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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Libros</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>El reino de la belleza</i>. Eduardo Subirats</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Teresa del Conde</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Instituto Tecnol&oacute;gico y de Estudios Superiores de Monterrey y Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2003 (Cuadernos de la C&aacute;tedra Alfonso Reyes)</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">    <br> 	Esta rese&ntilde;a est&aacute; destinada a comentar un libro que me pareci&oacute; interesante, pero con el que tengo ciertos desacuerdos que se pusieron de manifiesto durante su presentaci&oacute;n en el Museo de la Ciudad de M&eacute;xico en noviembre de 2003, en presencia del autor, a quien le ofrec&iacute; publicar lo que de su trabajo pensaba con objeto de establecer una discusi&oacute;n seria, ya no de ocasi&oacute;n. Lo primer o que sorprende de la cuidada y elegante edici&oacute;n es el t&iacute;tulo, ya que se trata de la expresi&oacute;n de una utop&iacute;a en cualquier &eacute;poca, incluso en la de Campanella, ya no digamos en la <i>13</i> con la que despunta el libro hablando de Guillaume Apollinaire, que escribi&oacute; sobre el cubismo cuando todav&iacute;a estaba vigente ese movimiento. Aclaro que ese texto: Les peintres cubistes, escrito en 1913, siempre me ha parecido confuso. Me da la impresi&oacute;n de que Apollinaire recog&iacute;a lo que sus pintores venerados le comunicaban y no lo que &eacute;l pensaba acerca del movimiento m&aacute;s radical de todas las vanguardias. En cambio en su poes&iacute;a, claro est&aacute;, su vena toma giros mucho m&aacute;s personales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Subirats ha abordado el tema de las vanguardias varias veces y tiene como motivo reiterado las roturas que van marcando. Y vaya si el cubismo es una vanguardia hist&oacute;rica, quiz&aacute; la principal. En el inciso que le dedica, nos deja ver que el propio Apollinaire se encontraba, al igual que otros, imbuido en la idea del arte como religi&oacute;n, pero no en el sentido de <i>religare</i>, sino en un aspecto m&aacute;s bien teos&oacute;fico: "el nuevo arte cubista estaba llamado a restablecer un v&iacute;nculo roto con la tradici&oacute;n espiritual del arte religioso de edades antiguas", dice. Eso es cierto y alcanzar&iacute;a su punto apote&oacute;tico en Malevich con su cuadrado blanco sobre blanco (1917) del MoMA, Nueva York, que es como un icono sacro destinado a preconizar el fin de la pintura o su punto l&iacute;mite de existencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Subirats no toma a Malevich en ese momento, pero le reserva un espacio significativo que el ruso comparte con Mondrian, con los neoplasticistas y con los promotores del <i>Stijl</i>, entre quienes se encontraba Theo van Doesburg. En pocas palabras: uniendo m&uacute;sica y pintura, Subirats analiza el supuesto triunfo de una de las m&aacute;s insistentes modalidades del arte abstracto en el siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un p&aacute;rrafo que se encuentra en la p. 21, dice que la abstracci&oacute;n moderna retoma de Nietzsche la cr&iacute;tica del nihilismo cristiano y del tecnocient&iacute;fico a trav&eacute;s de la afirmaci&oacute;n del color y de la sensualidad. Esa idea me parece confusa, porque en realidad lo que propone en ese p&aacute;rrafo es otra vena de la abstracci&oacute;n que no necesariamente se identifica con la eliminaci&oacute;n total de la mimesis o con la no&#45;representaci&oacute;n. En la nomenclatura art&iacute;stica usual no podr&iacute;amos considerar que all&iacute; entran Matisse o Picasso ni tampoco Klee. En cambio s&iacute; habr&iacute;a acuerdo sobre aquella espiritualidad &eacute;tica y c&oacute;smica atribuida por el autor a Schoenberg y a Kandinsky.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien todos estos artistas se encuentran en el despunte de las vanguardias del siglo XX, tengo que decir que ninguno de ellos, a mi juicio, est&aacute; entre los pioneros del arte abstracto, tal y como el autor lo plantea. Desde luego que sus formas de expresi&oacute;n, como las de todo pintor moderno, est&aacute;n anexadas al significado que tiene la palabra "abstracci&oacute;n" desde Leonardo da Vinci en adelante. Es decir: toda pintura "abstrae".