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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Libros</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Archaeological Researches at Teotihuacan, Mexico,</i> Sigvald Linn&eacute;</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Emilie Carre&oacute;n</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Pr&oacute;logo de Staffan Brunius, introducci&oacute;n de George L. Cowgill, Tuscaloosa, Alabama/Londres, The University of Alabama Press, 2003, 236 pp., 339 figs., 6 mapas<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup></b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me extra&ntilde;&oacute; constatar que, tanto en las enciclopedias como en los diccionarios biogr&aacute;ficos recientemente publicados, la obra de Sigvald Linn&eacute; se menciona de manera escueta, e incluso en algunos casos es omitida.<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> Tampoco los libros contempor&aacute;neos sobre arqueolog&iacute;a, historia e historia del arte prehisp&aacute;nico hacen justicia a su valiosa contribuci&oacute;n al estudio de Mesoam&eacute;rica, en especial a sus aportaciones al conocimiento de Teotihuac&aacute;n. Por dicha raz&oacute;n, creo necesario rese&ntilde;ar la reedici&oacute;n de su libro <i>Archaeological Researches at Teotihuacan, Mexico,</i> escrito hace m&aacute;s de setenta a&ntilde;os, pero cuyo contenido es de vital importancia para el estudio del arte mesoamericano.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre el 26 de abril y el 29 de julio de 1932, Linn&eacute; explor&oacute; en Las Palmas y en Xolalpan, ambos sectores localizados detr&aacute;s de la Pir&aacute;mide del Sol en Teotihuc&aacute;n, y encontr&oacute; y estudi&oacute; estructuras que ahora llamamos "conjuntos departamentales". Tal vez sus trabajos quedaron opacados por las dos importantes &eacute;pocas de exploraci&oacute;n de Teotihuac&aacute;n auspiciadas por el gobierno mexicano: la de 1917&#45;1922, dirigida por Manuel Gamio (en el Templo de la Serpiente Emplumada y La Ciudadela), y las excavaciones que entre 1960 y 1964 dirigi&oacute; Ignacio Bernal (en la Plaza de la Luna y la restauraci&oacute;n de muchas de las estructuras que flanquean la Calzada de los Muertos). En otras palabras, el actual olvido de Linn&eacute; y sus trabajos posiblemente se debe a que excav&oacute; sectores residenciales, donde se llevaban a cabo actividades dom&eacute;sticas, y no arquitectura monumental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando por vez primera se public&oacute; <i>Archaeological Researches at Teotihuacan, Mexico,</i> la obra recibi&oacute; rese&ntilde;as positivas de importantes estudiosos de la &eacute;poca. George Vaillant escribi&oacute; que era un valioso complemento que, desde el punto de vista de un arque&oacute;logo de campo, se suma a los an&aacute;lisis simb&oacute;licos de Teotihuac&aacute;n de Eduard Seler y las descripciones generales de Gamio y sus colaboradores.<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> Esta observaci&oacute;n a&uacute;n es v&aacute;lida. Como bien se&ntilde;ala George L. Cowgill en su &uacute;til introducci&oacute;n a esta edici&oacute;n del libro de Linn&eacute; (pp. XIII&#45;XXI), su lectura a la luz de los estudios que se han efectuado en Teotihuac&aacute;n a partir de los a&ntilde;os 30 demuestra que es un valioso documento para los estudiosos del tema, y permite determinar que algunas de sus interpretaciones se mantienen vigentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi inter&eacute;s al escribir esta rese&ntilde;a es refrescar la memoria de los investigadores. En el tiempo que dur&oacute; la preparaci&oacute;n de este texto, al platicar con colegas y alumnos, me percat&eacute; de que tanto la figura como la obra del autor sueco resultan sorprendentemente poco conocidas. Algunos no sab&iacute;an de Sigvald Linn&eacute;, otros lo hab&iacute;an le&iacute;do pero no vuelto a leer; por esto considero necesario referirme brevemente a los datos de su trayectoria, y me baso en el escrito de Staffan Brunius, curador del Museo de Etnograf&iacute;a en Estocolmo, autor del pr&oacute;logo (pp. VII&#45;XII).