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<journal-title><![CDATA[Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tejidos y tintes Coapaxtles: la "Memoria" del cura don Joaquín Alexo de Meabe (ca. 1794)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos, noticias</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Tejidos y tintes Coapaxtles: la "Memoria" del cura don Joaqu&iacute;n Alexo de Meabe (ca. 1794)</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricia D&iacute;az Cayeros</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Introducci&oacute;n</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">EL documento que a continuaci&oacute;n se presenta fue localizado en el Archivo del Cabildo de la Catedral de Puebla, en el interior de un legajo de "Papeles curiosos e importantes".<a name="n1b"></a><sup><a href="#n1a">1</a></sup> Se trata de una detallada descripci&oacute;n de los materiales y el procedimiento necesarios para manufacturar unos tejidos y tintes arom&aacute;ticos conocidos con el nombre de <i>Coapaxtles,<a name="n2b"></a><sup><a href="#n2a">2</a></sup></i> as&iacute; como otras te&ntilde;iduras semejantes. A finales de 1791, el autor del texto &#151;el cura Joaqu&iacute;n Alexo de Meabe&#151; se traslad&oacute; de su curato en Olinal&aacute; al de Tlapan para iniciar la investigaci&oacute;n y, al parecer, hacia 1794 el documento se encontraba pr&aacute;cticamente terminado.<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> El autor insin&uacute;a que el texto era el producto de un "patriota ilustrado" interesado en rescatar los conocimientos art&iacute;sticos propiamente americanos. As&iacute;, explica que, a pesar de la existencia de algunos "censores" que calificaban el arte de la tintorer&iacute;a como una ocupaci&oacute;n "vana" e "infructuosa", &eacute;l se hab&iacute;a dado a la tarea de redactar esta memoria con la finalidad de saciar "la curiosidad de los eruditos" que anhelaran "instruirse en las artes ingeniosas de los indios".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La memoria informa que los referidos colorantes naturales sol&iacute;an fabricarse en el pueblo&#45;cabecera de Tlapa (o Tlapan) dentro de la provincia del mismo nombre, que en aquel entonces formaba parte de la di&oacute;cesis de Puebla (y que hoy se ubica al sureste del estado de Guerrero y lleva por nombre Tlalpa de Comonfort).<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> Seg&uacute;n Alexo de Meabe, en tiempos prehisp&aacute;nicos esta localidad sol&iacute;a tributar huipiles, mantas y tilmas, y especula que la traducci&oacute;n del n&aacute;huatl corresponde a la palabra espa&ntilde;ola "pintura". Para Antonio Pe&ntilde;afiel, el significado del vocablo es "lugar en donde se ti&ntilde;e" o de tintoreros, y su glifo topon&iacute;mico es un c&iacute;rculo rojo con una huella humana horizontal en medio.<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> De este modo, el sentido del t&eacute;rmino permite suponer que el paraje mencionado cont&oacute; con una tradici&oacute;n textil anterior a la venida de los espa&ntilde;oles.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que este tema en torno al hilado, tejido y, en especial, te&ntilde;ido de textiles novohispanos era ajeno a los intereses que me condujeron al archivo poblano, la evidente importancia del documento me llev&oacute; a transcribirlo. La lectura detallada del escrito evidenci&oacute; de inmediato que el material encontrado es un rompecabezas. Consiste en fragmentos de &#151;o apuntes para&#151; un texto que quiz&aacute; nunca lleg&oacute; a la imprenta o a una versi&oacute;n final. En una de las hojas, por ejemplo, es posible apreciar un listado de palabras (tales como, cilindro, <i>coatl,</i> gre&ntilde;a, cadejos, una mano, hilanza, &aacute;lcali, arbusto o atole) que quiz&aacute; se seleccionaron para crear un &iacute;ndice o glosario. Al final de ellas se lee: "Estos apuntes pertenecen a la memoria que tengo trabajada desde el a&ntilde;o de 1791 sobre los pa&ntilde;os <i>Quapaxtles</i> de Tlapa." Al inicio del manuscrito se explica que esta obra se concibi&oacute; como una contraparte del estudio que unos a&ntilde;os antes el mismo autor hab&iacute;a realizado en torno de la manufactura de las j&iacute;caras y tecomates maqueados de Olinal&aacute;, poblaci&oacute;n ubicada a tan s&oacute;lo io leguas de Tlapan. La publicaci&oacute;n en torno a los maques es bien conocida entre los especialistas, pues el texto vio la luz en 1791 en las <i>Gacetas Literarias</i> de Antonio Alzate.<a name="n6b"></a><sup><a href="#n6a">6</a></sup> Por el contrario, el texto sobre este peculiar tinte americano no aparece mencionado en la historiograf&iacute;a. Ana Roquero, quien durante a&ntilde;os ha recopilado datos sobre materias tint&oacute;reas americanas, se refiere a la utilizaci&oacute;n del <i>cuapaxtle (Usnea florida</i> o <i>subflorida)</i> en el apartado dedicado a los tintes directos y, en particular, al empleo de l&iacute;quenes. Explica que no hay registro de su uso en las cr&oacute;nicas, pero que los datos etnogr&aacute;ficos hacen suponer que su uso no es reciente. Menciona que las tintoreras de la sierra de Puebla recolectaban el <i>cuapaxtle</i> del tronco de los frutales para te&ntilde;ir de amarillo la lana. Sin embargo, no tiene mayor informaci&oacute;n sobre la t&eacute;cnica. De cualquier forma, llama la atenci&oacute;n sobre el hecho de que un tipo de rebozo tradicional mexicano lleva por nombre <i>cuapaxtle.<sup><a name="n7b"></a><a href="#n7a">7</a></sup></i> Esto le hace sugerir que, quiz&aacute;, en alguna &eacute;poca tal prenda se ti&ntilde;&oacute; con estos l&iacute;quenes u otros parecidos y, adem&aacute;s, vincula el empleo de estos &uacute;ltimos para aromatizar los "rebozos de olor".<a name="n8b"></a><sup><a href="#n8a">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ver&aacute; a continuaci&oacute;n, a finales del siglo XVIII, el t&eacute;rmino <i>coapaxtle</i> alud&iacute;a en primer lugar a tres clases de pa&ntilde;os en blanco: los "superfinos", los "entrefinos" y los "ordinarios". Todos ten&iacute;an las mismas dimensiones, pero los primeros eran mucho m&aacute;s ligeros. Asimismo, hab&iacute;a tres diferentes materiales (o tintes) para te&ntilde;irlos uno de los cuales era una planta par&aacute;sita, o enredadera, denominada <i>coapaxtle.