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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos, noticias</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Nuevas tendencias de la historia de jardines y paisajes</b><a name="n1b" id="n1b"></a><a href="#n1a"><sup><b>1</b></sup></a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Michel Conan</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Dumbarton Oaks</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mayo de 1997, dos meses antes de mi llegada a Dumbarton Oaks como director del &aacute;rea de estudios sobre jardines y paisajes, Joachim Wolschke&#45;Bulmahn &#151;mi predecesor en el puesto&#151; organiz&oacute; un coloquio sobre la historiograf&iacute;a de los jardines con la finalidad de conmemorar los 25 a&ntilde;os de vida del programa en Dumbarton Oaks.<a name="n2b" id="n2b"></a><a href="#n2a"><sup>2</sup></a> Se trataba de llevar a cabo una retrospectiva, lo m&aacute;s completa posible, de los resultados que hab&iacute;an arrojado esos 25 a&ntilde;os de trabajo, encuentros y debates sobre el tema. Lo curioso es que todos los participantes, yo incluido, pens&aacute;bamos que era m&aacute;s importante abordar el tema de las nuevas tendencias en la investigaci&oacute;n que discutir sus logros. A todos nos resultaba evidente que un cambio radical estaba pr&oacute;ximo. Durante los primeros diecisiete a&ntilde;os, el rumbo de las investigaciones hab&iacute;a sido muy claro: aprovechar los m&eacute;todos de la iconograf&iacute;a para renovar y precisar los acontecimientos m&aacute;s importantes de la historia de los jardines de cada periodo. En ese entonces los coloquios se orientaron a estudiar los jardines italianos, los jardines formales franceses, lo pintoresco, los jardines isl&aacute;micos, la arquitectura de paisaje de Frederick Law Olmsted, etc&eacute;tera. A partir de 1990 se tuvo la impresi&oacute;n de que este modelo se estaba agotando, o al menos que hab&iacute;a otros m&aacute;s interesantes a seguir. Sin embargo, no se plantearon nuevas aproximaciones en el coloquio de 1997. &iexcl;Cada estudioso miraba para su propio lado y parec&iacute;a predicar en el desierto! Aun as&iacute;, casi todos coincid&iacute;amos en reconocer el creciente influjo de la industria del turismo en el fant&aacute;stico aumento de estudios de jardines hist&oacute;ricos, tanto en Europa como en los Estados Unidos, o en pa&iacute;ses como Pakist&aacute;n, y hasta cierto punto en China y Jap&oacute;n. Esta tendencia sigue siendo una constante en todas las naciones. Debido a que a los turistas les gusta m&aacute;s visitar jardines que museos de arte contempor&aacute;neo, a muchos l&iacute;deres les parece una buena inversi&oacute;n restaurar jardines hist&oacute;ricos, para lo cual se requiere de la recuperaci&oacute;n de los rasgos f&iacute;sicos y de la plantaci&oacute;n que dichos jardines ten&iacute;an en el pasado, bastando un breve estudio de la historia de su creaci&oacute;n y de su iconograf&iacute;a. Muchas provincias en Inglaterra, Italia, Francia y Alemania se esfuerzan en contribuir a la historia de los jardines y han sustituido una historia de jardines regionalista por otra nacionalista. Sin embargo, los objetivos de la investigaci&oacute;n siguen siendo los mismos que se desarrollaron a principios del siglo XX: el establecimiento de una tipolog&iacute;a estil&iacute;stica; la ubicaci&oacute;n de los jardines mejor logrados; la reivindicaci&oacute;n regionalista de dise&ntilde;adores y patrocinadores olvidados; el establecimiento de las trazas y los or&iacute;genes de las influencias estil&iacute;sticas, as&iacute; como de las contribuciones regionales al llamado "desarrollo del arte".