociados por un aire de tiempo con las telas perforadas de Lucio Fontana y los lienzos escurridos de Francis Bacon, son una muestra emotiva de la impronta que la posguerra dej&oacute; en todo un n&uacute;cleo de pintores a quienes les fue imposible sustraerse de su realidad inmediata y que, no obstante el peso de tal visi&oacute;n tr&aacute;gica de la humanidad, construyeron otra realidad, <i>la de la pintura misma,</i> que posee sus propias leyes de composici&oacute;n y de supervivencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2"><i>La funci&oacute;n de las formas</i></font></b></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como la lucha con las materias circund&oacute; el campo de batalla &#151;la trinchera desde donde T&agrave;pies ejercit&oacute; sin tregua su experimentaci&oacute;n pict&oacute;rica&#151;, la vida p&uacute;blica de esas formas, esto es, su transferencia o su inscripci&oacute;n en la comunidad, merece tambi&eacute;n una reflexi&oacute;n particular. Al respecto, la postura del artista era implacable: "Si las formas no son capaces de herir a la sociedad que las recibe, de irritarla, de inclinarla a la meditaci&oacute;n, de hacerle ver que est&aacute; atrasada, si no son un revulsivo, no son una obra de arte aut&eacute;ntica".<sup><a href="#nota">14</a></sup> Lo que se pone en juego en esta declaraci&oacute;n tiene que ver, en principio, con la concepci&oacute;n <i>cient&iacute;fica</i> del artista: si &eacute;ste es como un hombre de laboratorio, es porque sus ideas, sus conceptos, sus invenciones permiten ejercer un avance y un autoconocimiento de las disciplinas en cuesti&oacute;n y, finalmente, de los modelos sociales y las construcciones culturales en que ellas se asientan. Este &uacute;ltimo rasgo es fundamental para comprender la importancia de la pintura de T&agrave;pies en su propio pa&iacute;s, en especial, a ra&iacute;z de los procesos complejos de represi&oacute;n y libertad que caracterizaron los a&ntilde;os en que produjo su obra m&aacute;s representativa. Precisamente, el catal&aacute;n subraya lo siguiente: "si la misi&oacute;n de los artistas y poetas es promover la reflexi&oacute;n, suscitar y atraer la atenci&oacute;n, dar a conocer, iluminar la realidad y, en suma, exaltar todo cuanto nos haga m&aacute;s libres y m&aacute;s perfectos como humanos, &iquest;olvidaremos o infravaloraremos el hecho de que la historia de la formaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s coincide justamente con la historia de la conquista de la libertad y con el avance democr&aacute;tico del mundo?"<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero claro est&aacute; que, por fraguarse en un momento de constante redefinici&oacute;n y ajuste de la emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica de un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a, la pintura con este linaje corre el riesgo de convertirse en un recurso panfletario, o bien, de exigir que su creador se adhiera a determinados eventos que legitimen o esclarezcan la ideolog&iacute;a de su producci&oacute;n.<sup><a href="#nota">16</a></sup> T&agrave;pies rehuy&oacute; este tipo de operaci&oacute;n que simplifica los nexos entre arte y pol&iacute;tica, con el fin de llamar la atenci&oacute;n sobre c&oacute;mo una <i>sensibilidad politizada</i> puede modelar una constelaci&oacute;n de formas cr&iacute;ticas y, en tal medida, reposicionar la noci&oacute;n de vanguardia como un aut&eacute;ntico <i>tour de force</i> sobre el discurrir convencional de la historia y la est&eacute;tica. Desde esta perspectiva cr&iacute;tica, afirmar, como lo hizo el catal&aacute;n, que el drama pol&iacute;tico de Espa&ntilde;a est&aacute; encarnado en sus piezas<sup><a href="#nota">17</a></sup> equivale a pensar en un proceso por medio del cual la observaci&oacute;n atenta de las materias se transforma, mediante esa alquimia fundante, en un an&aacute;lisis susceptible de evocar otros planos que afectan a la sociedad, a la pol&iacute;tica y a la moral. No se trata, entonces, de encontrar o postular una materia con un contenido <i>a priori,</i> sino de transfigurar la materialidad para dar vida a una estela de formas animadas por ese impulso cient&iacute;fico, creativo e ideol&oacute;gico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para T&agrave;pies, las formas est&aacute;n destinadas a irrumpir en la enajenaci&oacute;n de una sociedad particular y a producir, m&aacute;s all&aacute; de una dislocaci&oacute;n de la mirada, una reflexi&oacute;n sobre la <i>libertad</i> concebida como una pr&aacute;ctica de vida cotidiana que involucra los niveles de conceptualizaci&oacute;n, acci&oacute;n y reflexi&oacute;n y por ello es tanto inteligible como sensible, pues el arte "act&uacute;a sobre nuestra sensibilidad general y no exclusivamente sobre la inteligencia".