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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Semblanza</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Helen Escobedo (1934&#45;2010)</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rita Eder</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una fotograf&iacute;a de Helen Escobedo, envuelta en un rebozo rojo de tono apagado que parece un manto, deja ver su sonrisa a&uacute;n traviesa; su mirada, detr&aacute;s de unos finos espejuelos, es inteligente y sabia. Con su empaque y vitalidad parec&iacute;a muy lejos de la muerte que no tardar&iacute;a en llegar (<a href="#f1">fig. 1</a>). Unos meses despu&eacute;s, con un mensaje inusual que denotaba humor y cierta melancol&iacute;a, anunciaba a sus amigos que har&iacute;a un viaje hacia lo azul y sin equipaje. "Lo &uacute;nico que lamento &#151;dec&iacute;a en su despedida&#151; es no haber logrado terminar mis proyectos." Su vida fue un <i>continuum</i> de propuestas que pudo llevar a cabo en diversos campos art&iacute;sticos e institucionales. Su carisma, generosidad y diversos talentos le permitieron desarrollarse como escultora, dibujante, muse&oacute;loga y actriz, adem&aacute;s de pol&iacute;glota e internacionalista. Pose&iacute;a el don de saber dirigir instituciones con criterios novedosos y una mano firme fundada en el conocimiento, en el trabajo en equipo, ajena a toda arrogancia.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v33n98/a10f1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nacida en 1934 de padre mexicano y madre inglesa, Helen tuvo la suerte de ser alentada desde muy joven en toda experimentaci&oacute;n art&iacute;stica que dese&oacute; emprender. A la temprana edad de 15 a&ntilde;os comenz&oacute; su educaci&oacute;n art&iacute;stica en el Mexico City College donde tom&oacute; clases con Germ&aacute;n Cueto, un escultor excepcional en el ambiente mexicano de los a&ntilde;os cincuenta. Cueto &#151;lejos del academicismo prevaleciente en el medio de la escultura mexicana de entonces&#151; trabajaba el metal desde su formaci&oacute;n cubista con lo cual consegu&iacute;a introducir un nuevo sentido de la fisonom&iacute;a y la construcci&oacute;n del volumen a base de tiras de metal donde lo hueco y lo ausente eran expresivos y se relacionaban en forma org&aacute;nica con el espacio. Trasladaba al campo de la ense&ntilde;anza de la escultura la libertad y el sentido experimental que caracteriza su obra, de tal manera que el alumno pudiera desarrollar su propia intuici&oacute;n sobre las propiedades del material, el modelado y el espacio. Helen pas&oacute; cerca de dos a&ntilde;os con el maestro, en los cuales &eacute;ste le ense&ntilde;&oacute; su t&eacute;cnica de polvo de asbesto y m&aacute;rmol, c&oacute;mo preparar piroxilina con recetas caseras y la manera de utilizar el alambr&oacute;n para fabricar el esqueleto de las formas y luego solidificarlas con gruesas pastas. Poco despu&eacute;s ingres&oacute; al Royal College of Art en Londres (donde permaneci&oacute; tres a&ntilde;os), que le ofreci&oacute; entrenamiento t&eacute;cnico, est&iacute;mulo intelectual y contacto con figuras como Epstein, Zadkine y Henry Moore.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A su regreso a M&eacute;xico en 1954, Helen expuso con In&eacute;s Amor sus figuras expresionistas y org&aacute;nicas con gran &eacute;xito de cr&iacute;tica y de mercado, pero no fue sino hasta 1964 cuando se oper&oacute; un cambio radical en su obra, el cual tiene su genealog&iacute;a en la exposici&oacute;n denominada <i>Vernissage</i> ("inauguraci&oacute;n") (<a href="#f2">fig. 2</a>). Para realizar su proyecto form&oacute; grupos escult&oacute;ricos en los que aparecen el p&uacute;blico, la cr&iacute;tica, el artista posando frente al cuadro, los turistas que entran a la exposici&oacute;n, los amigos que la apoyan y la aceptan. Hay tambi&eacute;n algunos elementos constructivos como muros y techos, que la artista utilizar&aacute; m&aacute;s adelante. Las figuras de <i>Vernissage</i> est&aacute;n apenas modeladas: chorreadas las peque&ntilde;as