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<journal-title><![CDATA[Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Desentrañando "lo pornográfico'': La xilografía makura-e]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Makura-e is a phenomenon derived from and responding to the popular urban culture that developed in Japan at the start of the XVII century and which depicted both genitals and sexually explicit acts with the deliberate intention of provoking sexual stimulation. The woodblock technique used for this work is also known in Japan and the West as shunga, or springtime engraving. Both makura-e and any other subject from the ukiyo-e (or pictures of the floating world) escaped the axiological discourse through which they are now evaluated. Such appraisal naturally focuses on Western postulates regarding "artistic" matters and was closely related to the impact of these prints on leading figures of the artistic renovation that took place in XIX century Europe. Ukiyo-e, and therefore, makura-e, was commercially oriented, dedicated and ready to satisfy the incredible demand for literary and visual printed material by the masses that consumed such works, just as erotic comic books, gossip columns or souvenir postcards are consumed nowadays. However, despite these features, we must should not overlook the undeniable esthetic qualities of such works and the vast expressive resources they utilize, features that distinguish them from other visual creations. Oriented around Western discourses structured and applied to this expressive form, my work will center on the way that the controversy regarding "pornography" and makura-e has evolved and my opinion of it. Nonetheless, I do not intend to add any new definition to the discussion, or include it within the repertoire of categories comprising the current of thought on Japanese culture from the XVII to XIX centuries. I prefer to focus on deciphering this term and on ascertaining its roots and changing meanings. I also wish to trace the history and characteristics of this cultural production, clarifying its connections to other words sometimes used analogously or as antonyms, and above all, to question the rejection, occasional panic and preferred usage of this term when referring to and classifying visual representations known as makura-e (or more commonly shunga).]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Desentra&ntilde;ando "lo pornogr&aacute;fico''. La xilograf&iacute;a <i>makura&#45;e</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Amaury Garc&iacute;a Rodr&iacute;guez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de M&eacute;xico</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>makura&#45;e</i> es un fen&oacute;meno que se origina y responde a la cultura popular&#45;urbana que se desarrolla en el Jap&oacute;n a partir del siglo XVII, y que representaba tanto genitales como actos sexualmente expl&iacute;citos, con una deliberada intenci&oacute;n por parte de los productores de provocar una estimulaci&oacute;n sexual. Esta producci&oacute;n se llevaba a cabo a partir de la t&eacute;cnica xilogr&aacute;fica y tambi&eacute;n es conocida en Jap&oacute;n y Occidente bajo el t&eacute;rmino de <i>shunga</i> o estampas de primavera. Tanto el <i>makura&#45;e</i> como cualquier otra tem&aacute;tica del ukiyo&#45;e (o estampas del mundo flotante), escapaban al discurso axiol&oacute;gico con que son evaluados en la actualidad; por supuesto, valoraci&oacute;n bien centrada en los postulados occidentales sobre materia "art&iacute;stica", y que estuvo &iacute;ntimamente relacionada al impacto que estas estampas tuvieron sobre figuras importantes de la renovaci&oacute;n pl&aacute;stica que aconteciera en la Europa decimon&oacute;nica. El ukiyo&#45;e, y por ende el <i>makura&#45;e</i>, era una producci&oacute;n centrada en lo comercial, dedicada y dispuesta a satisfacer la incre&iacute;ble demanda por materiales impresos, tanto literarios como visuales, de una amplia masa popular que consum&iacute;a estas obras de manera muy similar a como hoy se consumen los libros de historietas er&oacute;ticas, las revistas de chismes o las postalitas de souvenir. Sin embargo, a pesar de estas caracter&iacute;sticas debemos siempre tomar en cuenta las innegables cualidades est&eacute;ticas de estas piezas y la multiplicidad de recursos expresivos que manipulan, aspectos que las distinguen de cualquiera otra creaci&oacute;n visual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Movi&eacute;ndome en torno a los discursos estructurados y aplicados por Occidente sobre esta manifestaci&oacute;n, mi trabajo se referir&aacute; a la manera en que se ha desarrollado la pol&eacute;mica de "lo pornogr&aacute;fico" y el <i>makura&#45;e</i>, y cu&aacute;l ser&aacute; mi postura al respecto. Por lo tanto, no es mi objetivo a&ntilde;adir alguna nueva definici&oacute;n al respecto, y mucho menos pretender traspolarlo o incluirlo como parte del repertorio de categor&iacute;as que conformaba el sistema discursivo del campo cultural de Jap&oacute;n en los siglos del XVII al XIX. Ahora bien, en su lugar me interesa desentra&ntilde;ar este t&eacute;rmino, hurgar en sus ra&iacute;ces y significados cambiantes, rastrear en la historia y caracter&iacute;sticas de esta producci&oacute;n cultural, esclarecer sus conexiones con otros vocablos empleados en ocasiones como an&aacute;logos y en otras como contrarios, pero sobre todo cuestionar tanto el rechazo, y a ratos p&aacute;nico, como la predilecci&oacute;n en el uso de este t&eacute;rmino para referirse y catalogar al conjunto de representaciones visuales que se conoce como <i>makura&#45;e</i> (o m&aacute;s com&uacute;nmente como <i>shunga</i>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Makura&#45;e</i> is a phenomenon derived from and responding to the popular urban culture that developed in Japan at the start of the XVII century and which depicted both genitals and sexually explicit acts with the deliberate intention of provoking sexual stimulation. The woodblock technique used for this work is also known in Japan and the West as <i>shunga</i>, or springtime engraving. Both <i>makura&#45;e</i> and any other subject from the ukiyo&#45;e (or pictures of the floating world) escaped the axiological discourse through which they are now evaluated. Such appraisal naturally focuses on Western postulates regarding "artistic" matters and was closely related to the impact of these prints on leading figures of the artistic renovation that took place in XIX century Europe. Ukiyo&#45;e, and therefore, <i>makura&#45;e</i>, was commercially oriented, dedicated and ready to satisfy the incredible demand for literary and visual printed material by the masses that consumed such works, just as erotic comic books, gossip columns or souvenir postcards are consumed nowadays. However, despite these features, we must should not overlook the undeniable esthetic qualities of such works and the vast expressive resources they utilize, features that distinguish them from other visual creations.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oriented around Western discourses structured and applied to this expressive form, my work will center on the way that the controversy regarding "pornography" and <i>makura&#45;e</i> has evolved and my opinion of it. Nonetheless, I do not intend to add any new definition to the discussion, or include it within the repertoire of categories comprising the current of thought on Japanese culture from the XVII to XIX centuries. I prefer to focus on deciphering this term and on ascertaining its roots and changing meanings. I also wish to trace the history and characteristics of this cultural production, clarifying its connections to other words sometimes used analogously or as antonyms, and above all, to question the rejection, occasional panic and preferred usage of this term when referring to and classifying visual representations known as <i>makura&#45;e</i> (or more commonly <i>shunga</i>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pornograf&iacute;a: "la presentaci&oacute;n de manera escrita o visual, en forma realista, de los genitales o comportamiento sexual con una deliberada violaci&oacute;n de la moral y los tab&uacute;es sociales existentes y ampliamente aceptados";<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> "una expresi&oacute;n o sugesti&oacute;n de temas obscenos o imp&uacute;dicos";<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> "es sobre el c&oacute;mo los hombres desean a las mujeres";<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> "es el material vendido en las tiendas pornogr&aacute;ficas con el prop&oacute;sito de producir estimulaci&oacute;n sexual a la mayor&iacute;a de sus clientes hombres";<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> "una caracter&iacute;stica distintiva de ella, es que no s&oacute;lo se propone la estimulaci&oacute;n de fantas&iacute;as o actitudes sexualmente determinadas, sino tambi&eacute;n la degradaci&oacute;n, dominaci&oacute;n y despersonalizaci&oacute;n de los sujetos representados, usualmente mujeres &#91;...