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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos, noticias</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La casa sede del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas en la ciudad de Oaxaca</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Julieta Ortiz Gait&aacute;n</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1875, el viajero alem&aacute;n Friedrich Ratzel, al aproximarse a la ciudad de Oaxaca, qued&oacute; impresionado de manera "agradable y bienhechora" y fascinado con la belleza del valle que jam&aacute;s hab&iacute;a visto en regi&oacute;n alguna, "a excepci&oacute;n de los altiplanos en los alrededores cercanos a la ciudad de M&eacute;xico". Ya en la ciudad, la llamada Antequera por el emperador Carlos V, se percat&oacute; de la huella destructora causada por guerras y terremotos al encontrar "cientos de casas vac&iacute;as y derruidas, al igual que los conventos",<sup><a href="#nota">1</a></sup> por lo que la primera vista que tuvo de la ciudad era de "una arquitectura de modesta sencillez y claridad que todav&iacute;a da a la ciudad actual una personalidad equilibrada y tranquila".<sup><a href="#nota">2</a></sup> Todo ello confer&iacute;a al conjunto una visi&oacute;n horizontal, con numerosos solares, huertos y campos de cultivo, donde destacaban imponentes, aqu&iacute; y all&aacute;, las c&uacute;pulas y torres de iglesias y conventos virreinales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay ciertamente un consenso entre los autores que han estudiado el patrimonio arquitect&oacute;nico de la ciudad de Oaxaca al afirmar que son escasas las edificaciones que pueden fecharse en los siglos XVI y XVII debido principalmente a la acci&oacute;n devastadora de los terremotos y a la constante situaci&oacute;n de guerra iniciada con la independencia de la Corona espa&ntilde;ola, lo que condujo a un siglo XIX ca&oacute;tico y violento tanto por las luchas internas entre liberales y conservadores como por las batallas libradas contra la intervenci&oacute;n extranjera. As&iacute;, la mayor&iacute;a de las casonas que subsisten hasta nuestros d&iacute;as ha sufrido un intenso proceso de remodelaci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n que debe tomarse en cuenta en el momento del estudio y el rescate hist&oacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trazo urbano, que data del siglo XVI, se adelant&oacute; cerca de 40 a&ntilde;os a las ordenanzas para la planeaci&oacute;n de las ciudades promulgadas por Felipe II en 1573. De c&oacute;mo se inici&oacute; y fue configur&aacute;ndose la apariencia de la poblaci&oacute;n, sabemos que</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">las construcciones se levantaron lentamente en los principios del siglo XVI<b>,</b> pero aumentaron r&aacute;pidamente despu&eacute;s de 1550 para satisfacer las necesidades de una poblaci&oacute;n creciente. Las primeras edificaciones, que inclu&iacute;an casas particulares, iglesias y edificios p&uacute;blicos, fueron hechas casi sistem&aacute;ticamente de adobe con techos de paja; quienes pudieron afrontar el gasto construyeron sus casas de piedra obtenida de canteras cercanas, las construcciones de piedra aumentaron hacia fines del siglo, pero el adobe no perdi&oacute; su popularidad.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s tarde, en octubre de 1794, el intendente Antonio de Mora y Feysal, por orden del virrey Branciforte, dividi&oacute; la ciudad en cuarteles mayores y menores, lo que al parecer no alter&oacute; significativamente su fisonom&iacute;a, ya que John K. Chance asegura que un plano de 1777 demuestra que el trazado de las calles y la ubicaci&oacute;n de los edificios p&uacute;blicos eran esencialmente los mismos que en 1978, cuando &eacute;l publica su estudio. La ciudad cambi&oacute; poco y conserv&oacute; su traza reticular dividida en cuarteles para efectos administrativos; las casas m&aacute;s relevantes por su construcci&oacute;n pertenec&iacute;an a los espa&ntilde;oles y al clero o eran edificios gubernamentales y se ubicaban en calles embaldosadas cercanas a la catedral y a la plaza principal; no obstante, la mayor&iacute;a presentaba una factura modesta en calles de tierra con deficiencia en los servicios p&uacute;blicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La principal fuente econ&oacute;mica consisti&oacute; en la explotaci&oacute;n de la grana cochinilla, empleada como colorante en la obtenci&oacute;n del hermoso y peculiar bermell&oacute;n tan com&uacute;n en las artesan&iacute;as mexicanas, pero tambi&eacute;n destacaron los oficios de maestros canteros, alfareros y talabarteros, entre otros, as&iacute; como el auge del comercio propiciado por el porfiriato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Robert James Mullen, por su parte, afirma que en la ciudad de Oaxaca "dar una fecha segura para un edificio no religioso es absolutamente imposible".<sup><a href="#nota">4</a></sup> De acuerdo con lo anterior, puede afirmarse que los ejemplos m&aacute;s representativos de arquitectura civil que se ven actualmente en la zona central de la ciudad de Oaxaca datan del siglo XVIII en adelante, la mayor&iacute;a desarrollados a partir de un programa arquitect&oacute;nico original con plantas virreinales y porfirianas, adaptado a los cambios y las modificaciones que el transcurrir del tiempo y la vida fueron demandando.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2"><i>Los avatares de una casa</i></font></b></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la manzana ubicada entre la avenida Independencia al norte, Hidalgo hacia el sur, calle de Le&oacute;n al oriente frente a la Alameda y avenida 20 de Noviembre al poniente, se encuentra una antigua casona, sede de los institutos de Matem&aacute;ticas y de Investigaciones Est&eacute;ticas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Esta casa ha sufrido diversas alteraciones causadas, en parte, por las sucesivas operaciones de compraventa que la modificaron y que unieron su destino a los nuevos propietarios; el m&aacute;s relevante, sin duda, monse&ntilde;or Eulogio Gregorio Gillow y Zavalza, primer arzobispo de Oaxaca, estableci&oacute; ah&iacute; la casa arzobispal con fachada a la avenida Independencia, en el n&uacute;mero 37.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde los primeros registros hasta la fecha qued&oacute; asentado que la integraban varias casas principales, todas con patios interiores que, si bien fragmentados, alterados y con remodelaciones, a&uacute;n se pueden apreciar en las construcciones actuales. Las tres fachadas m&aacute;s relevantes de la propiedad han sido la de la avenida Independencia, del que fue el Palacio Arzobispal, que ostenta el a&ntilde;o de 1895 grabado en un medall&oacute;n de piedra en el dintel del port&oacute;n; la de la calle de Le&oacute;n, nuestra sede, y la de avenida Hidalgo, una casa donde vemos, grabado en un medall&oacute;n de su portada el a&ntilde;o de 1909.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra casa se ubica, desde agosto de 2007, en la calle Antonio de Le&oacute;n n&uacute;mero 2 y colinda con el hotel Monte Alb&aacute;n, en una &eacute;poca llamado hotel Nacional, ubicado en la que fue casa de la familia Ortigosa.<sup><a href="#nota">5</a></sup> El registro m&aacute;s antiguo de esta propiedad data de 1812 y lo proporciona Juan I. Bustamante Vasconcelos cuando menciona que Rafael del Villar y su esposa Josefa Ca&ntilde;edo, ambos espa&ntilde;oles, habitaban la casa ubicada en la plazuela de Catedral, sin n&uacute;mero, "junto a la casa de Ortigosa hoy hotel Monte Alb&aacute;n".<sup><a href="#nota">6</a></sup> Originalmente, en el siglo XVI, se proyectaba construir en el predio las casas consistoriales para lo cual el virrey Mart&iacute;n Enr&iacute;quez de Almanza don&oacute; al cabildo de Antequera dos solares situados frente a la catedral; sin embargo, en este lugar se estableci&oacute; el mercado de alfareros y ah&iacute; permaneci&oacute; durante dos siglos aproximadamente. La plazuela de Catedral fue posteriormente llamada "de C&aacute;ntaros, porque en ella se hac&iacute;a el mercado de todas las piezas de alfarer&iacute;a trabajadas por los indios".