cabezas y las extremidades, los cuerpos hacen que todo el conjunto se vea inacabado. <i>Vernissage</i> fue una obra prof&eacute;tica; anunci&oacute; un alejamiento de la profesi&oacute;n de escultora de galer&iacute;a, ya que Helen empez&oacute; a trabajar en superficies bidimensionales y monumentales que de suyo planteaban una problem&aacute;tica distinta: liberarse de la base y hacer escultura para integrarla a la arquitectura. Poco despu&eacute;s vendr&aacute;n sus esculturas habitables: formas laber&iacute;nticas, paisajes lunares que contienen espacios ut&oacute;picos para ser habitados; estas formas se complementar&aacute;n con objetos escult&oacute;ricos funcionales como l&aacute;mparas, regaderas, radios, muros para incrustar televisiones. Este experimentar en distintos aspectos de la escultura la condujo hacia una especie de integralismo en el que incluy&oacute; el dise&ntilde;o, la escultura monumental, la arquitectura y el arte ef&iacute;mero. M&aacute;s que piezas, inici&oacute; la invenci&oacute;n de sistemas; necesit&oacute; todo un conjunto de elementos fuera de la obra, que le dar&iacute;an validez.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v33n98/a10f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro cambio radical en su obra fueron los <i>Muros din&aacute;micos</i> de 1968 que ella misma defini&oacute; de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi intenci&oacute;n es que mis esculturas no existan como obras de arte, sino que se puedan fabricar en serie a cualquier dimensi&oacute;n y en los colores necesarios. Pueden servir como elementos decorativos, como muros estructurales o como juguetes.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De m&aacute;s de dos metros de altura, los <i>Muros din&aacute;micos</i> incorporan materiales livianos, como madera comprimida policromada con lacas automotrices, varillas de aluminio y el espejo de pl&aacute;stico llamado mylar. Estas estructuras tienen diversos significados: son escultura y muro, biombo o puerta, separan el espacio, pero sus oquedades, transparencias o formas abiertas fungen como unificadores del mismo. Los diez muros de la serie son distintos entre s&iacute; y tienen relaci&oacute;n con los objetos h&iacute;bridos, mezcla de pintura y escultura que formaron parte de la invenci&oacute;n minimalista y que un purista de la pintura como Clement Greenberg atac&oacute; con violencia, ya que amenazaban a la profesi&oacute;n del artista profesional con un perfil espec&iacute;fico. Las formas planas, las curvil&iacute;neas y las letras no s&oacute;lo aparecen pintadas, sino que en ellas se inscriben los juegos y ritmos del arte &oacute;ptico y las anchas bandas del <i>hard edge.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Ambiente gr&aacute;fico</i> es otro muro din&aacute;mico que expuso en Middleheim y que hoy se encuentra en el Museo Universitario Arte Contempor&aacute;neo (MUAC) (<a href="#f3">fig. 3</a>). Se trata de una estructura laqueada en hierro y policromada. Helen la consider&oacute;, a pesar de su peso, apenas una maqueta de escultura ambiental. El impacto m&aacute;s fuerte para ella en los tard&iacute;os a&ntilde;os sesenta fue trabajar con Mathias Goeritz en la <i>Ruta de la amistad.</i> Para ese novedoso planteamiento de escultura p&uacute;blica realiz&oacute; <i>Puertas al viento,</i> un muro esbelto, horadado por un c&iacute;rculo con prolongaciones rectas y levemente inclinado. <i>Se&ntilde;ales,</i> una obra realizada para Auckland, Nueva Zelanda, avanzar&aacute; en esa misma l&iacute;nea de pensamiento a la que se sumar&aacute; la relaci&oacute;n entre forma, espacio y percepci&oacute;n. <i>Se&ntilde;ales</i> consiste en cuatro estructuras de 15 metros de altura, realizadas en aluminio a manera de escaleras, pintadas en colores vivos, que permiten el paso del aire y desde lejos producen efectos visuales afines a las obras cin&eacute;ticas por el ritmo de los efectos crom&aacute;ticos. Despu&eacute;s vinieron los <i>Ef&iacute;meros</i> resueltos con materiales muy ligeros, tubos de cart&oacute;n, espejos de mylar, muselina blanca y pintura. &Eacute;stos consisten en corredores y pasadizos desmontables por los que el p&uacute;blico transita y algunas veces es el p&uacute;blico mismo quien construye las obras bajo la propia organizaci&oacute;n de la artista (<a href="#f4">fig. 4</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f3"></a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v33n98/a10f3.