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Linn&eacute; realiz&oacute; estudios en qu&iacute;mica y posteriormente se form&oacute; como arque&oacute;logo y etn&oacute;logo bajo la influencia de Erland Nordenskiold (americanista sueco) y Hjalmar Stolpe (primer director del Etnografiska Museet, Museo Nacional de Etnograf&iacute;a de Estocolmo). En 1929 Linn&eacute; inici&oacute; su trabajo en el mismo museo, donde imparti&oacute; c&aacute;tedra, y al cual dirigi&oacute; entre 1954 y 1966.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de sus maestros que se dedicaron al estudio de Sudam&eacute;rica, Linn&eacute;, despu&eacute;s de presentar relevantes investigaciones de la regi&oacute;n del Dari&eacute;n entre Panam&aacute; y Colombia, se aboc&oacute; al estudio de Mesoam&eacute;rica. Fue uno de los pioneros suecos en realizar trabajo arqueol&oacute;gico en esta &aacute;rea cultural, y el primero en publicar en Suecia sobre el tema de las antig&uuml;edades mexicanas bas&aacute;ndose en trabajo de campo. Ello le permiti&oacute; recibir apoyo de diplom&aacute;ticos, empresas privadas, colegios acad&eacute;micos y fundaciones &#151;mexicanas y suecas&#151; y la asistencia de eminentes estudiosos mexicanos de la &eacute;poca para un viaje de estudio a la regi&oacute;n de Yucat&aacute;n, as&iacute; como para sus primeras excavaciones en Teotihuac&aacute;n en el a&ntilde;o de 1932.<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> Despu&eacute;s de una breve etapa de trabajo de campo y una intensa investigaci&oacute;n, que ahora llamar&iacute;amos interdisciplinaria, Linn&eacute; escribi&oacute; su libro en sueco. Fue traducido al ingl&eacute;s, y el Museo de Estocolmo lo public&oacute; dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde. &Eacute;sta es la obra que aqu&iacute; se examina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sigvald Linn&eacute; excav&oacute; y consign&oacute; puntualmente los resultados, describi&eacute;ndolos, a&ntilde;adi&eacute;ndoles la m&iacute;nima interpretaci&oacute;n posible. Expuso sus resultados de tal manera que f&aacute;cilmente se detectan las relaciones entre las particularidades de sus descubrimientos &#151;contexto y contenido&#151; con el amplio espectro mesoamericano. &Eacute;sta es la raz&oacute;n por la cual su obra no pierde su valor. Registr&oacute; las etapas (Teotihuac&aacute;n, Mazapa, Azteca) utilizando las t&eacute;cnicas de excavaci&oacute;n de la &eacute;poca, cuando la metodolog&iacute;a principal era la estratigraf&iacute;a (con el fin de establecer secuencias cer&aacute;micas y cronol&oacute;gicas). Pero tambi&eacute;n emple&oacute; an&aacute;lisis microsc&oacute;picos para su estudio de la alfarer&iacute;a, algo que debe subrayarse, ya que no era lo com&uacute;n en aquellos tiempos. Los resultados obtenidos con la experimentaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as y m&eacute;todos son el punto de partida de la reflexi&oacute;n de Linn&eacute; sobre la realidad teotihuacana, espec&iacute;ficamente, de la zona de Xolalpan. El estudio muestra tambi&eacute;n un amplio conocimiento de Mesoam&eacute;rica, la literatura especializada y las colecciones precolombinas que vio en los museos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de la brevedad de la temporada de excavaci&oacute;n (cuatro meses), Linn&eacute; recolect&oacute; un gran c&uacute;mulo de datos. No obstante, &eacute;l no alcanz&oacute; a estimar la relevancia de sus aportaciones.<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> En Las Palmas abord&oacute; el problema de la cer&aacute;mica Mazapan y, al excavar en Xolalpan, confirm&oacute; su posici&oacute;n estratigr&aacute;fica (aunque no se percat&oacute; de que el primer sitio es un representante importante de esta fase). As imismo, revel&oacute; por vez primera un excelente ejemplo de arquitectura residencial teotihuacana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los nuevos proyectos arqueol&oacute;gicos <i>(Teotihuacan Mapping Project,</i><sup><a name="n6b"></a><a href="#n6a">6</a></sup> entre otros) mostraron otros detalles, como menciona Cowgill. Por ejemplo, la dimensi&oacute;n del conjunto departamental de Xolalpan, pues los l&iacute;mites se&ntilde;alados por Linn&eacute; en su plano no abarcan toda la extensi&oacute;n del conjunto. Ciertos accesos y pasos entre los templos y plataformas que circundan un patio central tampoco fueron registrados, lo que impide percibir cabalmente la organizaci&oacute;n espacial y, por ende, su funci&oacute;n. Por otra parte, hoy no existe a&uacute;n consenso sobre el proceso de transformaci&oacute;n de Xolalpan y otros conjuntos departamentales (Tlamimilolpa, Zacuala, Tetitla y Yayahuala).