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando tuve que llevar a cabo la edici&oacute;n de las actas del coloquio de 1997, me di cuenta de la presencia de un cambio de rumbo. En lugar de perseguir una historiograf&iacute;a dirigida hacia la construcci&oacute;n de un orgullo colectivo, los participantes del coloquio se hab&iacute;an beneficiado de varias preguntas propuestas por las ciencias humanas y sociales, la literatura, la sociolog&iacute;a, la antropolog&iacute;a e incluso la econom&iacute;a, para renovar sus aproximaciones hist&oacute;ricas a los jardines y los paisajes. De este modo, la historia de los jardines se empez&oacute; a colocar dentro de una historia general de la cultura humana, aprovech&aacute;ndose de sus posibilidades de comparar culturas muy alejadas entre s&iacute;. As&iacute;, de manera muy significativa, la influencia estil&iacute;stica dej&oacute; de ser fuente de explicaci&oacute;n para convertirse en objeto de investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No cabe duda de que un cambio tan profundo tiene que darse paso a paso, y que &eacute;ste corre paralelo al consumo de <i>coffee&#45;table books</i> y mientras las visitas a jardines hist&oacute;ricos restaurados impulsan el desarrollo de aproximaciones a la historia de jardines m&aacute;s conservadoras o tradicionalistas. As&iacute;, mirando hacia los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, me parece que destacan tres tipos de temas de estudio: las pr&aacute;cticas rituales, la recepci&oacute;n cr&iacute;tica del arte de los jardines y del paisajismo y, finalmente, la contribuci&oacute;n de los jardines al cambio cultural. Al mismo tiempo, el recurrir a la arqueolog&iacute;a para la restauraci&oacute;n de jardines hist&oacute;ricos ha contribuido a un crecimiento del inter&eacute;s en la arqueolog&iacute;a de jardines y a un debate sobre el uso o abuso de los descubrimientos arqueol&oacute;gicos en nombre de la b&uacute;squeda de autenticidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Pr&aacute;cticas rituales en jardines y paisajes</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste es el t&iacute;tulo de los dos m&aacute;s recientes coloquios que se han llevado a cabo en Dumbarton Oaks. El a&ntilde;o pasado se presentaron ponencias sobre las pr&aacute;cticas de rituales sagrados en jardines y paisajes, y en el coloquio de este a&ntilde;o se trat&oacute; de rituales profanos. Desde hace algunos a&ntilde;os, ciertos investigadores se han interesado en las pr&aacute;cticas sociales que tienen lugar dentro de jardines. Mientras los hechos individuales nos ense&ntilde;en m&aacute;s sobre la personalidad de un individuo particular que sobre la cultura propia de sus contempor&aacute;neos, aqu&eacute;llos no sirven para entender las pr&aacute;cticas ritualizadas que llevan a cabo los miembros de un grupo entero. As&iacute;, en el coloquio Ambientalismo en la arquitectura de paisaje, un profesor japon&eacute;s, Taiichi Ito, atrajo la atenci&oacute;n hacia las pr&aacute;cticas rituales dentro de los jardines arist&oacute;cratas de la primera ciudad imperial, Heian&#45;Ko, hoy en d&iacute;a Kyoto (1998).<a name="n3b" id="n3b"></a><a href="#n3a"><sup>3</sup></a> Estas pr&aacute;cticas rituales contribuyeron a destacar una nueva percepci&oacute;n de la naturaleza. Las nuevas pr&aacute;cticas est&eacute;ticas durante visitas al campo en las afueras de la ciudad y los concursos de flores y cantos en los jardines fueron una reacci&oacute;n contra las pesadas condiciones de vida en la corte urbana de Heian&#45;ko. El profesor japon&eacute;s demostr&oacute; tambi&eacute;n c&oacute;mo esta apreciaci&oacute;n colectiva de la naturaleza se perdi&oacute; en los siglos siguientes con el abandono de esas pr&aacute;cticas rituales, que cedieron su lugar a una apreciaci&oacute;n individual de los jardines a trav&eacute;s de la mirada solitaria. El a&ntilde;o