<sup><a href="#nota">18</a></sup> La funci&oacute;n de las formas contribuye a enriquecer una actividad espiritual densa, donde idea y materia, por medio de jirones, desarman una visi&oacute;n laxa del mundo y exigen el ejercicio de la sensibilidad a trav&eacute;s de un activismo intelectual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2"><i>El trovador</i></font></b></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">T&agrave;pies, pintor, hombre de laboratorio, marqu&eacute;s..., tuvo tambi&eacute;n otra personalidad: la de un noble trovador que escribe y canta versos desde lo profundo de su coraz&oacute;n, desgarrado por la guerra y exaltado por la posibilidad del arte. En 1963, &eacute;l mismo describi&oacute; un diagn&oacute;stico autobiogr&aacute;fico que hoy, tras su desaparici&oacute;n f&iacute;sica, cobra mayor intensidad en la redimensi&oacute;n de su figura, no s&oacute;lo en la historia del arte, sino en esa posibilidad de reconocimiento del otro, y de lo otro, que define a lo humano: "Puesto que soy un trovador que canta para su pueblo, el del pa&iacute;s en que vivo y el de todas partes, no es de extra&ntilde;ar que busque la amistad de todos, de los hombres y de las bestias, de los &aacute;rboles y de las piedras".<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. T&agrave;pies rememora: "Cuando en 1942 me diagnosticaron que ten&iacute;a una lesi&oacute;n pulmonar y que deb&iacute;a ir a un sanatorio, me cre&iacute; obligado a leer <i>La monta&ntilde;a m&aacute;gica</i> &#91;...&#93; En cama ten&iacute;a todo el tiempo para leer y pensar. Devor&eacute; pr&aacute;cticamente la novela rusa y francesa; tambi&eacute;n Unamuno, Nietzsche y Schopenhauer. Me gustaba Hamsun porque siempre he sentido una gran atracci&oacute;n por la naturaleza n&oacute;rdica: bosques, lagos, fiordos... <i>As&iacute; habl&oacute; Zaratustra</i> y <i>Los hermanos Karamazov</i> dejaron en m&iacute; una huella profunda. Recuerdo haber llorado por Alioscha". "Tres entrevistas", en <i>El arte contra la est&eacute;tica,</i> Joaquim Sempere (trad.), Barcelona, Ariel, 1978, pp. 193&#45;194.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794874&pid=S0185-1276201200020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;Antoni T&agrave;pies, "Comunicaci&oacute;n sobre el muro", en Antoni T&agrave;pies, <i>La pr&aacute;ctica del arte,</i> Joaquim Sempere (trad.), Barcelona, Ariel, 1973, p. 138.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794876&pid=S0185-1276201200020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;T&agrave;pies, "La vocaci&oacute;n y la forma", en <i>ibidem,</i> p. 25.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;Destaco dos cat&aacute;logos relativamente recientes: <i>Freud at Work,</i> con fotograf&iacute;as de Bruce Bernard y David Dawson (Nueva York, Alfred A. Knopf, 2006), y <i>L'Atelier de Francis Bacon,</i> con fotograf&iacute;as de Perry Ogden (Londres, Thames &amp; Hudson, 2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;T&agrave;pies, "Declaraciones", en <i>La pr&aacute;ctica del arte, op. cit.,</i> p. 42.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp;Clement Greenberg, "La pintura moderna" &#91;1960&#93;, en Clement Greenberg, <i>La pintura moderna y otros ensayos,</i> F&egrave;lix Fan&eacute;s (trad.), Madrid, Siruela, 2006, p. 112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794881&pid=S0185-1276201200020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;Hay que recordar que en 1948 T&agrave;pies se convierte en uno de los fundadores del movimiento <i>Dau al Set,</i> nombre de la revista literaria hom&oacute;nima creada por el poeta Joan Brossa, donde se proclama la libertad del arte a trav&eacute;s de filiaciones con el surrealismo y el dada&iacute;smo. Brossa fue una persona clave en la vida de T&agrave;pies; &eacute;l mismo relata el influjo de este poeta despu&eacute;s de haberlo conocido en 1946: "En seguida sent&iacute; una gran atracci&oacute;n y admiraci&oacute;n por Brossa: era el de m&aacute;s edad, pose&iacute;a un bagaje cultural infinitamente superior al nuestro y nos sirvi&oacute; de gu&iacute;a durante aquellos a&ntilde;os &#91;.