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Cowgill, Linn&eacute; no se ocup&oacute; de recolectar el material de superficie, no registr&oacute; cer&aacute;mica utilitaria y no reconoci&oacute; la importancia de la cer&aacute;mica Coyotlatelco, a la cual llama "tipo matlazinca". Sin embargo, sus atribuciones cronol&oacute;gicas son acertadas, raz&oacute;n por la cual la obra de Linn&eacute;, complementada con las observaciones de Cowgill, es lectura obligada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El extenso &iacute;ndice que se incluye permite percibir lo completo de la obra de Linn&eacute;. Se divide en ocho partes, que a su vez se subdividen en tres grandes secciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La secci&oacute;n introductoria tiene car&aacute;cter divulgativo: adelanta una breve sinopsis de la historia prehisp&aacute;nica de M&eacute;xico, y eval&uacute;a las propuestas de la cronolog&iacute;a mesoamericana de los especialistas del momento (los a&ntilde;os 30). A su vez, hace un resumen de la literatura sobre Teotihuac&aacute;n y de las cr&oacute;nicas hist&oacute;ricas que se refieren al sitio. Da a conocer rasgos generales de Teotihuac&aacute;n, inserta datos obtenidos de Xolalpan y se esfuerza en buscar puntos de contacto entre el conjunto urbano y el sitio que excava.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda secci&oacute;n est&aacute; dirigida a especialistas e incluye un registro de las excavaciones en los sitios Las Palmas y Xolalpan. Es la parte medular del libro, ya que presenta las exploraciones y sus resultados. En el primer sitio, excavado anteriormente por George Vaillant, localiz&oacute; una peque&ntilde;a cueva a la cual se desciende por una entrada situada dentro de una casa, interpretada como lugar de almacenamiento. Tambi&eacute;n explor&oacute; diecis&eacute;is tumbas con cer&aacute;mica Mazapan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su trabajo en Xolalpan revel&oacute; las fases constructivas al mostrar los muros, las reconstrucciones y la superposici&oacute;n de pisos de un conjunto que re&uacute;ne cuarenta cuartos, varios de ellos con atrio, y patios (tipo impluvio). A su vez, todos est&aacute;n agrupados alrededor de un gran patio central con un altar al centro, rodeado por cuatro plataformas con un aposento sobre cada una de ellas. Incluye planos del &aacute;rea que excav&oacute;, algunas secciones estratigr&aacute;ficas, as&iacute; como los perfiles arquitect&oacute;nicos y la descripci&oacute;n de algunas de las estructuras. Detect&oacute; un <i>temascal</i> y drenajes, as&iacute; como cer&aacute;mica y artefactos de la cultura teotihuacana y mazapan, contenidos principalmente como ajuar funerario en los siete entierros asociados a diferentes etapas del edificio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s los resultados m&aacute;s importantes de los trabajos arqueol&oacute;gicos de Linn&eacute; son los datos referentes a estas tumbas. A pesar de que incluye el dibujo de s&oacute;lo una de ellas y presenta pocos datos de antropolog&iacute;a f&iacute;sica; al parecer, los restos generalmente fueron incinerados. Los estudios recientes de entierros teotihuacanos, como se&ntilde;ala Cowgill, no discrepan tanto de la propuesta de Linn&eacute;. Entre los entierros teotihuacanos, generalmente de hombres adultos (entierros 1, 2, 3 y 4), el entierro 1 es el m&aacute;s temprano y data de la primera parte de la fase Xolalpan (350-550) y, como los otros tres, contiene los caracter&iacute;sticos vasos tr&iacute;podes teotihuacanos. La tumba n&uacute;mero 1 ten&iacute;a tambi&eacute;n tres peque&ntilde;as figuras antropomorfas de obsidiana. Los entierros 5, 6 y 7 son posteotihuacanos, y conten&iacute;an los restos &oacute;seos de ni&ntilde;os y cer&aacute;mica Mazapan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al estudiar la