<sup><a href="#nota">7</a></sup> En el siglo XVII esta plazuela se llamaba "de Arauxo" o "de la Cruz de Arauxo", nombre ligado seguramente a uno de sus m&aacute;s antiguos vecinos.<sup><a href="#nota">8</a></sup> Hay que decir que, debido a la disposici&oacute;n arquitect&oacute;nica de la catedral respecto a la plaza de Armas, la entrada principal se encuentra precisamente frente a esta plazuela, hoy alameda de Le&oacute;n, y no hacia la plaza principal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reci&eacute;n proclamada la Independencia, la casa fue residencia del Congreso. En 1824 se publica en Oaxaca el Acta Constitutiva de la Federaci&oacute;n; pero dejemos que Jorge Fernando Iturribar&iacute;a narre el suceso:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 8 de febrero de 1824 se public&oacute; en Oaxaca a las cinco de la tarde, por medio de bando solemne, el Acta Constitutiva de la Federaci&oacute;n. Era domingo, la ciudad estaba engalanada. El vecindario despert&oacute; con el estruendo de los repiques y las salvas. Hubo por la noche iluminaci&oacute;n extraordinaria de ocote, pues a&uacute;n no se establec&iacute;a el alumbrado p&uacute;blico de aceite. Los vecinos manifestaban su regocijo colocando frente a sus respectivos domicilios, a mitad de la calle, anafres de barro convertidos en peque&ntilde;as piras. Hubo colgaduras en los balcones y serenata en la plaza, reminiscencias de las extintas fiestas virreinales.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v34n100/a9f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; festejaba Oaxaca la instauraci&oacute;n de la nueva &eacute;poca republicana. En ese tiempo, el Congreso, m&aacute;xima representaci&oacute;n del pueblo, no contaba con un lugar propio para sesionar, ya que desde 1823 compart&iacute;a con el ayuntamiento las antiguas casas consistoriales. A partir de 1824, nuestro edificio sede albergar&iacute;a el Congreso del Estado durante cuatro a&ntilde;os, debido a que dichas casas estaban en ruinas.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los diputados se reunieron en la casa n&uacute;mero tres de la plazuela de Catedral donde se hab&iacute;a trasladado el Congreso desde febrero de ese a&ntilde;o, llegando poco tiempo despu&eacute;s el gobernador Murgu&iacute;a y Galardi, el comandante Le&oacute;n y el ayuntamiento. Abajo en la plazuela esperaban numerosos caballos que fueron tomados por los funcionarios.    <br> 		La cabalgata se form&oacute; en dos alas para el desfile, que presidieron el gobernador y don Jos&eacute; L&oacute;pez Ortigosa, presidente del Congreso quien se coloc&oacute; a la izquierda del Ejecutivo. La tropa de la guarnici&oacute;n hizo los honores, formada en la plaza mientras el pueblo, at&oacute;nito sobre las azoteas y en los balcones de los edificios, ve&iacute;a esta primera ostentaci&oacute;n de nuestras instituciones democr&aacute;ticas.<sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1832, el Congreso local expidi&oacute; una disposici&oacute;n para comprar el edificio de las casas consistoriales y reconstruirlo para establecer ah&iacute; el Palacio de los Poderes, tarea encomendada al arquitecto Francisco de Paula Heredia, la construcci&oacute;n del Palacio continu&oacute; hasta el porfiriato cuando finalmente fue inaugurado el 15 de septiembre de 1883. Esto "Debido a los altibajos econ&oacute;micos, a la inestabilidad pol&iacute;tica y a los sismos".<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La casa de la calle de Le&oacute;n goz&oacute;, desde el inicio, de una ubicaci&oacute;n privilegiada, sin duda por estar frente a la entrada principal de la catedral y teniendo de por medio un frondoso y umbr&iacute;o jard&iacute;n en la entonces llamada plazuela de C&aacute;ntaros. En 1842, el general Antonio de Le&oacute;n transform&oacute; este sitio en una "elegante alameda", proyecto del ingeniero Antonio P. Heredia, "hermoso sitio de recreo que no tiene &aacute;lamos, pero s&iacute; muchos fresnos corpulentos que fueron plantados por aquel inolvidable gobernador". Esta primera alameda se encontraba cerrada por una cerca de madera, con una fuente en el centro que todav&iacute;a puede verse en el plano del conde Antonio Diebitech de Sabalkanski,<sup><a href="#nota">12</a></sup> y fue inaugurada por el general Le&oacute;n el 13 de octubre de 1843, antes de partir a encontrarse con su destino en la guerra de intervenci&oacute;n estadounidense. El general Antonio de Le&oacute;n fue un ciudadano que consagr&oacute; "su vida entera al servicio de la patria y a quien debe &eacute;sta por lo mismo eterna gratitud". H&eacute;roe militar de las gestas independentistas, De Le&oacute;n tuvo en sus manos tanto el mando militar como el pol&iacute;tico, hasta que la situaci&oacute;n de guerra causada por la invasi&oacute;n lo requiri&oacute; de nuevo en el campo de batalla, y donde perdi&oacute; la vida el 8 de septiembre de 1847 en el Molino del Rey, en las inmediaciones del bosque de Chapultepec.<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v34n100/a9f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro general oaxaque&ntilde;o, que a la larga tuvo una fortuna nada adversa, fue Porfirio D&iacute;az, quien luch&oacute; al frente del ej&eacute;rcito republicano contra la intervenci&oacute;n de Napole&oacute;n III y los avances de las tropas del general Bazaine, las cuales devastaron y tomaron por un tiempo la antigua Antequera. Entonces, los templos de Santo Domingo, La Soledad, La Merced y San Francisco fueron utilizados como bastiones defensivos y en el antiguo obispado se instal&oacute; un arsenal y la f&aacute;brica de p&oacute;lvora. La ciudad se recuper&oacute; a finales de 1867.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta f&aacute;cil imaginar la situaci&oacute;n precaria y azarosa que se viv&iacute;a debido a la guerra, que continuamente asolaba a los habitantes de la ciudad y los dejaba en la incertidumbre e indefensos ante la violencia. El ayuntamiento y el gobierno estatal, a merced de la inestabilidad y el deterioro, se encontraban imposibilitados para ejercer la administraci&oacute;n con eficacia, ya que atender a los heridos, enterrar a los muertos y tratar de proteger a los m&aacute;s desvalidos requer&iacute;a ciertamente la atenci&oacute;n m&aacute;s urgente. No extra&ntilde;a, pues, que la ciudad ofreciera un aspecto deplorable. Seg&uacute;n un diario de la &eacute;poca:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos el sentimiento de manifestar que en esta ciudad la polic&iacute;a se halla en abandono: pocas calles hay que no se encuentren desempedradas &#91;<i>sic</i>&#93; y con escabrosidades &#91;<i>sic</i>&#93;, que impiden transitar con franqueza a los carruajes y aun a la gente. Se advierten grandes lodazales ocasionados por la represa de las aguas sucias que salen de las casas.<sup><a href="#nota">14</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reci&eacute;n remozada alameda tambi&eacute;n entr&oacute; en un estado de abandono y descuido, pobl&aacute;ndose de alima&ntilde;as como las <i>chintatlahuas,</i> ara&ntilde;as de apariencia temible que, seg&uacute;n el mismo diario, habitaban en las grietas de la fuente y de las glorietas cercanas.<sup><a href="#nota">15</a></sup> A todas estas calamidades hay que agregar los frecuentes sismos, como el terrible de 1845 que asol&oacute; a la regi&oacute;n afectando lo poco que segu&iacute;a en pie, tuvo que llegar la visi&oacute;n porfiriana de fin de siglo, con su renovado impulso de modernidad, para que la alameda de Le&oacute;n fuera transformada en un "jard&iacute;n de estilo ingl&eacute;s" m&aacute;s a tono con la &eacute;poca. En septiembre de 1886, el gobernador del estado, general Luis Mier y Ter&aacute;n, descubri&oacute; la estatua del general Antonio Le&oacute;n que se alza desde entonces en el centro del parque.<sup><a href="#nota">16</a></sup> Seg&uacute;n otros autores, es desde 1884 cuando la alameda recibe el nombre de alameda de Le&oacute;n, como se le conoce en la actualidad.