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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos, noticias</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El Pari&aacute;n<a name="n0b"></a><a href="#n0a">*</a></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gustavo Curiel, Juana Guti&eacute;rrez, Rogelio Ruiz Gomar</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, UNAM</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El laboratorio de diagn&oacute;stico de Obras de Arte (CMHA&#45;Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico) declara haber estudiado con atenci&oacute;n el cuadro intitulado <i>El Pari&aacute;n</i>, tambi&eacute;n conocido como <i>Calidades de las personas que habitan la ciudad de M&eacute;xico...</i> (nombre que se tom&oacute; de la inscripci&oacute;n que tiene en la cara posterior, y con el cual ya ha sido registrado),<a name="n1b" id="n1b"></a><a href="#n1a"><sup>1</sup></a>&nbsp;pintura que ha sido atribuida a Crist&oacute;bal de Villalpando, tras de lo cual se manifiesta lo siguiente:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que en lo que ata&ntilde;e a los aspectos t&eacute;cnicos y materiales se trata de una pintura ejecutada al &oacute;leo sobre una tela que mide 55 x 90.2 cm; que dicha obra se encuentra en un buen estado de conservaci&oacute;n. Como ya se ha mencionado, en la cara posterior se lee una amplia inscripci&oacute;n con una lista de las calidades raciales en la ciudad de M&eacute;xico, y que se liga con los n&uacute;meros que se hallan asociados a los personajes que se representan en el cuadro, inscripci&oacute;n que fue revisada por un restaurador para decidir si es contempor&aacute;nea a la obra, ya que al menos en sus rasgos caligr&aacute;ficos s&iacute; parecer&iacute;a corresponder al siglo XVIII.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que por lo que respecta al tema, el cuadro representa una vista parcial del mercado conocido como El Pari&aacute;n en la Plaza Mayor de la ciudad de M&eacute;xico, vista en la que se pone especial atenci&oacute;n en los cajones techados con tejamanil, ante los que se encuentran numerosas figuras &#150;principalmente hombres&#150; de diferentes condiciones y edades, y en diversas actitudes, entre las que destacan naturalmente las relativas al acto de compraventa, por lo cual se advierte una gran variedad de mercader&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que en lo referente a los aspectos pict&oacute;ricos, la obra en cuesti&oacute;n exhibe una serie de caracter&iacute;sticas, as&iacute; en lo que ata&ntilde;e al dibujo y al color, como al manejo del espacio y a la claridad compositiva, que permiten acercar su ejecuci&oacute;n al tipo de pintura que se realizaba en M&eacute;xico hacia la segunda mitad del siglo XVIII.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que por lo que toca al autor, ya arriba se ha hecho referencia al dato de que el cuadro que se estudia ha sido atribuido al celeb&eacute;rrimo Crist&oacute;bal de Villalpando (<i>ca</i>. 1649&#45;1714), artista que bien puede ser considerado uno de los m&aacute;s destacados pintores que florecieron en M&eacute;xico a lo largo del periodo virreinal y, sin duda, el mejor representante de la pintura que se realiz&oacute; en la Nueva Espa&ntilde;a en el paso del siglo XVII al XVIII. Sin embargo, el cuadro no s&oacute;lo <i>no</i> parece ser de dicho pintor, ni de ning&uacute;n otro pintor activo hacia las primeras d&eacute;cadas de la decimoctava centuria, sino que exhibe notas propias del lenguaje pict&oacute;rico que se habr&iacute;a de usar hasta la segunda mitad de ese siglo XVIII.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que, ahondando en lo expuesto, no parece obra de Villalpando, en raz&oacute;n de las siguientes consideraciones. En primer lugar, no se encuentra en el cuadro de <i>El Pari&aacute;n</i> el personal estilo de tan singular artista. En otras palabras, exhibe calidades que no corresponden a su lenguaje pict&oacute;rico: el dibujo de Villalpando es m&aacute;s fino y dado a mayores juegos r&iacute;tmicos; el colorido en Villalpando es el resultado de un manejo m&aacute;s vivaz del color, mientras que en este cuadro es mucho m&aacute;s dieciochesco, esto es, m&aacute;s armonizado en azules, rosas, ocres y grises. Tampoco se encuentran en este cuadro los vigorosos tipos humanos de Villalpando ni la soltura para trabajar los drapeados o pliegues en las telas, aspecto que es, sin duda, una de las notas m&aacute;s distintivas en la producci&oacute;n