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v33n98/a10f4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de sus primeros <i>Ef&iacute;meros</i> lo realiz&oacute; para un simposio de escultura en Nueva Orl&eacute;ans. Helen escogi&oacute; un corredor natural de pinos para integrar un pasillo con columnas blancas, por el cual pod&iacute;a deambular el p&uacute;blico. Esta escultura transitable era m&aacute;s una propuesta que una obra y ser&iacute;a el antecedente del <i>Ef&iacute;mero</i> que realiz&oacute; poco despu&eacute;s para el Museo de Arte Moderno (MAM) a principios de los a&ntilde;os setenta y que fue reproducido &#151;por su car&aacute;cter innovador&#151; en la exposici&oacute;n <i>La era de la discrepancia,</i> que abri&oacute; en el Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA) en 2007. Este <i>Ef&iacute;mero</i> era tambi&eacute;n un corredor hecho de tiras de triplay colocadas en semic&iacute;rculo, con peque&ntilde;as separaciones por donde entraba la luz; un espejo en el interior del pasadizo creaba la ilusi&oacute;n de un espacio infinito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la trayectoria de Helen aparecen tres caracter&iacute;sticas significativas: pensar la escultura desde una nueva materialidad, sujetar esta &uacute;ltima a una idea de estructura seriada y el desinter&eacute;s por crear un estilo reconocible. "Me considero &#151;dir&aacute;&#151; una solucionadora de problemas", si bien de problemas que suscita la escultura; de todas formas introduc&iacute;a un principio de funcionalidad en la obra en oposici&oacute;n al formalismo triunfante de la pintura estadounidense de los a&ntilde;os cincuenta e inicio de los sesenta. As&iacute;, su particular concepci&oacute;n del funcionalismo la convierte en escultora, arquitecta y dise&ntilde;adora que se concibe a s&iacute; misma como una experimentadora constante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La palabra experimentaci&oacute;n en arte se usa muchas veces err&oacute;neamente; hay quienes piensan que experimentar es producir novedades. En realidad, el t&eacute;rmino <i>experimentar,</i> que proviene de la ciencia, intenta realizar una operaci&oacute;n para establecer alguna verdad, principio o efecto. Experimentar implica abocarse a la soluci&oacute;n de un problema; en este sentido, la huella repetida del artista desaparece, pues cada situaci&oacute;n exige una respuesta distinta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su gusto y su capacidad para trabajar en equipo vino por la v&iacute;a de un nuevo proyecto art&iacute;stico impulsado por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM) a finales de la d&eacute;cada de 1970: el <i>Espacio escult&oacute;rico.</i> Esta obra de diversas implicaciones respond&iacute;a a un nuevo mecenazgo, el cual dec&iacute;a adi&oacute;s al lenguaje figurativo que pobl&oacute; la primera etapa de Ciudad Universitaria en los a&ntilde;os cincuenta. Se impulsaba el lenguaje abstracto y una propuesta conceptual ecol&oacute;gica o de <i>land&#45;art</i> (<a href="#f5">fig. 5</a>). El resultado fue una mezcla entre sugerencias arquitect&oacute;nicas construidas a la manera de una escultura monumental abstracta con cierto sentido de lo primigenio &#151;quiz&aacute; las formas estilizadas de aire prehisp&aacute;nico&#151;, inscrita en un espacio real, que puede ser recorrida y cuya importancia reside en poner de relieve lo espacial sobre lo visual. La historia de c&oacute;mo se concibi&oacute; la soluci&oacute;n de esta obra, que puede calificarse de dram&aacute;tica por la oposici&oacute;n radical entre formas naturales rugosas &#151;una explosi&oacute;n de lava&#151; y formas primarias expresivas, a&uacute;n debe ser revisada. Lo cierto es que fue acogida con regocijo por los estudiantes como un espacio cargado de simbolog&iacute;a <i>new age</i> y como una escultura m&aacute;s bien apropiable o espacio social que abarca un concepto m&aacute;s amplio que el de ser transitable.