</i> Si bien era posible encontrarla en el tronco de muchos &aacute;rboles o sobre piedras, s&oacute;lo la que crec&iacute;a junto al &aacute;rbol de tepezcohuite y que ten&iacute;a un sabor amargo y picante se empleaba para producir el "leg&iacute;timo pa&ntilde;o <i>coapaxtle".</i> Entre las caracter&iacute;sticas de esta planta figura la de que gracias a ella los pa&ntilde;os nunca perd&iacute;an su aroma.<sup><a name="n9b"></a><a href="#n9a">9</a></sup> Al contrario, un mayor uso avivaba su olor. Las otras dos materias tint&oacute;reas que pod&iacute;an emplearse para te&ntilde;ir esos pa&ntilde;os eran la corteza del mismo &aacute;rbol o el tronco de otro denominado <i>Quatomatl</i> o <i>Tepexaxocotl.</i> Finalmente, el manuscrito describe dos maneras de te&ntilde;ir y brinda algunas observaciones generales sobre el proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He acometido la tarea de ordenar los trozos de este manuscrito con la finalidad de presentar al lector una propuesta del texto en su conjunto. El documento encontrado en el archivo poblano est&aacute; constituido por dos versiones de un mismo texto y varios fragmentos aislados que lo complementan. Una de dichas versiones tiene todo tipo de enmiendas y una caligraf&iacute;a poco cuidada (lo cual dificulta en extremo su lectura); sin embargo, la otra conserva todas las notas al pie registradas en ambas. He optado por incluir los dos textos no s&oacute;lo para introducir las notas sino porque, en ocasiones, las peque&ntilde;as variaciones entre una y otra versiones permiten comprender mejor el tema. Vale la pena hacer &eacute;nfasis en que lo que se presenta en seguida responde a mi reconstrucci&oacute;n hipot&eacute;tica del texto de Alexo de Meabe. Es decir, he intentado crear un solo texto, lo m&aacute;s completo posible y f&aacute;cil de leer, a partir de todos los fragmentos encontrados, colocando entre corchetes el apartado repetido. As&iacute;, el lector se enfrentar&aacute; con unas pocas secciones en que los cortes son bruscos o los p&aacute;rrafos repetitivos. Sin embargo, esta memoria ser&aacute; de sumo inter&eacute;s para todo interesado en la historia de los textiles novohispanos, de las t&eacute;cnicas y materiales empleados en el arte americano y, en particular, en el rescate de las tradiciones textiles femeninas de origen ind&iacute;gena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>(Re)construcci&oacute;n de la "Memoria"<a name="n10b"></a></b></i><sup><a href="#n10a">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Memoria sobre la maniobra y tinte que en el pueblo de Tlapan del obispado de Puebla dan a los tejidos que se conocen con el nombre de <i>Coapaxtles</i> dispuesta por don Joaqu&iacute;n Alexo de Meabe, cura propio y juez eclesi&aacute;stico del t&iacute;tulo de san Dionisio en Provincia de Tlaxcala."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pueblo de Tlapan, tan famoso en las historias de Nueva Espa&ntilde;a por las arenas de oro (1) con que tributaba a sus soberanos en otros tiempos, no es menos c&eacute;lebre en los nuestros por el ramo de industria que conservan a&uacute;n sus vecinos, y que va a ser el asunto de esta memoria. As&iacute; como las laboriosas mujeres de Olinal&aacute;n buscan su subsistencia por medio de la pintura de ciertos vasos que llaman j&iacute;caras y tecomates, las de aqu&eacute;l solicitan la suya dedic&aacute;ndose a los tintes conocidos por <i>Coapaxtles.</i> Por uno y otro, soy de dictamen que se dio el nombre de Tlapan (2) a la capital de este partido, en cuyo distrito est&aacute; situado el pueblo de Olinal&aacute;n (3) a distancia de 10 leguas. Y porque no es menos agradable al olfato el olor arom&aacute;tico del verdadero <i>Coapaxtle</i> que hermosa a la vista la pintura olinalteca por medio de tierras, he cre&iacute;do siempre igualmente interesada sobre la noticia de ambas manipulaciones la curiosidad de los eruditos que pretenden instruirse en las artes ingeniosas de los indios. En obsequio de aqu&eacute;llos extend&iacute; el a&ntilde;o de (17)91 la memoria que corre impresa sobre el maque o barniz de las vasijas de Olinal&aacute;n y deseoso de ser &uacute;til a los mismos cuanto est&eacute; en mi arbitrio, he trabajado asimismo la presente; pero para proceder con alg&uacute;n m&eacute;todo se expondr&aacute; primeramente el tejido en blanco de dichos pa&ntilde;os, despu&eacute;s los diversos modos de darles el tinte (&eacute;ste es el objeto principal que me he propuesto) y, &uacute;ltimamente, se hablar&aacute; de su abatanado.<sup><a name="n11b"></a><a href="#n11a">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Tejido</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres clases de pa&ntilde;os <i>coapaxtles</i> distinguen las mujeres tlapanecas que los fabrican. Los primeros que llaman "de a cinco", son los "superfinos", pues siendo com&uacute;nmente de tres varas de largo y una escasa de ancho pesan solamente tres y media onzas escasas. Se dicen "de a cinco" porque para sacar y torcer el hilo dan una mano de algod&oacute;n, seg&uacute;n la expresi&oacute;n del pa&iacute;s, que son cinco veces cinco cadejos,<sup><a name="n12b"></a><a href="#n12a">12</a></sup> a la hilandera que por medio real de premio los beneficia en una semana. Dichos veinte y cinco cadejos en gre&ntilde;a pesan dos onzas, de que resulta ya hilado la tercia parte, que son cinco ochavas corridas y el tercio de otra, por lo que, con ciento y veinte y cinco cadejos que hacen diez onzas poco m&aacute;s o menos, y el trabajo de cinco semanas para su hilanza por dos y medio reales, hay para un pa&ntilde;o "superfino" todo el hilo necesario. &Eacute;ste se entrega por peso al tejedor, quien lo atola, urde y teje en tres d&iacute;as por ocho reales.