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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Semblanzas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Las exigentes preguntas de Hans Georg Gadamer (1900&#45;2002)</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Peter Krieger</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, UNAM</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las investigaciones est&eacute;ticas se sostienen de la historiograf&iacute;a tanto como de la filosof&iacute;a. Sin embargo, resulta dif&iacute;cil integrar el pensamiento filos&oacute;fico en los conceptos epistemol&oacute;gicos de nuestra disciplina. En el acto de la interpretaci&oacute;n de las artes visuales, una escogida estructura filos&oacute;fica virtualmente profundiza el entendimiento, aunque tambi&eacute;n es posible que se autonomice de su objeto de estudio. Por eso, Richard Rorty recientemente advirti&oacute; que la filosof&iacute;a sirve como fuente de inspiraci&oacute;n en el an&aacute;lisis de las artes pl&aacute;sticas, pero no como esquema de instrucci&oacute;n. De acuerdo con esa premisa vale la pena conmemorar el pensamiento de Hans Georg Gadamer, quien muri&oacute; en marzo de 2002 a los 102 a&ntilde;os de edad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gadamer fue uno de los &uacute;ltimos grandes representantes de las humanidades en su definici&oacute;n humboldtiana y hegeliana como <i>Geisteswissenschaft</i> (traducci&oacute;n literal: ciencias del esp&iacute;ritu) dentro del ambiente intelectual alem&aacute;n. Su magna obra <i>Wahrheit und Methode (Verdad y m&eacute;todo),</i> publicada en 1960, intent&oacute; establecer la hermen&eacute;utica filos&oacute;fica como fundamento de las humanidades. Gadamer desarroll&oacute; la hermen&eacute;utica, el arte de entender textos, no como un "m&eacute;todo" estricto, sino como un proceso intelectual parecido a la jurisprudencia, que relaciona el entendimiento con su aplicaci&oacute;n. Para conocer la profundidad hist&oacute;rica y cultural de los textos &#151;e im&aacute;genes&#151; elabor&oacute; las preguntas claves y reflexion&oacute; sobre los contextos espec&iacute;ficos del pensamiento. Ambas, las preguntas y los contextos, conforman una determinaci&oacute;n inevitable para cualquier interpretaci&oacute;n. Lo que Gadamer defini&oacute; como carga de la "tradici&oacute;n" es la estructura de prejuicios y l&iacute;mites cognoscitivos del int&eacute;rprete.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reconocer las condicionalidades en la interpretaci&oacute;n, para Gadamer, fue m&aacute;s que una advertencia a sus estudiantes de filosof&iacute;a; le sirvi&oacute; como cuestionamiento de la Ilustraci&oacute;n, con su tendencia a buscar verdades absolutas y eternas. Casi freudiano parece este t&oacute;pico: negar la determinaci&oacute;n sociocultural y la limitaci&oacute;n temporal de cada acto interpretativo libera las fuerzas anti&#45;ilustradas, los poderes destructivos del prejuicio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los historiadores, tal pensamiento relativista no es inusitado; y tambi&eacute;n para la historia del arte la hermen&eacute;utica permite revisiones productivas. Quien se dedica a la historiograf&iacute;a de nuestra disciplina sabe que el cambio permanente de t&eacute;rminos, criterios y modas interpretativas en las investigaciones est&eacute;ticas indica que cada estudio de un fen&oacute;meno visual refleja virtualmente la condici&oacute;n mental y cultural del investigador &#151;o, en palabras m&aacute;s cercanas a Gadamer: el lector es parte del texto y produce sus efectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una necrolog&iacute;a de Hans Georg Gadamer para historiadores del arte cabe mencionar que muchos de los escritos del fil&oacute;sofo alem&aacute;n explican la hermen&eacute;utica con las artes pl&aacute;sticas, y por eso sus consideraciones ayudan a criticar m&eacute;todos establecidos de nuestra disciplina. En este sentido, Oskar B&auml;tschmann ha propuesto una transici&oacute;n de la iconolog&iacute;a a la hermen&eacute;utica de la historia del arte. Consciente del posible c&iacute;rculo vicioso en la interpretaci&oacute;n iconol&oacute;gica &#151;en muchos casos nada m&aacute;s la repetici&oacute;n de un juego de sociedad de los intelectuales durante los siglos XVI y XVII&#151;, el historiador suizo opta a favor de un an&aacute;lisis est&eacute;tico que reconoce la larga y controvertida historia de la recepci&oacute;n del objeto de estudio como un enriquecimiento epistemol&oacute;gico. La pluralidad interpretativa ofrece par&aacute;metros de comparaci&oacute;n m&aacute;s sustentables que una iconolog&iacute;a limitada a la selecci&oacute;n de datos que caben en el esquema de Panofsky.