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<article-title xml:lang="de"><![CDATA[Konfession, Bild und Macht. Visualisierung als katholisches Herrschafts- und Disziplinierungskonzept in Rom und im habsburgischen Schlesien (1560-1740)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Libros</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jens Baumgarten</b>. <i><b>Konfession, Bild und Macht. Visualisierung als katholisches Herrschafts&#45; und Disziplinierungskonzept in Rom und im habsburgischen Schlesien (1560&#45;1740)</b></i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Peter Krieger</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Hamburgo/M&uacute;nich, Dolling und Galitz Verlag, 2004</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro &#151;la publicaci&oacute;n de una tesis doctoral en Historia (Universidad de Hamburgo, 2002), con una clara tendencia hacia la historia del arte&#151; podr&iacute;a servir como antecedente de lo que Angela Ndalianis analiza como fen&oacute;meno neobarroco (v&eacute;ase la rese&ntilde;a anterior). El autor estudia las t&eacute;cnicas de ilusi&oacute;n barroca como elemento clave de la prehistoria de las relaciones p&uacute;blicas modernas. El caso de la propaganda visual contra&#45;rreformista, su conceptualizaci&oacute;n, puesta en escena primero en Roma y luego exportada a otros territorios cat&oacute;licos, es un tema ya tratado en la historia del arte, por ejemplo, por Giulio Carlo Argan, quien ya en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cincuenta del siglo pasado demostr&oacute; la manera en que el arte barroco de la Contrarreforma se configur&oacute; como instrumento de manipulaci&oacute;n mental masiva para reconquistar las "almas" perdidas por la Reforma protestante en el siglo XVI (v&eacute;ase al respecto el texto de Argan, traducido al espa&ntilde;ol en <i>Anales del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas,</i> vol. XXXII, n&uacute;m. 96, primavera de 2010, pp. 111&#45;116). La ausencia de los escritos de Argan (uno de los precursores de la iconograf&iacute;a pol&iacute;tica en nuestra disciplina) en la bibliograf&iacute;a del libro de Baumgarten es una omisi&oacute;n lamentable. No obstante, &eacute;sa es casi la &uacute;nica cr&iacute;tica a un libro excelente que ofrece de manera sistem&aacute;tica nuevas introspecciones sobre el poder visual del barroco cat&oacute;lico romano. Perfilo algunos temas centrales del libro disponible en alem&aacute;n, cuyo t&iacute;tulo traducido al espa&ntilde;ol ser&iacute;a: "Confesi&oacute;n, imagen y poder. La visualizaci&oacute;n como concepto de poder&iacute;o y disciplina cat&oacute;lica en Roma y en la Silesia de los Habsburgo (1560&#45;1740)".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen resulta b&aacute;sica en esa &eacute;poca para la construcci&oacute;n de identidad confesional. Es una producci&oacute;n funcional dirigida al observador, primordialmente a la clientela cat&oacute;lica, cuyos afectos y capacidades an&aacute;rquicas en la recepci&oacute;n de informaci&oacute;n visual preocupaba a las autoridades eclesi&aacute;sticas. El autor explica c&oacute;mo el control de la imagen y su recepci&oacute;n es una t&eacute;cnica de poder que combina la fascinaci&oacute;n visual y el hechizo de motivos religiosos con la violencia controladora de una instituci&oacute;n espiritual en crisis. La excitaci&oacute;n de afectos y su canalizaci&oacute;n en comportamientos disciplinados fue uno de los temas centrales de los debates contra&#45;rreformistas, ubicados en el <i>sacrum teatrum</i> de la barroca ciudad de Roma, discutido en las sesiones del Concilio de Trento, de 1545 a 1563. Bajo la impresi&oacute;n profunda de la iconoclasia hugonote en Francia y sus antecedentes en los pa&iacute;ses protestantes, el <i>Tridentinum</i> retom&oacute; la disputa cat&oacute;lica por la imagen, que se inici&oacute; en el Concilio de Nicea de 787, donde se disert&oacute; sobre el uso did&aacute;ctico de la imagen para la propaganda de la fe.