&#93;, adem&aacute;s de carecer de artisticidad alguna";<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> "propaganda para el coito".<sup><a name="n6b"></a><a href="#n6a">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos agregar todav&iacute;a m&aacute;s definiciones a la creciente y variable lista de opiniones creadas alrededor de este pol&eacute;mico asunto. Porque, al tratarse de un fen&oacute;meno como "lo pornogr&aacute;fico", es casi imposible aportar una definici&oacute;n lo suficientemente s&oacute;lida como para lidiar con la gran diversidad representativa y las fronteras constantemente cambiantes de este discurso, articulado con tan dis&iacute;miles prop&oacute;sitos y desde posiciones tan diferentes, que con dificultad alguien se atrever&iacute;a a aventurarse en sus intrincados vaivenes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, no es mi objetivo a&ntilde;adir alguna nueva definici&oacute;n al respecto, y mucho menos pretender traspolarlo o incluirlo como parte del repertorio de categor&iacute;as que conformaba el sistema discursivo del campo cultural de Jap&oacute;n en los siglos XVII al XIX. Ahora bien, en lugar de esto me interesa desentra&ntilde;ar este t&eacute;rmino, hurgar en sus ra&iacute;ces y significados cambiantes, rastrear en la historia y caracter&iacute;sticas de esta producci&oacute;n cultural, esclarecer sus conexiones con otros vocablos empleados en ocasiones como an&aacute;logos y en otras como contrarios, pero sobre todo cuestionar tanto el rechazo, y a ratos el p&aacute;nico, como la predilecci&oacute;n en el uso de este t&eacute;rmino para referirse y catalogar al conjunto de representaciones visuales que se conoce como <i>makura&#45;e</i> &#26517;&#32117;(o m&aacute;s com&uacute;nmente como <i>shunga</i> &#26149;&#30011;).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comencemos por explorar la etimolog&iacute;a de la propia palabra "pornograf&iacute;a". Tiene sus or&iacute;genes en la ra&iacute;z griega &#960;&#972;&#961;&#957;, que implicaba ideas vinculadas con la prostituci&oacute;n y la lujuria. A partir de esta ra&iacute;z encontramos los t&eacute;rminos &#960;&#959;&#961;&#957;&#945;&#947;&#961;&#940;&#966;&#959;&#962; y &#960;&#959;&#961;&#957;&#945;&#947;&#961;&#945;&#966;&#941;&#953;&#945; (de la ra&iacute;z <i>porn</i> + <i>grafos,</i> escritos), que se refieren m&aacute;s directamente a los escritos sobre las prostitutas, aunque es interesante se&ntilde;alar que, si revisamos otros vocablos derivados de esta ra&iacute;z, nos encontraremos con que al parecer esta referencia no s&oacute;lo era hacia las mujeres o hacia las prostitutas, ya que, tanto en el <i>Dictionnaire &eacute;tymologique grec et latin</i> como en el <i>A Greek&#45;English Lexicon,</i> la palabra &#960;&#972;&#961;&#957;&#959;&#962; denota "depravado" y "sodomita".<sup><a name="n7b"></a><a href="#n7a">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un poco m&aacute;s tarde, la tradici&oacute;n latina, pero sobre todo la cristiana temprana, le a&ntilde;ade un componente m&aacute;s a partir de la voz &#960;&oacute;&#961;&#957;&#949;&igrave;&#945;, que Aline Rousselle define como "toda manifestaci&oacute;n de deseo por el cuerpo de otro, &#91;<b>...</b>&#93;una medida de la debilidad humana al servicio de Dios".<sup><a name="n8b"></a><a href="#n8a">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre estos significados tempranos hasta el comienzo de la desorbitante carrera, a finales del siglo XIX, por la categorizaci&oacute;n del fen&oacute;meno de mercado que conocemos hoy como pornograf&iacute;a, transcurre un dilatado periodo en que el t&eacute;rmino es pr&aacute;cticamente olvidado. Lynn Hunt<sup><a name="n9b"></a><a href="#n9a">9</a></sup> encuentra que la palabra <i>pornographe</i> reaparece por primera vez en 1769 a partir del tratado de Restif de la Bretonne <i>Le pornographe,</i> as&iacute; como <i>pornographie</i> comienza tambi&eacute;n a utilizarse para referirse a aquellos escritos e im&aacute;genes "obscenas" de las d&eacute;cadas de 1830 y 1840. Joan Hoff y Walter Kendrick<sup><a name="n10b"></a><a href="#n10a">10</a></sup> se interesan tambi&eacute;n en la evoluci&oacute;n de este t&eacute;rmino, se&ntilde;alando que en las primeras ediciones del <i>Websters Dictionary</i> (1828&#45;1860) esta palabra se encuentra totalmente ausente. No es hasta la edici&oacute;n de 1864 cuando recobra la antigua significaci&oacute;n griega que denota "un tratado sobre el tema de las prostitutas o la prostituci&oacute;n", y adem&aacute;s a&ntilde;ade: "pinturas licenciosas empleadas para decorar las paredes de las habitaciones sagradas para las bacanales orgi&aacute;sticas" (de nuevo el referente cl&aacute;sico).<sup><a name="n11b"></a><a href="#n11a">11</a></sup> M erece destacarse aqu&iacute; el v&iacute;nculo que se establece con las representaciones visuales, ya que en la actualidad se consigna fundamentalmente a este dominio. De la misma forma, el <i>Oxford English Dictionary</i> de 1909 toma igual la acepci&oacute;n original de &#960;&#972;&#961;&#957; y a&ntilde;ade: "expresi&oacute;n o sugesti&oacute;n de temas obscenos o imp&uacute;dicos en la literatura o el arte".<sup><a name="n12b"></a><a href="#n12a">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Lynn Hunt,<sup><a name="n13b"></a><a href="#n13a">13</a></sup> el primer uso "moderno" del t&eacute;rmino aparece en el trabajo <i>Dictionnaire critique, litt&eacute;raire et bibliographique des principaux livres condamn&eacute;s au feu, supprim&eacute;s ou censur&eacute;s</i> de Etienne&#45;Gabriel Peignot, publicado en Par&iacute;s en 1806, donde "se llaman 'sotadique' o pornogr&aacute;ficos" aquellos libros escritos en prosa o verso que "perturben el orden social y quebranten la buena moral", cuestiones claves en los discursos contempor&aacute;neos sobre "lo pornogr&aacute;fico" y sus relaciones con aquello que consideramos como "obsceno". Durante todo el resto del siglo XIX y a&uacute;n a principios del xx van a perdurar estas concepciones. No es sino hasta mediados del siglo XX, y sobre todo a partir de la estructuraci&oacute;n de la dicotom&iacute;a de "lo er&oacute;tico" <i>vs.</i> "lo pornogr&aacute;fico" (sobre esto hablaremos un poco m&aacute;s adelante) y de la explosi&oacute;n de la cultura de masas, cuando se comienza un proceso de subdivisi&oacute;n y especializaci&oacute;n de esta categor&iacute;a, con lo que van a aparecer un sinn&uacute;mero de t&eacute;rminos derivados de la palabra que asustar&iacute;an a los griegos de la antig&uuml;edad: <i>porny, pornocracy, soft and hard&#45;core porn,</i> entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, si sondeamos en la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de las im&aacute;genes, encontraremos numerosos ejemplos de representaciones con abierta intenci&oacute;n sexual. Entonces, &iquest;por qu&eacute; este feroz resurgimiento del t&eacute;rmino y m&aacute;s a&uacute;n del estallido visual que tiene lugar en Occidente desde su entrada a la "era moderna"? Pues no nos ser&iacute;a muy extra&ntilde;a esta situaci&oacute;n si tomamos en cuenta la peculiar psicosis por etiquetar todo cuanto sucede a nuestro alrededor. Diseccionar y catalogar: procesos inherentes a la cuestionable racionalizaci&oacute;n del mundo que el proyecto de la modernidad alz&oacute; como uno de sus m&aacute;s leg&iacute;timos pilares.<sup><a name="n14b"></a><a href="#n14a">14</a></sup> A esto podr&iacute;amos sumar otras variables vinculadas con el crecimiento urbano y demogr&aacute;fico, las innovaciones tecnol&oacute;gicas que propiciaron el desarrollo editorial, el incremento en las habilidades para la lectura, y la popularizaci&oacute;n y libre acceso a un conocimiento y producci&oacute;n antes restringidos a una elite, entre otros aspectos que condicionaron esta producci&oacute;n visual que posee unas caracter&iacute;sticas muy propias seg&uacute;n el periodo hist&oacute;rico y la geograf&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, a pesar del desenvolvimiento de este t&eacute;rmino, su proceso de reaparici&oacute;n y conformaci&oacute;n como categor&iacute;a estuvo muy vinculado a su significado primario, ya que son precisamente los escritos sobre las prostitutas e ilustraciones adjuntas los que estimulan los esfuerzos llevados a cabo para su regulaci&oacute;n, por parte de las autoridades y de otros actores preocupados por el deterioro de los "valores morales". Y es que, por un lado, tanto las voluntades para controlar, reglamentar y censurar por parte de oficiales y religiosos, como las de crear y publicar por parte de escritores y grabadores, sumadas a los &aacute;nimos de consumo de los lectores, son las que van conformando la "pornograf&iacute;a" como categor&iacute;a independiente y la van dotando del car&aacute;cter polis&eacute;mico actual.