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pa&ntilde;os "entrefinos" forman la segunda clase, que siendo de iguales dimensiones que los anteriores y los &iacute;nfimos pesan cinco o seis onzas y se dicen de a diez por recibir la hilandera diez veces cinco cadejos de algod&oacute;n que son cincuenta para su beneficio por medio real y resultando siempre el tercio de hilado se conoce, por el peso dicho, con facilidad, cuanto material necesita el tejedor para la tela de cada uno, que la verifica por tres reales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la tercera clase pertenecen los pa&ntilde;os "ordinarios" o "de a quince", que tambi&eacute;n llaman vulgarmente <i>Caxtolis</i> de la expresi&oacute;n numeral mexicana <i>Caxtolli</i> (4), que equivale a quince porque igual n&uacute;mero de ataditos de algod&oacute;n en gre&ntilde;a que hacen setenta y cinco cadejos se reducen a hilo por medio real. Con cuatro de estos quinzos, o sesenta atados, se forma un pa&ntilde;o llevando el tejedor solamente un real y medio y si se le encomiendan en docenas las hace por un octavo menos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Tinte</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como se distinguen tres clases de pa&ntilde;os en blanco son tambi&eacute;n tres los diversos m&eacute;todos de darles el color <i>coapaxtle</i> o leonardo<a name="n13b"></a><sup><a href="#n13a">13</a></sup> con atenci&oacute;n a los tres principales ingredientes de que respectivamente se usa en cada uno de ellos. De &eacute;stos, el primero y principal con que consigue un color m&aacute;s fino y agradable arom&aacute;tico es el <i>coapaxtle</i> o <i>quappchtic</i> (5), que es una especie de planta par&aacute;sita, que a manera de lo que los naturales llaman conv&oacute;lvulo o enredadera se cr&iacute;a, vegeta y conserva apegada en el tronco de muchas diferencias de &aacute;rboles y tambi&eacute;n sobre las piedras y pe&ntilde;ascos. A primera vista tiene alguna semejanza con el moho, se produce a modo de conchuelas y su color es de perla cuando le tienen los rayos del sol, pero separado de la pe&ntilde;a o &aacute;rbol ense&ntilde;a por la parte que antes los tocaba un color que algo tira a negro. Ning&uacute;n <i>coapaxtle</i> es a prop&oacute;sito para te&ntilde;ir sino s&oacute;lo el que se cr&iacute;a en el &aacute;rbol llamado en mexicano <i>Tepozquahuitl.</i> (6) De all&iacute; lo arrancan los indios del pueblo de Coapalan (7) y lo pasan a vender en los d&iacute;as domingos, y otros que son de mercado, (8) a la plaza de Tlapan, en donde se habilitan de &eacute;l a muy vil precio las mujeres que lo necesitan, haciendo con la boca pruebas de su calidad buena o mala, pues el oportuno para los tintes es muy amargo y picante al gusto y enciende la punta de la lengua, d&aacute;ndole un color anteado; el de inferior calidad no produce semejantes fen&oacute;menos pero es igualmente &uacute;til para te&ntilde;ir a costa de mayor cantidad, tiempo y trabajo para su beneficio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo material para conseguir dicho tinte es la corteza del mismo encino (9) en que vegeta el <i>coapaxtle</i> y a quien hemos dado ya con los indios el nombre de tepozqoahuitl, el color que produce es el mismo, pero no las operaciones forzosas para su consecuci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro &aacute;rbol conocido indiferentemente con los nombres de <i>Quatomatl</i> (10) o <i>Tepexaxocotl</i> (11) rinde de lo m&aacute;s compacto del tronco el tercero y &uacute;ltimo material, siendo mejor el fresco o reciente que el seco, y sin que sirva de cosa alguna ni haya que notar m&aacute;s en su color sino que ennegrece m&aacute;s los pa&ntilde;os que lo reciben y tambi&eacute;n que los engruesa encrespando el hilo, lo que no sucede con los dos materiales anteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni los tejidos que se ti&ntilde;en con el <i>Quatemate</i> ni los que reciben color por medio del <i>Tepozqoahuitl</i> contraen olor ni menos fetidez alguna, solamente el <i>coapaxtle</i> ministra por s&iacute; solo un olor muy activo, grato y constante con la circunstancia muy digna de notarse de que los pa&ntilde;os, que con &eacute;l se ti&ntilde;en, mientras m&aacute;s viejos y cuanto m&aacute;s uso se hace de ellos, otro tanto m&aacute;s se les aviva el olor. &Eacute;stos son los leg&iacute;timos pa&ntilde;os <i>coapaxtle</i> a distinci&oacute;n de los otros que por contrahechos y por raz&oacute;n de sus ingredientes indicados se llaman com&uacute;nmente en Tlapan <i>pa&ntilde;os de palo,</i> pero tambi&eacute;n son, a mi ver, m&aacute;s inocentes que los de olor para aquellas mujeres que cubri&eacute;ndose con ellos son, al mismo tiempo, afectas al mal hist&eacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n14b"></a><a href="#n14a">14</a></sup>&#91;"Memoria sobre la maniobra y tinte que en el pueblo de Tlapan del obispado de Puebla dan a los tejidos que se conocen con el nombre de <i>Coapaxtles,</i> dispuesta por D. J. A. M."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pueblo de Tlapan, tan famoso en las historias de Nueva Espa&ntilde;a por las arenas de oro (1) con que tributaba a sus soberanos en otros tiempos, no es menos c&eacute;lebre en los nuestros por el ramo de industria que conservan a&uacute;n sus vecinos y que va a ser el asunto de esta memoria. As&iacute; como las mujeres de Olinal&aacute;n buscan su subsistencia por medio de la pintura de ciertos vasos que llaman j&iacute;caras y tecomates, las de aqu&eacute;l solicitan la suya, dedic&aacute;ndose a los tintes conocidos por <i>Coapaxtles.