de este artista, as&iacute; como tampoco el efectista manejo de la luz de que hac&iacute;a gala especialmente en los rostros y en los brillos de los ropajes. Del mismo modo las figuras que pueblan el cuadro que se analiza carecen de la gracia en los gestos corporales &#150;por ejemplo, en el ritmo de las manos&#150; y aun de la afectaci&oacute;n en la soluci&oacute;n de las anatom&iacute;as que con frecuencia distinguen a las realizadas por Villalpando; cierto que en este cuadro se advierte cierta variedad en la representaci&oacute;n de las posturas, pero en general resultan algo tiesas en su accionar. Igualmente se extra&ntilde;a en este cuadro la presencia vital y juguetona de los ni&ntilde;os a que era tan afecto Villalpando; de hecho s&oacute;lo se encuentran representados dos infantes, y de factura bastante desle&iacute;da. Los ni&ntilde;os en Villalpando mantienen a lo largo de su producci&oacute;n un modelo f&iacute;sico muy caracter&iacute;stico que se aleja totalmente del de este cuadro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acaso entre las razones que se pudieron manejar para pensar que el cuadro era de Villalpando estaba la de que &eacute;l fue el autor del bello e interesante cuadro de la <i>Vista de la Plaza Mayor de M&eacute;xico</i> que se encuentra en Inglaterra,<a name="n2b" id="n2b"></a><a href="#n2a"><sup>2</sup></a> pero entre esta pintura y la de <i>El Pari&aacute;n</i> que aqu&iacute; se analiza hay m&aacute;s diferencias que semejanzas, sobre todo en la manera de concebir el espacio y en la secuencia narrativa que ambas presentan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al espacio cabe decir que el cuadro que aqu&iacute; se analiza exhibe una estructura espacial mucho m&aacute;s ligada al clasicismo que no a aquella barroca que suele usar Villalpando. En este cuadro la marcada y aun forzada perspectiva lineal se equilibra con un primer plano en donde se acomoda la mayor parte de los personajes, creando una fuerte banda horizontal. &Eacute;sta fue una forma compositiva que por su claridad y sentido did&aacute;ctico, heredados del clasicismo, se ajust&oacute; perfectamente a las ideas ilustradas que en la segunda mitad del siglo XVIII &nbsp;circulaban en la Nueva Espa&ntilde;a.<a name="n3b" id="n3b"></a><a href="#n3a"><sup>3</sup></a>&nbsp;&nbsp;La diferencia con las obras de Villalpando se hace evidente, ya que este artista prefiri&oacute; soluciones mucho m&aacute;s barrocas. En cuanto a su mencionada <i>Vista de la Plaza Mayor</i>, Villalpando utiliz&oacute; una doble mirada: una frontal y otra "a vuelo de p&aacute;jaro", usual tambi&eacute;n en otras vistas urbanas contempor&aacute;neas a &eacute;sta, como la vista nocturna de la Plaza Mayor en Navidad realizada en 1720 por Arellano.<a name="n4b" id="n4b"></a><a href="#n4a"><sup>4</sup></a> Este tipo de composici&oacute;n barroca no se cumple en el cuadro que aqu&iacute; se analiza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo lo anterior se considera que el cuadro de <i>El Pari&aacute;n</i> no es obra de Crist&oacute;bal de Villalpando, como se ha pretendido. Pero a&uacute;n hay otros elementos de tipo cronol&oacute;gico en los que cabr&iacute;a detenerse para complementar la conclusi&oacute;n. Uno de ellos es la presencia de varios soldados en la escena. En primer lugar llama la atenci&oacute;n el n&uacute;mero de ellos (cinco), dato que f&aacute;cilmente remite a una situaci&oacute;n peculiar en la historia de nuestro pa&iacute;s. Durante los a&ntilde;os de 1762&#45;1763 se inici&oacute; la gran leva en la Nueva Espa&ntilde;a, la cual caus&oacute; terribles disturbios, y s&oacute;lo entre 1764&#45;1765 se estableci&oacute; la tropa fija de milicias; esto justificar&iacute;a la irrupci&oacute;n en la pintura de la figura del militar como un actor cotidiano. Hasta ese momento los soldados s&oacute;lo hab&iacute;an aparecido como guardias del virrey (alabarderos) dentro de un ornato cortesano, y no como "un oficio popular", como se muestra en este cuadro. Buscando una mayor precisi&oacute;n cronol&oacute;gica, se podr&iacute;a agregar que en 1764 lleg&oacute; al virreinato el Regimiento de Am&eacute;rica, mismo que ser&iacute;a suplido en 1768 por los segundos batallones de los regimientos de Saboya, Ultonia y Flandes, y que, siendo sus uniformes blancos y s&oacute;lo variando los colores de las vueltas, se dio en llamarles "blanquillos". De estos &uacute;ltimos militares se encuentran por lo menos tres en este cuadro. Apoyando lo antes dicho, se puede agregar que la presencia de estos militares debi&oacute; ser tan familiar que a partir de esa fecha empezaron a figurar en los cuadros de "castas", por ejemplo en dos de la serie que pintara Andr&eacute;s de Islas en 1774.