<sup><a name="n15b"></a><a href="#n15a">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el Renacimiento europeo, sobre todo a partir de los <i>Sonetti lussuriosi</i> de Pietro Aretino, comienza esta independencia de la "pornograf&iacute;a" de los g&eacute;neros literarios tradicionales. El surgimiento de la novela fue otro de los sucesos que tambi&eacute;n estuvo muy enlazado con la aparici&oacute;n de este g&eacute;nero representativo y de cuyos primeros ejemplos podemos citar a <i>L'&eacute;cole des filles.</i> En el caso de los <i>Somtti lussuriosi</i> (1524) es necesario destacar la creaci&oacute;n, por Giulio Romano y Marcantonio Raimondi, de un cat&aacute;logo visual de posturas sexuales,<sup><a name="n16b"></a><a href="#n16a">16</a></sup> peculiaridad que le proporcionar&iacute;a a la obra un &eacute;xito tal que, aunque fue vetada por el Vaticano en 1527, numerosas ediciones y versiones posteriores se conservan como evidencia. No obstante, a pesar de que la imagen constitu&iacute;a un elemento presente en estos ejemplos tempranos, la esencia literaria de estas obras prevalecer&aacute; sobre lo visual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de los factores ya enumerados que contribuyeron al surgimiento de la "pornograf&iacute;a" como categor&iacute;a, es necesario destacar que se trata un g&eacute;nero que va a responder a la realidad de la cultura humanista y libertina del Renacimiento &#8213;en espec&iacute;fico de los c&iacute;rculos art&iacute;sticos e intelectuales que la produc&iacute;an y consum&iacute;an&#151;&#151;y que al recuperar el antiguo conocimiento cl&aacute;sico se alza como referente indispensable en la canalizaci&oacute;n de su visi&oacute;n del mundo y en sus actitudes hacia &eacute;l. De aqu&iacute; que se pueda afirmar que una gran parte de la producci&oacute;n de obras "pornogr&aacute;ficas" de esta &eacute;poca se encaminaba al cuestionamiento y cr&iacute;tica de las autoridades pol&iacute;ticas y religiosas, y a la burla de los "valores morales" de la sociedad, como es el caso de <i>Poems on Affairs of State,</i> donde, enmarc&aacute;ndose en la Inglaterra de la Restauraci&oacute;n, una oposici&oacute;n sexualmente puritana critica a la corte libertina y, a la vez, resulta causa de su satirizada hipocres&iacute;a por medio de parodias sexuales.<sup><a name="n17b"></a><a href="#n17a">17</a></sup> Sin embargo, como ya hab&iacute;a comentado, un elemento b&aacute;sico en la configuraci&oacute;n de esta categor&iacute;a es su estructuraci&oacute;n a partir de su diferencia y similitud con otros t&eacute;rminos. Esta dualidad, tan recurrente en nuestra forma de pensar, en la que siempre se define algo a partir de su distinci&oacute;n o analog&iacute;a con un "otro", se refleja aqu&iacute; a partir de la relaci&oacute;n de "lo pornogr&aacute;fico" con "lo er&oacute;tico" y "lo obsceno".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Revisemos estas dos expresiones por separado comenzando con el an&aacute;logo "obsceno". Seg&uacute;n la referencia en el <i>Diccionario de uso del espa&ntilde;ol,</i> se trata de aquello que presenta o sugiere maliciosa o groseramente cosas relacionadas con el sexo;<sup><a name="n18b"></a><a href="#n18a">18</a></sup> tambi&eacute;n encontramos "dicho, hecho o imagen que ofenden el pudor".<sup><a name="n19b"></a><a href="#n19a">19</a></sup> Es decir, se circunscribe, en la mayor&iacute;a de los ejemplos, al argumento de aquellos casos donde prevalezca una carga sexual considerada socialmente fuera de contexto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&eacute;rmino proviene de la voz latina <i>obsc&euml;n&iuml;tas,</i> que pose&iacute;a un sentido de "mal ag&uuml;ero", al relacionarse con el verbo <i>obsc&oelig;vaare</i> de <i>ob</i> + <i>sc&oelig;vus,</i> zurdo, que significaba "dar un mal presagio", por lo que es posible creer que <i>obscenus</i> pose&iacute;a esta acepci&oacute;n.<sup><a name="n20b"></a><a href="#n20a">20</a></sup> Seg&uacute;n el <i>Diccionario general etimol&oacute;gico de la lengua espa&ntilde;ola,</i> "la forma directa de obsceno es <i>obscena,</i> delante de la escena, aludiendo a los que no ten&iacute;an empacho de presentarse ante el p&uacute;blico; es decir, a los histriones, de donde viene la significaci&oacute;n radical de cosa vergonzosa y deshonesta, como se ve en las frases <i>obscen&oelig; partis, obscena corporis,</i> y simplemente <i>obs&oelig;mum,</i> significando las partes p&uacute;dicas".<sup><a name="n21b"></a><a href="#n21a">21</a></sup> Otra etimolog&iacute;a a&ntilde;ade que este vocablo deriva de <i>obs,</i> por, a causa de, m&aacute;s <i>c&oelig;num,</i> cieno, corrupci&oacute;n.<sup><a name="n22b"></a><a href="#n22a">22</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas definiciones yace una significaci&oacute;n clave para comprender su uso contempor&aacute;neo: aquello que quebranta "las buenas costumbres" y los "valores morales" de un grupo, refiri&eacute;ndose sobre todo a la exposici&oacute;n de los genitales, que como vemos son considerados como algo "sucio" (caracter&iacute;stico de la tradicional relaci&oacute;n del cristianismo con el sexo). Esto nos lleva a un punto de vital importancia en el an&aacute;lisis de "lo obsceno", y es la cuesti&oacute;n del contexto. Y es que, para el caso de la obscenidad, el contexto se alza en pr&aacute;cticamente determinante para su calificaci&oacute;n como tal, ya que lo que denota este t&eacute;rmino no constituye una cualidad del objeto, sino una categor&iacute;a est&eacute;tica que, como la belleza, en s&iacute; misma porta una fuerte carga de subjetividad. Por lo tanto "lo obsceno de lo que quiera que sea no est&aacute; en la cosa en cuesti&oacute;n, sino en el sujeto actor, en el sujeto receptor o en ambos a la vez, los cuales le confieren la categor&iacute;a, el significado, la connotaci&oacute;n, la intencionalidad".<sup><a name="n23b"></a><a href="#n23a">23</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a "lo er&oacute;tico" como radical oposici&oacute;n a la pornograf&iacute;a, idea con la que topamos tan a menudo, es una convenci&oacute;n relativamente reciente que carece de solidez, relaci&oacute;n que se desarticula si examinamos un poco su evoluci&oacute;n etimol&oacute;gica. Su origen griego &#941;&#961;&#969;&#964;&#953;&#954;&#972;&#962;, que denota amoroso, proviene de &#941;&#961;&#940;&#969;, "amar con pasi&oacute;n" o "amor sensual exagerado".<sup><a name="n24b"></a><a href="#n24a">24</a></sup> Ahora, pese a esta carga "amorosa", siempre le acompa&ntilde;aba una connotaci&oacute;n de "lujuria". A&uacute;n m&aacute;s: seg&uacute;n Bruce Thornton, los vocablos derivados de esta ra&iacute;z en muchas ocasiones eran utilizados en contextos ajenos a lo abiertamente sexual, con significados vinculados a deseos profundos, y a veces destructivos.<sup><a name="n25b"></a><a href="#n25a">25</a></sup> Foucault, por su parte, presenta a "la er&oacute;tica" como uno de los cuatro campos que componen la estilizaci&oacute;n de la conducta sexual cl&aacute;sica<sup><a name="n26b"></a><a href="#n26a">26</a></sup> encargada de la regulaci&oacute;n de los placeres, y ampl&iacute;a su campo a las <i>relaciones con los muchachos,</i> empero no limit&aacute;ndola a las uniones homosexuales, pero s&iacute; apart&aacute;ndola del matrimonio, que formaba parte de "la econ&oacute;mica". Es decir, que connotaba un sentimiento y un comportamiento m&aacute;s "sexual", m&aacute;s "pasional", que se aleja de la forma en que se le relaciona actualmente con Cupido como patr&oacute;n del "amor rom&aacute;ntico", con una fantas&iacute;a de car&aacute;cter sexual que se queda en los l&iacute;mites de lo imaginativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si seguimos el estudio que, sobre la reaparici&oacute;n del t&eacute;rmino en Occidente, desarrollara Joan Hoff,<sup><a name="n27b"></a><a href="#n27a">27</a></sup> reparar&iacute;amos en que ninguna edici&oacute;n decimon&oacute;nica del <i>M&eacute;bsteer's</i> contiene referencias a Eros. Durante la primera mitad del siglo XX, tanto en el <i>M&eacute;bster's</i> como en el <i>Oxford English Dictionary</i> se van a experimentar cambios en cuanto al uso de estas expresiones, haciendo alusi&oacute;n a Eros como <i>Cupido</i> o <i>dios del amor</i> y a "lo er&oacute;tico" como <i>vinculado a Eros</i> y a <i>poemas o literatura amatoria.