</i> Por uno y otro soy de dictamen que se dio el nombre de Tlapan (i) a la capital de este Partido, en cuyo distrito est&aacute; situado el pueblo de Olinal&aacute;n (3) a distancia de 10 leguas; y porque no es menos agradable al olfato el olor arom&aacute;tico del verdadero <i>Coapaxtle,</i> que hermosa a la vista la pintura olinalteca por medio de tierras, he cre&iacute;do siempre igualmente interesada sobre la noticia de ambas manipulaciones la curiosidad de los eruditos que pretenden instruirse en las artes ingeniosas de los indios. En obsequio de aquellos extend&iacute; el a&ntilde;o de (17)91 la memoria que corre impresa sobre el maque o barniz de las vasijas de Olinal&aacute;n, y deseoso de ser &uacute;til a los mismos cuanto est&eacute; en mi arbitrio, he trabajado asimismo la presente; pero para proceder con alg&uacute;n m&eacute;todo se expondr&aacute; primeramente el tejido en blanco de dichos pa&ntilde;os, despu&eacute;s los diversos modos de darles el tinte y, &uacute;ltimamente, su abatanado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres clases de pa&ntilde;os <i>Quapaxtles</i> distinguen las mujeres que los fabrican. Los primeros que llaman "de a cinco" y son los "superfinos", pues siendo de tres varas de largo y una vara escasa de ancho pesan tres y media onzas escasas. Ll&aacute;manlos "de a cinco" porque para hilar el hilo dan una mano de algod&oacute;n que son cinco veces cinco cadejos de algod&oacute;n por medio real, los cuales veinticinco cadejos pesan dos onzas en gre&ntilde;a, de que resulta de hilado la tercia parte, que son <sup>5</sup>/8 s corridas y el tercio de otra, por lo que con dos y medio real de manufactura hay suficiente hilo para formarla. Con advertencia que para verificar esta maniobra de hilanza una sola individua lo ejecuta en 5 semanas. Este hilo pesado lo entregan al tejedor, &eacute;ste atola el hilo, lo urde y en tres d&iacute;as lo teje el que lleva por su manufactura un peso. Sea aqu&iacute; <sup>1</sup>/<sub>2</sub> y un octavo de algod&oacute;n de hilanza y 8 reales de tejedor, revuelto el todo en 11 reales <sup>1</sup>/<sub>8</sub>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda clase de pa&ntilde;os "de a 10" llaman "entrefinos" que siendo de igual ancho y tama&ntilde;o pesan 5 o 6 onzas. D&iacute;cense "de a 10" por dar a hilar 50 cadejitos de algod&oacute;n en gre&ntilde;a por medio real, de que resultando el tercio de hilado se grad&uacute;a el peso regular para cada pa&ntilde;o y el tejedor lo beneficia por 3 reales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera clase de pa&ntilde;os "de 15", que llaman <i>Caxtoles</i> y vulgarmente "ordinarios", y d&iacute;cense de <i>Caxtole</i> (4) por darse a hilar 15 ataditos de algod&oacute;n en gre&ntilde;a por medio que tienen 75 cadejos, de los cuales resulta el tercio de hilado y con cuatro (&iquest;quinzos?) se forma un pa&ntilde;o el que por real lo fabrica un tejedor y siendo en docenas los hace por un octavo menos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Tinte</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como hay tres clases distintas en el n&uacute;mero de los pa&ntilde;os hay tres especies de material para te&ntilde;irlos, aunque con cualesquiera solo se puede verificar dicho tinte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero y principal y m&aacute;s fino es el <i>Guapaxtle</i> (5), que en el idioma mexicano tiene dos significados, el uno por el color leonardo y el otro por lo que manifiesta cuando est&aacute; pegado en el &aacute;rbol que lo engendra o cr&iacute;a, pues formando enredadera al cerco de su agente lo cubre como con conchuelas, (&iquest;cuyo?) material de pronto se apercibe por ser su color de perla, cuando le hiere el sol, y extra&iacute;do o cortado del &aacute;rbol por la parte que est&aacute; pegado ense&ntilde;a un color que tira a negro aunque no perfecto. Cr&iacute;ase &eacute;ste m&aacute;s com&uacute;nmente en los encinos y en otros &aacute;rboles y sobre las piedras, pero ninguno es a prop&oacute;sito para te&ntilde;ir y s&oacute;lo el primero que es, el que se cr&iacute;a en el &aacute;rbol llamado en mexicano <i>Teposgoahuitl,</i> (6) de donde los indios de Guapala (7) lo toman y lo traen a vender los domingos a la plaza de Tlapa y en los dem&aacute;s mercados (8) y los que lo necesitan se surten de &eacute;l haciendo experimento con la boca de su cualidad buena o menos buena pues el a prop&oacute;sito se le percibe en el gusto muy amargo y picante, y enciende la punta de la lengua en color anteado y el menos bueno no hace estos efectos, aunque se ti&ntilde;e igualmente con &eacute;l pero necesita de m&aacute;s tiempo y se hace necesario m&aacute;s material y aumento de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo material para dicho tinte es el &aacute;rbol que cr&iacute;a el <i>Guapaxotle,</i> dicho <i>teposquahuitl</i> (9), la corteza de &eacute;ste proporciona el mismo color aunque en distinto modo, como se dir&aacute; adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercero modo de tinte lo dan con otro &aacute;rbol, que en mexicano tiene dos nombres, el uno <i>Guatomal</i> (10) o <i>tepexaxocotl,</i> el cual no sirve su corteza sino lo compacto del, y es mejor fresco que seco.&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#91;Modo de te&ntilde;ir&#93;</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque los materiales como se ha dicho son tres, los m&eacute;todos o pr&aacute;cticas de dar el color leonardo son solamente dos. Cuando se valen del primero, a cuya pr&aacute;ctica llaman "te&ntilde;ir sin fuego", toman desde por la ma&ntilde;ana las mujeres tintoreras para dar color a un solo pa&ntilde;o. Cuanto cabe del verdadero <i>coapaxtle</i> en las dos palmas de la mano juntas, &eacute;ste se echa a remojar en agua com&uacute;n, a la media hora toma un color perfectamente verde en la parte blanquecina y lo muelen y remuelen en el metate resultando de las pasadas que le dan una masa a la manera de lodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(...)<a name="n15b"></a><sup><a href="#n15a">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Modo de te&ntilde;ir con el</b></i><b> Guapaxtle</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la ma&ntilde;ana se toma de <i>Guapaxtle</i> lo que cabe en dos pu&ntilde;os con las manos juntas para un solo pa&ntilde;o, &eacute;ste se echa a remojar en agua com&uacute;n (toma un color perfectamente verde en la parte blanquecina y) a la media hora lo muelen en el metate, a las pasadas que le dan queda echa una masa a manera de lodo, estando as&iacute; preparada toman una olla o <i>apastle</i> de barro limpio de grasa o (&iquest;una?) de cobre y baten dicha masa con s&oacute;lo agua (la necesaria a que puesto el pa&ntilde;o lo cubra) y meten dicho pa&ntilde;o blanco sin hacerle preparativo m&aacute;s de enjaguarlo en agua limpia con un poco de sal de cal para que suba el color bien entregado. Con la dicha masa e infusi&oacute;n lo ponen al sol todo el d&iacute;a sin sacarlo de la infusi&oacute;n. A la ma&ntilde;ana siguiente se saca dicho pa&ntilde;o y se lava con agua limpia y se pone a secar al sol y se sigue haciendo con el nuevo <i>Guapaxtle</i> lo mismo que se ha dicho ya y as&iacute; se contin&uacute;a por catorce o quince d&iacute;as sin variar en nada y s&oacute;lo se nota que en tiempo de invierno retarda en largar el tinte y en verano violenta por el calor y as&iacute; para avivarlo por verano le mixturan agua asentada de ceniza a la dicha tinta de <i>Guapaxtle</i> pero jam&aacute;s se excusa el tiempo sentado de 14 d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Segundo modo de tinte "por fuego" y <i>Teposcolo.