<sup><a href="#nota">17</a></sup> La casa solariega, cuya fachada da a la sexta calle de avenida Independencia en el n&uacute;mero 37 &#151;anteriormente cuarta del Colegio de Ni&ntilde;as&#151;, fue objeto asimismo de una serie de ventas y modificaciones antes de convertirse en el Palacio Arzobispal de Oaxaca. Se menciona que "en el No. 3 de esta calle, donde despu&eacute;s se edific&oacute; el Palacio Arzobispal, recibi&oacute; el traidor Picaluga el precio de su felon&iacute;a por la entrega que hizo del insurgente Guerrero a sus enemigos".<sup><a href="#nota">1</a>8</sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las casas y las manzanas aparecen con detalle en el plano de la ciudad que traz&oacute; el conde Antonio Diebitech de Sabalkanski en 1848, por orden del gobernador del estado, Benito Ju&aacute;rez Garc&iacute;a, quien mand&oacute; elaborar dicho plano para subsanar, en parte, la falta de datos, instrumentos y recursos para la administraci&oacute;n p&uacute;blica. En este plano</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">se pueden distinguir en cada manzana las fachadas de los edificios, el n&uacute;mero de niveles que ten&iacute;an las casas habitaci&oacute;n as&iacute; como sus pretiles; en algunas partes de la ciudad las bardas aparecen como si estuvieran semidestruidas y algunos templos s&oacute;lo presentan una de sus torres o ninguna; mudos recuerdos tal vez, del denominado sismo de santa Francisca que asol&oacute; a Oaxaca en 1845.<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con los a&ntilde;os, las construcciones de estass manzanas sufrieron serias alteraciones, entre otras causas, por las Leyes de Reforma que afectaron a diversas propiedades e instituciones de car&aacute;cter religioso debido a la desamortizaci&oacute;n de los bienes del clero, considerados en "manos muertas", por lo que pasaron a ser propiedad de la naci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su lado el clero, ante la presencia de tales leyes, reaccion&oacute; en forma inmediata. En efecto, se llev&oacute; a cabo una serie de componendas (supuestas ventas, cambios ficticios de propietario, etc., etc.) con el objeto de salvar sus numerosos inmuebles (el 32 por ciento de las casas de Oaxaca pertenec&iacute;an a la Iglesia), as&iacute; como ciertos hechos para proteger los valores, particularmente joyas, de los conventos y templos.<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pocas disposiciones legales pudieron haber tenido tantas repercusiones en la fisonom&iacute;a de la ciudad como las causadas por dichas medidas. Las casas, los hospitales, las escuelas, las oficinas, las accesorias, los talleres y dem&aacute;s inmuebles pertenecientes al clero tanto seglar como regular deb&iacute;an ser adjudicadas a los particulares seg&uacute;n el proceso administrativo correspondiente. Pero sucedi&oacute; que muchos inquilinos, pese a haber vivido o trabajado en el inmueble tiempo atr&aacute;s, incluso por generaciones, no se animaban a reclamar para s&iacute; un bien que consideraban propiedad de la Iglesia. Por otro lado, otros en las mismas circunstancias y por supuesto menos escrupulosos aprovecharon las oportunidades para hacer negocios jugosos, incluso como prestanombres de algunos propietarios del clero. La concentraci&oacute;n de bienes inmuebles pas&oacute; as&iacute; de unas manos a otras, pero la movilidad desat&oacute; cierta modernizaci&oacute;n y remodelaci&oacute;n de la arquitectura civil, lo cual no sucedi&oacute; con los templos y conventos que no pudo mantener el gobierno por la precariedad del erario y la inestabilidad, lo que los llev&oacute; a constituirse en edificios sin uso, "elefantes blancos" fantasmales que las m&aacute;s de las veces fueron cuarteles y arsenales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la manzana frente a donde se ubica nuestra casa sede, sabemos que (en la sexta calle de Independencia se encontraba la Escuela Normal Mixta para Profesores en lo que hab&iacute;a sido el Colegio de Ni&ntilde;as, instituci&oacute;n para hu&eacute;rfanas fundada "por la mano generosa de &#91;Manuel Fern&aacute;ndez&#93; Fiallo"), benefactor portugu&eacute;s de tiempos virreinales, al que le fueron afectadas 38 fincas entre 1862 y 1865 y quien ejerci&oacute; pr&oacute;digamente la caridad cristiana). Las fincas afectadas por la desamortizaci&oacute;n pertenec&iacute;an al clero o a alguna de las numerosas agrupaciones laicas dedicadas a obras p&iacute;as, como congregaciones, archicofrad&iacute;as, cofrad&iacute;as, capellan&iacute;as y colegios, entre otras.<sup><a href="#nota">21</a></sup> Entre las propiedades desamortizadas se menciona la de las monjas capuchinas espa&ntilde;olas, el monasterio de la Concepci&oacute;n, y el Santuario de Juquila.<sup><a href="#nota">22</a></sup> Posteriormente, en 1884, la nomenclatura de las calles fue modificada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2"><i>La casa de monse&ntilde;or Eulogio Gregorio Gillow y Zavalza, arzobispo de Oaxaca</i></font></b></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estabilidad y la reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica del porfiriato generaron una movilidad de compraventa inmobiliaria muy din&aacute;mica y pronto las casas de la zona fueron requeridas por el clero debido, sin duda, a su cercan&iacute;a con la catedral. Se sabe que la casa de avenida Independencia fue propiedad de la familia Fagoaga,<sup><a href="#nota">23</a></sup> as&iacute; como de Joaqu&iacute;n Vasconcelos, hasta llegar a manos de Jos&eacute; Zorrilla, acaudalado empresario textil, due&ntilde;o de la F&aacute;brica de Hilados y Tejidos Vista Hermosa ubicada en Etla. Zorrilla era vicec&oacute;nsul de Espa&ntilde;a y "construy&oacute; en Oaxaca una de las casas porfirianas m&aacute;s lujosas; contaba adem&aacute;s con cinco propiedades y era due&ntilde;o de una planta el&eacute;ctrica que daba servicio a una secci&oacute;n de la ciudad".<sup><a href="#nota">24</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 10 de enero de 1887 se realiz&oacute; una operaci&oacute;n de compraventa de la casa ubicada en avenida Hidalgo n&uacute;mero 37, a trav&eacute;s de un cr&eacute;dito hipotecario entre Zorrilla y el arcediano Hip&oacute;lito Ortiz y Camacho, por la cantidad de 10 000 pesos; es decir, que dicha casa pas&oacute; abiertamente a manos del clero.<sup><a href="#nota">25</a></sup> En ese mismo a&ntilde;o, el presidente Porfirio D&iacute;az le pidi&oacute; a Francisco Uriarte, en una carta escrita el 6 de agosto, una casa para albergar a Eulogio Gillow (v&eacute;ase "Anexo documental"), reci&eacute;n nombrado obispo de Antequera por el papa Le&oacute;n XIII y consagrado episcopalmente en La Profesa el 31 de julio, con la asistencia de los representantes de sus padrinos, el mismo D&iacute;az y su esposa Carmelita Romero Rubio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 9 de agosto, Natalio Parada le escribe al "Ilustr&iacute;simo se&ntilde;or doctor don Eulogio Gillow, digno obispo de Oaxaca", quien se encontraba en su hacienda de Chautla, lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Deseo vivamente que vuestra ylustr&iacute;sima se conserve con buena salud &#91;...&#93; El se&ntilde;or gobernador de la Mitra escribe y solo se ocupa de manifestarle a vuestra ylustr&iacute;sima que la casa que fue de los Esper&oacute;n no puede conseguirse y que el se&ntilde;or Pascual Portillo ofrece su casa para que la habite su se&ntilde;or&iacute;a por el tiempo que guste desde su llegada, sin retribuci&oacute;n alguna. La ofrece toda ajuarada, y los muebles son bastante buenos &#91;...&#93; Tambi&eacute;n dice el se&ntilde;or Merl&iacute;n que a &eacute;l le parece que quedar&iacute;a bien su se&ntilde;or&iacute;a en la casa que habitaba el se&ntilde;or obispo M&aacute;rquez, haci&eacute;ndole algunas composturas.