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez, los eruditos de nuestra disciplina no necesitan leer en detalle los dos tomos de <i>Wahrheit und Methode</i> para capacitarse con el pensamiento gadameriano; una pl&aacute;tica del fil&oacute;sofo sobre <i>La actualidad de lo bello,</i> presentada en 1977 al p&uacute;blico de un festival de las artes en Austria, sirve como introducci&oacute;n e inspiraci&oacute;n. En este texto, traducido al espa&ntilde;ol desde 1991, Gadamer examina, como indica el subt&iacute;tulo, <i>el arte como juego, s&iacute;mbolo y fiesta,</i> es decir con categor&iacute;as est&eacute;ticas y antropol&oacute;gicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para todos aquellos cr&iacute;ticos e historiadores del arte que carecen de legitimaci&oacute;n por su compromiso con las artes pl&aacute;sticas, Gadamer ofrece un resumen instructivo de las investigaciones est&eacute;ticas desde S&oacute;crates <i>(op. cit.,</i> p. 29), con un enfoque especial en el t&oacute;pico hegeliano de que la obra de arte requiere explicaci&oacute;n porque ya no transmite incondicionalmente sus mensajes visuales (pp. 35&#45;37). Como a partir del siglo XIX ya no existe una "autocomprensi&oacute;n colectiva del artista", anteriormente garantizada por grandes sistemas de sentido como las iglesias cristianas, el fil&oacute;sofo e historiador del arte tiene que desarrollar y promover una "conciencia hist&oacute;rica" del arte, que es "una especie de instrumentaci&oacute;n de la espiritualidad de nuestros sentidos" (p. 44). La relatividad hist&oacute;rica del an&aacute;lisis est&eacute;tico que defini&oacute; Hegel es uno de los grandes temas de Gadamer; sin embargo, este &uacute;ltimo logra de manera m&aacute;s sencilla &#151;sin la rigidez sistem&aacute;tica y a veces delimitante de Hegel&#151; legitimar el arte como medio de reflexi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto se debe primordialmente a la inclusi&oacute;n de categor&iacute;as antropol&oacute;gicas en la investigaci&oacute;n est&eacute;tica. Despu&eacute;s de una consideraci&oacute;n del concepto normativo de "lo bello" como aparente modelo de consenso sociocultural (pp. 50&#45;52), Gadamer considera "el juego" (pp. 66 ss.) como un principio esencial de las artes pl&aacute;sticas. En el acto de recepci&oacute;n visual de la obra de arte se comprueba la libertad de movimientos en el juego (pp. 66&#45;67); y as&iacute; se abre el espacio de juego necesario para activar el potencial epistemol&oacute;gico de las artes pl&aacute;sticas (pp. 73&#45;76). Para Gadamer, la categor&iacute;a del juego permite captar el desaf&iacute;o intelectual de la obra de arte m&aacute;s all&aacute; de otras formas discursivas como la propia filosof&iacute;a. Clave para cualquier lector de la obra art&iacute;stica es el consejo de no "deletrear" y "pronunciar" los mensajes visuales, sino de "ejecutar permanentemente el movimiento hermen&eacute;utico que gobierna la expectativa de sentido" (p. 77).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la elaboraci&oacute;n de otra categor&iacute;a, el s&iacute;mbolo, originalmente la "tablilla de recuerdo" como c&oacute;digo de reconocimiento (p. 84), Gadamer se adscribe a la conocida filosof&iacute;a hegeliana, para actualizarla en el "trabajo propio de construcci&oacute;n" que requiere el arte (p. 96). No obstante, menciona el problema de que no existe una simbolog&iacute;a universal porque las expresiones individualistas en las artes no lo permiten (p. 98).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el texto citado define el arte como fiesta y celebraci&oacute;n (p. 101). Con cierto parecido a las ideas contempor&aacute;neas de Umberto Eco, Gadamer ve la obra de arte "semejante a un organismo vivo" (p. 106), abierto a percepciones diferentes e interpretaciones cambiantes. Esta apertura a la pluralidad de interpretaciones bajo el techo hermen&eacute;utico es una de las herencias notables de Hans Georg Gadamer. En tiempos actuales, cuando crecen de manera preocupante el fundamentalismo en la pr&aacute;ctica y la unidimensionalidad en la teor&iacute;a, es refrescante releer a Gadamer como una cr&iacute;tica sutil y fundamentada contra todas las verdades absolutas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Recomendaciones bibliogr&aacute;ficas</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gadamer, Hans Georg, <i>La actualidad de lo bello. El arte como juego, s&iacute;mbolo y fiesta,</i> Barcelona, Paid&oacute;s / ICE de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, 1991 (1<sup>a</sup> ed. en alem&aacute;n <i>Die Aktualit&auml;t des Sch&ouml;nen,</i> Stuttgart, Reclam, 1977).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">B&auml;tschmann, Oskar, "Beitr&auml;ge zu einem &Uuml;bergang von der Ikonologie zu kunstgeschichtlicher Hermeneutik", en Ekkehard Kaemmerling (ed.), <i>Ikonographie und Ikonologie. Theorien&#45; Entwicklung&#45;Probleme. Bildende Kunst als Zeichensystem,</i> t. 1, Colonia, DuMont, 1991 (1<sup>a</sup> ed. 1979), pp. 460&#45;484.</font></p>      ]]></body>
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