siguiente (1999), Chandra Mukerji propuso que tanto las t&eacute;cnicas de agrimensura y de levantamiento de planos como las nuevas pr&aacute;cticas agr&iacute;colas contribuyeron, a fines del siglo XVI, a la expansi&oacute;n de las redes comerciales e introdujeron modos burgueses de pensamiento en el manejo de las grandes propiedades rurales de la aristocracia, influy&eacute;ndola de manera inconsciente. Aunque se trate de asuntos del todo diferentes, en ambos casos, el estudio de las pr&aacute;cticas ritualizadas permite comprender la formaci&oacute;n de ideas compartidas por mucha gente y su impronta en sus h&aacute;bitos mentales. As&iacute;, hay investigadores que buscan c&oacute;mo es que nuevas ideas o nuevos rasgos culturales brotan como consecuencia de nuevas pr&aacute;cticas sociales dentro de los jardines.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta categor&iacute;a de investigaci&oacute;n se encuentran los ensayos de Elizabeth Hyde (1999) sobre el gusto por las flores en la Francia del siglo XVII; el desarrollo de un sentido popular de orgullo nacional en la Gran Breta&ntilde;a de mediados del siglo XVIII, por Gregory Nosan (1999); la edificaci&oacute;n de una &eacute;tica burguesa y de una oposici&oacute;n pol&iacute;tica al absolutismo austriaco durante el periodo Biedermeier en Viena (Robert Rotenberg, 1999); la catarsis de las angustias vinculadas a la navegaci&oacute;n dentro de los jardines acu&aacute;ticos de los emperadores romanos (Anne Kuttner, 1999); la metamorfosis del tiempo y del espacio del presente a un tiempo y espacio m&iacute;tico cuando los participantes recrean una narrativa m&iacute;tica a trav&eacute;s de los rumbos y pr&aacute;cticas rituales que escenifican en un cierto lugar (Michel Conan, 1999); o la producci&oacute;n de una cultura popular de consumo en Kaifeng, la capital china del siglo XII (Stephen West, 2000). Todas estas investigaciones muestran las pr&aacute;cticas rituales dentro de jardines y paisajes, as&iacute; como los gestos, los discursos y las emociones que vienen a ser compartidos por todos, propiciando nuevas formas culturales sin que los actores de este cambio se den cuenta de ello.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este tipo de estudio necesita dos aproximaciones diferentes: por un lado, el estudio de pr&aacute;cticas nuevas de personas o, mejor dicho, de un grupo de personas dentro de los jardines y, por otro lado, el estudio de la formaci&oacute;n de los nuevos rasgos culturales que comparten esas personas. No basta con describir las pr&aacute;cticas individuales de los visitantes de un jard&iacute;n, tambi&eacute;n es necesario tomar en cuenta los cambios culturales dentro de su sociedad, vinculados tanto con su horizonte de percepci&oacute;n y de entendimiento (aqu&iacute; me refiero a la fenomenolog&iacute;a) como con las interacciones entre esas personas (aqu&iacute; me refiero a la sociolog&iacute;a interaccionista). Por ejemplo, se pueden buscar v&iacute;nculos entre el desarrollo de la idea de moda en la vestimenta (un rasgo cultural nuevo en el Par&iacute;s de fines del siglo XVII), y el horizonte de percepci&oacute;n y de entendimiento de las pr&aacute;cticas de los miembros de la burgues&iacute;a y la nobleza en sus paseos por la gran <i>All&eacute;e des Tuileries</i> dentro de la segunda mitad de dicho siglo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>La recepci&oacute;n cr&iacute;tica del arte del jard&iacute;n y del paisaje</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El simposio de 1998 trat&oacute; sobre el impacto de los esfuerzos a favor del medio ambiente a lo largo del desarrollo de la arquitectura de paisaje. &Eacute;ste oblig&oacute; a hacer un estudio cr&iacute;tico de la distancia existente entre los efectos esperados y los propiciados