</i> Ya en las ediciones de 1970 se introduce la definici&oacute;n freudiana de er&oacute;tico como <i>placer sexual cuya energ&iacute;a se deriva de la libido,<sup><a name="n28b"></a><a href="#n28a">28</a></sup></i> y es precisamente por estas fechas cuando ocurre el gran cambio con la definici&oacute;n "libros que tratan al amor sexual de una manera sensual o voluptuosa &#8213;comparar con <i>pornograf&iacute;a',</i><sup><a name="n29b"></a><a href="#n29a">29</a></sup> sumiendo as&iacute; a "lo pornogr&aacute;fico" en los terrenos de los est&iacute;mulos y actos negativos, y "rescatando" "lo er&oacute;tico" como un valor sexual positivo y leg&iacute;timo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo ha funcionado y de qu&eacute; manera se ha estructurado esta problem&aacute;tica en el caso de nuestro objeto de estudio, o sea el <i>makura&#45;e</i> &#26517;&#32117;? Para definir y delimitar nuestro objeto de estudio propongo el uso de <i>makura&#45;e</i> &#26517;&#32117;,<sup><a name="n30b"></a><a href="#n30a">30</a></sup> cuando me refiero a aquella producci&oacute;n visual realizada durante el periodo Edo (1603&#45;1867), donde se representan tanto genitales como actos sexualmente expl&iacute;citos, con una deliberada intenci&oacute;n por parte de los productores de provocar una estimulaci&oacute;n sexual (cabr&iacute;a tambi&eacute;n aqu&iacute; incorporar el t&eacute;rmino de Screech <i>representaciones libidinosas).</i><sup><a name="n31b"></a><a href="#n31a">31</a></sup> Esta producci&oacute;n se llevaba a cabo a partir de la t&eacute;cnica xilogr&aacute;fica y respond&iacute;a al campo de la cultura popular que operaba bajo los <i>ch&otilde;nin</i> &#30010;&#20154;&#65292;<sup><a name="n32b"></a><a href="#n32a">32</a></sup> situaci&oacute;n que me permite separarla de otras manifestaciones visuales con tem&aacute;tica similar, pero que responden a t&eacute;cnicas y condicionantes diferentes, aunque reconociendo los v&iacute;nculos que pueden existir entre ellas. De igual forma, prefiero prescindir de la voz <i>shunga</i> &#26149;&#30011;&#65292;que, si bien es la palabra m&aacute;s conocida tanto en Occidente como en Jap&oacute;n para este fen&oacute;meno, no era la que com&uacute;nmente se empleaba en Jap&oacute;n en esa &eacute;poca,<sup><a name="n33b"></a><a href="#n33a">33</a></sup> donde se manejaban expresiones como <i>makura&#45;e</i> &#26517;&#32117;<sup><a name="n34b"></a><a href="#n34a">34</a></sup> o <i>warai&#45;e</i> &#31505; &#32117;<sup><a name="n35b"></a><a href="#n35a">35</a></sup> para los &aacute;lbumes de im&aacute;genes y <i>k&#333;shoku&#45;bon</i> &#22909;&#33394;&#26412;<sup><a name="n36b"></a><a href="#n36a">36</a></sup> para los libros sobre esta tem&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, antes de comenzar a analizar las relaciones del <i>makura&#45;e</i> &#26517;&#32117; con "lo pornogr&aacute;fico", perm&iacute;taseme formular algunos cuestionamientos acerca de otro reiterado discurso dicot&oacute;mico: esta vez la discordancia entre "pornograf&iacute;a" y "arte", y el lugar que ocupar&iacute;a el <i>makura&#45;e</i> &#26517;&#32117; en esta pol&eacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, es ampliamente conocida la ardua labor de aquellos que intentan separar "lo pornogr&aacute;fico" de "lo art&iacute;stico", como si pudi&eacute;ramos trazar l&iacute;mites precisos entre categor&iacute;as que en s&iacute; mismas tienen una carga de ambig&uuml;edad y confusi&oacute;n tales que alimentan los m&aacute;s diversos significados y usos. Es decir que no s&oacute;lo se construyen fronteras entre "lo er&oacute;tico" y "lo pornogr&aacute;fico", como vimos anteriormente, sino que se destierra lo que se llama "pornograf&iacute;a" del campo art&iacute;stico, aun a sabiendas (o quiz&aacute;s ignorando) lo pol&eacute;mica que es la actual noci&oacute;n de "arte".<sup><a name="n37b"></a><a href="#n37a">37</a></sup> Por lo tanto, se da por sentado que la exclusiva funci&oacute;n del "arte" es la de la contemplaci&oacute;n est&eacute;tica,<sup><a name="n38b"></a><a href="#n38a">38</a></sup> y su deber s&oacute;lo es representar "los altos ideales y valores sociales", y jam&aacute;s una labor propagand&iacute;stica o un incentivo a la acci&oacute;n (en este caso a la acci&oacute;n fisiol&oacute;gica que se le adjudica a la pornograf&iacute;a). Entonces, si aplic&aacute;ramos esto, el arte occidental se quedar&iacute;a sin su preciado barroco contrarreformista, o no existir&iacute;an las nuevas tendencias del siglo XX m&aacute;s comprometidas en una reformulaci&oacute;n del papel del "arte"; y &iquest;por qu&eacute; s&oacute;lo los "altos ideales de la sociedad"?, &iquest;es que acaso la vida sexual del ser humano pertenece a los "bajos valores"? Adem&aacute;s, &iquest;qui&eacute;n garantiza que <i>La maja vestida</i> de Goya o la <i>Olimpia</i> de Manet no provocar&iacute;an una respuesta masturbatoria similar a la que com&uacute;nmente fabrica un n&uacute;mero de <i>Hustler</i>? Creo que, independientemente de la intenci&oacute;n con que sea realizada una obra, literaria o visual, la respuesta hacia ella est&aacute; determinada por la propia actitud, mentalidad, deseos y frustraciones del espectador&#45;consumidor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de nuestras estampas, la situaci&oacute;n se torna m&aacute;s dif&iacute;cil a&uacute;n, ya que ninguno de estos dos conceptos formaba parte del vocabulario de los japoneses de los siglos XVII, XVIII y la primera mitad del XIX. En su trabajo <i>"N&iacute;hon b&iacute;jutsu" tanj&#333;</i> (El nacimiento del "arte japon&eacute;s"),<sup><a name="n39b"></a><a href="#n39a">39</a></sup> Sat&#333; D&#333;shin explora la aparici&oacute;n del concepto y t&eacute;rmino "arte" en el Jap&oacute;n de finales del siglo XIX. El vocablo que conocemos como "arte" en el Jap&oacute;n actual, <i>b&iacute;jutsu</i> &#32654;&#34899;&#65292; surge por primera vez en 1874 como un elemento m&aacute;s del paquete "modernizador" que importa Jap&oacute;n de Occidente a partir de la Renovaci&oacute;n Meiji de 3868. Evidentemente es un concepto en extremo ligado a las <i>Beaux Arts,</i> que para nada encajaba con la tradicional evoluci&oacute;n de las representaciones visuales en el archipi&eacute;lago;<sup><a name="n40b"></a><a href="#n40a">40</a></sup> empero, una vez recontextualizado funcion&oacute; (y funciona) como comod&iacute;n de cuanta creaci&oacute;n visual emerge en Jap&oacute;n. En la &eacute;poca en que florece el <i>makura&#45;e</i> no operaba un concepto generalizador como actualmente podemos comprender el de "arte" o el de "cultura".<sup><a name="n43b"></a><a href="#n43a">43</a></sup> A pesar de la interrelaci&oacute;n entre diferentes manifestaciones y culturas en un mismo periodo, cada representaci&oacute;n circulaba dentro de su propio circuito, que a su vez generaba su terminolog&iacute;a espec&iacute;fica abundant&iacute;sima en consideraciones est&eacute;ticas. Como ya mencionamos, en el caso del <i>makura&#45;e,</i> &eacute;ste fue un fen&oacute;meno que se origina y responde a la cultura popular&#45;urbana de los <i>ch&otilde;nin.</i> Durante el periodo Edo,<sup><a name="n42b"></a><a href="#n42a">42</a></sup> e incluso posteriormente, tanto el <i>makura&#45;e</i> como cualquier otra tem&aacute;tica del <i>ukiyo&#45;e</i> &#28014;&#19990;&#32117; escapaban del discurso axiol&oacute;gico con que son evaluados en la actualidad; por supuesto, valoraci&oacute;n bien centrada en los postulados occidentales que sobre materia "art&iacute;stica" tratan, y que estuvo &iacute;ntimamente relacionada con el impacto que estas estampas tuvieron sobre figuras importantes de la renovaci&oacute;n pl&aacute;stica que aconteciera en la Europa decimon&oacute;nica. El <i>ukiyo&#45;e,</i> y por ende el <i>makura&#45;e,</i> era una producci&oacute;n centrada en lo comercial, dedicada y dispuesta a satisfacer la incre&iacute;ble demanda de materiales impresos, tanto literarios como visuales, de una amplia masa popular que consum&iacute;a estas obras de manera muy similar a como hoy se consumen los libros de historietas er&oacute;ticas, las revistas de chismes o las postalitas de <i>souvenir.