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v33n98/a10f5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre las instalaciones puede decirse que fueron un campo en el que Helen se inici&oacute; en los a&ntilde;os sesenta cuando impart&iacute;a talleres a estudiantes en universidades de los Estados Unidos y alguna vez en t&aacute;ndem con destacados amigos del gremio, como Marta Palau. En estas ocasiones interven&iacute;a diferentes espacios con formas y objetos y trabajaba con cuerdas y cart&oacute;n para crear ambientes ef&iacute;meros. En el medio de la instalaci&oacute;n se abr&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s su deseo de plantear problemas sociales de variada &iacute;ndole y ah&iacute; pulsaban los asuntos m&aacute;s urgentes del mundo global, como la ecolog&iacute;a y el tema de la frontera y las migraciones (<a href="#f6">fig. 6</a>). Si bien su educaci&oacute;n art&iacute;stica se inici&oacute; en el conocimiento profundo del oficio, Helen pudo desprenderse de ello para encontrar un modo propio de hacer y ubicarse en el r&iacute;o del arte contempor&aacute;neo que en su etapa globalizada es transdisciplinario en sus materiales y en su inter&eacute;s por los planteos de una geograf&iacute;a que produce nuevos mapas, con novedosas rutas y contactos hasta su desenlace en una nueva antropolog&iacute;a. La manera del arte contempor&aacute;neo de hacer pol&iacute;tica consiste en encarnarla por medio de propuestas y conceptos que provienen de la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea. En su trabajo sobre los migrantes, Helen abord&oacute; la imposibilidad de sociedades homog&eacute;neas como una realidad del mundo actual, as&iacute; como las contradicciones que esto implica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v33n98/a10f6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo muy bien las discusiones que sostuvimos sobre el estilo, no como problema te&oacute;rico sino como huella o marca reconocible del artista. A Helen, sin previas declaraciones ret&oacute;ricas, le interes&oacute; hacer del arte un conjunto de estrategias simb&oacute;licas en torno a problemas sociales o a situaciones subjetivas. Para ella el arte se presentaba como un campo de problemas, no como un m&eacute;todo cr&iacute;tico; deseaba ser una artista preparada para resolver propuestas y situaciones, ten&iacute;a otra forma de articular un lenguaje pol&iacute;tico y de aproximarse a lo ut&oacute;pico desde el humor y cierta subversi&oacute;n de los objetos y las formas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista de la articulaci&oacute;n o di&aacute;logo con la vanguardia internacional, Helen trabaj&oacute; con el antisentido o el contrasentido, pero tambi&eacute;n manifest&oacute; cierta preocupaci&oacute;n por corregir las nociones de dise&ntilde;o integral de la Bauhaus y quiz&aacute; por eso era renuente a la definici&oacute;n de la forma y se afanaba por mantener una distancia respecto del dise&ntilde;o integral. En cambio, imagin&oacute; y construy&oacute; arquitecturas dom&eacute;sticas que fueran realmente funcionales y cuya premisa era estar consciente del espacio privado y no fluido que permitiese compartir la vida. Desde otra perspectiva, se propuso elaborar dise&ntilde;os integrales que no adoptaran la ortodoxia del lenguaje geom&eacute;trico. Quiz&aacute; la noci&oacute;n de obra en un sitio espec&iacute;fico aguardaba un medio ideal para desarrollar sus habilidades y proyectos. La idea de instalaci&oacute;n le permiti&oacute; aportar un sentido de iron&iacute;a a los problemas ecol&oacute;gicos y sociales. Trabaj&oacute; sobre la destrucci&oacute;n de la naturaleza por fuego, del medio ambiente urbano por la inundaci&oacute;n de basura, as&iacute; como sobre la extinci&oacute;n de especies de la biodiversidad, por ejemplo de las tortugas y las ballenas. La frontera fue tambi&eacute;n tema de algunas propuestas entre ir&oacute;nicas y l&uacute;dicas de resistencia, como sus objetos de tecnolog&iacute;a antitecnol&oacute;gica, primaria y org&aacute;nica para lanzar catapultas "al otro lado", precisamente en Playas de Tijuana, justo enfrente de la antigua muralla de metal que cae sobre el mar y fija la l&iacute;nea divisoria entre M&eacute;xico y los Estados Unidos. As&iacute; lo hizo en la segunda edici&oacute;n de inSite, en 1994, con la propuesta <i>By the night tide</i> o <i>Junto a la marea nocturna.