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Menos a&uacute;n me es posible adherir a ese elenco los nombres de Diego Rivera y Juan O"Gorman, ni siquiera en los momentos en los que el guanajuatense particip&oacute; en las vanguardias parisinas. Se adhiri&oacute; al cubismo <i>antes</i> que a C&eacute;zanne, a quien entendi&oacute; mejor, a mi juicio, de lo que entendi&oacute; el cubismo. Por entonces Diego Mar&iacute;a Rivera no era te&oacute;rico como s&iacute; lo fueron Alfred Gleizes (18811953) y Jean Metzinger (1883&#45;1956). Juan O"Gorman fue funcionalista, y por lo tanto "abstracto" (as&iacute; entre comillas) en su arquitectura, pero nunca en su pintura, ni siquiera en los mosaicos de piedra, por excelentes que sean, de la Biblioteca de la UNAM.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de seguir adelante debo aclarar que la abstracci&oacute;n en pintura, escultura, etc&eacute;tera, tal y como solemos entenderla, no es un m&eacute;rito en s&iacute;, ni tampoco es la c&uacute;spide m&aacute;s alta o m&aacute;s moderna y revolucionaria a la que ha llegado la pintura; creerlo de esa manera resulta falsear el significado y la importancia de la no&#45;figuraci&oacute;n o de la no&#45;representaci&oacute;n. Y es precisamente la &iacute;ndole "espiritualista" de la que hicieron gala muchos artistas abstractos, lo que le da su verdadero significado en el contexto de las vanguardias del siglo XX. As&iacute; lo siente Subirats y en ese aspecto yo comparto su sentir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El m&aacute;s vanguardista de todos los mexicanos &#151;como dibujante y pintor&#151; fue el veracruzano Marius de Zayas, que estuvo al lado de Alfred Stiglitz, en la famosa Galer&iacute;a 291. Stiglitz es el aut&eacute;ntico anticipador de las vanguardias neoyorkinas, mucho antes de la fundaci&oacute;n del MoMA en 1929. Pero su nombre y sus acciones quedaron ocultas en el trabajo de Subirats. El MoMA es el santuario del arte moderno, eso ni duda cabe, pero no lo es, como afirma el autor que comento, el santuario del arte abstracto. La primera exposici&oacute;n que all&iacute; se present&oacute; fue una individual de Matisse (1929) y la segunda correspondi&oacute; a Diego Rivera (1931) ya en su fase de muralista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa secci&oacute;n del libro aparece el fundador del movimiento <i>Arts and Crafts</i> : William Morris, que en efecto era, como afirma el autor compartiendo criterio con Ida Rodr&iacute;guez Prampolini, un aut&eacute;ntico "dem&oacute;crata", adem&aacute;s de que intent&oacute; ligar &eacute;tica y est&eacute;tica bajo el imperio de un dise&ntilde;o racional que, cito, "se opon&iacute;a dr&aacute;sticamente a la devastaci&oacute;n social del capitalismo industrial del siglo XIX y a su imposici&oacute;n de la est&eacute;tica deshumanizada del industrialismo ". Y as&iacute; es: todos los productos de Morris, ejecutados por artesanos&#45;obreros impecables, deb&iacute;an estar hechos a mano y ser perfectos, cualquiera que fuera su &iacute;ndole, desde el papel tapiz hasta las perillas de las puertas. Aqu&iacute; se trata de la relaci&oacute;n directa del autor con los materiales propios del artesanado fino, con todo y que, como es natural, se produjeran objetos "en serie". Algo semejante aconteci&oacute; con el programa de la Bauhaus en materia de dise&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de todo el libro, Subirats advierte que la abstracci&oacute;n nace como una necesidad espiritual, "constituye una dimensi&oacute;n espiritual del arte moderno". Si recordamos que varios de sus practicantes e impulsor es fueron te&oacute;sofos, estamos perfectamente de acuerdo con esa necesidad y aqu&iacute; s&iacute; cabe Kandinsky con <i>De lo espiritual en el arte</i> y con <i>Punto y l&iacute;nea sobre el plano</i> m&aacute;s que con la serie de pinturas de peque&ntilde;o formato que &eacute;l calific&oacute; de <i>Improvisaciones</i> (1910&#45;1912). Aunque estos trabajos desde mi punto de vista han sido bastante sobrevalorados, lo cierto es que pueden verse como anticipaciones del surrealismo no ortodoxo y del expresionismo abstracto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los conceptos recuperados por Subirats que mayormente lleva a reflexi&oacute;n es la inclusi&oacute;n del concepto griego de <i>energeia</i>&#151;"principio vital humano, en torno al cual se genera la individualidad como car&aacute;cter"&#151; y sobre todo la vinculaci&oacute;n que a partir de all&iacute; realiza con Garc&iacute;a Lorca a trav&eacute;s de la met&aacute;fora del <i>Duende.