</i> Se preparan dos ollas en sus hornillas a fuego, se median de agua com&uacute;n, se pica o martaja a piedra la corteza de encino roble o <i>teposquahuil</i> en cantidad que medie la olla, se echa a hervir y as&iacute; que el agua est&aacute; de color de vino tinto se meten los pa&ntilde;os y con un palo los est&aacute;n sambutiendo en &eacute;l entre tanto est&aacute;n hirviendo en otra olla (3 <sup>a</sup>). Se echa bastante agua y hasta cal y asentada la dicha cal que llaman claras la van mudando en otra olla y sacan los pa&ntilde;os del fuego, los exprimen y los van infundiendo en dicha clara de cal a que (...) primer boca y con las manos los est&aacute;n refregando y lo exprimen y se tienden sobre la tierra al sol y como pronto secan vuelven a la misma operaci&oacute;n y as&iacute; los contin&uacute;an todo el d&iacute;a hasta que se ponen negros, y en igual modo, sin distinci&oacute;n alguna, es la tercer especie de tinte del palo del <i>Guatomate,</i> aunque &eacute;ste los ennegrece m&aacute;s y los engruesa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(...)<a name="n16b"></a><sup><a href="#n16a">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#91;Al margen se lee:&#93; Regla general</b></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de bien secos y lavados con agua limpia se ponen a orear o asolear y medios secos y calientes se vuelven a meter en nueva agua de cal (que llaman ensebar) m&aacute;s fuerte y bien asentada y all&iacute; duran un poco de rato a que llaman ensebar y bien exprimidos vuelven al sol y a medio secar los recogen y doblan a lo largo en cuatro dobleces y los envuelven o arrollan en un madero que llaman (11) batanador, estando sobre tabla bien lisa los empiezan a golpear con un <i>metlapile</i> (13) muy rollizo y pesado, corri&eacute;ndolo de una parte a otra. Concluido esto lo tienden al sol sin que pierda los dobleces y bien seco los mantean (14), acabado esto los doblan y en forma cuadrada o figura longa y los asientan con un aplanador sobre un banquito y con unos hilos los atan del lado que est&aacute;n las puntas, con que son enteramente acabadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Los pa&ntilde;os de palo</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nota</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo pa&ntilde;o que se ti&ntilde;e con <i>guapaxtle</i> es arom&aacute;tico y mientras m&aacute;s se usa es m&aacute;s vivo el olor. Y la segunda y tercer especie no tiene ning&uacute;n aroma ni menos fetidez alguna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nota</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si por casualidad a la olla o cazo donde est&aacute; el <i>guapaxtle</i> le cae grasa, los da&ntilde;a y mancha a que llaman "amachados" o por causa del mal <i>guapaxtle</i> a &eacute;stos los echan por una noche en infusi&oacute;n de lej&iacute;a y <i>tequesquite</i> (15) y, a la ma&ntilde;ana, sin exprimirlos de esta infusi&oacute;n, los meten en el <i>guapaxtle</i> a que les agregan alguna sal. &Eacute;sta es la maniobra de los pa&ntilde;os <i>guapaxtles</i> y de palo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(...)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es cuanto hay que decir sobre el color leonardo o <i>coapaxtle</i> de Tlapan, sin que me reste m&aacute;s que una prevenci&oacute;n contra la severidad de ciertos hiper&#45;cr&iacute;ticos de nuestros d&iacute;as, a&uacute;n m&aacute;s perjudiciales que la ignorancia misma, al progreso de las artes, pues retrayendo con sus injustas censuras, por no decir pueriles vetas, a muchos ilustrados patriotas que con observaciones originales interiorar&iacute;an sin duda al p&uacute;blico en todos los conocimientos art&iacute;sticos propios de nuestra Am&eacute;rica, lo privan por el contrario de ellos por el temor de caer alguna vez en la jurisdicci&oacute;n tirana de estos censores de moda, que entre otros avanzados desprop&oacute;sitos con que en las ocasiones y fuera de ellas suelen producirse, no es el menor querer calificar de ocupaci&oacute;n vana e infructuosa el tratar de tintes y colores como si el arte de tintorer&iacute;a no hubiese adelantado mucho o el sr. V Volfe (16) hubiese desmerecido algo cuando usando de sus conocimientos qu&iacute;micos dio a luz el nuevo m&eacute;todo de preparar el azul de Prusia. &iquest;C&oacute;mo se explicar&iacute;an estos enemigos de la Ilustraci&oacute;n si vieran a Mons. Blagdne y a su amigo Tom&aacute;s Astle (17), de la R. Sociedad de Londres, enteramente dados por medio de repetidas experiencias y observaciones a la averiguaci&oacute;n de si en las tintas de que us&oacute; la antig&uuml;edad para sus escrituras, ahora mil a&ntilde;os, entraron los mismos <i>simples</i> que se emplean para componer la de nuestro siglo. Pero digan lo que quieran que a m&iacute; s&oacute;lo me basta saber que su aplicaci&oacute;n en esta parte ha conseguido felizmente el conservar o renovar sus antiguos c&oacute;digos manuscritos haci&eacute;ndose por este medio sutil&iacute;simos a la patria. Ojal&aacute; y yo lo fuese, aunque no tanto, a la m&iacute;a con la presente memoria que en su obsequio, y el de algunos amigos que me hacen honor, extend&iacute; gustoso emprendiendo para su logro por cuestas escarpadas y caminos (&iquest;impracticables?) un penoso viaje desde mi antiguo curato de Olinal&aacute;n al de Tlapan por el mes de diciembre de 1791.