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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rosa Mar&iacute;a Rubalcava y Martha Schteingart, <i>Ciudades divididas. Desigualdad y segregaci&oacute;n social en M&eacute;xico</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jaime Sobrino</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 2012.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro en cuesti&oacute;n tiene una extensi&oacute;n de 214 p&aacute;ginas y se divide en un prefacio, cuatro cap&iacute;tulos, conclusiones, un anexo y 30 mapas. Su prop&oacute;sito consiste en recopilar la labor investigativa de las autoras sobre el estudio de la divisi&oacute;n social del espacio urbano en las ciudades mexicanas, a lo cual le han dedicado varios a&ntilde;os. Dos elementos saltan a primera vista, la pulcra, sencilla y bien estructurada redacci&oacute;n del documento, y el invaluable apoyo que representan los mapas, cuya selecci&oacute;n adecuada de colores permite ratificar y consolidar los hallazgos del trabajo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta rese&ntilde;a del libro se centra en tres aspectos: <i>i)</i> posici&oacute;n te&oacute;rica y conceptos manejados; <i>ii)</i> estrategia metodol&oacute;gica de la investigaci&oacute;n, y <i>iii)</i> algunos hallazgos seleccionados por quien suscribe la presente, pero que no necesariamente podr&iacute;an ser los m&aacute;s relevantes del texto. El aspecto te&oacute;rico y conceptual de la investigaci&oacute;n se presenta en el primer cap&iacute;tulo, aunque las autoras van abonando a &eacute;ste &iacute;tulos restantes. Son dos quiz&aacute; los conceptos rectores de la investigaci&oacute;n: <i>i)</i>&nbsp;la divisi&oacute;n social del espacio, entendida como los grandes lineamientos de la organizaci&oacute;n del espacio urbano, y <i>ii)</i>&nbsp;la segregaci&oacute;n, o el grado de proximidad espacial de familias que pertenecen a un mismo grupo social, y su distancia. tambi&eacute;n espacial, con otros grupos sociales. Estos conceptos son claros y sencillos, pero las autoras no se quedan en el concepto, sino van m&aacute;s all&aacute; al mencionar que esta organizaci&oacute;n del espacio urbano es producto de una compleja interacci&oacute;n en la que intervienen los procesos de construcci&oacute;n del marco urbano construido (que posteriormente denominan consolidaci&oacute;n urbana), y la estructura social, las preferencias y recursos de las familias (que se retoma con el enunciado de diferenciaci&oacute;n socioecon&oacute;mica)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que respecta a la estrategia metodol&oacute;gica, &eacute;sta constituye, sin lugar a dudas, una de las grandes fortalezas de la investigaci&oacute;n y que se podr&iacute;a resumir en cuatro grandes vertientes: <i>i)</i> c&oacute;mo operativizar los conceptos de divisi&oacute;n social del espacio y segregaci&oacute;n; <i>ii)</i> cu&aacute;l es el acopio de informaci&oacute;n cuantitativa relevante para el an&aacute;lisis; <i>iii)</i> qu&eacute; t&eacute;cnica estad&iacute;stica es la m&aacute;s apropiada, y iv) c&oacute;mo se pueden interpretar te&oacute;rica y cartogr&aacute;ficamente los resultados. Los cap&iacute;tulos 2 al 4 y las conclusiones ofrecen una amplia explicaci&oacute;n a estas cuatro vertientes. Cabe mencionar que estas vertientes metodol&oacute;gicas se ofrecen en una investigaci&oacute;n diacr&oacute;nica, o longitudinal, donde se pudo captar la evoluci&oacute;n de la divisi&oacute;n social del espacio de la Zona Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico en el periodo 1950&#45;2000, dividida por unidades administrativas menores (cuarteles, delegaciones y municipios), as&iacute; como en el patr&oacute;n general de organizaci&oacute;n social en las zonas metropolitanas de las ciudades de M&eacute;xico, Guadalajara, Monterrey y Puebla, para los a&ntilde;os 1990 y 2000 y con el uso de otra escala geogr&aacute;fica: las &aacute;reas geoestad&iacute;sticas b&aacute;sicas (Ageb).