<sup><a href="#nota">26</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gillow, por su parte, muestra inter&eacute;s por adquirir algunas casas frente a la alameda de Le&oacute;n, "principalmente por la muy poca distancia con la catedral, pues entre otros prop&oacute;sitos tiene el de construir una b&oacute;veda subterr&aacute;nea que le permita pasar de la iglesia a su habitaci&oacute;n sin cambiarse de uniforme <i>(sic)".</i><sup><a href="#nota">27</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 25 de diciembre de 1891, el obispado de Oaxaca se erige en arzobispado, por lo que, tres a&ntilde;os despu&eacute;s,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el se&ntilde;or de&aacute;n del Cabildo Eclesi&aacute;stico de esta capital don Ignacio Merl&iacute;n, el d&iacute;a nueve del presente mes de enero, ante el notario licenciado Juan Varela otorg&oacute; a favor del ilustr&iacute;simo arzobispo de esta arquidi&oacute;cesis se&ntilde;or don Eulogio Gregorio Gillow y Zavalza, escritura de compra venta por la cantidad de siete mil pesos de la casa de que es due&ntilde;o y poseedor marcada con el n&uacute;mero 37 y situada en la sexta calle de avenida Independencia de esta ciudad.<sup><a href="#nota">28</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La casa colindaba, por entonces, con la de los herederos de Guadalupe Garc&iacute;a al oriente; al poniente, con la de la se&ntilde;ora Monterrubio de D&iacute;az (con una calle de por medio); al norte (tambi&eacute;n con una calle de por medio), con la de Juan Antonio Valle, y al sur, con otra casa del comprador, es decir, del propio Gillow. Se afirma en el Registro P&uacute;blico de la Propiedad:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La casa deslindada la hubo el vendedor por compra que de ella hizo al se&ntilde;or can&oacute;nigo licenciado don Hip&oacute;lito Ortiz y Camacho de esta vecindad, seg&uacute;n consta en la escritura p&uacute;blica otorgada a su favor ante el notario p&uacute;blico Juan Rey, vecino que fue de esta ciudad. &#91;...&#93; La casa vendida no est&aacute; enajenada a distinta persona ni reporta gravamen de ninguna especie agregando que ya ten&iacute;a entregado antes los t&iacute;tulos de la finca al comprador. &#91;...&#93; Los contratantes son de esta vecindad, solteros y ministros del culto cat&oacute;lico, el vendedor es de setenta y un a&ntilde;os de edad con domicilio en una casa de la cuarta calle de la avenida Independencia, el comprador de cincuenta y cuatro a&ntilde;os de edad y vive en una casa de la segunda calle C.S. "Pascuas". El testamento fue presentado por el notario para su registro. Oaxaca de Ju&aacute;rez, enero once de mil ochocientos noventa y cuatro.    <br> 		R&uacute;bricas: Manuel Flores Castro    <br> 		Alfonso M&aacute;rquez (Secretario)<sup><a href="#nota">29</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La remodelaci&oacute;n del Palacio Episcopal corri&oacute; a cargo de Gaspar Zapata, quien inicia los trabajos inmediatamente, seg&uacute;n una carta que le env&iacute;a el arzobispo Gillow donde menciona los pormenores de las obras, tanto de las que estaba realizando en dicho palacio como en el sagrario de la catedral.<sup><a href="#nota">30</a></sup> Se sabe que Juan de Castro tambi&eacute;n particip&oacute; en los trabajos de esta remodelaci&oacute;n y acondicionamiento de los recintos arzobispales ya que, al parecer, "por muchos a&ntilde;os prest&oacute; sus servicios en ese ramo al arzobispo D. Eulogio Gregorio Gillow".<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v34n100/a9f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propiedad queda lista en 1895, como lo indica el medall&oacute;n labrado en el front&oacute;n curvo que corona la puerta principal, fecha en que monse&ntilde;or se instal&oacute; en el flamante Palacio Episcopal. La construcci&oacute;n se erige sobre una estructura m&aacute;s antigua que adquiri&oacute; un perfil de rasgos neocl&aacute;sicos, resultado de las intervenciones y remodelaciones realizadas para la alta jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica a que estaba destinada. Muy acorde con la &eacute;poca, la casa ten&iacute;a por entonces el estilo conocido coloquialmente como "franc&eacute;s".</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las proporciones rectangulares de la puerta y las ventanas, muy altas, son totalmente diferentes a las del siglo XVIII; las ventanas tienen cornisas con m&eacute;nsulas que limitan los dinteles ricamente esculpidos. La importancia de la entrada principal est&aacute; marcada por cuatro ventanas a cada uno de los lados; sus pilastras, capiteles corintios, dinteles con m&eacute;nsulas, la cornisa que sigue una l&iacute;nea continua, su front&oacute;n esculpido encerrado no por una cornisa caprichosa sino por un segmento curvo, todo esto es el compendio del neoclasicismo.<sup><a href="#nota">32</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la casa frente a la alameda de Le&oacute;n, sabemos que los hermanos Manuel, Guadalupe y Francisca Garc&iacute;a vendieron por la cantidad de 3 000 pesos a Andr&eacute;s Portillo, el I de agosto de 1889, la casa de bajos situada en la alameda de Le&oacute;n esquina con la avenida Independencia, colindante al oriente con dicha alameda, al poniente con la del obispo diocesano, al norte con la de Juan Pablo Franco e Ignacio Esper&oacute;n, por medio una calle, y al sur con la de F&eacute;lix Romero. La escritura se registr&oacute; el 25 de octubre de 1891.<sup><a href="#nota">33</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En alg&uacute;n momento anterior a 1894, Gillow adquiri&oacute; la propiedad colindante hacia el sur con los corrales de la casa de los Ortigosa, por lo que al comprar la casa destinada al Palacio Arzobispal, Gillow ya era propietario de una vasta casona con fachada a la calle de Hidalgo que ostenta un medall&oacute;n sobre el dintel del alto port&oacute;n con la fecha de 1909. En este a&ntilde;o se llev&oacute; a cabo la gran coronaci&oacute;n de la Virgen de la Soledad, patrona de Oaxaca, cuya tiara estaba formada por las joyas de su madre, la marquesa de Selva Nevada; asimismo se celebr&oacute; el IV Congreso Cat&oacute;lico Nacional en la ciudad de Oaxaca, por lo que la inscripci&oacute;n agrega: "Recuerdo de la Coronaci&oacute;n y IV Congreso. Enero 18, 1909".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La casa presenta la apariencia de tantas otras que fueron comunes en nuestras ciudades y peque&ntilde;as poblaciones durante el siglo XIX. Son los a&ntilde;os finiseculares los que imprimen un sello caracter&iacute;stico a la arquitectura civil de Oaxaca, como sucede en otras ciudades del territorio mexicano. La bonanza de las elites porfirianas propici&oacute; la construcci&oacute;n de casas y edificaciones de relevancia dentro de esquemas impuestos por los requerimientos de un mundo cambiante, moderno e industrializado. De manera desigual y fragmentada, el impacto de todo ello lleg&oacute; s&oacute;lo a unos cuantos sectores y se refleja en formas sutiles del arte y la cultura. Podemos hablar, entre otras cosas, del car&aacute;cter ecl&eacute;ctico de la arquitectura finisecular, con una marcada tendencia hacia el estilo renacentista franc&eacute;s que, interpretado libre y abundantemente por nuestros arquitectos y constructores de casas, aport&oacute; los rasgos caracter&iacute;sticos de simetr&iacute;a, altura y sobria dignidad de la arquitectura civil del porfiriato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Una casa de altos y bajos ubicada en Oaxaca y marcada con el n&uacute;mero 39 de la sexta calle de avenida Hidalgo y que mide 10.30 metros lineales de frente y 46.35 metros lineales de fondo" estaba conformada, en aval&uacute;o hecho en 1917, por "2 patios con 2 pisos y 16 piezas en el primer patio y dos pisos y 9 piezas en el segundo. Su construcci&oacute;n es de piedra y ladrillo, con 737.06 metros cuadrados de sitio que ocupa el edificio a raz&oacute;n de $12.00 el metro &#91;estos 9 124.80 s&oacute;lo por el terreno&#93; la compra la Compa&ntilde;&iacute;a Agr&iacute;cola Industrial seg&uacute;n aval&uacute;o".