por unos proyectos paisaj&iacute;sticos concebidos para difundir ideas en torno a la protecci&oacute;n del medio ambiente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos autores demostraron, sin lugar a dudas, c&oacute;mo grandes obras de ingenier&iacute;a civil realizadas en Estados Unidos en los a&ntilde;os treinta contribuyeron al desarrollo del consumo tur&iacute;stico, cuando su prop&oacute;sito era mostrar los provechos de la pol&iacute;tica federal a favor del resguardo colectivo del medio ambiente (Gregory Cushman, 1998; Brian Black, 1998). Qued&oacute; muy claro que la recepci&oacute;n que el p&uacute;blico ten&iacute;a de un paisaje pod&iacute;a seguir criterios del todo diferentes a los propuestos por su dise&ntilde;ador. En el mismo simposio, Paul Kelsch mostr&oacute; c&oacute;mo la recepci&oacute;n del p&uacute;blico de Nueva York de <i>Time Landscape</i> (una selva diminuta que ilustraba el desarrollo ecol&oacute;gico de la pen&iacute;nsula de Manhattan) contribuy&oacute; a una reinterpretaci&oacute;n de la obra e impuso importantes cambios en este parque p&uacute;blico. La obra (<i>Time Landscape</i>) intentaba mostrar c&oacute;mo tres tipos de ecosistemas se desarrollan cuando la naturaleza act&uacute;a por s&iacute; sola, pero algunos habitantes del barrio alrededor del parque (<i>Time Landscape</i>) decidieron cuidarlo, arrancando "hierbas malas" en la primavera y el verano, y barriendo las hojas muertas en el oto&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras ponencias atrajeron la atenci&oacute;n hacia los cambios en la recepci&oacute;n de jardines en Bristol durante el siglo XVIII, o el modo de apreciaci&oacute;n del paisaje al pasar de la alta Edad Media al periodo post&#45;renacentista. Stephen Bann explic&oacute; c&oacute;mo el estudio de un artista paisajista contempor&aacute;neo, el franc&eacute;s Bernard Lassus, le hab&iacute;a permitido darse cuenta del sentido del tacto frente a la naturaleza expresado en la pintura alemana anterior al siglo XVII. As&iacute;, Bann abr&iacute;a la posibilidad de iluminar algunos rasgos est&eacute;ticos de obras del pasado, refiri&eacute;ndose a criterios destacados mucho m&aacute;s tarde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto dirige la atenci&oacute;n hacia los esfuerzos de la escuela de estudios literarios de Konstanz, que en los a&ntilde;os sesenta se concentr&oacute; en destacar un modo de juicio est&eacute;tico utilizando la historia de los juicios est&eacute;ticos de cada obra de literatura bajo estudio. Se aprovech&oacute; este modelo para estudiar jardines. La idea es muy sencilla, aunque los presupuestos filos&oacute;ficos, sacados del pensamiento de HansGeorg Gadamer, no lo sean: el juicio est&eacute;tico sobre una obra var&iacute;a en el tiempo cuando la perspectiva de juicio, o sea el horizonte de percepci&oacute;n de la obra, ha cambiado atrayendo la atenci&oacute;n hacia otros aspectos de la misma. Eso quiere decir que cada nuevo modo de juicio corresponde tanto a un nuevo &aacute;mbito cultural como a un aspecto espec&iacute;fico de la propia obra. As&iacute;, el nuevo juicio puede describir aspectos de ella desconocidos hasta entonces. Pero las cosas no son tan f&aacute;ciles, porque el juicio de un periodo determinado refleja, al mismo tiempo, tanto un posible rasgo distintivo de la obra como un &aacute;mbito cultural que no pertenece a la obra misma sino &#151;m&aacute;s bien&#151; a todos los hombres de ese tiempo posterior a su creaci&oacute;n. As&iacute;, para demostrar la existencia de nuevos rasgos en la obra, la historia del arte tiene que llevar a cabo un estudio historicista y cr&iacute;tico del juicio expresado sobre ella. De este modo, se pueden descubrir sus rasgos art&iacute;sticos a los que respondieron sucesivos juicios est&eacute;ticos a