</i> Sus trabajos sobre migrantes en Europa y sus diversas muertes se concentraron en el cuerpo como bulto y ca&iacute;da, como materia fracturada, algo as&iacute; como el exilio y el espejo roto. En su obra, lo l&uacute;dico y lo tr&aacute;gico se entrelazan como en los magn&iacute;ficos dibujos ut&oacute;picos en los que propone alternativas al paisaje urbano. Convierte lo extra&ntilde;o en parte de un vocabulario con el que convivi&oacute; bien y utiliz&oacute; objetos encontrados como las sillas y los paraguas. Para hacer sus propuestas, a veces recurri&oacute; a la dimensi&oacute;n existencial y tr&aacute;gica del cuerpo, mientras que por otro lado su acercamiento a la abstracci&oacute;n geom&eacute;trica termin&oacute; por destacar lo org&aacute;nico. La masa se convierte en filigrana cuando la integra a la naturaleza y apenas introduce algunos aspectos arquitect&oacute;nicos transparentes; como bien ha observado Graciela Schmilchuk en su libro <i>Pasos en la arena,</i> existe un claro prop&oacute;sito de desmaterializar la intervenci&oacute;n en jardines y bosques e intentar que las obras se fuguen de su sitio. Los polos que producen tensiones en su trabajo tienen que ver con su atracci&oacute;n por el humor y el trabajo fino casi inmaterial y lo que ve&iacute;a en el paisaje urbano de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ocup&oacute; no s&oacute;lo de hacer sus proyectos que manifiestan una vena cr&iacute;tica en torno a la escultura p&uacute;blica en M&eacute;xico, tambi&eacute;n coordin&oacute; un libro sobre los monumentos en M&eacute;xico y junto con Paolo Gori y Gianni Capitanni emprendi&oacute; una larga excursi&oacute;n por toda la rep&uacute;blica en la que sacaron fotos de las esculturas y, entre ellas, de las m&uacute;ltiples cabezas que se encuentran de Cuauht&eacute;moc, Hidalgo, Morelos y Ju&aacute;rez, entre otros. Jorge Hern&aacute;ndez Campos llam&oacute; a este fen&oacute;meno <i>cabezotismo</i> &#151;en su contribuci&oacute;n a <i>Monumentos mexicanos. De las estatuas de sal y piedra</i> (publicado por Grijalbo, cuya primera edici&oacute;n en ingl&eacute;s se titula <i>Mexican Monuments: Strange Encounters)&#151;,</i> en donde analiza m&aacute;s a fondo la identificaci&oacute;n de los hombres en el poder con ciertos h&eacute;roes seg&uacute;n el modo como intentaban ser percibidos. Otros no necesitaban proyectarse, eran retratos o monumentos de s&iacute; mismos, como el que se mand&oacute; hacer Carlos Hank Gonz&aacute;lez en el Estado de M&eacute;xico. Entre los monumentos oficiales y los populares qued&oacute; un libro que permite ver la huella y la experiencia de la artista frente a la cultura oficial y el aut&eacute;ntico inter&eacute;s por lo popular. Helen fue, si no pionera, s&iacute; contempor&aacute;nea de la primera hora en la deconstrucci&oacute;n de la escultura al servicio de los anhelos de eternidad del sistema pol&iacute;tico mexicano moderno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto fundamental de la vida de Helen fueron los museos que dirigi&oacute;. En ellos logr&oacute; transponer sus dotes de artista como solucionadora de problemas, su talento para las relaciones humanas, su reflexi&oacute;n sobre lo contempor&aacute;neo en el arte y su comprensi&oacute;n profunda de lo espacial. En el MUCA, que dirigi&oacute; de 1961 a 1978 (primero en calidad de jefa de artes pl&aacute;sticas y despu&eacute;s como directora de museos y galer&iacute;as de la UNAM), pudo hacer una labor de car&aacute;cter internacional. La lista de exposiciones que organiz&oacute; es