</i> Sin embargo, a pesar de estas caracter&iacute;sticas debemos siempre tomar en cuenta las innegables cualidades est&eacute;ticas de estas piezas y la multiplicidad de recursos expresivos que manipulan, aspectos que las distinguen de cualquier otra creaci&oacute;n visual japonesa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al t&eacute;rmino "pornograf&iacute;a", hasta el momento no he podido determinar con certeza las circunstancias de su primera aparici&oacute;n en Jap&oacute;n, aunque me aventuro a plantear que es muy probable que sea una importaci&oacute;n de los a&ntilde;os treinta a los cuarenta, o quiz&aacute;s de la posguerra. Seg&uacute;n los registros oficiales del Bakufu &#24149;&#24220;&#65292;<sup><a name="n43b"></a><a href="#n43a">43</a></sup> en especial las proclamas y regulaciones para el control de los materiales impresos,<sup><a name="n44b"></a><a href="#n44a">44</a></sup> los calificativos que se empleaban durante Edo para referirse a estas estampas con abierto contenido sexual eran bien diferentes de los que en la actualidad se emplean respecto de la categor&iacute;a "pornograf&iacute;a". Los t&eacute;rminos que m&aacute;s com&uacute;nmente se manifiestan son <i>ikagawashiki&#45;koto</i> &#22914;&#20309;&#25975;&#20107; y <i>midarigawashiki&#45;koto</i> &#29477;<img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch02.jpg" align="absmiddle">&#20107;.A pesar de que actualmente el vocablo <i>midara</i> &#29436; <img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch03.jpg" align="absmiddle">&#65292; <i>midari&#45;ni</i> &#29454;(&#22916;<i><img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch04.jpg" align="absmiddle"></i>)&#65292;se asocia con algo "obsceno", en los a&ntilde;os que comprenden nuestro objeto de estudio estos t&eacute;rminos estaban m&aacute;s bien vinculados con "algo" que estuviera fuera de contexto social, es decir "algo" que alterara el ritmo de vida cotidiano, que rompiera las normas establecidas. Sin embargo, a diferencia de lo que pudi&eacute;ramos pensar como occidentales, ese "algo" fuera de contexto social no es precisamente la explicitaci&oacute;n de los genitales o del acto sexual como tal, sino otros factores relacionados con el comercio de un conocimiento y situaci&oacute;n que el gobierno consideraba fuera de l&iacute;mites y ajeno a las facultades de la masa popular.<sup><a name="n45b"></a><a href="#n45a">45</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya que dentro del propio &aacute;mbito occidental la calificaci&oacute;n de una imagen como "pornogr&aacute;fica" implica agudas contradicciones y encarnizadas pol&eacute;micas, olvid&eacute;monos por un momento de los t&eacute;rminos y categor&iacute;as, y revisemos brevemente algunas de las caracter&iacute;sticas del <i>makura&#45;e</i> y de su contraparte tem&aacute;tica europea de los siglos XVII al XIX, para delimitar cu&aacute;nto hay de com&uacute;n y cu&aacute;nto de ajeno entre nuestras estampas japonesas y lo que Occidente catalog&oacute; por vez primera como "pornograf&iacute;a".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para este fugaz estudio comparativo soy deudor de dos excelentes materiales: en primer lugar, la compilaci&oacute;n de Lynn Hunt de ensayos sobre el surgimiento de la pornograf&iacute;a en el mundo moderno europeo y, en segundo t&eacute;rmino, el conjunto de trabajos publicados por la editorial Chuo Koron en el a&ntilde;o 2000, enfocados al estudio del <i>makura&#45;e</i> en Jap&oacute;n, texto que parad&oacute;jicamente es uno de los pocos materiales serios que sobre esta tem&aacute;tica han sido producidos en Jap&oacute;n.<sup><a name="n46b"></a><a href="#n46a">46</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, ambos conjuntos visuales fueron concebidos con fines de estimulaci&oacute;n sexual. Esta estimulaci&oacute;n pod&iacute;a realizarse en dos campos b&aacute;sicos que depend&iacute;an de las necesidades y deseos del consumidor: en el plano de la fantas&iacute;a y en el del acto f&iacute;sico (fuera &eacute;ste autoerotismo o en combinaci&oacute;n con una pareja o grupo). De estos dos considero que el campo m&aacute;s din&aacute;mico, interesante y posiblemente m&aacute;s desarrollado es el terreno de las recreaciones mentales. En &eacute;l, como se&ntilde;ala Elizabeth Cowie,<sup><a name="n47b"></a><a href="#n47a">47</a></sup> la imagen, m&aacute;s que encarnar el objeto del deseo, construye un escenario de fantas&iacute;as donde son representados determinados deseos, sublimados en la mente del consumidor. As&iacute;, creo que s&oacute;lo partiendo de esta remodelaci&oacute;n imaginaria y de los niveles tonificadores de su operaci&oacute;n en el espectador, puede aparecer una respuesta fisiol&oacute;gica o simplemente quedarse en la manipulaci&oacute;n mental de una fantas&iacute;a. Adem&aacute;s, otro aspecto interesante de estos conjuntos es el car&aacute;cter multifuncional que poseen; ya sea manuales sexuales, cr&iacute;ticas a las autoridades, herramientas de autocomplacencia o amuletos, estas piezas condicionan y crean un sinn&uacute;mero de usos que configuran ese aire de leyenda que todav&iacute;a en la actualidad es tema de feroces controversias. Es necesario comentar, sin embargo, que no debemos privilegiar algunos usos sobre otros. Si bien es cierto que podemos afirmar que existieron usos m&aacute;s generalizados que otros, no contamos con toda la evidencia necesaria para ser tan categ&oacute;ricos ni tenemos control de los variados tipos de respuesta que obras como &eacute;stas pueden generar.<sup><a name="n48b"></a><a href="#n48a">48</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros aspectos que ser&iacute;a necesario se&ntilde;alar, si de puntos comunes entre estos dos conjuntos se trata, son el surgimiento y expansi&oacute;n de la cultura urbana, el desarrollo de la imprenta y la difusi&oacute;n de los niveles b&aacute;sicos de educaci&oacute;n,<sup><a name="n49b"></a><a href="#n49a">49</a></sup> la divulgaci&oacute;n del conocimiento y el auge de la prostituci&oacute;n. En el caso de Jap&oacute;n este auge est&aacute; determinado por el surgimiento de los barrios de placer, donde el "comercio de cuerpos" fue autorizado y regulado por el gobierno shogunal, y cuya primera &aacute;rea se inaugura en 3585 en el barrio Shinchi de Osaka.<sup><a name="n50b"></a><a href="#n50a">50</a></sup> Desde el punto de vista representativo, estos conjuntos van a caracterizarse, en primer lugar, por la exposici&oacute;n de manera expl&iacute;cita de la actividad sexual o los genitales. Sus tempranos v&iacute;nculos con la literatura se mantienen en muchos casos, y el factor narrativo ser&aacute; uno de los elementos que contribuye a crear un cl&iacute;max er&oacute;tico. Si bien en Europa este factor narrativo depende de la propia evoluci&oacute;n del texto, que en numerosas ocasiones es la base para la ilustraci&oacute;n, en Jap&oacute;n el texto no ser&iacute;a m&aacute;s que un complemento del acto visual, convirti&eacute;ndose la secuencia de este acto en la verdadera narraci&oacute;n, ya que generalmente estas im&aacute;genes se comercializaban en &aacute;lbumes de 32 estampas. Por &uacute;ltimo, la transgresi&oacute;n ser&aacute; uno de los pilares b&aacute;sicos de esta producci&oacute;n, que deber&aacute; ser contextualizada para elevar su efectividad. Aunque en el caso europeo &eacute;sta se localiza sobre todo en la irreverencia hacia las autoridades pol&iacute;ticas y religiosas del momento, en Jap&oacute;n se concentra fundamentalmente en las normas, conducta y costumbres cotidianas de la gente. Como ejemplo de ello podr&iacute;amos citar la falsa idea de que la mayor&iacute;a de estos grabados descubre las relaciones entre hombres y prostitutas, cuando, al contrario, un porcentaje considerable de los personajes femeninos que aparecen son mujeres del com&uacute;n, muchas de ellas enga&ntilde;ando a sus maridos.<sup><a name="n53b"></a><a href="#n53a">53</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El humor es otro elemento que, aunque no constantemente presente, contribuye a otorgarle una naturaleza especial a esta producci&oacute;n temprana, a pesar de que muchas veces se piensa en &eacute;l precisamente como disociador de la concentraci&oacute;n "er&oacute;tica". Si bien en los grabados europeos el papel del humor estaba directamente vinculado con la s&aacute;tira del poder,<sup><a name="n52b"></a><a href="#n52a">52</a></sup> en Jap&oacute;n este terreno era much&iacute;simo m&aacute;s amplio y, combinado con el juego, constru&iacute;a una apolog&iacute;a del placer (en toda su dimensi&oacute;n) amplificando las fronteras de este mundo ilusorio que al final actuaba como v&aacute;lvula de escape de la rigidez de la vida cotidiana.