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoras describen la organizaci&oacute;n social del espacio urbano y su cambio en el tiempo de an&aacute;lisis, y concluyen, con base en los resultados de la ciudad de M&eacute;xico, que las divisiones administrativas menores (delegaciones y municipios) es una escala geogr&aacute;fica adecuada para el estudio de la divisi&oacute;n social del espacio urbano, en tanto que la escala Ageb es pertinente para analizar la segregaci&oacute;n, ya que en su expresi&oacute;n cartogr&aacute;fica se logra visualizar la diversidad de situaciones existentes, as&iacute; como la elaboraci&oacute;n de propuestas para establecer la intensidad segregacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoras demuestran que la herramienta estad&iacute;stica multivariada del an&aacute;lisis factorial es el instrumento apropiado y pertinente para los prop&oacute;sitos de la investigaci&oacute;n, ya que los factores en los que se reducen las variables se pueden explicar a la luz de la teor&iacute;a, la representaci&oacute;n cartogr&aacute;fica de las puntuaciones permite vislumbrar la divisi&oacute;n social del espacio (en la escala de divisiones administrativas menores) y la segregaci&oacute;n (con el uso de Agebs), adem&aacute;s de haberse obtenido estabilidad en la naturaleza de los factores y los pesos de las variables en &eacute;stos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; llama la atenci&oacute;n que los resultados de la ciudad de M&eacute;xico para 1980 no rompen con el comportamiento longitudinal de largo plazo, a pesar de las dudas sobre la calidad de la informaci&oacute;n de dicho censo poblacional. Al no haber inconsistencias, las autoras no comentan al respecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y por &uacute;ltimo, los hallazgos. Estos son numerosos y en esta rese&ntilde;a se referir&aacute;n tres: en primer lugar, las autoras encuentran que la divisi&oacute;n social del espacio en las ciudades analizadas se caracteriza, salvo para Monterrey, por un patr&oacute;n centro&#45;periferia, y en donde esta diferenciaci&oacute;n estuvo fuertemente vinculada a variables de consolidaci&oacute;n urbana, en un primer momento (1950&#45;1980), y m&aacute;s tarde a variables ilustrativas de la diferenciaci&oacute;n socioecon&oacute;mica. Si bien ocurri&oacute; una cierta transformaci&oacute;n en las variables explicativas, hubo, en cambio, continuidad en el patr&oacute;n espacial (las unidades espaciales aumentaban uno o dos estratos y luego se mantuvieron).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con ello, el cambio urbano, en su expresi&oacute;n territorial, es menor en relaci&oacute;n al cambio social en su expresi&oacute;n de diferenciaci&oacute;n. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, las autoras encontraron correspondencia entre el estrato de la unidad pol&iacute;tico&#45;administrativa (delegaci&oacute;n o municipio) y el estrato de la mayor&iacute;a de sus Agebs. As&iacute;, en 2000 una delegaci&oacute;n con alto estrato ten&iacute;a alrededor de 80% de su poblaci&oacute;n residiendo en Agebs con estrato medio, alto o medio alto, mientras que en un municipio de estrato bajo cerca de 90% de su poblaci&oacute;n resid&iacute;a en Agebs de estrato bajo. Por ejemplo, en la Zona Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico en 2000 el 40% de la poblaci&oacute;n resid&iacute;a en Agebs de estratos bajos y muy bajos, 17% estaba en situaci&oacute;n de gran segregaci&oacute;n y 8% habitaba en zonas de extrema segregaci&oacute;n (segregaci&oacute;n pasiva); en el polo opuesto, 3% de la poblaci&oacute;n metropolitana ten&iacute;a m&aacute;xima segregaci&oacute;n y pertenec&iacute;an al estrato m&aacute;s alto (segregaci&oacute;n activa).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, la comparaci&oacute;n entre las cuatro ciudades de estudio (M&eacute;xico, Guadalajara, Monterrey y Puebla) mostr&oacute; evidencia sobre una cierta estabilidad estructural en la diferenciaci&oacute;n intraurbana, por lo que habr&iacute;a elementos comunes de procesos espaciales y socioecon&oacute;micos que intervienen en la divisi&oacute;n social del espacio de las ciudades mexicanas. Esta estabilidad estructural es, precisamente, un patr&oacute;n espacial de centralidad, o modelo centro&#45;periferia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es probable que esta rese&ntilde;a no ilustre fehacientemente la contribuci&oacute;n del libro para el avance en el conocimiento sobre los temas de divisi&oacute;n social del espacio y segregaci&oacute;n en las ciudades de M&eacute;xico. Por tal motivo se invita respetuosamente a los estudiosos del tema, y a los interesados en los asuntos urbanos, a leer el libro para encontrar respuestas a interrogantes, compartir posiciones con las autoras, e idear estrategias para proseguir la investigaci&oacute;n en el campo de la divisi&oacute;n social de la ciudad y la segregaci&oacute;n urbana.</font></p>     ]]></body>
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