impresionante: desde muestras de arte contempor&aacute;neo hasta arte africano y precolombino, sin faltar el arte de China y de otros lugares. Su labor al frente de este espacio universitario coincidi&oacute; con a&ntilde;os de cambio para el arte mexicano; ah&iacute; desarroll&oacute; una actividad que puso a la Direcci&oacute;n de Artes Visuales de la UNAM a la vanguardia en el sentido m&aacute;s inmediato de la palabra: se convirti&oacute; en un espacio difusor de proyectos vitales y de encuentro para el arte moderno mexicano e internacional. Este museo se caracteriz&oacute; por ser uno de los espacios m&aacute;s din&aacute;micos e in&eacute;ditos para el arte contempor&aacute;neo en M&eacute;xico que ofrec&iacute;a alternativas a la pol&iacute;tica cultural oficial, especialmente despu&eacute;s del movimiento estudiantil de 1968.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Helen fue pieza fundamental de la organizaci&oacute;n de los salones independientes, ya que algunas de sus ediciones se realizaron en ese espacio universitario. El SI (Sal&oacute;n Independiente), como se conoce a estas exposiciones, fue lugar de escisi&oacute;n respecto de las pol&iacute;ticas culturales del Estado, lo que apresur&oacute; el proceso de formaci&oacute;n de un arte contempor&aacute;neo m&aacute;s extendido entre las nuevas generaciones en M&eacute;xico que, para entrar a la contemporaneidad, quiz&aacute; deb&iacute;an disentir y oponerse a las pol&iacute;ticas culturales oficiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el MUCA, y bajo la responsabilidad de Helen, se efectuaron dos ediciones del Sal&oacute;n Independiente; el de 1971 fue especialmente memorable por sus propuestas conceptuales, todas realizadas en papel peri&oacute;dico. Pienso que m&aacute;s all&aacute; de que los fondos escaseaban para sufragar otras posibilidades, se trataba de una toma de posici&oacute;n. Para Helen fue una oportunidad m&aacute;s para trabajar con materiales cotidianos y accesibles, una manera de explorar la otra cara de su formaci&oacute;n cl&aacute;sica en el Royal College of Art en el Londres de mediados de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cincuenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el espacio de este museo, Helen impuls&oacute; trabajos interdisciplinarios de artistas j&oacute;venes, interesados en romper las barreras de los g&eacute;neros art&iacute;sticos y en conectarse con el p&uacute;blico mediante propuestas relevantes a situaciones de emergencia pol&iacute;tica. Tambi&eacute;n trajo el <i>performance</i> y el arte conceptual que caus&oacute; cierta pol&eacute;mica en los peri&oacute;dicos, pero ella, siempre informada y consciente de lo que hac&iacute;a, supo defender con argumentos la misi&oacute;n de un museo universitario pensado para un p&uacute;blico joven.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los 18 meses previos a su muerte, algunos amigos le propusimos un proyecto: recrear el trabajo que realiz&oacute; como directora del Museo de Arte Moderno entre 1982 y 1984. Ella no s&oacute;lo acept&oacute;, sino que particip&oacute; con entusiasmo en este configurar la memoria de esos a&ntilde;os. Fue una experiencia compleja en la que midi&oacute; diferencias entre un museo del Estado y el museo universitario al que dedic&oacute; muchos a&ntilde;os de su vida. Lo importante de su paso por el MAM fue desarrollar varias ideas, por ejemplo, el parque de esculturas contempor&aacute;neas, y organizar el museo de tal forma que estuviera presente el arte moderno y se subrayaran los cambios de materialidad, espacialidad y significaci&oacute;n que portaba lo contempor&aacute;neo en el arte. Ah&iacute; se trabaj&oacute; en equipo y puede decirse que se produjeron cambios radicales en la presentaci&oacute;n del arte contempor&aacute;neo y en las estrategias para lograr un p&uacute;blico consciente y participativo de acuerdo con la deconstrucci&oacute;n del museo como el lugar de las obras maestras para un p&uacute;blico determinado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos la llamaron n&oacute;mada. De