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Notas</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">(1) Cada ochenta d&iacute;as tributaba Tlapan a m&aacute;s de un crecido n&uacute;mero de huipiles, mantas y tilmas i0 barras y ciertas medidas o tecomates de oro en polvo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(2) La voz mexicana "Tlapan" corresponde a nuestra espa&ntilde;ola "pintura". A ninguno he visto que d&eacute; la etimolog&iacute;a del nombre de este pueblo pero parece tener bastante probabilidad la expuesta, si se atiende al significado de la voz, y a las pr&aacute;cticas indicadas; a esto se agrega que en toda nuestra Am&eacute;rica llaman "Tlapaler&iacute;as" a las tiendas en que se expenden los colores y dem&aacute;s ingredientes para los tintes, y "Tlapaleros" a los comerciantes que los venden; a no ser que se quiera decir que el nombre de "Tlapan" se deriva de <i>Tlapatl,</i> que es la higuerilla silvestre, muy abundante en todo aquel Partido, y de conocido uso y provecho, pues de su simiente extraen los indios el aceite que sirve en las l&aacute;mparas para el alumbrado de sus iglesias; otra tercera etimolog&iacute;a se le pudiera dar con atenci&oacute;n al piso y situaci&oacute;n del pueblo, pero se omite por parecer m&aacute;s veros&iacute;mil la primera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(3) Olinal&aacute;n es uno de los 15 curatos que con 105 pueblos forman el partido de Tlapan perteneciente desde el establecimiento de las intendencias a la de M&eacute;xico y un a&ntilde;o ha, el de (17)93, a la de Puebla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(4) <i>Caxtolli</i> que es 15 en nombre numeral de dicha lengua para contar general y precisamente cosas animadas pero el uso del pa&iacute;s lo ha adoptado aun para las inanimadas como son los tejidos de que se trata en lugar de <i>Caxtoltetl</i> que indiferentemente se aplica a cosas inanimadas y animadas (Gastelu, lib. 1, cap. 4, p&aacute;g. 30).<a name="n17b"></a><sup><a href="#n17a">17</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(5) <i>Quappachtic</i> es el color leonardo seg&uacute;n V&aacute;squez Gastelu en su <i>Arte de la lengua mexicana,</i> lib. 1, cap. 4, p&aacute;g. 33 vuelta<a name="n18b"></a><sup><a href="#n18a">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(6) Se llama as&iacute; por raz&oacute;n de su dureza, pues se compone la voz <i>Tepozqoahuitl</i> de las otras <i>"tepoztl</i> ", fierro, y <i>"qoahuitl</i> ", palo, como si se dijese Palofierro. As&iacute; lo nombran los indios de las tierras calientes y templadas, y los de las fr&iacute;as <i>Tlaqoalmaqoahuitl,</i> que es lo mismo de <i>Tlaqoahuac,</i> cosa dura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;La segunda nota 6 dice:&#93; Seis diferencias de encino conocen los indios de Olinalan bajo los nombres de <i>Teposcoahuitl, Ahuacostli, Ahuatecotrecololi, Ahuapizili, Tecuanmaitl</i> y <i>Xcahuatly.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(7) Pueblo de visita del curato de Atlista con Jurisdicci&oacute;n de Tlapan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(8) A m&aacute;s de las ferias principales que hay en Tlapan las hay semanarias el d&iacute;a domingo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(9) El Roble. A m&aacute;s etc.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">(10) Es semejante al madro&ntilde;o hasta en el fruto, si no es el madro&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El madro&ntilde;o,<sup><a name="n19b"></a><a href="#n19a">19</a></sup> seg&uacute;n el mismo <i>Diccionario,<sup><a name="n20b"></a><a href="#n20a">20</a></sup></i> p&aacute;gina 541, columna 1a, es un &aacute;rbol semejante al membrillo que produce las hojas sutiles y de un color entre verde y amarillo. La corteza es &aacute;spera, escamosa y de color oscuro que tira algo a rojo. Produce por el est&iacute;o m&aacute;s flores blancas a manera de campanillas, muy bien ordenadas en unos racimos largos. El fruto que lleva es del tama&ntilde;o de una ciruela, el cual en su principio es de color verde y despu&eacute;s de maduro se vuelve (muy rojo. Est&aacute; todo por de fuera lleno de ciertos granitos o verrugas, las cuales cuando se mascan exasperan el paladar y la lengua y comidos con exceso embriagan).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(11) <i>Guayabo Mont&eacute;s:</i> as&iacute; lo demuestra la etimolog&iacute;a mexicana del mismo nombre <i>Tepexaxocatl,</i> compuesto de las tres dicciones: <i>tepetl,</i> cerro; <i>xalli,</i> arena, y <i>xococ,</i> agrio, como si con atenci&oacute;n a la simiente y sabor de la guayaba se dijese &aacute;rbol silvestre cuyo fruto es agrio y arenoso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Xalxacotl</i><sup><a name="n21b"></a><a href="#n21a">21</a></sup> es un &aacute;rbol grande que se cr&iacute;a en la Nueva Espa&ntilde;a del cual describe Xim&eacute;nez dos especies. La primera dice tiene las hojas como el naranjo, aunque m&aacute;s peque&ntilde;as y vellosas sus flores blancas y el fruto redondo lleno de granos como el higo. Sus hojas son agrias y astringentes pero tienen buen olor. Usan de ellas en los ba&ntilde;os y curan la sarna. La corteza es fr&iacute;a, seca y muy astringente. Su decocci&oacute;n disipa las inflamaciones de las piernas y es remedio para las llagas fistulosas. Dicen que cura la sordera y que apacigua los dolores de vientre. El fruto es caliente y seco, en especial la parte exterior, que es la m&aacute;s s&oacute;lida. Lo interior es caliente moderadamente y huele un poco a chinches, pero por eso no deja de comerse, y algunos le comen con gusto. La segunda especie tiene su fruto mucho m&aacute;s grueso que la primera y no de tan mal olor. Oviedo hablando del mismo &aacute;rbol dice que es grande y que sus hojas son semejantes al naranjo, pero con menos ramas y esparcidas y las hojas no son tan verdes, aunque son m&aacute;s largas y m&aacute;s espesas, y las venas m&aacute;s gruesas, y a&ntilde;ade que hay dos especies y que ambas dan sus frutos semejantes a una manzana. Los de la una son redondos y los de la otra prolongados. Algunos tienen la carne roja, otros blanca y todos las cortezas amarillas cuando est&aacute;n m&aacute;s duros. Se cogen verdes y se dejan hasta que est&aacute;n maduros y tienen gusanos y entonces son m&aacute;s gustosos. Por de dentro son s&oacute;lidos y como divididos en cuatro partes en las que tienen ciertos granos peque&ntilde;os muy duros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cabeza de este fruto hay una corona de hojas peque&ntilde;as que se caen f&aacute;cilmente: <i>Mespilus indicus.