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor analiza con detalle los contenidos y efectos del <i>Tridentinum</i>, el cual no trat&oacute; de elaborar una definici&oacute;n filos&oacute;fica de la imagen ni estableci&oacute; par&aacute;metros estil&iacute;sticos, sino que dio instrucciones pragm&aacute;ticas para el uso de la imagen en el mundo cat&oacute;lico; hasta cedi&oacute; ciertas libertades art&iacute;sticas en la concreci&oacute;n de los par&aacute;metros &#151;prueba (seg&uacute;n mi opini&oacute;n) de cierta fuerza institucional: un aparato represivo que otorga la apariencia de apertura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No son muchas las publicaciones en nuestra disciplina que desglosen con tanta claridad, como lo hace el autor, la teolog&iacute;a de la imagen postridentista. Sus autores clave son: primero, Carlos Borromeo, obispo de Mil&aacute;n, quien en su escrito <i>Instructiones</i> (1577) calific&oacute; el arte y la arquitectura como elementos indispensables de la liturgia; segundo, Gabriele Paleotti, obispo de Bolonia, quien public&oacute; el texto <i>Discorso</i> en 1582, en el cual critica el af&aacute;n de gloria y la poca educaci&oacute;n de los artistas y adem&aacute;s explica los mecanismos de recepci&oacute;n de mensajes visuales &#151;&iexcl;tal vez el primer ejemplo de la est&eacute;tica de recepci&oacute;n!&#151;; y tercero, Roberto Bellarmino, quien desarrolla &#151;basado en las ideas de Ignacio de Loyola&#151; la teolog&iacute;a de la <i>visibilitas,</i> que distingue claramente la imagen &uacute;til, <i>imago,</i> de la imagen inadecuada, <i>idolum.</i> Ese &uacute;ltimo autor tambi&eacute;n proporciona introspecciones profundas sobre la funci&oacute;n comunicativa de la imagen; la define, de acuerdo con el <i>topos</i> del <i>liber idotarum</i> del papa Gregorio (590&#45;604), como portadora de contenidos para los que no saben leer (el llamado <i>libro degli idioti</i> no es el libro para "idiotas" sino para analfabetos). Mientras los protestantes subrayaban la importa ncia de la palabra (de la Biblia) &#151;y en consecuencia fomentaron el aprendizaje colectivo de la lectura&#151;, los cat&oacute;licos confiaban todav&iacute;a m&aacute;s en la transmisi&oacute;n visual para una clientela con alto porcentaje de analfabetismo, sin acceso a la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un cuarto nombre completa el panorama ideol&oacute;gico en torno al uso instructivo de la imagen para la convicci&oacute;n cat&oacute;lica: el jesuita Atanasio Kircher, quien desarroll&oacute; un nuevo modelo del acto de ver como recepci&oacute;n controlada. La idea de controlar el acto de percepci&oacute;n visual &#151;hoy tema de la neuroteolog&iacute;a, la cual mide los impulsos y la anestesia de las conexiones neuronales durante la contemplaci&oacute;n frente a una imagen sagrada&#151; fue tambi&eacute;n motivo de preocupaci&oacute;n de muchos monarcas que intentaron controlar sus autorrepresentaciones visuales. Empero, en el mundo cat&oacute;lico, en especial en aquel sector intelectual dominado por los jesuitas, el principio del control se basa en la man&iacute;a de Ignacio de Loyola de coleccionar, clasificar y dominar expresiones humanas. Vale la pena releer el estimulante libro de Roland Barthes <i>Sade Fourier Loyola</i> (1971) para entender los efectos psicosociales de tal idea de control, lo que posteriormente Niklas Luhmann, en otro contexto, llama "ficci&oacute;n de control".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esos escritos clave del barroco contrarreformista, el arte aparece como constante antropol&oacute;gica de la existencia humana, que sirve para canalizar los afectos (una noci&oacute;n basada en las teor&iacute;as de los afectos en la filosof&iacute;a de los siglos XV y XVI). Ya en el arte cl&aacute;sico antiguo se conoce el dispositivo emocional&#45;conmovedor de una obra de arte: la escultura del Laocoonte es el prototipo de la est&eacute;tica del sufrimiento, que en el contexto cristiano reaparece m&aacute;s tarde en el tema visual del Cristo crucificado, lament&aacute;ndose sobre los brazos de su madre, Mar&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, es importante mencionar que el debate intelectual entre los te&oacute;ricos de la Contrarreforma queda en un nivel especulativo, es decir, no retoma el desaf&iacute;o de la investigaci&oacute;n patol&oacute;gica y fisiol&oacute;gica de su tiempo. Otra contradicci&oacute;n de la teor&iacute;a postridentina de la imagen sagrada consiste en el rechazo de motivos grotescos y absurdos &#151;aunque en el centro del poder cat&oacute;lico, justamente en la <i>loggia</i> y <i>stanza</i> del Vaticano, se encontraron pintados en las paredes abundantes motivos a la grotesca, que