M&eacute;xico a Londres en su primera juventud, luego en Suecia por un par de a&ntilde;os y despu&eacute;s compartir&aacute; su vida y su quehacer art&iacute;stico entre M&eacute;xico y Alemania. Creo que de todas maneras el nomadismo estaba en ella con los viajes o sin ellos. Pero m&aacute;s bien pienso en su cosmopolitismo, su libertad de moverse de un medio a otro y de cruzar culturas y entrar en ambientes distintos, su dominio de varios idiomas y su capacidad para transitar de un medio art&iacute;stico a otro, como el teatro, el dibujo, la escultura y el trabajo en equipo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Helen quer&iacute;a integrar su trabajo a la calle y a la naturaleza, involucrarse con la problem&aacute;tica ecol&oacute;gica y ser una dise&ntilde;adora integral, lo cual har&iacute;a que la ambientaci&oacute;n primero y la instalaci&oacute;n despu&eacute;s fuesen los medios en que se sentir&iacute;a m&aacute;s a gusto. Es cierto, como ha escrito Jorge Reynoso Pohlenz, que los motivos de Helen se gestaban en el agitado acontecer de una vida cotidiana como la que llev&oacute;: muchos viajes y aeropuertos, culturas distintas, atracci&oacute;n por lo popular en sus diversos aspectos, desde los objetos artesanales hasta el bricolaje de los mec&aacute;nicos que construyen otros autom&oacute;viles hechos de pedacer&iacute;a, y el cruce de disciplinas en que la artista podr&iacute;a ser dibujante, pintora, escultora, arquitecta y dise&ntilde;adora, adem&aacute;s de lectora y m&uacute;sico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo muy presente c&oacute;mo y d&oacute;nde conoc&iacute; a Helen. Era 1975 y est&aacute;bamos en un lugar de ins&oacute;lita belleza y significaci&oacute;n cultural. Nos hicimos amigas en La Quemada, un sitio cerca de Zacatecas identificado por algunos con Chicomoztoc, a su vez un lugar legendario considerado un desarrollo independiente y capital de todos los grupos ind&iacute;genas asentados al norte del r&iacute;o Grande de Santiago. Esa excursi&oacute;n formaba parte del programa del Primer Coloquio Internacional de Historia del Arte del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas bajo la direcci&oacute;n de Jorge Alberto Manrique, quien por su prestigio intelectual hab&iacute;a logrado congregar, adem&aacute;s de investigadores del propio instituto, a artistas y cr&iacute;ticos de M&eacute;xico, Am&eacute;rica Latina y Europa, como Juan Acha y Kazuya Sakai, que llevaban la secci&oacute;n de arte de la revista <i>Plural</i> en los tiempos en que Octavio Paz la dirig&iacute;a. Ah&iacute; estaban, adem&aacute;s de Helen, Manuel Felgu&eacute;rez, Marta Traba, Ida Rodr&iacute;guez, Edmundo O'Gorman, Mario Pedrosa, Adelaida de Juan, Michel Rag&oacute;n y muchos m&aacute;s. En lo alto de La Quemada, mientras descans&aacute;bamos del empinado ascenso, Helen me hizo notar mejor la espacialidad del lugar y el paisaje y coment&oacute; sus ideas sobre un arte integral conectado tanto con lo urbano como con la naturaleza. La recuerdo como si la tuviera delante: las manos elocuentes, una cabeza de rizos negros rodeados de una cinta de colores, los ojos encantados mientras ve&iacute;a el paisaje y cierta picard&iacute;a cuando volv&iacute;a a la conversaci&oacute;n para ponerse en la tierra. Siempre pens&eacute; que lo que la hac&iacute;a artista era su sensibilidad para el cambio y la antisolemnidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasamos juntas mucho tiempo en su estudio de San Jer&oacute;nimo. Era una excelsa dibujante y sus proyectos ut&oacute;picos e instalaciones estaban en esas im&aacute;genes a l&aacute;piz y en sus <i>collages</i> que introduc&iacute;an muchas veces un objeto subversivo. La noci&oacute;n de proyecto y una elegante patada a la muerte con la que se despide de sus muchos amigos estuvieron presentes en su hora final, y decidi&oacute; irse de este mundo con su humor siempre fino y elocuente, due&ntilde;a de su vida por encima de la adversidad; un legado para reflexionar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
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