</i> Hay menci&oacute;n all&iacute; de varios arquitectos: Gaud&iacute;, Walter Gropius y Lucio Costa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El artista moderno, desde Michelangelo o Leonardo, hasta Gropius o Niemeyer ha expresado una conciencia civilizatoria." Con esa frase Subirats se refiere a lo siguiente: al pintar una Capilla Sixtina o al dise&ntilde;ar una ciudad como Brasilia, los creadores est&aacute;n construyendo un orden social, pol&iacute;tico y una existencia ideal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que el mejor ejemplo de este concepto est&aacute; en la Atenas de Pericles y que a situaciones de este tipo pueden adherirse proyectos como los de Gropius y Niemeyer, pero es exagerado mencionar a Miguel &Aacute;ngel con la Sixtina, pues el papa Julio II lo sac&oacute; de sus casillas al hacerle pintar la b&oacute;veda (1508&#45;1512), y cuando abord&oacute; <i>El juicio</i> en el testero de la misma para Clemente VII (1534) ya no era un neoplat&oacute;nico, sino un cristiano apocal&iacute;ptico que quer&iacute;a salvar su alma, cosa que resulta l&oacute;gica. &iquest;Por qu&eacute;?, porque ya Roma hab&iacute;a sido sitiada, Miguel &Aacute;ngel era un <i>fuoriuscito</i>, que hab&iacute;a intentado contribuir (sin &eacute;xito) a las fortificaciones de su ciudad natal, de donde se exili&oacute;. Su relaci&oacute;n pol&iacute;tica con los Medici reinstaurados no fue para nada transparente, y por lo tanto, no pod&iacute;a serlo tampoco con los dos pont&iacute;fices M&eacute;dicis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, si vinculamos el movimiento de masas, la ocupaci&oacute;n ultramanierista de los espacios patentes en <i>El juicio</i>, con ciertos aspectos de las pel&iacute;culas silentes que Subirats menciona, entre ellas <i>Metr&oacute;polis</i> de Fritz Lang u <i>Octubre</i> de Eisenstein, entendemos mejor este asunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, uno de los aspectos m&aacute;s interesantes de este nuevo libro del fil&oacute;sofo catal&aacute;n es que se encuentra atravesado por el cine y no pod&iacute;a ser de otra manera, dados sus intereses y dado el contexto de las vanguardias. Puede decirse que el cine est&aacute; en el eje de todas las vanguardias, como en todo momento ha hecho ver Aurelio de los Reyes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paso a otro punto: el gran relato "de la edad de los grandes relatos suspendidos" es, como asevera Subirats, "un relato oficial... esquem&aacute;tico, formalista... y falso". Esta aseveraci&oacute;n es una de las verdades incuestionables contenidas en sus enunciados, pues nos topamos con "las verdades oficiales" casi cotidianamente. Sin embargo, &eacute;l se da cuenta de que esos relatos a veces resultan &uacute;tiles. Lo son, porque somos animales clasificatorios, pero aun si los adoptamos jam&aacute;s ubicar&iacute;amos a Wifredo Lam como cubista, tal y como &eacute;l supone. M&aacute;s bien lo etiquetar&iacute;amos de surrealista no ortodoxo. P&aacute;ginas adelante vemos que <i>Les Demoiselles d'Avignon</i> (1907) son consideradas como la primera obra cubista de Picasso. Subirats no es el &uacute;nico en abrir el elenco cubista con ese cuadro, que hay que relacionar m&aacute;s bien con el <i>Retrato de Gertrude Stein</i> del Metropolitan de Nueva York, realizado el mismo a&ntilde;o pero con franca intenci&oacute;n mim&eacute;tica, puesto que se trata de un retrato. Yo no considero que <i>Les Demoiselles</i> correspondan a los &iacute;mpetus cubistas, y menos si se observan los estudios preparatorios para las mismas y el primer boceto de esa pintura. Sucede que ese mismo a&ntilde;o (1907) tanto Picasso como Bracque efectivamente dieron origen al cubismo en Horta d'Ebro y en L 'Estaque, cada uno por su cuenta, pero siguiendo de cerca a C&eacute;zanne, cuya retrospectiva p&oacute;stuma los marc&oacute;. El primer "cubista" de hecho fue C&eacute;zanne.