cer&aacute;mica teotihuacana y Mazapan encontrada en las tumbas de Xolalpan, Linn&eacute; describe cuidadosamente las caracter&iacute;sticas de cada una y anexa dibujos de las m&aacute;s significativas. Apunta el contexto y la distribuci&oacute;n de los elementos en la tumba (vasijas apiladas en el caso de las tumbas teotihuacanas) y agrega los an&aacute;lisis de la iconograf&iacute;a, la t&eacute;cnica de manufactura y otros asuntos. Especial menci&oacute;n merece la escultura de barro de Xipe Totec que localiz&oacute; en el cuarto XXVI de Xolalpan y su estudio a partir de la lectura de Bernardino de Sahag&uacute;n y las propuestas de Eduard Seler.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la presentaci&oacute;n de sus excavaciones, refiere de manera muy breve los objetos aztecas que detect&oacute;, esto quiz&aacute;s debido a que fueron pocos. Linn&eacute; clasific&oacute; los objetos hallados seg&uacute;n el material (barro, piedra, hueso, obsidiana, pizarra y mica), siempre haciendo hincapi&eacute; en su procedencia y contexto, con lo cual proporciona una informaci&oacute;n valiosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que respecta a la alfarer&iacute;a, aborda temas diversos. Estudia primordialmente los fragmentos que localiz&oacute; y los que logr&oacute; reunir ya de regreso a Suecia. Detect&oacute; la presencia no tan s&oacute;lo de las cer&aacute;micas teotihuacanas y Mazapan, sino tambi&eacute;n de cer&aacute;mica Coyotlatelco, Plumbate y, de particular relevancia, fragmentos de vasijas que eval&uacute;a como extranjeras por presentar figuras en relieve, de estilo maya, procedentes de los cuartos VI, VII y XV de Xolalpan. Tambi&eacute;n se refiere a los fragmentos de vasijas con figuras modeladas o moldeadas, con impresiones de textiles, as&iacute; como a los fragmentos del incensario tipo teatro que localiz&oacute; en el altar central de Xolalpan y a los llamados candeleros. Va de lo general a lo particular y estudia las figurillas de barro s&oacute;lido, las cabecitas, las orejeras, los malacates, silbatos y otros objetos de barro como discos (76 en Las Palmas y 69 en Xolalpan, cuyo uso desconoce) y las peque&ntilde;as esferas de barro que miden entre 8.5 mm y 34 mm, que identifica como municiones de cerbatana, instrumento que generalmente no se menciona en la literatura especializada de Teotihuac&aacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cada menci&oacute;n de tipo de objeto o de tipo cer&aacute;mico profundiza, y se refiere a su factura, su funci&oacute;n y, en algunos casos, su distribuci&oacute;n en Mesoam&eacute;rica. A su vez, retoma algunos de los temas y los desarrolla en los ap&eacute;ndices de su obra, con lo cual nos adelanta una visi&oacute;n continental, reflejando claramente una posici&oacute;n difusionista en cuanto a la expansi&oacute;n de t&eacute;cnicas y del empleo de determinados objetos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los objetos de piedra, encontramos entre ellos una escultura, una m&aacute;scara y una vasija, as&iacute; como una serie de artefactos como hachas, bru&ntilde;idores y golpeadores, que dan la pauta para que Linn&eacute; se refiera brevemente a las t&eacute;cnicas de aplanado de muros y a las de la fabricaci&oacute;n de papel. A su vez, la presencia de rocas como la turquesa da pie para que trate el tema del intercambio de Teotihuac&aacute;n con otras regiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n analiza los objetos de obsidiana, como navajas, puntas de proyectil y adornos corporales (un bezote y una orejera), as&iacute; como los llamados exc&eacute;ntricos. En cada caso los describe y los trata con detenimiento, haciendo referencia a las minas de obsidiana que explotaban los teotihuacanos. Explica c&oacute;mo se empleaban pizarra y mica, se&ntilde;alando su distribuci&oacute;n en otras &aacute;reas mesoamericanas. Cuando trata los objetos fabricados de hueso y molusco y los colorantes que emplearon los teotihuacanos para pintar vasijas y muros, se refiere a su modo de producci&oacute;n y empleo, y en ocasiones tambi&eacute;n a su simbolismo. Este &uacute;ltimo apartado de la secci&oacute;n medular del libro de Linn&eacute; por s&iacute; solo es como una obra completa, ya que abarca temas y asuntos