&#93; Fue Brossa, pues, quien supo echar un puente sobre el abismo que hab&iacute;a abierto la guerra civil y establecer un enlace con los principales vanguardismos de aquella &eacute;poca que hab&iacute;a quedado totalmente truncada". "Tres entrevistas", <i>op. cit.,</i> p. 200.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.&nbsp;Seg&uacute;n Louis Aragon, el <i>collage</i> restituye "el verdadero sentido a los viejos planteamientos pict&oacute;ricos, impidiendo que el pintor se entregue al narcicismo, al arte por el arte, volviendo a las pr&aacute;cticas m&aacute;gicas, que son el origen y la justificaci&oacute;n de las representaciones pl&aacute;sticas". "El desaf&iacute;o a la pintura" &#91;1930&#93;, en <i>Los colages,</i> Pilar Andrade (trad.), Madrid, S&iacute;ntesis, 2001, p. 47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794884&pid=S0185-1276201200020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9.&nbsp;"De Oriente me interesaba todo: el arte de aquellos pueblos no puede admirarse independientemente de la filosof&iacute;a, la religi&oacute;n, la sociedad, etc. Por otra parte, la vertiente m&aacute;gica siempre ha ejercido una gran atracci&oacute;n sobre m&iacute;. Profundizar en aquellas culturas estimulaba mi imaginaci&oacute;n y desprend&iacute;a una gran fuerza de sugesti&oacute;n; me permit&iacute;a trasladarme a un mundo que, de hecho, me parec&iacute;a m&aacute;s real que aquel en que me ve&iacute;a forzado a vivir." T&agrave;pies, "Tres entrevistas", <i>op. cit.,</i> p. 196.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.&nbsp;La calificaci&oacute;n obedece al concepto de "informalismo", t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por Michel Tapi&eacute; hacia 1951 para destacar el papel central de la materia en la obra de un grupo de pintores, quienes representaban la contraparte del n&uacute;cleo de expresionistas abstractos en Estados Unidos. "Art Informel" y "Art Autre" fueron f&oacute;rmulas empleadas para describir el fulgor de la materia en la pintura de Dubuffet, Wols, Michaux y Fautrier, entre otros.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">11.&nbsp;"Arte&#45;idea", en <i>La pr&aacute;ctica del arte, op. cit.,</i> p. 19.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12.&nbsp;"La vocaci&oacute;n y la forma", en <i>ibidem,</i> p. 27.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13.&nbsp;"Comunicaci&oacute;n sobre el muro", en <i>ibidem,</i> p. 139.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">14.&nbsp;"Arte&#45;idea", en <i>ibidem,</i> p. 20.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15.&nbsp;"El arte de vanguardia y el esp&iacute;ritu catal&aacute;n", en <i>El arte contra la est&eacute;tica, op. cit.,</i> p. 34.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">16.&nbsp;"Es la cantinela de siempre, el tic obsesivo de que el creador es m&aacute;s social, m&aacute;s progresista, por hechos a&ntilde;adidos o accesorios. No por su propia obra, no por lo que ha dicho en su propio terreno. En el fondo equivale a seguir sin creer en el arte de vanguardia, a no tener sensibilidad para la nueva poes&iacute;a. Una especie de vanguardismo vergonzante o un 'realismo social' encubierto." T&agrave;pies. "Vanguardismo y colectividad", en <i>ibidem,</i> p. 118.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">17.&nbsp;"Si pinto como pinto es, en primer lugar, porque soy catal&aacute;n. Pero siento, como tantos, el drama pol&iacute;tico de Espa&ntilde;a. &Eacute;ste saldr&iacute;a en mis obras aunque no me lo propusiera." "Declaraciones", en <i>La pr&aacute;ctica del arte, op. cit.,</i> p. 44.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">18.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 36.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">19.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 39.</font></p>      ]]></body><back>
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