<sup><a name="n53b"></a><a href="#n53a">53</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Independientemente del reiterado argumento de ausencia de cr&iacute;ticas y s&aacute;tiras a la autoridad en el <i>makura&#45;e,</i> existen otros factores que podemos se&ntilde;alar como diferencias con su contraparte europea. En primer lugar, se plantea como caracter&iacute;stica de la "pornograf&iacute;a" europea temprana evitar los t&eacute;rminos polis&eacute;micos en virtud de un lenguaje directo.<sup><a name="n54b"></a><a href="#n54a">54</a></sup> Aunque este comentario est&aacute; referido al lenguaje utilizado en la pornograf&iacute;a francesa del siglo XVIII, una vez examinada de manera general la producci&oacute;n europea, considero que es un factor que podemos percibir como constante, a&uacute;n en la actualidad. Si sometemos al <i>makura&#45;e</i> a un examen similar, nos llamar&aacute; la atenci&oacute;n que sucede exactamente lo contrario. Aunque es cierto que el lenguaje que aparece en los textos, que en ocasiones acompa&ntilde;an a las im&aacute;genes, es muy directo, es la polisemia la condici&oacute;n <i>sine qua non</i> de esta tem&aacute;tica. Este rompecabezas de significantes que era necesario decodificar se apropiaba de los m&aacute;s dis&iacute;miles recursos para brindar esta pluralidad de lecturas: inserci&oacute;n de historias paralelas, multiplicidad de &aacute;ngulos visuales, elementos decorativos y simb&oacute;licos, textos y comentarios complementarios, entre otros,<sup><a name="n55b"></a><a href="#n55a">55</a></sup> se combinan ofreci&eacute;ndole placer y diversi&oacute;n al consumidor de entonces, y apasionamiento y horas de angustia al especialista de ahora.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4f3.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo oculto y la fragmentaci&oacute;n son otros de los recursos ingeniosos que, unidos a una interactividad premeditada, hacen que el p&uacute;blico tome un papel activo en la lectura recreando mentalmente lo que "falta" y favoreciendo as&iacute; la imaginaci&oacute;n "er&oacute;tica", aspectos que no encontramos tampoco en obras occidentales con tem&aacute;tica similar. Por dem&aacute;s, los comentarios <i>(kotoba&#45;gaki</i> &#21496;&#26360;)y los di&aacute;logos de los personajes <i>(kaki&#45;ire</i><img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch07.jpg" align="absmiddle">), m&aacute;s que narrar la historia funcionan de manera similar a la de los recursos visuales que hemos referido, aportando informaci&oacute;n extra o esclareciendo aquello que queda impreciso en el relato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con estas ideas ya revisadas, creo que es hora de llegar al punto neur&aacute;lgico de nuestra discusi&oacute;n, o sea de qu&eacute; manera se ha implementado la pol&eacute;mica de "lo pornogr&aacute;fico" y el <i>makura&#45;e</i> (sobre todo en Jap&oacute;n), y cu&aacute;l ser&iacute;a mi postura al respecto.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4f4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios sobre esta tem&aacute;tica son un fen&oacute;meno relativamente reciente. En Occidente encontramos pocos textos serios sobre este tipo de grabados, y los m&aacute;s reveladores son resultado de la &uacute;ltima d&eacute;cada. En Jap&oacute;n, durante mucho tiempo, la publicaci&oacute;n de este tipo de piezas estaba censurada, por lo que tampoco encontramos muchos materiales. Es a partir de la d&eacute;cada de los noventa, con el levantamiento de la prohibici&oacute;n de publicar <i>makura&#45;e,</i> cuando ocurre el <i>boom</i> editorial que nos ha atiborrado felizmente de cat&aacute;logos con excelentes reproducciones. Sin embargo, la gran mayor&iacute;a de estos trabajos son de car&aacute;cter informativo, y siguen siendo pocos los textos acad&eacute;micos con an&aacute;lisis y consideraciones que aporten nuevos puntos de vista sobre estas piezas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sentido general, encontramos dos tipos de posiciones: la favorable a la utilizaci&oacute;n del t&eacute;rmino y la opuesta a ella. Lamentablemente, muchas de estas opiniones no toman en consideraci&oacute;n aspectos importantes de la evoluci&oacute;n del propio t&eacute;rmino "pornograf&iacute;a" o del mismo <i>makura&#45;e</i> y de la mentalidad en el periodo Edo. Optan por plantear que lo desechan simplemente porque no exist&iacute;a, lo niegan y se apartan de la pol&eacute;mica, se basan en propuestas ya insostenibles (como la de "arte <i>vs.</i> pornograf&iacute;a"),<sup><a name="n56b"></a><a href="#n56a">56</a></sup> y no se atreven a utilizarlo, con el pretexto de que "&iexcl;c&oacute;mo se va a emplear un vocablo con connotaciones tan negativas!", o por la tradicional pretensi&oacute;n de que funcionaban &uacute;nicamente como amuletos o manuales sexuales para las reci&eacute;n casadas. Por otro lado, est&aacute;n los que consideran que no hay por qu&eacute; temerle al t&eacute;rmino y que el <i>makura&#45;e</i> se ajusta en su intenci&oacute;n a tal calificativo,<sup><a name="n57b"></a><a href="#n57a">57</a></sup> posici&oacute;n muy valiente, pero que necesita reflexiones m&aacute;s incluyentes y a mi entender una contextualizaci&oacute;n m&aacute;s amplia y adecuada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que, si bien es cierto que ser&iacute;a demasiado ingenuo no tomar en cuenta o vetar por completo el t&eacute;rmino "pornograf&iacute;a", s&iacute; creo imprescindible colocar cotos al uso espec&iacute;fico que hagamos de &eacute;l. Por esto, en lo que se refiere al presente trabajo, aunque en ocasiones pueda referirme a los fen&oacute;menos "pornograf&iacute;a" o "erotismo" tomando siempre en consideraci&oacute;n toda la manipulaci&oacute;n que sobre ellos se ha estructurado, los considero inoperantes al aplicarlos al Jap&oacute;n de los siglos XVII, XVIII y principios del XIX. Por eso, para referirme a nuestro objeto de estudio he optado por el t&eacute;rmino original, o sea <i>makura&#45;e,</i> incluyendo definiciones como "estampas para la estimulaci&oacute;n sexual" o "im&aacute;genes sexualmente expl&iacute;citas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto que esto es s&oacute;lo una aproximaci&oacute;n personal a un complejo fen&oacute;meno que deber&aacute; continuar generando pol&eacute;micas y an&aacute;lisis que le proporcionen nuevos puntos de vista, y que en el caso espec&iacute;fico del <i>makura&#45;e</i> necesita todav&iacute;a mucho estudio por realizar, que finalmente abrir&aacute; nuevos horizontes en la investigaci&oacute;n de esta fascinante producci&oacute;n cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. Definici&oacute;n de Peter Wagner, citada por Lynn Hunt, "Introduction", en Lynn Hunt (ed.), <i>The Invention of Pornography: Obscenity and the Origins of Modernity, 1500&#45;1800,</i> Nueva York, Zone Books, 1993, p. 25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754619&pid=S0185-1276200100020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. Definici&oacute;n del <i>Oxford Dictionary,</i> citada por Walter Kendrick, <i>The Secret Museum: Pornography in Modem Culture,</i> Nueva York, Viking, 1987, pp. 1&#45;2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754621&pid=S0185-1276200100020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. Definici&oacute;n de Michael Kimmel, citada por Lynne Segal, "Sweet sorrows, painful pleasures. Pornography and the perils of heterosexual desire", en Lynne Segal (ed.), <i>Sex Exposed. Sexuality and the Pornography Debate,</i> Londres, Virago Press, 1992, p. 66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754623&pid=S0185-1276200100020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>. Robert Jensen, "Introduction", en Gail Dines, Robert Jensen <i>et al.,</i> eds., <i>Pornography. The Production and Consumption of Inequality,</i> Nueva York, Routledge, 1998, p. 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754625&pid=S0185-1276200100020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a>. Edward Craig, ed., <i>Routledge Encyclopedia of Philosophy,</i> vol. 3, Londres, Routledge, 1998, p. 406.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754627&pid=S0185-1276200100020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a>. Definici&oacute;n de Angela Carter, citada por Rachel Weil, "Sometimes a scepter is only a scepter: Pornography and politics in restoration England", en Lynn Hunt, <i>op. cit.</i>, p. 126.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a>. V&eacute;ase Cris&oacute;stomo Eseverri Hualde, <i>Diccionario etimol&oacute;gico de helenismos espa&ntilde;oles,</i> Burgos, Aldecoa, 1994;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754630&pid=S0185-1276200100020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> &Eacute;tienne Abel Juret, <i>Dictionnaire &eacute;tymologique grec et latin,</i> Macon Protat Fr&egrave;res &#91;s.c.