<sup><a href="#nota">34</a></sup> Los pavimentos eran de ladrillo y de loza, las b&oacute;vedas tipo "vastavina corriente y sencilla"; para los arquitrabes, frisos y cornisas, as&iacute; como para los boceles de los pasillos, se hab&iacute;a adquirido "labradura de piedra". El toque caracter&iacute;stico de la arquitectura finisecular lo daban las seis columnas de tubo de hierro con bases de piedra, empleadas seguramente para los corredores de alg&uacute;n patio interior; se mencionan pilastras de piedra, dos de ellas con capiteles y arcos de ladrillo. Se contaban 4I marcos de piedra, tambi&eacute;n labrada, para puertas y ventanas, as&iacute; como II copetes para las ventanas altas de la fachada con sus respectivas repisas. La casa contaba con 24 umbrales de piedra, tres escaleras de cemento y ladrillo, dos divididas en dos ramales y la otra con un solo ramal; "instalaci&oacute;n sanitaria completa" que comprend&iacute;a cinco "excusados" y tres "lababos" (<i>sic</i>); un estanque; 37 pares de puertas de madera; 25 puertas y vidrieras; un tragaluz; una puerta de calle; tres portones de fierro: uno grande, otro mediano y el &uacute;ltimo "censillo" (<i>sic</i>). Hab&iacute;a rejas, balcones, barandales, dos "pies de gallo de fierro" y contramarcos de las puertas que daban a la calle con rejas chicas. Doce piezas estaban tapizadas con papel tapiz "censillo" y una mano de pintura; las b&oacute;vedas al &oacute;leo igual que el guardapolvo. El resto del edificio estaba pintado al temple y ten&iacute;a un valor de 28 500.00 pesos, seguramente de "plata de buen cu&ntilde;o".</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nota: Esta casa no est&aacute; hipotecada y aparece actualmente registrada en el catastro con un valor de $16 678.53.</font></p> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">	    Presentada en la fecha y registrada bajo el n&uacute;mero 1657, folio 51 del libro de registro respectivo. Oaxaca de Ju&aacute;rez, 14 de julio de 1917. R&uacute;brica: P. Allende.<sup><a href="#nota">35</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trataba de una casa amplia, construida con materiales "sencillos", con abundante luz y aires refrescantes provenientes de los dos patios y numerosas piezas distribuidas en dos pisos, lo cual no era com&uacute;n en las casas de estirpe novohispana. Llama la atenci&oacute;n la modestia de los materiales, ya que hasta las vidrieras y el tragaluz estaban hechos con "vidrios corrientes"; los primeros eran de "vidrio corriente, pintadas", por lo que no estaban manufacturados con la t&eacute;cnica m&aacute;s fina y cara del emplomado. Suponemos que el mobiliario de la casa debi&oacute; ser m&aacute;s lujoso, pero no hay dato alguno al respecto. Tambi&eacute;n es posible que, como en todo aval&uacute;o catastral, se minimicen los costos reales de la propiedad disminuyendo todo dato que pueda significar incremento de los impuestos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sabemos que en una parte del edificio que daba hacia la alameda se adaptaron unos ba&ntilde;os p&uacute;blicos del mismo nombre y que las oficinas de Correos y Tel&eacute;grafos se instalaron en la propiedad hacia mediados del siglo xix. Sin embargo, para 1909, el conjunto de casas y solares estaba cerrado por</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">las calles de 6<sup>a</sup> de Independencia, Calle de Le&oacute;n, 6<sup>a</sup> de Hidalgo y 1<sup>a</sup> del 2 de Abril. En el n&uacute;mero 37 de la hoy 6a de Independencia se encontraba una construcci&oacute;n "moderna" que era el Palacio Arzobispal, el propietario Monse&ntilde;or E. G. Gillow y estaba valuada en 30 000 pesos. En la hoy Calle de Le&oacute;n, n&uacute;mero 1, una casa "antigua", el Hotel Nacional, perteneciente a Tta. de Hahn (sic), con valor de 32 000 pesos.<sup><a href="#nota">36</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, Portillo se&ntilde;ala que en 1909 dicha manzana conten&iacute;a cinco casas, tres "pertenecientes del Palacio Arzobispal" y especifica: "una casa antigua, una moderna. Total: 2 casas con 60 habitantes. Un hotel (la casa n&uacute;mero 1); y un palacio (la casa n&uacute;mero 37)".</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v34n100/a9f4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2"><i>Las preocupaciones de Gillow por los bienes terrenales</i></font></b></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La influencia de Gillow se aprecia en el desarrollo arquitect&oacute;nico de la ciudad. Como ejemplo tenemos las remodelaciones que por su iniciativa se hicieron a la catedral y a los templos de Santo Domingo y San Juan de Dios, as&iacute; como la reconstrucci&oacute;n del convento del Carmen Alto, por mencionar s&oacute;lo algunas. La restituci&oacute;n de Santo Domingo fue, sin duda, uno de los mayores triunfos que obtuvo, en 1895, de sus negociaciones con Jos&eacute; Ives Limantour. La preocupaci&oacute;n de Gillow por los bienes terrenales hizo que no s&oacute;lo contribuyera a la remodelaci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n de los templos, sino que tambi&eacute;n fundara obras civiles como la ampliaci&oacute;n del acueducto, la construcci&oacute;n del Seminario Diocesano a un costado de la catedral, en el centro mismo de la ciudad, y numerosas obras p&iacute;as, como la casa de cuna instalada en el ex convento de San Agust&iacute;n. Pero fue el Palacio Arzobispal, por supuesto, uno de tantos edificios que reconstruy&oacute; Gillow casi en su totalidad. Andr&eacute;s Portillo lo describe como "casa notable ubicada en el no. 37 de la 6a calle de la Avenida Independencia, antes llamada del Colegio de Ni&ntilde;as".<sup><a href="#nota">37</a></sup></font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oaxaca, debido a la desamortizaci&oacute;n de los bienes eclesi&aacute;sticos, vio modificada su traza colonial y sufri&oacute; una serie de cambios en cuanto a sus espacios urbanos y arquitect&oacute;nicos, durante el tiempo que Porfirio D&iacute;az ocup&oacute; la presidencia. Hoy, la ciudad de Oaxaca, a pesar de ser calificada como ciudad "colonial" presenta un porcentaje bastante alto de edificios decimon&oacute;nicos y espec&iacute;ficamente porfirianos. A lo largo de esta etapa algunas de sus construcciones virreinales fueron modificadas en gran medida. Unas cuantas fueron destruidas, otras transformadas para cubrir una funci&oacute;n distinta a la original, muchas m&aacute;s se reconstruyeron despu&eacute;s de haber sido afectadas por los constantes sismos.<sup><a href="#nota">38</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya consagrado arzobispo, Gillow continu&oacute; con una activa agenda de visitas pastorales a lo largo y ancho de la arquidi&oacute;cesis, caracteriz&aacute;ndose por sus frecuentes viajes a los m&aacute;s apartados rincones, donde sus feligreses ve&iacute;an c&oacute;mo arribaba la numerosa caravana presidida por el alto dignatario &#151;cargado en andas en una silla de viaje por algunos de sus fieles, quienes en ocasiones lo recib&iacute;an con bandas de m&uacute;sica, grandes festejos y muestras de entusiasmo&#151;; pero tambi&eacute;n suced&iacute;a que no se aparec&iacute;a alma alguna en poblaciones que apenas si sab&iacute;an de su existencia, incluyendo al cura parroquial. Los textos de Cordilleras, as&iacute; como el diario que Gillow escribi&oacute; durante los 35 a&ntilde;os que dur&oacute; su misi&oacute;n, abundan en relatos interesantes y curiosos sobre las an&eacute;cdotas variopintas de su grey.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero su intensa labor, principalmente de confirmaciones y catequesis, no imped&iacute;a que Gillow atendiera activamente los asuntos de la jerarqu&iacute;a episcopal. En 1893 organiz&oacute; el Concilio Antequerense con la asistencia de las di&oacute;cesis sufrag&aacute;neas; y en marzo del mismo a&ntilde;o consagr&oacute; en la catedral de Oaxaca al primer obispo de Tehuantepec, Jos&eacute; Mora y del R&iacute;o, quien habr&iacute;a de cobrar relevancia y poder en los conflictos religiosos de los a&ntilde;os veinte. Tampoco descuid&oacute; la cuesti&oacute;n social, particularmente efervescente por los aires revolucionarios que se anunciaban, y colabor&oacute; activamente en la creaci&oacute;n del C&iacute;rculo Cat&oacute;lico de Obreros de Oaxaca en 1904.