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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La puesta en cr&iacute;tica y valor de la crecida producci&oacute;n pict&oacute;rica de la Nueva Espa&ntilde;a tardobarroca y dieciochesca &#151;y el an&aacute;lisis de sus contenidos simb&oacute;licos&#151; ha sido una de las contribuciones en nuestro campo m&aacute;s sugerentes y reveladoras de las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Cat&aacute;logos de artistas y colecciones, exposiciones tem&aacute;ticas y monogr&aacute;ficas, tesis universitarias y, sobre todo, la circulaci&oacute;n de nuevas im&aacute;genes, no sospechadas o cabalmente valoradas, en verdad han cambiado nuestra percepci&oacute;n sobre la identidad de la producci&oacute;n pict&oacute;rica del periodo. Por la densidad de sus g&eacute;neros, temas y funciones, los cuadros de entonces tambi&eacute;n convocan una serie de problemas disciplinares, m&aacute;s all&aacute; de lo que toca a la compulsa con los documentos de archivo o a la lectura de los contenidos iconogr&aacute;ficos y visuales. En esta edici&oacute;n monogr&aacute;fica de la revista <i>Anales del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas</i> tratamos de reunir y reflejar tanto la diversidad de los temas como la complejidad de los problemas &#151;desde el mecenazgo y el patrocinio, la intencionalidad y diversidad de los mensajes, hasta la recepci&oacute;n, la resignificaci&oacute;n y la funcionalidad de las obras. Estos art&iacute;culos se plantean preguntas propias de la historia social del arte, sin olvidar, en primer lugar, la posici&oacute;n del artista &#151;y su v&iacute;nculo con la teor&iacute;a del arte&#151;, que por entonces alcanz&oacute; un papel social preponderante, del todo consolidado y con un estatus corporativo reconocido y apreciado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este n&uacute;mero, adem&aacute;s, se quiere reflejar la pluralidad de aproximaciones que la pintura suscita entre sus estudiosos como pr&aacute;ctica de historia cultural. Pensamos que la cultura pict&oacute;rica y los pintores tienen el estatuto de voces sociales en activo, que configuran un imaginario local y desarrollan una peculiar idea del pasado, plasmando im&aacute;genes que, si bien ficcionales y sometidas a las teor&iacute;as del artificio, resultan "indicios" que no dejan de establecer un di&aacute;logo de conocimiento con las mentalidades y la ideolog&iacute;a de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">David Brading ha contribuido con una perceptiva reflexi&oacute;n sobre el papel de las im&aacute;genes en la convalidaci&oacute;n de los mitos y las ideas del pasado en la Nueva Espa&ntilde;a (a prop&oacute;sito de la saga de exposiciones <i>Los pinceles de la historia),</i> poniendo en claro que el discurso visual dialoga con los vaivenes historiogr&aacute;ficos "coloniales". Salvo esta honrosa colaboraci&oacute;n, el resto de los autores somos historiadores del arte activos desde hace m&aacute;s de tres lustros y laboralmente comprometidos entre la investigaci&oacute;n universitaria, la docencia y la curadur&iacute;a en los museos. Hay, pues, j&oacute;venes egresados del posgrado en Historia del Arte de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras y otros reconocidos colegas del &aacute;mbito internacional, con quienes siempre resulta indispensable un di&aacute;logo y un intercambio intelectual que ampl&iacute;e y contraste las miradas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ilona Katzew ha hecho un an&aacute;lisis sugerente y revelador sobre un <i>pendant</i> de im&aacute;genes que se guarda celosamente en la capilla del Ochavo de la catedral de Puebla, cual c&aacute;mara de maravillas indianas: el para&iacute;so y el diluvio de Crist&oacute;bal de Villalpando. En estos imaginativos cuadritos no s&oacute;lo se hab&iacute;a cifrado un anhelo intelectual referente al origen de las razas en Am&eacute;rica sino tambi&eacute;n un asunto propio de la teor&iacute;a de la pintura, vinculada al arquetipo de Dios como supremo art&iacute;fice, que redimensiona al pintor en sus reivindicaciones intelectuales. Paula Mues Orts brinda por su parte una reflexi&oacute;n sobre un nuevo aspecto de un tema de su especialidad: las representaciones gremiales de los pintores y sus correspondientes alegor&iacute;as, vistas como parte del proceso de su defensa de la liberalidad y su estatuto intelectual. Luisa Elena Alcal&aacute; participa con un puntual trabajo sobre la condici&oacute;n social de un artista capital en el arte del periodo, Miguel Cabrera, a quien se mira muy avispado en su ascenso social del brazo de los jesuitas, tal como siempre se hab&iacute;a pensado (ahora se prueba), pero tambi&eacute;n muy diversificado en sus relaciones de comercio y redes sociales. El que escribe se ocupa de una faceta desconocida en la vida del padre Clavijero y los usos y funciones de una nueva devoci&oacute;n promovida por los propios jesuitas &#151;para acallar sus primeros ataques internacionales&#151;: la de san Juan Nepomuceno. En algunas configuraciones iconogr&aacute;ficas de este santo "var&oacute;n de la buena fama" se halla un sugerente correlato visual a los tr&aacute;gicos avatares en la biograf&iacute;a del autor de la <i>Historia antigua de M&eacute;xico.</i> Beatriz Berndt ofrece una lectura simb&oacute;lica y est&eacute;tica de un retrato singular y refundador de este g&eacute;nero, el del virrey duque de Linares debido al pincel de Juan Rodr&iacute;guez Ju&aacute;rez, y sus nuevos v&iacute;nculos estil&iacute;sticos con la pintura cortesana francesa sin olvidar la tradici&oacute;n emblem&aacute;tica hisp&aacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n de "Obras y documentos" se publican dos reveladoras aportaciones sobre los inagotables temas guadalupanos. Francisco Montes da a conocer una obra aut&oacute;grafa e in&eacute;dita de Juan Correa, situada desde su origen en una clausura sevillana, y, sin duda, una de las m&aacute;s hermosas versiones que pint&oacute; este artista para la exportaci&oacute;n, lo cual comprueba el dominio que ten&iacute;a sobre el tema y la amplia demanda que cubr&iacute;a su mercado. Por otra parte, Alicia Cordero explora el intrincado contenido simb&oacute;lico de un magn&iacute;fico lienzo del colegio y noviciado jesuita de Tepotzotl&aacute;n, un medio punto aleg&oacute;rico de gusto rococ&oacute; hasta ahora sin estudio, en cuyo discurso la tradici&oacute;n hagiogr&aacute;fica de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s se compagina con la agenda del patriotismo criollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, quiero agradecer la constancia y la paciencia de los autores, especialmente de Luisa Elena Alcal&aacute;, y, de todos, sus comentarios y aportaciones. De igual manera, agradezco el apoyo t&eacute;cnico y amistoso de Alejandro Su&aacute;rez Plancarte, Eumelia Hern&aacute;ndez y Karla Richterich para que este n&uacute;mero quedara impecable y listo para la imprenta, y, finalmente, a las autoridades del Instituto por su apertura, disposici&oacute;n y eficiencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Jaime Cuadriello</b>    <br> 	Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, UNAM</font></p>      ]]></body>
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