&#93;, 1942,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754631&pid=S0185-1276200100020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y Henry G. Liddell, <i>A Greek&#45;English Lexicon,</i> Oxford, Oxford University Press, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754632&pid=S0185-1276200100020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a>. Aline Rousselle, <i>Porneia: De la ma&icirc;trise du corps &agrave; la privation sensorielle. II<sup>e</sup> &#45; IV<sup>e</sup> si&egrave;cles de l'&egrave;re chr&eacute;tienne,</i> Par&iacute;s, Presses Universitaires de France, 1983, p. 12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754634&pid=S0185-1276200100020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a>. Lynn Hunt, <i>op. cit.,</i> p. 13.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a>. Joan Hoff, "Why is there no history of pornography?", en Susan Gubar, <i>et al.,</i> eds., <i>For Adult Users Only. The Dilemma of Violent Pornography,</i> Bloomington, Indiana University Press, 1989, pp. 17&#45;46;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754637&pid=S0185-1276200100020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Walter Kendrick, <i>op. cit.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11</a>. Joan Hoff, <i>op. cit.,</i> p. 39.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n12a"></a><a href="#n12b">12</a>. Walter Kendrick, <i>op. cit.,</i> pp. 1&#45;2.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n13a"></a><a href="#n13b">13</a>. Lynn Hunt, <i>op. cit.,</i> p. 14.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n14a"></a><a href="#n14b">14</a>. Aunque est&eacute; ya en extremo manida la referencia a Foucault, realmente sus aproximaciones a este fen&oacute;meno de la creaci&oacute;n de los discursos modernos es fundamental en nuestro an&aacute;lisis, ya que la pornograf&iacute;a forma parte important&iacute;sima en la conformaci&oacute;n de "la sexualidad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n15a"></a><a href="#n15b">15</a>. Lynn Hunt, <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n16a"></a><a href="#n16b">16</a>. Paula Findlen, "Humanism, politics and pornography in Renaissance Italy", en Lynn Hunt, <i>op. cit.,</i> pp. 49&#45;108.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n17a"></a><a href="#n17b">17</a>. Rachel Weil, <i>op. cit.,</i> pp. 124&#45;153.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n18a"></a><a href="#n18b">18</a>. Referencia al <i>Diccionario de uso del espa&ntilde;ol</i> de Mar&iacute;a Moliner, citada en Carlos Castilla del Pino, "De lo obsceno y de la obscenidad", en Carlos Castilla del Pino, <i>La obscenidad,</i> Madrid, Alianza, 1993, pp. 23&#45;39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754646&pid=S0185-1276200100020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n19a"></a><a href="#n19b">19</a>. D. Roque Barcia, <i>Diccionario general etimol&oacute;gico de la lengua espa&ntilde;ola,</i> Barcelona, F. Seix, &#91;s.f.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754648&pid=S0185-1276200100020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n20a"></a><a href="#n20b">20</a>. <i>Ibidem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n21a"></a><a href="#n21b">21</a>. <i>Ibidem.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n22a"></a><a href="#n22b">22</a>. Lisandro Sandoval, <i>Diccionario de ra&iacute;ces griegas y latinas,</i> Guatemala, &#91;s.e.&#93;, 1931.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754652&pid=S0185-1276200100020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n23a"></a><a href="#n23b">23</a>. <i>Cfr.</i> Carlos Castilla del Pino, "De lo obsceno...", <i>op. cit.</i>, p. 33.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n24a"></a><a href="#n24b">24</a>. Cris&oacute;stomo Eseverri Hualde, <i>op. cit.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n25a"></a><a href="#n25b">25</a>. Bruce S. Thornton, <i>Ews. The Myth of Ancient Greek Sexuality,</i> Boulder, Westview Press, 1997, p. 13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754656&pid=S0185-1276200100020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n26a"></a><a href="#n26b">26</a>. La diet&eacute;tica, la econ&oacute;mica, la er&oacute;tica y la filosof&iacute;a, seg&uacute;n Michel Foucault, <i>Historia de la sexualidad,</i> vol. II, M&eacute;xico, Siglo XXI, 1988, p. 36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754658&pid=S0185-1276200100020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n27a"></a><a href="#n27b">27</a>. Joan Hoff, <i>op. cit.,</i> pp. 39&#45;40.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n28a"></a><a href="#n28b">28</a>. <i>Ibidem,</i> p. 40.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n29a"></a><a href="#n29b">29</a>. En la edici&oacute;n de 1963 del <i>Webster's, op. cit.</i>, p. 40.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n30a"></a><a href="#n30b">30</a>. Es oportuno destacar que la preferencia por el t&eacute;rmino <i>makura&#45;e</i> no es privativa de este trabajo, ya que en el ensayo "Overcoming the modern history of Edo 'Shunga'", Henry Smith plantea la necesidad de un nuevo an&aacute;lisis sobre el uso del vocablo <i>shunga</i> &#26149;&#30011; para aplicarlo a esta producci&oacute;n. V&eacute;ase Henry Smith, "Overcoming the modern history of Edo 'Shunga'", en Sumie Jones, <i>Imaging/Reading Eros: Proceedings for the Conference, Sexuality and Edo Culture, 1750&#45;1850,</i> Bloomington, The East Asian Studies Center, Indiana University, 1996, pp. 26&#45;34.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754663&pid=S0185-1276200100020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n31a"></a><a href="#n31b">31</a>. Timon Screech, <i>Sex and the Floating World. Erotic Images in Japan, 1700&#45;1820,</i> Honolul&uacute;, University of Hawaii Press, 1999, p. 36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754665&pid=S0185-1276200100020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n32a"></a><a href="#n32b">32</a>. Literalmente, <i>habitantes de la ciudad.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n33a"></a><a href="#n33b">33</a>. La palabra <i>shunga</i> proviene del chino <i>chun hua</i> &#26149;&#30011;&#65292;y seg&uacute;n Craig C lu nas era el t&eacute;rmino est&aacute;ndar para este tipo de obras durante Ming, aunque tambi&eacute;n se utilizaba <i>chun gong hua</i> &#26149;&#23470;&#30011; (pinturas de primavera de palacio) &#65292; y estaban muy relacionadas con las representaciones de los avatares sexuales de la corte. En el caso de Jap&oacute;n, los primeros ejemplos de obras con esta tem&aacute;tica tambi&eacute;n est&aacute;n vinculados con la vida de la corte, por lo que ser&iacute;a necesario rastrear este vocablo dentro de la evoluci&oacute;n cultural nipona. V&eacute;ase Craig Clunas, <i>Pictures and Visuality in Early Modem China,</i> Nueva Jersey, Princeton University Press, 1997, p. 350.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754668&pid=S0185-1276200100020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n34a"></a><a href="#n34b">34</a>. <i>Makura&#45;e,</i> estampas de cabecera, estampas de almohada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n35a"></a><a href="#n35b">35</a>. <i>Warai&#45;e,</i> estampas de risa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n36a"></a><a href="#n36b">36</a>. <i>K&#333;shokubon,</i> libros er&oacute;ticos, libros de sexo.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n37a"></a><a href="#n37b">37</a>. A este respecto, v&eacute;ase Gerardo Mosquera, "Historia del arte y culturas", en <i>Revoluci&oacute;n y cultura,</i> La Habana, junio de 1994, pp. 27&#45;29,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754673&pid=S0185-1276200100020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> donde plantea: "La Historia del Arte ha construido su objeto al aplicar retrospectivamente la noci&oacute;n actual de arte a cosas que no lo fueron o no lo son, interpret&aacute;ndolas e histori&aacute;ndolas desde aquella noci&oacute;n", p. 27.