diversos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la tercera secci&oacute;n de su libro, conformada por doce ap&eacute;ndices, se completa la investigaci&oacute;n. Estos ap&eacute;ndices reflejan una sincera curiosidad cient&iacute;fica y tienen como prop&oacute;sito, seg&uacute;n indica el autor, auxiliar a los estudiantes suecos de historia cultural a determinar la distribuci&oacute;n de ciertos elementos culturales que percibi&oacute; a lo largo de sus excavaciones en Teotihuac&aacute;n. Toca temas que tratan de las t&eacute;cnicas alfareras, de la pintura al negativo, de la pintura al fresco y del modelado, as&iacute; como del uso del molde. Redondea temas que dej&oacute; inconclusos en la segunda secci&oacute;n: la manufactura de papel y las t&eacute;cnicas empleadas para la pintura mural. A partir de largas tablas comparativas y mapas del continente americano, se refiere a la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica del comal, de la cerbatana y a la presencia de huesos humanos usados como instrumentos musicales (raspadores). Tambi&eacute;n trata los temas de algunos de los m&eacute;todos de excavaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de los objetos y se refiere, en un &uacute;ltimo ap&eacute;ndice, al examen de fragmentos de pintura mural y de cer&aacute;mica con an&aacute;lisis de l&aacute;minas microsc&oacute;picas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, la bibliograf&iacute;a de la obra de Linn&eacute; no debe pasarse por alto, ya que con ella se recuerdan algunos de aquellos estudios pioneros que hab&iacute;amos olvidado, lo que nos permite aquilatar nuestros avances en el estudio del mundo teotihuacano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de las exploraciones de Linn&eacute; nos permite reconocer muchos avances. No solamente en el conocimiento de Teotihuac&aacute;n sino tambi&eacute;n de la legislaci&oacute;n del patrimonio arqueol&oacute;gico de M&eacute;xico. Linn&eacute; nos informa que el gobierno de M&eacute;xico le permiti&oacute; llevar a Suecia la gran mayor&iacute;a de sus hallazgos arqueol&oacute;gicos, que fueron un total de 6783 piezas (las autoridades mexicanas se quedaron con algunas de ellas, particularmente cuando hab&iacute;a dos iguales). Finalmente, parti&oacute; a Suecia con 6 588 piezas, en donde se catalogaron; ahora se exponen en el Museo Etnogr&aacute;fico de Estocolmo y el Museo de Gotenberg. Algunas de las piezas que Linn&eacute; encontr&oacute;, pero que permanecieron en M&eacute;xico, se exhiben en la sala teotihuacana del Museo Nacional de Antropolog&iacute;a de la ciudad de M&eacute;xico (por ejemplo, la escultura de barro de Xipe Totec), y otras las encontramos en el Museo de Sitio de Teotihuac&aacute;n, lugares que visitamos f&aacute;cilmente. En cambio, son muy pocos los que tienen la posibilidad de viajar a Suecia y es gracias a la obra de Linn&eacute; con 339 figuras ilustradas &#151;excelentes dibujos y acuarelas de Nils Odhner&#151; que se conocen las piezas que el estudioso hall&oacute; a lo largo de sus trabajos. Tambi&eacute;n es posible verlas en cat&aacute;logos de exposici&oacute;n. Uno de ellos, editado por Kathleen Berrin y Esther Pasztory en 1993, lleva por t&iacute;tulo <i>Teotihuacan. City of the Gods.<sup><a name="n7b"></a></sup></i><sup><a href="#n7a">7</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como piezas de cat&aacute;logo, estos importantes hallazgos son meros objetos bonitos que se exhiben e ilustran, pero al contemplarlos, tras la lectura de la obra de Linn&eacute; y ante el hecho de que adelant&oacute; propuestas del posible contacto de Teotihuac&aacute;n con otras regiones, se aprende, entre otras cosas, de la influencia maya en ciertos tipos de vasijas labradas y en objetos de obsidiana que localiz&oacute;, y de los v&iacute;nculos de esta urbe con Oaxaca. Esto es importante mencionarlo, particularmente a la luz de que en fechas recientes numerosos estudios han abordado el problema de la relaci&oacute;n entre Teotihuac&aacute;n y otras regiones mesoamericanas. Se ha discutido la importancia de la interacci&oacute;n entre el centro de M&eacute;xico y las Tierras Altas mayas, y algunos han subrayado la preeminencia de Teotihuac&aacute;n, dejando de lado datos