reactivaron los motivos ornamentales romanos, excavados en el siglo XVI debajo de la capa de construcciones, es decir, en las grutas subterr&aacute;neas del palimpsesto arqueol&oacute;gico de la ciudad de Roma&#151;, aspecto que el autor no toma en cuenta por su orientaci&oacute;n preferida hacia la historia y menos hacia la historia del arte. He aqu&iacute; y en otras partes de la tesis el d&eacute;ficit de no relacionar cercanamente "idea" e "imagen" para entender sus sinergias, un problema que &#151;entre par&eacute;ntesis&#151; tambi&eacute;n caracteriza algunas investigaciones sobre el arte virreinal centradas primordialmente en el dato hist&oacute;rico y no en la exploraci&oacute;n del potencial de la imagen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empero, tal objeci&oacute;n no afecta mucho la calidad del trabajo rese&ntilde;ado. Por su claridad de exposici&oacute;n es un libro &uacute;til para las investigaciones en torno a la cuesti&oacute;n barroca y su dimensi&oacute;n pol&iacute;tica. Parte importante del discurso consiste en comprobar c&oacute;mo los tratados desplegaron su efecto en la producci&oacute;n art&iacute;stica en Roma &#151;la otra parte del duopolio barroco, Madrid, no aparece en el libro&#151; y en un lugar perif&eacute;rico del imperio de los Habsburgo: Silesia (en Europa oriental).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Roma, el centro del mundo cat&oacute;lico, se registran varios cambios escenogr&aacute;ficos postridentistas: escenificaron las viejas im&aacute;genes de culto en nuevos contextos m&aacute;s espectaculares, excitando el inter&eacute;s del p&uacute;blico, algo parecido a una nueva presentaci&oacute;n de una colecci&oacute;n de arte en un museo que perdi&oacute; visitantes; aumentaron el car&aacute;cter dr&aacute;stico de la representaci&oacute;n de las ficciones religiosas, lo que el autor caracteriza como "sincronizaci&oacute;n emocional" (en alem&aacute;n, el t&eacute;rmino <i>Gleichschaltung,</i> "sincronizaci&oacute;n" o "unificaci&oacute;n", es una de las palabras contaminadas por el sistema fascista entre 1933 y 1945; entonces la cr&iacute;tica de la propaganda postridentista por medio de ese t&eacute;rmino es dura; p. 145); basados en Paleotti, sofisticaron la calidad escenogr&aacute;fica en el interior de los templos barrocos, especialmente por los efectos de luz y adem&aacute;s por la fusi&oacute;n de los g&eacute;neros escultura, pintura, decoraci&oacute;n de interiores e incluso m&uacute;sica; estandarizaron, en el mundo de los jesuitas, la disposici&oacute;n arquitect&oacute;nica de los templos, con el prototipo de Il Ges&ugrave; en Roma, un cuerpo arquitect&oacute;nico con una sola nave, donde entra la luz &uacute;nicamente arriba de las capillas y en el coro alto, con el fin de concentrar la iluminaci&oacute;n natural en el altar mayor; tambi&eacute;n reconfiguraron profundamente la escenograf&iacute;a urbana, en especial bajo el pontificado de Sixto V (1585&#45;1590), con la idea de la <i>renovatio Romae,</i> que signific&oacute; la imposici&oacute;n brutal de nuevos ejes viales en el tejido medieval de la ciudad, adem&aacute;s de una ocupaci&oacute;n simb&oacute;lica de los terrenos urbanos entre el Vaticano, el Capitolio y la bas&iacute;lica de Letr&aacute;n (la primera iglesia de la cristianidad), culminando en la plaza de San Pedro, donde Bernini coloc&oacute; las arcadas que enmarcan como unas pinzas a las masas de fieles y (hoy) turistas &#151;todo ello con el fin de unificar los fragmentos arquitect&oacute;nicos cristianos en una sola imagen de la ciudad cat&oacute;lica, misma que atrae los flujos permanentes de peregrinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, como advierte el autor, muchas de esas medidas no se aplican hasta una generaci&oacute;n despu&eacute;s del <i>Tridentinum,</i> en el llamado alto barroco, <i>Hochbarock.