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El arzobispo Gillow no s&oacute;lo se distingui&oacute; por su posici&oacute;n privilegiada entre los c&iacute;rculos de poder, sino tambi&eacute;n por haberse preocupado por el patrimonio hist&oacute;rico de la ciudad de Oaxaca. Defendi&oacute; las propiedades de haciendas y latifundios, as&iacute; como la devoluci&oacute;n de los bienes expropiados al clero, como fue el caso del templo de Santo Domingo. Como asesor cercano a Porfirio D&iacute;az, pudo dedicarse a la reforma de aquellas leyes lesivas para los intereses de la Iglesia y conservar as&iacute; privilegios de clase, como los representados por su propia familia. Esta situaci&oacute;n de bonanza y estabilidad, tanto en la vida de nuestro personaje como en la sociedad en general, perdur&oacute; hasta 1914, cuando el arzobizpo Gillow fue desterrado debido a las convulsiones revolucionarias.<sup><a href="#nota">39</a></sup> Todav&iacute;a pudo festejar, dos a&ntilde;os antes, el 25 aniversario de su jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica, ya que en un medall&oacute;n que se encuentra en uno de los portones de los patios interiores se lee la siguiente inscripci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">31 de julio de 1887    <br> 		25 Aniversario en la Celebraci&oacute;n del Jubileo Episcopal del Illmo. y Rvmo. Sr. Arzobispo Dn. Eulogio Gillow    <br> 		31 de julio de 1912.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posici&oacute;n pol&iacute;tica asumida por la sociedad y el gobierno de Oaxaca, en t&eacute;rminos generales, fue de hostilidad y rechazo al gobierno surgido de la lucha revolucionaria de 1910. Recordemos que fueron numerosas las muestras de j&uacute;bilo que se dieron en el &aacute;mbito cat&oacute;lico oaxaque&ntilde;o a ra&iacute;z de los sucesos de la Decena Tr&aacute;gica, &aacute;mbito ya de por s&iacute; polarizado desde los espinosos conflictos de la administraci&oacute;n juarista y las Leyes de Reforma. La avanzada de la Iglesia, iniciada por Le&oacute;n XIII, convocaba a cerrar filas contra doctrinas sociales de la &eacute;poca, como el comunismo, el socialismo, el anarquismo y otras que tanto intimidaban a los fieles cat&oacute;licos, orill&aacute;ndolos a intensificar por su parte la labor social de la Iglesia. Gillow, al igual que la alta jerarqu&iacute;a episcopal y la mayor&iacute;a de los cat&oacute;licos, consideraba que sus bienes y derechos religiosos hab&iacute;an sido afectados desde las contiendas entre liberales y conservadores, pasando por las Leyes de Reforma y que, en 1910, entraban a una nueva etapa de incertidumbre por las tensiones del estallido revolucionario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo ello, la ciudad de Oaxaca celebr&oacute;, con un entusiasmo, que "no tuvo l&iacute;mites" el cuartelazo de la Ciudadela. El padre Manuel de Jes&uacute;s Ochoa le escribi&oacute; a Gillow el 22 de febrero de 1913, para narrarle c&oacute;mo una multitud acudi&oacute; al templo de Nuestra Se&ntilde;ora de La Soledad a dar gracias a la Virgen por el cambio de gobierno y porque "hab&iacute;a intercedido por la paz de la naci&oacute;n". Esa vez, el C&iacute;rculo Cat&oacute;lico de Obreros organiz&oacute;</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">una procesi&oacute;n c&iacute;vica con faroles, m&uacute;sica, cohetes y con las banderas y estandartes resultando una manifestaci&oacute;n ordenada, decente, seria y sin gritos. Despu&eacute;s hubo otra manifestaci&oacute;n de se&ntilde;oritas con antorchas, pero como se agregaron estudiantes y pueblo, hubo gritos de muera Madero y era la noche misma en que circul&oacute; la desgraciada muerte de los se&ntilde;ores Madero y Pino Su&aacute;rez, digo la noticia de esa tragedia. Que Dios nuestro Se&ntilde;or haya perdonado a dichos se&ntilde;ores.<sup><a href="#nota">40</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese al rumbo que tomaron los acontecimientos, Oaxaca continu&oacute; con la esperanza puesta en el nuevo orden social, ya que, seg&uacute;n el padre Ochoa, "parece que el golpe de estado ha dado buen resultado, siempre los actos de energ&iacute;a infunden miedo y parece que as&iacute; ha pasado esta vez pues no se sabe de nuevos levantamientos y la opini&oacute;n va siendo m&aacute;s favorable al gobierno &#91;de Huerta&#93;".<sup><a href="#nota">41</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un a&ntilde;o despu&eacute;s, el arzobispo Gillow ofici&oacute; el matrimonio del hijo de Victoriano Huerta y la hija del general Juan A. Hern&aacute;ndez, gobernador de Puebla. Preludio de ello fue que una vez que &eacute;ste lleg&oacute; a la presidencia, por la misma &eacute;poca, la Iglesia intensifica su acci&oacute;n y desaf&iacute;a p&uacute;blicamente al gobierno federal con la consagraci&oacute;n que hace la grey cat&oacute;lica a Cristo Rey, as&iacute; como con la magna peregrinaci&oacute;n a la Bas&iacute;lica de Guadalupe en la que el arzobispo Mora de la ciudad de M&eacute;xico "pide perd&oacute;n por los pecados de la naci&oacute;n". Quedan activadas desde entonces, 1914, las bombas de tiempo que estallar&iacute;an en la guerra de 1926 entre cristeros y gobiernistas, la llamada Cristiada que ensangrent&oacute; al pa&iacute;s en los a&ntilde;os veinte y treinta del siglo pasado. No es de extra&ntilde;ar, entonces, que Gillow y dem&aacute;s dignatarios eclesi&aacute;sticos se vieran en la situaci&oacute;n de un inminente exilio ante la ca&iacute;da de Huerta y el triunfo del Ej&eacute;rcito Constitucionalista comandado por Venustiano Carranza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la influyente personalidad de Eulogio Gregorio Gillow fue sin duda un factor decisivo no s&oacute;lo para el retorno a suelo mexicano con la reconciliaci&oacute;n nacional de los a&ntilde;os veinte, sino tambi&eacute;n para la recuperaci&oacute;n de sus bienes materiales &#151;recobrando su palacio de la avenida Independencia&#151; y su querida hacienda de Chautla, en Puebla, done hab&iacute;a establecido una boyante empresa dedicada a la explotaci&oacute;n y venta de pulque, la cual le dejaba jugosas ganancias que incrementaban su ya de por s&iacute; riqu&iacute;simo patrimonio. Esta hacienda, al igual que otras de sus numerosas propiedades, hab&iacute;an pertenecido a su padre, Thomas Gillow, oriundo de Liverpool, quien hab&iacute;a contra&iacute;do matrimonio con Mar&iacute;a Josefa Zavalza y Guti&eacute;rrez, &uacute;ltima marquesa de Selva Nevada; &eacute;stos heredaron los bienes del marquesado a su &uacute;nico hijo, Eulogio Gregorio, dej&aacute;ndole tambi&eacute;n la posici&oacute;n social privilgiada y los altos estratos de poder en que hab&iacute;an vivido. Por ello y por su gran capacidad para negociar con el gobierno civil fue requerido en el M&eacute;xico dif&iacute;cil de la posrevoluci&oacute;n y, a la edad de 80 a&ntilde;os, en 1921, regresa a su patria en buenos t&eacute;rminos con el presidente &Aacute;lvaro Obreg&oacute;n y recupera su residencia en el Palacio Arzobispal de Oaxaca con buena parte de su menaje, libros y ornamentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero como bien sabemos, las glorias de este mundo son pasajeras y s&oacute;lo vivi&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s de este nuevo retorno, ya que el 18 de mayo de 1922 falleci&oacute; en su &uacute;ltima visita pastoral a Ejutla de Crespo. Hab&iacute;a llegado en ferrocarril y tuvo la recepci&oacute;n tumultuosa que tanto le gustaba:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el mismo d&iacute;a estuvo confirmando. Se dice que a la hora de la comida oy&oacute; el "Dios nunca muere" que tocaba la banda; que todav&iacute;a al irse a descansar pidi&oacute; que lo tocaran por tercera vez. Esa tarde sigui&oacute; confirmando a m&aacute;s de 300 ni&ntilde;os. En la noche se empez&oacute; a sentir mal; el d&iacute;a 16 sigui&oacute; confirmando, esta vez a 800. El 17 todav&iacute;a a otros 800, pero ya se fue a dormir sinti&eacute;ndose muy mal. El 18 firm&oacute; con mano temblorosa su &uacute;ltimo auto de visita. Su &uacute;ltimo serm&oacute;n, el del d&iacute;a de llegada a Ejutla, habl&oacute; de los perjuicios del socialismo.