</i> &Eacute;ste es el guayabo seg&uacute;n el <i>Diccionario de la lengua castellana,</i> de la tercera edici&oacute;n de 1791, p&aacute;gina 896, columna 1a, en el art&iacute;culo <i>Xalcacotl.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(12) Instrumento como el de los pasteleros para extender la masa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(13) Es la mano del metate o cilindro de piedra; una de las dos &uacute;nicas piezas de que se compone el molino casero y port&aacute;til de nuestra Am&eacute;rica, como han querido llamar algunos al metate. Especie de mazo cuadrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(14) Toman dos de las 4 puntas y fuertemente los estiran sacudi&eacute;ndolos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(15) En nuestra Am&eacute;rica es el &aacute;lcali mineral y lo hay con abundancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(16) <i>El esp&iacute;ritu de los mejores diarios literarios,</i> N. 137, de 14 de julio de 788, tom. 3, p&aacute;g. 15.<sup><a name="n22b"></a><a href="#n22a">22</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">(17) <i>Ibidem,</i> p&aacute;g. 41 y N. 139 de 18 de los citados mes y a&ntilde;o, p&aacute;g. 81.<a name="n23b"></a><sup><a href="#n23a">23</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. El archivo se encuentra en proceso de catalogaci&oacute;n, por lo que no es posible proporcionar signatura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. En la documentaci&oacute;n tambi&eacute;n aparecen los t&eacute;rminos <i>Quapaxtles, Guapaxtles</i> y <i>Quappchtic.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. La fecha de terminaci&oacute;n aparece sugerida en la tercera nota del manuscrito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>. Ubicado en la regi&oacute;n "Monta&ntilde;a" del estado de Guerrero, zona en donde tambi&eacute;n se encuentra el municipio de Olinal&aacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a>. En 1885 Antonio Pe&ntilde;afiel public&oacute; <i>Nombres geogr&aacute;ficos de M&eacute;xico</i> con un listado de todos los glifos topon&iacute;micos que aparec&iacute;an en la <i>Matr&iacute;cula de tributos</i> y el <i>C&oacute;dice mendocino.</i> La localizaci&oacute;n de la mayor&iacute;a de estos lugares se conoce gracias a la investigaci&oacute;n realizada por el antrop&oacute;logo Robert Bartow. Es posible encontrar ambos trabajos en <a href="http://www.geography.berkeley.edu/ProjectsResources" target="_blank">www.geography.berkeley.edu/ProjectsResources</a></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a>. Joaqu&iacute;n Alejo de Meave, "Memoria sobre la pintura del pueblo de Olinal&aacute;n, de la jurisdicci&oacute;n de Tlapan", en <i>Gacetas de Literatura de M&eacute;xico por D.Jos&eacute; Antonio Alzate Ram&iacute;rez,</i> Puebla, Oficina del Hospital de San Pedro, 1831 (reimpresi&oacute;n de la gaceta de 1791, t. II).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=779916&pid=S0185-1276200800010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a>. Teresa Castell&oacute; Yturbe ha rescatado el empleo del t&eacute;rmino para un rebozo del siglo XVII: "Entre los documentos del Archivo Notarial de Zacatecas se menciona que, en 1694, un rebozo de oro y seda de La Barca se valu&oacute; en 47 pesos; y dos rebozos, uno azul y otro <i>coapaxtle,</i> en nueve pesos" ("El rebozo durante el virreinato", en <i>Rebozos de la colecci&oacute;n Robert Everts,</i> M&eacute;xico, Museo Franz Mayer/Artes <i>de M&eacute;xico,</i> &#91;Colecci&oacute;n Uso y Estilo&#93;, 1997, p. 10).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=779918&pid=S0185-1276200800010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a>. Al parecer, toda su informaci&oacute;n en torno a los "rebozos de olor" fue proporcionada por el maestro rebocero de Tenancingo (Estado de M&eacute;xico) don Federico Rodr&iacute;guez Mej&iacute;a. Ana Roquero traduce el t&eacute;rmino <i>paxtle</i> como l&iacute;quenes. Considera que tradicionalmente, en todo el mundo, diversas especies de l&iacute;quenes se han empleado para hacer tintes con cualidades arom&aacute;ticas. En M&eacute;xico, ubica diferentes plantas que reciben el nombre n&aacute;huatl de <i>paxtle (pashtle</i> o <i>pastle).</i> Con base en los datos de su informante, explica que el tipo de <i>paxtle</i> utilizado eran l&iacute;quenes del tipo crust&aacute;ceo sin identificar por el momento. (Ana Roquero, <i>Tintes y tintoreros de Am&eacute;rica. Cat&aacute;logo de materias primas y registro etnogr&aacute;fico de M&eacute;xico, Centro Am&eacute;rica, Andes Centrales y Selva Amaz&oacute;nica,</i> Madrid, Ministerio de Cultura, 1006, pp. 85 y 189&#45;193.)</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a>. La t&eacute;cnica para crear estos pa&ntilde;os con olor, sin embargo, es muy distinta a la descrita por Ruth Lechuga para confeccionar rebozos "de olor". Para &eacute;stos se pone fierro viejo a pudrir en agua y el l&iacute;quido obtenido sirve de base para el tinte (Ruth Lechuga, <i>La indumentaria en el M&eacute;xico ind&iacute;gena. Las t&eacute;cnicas textiles en el M&eacute;xico ind&iacute;gena,</i> M&eacute;xico, Fondo Nacional para el Fomento de las Artesan&iacute;as, 1986, p. 67).