</i> Con un retraso temporal se manifiestan tambi&eacute;n en la provincia cat&oacute;lica las l&iacute;neas ideol&oacute;gicas contrarreformistas del Vaticano, especialmente en territorios peleados por protestantes y cat&oacute;licos, como Silesia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transferencia cultural del barroco cat&oacute;lico desde Roma hasta Silesia tuvo que cimentar el poder de los Habsburgo, quienes defendieron la unidad entre Estado y religi&oacute;n para beneficio mutuo. Ambas instancias del poder absolutista e universal operaron una campa&ntilde;a visual&#45;art&iacute;stica para reprimir las huellas mentales del protestantismo en Silesia. Por medio del <i>network</i> jesuita, lograron recodificar todo un paisaje cultural y espiritual. Por ejemplo, en la ciudad de Graz escenificaron un programa visual y arquitect&oacute;nico de sometimiento, seg&uacute;n los tratados antes mencionados. Adem&aacute;s, como revela una fuente contempor&aacute;nea que cita el autor, aplicaron estrategias avanzadas de la psicolog&iacute;a cultural: "As&iacute; lo hacen los jesuitas, las piedras que tiraban hacia ellos las recogieron y de ello construyeron una casa" ("So machens die Jesuiten, die Steine so man nach ihnen geworfen, haben sie zusammen gesammelt und ein Haus daraus gebaut", p. 182). Muy parecido a un t&eacute;cnica de las artes marciales orientales, donde el atacado aprovecha la energ&iacute;a del atacante y la vuelve en su contra, tal cita indica el &eacute;xito de la recatolizaci&oacute;n de Silesia por una estrategia de <i>marketing</i> visual.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, los dos enfoques analizados de la propaganda contrarreformista, Roma como centro y Silesia como periferia, demuestran la eficiencia y la calidad preformativa de la pintura, la escultura y la arquitectura determinadas por tratados y manuales eclesi&aacute;sticos. Como el alumno de Wolfflin, Hans Rose, ya comprob&oacute; en 1922, surgen sistemas est&eacute;ticos y pol&iacute;ticos para la escenificaci&oacute;n sinest&eacute;tica de acontecimientos colectivos. Y he aqu&iacute;, seg&uacute;n Baumgarten, el origen de la moderna &#151;y totalitaria&#151; propaganda, que alude a todos los sentidos para obtener un m&aacute;ximo grado de control colectivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es, entonces, un tema de la iconograf&iacute;a pol&iacute;tica y no una historia del estilo barroco o un an&aacute;lisis de la iconograf&iacute;a cristiana. Es la construcci&oacute;n de una historia compleja de los medios visuales para usos definidos, en este caso para la propaganda de una confesi&oacute;n en crisis. De hecho, un an&aacute;lisis fr&iacute;o de los logros de la ideolog&iacute;a contrarreformista revela que &#151;a pesar del caso citado de Silesia&#151; el protestantismo, en todas sus variantes desde Lutero hasta Calvino, con sus diferentes ideas en torno a la imagen, se estableci&oacute; en muchas partes del norte de Europa. Los tratados y sus materializaciones en las obras del arte barroco son medios de ficci&oacute;n que cumplen el papel de sobreponer una realidad virtual adversa, donde incluso el arte se emancipa desde su determinaci&oacute;n teol&oacute;gica y se convierte en entidad aut&oacute;noma, posteriormente <i>musealizada.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo menos en la esfera de la virtualidad art&iacute;stica, los te&oacute;logos de la imagen han tenido &eacute;xito, y lograron extender el principio escol&aacute;stico de la "visualizaci&oacute;n" por la dimensi&oacute;n emocional. Surge una <i>corporate identity</i> de la Iglesia cat&oacute;lica, cuyos principios posteriormente utilizan tambi&eacute;n los modernos sistemas pol&iacute;ticos y las empresas de entretenimiento como Hollywood (seg&uacute;n explica Ndalianis). En todos esos casos se expone la obsesi&oacute;n por controlar el uso y el efecto de la imagen, aunque tanto el jesuita como el director de cine sensacionalista saben por igual que las im&aacute;genes interiores &#151;es decir, el procesamiento neuronal de la informaci&oacute;n visual&#151; no son controlables ni siquiera por la m&aacute;xima imposici&oacute;n dictatorial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con su libro, tambi&eacute;n disponible en traducci&oacute;n al portugu&eacute;s, Jens Baumgarten abri&oacute; una pista prometedora de investigaci&oacute;n est&eacute;tica, que continuar&aacute; en su siguiente publicaci&oacute;n (en proceso) sobre los sistemas visuales del barroco brasile&ntilde;o: un caso interesante sobre la transferencia de conocimiento desde la escuela de iconograf&iacute;a pol&iacute;tica en la Casa Warburg de la Universidad de Hamburgo hasta su nuevo campo de acci&oacute;n, la ense&ntilde;anza de historia del arte en la Universidad Federal de S&atilde;o Paulo.</font></p>      ]]></body>
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