lo largo del tiempo. &Eacute;ste fue el rumbo de investigaci&oacute;n que tom&oacute; el simposio sobre la apreciaci&oacute;n de los jardines de la &eacute;poca barroca en el a&ntilde;o 2001. Se destacaron particularmente las ponencias de Tracy Ehrlich quien, al iluminar el uso del modo de juicio ingl&eacute;s de mediados del siglo XVIII, se dio cuenta de que los Borghese ya hab&iacute;an inventado la arquitectura de paisaje buc&oacute;lica en la finca de la Villa Borghese en T&iacute;voli a principios del siglo XVII; y tambi&eacute;n la ponencia de Margherita Azzi Visentini sobre tres siglos de juicios est&eacute;ticos acerca de las islas Borromeas en el Lago Mayor. M&aacute;s recientemente, tuve la oportunidad de aprovechar este m&eacute;todo para llevar a cabo un estudio de los jardines de Versalles que ser&aacute; publicado en <i>Garten Kunst</i> este a&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Las pol&iacute;ticas de cambio cultural</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cierto modo, es posible decir que el di&aacute;logo entre la historia de los jardines y la historia general de la cultura se limita a asuntos muy espec&iacute;ficos de las ciencias sociales; es decir, al impacto de pr&aacute;cticas rituales sobre el desarrollo cultural, y al impacto de la cultura sobre el juicio est&eacute;tico. Se trata de influencias un&iacute;vocas entre jardines y cultura. Sin embargo, algunos investigadores se interesan en v&iacute;nculos m&aacute;s amplios entre el desarrollo de la cultura paisaj&iacute;stica y el desarrollo de la sociedad. No se trata, pues, solamente del estudio de un jard&iacute;n por s&iacute; mismo, sino del estudio de una serie de jardines o paisajes, de sus creaciones y cambios, dentro de un periodo hist&oacute;rico bien definido. As&iacute;, por ejemplo, Brian Black mostr&oacute; c&oacute;mo el uso de la arquitectura de paisaje fue utilizado como instrumento pedag&oacute;gico por el gobierno federal de los Estados Unidos en el periodo del llamado <i>New Deal</i>. Se trat&oacute; de atraer turistas de los grandes centros urbanos del noreste hacia las monta&ntilde;as de Tennessee con el fin de hacerles descubrir los provechosos efectos del mejoramiento ambiental logrados por la <i>Tennessee Valley Authority</i> (TVA) que actuaba en nombre del gobierno. Con este objetivo, la direcci&oacute;n de la planeaci&oacute;n fue encargada a un arquitecto de paisaje, y los nuevos paisajes establecidos por la TVA reflejaban la concepci&oacute;n federal del medio ambiente entendido como "bien p&uacute;blico". Se esperaba convencer a los turistas que visitaban los lagos artificiales de Tennessee, con sus plantas hidroel&eacute;ctricas rodeadas de selvas recientemente plantadas, de que los esfuerzos de control ambiental por parte del gobierno federal resultaban provechosos para todos los ciudadanos norteamericanos, y no s&oacute;lo para los de Tennessee. El esfuerzo ideol&oacute;gico fracas&oacute;, pero su estudio ilustra los estrechos v&iacute;nculos entre la arquitectura de paisaje, la pol&iacute;tica federal y el cambio econ&oacute;mico en los a&ntilde;os del <i>New Deal</i>. Stephen Daniels ilumin&oacute; otro aspecto en el mismo simposio con un estudio de los esfuerzos que hizo Humphrey Repton por reformar la masculinidad de la aristocracia inglesa mientras se aprovechaba del desarrollo de una nueva sensibilidad femenina dentro de la misma aristocracia. Este proyecto tampoco funcion&oacute; e hizo que Repton se sintiera totalmente fracasado al final de su vida. La ponencia de Lauro Magnani, por el contrario, mostraba tanto v&iacute;nculos fallidos como exitosos entre el arte del jard&iacute;n y las luchas pol&iacute;ticas durante dos siglos en la Rep&uacute;blica de G&eacute;nova. A principios del siglo XVII, un nuevo modelo de