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=779921&pid=S0185-1276200800010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Roquero se&ntilde;ala que desde tiempos remotos, en los cinco continentes, el procedimiento com&uacute;n para te&ntilde;ir de negro consisti&oacute; en combinar plantas ricas en taninos con hierro. Para su informante rebocero, los "rebozos de olor" se vinculaban con el luto y el color negro. As&iacute;, explica la necesidad de un acabado con plantas arom&aacute;ticas (op. cit., pp. 189&#45;190). &Eacute;ste es un tema en el que vale la pena ahondar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a>. He corregido y modernizado ortograf&iacute;a y puntuaci&oacute;n. He respetado la graf&iacute;a de los nombres propios. Las notas al pie de p&aacute;gina son m&iacute;as mientras que las notas del manuscrito aparecen al final con sus respectivos n&uacute;meros entre par&eacute;ntesis. Cuando encontr&eacute; dos notas con un mismo n&uacute;mero, incorpor&eacute; ambas. Sin embargo, en el caso de la nota 15 (que aparec&iacute;a dos veces), me pareci&oacute; obvio que se trataba de un error y era necesario recorrer la numeraci&oacute;n. Con la finalidad de facilitar la lectura de esta serie de fragmentos, los subrayados, entrecomillados y cursivas son m&iacute;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11</a>. Abatanar quiere decir batir y golpear el pa&ntilde;o en el bat&aacute;n para que se limpie del aceite, y se incorpore y apriete mejor. El "bat&aacute;n" era una m&aacute;quina compuesta por unos mazos de madera muy gruesos que mov&iacute;an una rueda con la violencia y corriente del agua, que sub&iacute;an y bajaban alternadamente y que, con los golpes que daban al tiempo de caer, apretaban los pa&ntilde;os, ablandaban las pieles y produc&iacute;an el efecto necesario para semejantes obrajes. "D&iacute;jose bat&aacute;n, del verbo batir, porque golpean y baten los pa&ntilde;os, pieles, etc." (Real Academia Espa&ntilde;ola de la Lengua).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n12a"></a><a href="#n12b">12</a>. Cadejo se refiere a la parte de madeja de hilo o seda para devanar (es decir, reducir a ovillos las madejas de hilado) y, m&aacute;s propiamente, la madeja peque&ntilde;a abierta para este efecto. Ll&aacute;mase tambi&eacute;n as&iacute; la porci&oacute;n o parte del cabello largo que se separa cuando est&aacute; muy enmara&ntilde;ado para poder peinarlo y desenredarlo f&aacute;cilmente. Tambi&eacute;n por semejanza se refiere a muchos hilos juntos como para hacer una borlilla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n13a"></a><a href="#n13b">13</a>. Es decir de color rubio rojizo u oscuro semejante al del pelaje del le&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n14a"></a><a href="#n14b">14</a>. A continuaci&oacute;n, y entre corchetes, se transcribe la segunda versi&oacute;n de todo este primer apartado. Como podr&aacute; observarse, se trata de un texto m&aacute;s resumido. Sin embargo, en algunas partes permite comprender mejor los procedimientos descritos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n15a"></a><a href="#n15b">15</a>. Como puede apreciarse, el p&aacute;rrafo superior tiene informaci&oacute;n que se repite en el inferior, pues se trata de fragmentos de dos versiones distintas del mismo texto. Sin embargo, s&oacute;lo el apartado inferior tiene la explicaci&oacute;n completa de los dos modos de te&ntilde;ir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n16a"></a><a href="#n16b">16</a>. De nuevo se aprecia un cambio brusco porque los fragmentos pertenecen a versiones distintas del mismo texto que seguramente se conservaron para redactar el documento final. Unas notas al margen hacen notar, sin embargo, que este apartado iba despu&eacute;s de la explicaci&oacute;n de los dos modos de te&ntilde;ir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n17a"></a><a href="#n17b">17</a>. Se refiere al bachiller Antonio V&aacute;zquez Gastelu, catedr&aacute;tico de la lengua mexicana en los reales colegios de San Pedro y San Juan de la ciudad de Puebla. Antonio V&aacute;zquez Gastelu, <i>Arte de lengua mexicana compuesto por el bachiller d. Antonio V&aacute;zquez Gastelu, el Rey de Figueroa, catedr&aacute;tico de dicha lengua en los reales colegios de San Pedro y San Juan, corregido seg&uacute;n su original por el Br. A. Antonio de Olmedo y Torre, cura teniente de la parroquia auxiliar del Evangelista S Marcos de la Ciudad de los Angeles,</i> Puebla, Diego Fern&aacute;ndez de Le&oacute;n y por su original en la Imprenta de Francisco Xavier de Morales y Salazar, impresor y mercader de libros en el portal de Borja, 1716.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n18a"></a><a href="#n18b">18</a>. V&eacute;ase nota anterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n19a" id="n19a"></a><a href="#n19b">19</a>. La definici&oacute;n de este t&eacute;rmino, tomada del <i>Diccionario de la Real Academia de la Lengua,</i> aparece en un papel aparte (junto con la definici&oacute;n de <i>Xalxacolt);</i> sin embargo, me pareci&oacute; apropiado introducirlo a la nota 10. Entre par&eacute;ntesis he colocado la parte del texto faltante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n20a" id="n20a"></a><a href="#n20b">20</a>. Se refiere al <i>Diccionario de la Real Academia de la Lengua,</i> en su edici&oacute;n de 1791.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n21a"></a><a href="#n21b">21</a>. La definici&oacute;n de este t&eacute;rmino, tomada del <i>Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola de la Lengua,</i> aparece en un papel aparte (junto con la definici&oacute;n de madro&ntilde;o); sin embargo, me pareci&oacute; apropiado introducirlo en la nota II.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n22a"></a><a href="#n22b">22</a>. Se trata de una publicaci&oacute;n peri&oacute;dica dirigida por Crist&oacute;bal Cladera que aparentemente se difundi&oacute; de 1787 a 1793 y const&oacute; de 17 vol&uacute;menes, de los cuales s&oacute;lo se han visto ii. La ficha realizada para el ejemplar que conserva el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico tambi&eacute;n informa que la mayor&iacute;a de los escritos son extractos y traducciones del franc&eacute;s. <i>Esp&iacute;ritu de los mejores diarios literarios que se publican en Europa,</i> Madrid, Joseph Herrera, Manuel Gonz&aacute;lez y Antonio Espinosa, 1787&#45;1791, II vols.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n23a"></a><a href="#n23b">23</a>. V&eacute;ase nota anterior.</font></p>      ]]></body><back>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Memoria sobre la pintura del pueblo de Olinalán, de la jurisdicción de Tlapan]]></article-title>
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