importantes aportados por Linn&eacute; que, sumados al hallazgo de otros artefactos, hacen evidente la presencia maya en Teotihuac&aacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Linn&eacute; escribi&oacute; bastante a lo largo de su vida y no se dedic&oacute; &uacute;nicamente al estudio de la gran urbe mesoamericana. Adem&aacute;s de dos libros y diversos art&iacute;culos que registran las excavaciones en Teotihuac&aacute;n, abord&oacute; temas diversos relacionados con las culturas prehisp&aacute;nicas en general, y en particular con las de Oaxaca y Guerrero. Asimismo se interes&oacute; en tratar problemas tan espec&iacute;ficos como el de las figurillas con ruedas, la mutilaci&oacute;n dental y la representaci&oacute;n de la figura del jorobado en Mesoam&eacute;rica, por mencionar s&oacute;lo una muestra de la gran gama de temas que explor&oacute;. Sus informes en el Archivo T&eacute;cnico del Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia no pueden ser ignorados, como tampoco los documentos que probablemente existan en los archivos de Suecia. Todo este conjunto da una visi&oacute;n de la importante contribuci&oacute;n del estudioso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi intenci&oacute;n en esta rese&ntilde;a ha sido comunicar el valor de la obra de Linn&eacute; y la importancia que tiene a&uacute;n hoy en d&iacute;a su aportaci&oacute;n al estudio del arte prehisp&aacute;nico, que amerit&oacute; la reciente reedici&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. Originalmente publicado por el Museo Etnogr&aacute;fico de Suecia, Riksmuseets Etnografiska Avdelning, Estocolmo, Victor Pettersons Bokindstriaktiebolag, 1934, nueva serie, publicaci&oacute;n n&uacute;m. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761925&pid=S0185-1276200400010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. David Carrasco (editor), <i>The Oxford Encyclopedia of Mesoamerican Cultures. The Civilizations of Mexico and Central America,</i> Oxford, 2001;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761927&pid=S0185-1276200400010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Susan Toby Evans y David L. Webster (editores), <i>Archaeology of Ancient Mexico and Central America. An Encyclopedia,</i> Nueva York/Londres, Garland Publishing, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761928&pid=S0185-1276200400010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. George Vaillant, rese&ntilde;a de <i>Archaeological Researches at Teotihuacan, Mexico,</i> en <i>American Anthropologist,</i> 1935, vol. 37, pp. 504&#45;506.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761930&pid=S0185-1276200400010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>. Un par de a&ntilde;os m&aacute;s tarde (1934&#45;1935), realiz&oacute; sus segundas exploraciones en Teotihuac&aacute;n y los resultados est&aacute;n publicados en Sigvald Linn&eacute;, <i>Mexican Highland Cultures: Archaeological Researches at Teotihuacan, Calpulalpan and Chalchicomula in 1934&#45;1935,</i> pr&oacute;logo de Steffan Brunius, introducci&oacute;n de George L. Cowgill, Tuscaloosa, Alabama/ Londres, The University of Alabama Press, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761932&pid=S0185-1276200400010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a>. Como las registra Pedro Armillas en 1950; v&eacute;ase <i>Pedro Armillas. Vida y obra,</i> 2 vols., M&eacute;xico, SEP-INAH&#45;CIESAS, 1991, vol. I, pp. 202&#45;203.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761934&pid=S0185-1276200400010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a>. Ren&eacute; Millon, "The Teotihuacan Map", en <i>Urbanization at Teotihuac&aacute;n, M&eacute;xico,</i> vol. I, 1a parte, texto, Austin, University of Texas Press, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761936&pid=S0185-1276200400010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a>. Kathleen Berrin y Esther Pasztory (editoras), <i>Teotihuacan. City of the Gods,</i> San Francisco, Thames and Hudson/The Fine Arts Museums of San Francisco, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761938&pid=S0185-1276200400010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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