<a name="n5b" id="n5b"></a><a href="#n5a"><sup>5</sup></a> Tambi&eacute;n se hace evidente al centro del cuadro un personaje que se podr&iacute;a identificar como parte de una de las guardias de presidio de la Nueva Espa&ntilde;a, es decir los H&uacute;sares de Texas. Por todo lo anterior se confirma que este cuadro s&oacute;lo pudo ser pintado en la segunda mitad del siglo XVIII, &nbsp;y con mayor precisi&oacute;n s&oacute;lo despu&eacute;s de 1768. Villalpando hab&iacute;a muerto en 1714.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, entre los diversos objetos y mercader&iacute;as que se representan en el cuadro objeto de este estudio, figuran dos sillas estilo Reina Ana, pero en una versi&oacute;n de claro sabor popular, dato que nuevamente anula la supuesta autor&iacute;a de Villalpando, ya que para la muerte de este artista el mobiliario de ese estilo apenas se extend&iacute;a en las cortes europeas, y a&uacute;n habr&iacute;an de pasar varios a&ntilde;os para que se generalizara y popularizara su uso en el Nuevo Mundo y, por consiguiente, en la ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo lo expuesto, se puede concluir, seg&uacute;n el leal saber y entender de los investigadores que inspeccionaron el cuadro de <i>El Pari&aacute;n</i> aqu&iacute; analizado, que es una muy valiosa pintura mexicana del segundo tercio del siglo XVIII, y que si bien no es obra de Crist&oacute;bal de Villalpando, como se pretend&iacute;a, ello no le resta inter&eacute;s ni valor. Que no hay forma de atribuir dicha obra a alg&uacute;n pintor en particular, pero que la misma puede ser considerada excepcional en muchos sentidos, y que debi&oacute; ser ejecutada por alg&uacute;n muy buen pintor activo en M&eacute;xico hacia 1770.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para que exista constancia de estas conclusiones se firm&oacute; el presente documento en la ciudad de M&eacute;xico, el d&iacute;a 1o&nbsp;de marzo de 1999.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n0a" id="n0a"></a><a href="#n0b">*</a> Por una lamentable omisi&oacute;n esta noticia, aparecida en <i>Anales</i> n&uacute;mero 76 (primavera de 2000) se imprimi&oacute; sin las tres fotograf&iacute;as que ahora lo ilustran. Nota de la Direcci&oacute;n.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a" id="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. &nbsp;Concepci&oacute;n Garc&iacute;a S&aacute;iz, <i>Las castas mexicanas. Un g&eacute;nero pict&oacute;rico americano</i>, Mil&aacute;n, Olivetti, 1989, p. 241.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=745885&pid=S0185-1276200000010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a" id="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. V&eacute;ase Juana Guti&eacute;rrez Haces, Pedro &Aacute;ngeles, Clara Bargellini y Rogelio Ruiz Gomar, <i>Crist&oacute;bal de Villalpando, ca.</i> <i>1649&#45;1714</i>, M&eacute;xico, Fomento Cultural Banamex, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1997, pp. 274&#45;276.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=745887&pid=S0185-1276200000010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a" id="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. Por composici&oacute;n cl&aacute;sica entendemos aquella practicada por pintores calificados como cl&aacute;sicos, como Perugino (<i>Entrega de las llaves</i>), Poussin o David, que siguen las caracter&iacute;sticas nombradas y que tradicionalmente han sido ligados a corrientes clasicistas, quiz&aacute; por sus composiciones tipo sarc&oacute;fago cl&aacute;sico.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a" id="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>. V&eacute;ase Concepci&oacute;n Garc&iacute;a S&aacute;iz, "The Artistic Development of Casta Painting", en Ilona Katzew (curator), <i>New World Orders: Casta Painting and Colonial Latin American</i>, Nueva York, America Society New York, Art Gallery, 1996, p. 32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=745890&pid=S0185-1276200000010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a" id="n5a"></a><a href="#n5b">5</a>. Hoy en el Museo de Am&eacute;rica de Madrid; v&eacute;ase Garc&iacute;a S&aacute;iz, <i>op. cit</i>., pp. 125 y 127.</font></p>      ]]></body><back>
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