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n38a"></a><a href="#n38b">38</a>. Ejemplos: Kenneth Clark, <i>Pornography: The Longford Report,</i> Londres, Coronet, 1972;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754675&pid=S0185-1276200100020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Edward Craig, <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n39a"></a><a href="#n39b">39</a>. Sat&#333; D&#333;shin &#20304;&#34276;&#36947;&#20449;&#65292;<i>"Nihon B&iacute;jutsu " Tanjo. Kindai Nihon no "Kotoba" to Senryaku</i> &#12296;&#26085;&#26412;&#32654;&#34899;&#12297;&#35477;&#29983;&#12290;&#36817;&#20195;&#26085;&#26412;<img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch01.jpg" align="absmiddle">&#25126;&#30053;&#65292;Tokio, K&otilde;dansha, 1996.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n40a"></a><a href="#n40b">40</a>. El t&eacute;rmino <i>b&iacute;jutsu</i> l&amp;ffi se traduce literalmente como <i>t&eacute;cnicas bellas.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n41a"></a><a href="#n41b">41</a>. Este es otro concepto que aparece por primera vez en Jap&oacute;n en la d&eacute;cada de 3920. V&eacute;ase Tessa Morris&#45;Suzuki, "The invention and reinvention of 'Japanese culture'", en <i>Journal of Asian Studies,</i> vol. 54, n&uacute;m. 3, agosto de 1995, pp. 759&#45;780.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754679&pid=S0185-1276200100020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n42a"></a><a href="#n42b">42</a>. 3603&#45;3867.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n43a"></a><a href="#n43b">43</a>. Nombre del gobierno shogunal que mantuvo el poder pol&iacute;tico y militar de Jap&oacute;n durante todo el periodo Edo.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n44a"></a><a href="#n44b">44</a>. V&eacute;ase <i>Genshoku ukiyo&#45;e dai hyakka jiten</i> &#21407;&#33394;&#28147;&#19990;&#32117;&#22823;&#30334;&#31185;&#20107;&#20856;&#65292;Tokio, Daish&uuml;kan, 1980, vol. 2, pp. 323&#45;325,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754683&pid=S0185-1276200100020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> o su traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol hecha por quien esto escribe, en Amaury Garc&iacute;a, "Compendio de leyes sobre el control de materiales impresos. Jap&oacute;n, 1657&#45;1842", en <i>Estudios de Asia y Africa,</i> n&uacute;m. 336, El Colegio de M&eacute;xico, 2003, pp. 495&#45;523.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754684&pid=S0185-1276200100020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n45a"></a><a href="#n45b">45</a>. Estos motivos y razones para el control del <i>makura&#45;e</i> y su calificaci&oacute;n como "algo" que rompe o altera lo cotidiano es el tema de un trabajo posterior m&aacute;s amplio, por lo que s&oacute;lo lo menciono aqu&iacute; sin mayor desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n46a"></a><a href="#n46b">46</a>. Lynn Hunt, <i>op. cit.;</i> Shirakura Yoshihiko &#30333;&#20489;&#25964;&#24422;&#65292;Tanaka Y&uuml;ko &#30000;&#20013;&#20778;&#23376;&#65292;<i>et al, Ukiyo&#45;e shunga wo y o mu</i> &#28147;&#19990;&#32117;&#26149;&#30011; <img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch05.jpg" align="absmiddle">&#35501;<img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch06.jpg" align="absmiddle"> , 2 vols., Tokio, Chu&ouml; Koron, 2000.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n47a"></a><a href="#n47b">47</a>. Elizabeth Cowie, "Pornography and fantasy. Psychoanalytic perspectives", en Lynne Segal (ed.), <i>op. cit.</i>, pp. 332&#45;352.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n48a"></a><a href="#n48b">48</a>. Me refiero aqu&iacute;, espec&iacute;ficamente, tanto al privilegio de la funci&oacute;n masturbatoria masculina que le adjudica Timon Screech al <i>makura&#45;e,</i> como a la manipulaci&oacute;n que ejecuta Shirakura Yoshihiko para pretender demostrar el uso en pareja de esta tem&aacute;tica, o su mismo argumento de tomar en cuenta la cantidad de estampas donde aparecen hombres solos masturb&aacute;ndose como evidencia de su consumo por parte de una poblaci&oacute;n femenina. Si bien es un punto a tomar en cuenta, este hecho no es lo suficientemente s&oacute;lido como para pretender que estas piezas eran consumidas exclusivamente por mujeres; menos a&uacute;n si recordamos la vitalidad de la bisexualidad en este periodo de la historia cultural de Jap&oacute;n (v&eacute;ase <a href="#f1">figura 1</a>). Creo que no podemos ni generalizar ni definir funciones a partir &uacute;nicamente de la representaci&oacute;n. Hay un gran trecho entre lo que se muestra, la realidad y la manera en que es consumido. Para mayor detalle v&eacute;ase Timon Screech, <i>op. cit.,</i> y Shirakura Yoshihiko &#30333;&#20489;&#25964;&#24422;&#65292; "Shunga wo d&ograve; yomu ka" <img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4n48.jpg" align="absmiddle">&#65292;en <i>op. cit.,</i> vol. 1&#65292; pp. 5&#45;86.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n49a"></a><a href="#n49b">49</a>. Sobre esto v&eacute;ase Natalie Zemon Davis, "Printing and the people", en Chandra Mukerji (ed.), <i>Rethinking Popular Culture,</i> Berkeley, University of California Press, 1993, pp. 65&#45;96,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754690&pid=S0185-1276200100020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y Ronald P. Dore, <i>Education in Tokugawa Japan,</i> Londres, The Athlone, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754691&pid=S0185-1276200100020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n50a"></a><a href="#n50b">50</a>. Henry Smith, <i>op. cit.,</i> p. 27. Para un estudio m&aacute;s profundo de los barrios de placer, v&eacute;ase Cecilia Segawa Seigle, <i>Yoshiwara. The Glittering World of the Japanese Courtesan,</i> Honolul&uacute;, University of Hawaii Press, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=754693&pid=S0185-1276200100020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n51a"></a><a href="#n51b">51</a>. V&eacute;ase <a href="#f2">figura 2</a> y Saeki Junko &#20304;&#20271;J&#22132;&#23376;&#65292;"Shunga to yujo" &#26149;&#30011;&iquest;&#36938;&#22899;&#65292;en Shirakura Yoshihiko, <i>op. cit.,</i> pp. 233&#45;293.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n52a"></a><a href="#n52b">52</a>. Fuera &eacute;ste, como ya hemos comentado, pol&iacute;tico o religioso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n53a"></a><a href="#n53b">53</a>. V&eacute;ase <a href="#f3">figura 3</a>, en donde un joven se queja del mal olor que emana de los genitales de una viuda que se afana en romper su luto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n54a"></a><a href="#n54b">54</a>. &nbsp;Lucienne Frappier&#45;Mazur, "Truth and obscene word in eighteenth&#45;century French pornography", en Lynn Hunt (ed.), <i>op. cit.,</i> pp. 203&#45;224.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n55a"></a><a href="#n55b">55</a>. V&eacute;ase <a href="#f4">figura 4</a>. En esta escena, una pareja copula mientras otra muchacha se masturba al lado de ella. Si concentramos la atenci&oacute;n en este primer plano &uacute;nicamente, sin percatarnos de los objetos que les rodean y sin conocer el significado de &eacute;stos para la poblaci&oacute;n urbana de los siglos XVII y XXVIII, no advertir&iacute;amos la otra parte "oculta" de la historia. Al fondo vemos un par de piezas semejantes a baldes tapados y amarrados. Estos baldes (<i>kaioke</i> &#35997;&#26742;)se utilizaban para conservar bivalvos <i>(kai)</i> para el consumo; sin embargo, en el periodo Edo la palabra com&uacute;n para referirse a las relaciones homosexuales entre mujeres es justo <i>kaiawase</i> &#36023; &#21512;&#29976; (o surtido de conchas), por lo que este detalle nos complementar&iacute;a la historia de esta muchacha que se masturba viendo a su amante copular con un hombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n56a"></a><a href="#n56b">56</a>. Shirakura Yoshihiko, <i>op. cit.,</i> vol. I, p. 8.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n57a"></a><a href="#n57b">57</a>. Tim&oacute;n Screech, <i>op. cit.,</i> p. 8&#65307; Tanaka Yuko &#30000;&#20013;&#20778;&#23376;&#65292;"Shunga no kakusu &#8213; misem" &#26149;&#30011;<img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch08.jpg" align="absmiddle">&#38560;&#21342;&middot;&#35211;"<img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch09.jpg" align="absmiddle">&#65292; en Shirakura Yoshihiko, <i>op. cit.,</i> vol. I&#65292; p. 97&#65307; Saeki Junko, <i>op. cit.,</i> p. 233, y Ueno Chizuko &#19978;&#37326;&#21315;&#23828;I&#23376;&#65292;Tanaka Y&uuml;ko &#30000;&#20013;&#20778;&#23376; <i>et al,</i> "'Zadankai'. Shunpon, shunga kenkyu no rinkai" (<img src="/img/revistas/aiie/v23n79/a4ch10.jpg" align="absmiddle">&middot; en <i>Bungaku</i> &#25991;&#23398;&#65292;vol. 30, n&uacute;m. 3, 1999, p. 117.</font></p>      ]]></body><back>
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