villa con jard&iacute;n fue establecido como s&iacute;mbolo del poder de una nueva aristocracia del comercio en la Rep&uacute;blica de G&eacute;nova y del cambio de sus intereses, que hab&iacute;a pasado del comercio a larga distancia hacia el pr&eacute;stamo bancario a las cortes de Europa. Por m&aacute;s de un siglo, esto tuvo mucho &eacute;xito. A mediados del siglo XVII, un gobernador de la ciudad se atrevi&oacute; a proponer otro modelo de econom&iacute;a para la Rep&uacute;blica. Al darse cuenta de las dificultades de convencer a los otros ciudadanos, trat&oacute; de mostrar con un jard&iacute;n de estilo ingl&eacute;s sus nuevos presupuestos; sin embargo, fracas&oacute; tanto en el orden simb&oacute;lico como en el orden pol&iacute;tico. Al a&ntilde;o siguiente (2000), Lucia Tongiorgi Tomasi expuso el papel desempe&ntilde;ado por los creadores de los primeros jardines bot&aacute;nicos en Europa en el establecimiento de una red internacional de sabios y el desarrollo del nuevo esp&iacute;ritu cient&iacute;fico. En este caso, es claro que los jardines reflejaron tanto el nuevo esp&iacute;ritu cuanto actuaron sobre su desarrollo, y que los sabios bot&aacute;nicos se aprovecharon del apoyo de las monarqu&iacute;as del barroco para conformar una "rep&uacute;blica de sabios", la llamada "rep&uacute;blica de las letras".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser&iacute;a posible dar muchos ejemplos m&aacute;s: los v&iacute;nculos entre las transformaciones de la burgues&iacute;a y de la nobleza inglesa (a fines del siglo XVIII) y el arte de jardines paisaj&iacute;sticos (Patrick Eyres, 1999); la relaci&oacute;n entre el florecimiento del nen&uacute;far Victoria Regia (a cargo de Paxton) y el desarrollo de un nuevo modo de educar a las se&ntilde;oritas inglesas &#151;el "nurturing"&#151; en el siglo XIX (Margaret Darby, 1999); o bien la conexi&oacute;n entre la apertura del jard&iacute;n imperial del oeste en Kaifeng en el siglo XII y el desarrollo del consumo ostentoso dentro del pueblo de la capital china (Stephen West, 2000). Todas estas ponencias demuestran, por un lado, la existencia de v&iacute;nculos entre la creaci&oacute;n y uso de jardines y los cambios sociales, econ&oacute;micos o pol&iacute;ticos que no pueden aclararse remiti&eacute;ndose exclusiva o principalmente a las intenciones de los dise&ntilde;adores o artistas que les dieron vida. Por otro lado, iluminan el papel desempe&ntilde;ado por esos jardines en muchos aspectos del cambio cultural, trazando nuevas dimensiones significativas del arte del jard&iacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Nuevos empe&ntilde;os en la arqueolog&iacute;a de jardines</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde hace mucho tiempo, los arque&oacute;logos se dieron cuenta de la presencia de jardines dentro de los lugares en donde llevaban a cabo sus investigaciones, pero no fue hasta hace unos cuarenta a&ntilde;os cuando pensaron que era posible descubrir rasgos significativos en ellos. Las investigaciones m&aacute;s recientes en Pompeya (Italia), Jap&oacute;n, Gran Breta&ntilde;a, e incluso en los Estados Unidos, lo han demostrado. Dumbarton Oaks ha encargado a dos arque&oacute;logas, Wilhelmina Jashemski y Aicha Malek, la preparaci&oacute;n de un libro que recopile los m&eacute;todos utilizados por la arqueolog&iacute;a de jardines, con la finalidad de que sean aprovechados por arque&oacute;logos que no necesariamente sean especialistas en la historia de jardines. Se trata de ampliar el espectro de informaci&oacute;n que pueda obtenerse de una investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica dentro de un sitio en donde hay tanto construcciones como jardines. As&iacute;, por ejemplo, el trabajo de Leigh Ann Bedal en Petra ha demostrado que la supuesta "plaza del