<sup><a href="#nota">42</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con &eacute;l se extingui&oacute; la descendencia del marquesado de Selva Nevada y del conde de Yala. Ir&oacute;nicamente, al testar a favor de la Iglesia, sus bienes fueron restituidos como propiedad de la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/aiie/v34n100/a9f5.jpg" target="_blank">Carta de Porfirio D&iacute;az</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad, parte del edificio que ocupa nuestra casa sede funciona como oficina de Correos y Tel&eacute;grafos. Desde 1878, la oficina de Correos hab&iacute;a ocupado una parte de una antigua casa solariega en el n&uacute;mero 45 de la avenida Independencia, por ello llamada antes calle del Correo. "Tres empleados constitu&iacute;an su personal en aquellos a&ntilde;os, siendo su administrador don Manuel S&aacute;enz Pardo y sus dos &uacute;nicos carteros don Juan Ramos y don Luis L&oacute;pez".<sup><a href="#nota">43</a></sup> La oficina fue reinaugurada el 16 de octubre de 1968 por el presidente Gustavo D&iacute;az Ordaz, seg&uacute;n la placa colocada en la avenida 20 de Noviembre. Una oficina del Partido Revolucionario Institucional se estableci&oacute; posteriormente en el recinto y todav&iacute;a se encontraba ah&iacute; en 2004.<sup><a href="#nota">44</a></sup> El 19 de marzo de 1976, el centro hist&oacute;rico de Oaxaca de Ju&aacute;rez fue declarado "zona de monumentos hist&oacute;ricos", y el 7 de diciembre de 1987 se le incluy&oacute; en la relaci&oacute;n de Bienes del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font>	</p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anexo documental    <br>       Secretar&iacute;a Particular    <br>       del Presidente de la Rep&uacute;blica    <br>       Mexicana</font></p> 	      <p align="right"><font face="verdana" size="2">Septiembre 1987</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francisco Uriarte.    <br>       Oaxaca.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi querido amigo:</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">    <br>       Impuesto de su favorecida del 25 del actual doy a Ud. las m&aacute;s expresivas gracias por los informes oportunos que se sirve enviarme sobre los distintos asuntos de que trato; y refiri&eacute;ndome al primero: es decir, a la conferencia que seg&uacute;n me dice tuvo con el apreciable Se&ntilde;or Canseco, le manifiesto que mucho celebro el tino, la prudencia y el tacto con que en todos sus actos se conduce, pues esto nos obviar&aacute; dificultades en el porvenir y caminaremos bien en el presente. Conozco bastante a su buen amigo y le reconozco las mismas cualidades que Ud. le atribuye, siendo &eacute;sta la mejor raz&oacute;n de que mi prop&oacute;sito sea que contin&uacute;e al frente del Gobierno en sustituci&oacute;n de Luis hasta que sane o concluya su periodo constitucional, m&aacute;xime cuando se halla rodeado de amigos leales buenos y caballerosos como Ud. que le ayudan con verdadero patriotismo en las tareas dif&iacute;ciles de su delicado encargo.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a casas para Monse&ntilde;or Gillow, debo decir a Ud. que este Se&ntilde;or se fija mucho en la de Don Rudolfo, la de Don Eustaquio Irigoyen &oacute; cualquiera otra de la misma acera, principalmente por lo muy poco que distan de Catedral, pues entre otros prop&oacute;sitos tiene el de construir una b&oacute;veda subterr&aacute;nea que le permita pasar de la Yglesia a su habitaci&oacute;n sin cambiarse uniforme. Ya ver&aacute; Ud. pues, por esto cu&aacute;nto vale para &eacute;l la distancia. En tal virtud, a&uacute;n en el caso de conseguir el Palacio Episcopal lo emplear&iacute;a en cualquiera otra cosa, porque no tiene el m&eacute;rito ni la conveniencia de las casas mencionadas. En este sentido d&iacute;game Ud. algo para proponerlo a Gillow sin olvidar que lo mismo pudieran juntarse dos casas de las que hacen frente al Sagrario que alguna de estas con otras de las que les forman fondo como por ejemplo la de Agust&iacute;n Casta&ntilde;eda, Maqueo o Esper&oacute;n. En fin piense Ud. sobre el particular, y si se le ocurre algo conveniente, comun&iacute;quemelo desde luego para aprovechar la oportunidad que se presente.</font></p> 	      <p align="center"><font face="verdana" size="2">Suyo con todo cari&ntilde;o, amigo y servidor afect&iacute;simo    <br>       &#91;Porfirio D&iacute;az, sin r&uacute;brica&#93;</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;Francisco Jos&eacute; Ruiz Cervantes, "La ciudad de Oaxaca en 1875", en Sebasti&aacute;n van Doesburg <i>et al., Teobert Maler: vistas de Oaxaca,</i> 1874&#45;1876, Oaxaca, Casa de la Ciudad, 2006, p. 12 (los fuertes sismos de que se tiene memoria ocurrieron en 1845,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794731&pid=S0185-1276201200010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> 1854, 1870 y 1872); Carlos Antonio de Jes&uacute;s Lira V&aacute;zquez, "La ciudad de Oaxaca. Una aproximaci&oacute;n a su evoluci&oacute;n urbana decimon&oacute;nica y al desarrollo arquitect&oacute;nico porfiriano", tesis de maestr&iacute;a en Restauraci&oacute;n de Monumentos, M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Facultad de Arquitectura, 1997, p. 97.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794732&pid=S0185-1276201200010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;Lira V&aacute;zquez, <i>op. cit.,</i> p. 33.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. John K. Chance, <i>Race and Class in Colonial Oaxaca, apud</i> Robert James Mullen, <i>La arquitectura y la escultura de Oaxaca</i> 1530&#45;1980, vol. 1: <i>La ciudad de Oaxaca,</i> M&eacute;xico, Codex, 1992, p. 132.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794735&pid=S0185-1276201200010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. <i>Ibidem,</i> p. 137.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;Antes de pertenecer a los Ortigosa, una familia encumbrada de Oaxaca, la casa fue de B&aacute;rbara Magro. V&eacute;ase Hugo Altamirano Ram&iacute;rez, <i>La ciudad de Oaxaca que conoci&oacute; Morelos,</i> Oaxaca, s.e., 1992, p. 31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794738&pid=S0185-1276201200010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp;Juan I. Bustamante Vasconcelos, "Intento de correlaci&oacute;n de las diferentes nomenclaturas de la ciudad de Oaxaca, Oax. A partir de 1792 hasta la fecha ", Oaxaca, Fundaci&oacute;n C&iacute;vico Cultural Bustamante Vasconcelos&#45;Fondo Juan I. Bustamante V., texto mecanografiado, agosto de 1982, p. 23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794740&pid=S0185-1276201200010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;Juan Bautista Carriedo, <i>Estudios hist&oacute;ricos y estad&iacute;sticos del estado oaxaque&ntilde;o,</i> M&eacute;xico, Talleres Gr&aacute;ficos de Adri&aacute;n Morales, 1949, p. 245.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794742&pid=S0185-1276201200010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.&nbsp;Altamirano Ram&iacute;rez, <i>op. cit.,</i> p. 24.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Jorge Fernando Iturribar&iacute;a, <i>Historia de Oaxaca</i> 1821&#45;1854: <i>de la consumaci&oacute;n de la Independencia a la iniciaci&oacute;n de la Reforma,</i> Oaxaca, Ram&iacute;rez Belmar, 1935, p. 35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794745&pid=S0185-1276201200010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.&nbsp;<i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11.&nbsp;Lira V&aacute;zquez, <i>op. cit.,</i> p. 87.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12.&nbsp;V&eacute;ase el plano, en Lira V&aacute;zquez, <i>op. cit.,</i> p. 103 y <a href="http://www.lib.utexas.edu/benson/historicmaps/maps20.html." target="_blank">http://www.lib.utexas.edu/benson/historicmaps/maps20.html.