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La purificaci&oacute;n pl&aacute;stica de lo real, a mi sentir, no es ingrediente principal del cubismo, y la divisi&oacute;n entre anal&iacute;tico y sint&eacute;tico siempre me ha parecido c&oacute;moda, pero nada m&aacute;s. En cambio, "la purificaci&oacute;n " de la que habla Subirats es paradigm&aacute;tica en Mondrian. Con &eacute;l, en cierta fase, s&iacute; se llega a "la negaci&oacute;n de la experiencia art&iacute;stica y la eliminaci&oacute;n del sujeto de esta experiencia", puesto que Mondrian se propuso redefinir el aspecto creador como un juego compositivo, como una l&oacute;gica formal, con poca o nula intervenci&oacute;n del imaginario. Sin embargo, aun Mondrian, si se quiere a contrapelo, retoma la experiencia est&eacute;tica individual, pues no es capaz de quedarse en "el reino trascendente y vac&iacute;o de belleza" m&aacute;s que por un lapso corto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un p&aacute;rrafo en el que quedan citados Klee y Kandinsky, se dice que ellos experimentaron momentos luminosos e irrepetibles. Con ese motivo, Subirats enuncia una frase conflictiva. Se refiere a que tales momentos luminosos definir&iacute;an "la aut&eacute;ntica obra de arte". Yo le dir&iacute;a que cada quien tiene sus atisbos de momentos luminosos y sus "aut&eacute;nticas obras de arte" y que generalizar la cuesti&oacute;n equivaldr&iacute;a a proponer un canon, al estilo de Harold Bloom en la literatura, y tal vez eso no resultar&iacute;a factible. No ser&iacute;a adecuado aventurar un canon de artistas (o de "creadores") porque la mayor&iacute;a quedar&iacute;an excluidos si los tomamos a trav&eacute;s de la absoluta totalidad de sus obras. Siempre hay desniveles considerables, as&iacute; se trate de Jos&eacute; de Ribera (Lo Spagnoletto), de Tamayo o de Klee. Ninguno de los tres ser&iacute;a "canonizado" a trav&eacute;s de la totalidad de sus respectivas producciones. Puede ser que Leonardo da Vinci s&iacute; y que Picasso estuviera igualmente muy cerca. Pero ni siquiera ellos ser&iacute;an capaces de generar "una energ&iacute;a espiritual redentora". Yo pienso que la redenci&oacute;n de las masas puede darse mejor a trav&eacute;s de un icono falseado (no es lo mismo que decir " falso"), como lo es Frida Kahlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me abstengo de comentar el fen&oacute;meno "est&eacute;tico" del maquinismo a trav&eacute;s de la propaganda (que en la tipograf&iacute;a de los a&ntilde;os veinte fue por lo general excelente) y que une de manera muy extra&ntilde;a, en ciertos momentos, el fascismo con los presupuestos y manifiestos de nuestros muralistas. Creo que debido a sus reductos rom&aacute;nticos, nuestros muralistas se salv aron en gran medida de caer en " el realismo social" a la manera sovi&eacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo del surrealismo propone ejemplos de las modalidades con las que fueron abordados algunos de los presupuestos bretonianos puesto que Breton, adem&aacute;s de poeta, fue un l&iacute;der punto menos que dictatorial, en tanto que Dal&iacute;, gracias a su m&eacute;todo paranoico cr&iacute;tico lleg&oacute; posteriormente a encontrarse cerca de los universos artificiales. Tal y como lo asevera el autor, es evidente que la iconograf&iacute;a daliniana ha sido ampliamente utilizada, incluso para <i>gadgets</i> de televisi&oacute;n. En cambio Artaud delir&oacute; desde s&iacute; mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dice Subirats que el surrealismo coincide con las vanguardias. Coincide en el sentido en el que &eacute;l lo plantea, como exploraci&oacute;n de lo inconsciente y como cuestionamiento al racionalismo decimon&oacute;nico. Pero salvo el surrealismo no ortodoxo (Mir&oacute;, Arp, Masson, Matta son buenos ejemplos) <i>en la pl&aacute;sti</i>ca, el surrealismo no es para m&iacute; una vanguardia, sino un &uacute;ltimo reducto del romanticismo de raigambre simbolista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo Dada&#45;Grosz es espl&eacute;ndido, de all&iacute; entresaco la siguiente frase y con eso concluyo estos comentarios: "si los dibujos (de Grosz) fueran capaces de matar, los militares prusianos ya estar&iacute;an enterrados". Con Grosz s&iacute; puede hablarse de una contra&#45;est&eacute;tica que resulta ser aut&eacute;nticamente una est&eacute;tica.</font></p>      ]]></body>
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