mercado" dentro de este centro urbano, lugar de comercio a larga distancia, fue realmente un jard&iacute;n palaciego. Ella piensa, adem&aacute;s, que posteriormente &#151;en tiempos de los romanos&#151; se transform&oacute; en un jard&iacute;n p&uacute;blico. Este hallazgo obliga a una revisi&oacute;n de la lectura del sitio entero, y de la vida p&uacute;blica dentro de esta ciudad. Es posible acceder a las m&aacute;s recientes investigaciones sobre este sitio a trav&eacute;s de la p&aacute;gina internet de Dumbarton Oaks, en donde tambi&eacute;n se presentan los nuevos m&eacute;todos de "non penetrating radar". Este m&eacute;todo de investigaci&oacute;n se puede usar para empezar un trabajo arqueol&oacute;gico sobre un terreno extenso, y escoger en &eacute;l unos cuantos lugares en donde una excavaci&oacute;n en busca de rasgos f&iacute;sicos ser&aacute; m&aacute;s exitosa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a" id="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. Fue un gran placer recibir la invitaci&oacute;n del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico para impartir esta conferencia y tener la oportunidad de presentar, entre distinguidos colegas, algunos de los acercamientos a la historia de jardines y arquitectura paisaj&iacute;stica que han sido introducidos en Dumbarton Oaks recientemente. Quiero agradecer much&iacute;simo a la doctora Mar&iacute;a Teresa Uriarte por su amable invitaci&oacute;n, y a Patricia D&iacute;az Cayeros por ayudarme a preparar esta visita, por corregir mis faltas en castellano y tambi&eacute;n por su amistad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a" id="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. Desde hace poco m&aacute;s de cinco a&ntilde;os soy el director del &aacute;rea de estudios sobre jardines y paisajes en Dumbarton Oaks, una fundaci&oacute;n norteamericana vinculada con la Universidad de Harvard, aunque radicada en Washington, D.C. y no en Cambridge, Mass. Este texto presenta los resultados de algunos coloquios que tuvieron lugar en Dumbarton Oaks y que tuve la suerte de editar. Principalmente se trata de <i>Perspectives on Garden Histories</i> (1999), <i>Environmentalism and Landscape Architecture</i> (2000), <i>Bourgeois and Aristocratic Cultural Encounters</i> (2002) y <i>Landscape Design and the Experience of Motion</i> (2003). Ya han sido publicados como libros y se pueden conseguir sin costo en el sitio de internet de Dumbarton Oaks: &lt;&lt;<a href="http://www.doaks.org" target="_blank">www.doaks.org</a>&gt;&gt; dirigi&eacute;ndose a "Electronic Texts/History of Landscape Architecture". Se puede tambi&eacute;n obtener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre Dumbarton Oaks y sus becas de estudios doctorales y posdoctorales escribiendo a &lt;&lt;<a href="mailto:Landscape@doaks.org">Landscape@doaks.org</a>&gt;&gt;. La publicaci&oacute;n de los siguientes tres coloquios est&aacute; en preparaci&oacute;n: <i>The New Horizons of Baroque Cultures, Sacred Gardens and Landscapes. Ritual and Agency y Profane Gardens and Landscapes: Performance and Appropriation</i>. En el primero se discuten asuntos sobre la recepci&oacute;n cr&iacute;tica del arte de los jardines y los paisajes, y los dos siguientes tratan sobre pr&aacute;cticas rituales en los mismos. En el presente texto me referir&eacute; a las fechas de presentaci&oacute;n de las ponencias. En el sitio de internet se indican las fechas de su publicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a" id="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. Esta ponencia fue presentada en Dumbarton Oaks en el coloquio de 1998, y publicada en <i>Environmentalism and Landscape Architecture</i> en el a&ntilde;o 2000.</font></p>      ]]></body>
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