</a></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13.&nbsp;Andr&eacute;s Portillo, <i>Oaxaca en el Centenario de la Independencia Nacional. Noticias hist&oacute;ricas y estad&iacute;sticas de la ciudad de Oaxaca, y algunas leyendas tradicionales recogidas por Andr&eacute;s Portillo con</i> <i>la cooperaci&oacute;n de varias personas cuyos nombres constan en los cap&iacute;tulos respectivos,</i> Oaxaca, Imprenta del Estado a cargo de Hip&oacute;lito Salazar, 1910, p. 88.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794750&pid=S0185-1276201200010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">14.&nbsp;<i>La Cucarda,</i> 15 de diciembre de 1850. <i>apud.</i> Lira V&aacute;zquez, <i>op. cit.,</i> p. 126.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15.&nbsp;Carlos Lira V&aacute;zquez menciona que es com&uacute;n en Oaxaca que las madres, ante las travesuras de sus hijos peque&ntilde;os, los amenacen con que "ah&iacute; viene la <i>chintatlahud',</i> en lugar del conocido y temido "Coco".</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">16.&nbsp;Santa G&oacute;mez Sarubbi y Mar&iacute;a del Pilar Cisneros L&oacute;pez, "An&aacute;lisis hist&oacute;rico formal de los jardines el siglo xix en la ciudad de Oaxaca", tesis de licenciatura, M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Benito Ju&aacute;rez de Oaxaca&#45;Facultad de Arquitectura, s.f.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794754&pid=S0185-1276201200010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">17.&nbsp;En consecuencia, la calle frene a la alameda y de por medio con la casa recibe tambi&eacute;n el nombre de calle de Le&oacute;n a partir de 1884. V&eacute;ase "Bienes desamortizados seg&uacute;n la ley llamada 'Ley Ju&aacute;rez' del 25 de junio del a&ntilde;o de 1856. Lista de bienes desamortizados a instituciones religiosas en las calles de la ciudad de Oaxaca; Nomenclatura de la ciudad de Oaxaca antes del a&ntilde;o de 1884 comparada con la actual", concentraci&oacute;n y notas del C. Fausto Mej&iacute;a M., Oaxaca, Fundaci&oacute;n C&iacute;vico Cultural Bustamante Vasconcelos&#45;Fondo Juan I. Bustamante V., texto mecanografiado, agosto de 1931.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794756&pid=S0185-1276201200010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">18.&nbsp;&Aacute;ngel Taracena, <i>Efemerides oaxaque&ntilde;as,</i> Oaxaca, s.e., 1941, pp. 77 y 78.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794758&pid=S0185-1276201200010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Se dice que Picaluga recibi&oacute; "3 000 onzas de oro" por traicionar al general Vicente Guerrero en 1831</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">19.&nbsp;Francisco Jos&eacute; Ruiz Cervantes y Carlos S&aacute;nchez Silva, <i>La ciudad de Oaxaca a trav&eacute;s de sus planos,</i> Oaxaca, Instituto Oaxaque&ntilde;o de las Culturas&#45;Universidad Aut&oacute;noma Benito Ju&aacute;rez de Oaxaca&#45;Instituto de Investigaciones en Humanidades, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794760&pid=S0185-1276201200010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">20.&nbsp;Ra&uacute;l Cruz Aguill&oacute;n, <i>Oaxaca nuestra ciudad, aspectos de su historia,</i> Oaxaca, Honorable Ayuntamiento de Oaxaca de Ju&aacute;rez, 1995, p. 98.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794762&pid=S0185-1276201200010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">21.&nbsp;Lira V&aacute;zquez, <i>op. cit.</i> , p. 137.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">22.&nbsp;V&eacute;ase "Bienes desamortizados...", <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">23.&nbsp;La familia Fagoaga fue de hombres relevantes en la pol&iacute;tica y en las armas, como el caso del teniente coronel del regimiento de dragones Manuel Mar&iacute;a Fagoaga y de Juan Antonio Fagoaga. V&eacute;ase Iturribar&iacute;a, <i>op. cit.,</i> pp. 28 y 29.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">24.&nbsp;Lira V&aacute;zquez, <i>op. cit.</i> , p. 343.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">25.&nbsp;Archivo Hist&oacute;rico del Registro P&uacute;blico de la Propiedad del Estado de Oaxaca de Ju&aacute;rez, n&uacute;m. reg. 62, 10 de enero de 1887.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">26.&nbsp;Archivo Hist&oacute;rico de la Arquidi&oacute;cesis de Antequera, Oaxaca, Fondo Diocesano, Secci&oacute;n Gobierno, Serie Correspondencia, 9 de agosto de 1887.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">27.&nbsp;Archivo Hist&oacute;rico de la Universidad Iberoamericana, Colecci&oacute;n Porfirio D&iacute;az, caja 19, leg. 12, doc. 009088, 10 de septiembre de 1887.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">28.&nbsp;Archivo Hist&oacute;rico del Registro P&uacute;blico de la Propiedad del Estado de Oaxaca de Ju&aacute;rez, reg. n&uacute;m. 72, II de enero de 1894.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">29.&nbsp;<i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">30.&nbsp;Archivo Hist&oacute;rico de la Arquidi&oacute;cesis de Antequera, Oaxaca, Fondo Diocesano, Secci&oacute;n Gobierno, Serie Correspondencia, 23 de octubre de 1894.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">31.&nbsp;"Del momento actual, lo que ocurre en el solar oaxaque&ntilde;o...", <i>Oaxaca en M&eacute;xico,</i> 6 de febrero de 1937, n&uacute;m. 15, p. 15 <i>apud</i> Lira V&aacute;zquez, <i>op. cit.,</i> p. 336.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">32.&nbsp;Mullen, <i>op. cit.,</i> p. 156.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">33.&nbsp;Registro P&uacute;blico de la Propiedad del Estado de Oaxaca, registro n&uacute;m. 175, 25 de octubre de 1891.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">34. Archivo General del Estado de Oaxaca, <i>Manifestaci&oacute;n de aval&uacute;o,</i> n&uacute;mero de catastro 2687, 14 de julio de 1917, f. 51.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">35.&nbsp;<i>Idem.</i> El documento ostenta dos sellos de la Junta Calificadora del Catastro de la Municipalidad de Oaxaca, con fecha 14 de julio de 1917. Como encargado se nombra a Charles H. Arthi&uacute;, con domicilio en la avenida Hidalgo n&uacute;m. 39.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">36.&nbsp;Portillo, <i>op. cit.,</i> s.p.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">37.&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 180.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">38.&nbsp;Lira V&aacute;zquez, <i>op. cit.,</i> p. 17.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">39. Manuel Esparza, <i>Eulogio Gillow y el poder (1887&#45;1922). La correspondencia privada como fuente de la historia,</i> M&eacute;xico, Centro INAH Oaxaca, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794782&pid=S0185-1276201200010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">40.&nbsp;Carta del padre Manuel de Jes&uacute;s Ochoa a Gillow, 22 de febrero de 1913, en Esparza, <i>op. cit.</i> , p. 46.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">41.&nbsp;Carta de Ochoa a Gillow, 17 de octubre de 1913, en Esparza, <i>op. cit.,</i> p. 47.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">42. Manuel Esparza, <i>Gillow durante el porfiriato y la revoluci&oacute;n en Oaxaca</i> (1887&#45;1922), Oaxaca, s.e., 1985, pp. 185 y 186.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794786&pid=S0185-1276201200010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">43. Ricardo Casanova C., "Breve historia del correo en Oaxaca", <i>El Imparcial,</i> Oaxaca, 30 de mayo de 1964.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=794788&pid=S0185-1276201200010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">44. Esparza, <i>Eulogio Gillow y elpoder..., op. cit.,</i> p. 125.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">N.B. La investigaci&oacute;n documental, realizada en los archivos de Oaxaca, estuvo a cargo de Mar&iacute;a del Carmen Sifuentes Rodr&iacute;guez.</font></p>      ]]></body><back>
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